Secretos de Cuba
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Respecto a la normalización de relaciones o el intercambio de presos realizado el miércoles como parte del acuerdo entre Cuba y EEUU

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“”” DEMADRE.”””

Mensaje por EstebanCL el Sáb Ene 26, 2008 10:28 am

“”” DEMADRE.”””





…Tú lo has retratado muy bien, recuerdo un viaje en el Avis Faith que en una de las estúpidas reuniones que este comemierda le gustaba realizar, no se le ocurre otra cosa que proponer que un día a la semana había que hacer "dieta liquida" para ahorrar comida. Estábamos en "pleno período especial y había que ser solidarios con el heroico pueblo ", no lo tiramos por la borda de milagro, por supuesto que ni dieta liquida ni cojones, que bastante que robaba el cabrón. En fin, sobran las palabras…





No se ofenderá mi amigo por utilizar este fragmento de un mensaje que me enviara el 31 de Diciembre para despedir el 2007. Pertenece él a una de las últimas generaciones de graduados como ingenieros en la academia naval cubana, hoy radica por España, es muy feliz.

Mis vacaciones pocas veces llegaban a feliz término, siempre sucedía algo que las interrumpiera, una emergencia, siempre nos decían lo mismo. Esas urgencias aumentaban en las fechas de fiestas, contrariamente a lo que disfruta la gente común, eran esas etapas de la marina mercante donde más defunciones se registraban dentro de sus familias. El pueblo reía y los marinos lloraban, eso no se lo cree nadie.

La mujer que realizaba el trabajo de cartero casi nunca paraba en nuestro edificio, los pocos orientales que allí vivían no se entretenían en escribir cartas y todos nos espantábamos con la idea de recibir un telegrama. Su contenido de trabajo era muy pobre y se ahorraba aquellos conocidos soplidos a su silbato, que cuando no se desayuna adecuadamente pueden producir mareos. Todos la conocían y ella gastaba minutos en esos chismes de comadres donde siempre se hace un alto en lo productos que se distribuyen por la libreta de racionamiento. La entrega de un blumer adicional, guarda más importancia que una bomba explotada en cualquier región del planeta. Ese día yo andaba atendiendo mis maticas de hierba buena, las regaba cada mañana, me interesaba mantenerlas en buen estado de salud, fui muy aficionado al Mojito, hoy no. La vi recorrer todo el tramo de acera sin detenerse y no quise prestarle mucha atención hasta que su pitada y la pronunciación de mi nombre, provocara ese sobresalto al que nunca nos acostumbramos.

Fidelito tenía una memoria prodigiosa, cuando yo entraba en la oficina del Departamento de Cuadros, me disparaba a boca de jarro: Esteban Casañas Lostal expediente 6264. Yo pensé que era un ejercicio realizado diariamente con las personas que él citaba por medio de aquellos telegramas, pero pude comprobar en varias oportunidades que no era así. Por los pasillos de la empresa saludaba a muchos de nuestros oficiales de igual manera, también cuando nos cruzábamos por la calle. Nunca pude escapar de mi asombro, no me explico cómo no explotó esa virtud en algo más provechoso. Era muy buen muchacho, insobornable, intachable, razón que le sirvió para sobrevivir varios cambios de gobierno en ese departamento. Tenía una imagen muy ampliada de lo que era cada barco y sabía distinguir entre sus modelos y especialidades de carga. Creo que iba hilvanando cada comentario que la gente dejaba regada en los rincones de su oficina cada visita, mientras esperaban el turno para entrevistarse con el Jefe de Cuadros. Sus memorias serían de gran utilidad para reconstruir la historia de la marina mercante cubana, espero se mantenga vivo entonces.

-Se ha presentado una emergencia en el Casablanca y es necesario que te enroles urgentemente en ese buque. Me dijo apenas crucé la puerta luego de recitar nombre y números, él sabía que aquello me causaba gracia.

-¡Coño, Fide! No llevo ni veinte días de vacaciones, ¿no tienes a nadie más?

-¡Oye! Pertenece a la flotilla de buques con bandera de conveniencia y vas a ganar una fortuna.

-¿De cuánto estamos hablando?

-¡Muchacho! Ciento cincuenta dólares mensuales es algo para respetar. No te imaginas la cantidad de gente que hay detrás de esas oportunidades.

-No está mal, comparado con los dos dólares diarios que nos pagan, es muy buena la oferta.

-Y no solo eso, puedes entrar a comprar en el club de los marinos, tú sabes que allí solo entran los extranjeros.

-¿Dónde está el barco en estos momentos?

-Se encuentra descargando en el Sierra Maestra nr.2 Sur, creo que están cargados de arroz.

-¿Y quién es el Primer Oficial a quien debo relevar?

-Es el viejo Vasallo, ya sabes, está algo cansado y éste viaje duró unos nueve meses.

-Yo lo conozco, es buena gente. ¿Quién es el Capitán del buque?

-Bueno, ahora se está enrolando Demares, ¿lo conoces?

-¿Demadre? ¿Quién no conoce a ese bichito? Yo nunca he navegado con él, pero tiene muy buena mala fama.

-¿Entonces?

-¿Puedo pensarlo un poquito?

-¡Ah, nooooo! La cosa es de urgencia y tengo una lista grandísima de pretendientes a la plaza. Si te avisé, es porque no dejo de reconocer que nunca te han llamado para situaciones privilegiadas como ésta. Si me dices que no, debo llamar inmediatamente a otro oficial y te pierdes la oportunidad de ganar buena plata. ¡Ah! Los ciento cincuenta dólares comprenden el tiempo que el buque se encuentre en Cuba. Me puse a pensar en todas las demoras que normalmente se producían en la isla, donde raramente la estancia de un buque era inferior al mes, y no puedo negar esa capacidad de convencimiento de Fidelito. Tres horas más tarde me encontraba pasando por la aduana de ese muelle con toda la documentación en mis manos. Cuando caminé paralelo al espigón, me encontré con un buque cuyo casco se encontraba pintado de negro. Nuestra flota utilizaba el color gris para su obra muerta y el rojo para la línea de flotación, era una novedad para mis ojos. El barco era de vieja construcción y la frescura de aquella pintura no podía ocultar grandes ronchas de óxido a lo largo de su eslora, detalle que no se me escapó mientras caminaba junto a él. El casco había sido pintado sin darle mantenimiento para guardar u ocultar su verdadero estado, manantiales de ese óxido se escapaban de cada roncha y trataban de sumergirse en las aguas de aquella bahía, el truco no había logrado su propósito, engañar. Me separé un poco del casco para evitar pasar por debajo de las lingadas de sacos que se descargaban en diferentes bodegas, me detuve unos instantes para darle fuego a un estibador y fue cuando accidentalmente mi vista se detuvo y reconoció aquella familiar arboladura. ¡Carajo! ¿Cómo pude caer tan fácil en esta trampa?

Mientras subía por la escala real, un millón de pensamientos me abordaron. Tiempos difíciles y alegres, gente simpática, hombres con los que compartí incontables aventuras. Me había enrolado en ese barco cuando aún se llamaba “Jade Island”, ese viaje había regresado con tres tripulantes muertos en su nevera por consumir alcohol metílico. En Santiago de Cuba lo bautizaron con el nombre de “Renato Guitart”, mírenme ahora, llego al portalón del Casablanca. El guardia quiso indicarme donde se encontraba el camarote del Primer Oficial y se lo agradecí, no era necesario. Vasallo se encontraba sentado en el sofá con las piernas sobre la mesita y el ventilador fijo hacia su posición. Dormitaba, pero daba la imagen de encontrarse en una agradable cita con alguien del más allá, su rostro dibujaba una leve sonrisa, como la escapada cuando se comete una travesura. Toqué fuerte en la puerta y saltó como cualquier tigre dispuesto a atrapar una presa, yo era esa víctima. Nos saludamos y se acordó de mí, nos conocimos en el astillero ADM de Ámsterdam cuando él andaba en el Onix Island y yo en el N’Gola.

-Vasallo, vamos a hacer menos trágica esta entrega. Prepara el acta y trata de tener la documentación del buque organizada. Ya sabes, inventarios, planos del buque, experiencias de estabilidad, tarjas de la carga, solicitudes de reparaciones, lista de enrolos y todo lo concerniente al cargo. Le dije a modo de presentación y él lo tomó con mucha tranquilidad.

-¿Quieres hacer un recorrido por el buque? Si quieres comenzamos por el puente.

-Olvida eso, yo fui Segundo Oficial de esta nave por mucho tiempo. Vamos a ver cómo anda esa cubierta y acomodación. No podía establecerse una diferencia entre el calor exterior y el reinante en aquella trampa familiar. Acostumbrado como estaba a los buques modernos, me enfrentaría nuevamente a esos mastodontes de los años sesenta carentes de aire acondicionado y con el baño fuera del camarote, agua potable racionada y todas las incomodidades propias de su tiempo. En términos generales, retrocedía en mi clasificación personal, esos barcos eran dedicados casi siempre a la gente menos competente de la flota o a los oficiales de reciente promoción. Él trataba de explicarme a modo de justificación o consuelo cada desperfecto encontrado en mi recorrido. Yo no escuchaba y tampoco me importaba, trataba de tener una idea aproximada del monstruo que debía enfrentar en días posteriores. Vasallo se equivocó en ese aspecto, yo había superado aquella etapa donde se te puede vender gato por liebre. Sentí mucho temor andar por debajo de las plumas de carga, como contraostas se estaban utilizando cables de trincaje, los cabos de las ostas no eran de la mena adecuada. Todos los amantes se encontraban en muy mal estado, los amantillos en condiciones similares y faltos de grasa. Los obenques de los mástiles estaban podridos de óxido, las cubiertas de las torretas donde descansaban los winches presentaban perforaciones por desgastes. Cuando las plumas izaban una lingada de carga daban la impresión de salir volando de un momento a otro. No quise supervisar la arboladura de un buque con siete bodegas de carga, renuncié a permanecer un minuto más en aquel buque, necesitaba regresar a la casa y abrir una botella de ron para analizar tranquilamente dónde coño me había metido. Aún se encontraba el viejo Capitán, hoy vive en Holanda y sabe perfectamente que no miento. Teníamos tres días disponibles para realizar la entrega del cargo y acordé con Vasallo regresar temprano a la mañana siguiente. Aquella tarde fue el último día que vi al viejo, me dejó la llave del camarote con el oficial de guardia. Ni acta de entrega, ni planos, ni la **** de la madre que lo parió, el viejo me dejó embarcado con aquel paquete.

Tampoco era de jamón el pago de aquellos ciento cincuenta dólares, me enteré allí, sobre la plancha y de ello no me explicó nada Fidelito, la tripulación era reducida. Tenía a los tres oficiales de cubierta, el contramaestre, dos timoneles y uno o dos marineros de cubierta. Para las maniobras debía contar con los dos camareros, el camarotero y el cocinero. Las guardias de puerto debíamos realizarlas con ropa de faenas para abrir y cerrar bodegas, izar o arriar puntales, etc. Con las tapas de bodegas se presentaron infinidad de dificultades por su mal estado, eran del tipo Mc Gregor, pero se trababan con frecuencia por mal estado de las ruedas y las cadenas encontrarse fuera de las medidas exigidas. Lo peor vino después, el buque fue asignado para cargar azúcar a granel con destino a Malasia. Lo normal era que procediera al baldeo de aquellas bodegas, ¡ah!, después de limpiarlas nosotros mismos. ¿Qué les cuento? No funcionaba el sistema de achique y tenía varias bodegas inundadas de agua. Las sentinas, el espacio donde se acumula esa agua y donde existen los chupones para extraerlas, eran pequeños pozos de la altura de un hombre, pero al parecer, llevaban años sin limpiar. Fueron días agotadores los dedicados a esas limpiezas con dos hombres, subiendo desde el fondo de esas bodegas para arriar o izar un puntal en las bodegas que continuaban operaciones. Los que conocen este oficio saben de qué les estoy hablando.

Uno de esos días de fondeo en espera de la terminación de algunas reparaciones menores en el departamento de máquinas, se me ocurrió inspeccionar los botes salvavidas. Cuál no sería mi sorpresa, ninguno de los dos se encontraba avituallado, o sea, no tenían agua ni comida, bengalas, botiquines, equipos de pesca, nada. Aquellos botes solo servían de adorno en la superestructura del buque. Llamé al contramaestre y le pedí arriarlos, yo conocía perfectamente la maniobra exigida para ello. Cuando finalmente levantó la palanca del freno, los botes se negaron a bajar. Buscamos por todas partes y solo encontramos una explicación, todos sus mecanismos se encontraban totalmente oxidados y hacía años que esos botes no se arriaban. Fue necesario traer una antorcha de oxígeno y acetileno y horas-mandarria para lograr arriar uno de sus botes. Esa tarea nos consumió todo un día y otro para su izado, luego, repetir la operación con el bote de babor. Curiosamente, Bonachea era el contramaestre de ese buque desde la época que yo navegué en él, muy buena gente, muy militante, pero muy borracho también. Días después fue relevado por Henry, un gordo de Caibarién.

Cuando abrí aquella botella de ron en la casa, que casi nunca era la única, tenía la costumbre de invitar a mi mejor socio, el negro Macías y le dije que me había enrolado en el Casablanca.

-Pero, ¿no te enteraste? Me dijo entre tragos.

-Enterarme de qué, negro, ¿yo no estaba de vacaciones?

-Ese barco vino en candela, ¡coño!, parece mentira que andes detrás de la bola. ¡Men! Ese barco hizo una recalada forzosa en Hawai porque Stevenson descojonó contra un mamparo a uno de los timoneles. Dicen que lo sorprendió escuchando detrás de la puerta del Capitán y que éste era socio del mulato.

-¡No me digas! Stevenson, ¿el mulato que comparte con nosotros en el Golfito?

-Sí, ese mismo. ¡Ná! Pero te vas a caer de culo.

-¿Hay más?

-Ni te imaginas quién era el timonel al que le tuvieron que reconstruir la cabeza.

-¿Quién era, negro?

-¡Fermín, compadre! El timonel flaquito y de ojos claros que vive en el doce plantas.

-¡No te creo! ¿Ese infeliz?

-¿Infeliz? Dicen que es tremendo chivato, más nunca va a espiar a nadie. Pero eso no es todo.

-¿No, qué más sabes?

-El barco tuvo una colisión, creo que en Singapur y por poco se hunde. No funcionó el sistema de achique.

-¡De truco, men! No sé ni dónde coño me he metido.

Demares se enroló mientras estábamos atracados y descargando. Es de esas personas que caen mal en el primer contacto con ellas, los mismos efectos, pero contrarios, al amor a primera vista. Es sumamente antipático y baboso, demagogo, hipócrita y pendejo. Lo peor, piensa que todos los que le rodean son se su misma catadura, conmigo tuvo una mala experiencia. Había escuchado hablar mal de él durante años, sobretodo, durante su reinado en el “Abel Santamaría”. Pero soy de esas personas que no hago juicios injustificados, los años en Cuba me demostraron siempre que lo malo no lo era y lo bueno tampoco. Pero él gozaba de ese privilegio de caerte mal de gratis, sin embargo, estos personajes siempre tienen adeptos que los siguen y en el buque no faltaron.

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Mensaje por EstebanCL el Sáb Ene 26, 2008 10:29 am

Tenía una asignación de divisas superior al de cualquier barco cubano y capaz de satisfacer todas las necesidades de la tripulación. Pero Demares pertenecía a esa estirpe de hijoputas más dañino que cualquiera de los militantes extremistas del partido en la flota. No se abasteció adecuadamente antes de salir de Cuba, hablo de una etapa donde se conseguían bastantes productos y gozábamos el privilegio de ser abastecidos como cualquier nave extranjera. A nuestro paso por Panamá, tampoco solicitó los productos faltantes para continuar nuestro viaje hasta Malasia, y ya deben imaginar. Cuarenta y siete días de navegación con veinticinco paradas por averías, amargan al más infeliz de los marineros cuando llegas al comedor y te encuentras de desayuno unas **** frituras de sardinas enlatadas. Demares pretendía que encima de mis ocho horas de guardia en el puente, yo realizara cuatro horas de faenas en cubierta como cualquier marinero. Las broncas le dieron la vuelta al mundo.

Debo detenerme y repetir algo que un día dije por otro lado, ¿cómo puede ser que el buque haya salido en esas condiciones? ¿No estaba asegurado, no había inspectores de las sociedades clasificadoras? Por supuesto que sí, existía todo eso tan común en el mundo marítimo. Es más, el buque poseía varios certificados vencidos que lo imposibilitarían salir de cualquier puerto europeo. Hablo de los certificados de casco, máquinas, radio, arboladura, armamento. ¿Qué sucede en Cuba? Muy sencillo, los representantes del Lloyds y Buró Veritas son cubanos y tratan de cumplir con su trabajo, niegan la extensión de aquellos certificados y luego son presionados por agentes de la Seguridad del Estado. Cae sobre esos inspectores la amenaza de perder el puesto de trabajo privilegiado que disfrutan, hablo de pérdida del auto asignado, dietas y hospedajes en viajes al interior del país, buen salario y una que otra salida al extranjero. Por supuesto que todos ceden ante intereses particulares y nos mandan a una muerte de la que solo Dios sabe por qué no ocurrió. No hablemos de los chantajes políticos donde priman las palabras que expresan claramente “el buque debe salir por una cuestión de Estado. ¿Quién se niega? Todos ceden con la complicidad del Capitán y Jefe de Máquinas. Cuando menos, se extiende una prórroga a ese o esos certificados. En condiciones similares partí en ese mismo barco con mil doscientos soldados con destino a Angola, ya escribí sobre las condiciones infrahumanas en las que fueron transportados.

Hicimos escala en Singapur para abastecernos y debí permanecer abordo, llegué de guardia. Cuando arribó la lancha con los víveres no pude mantenerme callado. -¡Coño! Pero esto no es víveres para un barco, esto es una mierda. Lo dije en voz alta y alguien de los presentes se encargó de comunicarlo a Demadre. No sé qué carajo habrá pensado ese pendejo.

-¡Oiga, Primero! Me enteré que usted dijo que esos eran unos mandaditos de mierda cuando arribaron los víveres. Trató de impresionarme.

-¡Chico! ¿Y qué cojones esperabas que dijera después de atravesar todo el Pacífico pasando hambre? ¿Por qué no llamas a la putica que te informó? Vas a ver cómo me cago en su madre. ¡Fijate en esto que te voy a decir! Estás acostumbrado a navegar con ******* que te soportan todo, te lo advierto porque parece que no lo has comprendido, sácame de esa lista. Las discordias y disputas por comisiones que él se guardaba en silencio le dieron la vuelta al mundo, y me las tuvo que dar, por supuesto que sí. En este caso, cuando se realizaba una reclamación sobre algo considerado ilegal, se corría el riesgo de ser expulsado de la flota. Téngase en cuenta que la mayoría de los capitanes eran miembros del partido comunista, pero en ese caso, Demadre se encontraba en igualdad de condición conmigo, ninguno de los dos militábamos y las soluciones de esos problemas podíamos muy bien llevarlos al plano personal. Yo lo aventajaba, conocía y calé muy bien su cobardía. Lo que no me explico hasta el día de hoy, era su proceder mucho más extremista que el peor de aquellos militantes y los sometimientos a sacrificios innecesarios de sus tripulaciones. ¿Qué buscaba? Era bien detestado por una gran mayoría en la flota y todos conocían sus métodos. Arribaba con un informe donde reflejaba infinidad de ahorros en gastos de divisas, pero por detrás se guardaba comisiones y todo lo que se podía robar.

En China le ordenó al contramaestre pintar la banda de estribor del buque sin darle el correspondiente mantenimiento, nosotros sabíamos el por qué, esa era la banda que se mostraba cuando el barco entraba al puerto de La Habana. Fueron decenas de cubetas de pintura botadas, pero nadie del partido se opuso, solo yo y mi actitud nunca era bien recibida, la rebeldía no era bien mirada, aunque fuera en beneficio del armador o en su defecto el pueblo. El sobre consumo de combustible por malas planificaciones de las derrotas se destacó durante ese viaje, toda navegación fue realizada por loxodrómica, experiencia repetida durante decenas de años y a la cual no le presté importancia. La conclusión era muy simple, yo no era quien pagaba ese combustible. Tendría para estar hablando largamente sobre este personaje tristemente célebre en nuestra flota, no se puede sintetizar con cuatro párrafos los desmanes cometidos en una vuelta al mundo, y menos aún, los sacrificios a los que fuera sometida aquella tripulación por un individuo mal mirado por los tripulantes de la flota y detestado dentro del seno de los militantes comunistas.

Apareció un día por Internet, me estuvo escribiendo desde México y luego desde Miami. Desapareció de la noche a la mañana y no me preocupó, nunca figuró en la pequeña nómina de mis amigos o socios. No le pregunté cómo ni cuándo había salido de Cuba, poco me importaba su vida, poco me interesa, pero debo dedicarle unas líneas, algún día cambiará la suerte de todos los cubanos y bien vale la pena refrescarles la memoria.

Alguien me escribió un día para decirme que Demadre y no sé quiénes, habían comprado un barco en La Florida. Dicha nave había sido llevada hasta el dique de La Habana para efectuar reparaciones, y por si fuera poco, estaba tripulada por varios marinos de la isla. No creo que esa posibilidad se encuentre al alcance de alguien que no esté vinculado con el gobierno cubano. Razones sobraban para que se borrara de mis contactos, yo soy perjudicial para toda esa gente que colabora con el régimen de la isla.

Curiosamente, el mensaje enviado por este muchacho desde España, habla de una época que superaba la década de distancia entre su navegación con este individuo y la mía. El personaje no había cambiado para nada, solo unas palabras para que queden grabadas en la historia de la marina mercante cubana. Elementos como éstos no deben ser olvidados, escriban su nombre, Francisco Demares Navarro. Para quejas y sugerencias pueden dirigirse a Esteban Casañas Lostal. No me retracto de nada y me reservo el derecho de ampliar la presente.





Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2008-01-23



Y si tenéis por rey a un déspota, deberéis destronarlo, pero comprobad que el trono que erigiera en vuestro interior ha sido antes destruido.
Jalil Gibrán.

Otros trabajos pueden encontrarse en las sig. direcciones:


http://www.conexioncubana.net/index.php?st=content&sk=blogcategory&id=176&sitd=416&showcatname=ok
http://www.amigospais-guaracabuya.org/#casanas
http://www.conexioncubana.net/blogs/esteban/

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Re: “”” DEMADRE.”””

Mensaje por davisito el Sáb Ene 26, 2008 11:21 am

Bravo ,me deleita leer tus historietas de la vida real,me recuerdan mucho a mi padre contando una pelicula,que es mjor que el te la cuente que verla,tu tienes ese arte.

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Re: “”” DEMADRE.”””

Mensaje por Cesario68 el Sáb Ene 26, 2008 11:30 am

Todo es secreto hasta un dia,ese dia que muchos desearian que no llegara,si hiciste tu vida sirviendo al regimen y te aprovechaste de tu posicion para ultrajar,rebajar,explotar a tus coterraneos tienes que pagarla a larga o a la corta,que la verdad salga a flota y gente de esa indole no se puedan pasear libremente por miami,Saludos .

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Re: “”” DEMADRE.”””

Mensaje por Patrio el Sáb Ene 26, 2008 11:54 am

Maestro:
Otra vez reciba mi aplauso incondicional a sus escritos. Disfruto con ellos.
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Re: “”” DEMADRE.”””

Mensaje por EstebanCL el Dom Ene 27, 2008 1:15 pm

Muchas gracias muchachos, ya llegará el día de la rendición de cuentas y esta gentuza deberá responder pos sus actos ante nuestra gente. Hay mucho para narrar todavía de esa marina que ya no existe y se arruinó por lo que todos ya saben.

Un abrazo..

Esteban

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Re: “”” DEMADRE.”””

Mensaje por kubanita el Dom Ene 27, 2008 2:58 pm

Mil Graciassssssssssss por deleitarnos con estos artículos, me parecía estar viviendo cada hecho descrito, cada día aprendo más con personas como usted, Patrio y otros foristas. Felicidadesss

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Re: “”” DEMADRE.”””

Mensaje por extintor el Mar Ene 29, 2008 3:45 pm

oye hermano, o padre, gracias por compartir tu prosa con nosotros, tienes el don, ya estoy esperando la proxima aventura claro con tu afilado verbo.

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Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 10:11 am


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