Secretos de Cuba
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Respecto a la normalización de relaciones o el intercambio de presos realizado el miércoles como parte del acuerdo entre Cuba y EEUU

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Mensaje por EstebanCL el Mar Mar 18, 2008 9:51 pm

“”” HIPOACUSIA.”””





Ustedes no se imaginan la cara que puso aquel narrita cuando me vio descender del taxi con una caja que le resultaba muy familiar, cambió de la luz amarilla a la roja de un tirón y temblaba. Eso sí, nada de mala cara, porque el que se ponga a hablar mierda de los japoneses yo soy el primero que lo ataca. Muy educados, hablan bien bajito y desde que entras a cualquier tienda inician esa gimnástica continua del sube y baja la cabeza. Tienes que acostumbrarte y debes responderle, pero carajo, no tienen que jorobarse tantas veces, hay que perdonárselo, hay que perdonarlo, ellos no saben ná de las bisagras oxidadas o el desayuno flojo. Con tremenda calma deposité el cajón en el piso de la tienda y me jorobé dos o tres veces. Por suerte, bueno, no se puede decir que la sea tampoco, ustedes saben que nosotros no botamos nada, la caja estaba intacta, las divisiones de poli espuma, las bolsitas plásticas, todo lo había conservado. Nosotros los cubanos no botamos nada, la necesidad nos ha enseñado. Me saludó en japonés y yo le respondí en español, total, él no hablaba otra lengua, para qué iba a gastar las pocas balas que tenía de inglés, había que reservarlas. Entonces, con mucha calma de mi parte, saqué la factura y la garantía del equipo. Todo estaba escrito en japonés y lo único que yo entendía era la parte de la fecha, que por cierto, la garantía vencía al día siguiente y solo nos quedaban tres días para zarpar. El socio lo leyó tranquilamente, ya se había calmado y recobrado su color amarillo natural. Llamó a una viejita que se acercó inmediatamente a nosotros y se repitió la ceremonia del sube y baja, le preguntó algo en su lengua, se dirigió a mí con lo que imaginé una pregunta y le respondí en español.

-¡Mire, mamasam! Tampoco sé qué le dije, pero me la jugué al canelo para darle un toque japonés a mi explicación, ella puso cuidadosa atención a mis palabras. -El asunto es que tiene un canal de salida medio jodido, exactamente el izquierdo. Me detuve y comencé a abrir la caja y colocar todos los componentes encima de un mostrador, delante de ellos armé el equipo y les brindaba la oportunidad de comprobar que yo no era zurdo a la materia. Después, le señalé hacia uno de los audífonos que tenían en exhibición y me comprendieron, o sea, iban entendiendo perfectamente el español. Lo conecté donde decía AUX y le pedí de paso que lo conectara a la electricidad. Allí mismo le soné un casete de Boney M, nada de copia, un casete verdadero que compré en un mercado de Singapur. ¡Ta bien! Era pirateado y me había costado un dólar, pero la grabación era de muy buena calidad. Me coloqué los audífonos y comprobé que seguía el defecto en el canal de salida izquierdo. Con mucha delicadeza se lo coloqué al narrita y estuvo escuchando un ratico, subía el volumen, lo bajaba, trasteaba el ecualizador, anulaba el volumen del lado derecho, luego el izquierdo. Los bombillitos del volumen se iban encendiendo en una disciplinada hilera, ¡coño!, como me gustaba eso, era una novedad. Después, las lucecitas del ecualizador funcionaban de mil maravillas. Sin avisarle desconecté los audífonos y se observaba ese ir y venir vibrante del corazón de las bocinas. Muy lindas, por cierto, de color metálicas y con algunas salpicaduras de CocaCola que no pude limpiar. ¡Ná! La jodedera de los curdas que invitas al camarote y no tienen práctica para abrir las laticas de refresco, cosas del subdesarrollo. Yo cogí un encabronamiento del carajo, pero como también estaba medio curda se me pasó rápido. Estábamos celebrando la compra del equipo, no digo yo si merecía una celebración, que no es fácil sonarse el Océano Pacífico a golpes de manuelas para comprar un equipo con un poco de vergüenza. ¡Pa qué vean! Ese viaje escapamos, el que hace la ley también hace la trampa. Nos tocaba comprarnos ropa de frío y el arreglo era sencillo, el Sobrecargo nos soltaba la pasta en vivo y directo, y nosotros lo tocábamos con unos cuantos varitos. ¡Claro! Había que conseguirse facturas que dijeran se habían comprado abrigos, botas, guantes, pantalones, gorra, medias, calzoncillo y camiseta. Con eso no había líos, entregábamos cualquiera. ¿quién se iba a poner a investigar? Todas estaban en japonés, y Japón queda lejos, caballeros. Claro que me eché varios equipos, pero ahora no puedo estar haciéndoles el cuento y debo concentrarme.

El chama me dijo en japonés que no había líos, que todo estaba perfecto. Me colocó los audífonos y me puse a trastear todas las teclitas como hizo él. ¡Vaya! Pa que no fuera a pensar que yo era comemierda, hasta me encabroné un poquito para asustarlo. Ya saben ustedes, a ningún comerciante le conviene tener a un cliente disgustado dentro de su tienda. -¡Mire, mamasam! Póngase este tareco pa’que compruebe que yo no le miento. Y con la misma se lo coloqué en el güiro, ¡claaaaro!, con mucha delicadeza, tampoco así, la narrita podía ser perfectamente mi abuela. ¡Pues ná! Ni protestó la vieja, hasta tiró unos pasillitos inventados cuando escuchó algunas notas de Ma Baker. Después que bailó un poquito al ritmo de los Boney y con algunos pasillitos de geisha bien educada, la temba se quitó los audífonos y me llevó para el fondo de la tienda. Allí tenía una hornillita encendida con una tetera encima y me brindó una tasa de te sin azúcar, se la pedí, pero se hizo la cabrona y tuve que tomarlo amargo.

-¡Vamos a ver, mijo! Me dijo en perfecto japonés. -¿Cuál es el bateo?

-¡Ná, abuelita! La rumba es que me he gastado más de la mitad de la plata de este viaje en ese equipo y no quiero llegar al patio con un canal fao a las mallas. Ya usted sabe, la plata que me dio el sobre por la ropa de frío está incluida también. Pero bueno, no solo compre este equipo que va directo a mi gabinete. ¡Nooo! Que no es así de jamonete tampoco, el lío es que nosotros tenemos una libretica donde nos apuntan los equipos que entramos. ¡Osease! Me toca entrar una radio grabadora cada cuatro años, ¡pero coño, abuela!, uno tiene que luchar. Entonces, y ahí es donde radica el bateo, yo compré un frío de uso para dárselo al aduanero y poder pasar mi mercancía sin líos. Pero tampoco así como así, tengo que recuperarme del bache. Es decir, debo llevar otras cosas para vender y en eso entran otros equipos. Por ejemplo, hay que llevar otro frío pa lanzarlo, usted sabe, eso es pan caliente, allá solo lo venden a los vanguardias. ¿Y qué me dice del equipo de música que me pidió Julito el carnicero? Hay que cumplir con los clientes, y sobre todo, si son tan importantes como él, abue, usted no se imagina lo difícil que está la carne en el patio. Se lo garantizo, Julito va a estar muy contento, le armé una columna espectacular. También va el tiví de mi vieja, usted no se imagina el daño que produce a la vista los blanco y negros que venden en el patio, y no a todo el mundo, hay que ser vanguardia también. De paso y para ser modesto, compré un aire acondicionado de medio palo para instalarlo en mi cuarto. Mi vieja, el sol da de frente a esa pared por la tarde y no hay quién eche un palito sin sufrir, porque la pared se mantiene caliente hasta la madrugada. ¿Me comprende? El lío es que ese equipo va directamente a mi casa, imagínate tú pagar con un frío para poder entrarlo y que llegue roto. ¡Ta bien! El frío es de medio palo, pero es de difusor, nada de hielito en el congelador.

-Tu caso es dramático, vamos a hacer una cosa, déjalo aquí y pasa a buscarlo mañana. La miré fijo a los ojos y le mostré toda la desconfianza del mundo, bueno, estaba justificado por la experiencia de los años y estuve a punto de decirle que me quedaría en la tienda mientras el técnico revisaba el equipo. Era lógica esa actitud tan absurda, acostumbrado como estaba a los hijoputas que trabajaban en los consolidados, no pensé encontrarme en Tokio y olvidé la honestidad tan brillante de todos los japoneses. Ella se enojó un poco y no tuve otra alternativa que aceptar y regresar al siguiente día.

EstebanCL
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Re: “”” HIPOACUSIA.”””

Mensaje por EstebanCL el Mar Mar 18, 2008 9:55 pm

-¡Dōmo arigatō, dōmo arigatō gozaimasu! Vaya, el gozaimasu lo encontré ahora en el diccionario y lo sueno por un asunto de alarde, ya saben ustedes como somos los cubanos. -¡Sayonara, sayonara! Agarré el cajón y me fui al carajo en un taxi, el barco estaba de salida. Armé el tareco nuevamente en el camarote y continuaba con la misma jodedera, pero ya no había arreglo, tenía que comérmelo con papitas fritas.

¡Muchachos! Quién les dice se da tremendo bateo en la marina mercante cubana por los setenta, creo que a finales. El lío es que le hacen unas audiometrías a varias gentes que trabajaban en máquina y descubren decenas de medio sordos y algunos casi ponchados. ¡Pa’qué fue aquello! Audiometría pa’to’el mundo, ustedes saben como funciona eso en Cuba, cuando la agarran con una cosa no paran hasta cagar. Vacas, vacas, vacas, col, col, col, col, trasplante de corazón, trasplante, trasplante, trasplante. Círculo infantil, círculo, circulo, marcha, marcha, marcha, trincheras, trinchera, trincheras. Así, hasta que se olvidan de una mierda y agarran otra hasta aburrirse. En la marina fue igual, pasaron por ese aparatico del hospital Fajardo a toda la gente de máquina. Decenas de maquinistas y engrasadores fueron removidos de sus plazas y cayeron de cabeza en cubierta o cámara, eso sí, sin indemnizar a nadie, esa gente se quedó sorda en nombre de la patria.

Pensé yo, bueno, ya acabaron con la gente de máquinas y se les quita la calentura, pero me equivoqué, la agarraron con los oficiales que trabajábamos en el puente. ¡Ojo! La gente de máquina se queda sorda porque estuvieron trabajando una pila de años sin protectores, no fue por culpa del imperialismo ni del bloqueo, que orejeras se vendían en el mundo entero. La rumba es que me incluyen en el chequeo anual una audiometría y caigo de jamón en el hospital Fajardo. ¡Miren, muchachos! Ni se imaginan el encabronamiento que agarré con aquella técnica que me hizo la prueba. La tipa no quiso ceder, era la última incorrupta que existía en la isla. ¡Nada! No aceptó absolutamente nada, ni blumer, ni pañuelos de cabeza, perfume, teteras, invitaciones al Conejito, Riviera, Capri, Habana Libre. Aquella hija de **** era la única pura que había en la isla y me la saqué como un premio de lotería. El compañero padece de hipoacusia en el oído izquierdo, así puso la cabrona en mi historia clínica. ¡Imagínate tú! Yo no podía presentarme en la empresa con ese numerito, me iban a disparar inmediatamente del puente, tenía que inventar, inventar, eso es. Arranqué pa’ la **Censurada** aquella hoja de mi historia clínica y compré una botella de ron en camino a la casa. Siempre aparece algo, eso es lo bueno de Cuba, pensaba mientras viajaba en la guagua. Resolví, como no voy a resolver en esa isla repleta de miserias, que carajo se pensó aquella técnica de mierda. No joda, va a poder en contra de todo un pueblo, ¡qué berraca! Si no anda por Miami debe estar en la isla cagándose en su madre.

-¡Oye, mi socio! El lío es que en este hospital no hay equipos para hacer una audiometría. Le dijo el otorrino de la Benéfica al médico amigo mío.

-¿Y eso qué importa? Pídele prestado cien pesos para ver si te escucha o no.

-¡Ño, esa es dura!

-¡No jodas! Aquí hemos resuelto casos peores. Ese día salí con mi historia clínica llenada correctamente y continué navegando. Todos los años posteriores yo engañaba a la técnica de turno, era muy fácil, te encontrabas sentado frente a ella y observabas todos sus movimientos en la operación del equipo.

-Doctor, el asunto es que ya no escucho el teléfono por el oído izquierdo y deseo saber hasta que punto tengo dañado el derecho. Le respondí ante las preguntas normales por mi presencia en su consulta.

-¿Tienes antecedentes de sordos en la familia?

-No.

-¿Has estado sometido a ruidos muy fuertes?

-De los catorce años a los diecisiete estuve en largos períodos de cañonazos.

-De ruidos fuertes.

-De cañonazos.

-De ruidos fuertes.

-De cañonazos.

-De ruidos fuertes.

-¡Oiga! Ya le dije que no eran ruidos, fueron explosiones por cañonazos. No sé por qué, pero me dio la impresión de que había descubierto mi acento y no deseaba conocer las razones, insistía en dibujarlas, me cayó mal de gratis. Se levantó y me reconoció la garganta, nariz y oído. Me remitió a otra clínica para realizarme un audiograma y en esta oportunidad no me interesaban los trucos, es que no existía la más remota posibilidad de realizarlos. Me encerraron en un cubículo de espalda a la técnica y aquella prueba fue bastante extensa, yo me comunicaba con ella por medio de un micrófono de acuerdo a sus instrucciones. Al finalizar me entregó una hoja donde aparecía dibujado todo un gráfico muy parecido al de los viejos barómetros o termógrafos.

-¿Cómo estoy? Le pregunté al final del ensayo, cubano al fin.

-Ya le dirá su médico, no estoy autorizada. Vi en su respuesta todo el profesionalismo que se respira en este país, todo es secreto o privado. Llegando a la casa saqué nuevamente un turno para la consulta del otorrino.

-¡No me explique nada! Me dijo el hombre cuando me senté frente a él y hojeaba aquellos resultados que me dio la técnica en audiogramas. –Usted tiene ponchado el oído izquierdo y el derecho con algunos problemas. ¿Tiene antecedentes de sordera en su familia? Era lógico que se haya olvidado de nuestro primer encuentro, ya había pasado más de veinte días.

-¡No! Durante mi juventud fui sometido a largas jornadas de cañonazos y nunca usé protectores.

-¿Y eso como fue?

-Yo era calificador de tiro antiaéreo y debía estar junto al cañón, solo que me quedaba al lado izquierdo, por eso se me afectó ese oído más que el derecho. Ahora bien, esa deficiencia auditiva solo fue detectada a los veinte tantos años de edad.

-De acuerdo al chequeo que le he realizado, he podido comprobar que su tímpano exterior se encuentra en perfecto estado. O sea, el daño causado ha sido en su tímpano interior. ¿Qué le digo con esto? El daño es irreversible y no puedo operarlo, le voy a recetar una prótesis que lo ayudará. Llenó unos papeles y escribió la dirección de la clínica más próxima a mi casa. Yo lo observaba en toda esa maniobra y me reía pensando. Se pensará él que yo usaré ese tareco para escuchar los ronquidos de mi mujer. ¡No joda! Si hasta un poco de sordera es saludable en estos tiempos, dejas de escuchar tanta mierda que se habla, no solo entre los cubanos cuando nos reunimos, hablo de las porquerías que se escuchan por televisión, sobre todo, las manifestadas por muchos políticos actuales.

Le comentaba a una amiga sobre aquel bateo en la tienda de Tokio y la jodienda del canal de salida dañado en el equipo de música, aún no me había hecho la audiometría. Por eso no contesto al celular cuando estoy manejando, el problema es que yo soy derecho. De todas maneras, si de algo pueden estar convencidos, los ronquidos se los suena el médico, y ahora, hay que buscarle el lado positivo a esa semi sordera, siempre aparece algo, se los digo yo que soy cubano. ¡Ahhh! Ahora que me acuerdo, dice el médico que la prótesis es mandada a fabricar de acuerdo a las necesidades del paciente. Hasta eso me da risa, me viene a la mente un hermano que debía usarlas en Cuba, el pobre, finalmente dejó de usarlas, le molestaba a pesar de su sordera. Me molestaba a mí cuando estaba frente a él y escuchaba un piiiiiiiiiiiiii largísimo. No hubo maneras de convencerlo, siempre prefirió cargar con su sordera. Pero allá era así, vacas, vacas, vacas, huevos, huevos, huevos, coles, coles, coles, círculos, círculos, círculos. Son repetitivos y poco originales, ni para vender condones sirven, lo mismo te toca el de un gallo que la talla de un burro. Y los ronquidos de la socia, que se los suene el médico.





Esteban Casañas Lostal.

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2008-03-18

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Re: “”” HIPOACUSIA.”””

Mensaje por Invitado el Miér Mar 19, 2008 4:17 am

Saludos esteban!
Como siempre, tan buenos y llenos de esperiencias tus articulos y al final pa que quieres la güataca isquierda?, escribiendo como tu escribes, para mi y para muchos nos basta!
Saludos.
Leo.

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Re: “”” HIPOACUSIA.”””

Mensaje por EstebanCL el Miér Mar 19, 2008 4:54 pm

Compadre! Me hace falta la guataca izquierda, imagínate que se te siente un pollo, bueno, en mi caso una gallina por ese lado. Te imaginas lo incómodo que me sentiría si quisiera decirme un secretico.

Un abrazo..

Esteban

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Re: “”” HIPOACUSIA.”””

Mensaje por Invitado el Jue Mar 20, 2008 12:22 pm

Esteban! Como siempre lo hago estaba informandome y de repente delante de mi una noticia que seguro te va tirar un cabo, ademas nada de aprender nuevos idiomas!
Saludos y tomalo como broma de cubano a cubano!
Aqui tienes la solucion a la gallina en la güataca.
Leo.
Crean en Cuba centro
de superación para sordos
La creación en Cuba del Centro Nacional de Superación para Sordos marca hoy una nueva etapa en la preparación técnica de los instructores e intérpretes que trabajan con las personas con esa discapacidad.
Con sede en La Habana, la institución dispone de un programa académico estructurado según las novedades internacionales de la comunicación bilingüe.
El director de la entidad, Jorge Ponjuan, precisó a la Agencia de Información Nacional que la labor docente comenzará en el primer semestre del actual año mediante cursos cortos con matrícula de hasta 120 personas.
La existencia de este centro ubica al país en un lugar cimero dentro de las naciones de América Latina, y es parte del apoyo que el gobierno ofrece a la población en aras de buscar una mayor equidad social, valoró el directivo.
Agregó que la investigación lingüística del idioma de señas cubano y la definición de una mayor cantidad de fonemas para abarcar un espectro comunicativo mayor integran el plan de acción previsto.
La Asociación Nacional de Sordos de Cuba tiene más de 21 mil afiliados, los cuales cuentan con las condiciones requeridas para la continuidad de estudios y la inserción laboral tras egresar de los diferentes niveles de instrucción existentes en la isla. (PL)


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Re: “”” HIPOACUSIA.”””

Mensaje por EstebanCL el Jue Mar 20, 2008 3:05 pm

Oye, men! Que no estoy tan grave tampoco. Dime tú en un curso pa'hablar por seña. El lunes voy a investigar en el lugar que me fabrican el aparatico, ojo!, no me cuesta un centavo y te lo hacen a la medida de tus necesidades. Vaya, lo voy a usar para ver la tele, pero ya sabes, a la hora de dormir me lo quito.

Un abrazo..

Esteban

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Re: “”” HIPOACUSIA.”””

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