Secretos de Cuba
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Respecto a la normalización de relaciones o el intercambio de presos realizado el miércoles como parte del acuerdo entre Cuba y EEUU

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“”” UN AMOR EN CADA PUERTO.”””

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“”” UN AMOR EN CADA PUERTO.”””

Mensaje por EstebanCL el Sáb Ene 12, 2008 10:21 am

“”” UN AMOR EN CADA PUERTO.”””



-Proa, comienza aligerar los cabos, deja largo y spring. Prepara el mejor para darlo al remolcador.

-Recibido en proa.

-Popa, larga todo y avisa cuando esté libre la propela.

-Largando todo en popa.

-Firme el remolcador, largo y spring al muelle en proa.

-Proa, larga el largo.

-Largado el largo, firme el spring. Dile al remolcador que no tire tanto, se me va a partir el spring.

-Largado todo a popa, libre la propela.

-Proa, lasca lo que pida el spring, cuidado con la gente.

-¡Oye! Están tirando muy duro.

-Proa, larga el spring, cuidado con el cabo del remolcador.

-Poca avante, quince grados a estribor, dos pitadas cortas. Ordena el Práctico.

-Libre la proa. La nave comenzaba un giro lento de ciento ochenta grados en demanda del canal. El día era viejo y el sol comenzaba a mostrar su cansancio después de vencer la meridiana, nadie podía percibir su agotamiento en la ciudad, todos se escondían temerosos de su rabia escudándose a la sombra de viejos edificios. Poco importaba el pedazo de balcón desprendido por el abandono del albañil que un día partió con rumbo desconocido. El sol abrazaba a todos con su furia, se ensañaba allí donde su declinación poco importa y no se sabe cuando es invierno o verano, siempre es igual. Por el malecón corrían grupitos de muchachos y mujeres, unos gritaban pipo y otras gritaban papi, los muchachitos se adelantaban en esa loca carrera que nunca vencían un full avante. Atrás, pañuelitos que caían vencidos por mucho tiempo, el color de una saya llamativa, quizás usada adredemente para identificarla entre la turba. Tal vez con el propósito de llevarla guardada durante varios meses, posiblemente, durante aquellos instantes que respondías al llamado de Neptuno y te aferrabas a la vida en medio de olas increíbles.

-Contramaestre, ¡ponga el buque a son de mar!, retiren maniobra. Era la penúltima orden que sucedía a ese largo pitazo que solo es capaz de estremecer cada fibra de un marino. Después, luego del tercer día, comenzábamos a consumir recuerdos hasta que esos se agotaban y caíamos en un profundo letargo donde todo se convierte en azul. Unas veces verde, otras grises y blanco, mucho más espumoso que una jarra de cerveza. Entonces, comienzas a detestar el presente y te aferras a un pasado reciente, y la almohada toma forma de mujer a partir de la primera semana.

Se agotan los comentarios y poco te importa la vida de quien se encuentra a tu lado. Fabricas una coraza de estrellas en las noches, nubes y crestas durante el día, olas que suben y bajan con aquellos dulces momentos vividos en la última tierra pisada. Bajo tus pies, miles de metros de agua que unas veces se muestran dulces, otras veces violentos e implacables, siempre saladas. Allí, descansan los restos de alguien con menos suerte, forman parte de un reino al que nunca pidieron ser fieles, rodeados de carabelas, galeones, sampanes, portacontenedores, ferries. Cofres repletos de doblones, bodegas con lingotes de oro y plata, cañones que disparan cantos de sirenas, contenedores que transportaban todas nuestras miserias. Con el rostro aferrado a sus portillas, sus esqueletos lanzan un SOS desesperado y tardío. Bellatrix se alza la falda con fingida inocencia y te muestra las intimidades de una descarada galaxia llena de leche. Aldebarán pasa con un ramo de marihuana y te la ofrece, la rechazas o aceptas, te engaña con su filosofía de la vida, la suya. La luna no deja de ser la **** informal que llega cada día con cuarenta y siete minutos atrasada a su cita. El relajo se acaba cada mañana cuando un amargado sol derrota toda la belleza de cada crepúsculo, poco importa cual. Trata de mostrarse bondadoso, gigante y rojo antes de ser tragado o tolerado por ese horizonte que nunca alcanzamos para convencernos de que hay un abismo. El mismo vacío donde podemos caer en cualquier momento, poco importa si es dentro de una autorruta.

-Ustedes tienen un amor en cada puerto. Siempre me dijeron, se repitió como un eco durante muchos años, aún hoy lo escucho. Viro el rostro y me encuentro con mi almohada, un libro que hizo de mujer cada noche y evitó me desvelara. Bajo el colchón y muy oculto, una revista pornográfica que nunca me traicionaba y aceptaba complaciente la cambiara por otra mujer. Viajaba misteriosa entre camarotes y conocía sus interioridades y sordos gemidos incapaces de atravesar mamparos. Después, las ojeras delatoras que en las mujeres son acusadas falsamente, quizás provocadas por la regla o esa menopausia infinita de tantas singladuras sin ver la costa. Viro el rostro y veo mis manos, veo unos billetes y miles de necesidades insatisfechas. ¿Los zapatos del niño o una mujer, una mujer o los blumers de otra mujer, los billetes o una camiseta, la mujer o aquellas necesidades apremiantes que impone la vida? ¡Una paja! Una revista pornográfica es mucho más barata. Pero esas revistas están prohibidas, ¿las pajas también? ¡Imaginación hombre! Mucha imaginación, hay que abstraerse. Pero se requiere demasiado esfuerzo, agota, defrauda. ¡No te masturbes entonces! El cuerpo expulsará voluntariamente lo que te sobre, es como en la gripe, la leche es como un virus que el cuerpo puede soportar en cantidades limitadas, la que sobra se bota al carajo. Entonces no me hables de ese amor en cada puerto, poco importan los burdeles de Hamburgo, Génova, Ámsterdam o las geishas de Japón, eso no es amor. ¿Y no fuiste a las maquinitas que ponen películas pornográficas? Pero eso no es amor tampoco. Bueno, los tiempos cambian, debes inventar si no quieres que se te reviente el cerebro con todo ese queso.

-Proa y popa, listos los jibilays para lanzarlos a tierra en cuanto sea posible. Proa, tu primer cabo será un spring y luego el largo. Popa, cuando puedas das un largo y después el spring. Proa y popa, tres largos, través y spring para quedar atracados, luego vamos a bajar la escala real.

-Recibido en proa.

-Recibido en popa…



Milonka.-

Llegó en un grupo de estudiantes invitadas a una fiesta en Varna, nadie quería bailar con ella, era patona, zurda. No adivinaba pasillos tan fáciles de aplicar con aquellas notas de Barry White, la gente la tiró a un lado, como material que no servía para reciclar. Los tragos le dieron a la tripulación por mover el esqueleto, yo andaba a la pesca de algo y me fijé en ella. Fui hasta el camarote y le dediqué una tarjeta postal en inglés, se la entregué con un tulipán. De algo me había servido aprender ese gesto tan romántico como el de regalar una flor a una mujer, en Cuba no se usaba eso, pero en Europa sí. Ese día no nos empatamos, ellas salieron en grupo y yo era alérgico a las turbas. Ya conocía los trucos de la gente que tiene reuma en las manos y no quieren meter la mano en el bolsillo para pagar algo. Ella me mandó una nota con la gente de aquel grupo y me citó para el día siguiente. Hablaba francés, alemán, ruso y búlgaro, pero ni timbales de inglés, debía inventar para cumplir aquella vieja imagen que se tenía de los marinos. Yo quería tener un amor en cada puerto y me arriesgué, solo que con un poco de dificultades. Milonga y yo nos comunicábamos por mímica, creo hayan sido las relaciones más perfectas que tuve en mi vida aventurera, muy sencillo, no podíamos pelear. Ella fue la mujer más bella que se cruzó en mi camino y nuestras relaciones fueron maravillosas, pero nunca me enamoré de ella. ¡Claro! Tampoco fue la primera en esa desventurada vida, pero el tiempo no me alcanza para mencionarlas a todas. Ella me escribió a Cuba y me propuso matrimonio, pero la carta llegó demasiado tarde, ya estaba casado.



Violeta.-

Hubiera sido la mujer perfecta, era búlgara también y nos comprendíamos a la perfección, hablaba inglés y su madre conocía de estas relaciones. Pero, como en todo el campo socialista, yo no podía visitar su casa. Violeta era hija de un alto oficial del ejército de ese país y debíamos pasar nuestras veladas en el bosque, la gente del barco me llamó Robin Hood. Yo cargaba una de esas bolsas de polietileno que se usan para la basura en el bolsillo del abrigo. Justo al lado de la estatua del soldado desconocido, existían unas plantas de flores que se encontraban podadas a la altura de la cintura de cualquier persona. Andábamos a gacha varios metros hasta nuestro nicho donde extendía aquel saco después de ser abierto a la mitad y sobre la hierba tendíamos nuestra cama. Desde ese sitio veíamos pasar a las personas y ellas no nos adivinaban, allí nos sorprendía la media noche acurrucados dentro de nuestros abrigos y semidesnudos. No agarré una pulmonía de milagro, pero ese era el precio de mi búsqueda por el amor que debía tener en cada puerto. La acompañaba hasta los edificios próximos a la Academia Naval de Varna y luego, los talones de los zapatos me golpeaban en la nuca. Había visto la película inglesa “Terror en el bosque” y no había escenario tan perfecto como aquel.

EstebanCL
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Re: “”” UN AMOR EN CADA PUERTO.”””

Mensaje por EstebanCL el Sáb Ene 12, 2008 10:22 am

Margarita.-

Fue una polaca con la que mantuve unas armoniosas relaciones en uno de esos viajes a ese país cuando navegaba a bordo del buque angolano “N’Gola”. Era amiga de la novia de Lazarito, yo dormía en la cama y Lazarito con su amiga en el sofá cama solo separados por una mesita. Los cuatro andábamos desnudos y hacíamos el amor sin ningún tipo de pudor en mutua presencia. Hubo un día que Lazarito me propuso cambiar de pareja y aprovechando un viaje de Margarita al baño me cambié de cama. Para qué contarles, aquella polaca me dio tranca por todos lados. Otro día, ella no había llegado al cabaret donde nos metíamos todas las noches y nos sentamos en una mesa con otras muchachas. Me volvió a sonar otra vez, pero ahora en público y se la guardé. Antes de entrar a la casa le soné un trompón que ustedes no se imaginan, Lazarito se asustó, pero hasta ese día me levantó la mano. Parece que en ese país es algo normal. Tampoco se ajustaba al amor que debía tener en cada puerto.



Milagros.-

Era una santiaguera divina, pero nula en matemáticas. Tendría veintitantos y yo andaba por los cuarenta, muy bien conservado, modestia aparte. Disfruté mucho con ella en Santiago de Cuba, todas nuestras salidas eran un escape a la realidad que vivíamos en el país. En aquellas pausas en desnudo después de hacer el amor y con un trago de ron a mano mientras escuchábamos algún número de Juan Luís Guerra, nada apropiado para un momento romántico, pero aceptado en nuestra condición de cubanos. Milagros me contaba sus secretos que no dejaban de ser actos de un heroísmo temerario. La observaba por encima de sus firmes senos brincando desnuda la cerca del vecino, miraba su escaso monte de Venus y notaba sus esfuerzos casi sobrehumanos para lanzar como pelotas de basket aquellos perniles de cerdo por encima de los dos metros de altura. Milagro era muy valiente y caliente en la cama, una especie de vibrador humano que perdió su tacómetro y nadie podía medir el ritmo de sus disparatados movimientos. Sus senos eran dos guayabitas listas para consumir y su carácter muy especial, pero no sabía sumar ni multiplicar. Me propuso matrimonio y lo hubiera aceptado de ser soltero, pero la vida se complica mucho cuando hay alevines en nuestro camino. Matemáticamente le demostré que todo era imposible, diez años después yo comenzaba a tener declinación sur y ella se mantendría antes de su meridiana. Diez años después de aquellos diez, yo andaría con la Cruz del Sur y ella continuaría viajando con La Polar. Nada que ver con ese amor de cada puerto.



Nadiezka.-

No era la mujer de Lenin, tuvo que ser una de sus biznietas, ¡pero que linda, coño! Era una rusa que me arrebataron violentamente de las piernas, ojos verdes como las aguas del Mar Negro sin estar enojado. Pelo lacio y negro como el coral que existe de ese color a varias brazas de profundidad y largo como el río Nilo. De una sonrisa perfecta y un español comprensible, ahorro de la mímica y gracia donada desde el cielo donde casi nadie hablaba inglés. Una perfecta Venus antes de amputarle sus brazos, una mujer tan desesperada como cualquier santiaguera por abandonar su paraíso ficticio, pero con la falsa idea de que Cuba era Varadero y se encontraba rodeada de cocoteros. Error que condenó a muchas mujeres a una segunda prisión de la que no han podido escapar. Nadiezka fue uno de los dolores de huevos más grandes que he sufrido en mi vida, anduve casi a rastras hasta el barco, mis pobres testículos pesaban varias toneladas. ¡Bótate una paja! Me dijeron los grandes expertos en este caso en el portalón del buque, no creo que a nadie se le pare con esos dolores.



Marianella.-

En ella encontré el amor que siempre dijeron existiera en cada puerto, pero solo ocurrió en uno. Me enamoré de ella como un perro, así dicen en Cuba. La conocí en Puerto Cabello, pero esa chama era de Caracas. Dios no quiso darle espacio a ese amor y nadie sabe cuánto sufrí cuando largamos los cabos. Hoy me alegro, ayer me hubiera convertido en un traidor a la patria, solo por amor. El segundo viaje a Venezuela estaba dispuesto a desertar, pero el destino quiso sacarla de vacaciones. Me alegro mucho después de todo, hoy estuviera desesperado por escapar de un segundo comunismo, ¿comunismo? Quién pudiera adivinarlo, pero no cabe dudas de algo, estaría escapando nuevamente. No resistiría la experiencia de aquellos chinos y gallegos que llegaron a la isla huyendo de sus desgracias, no concebía espacio para la segunda parte de la misma película. Marianella fue el amor perfecto que se ajustaba a nuestra maldición o bendición, solo que ocurrió en un solo puerto y tiempo equivocado.

Pudiera agregar decenas de nombres que solo sirven para disminuir esa soledad en la que nos amparamos cuando comenzamos a envejecer. Servirían para crear una coraza protectora contra los intentos de ignorarnos con esa manada de equipos electrónicos que manipulan el amor a través de controles remotos. Un botoncito para dar un beso, otro botoncito para sonreír, uno para mostrar alegrías, otro para borrar ausencias. Un botoncito para hablar de asuntos sin importancia, otro para ignorar, y en el peor de los casos, borrar la memoria de quien tenemos al lado. Un botoncito para detener la imagen y recordar, un botón para llorar virtualmente, otro para hacer el amor. La vida es un botón manipulado desde un control remoto.

-Proa, comienza aligerar los cabos, deja largo y spring.

-Recibido en proa.

-Popa, comienza aligerar, prepara el mejor cabo para el remolcador.

-Recibido en popa.

-Proa, larga el largo.

-Firme el remolcador a popa.

-Popa, larga todo y avisa cuando esté libre la propela.

-Largando todo a popa.

-Proa, largando todo.

-Proa libre.

-Libre la propela.

-Media atrás, todo a babor. Dijo el Práctico.

-Media atrás. Repitió el Primer Oficial.

-Todo a babor. Dijo el timonel..

-Para máquinas, toda avante, todo a estribor, una pitada larga.

El buque detenía su caída y respondía las órdenes del timón. Poco a poco enfilaba el canal de salida, regresábamos a casa.

-¡Toda avante! Humberto desertó.

-¡Toda avante! Francisquito desertó.

-¡Toda avante! López Sánchez desertó.

-¡Toda avante! Rocha desertó.

-¡Toda avante! Miguelito desertó.

-¡Toda avante! El Cabronazo desertó con 70 años.

-¡Toda avante! Deserté yo.

-¡Toda avante! Todos quieren desertar y algunos lo logran.



Todos andan buscando ese amor en cada puerto.





Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2008-01-11





Y si tenéis por rey a un déspota, deberéis destronarlo, pero comprobad que el trono que erigiera en vuestro interior ha sido antes destruido.
Jalil Gibrán.

Otros trabajos pueden encontrarse en las sig. direcciones:

http://www.conexioncubana.net/index.php?st...&showcatname=ok
http://www.amigospais-guaracabuya.org/#casanas
http://www.conexioncubana.net/blogs/esteban/

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Re: “”” UN AMOR EN CADA PUERTO.”””

Mensaje por Patrio el Mar Ene 15, 2008 8:30 am

Hermano Esteban:
Cada relato suyo me hace viajar en esos buques cubanos de tripulaciones tan pintorescas. De la lista de amores, la historia de Margarita la polaca "manilarga" me ha arrancado carcajadas en este mediodía canario. Y la matemática aplicada a los años en el caso de la santiaguera es genial y materia muy útil para la vida olvidada por algunos. Cuando las cuentas no dan, no dan.
Disfruto con sus escritos, un abrazo,
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Re: “”” UN AMOR EN CADA PUERTO.”””

Mensaje por EstebanCL el Vie Ene 18, 2008 6:28 pm

Oye Patrio.. Tú no te imaginas los trancazos que daba aquella polaca, todavía me suena el oído como si fuera un teléfono ocupado. Aquella santiaguera fue un sueño, pero aprobó la secundaria con fraudes en matemática. Mira, muchacho! La suerte es que siempre me puse pa'los números, como anda el juego de pelota, en este inning, me estuviera contando que iba para una reunión del sindicato o la federación, escapé.

Un abrazo..

Esteban

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Re: “”” UN AMOR EN CADA PUERTO.”””

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