Secretos de Cuba
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La Ermita de la Caridad: Cuarenta años remando mar adentro..

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La Ermita de la Caridad: Cuarenta años remando mar adentro..

Mensaje por Huésped el Miér Oct 31, 2007 8:47 am

La Ermita de la Caridad:
Cuarenta años remando mar adentro


Hace poco más de cuatro décadas, el 8 de septiembre de 1966, el Arzobispo Coleman Carroll, obispo entonces de la diócesis de Miami, hizo un llamamiento al pueblo cubano desterrado. Nos entregaba una valiosa parcela de tierra, junto a los mares que bañan a Cuba y a Miami a la vez, y nos encomendaba levantar un santuario a la Madre de Dios, bajo el título de Nuestra Señora de la Caridad.

Entusiasmaba al arzobispo haber contemplado, a partir de la llegada de la imagen, desde Cuba, el 8 de septiembre de 1961, la devoción de los cubanos exiliados a su Santa Patrona.

Oímos el llamado y, poniendo nuestra confianza en el Señor, nos dispusimos a responder al mismo, tal como el pescador rema mar adentro buscando la pesca, sin otra cosa que sus pobres redes. Aquellos tiempos de los años sesenta y setenta eran bien difíciles. Los cubanos llegaban cada día al exilio con lo que tenían puesto solamente. La mayor parte de los que así arribaban a Miami no contaba entonces con familiares o amigos que los acogieran.

Se podía comenzar gracias a la caridad de las iglesias, que recibían a sus fieles. Es de agradecer los esfuerzos realizados por la Iglesia de Miami, que abrió entonces una puerta de servicios de emergencia con el Centro Hispano Católico, donde se ofrecía respuesta a las necesidades de los que allí se acercaban.

Encontrar entonces un trabajo, por muy humilde que éste fuera, recogiendo tomates en los campos, lavando platos en un restaurante o realizando las más rudas tareas en una factoría, era considerado como un premio que aseguraba el pan de la familia. La mayor recreación y consuelo era reunirse los domingos, en la misa, con otros compatriotas y saludar allí a los recién llegados que siempre traían noticias de Cuba, comentar el trabajo de la semana, y animarse pensando en el próximo regreso a la patria.

En aquellos tiempos no se pensaba en comprar una casa, pues la certeza de un pronto cambio en la situación política de la isla, hacía parecer innecesario todo lo que tuviera visos de perdurabilidad en Miami y, además, sólo se contaba con medios para subsistir, no para grandes adquisiciones. Se alquilaba la vivienda lo más cerca posible del centro de trabajo, porque se carecía de transporte propio.

A pesar de todo ello, el llamamiento del Arzobispo Carroll entusiasmó a la gente y se pensó en levantar la Casa de la Madre primero que las casas de sus hijos, rápidamente, antes que llegara la hora del regreso que se creía inminente.

El arzobispo había hecho la encomienda durante la celebración de la fiesta de la Virgen, y en sólo veintiún días, el 29 del propio mes de septiembre, se organizaba el Comité pro-Santuario, siendo nombrado presidente del mismo el Dr. Manolo Reyes. Ese comité construyó la capilla provisional, que fue bendecida por el propio arzobispo como parte de la celebración de la fiesta de la Caridad el año siguiente, 1967, nombrando en ese día a su director espiritual.

El proyecto comenzaba como la pequeña semilla de mostaza de la que nos habla el Evangelio. Faltaban los recursos, pero sobraba la buena disposición, movidos por el amor a la Virgen. Centenares de devotos se acercaban continuamente a visitar la minúscula capilla, a la cual, desde el primer momento, no le llamaron santuario, ni capilla, sino Ermita, la Ermita de la Caridad. Muchos cubanos peregrinaban en grupos, de acuerdo cada uno a su municipio de origen en Cuba, lo cual era una ocasión de encontrarse, compartir, y orar juntos familiares, amigos y vecinos, por la libertad de Cuba.

Al llegar el año 1968, el arzobispo organizó el Comité de Recaudación y Construcción, nombrando al Dr. José Miguel Morales Gómez como presidente del mismo y a un grupo de activos y entusiastas cooperadores, para la realización del proyecto. Ese mismo día (10 de marzo de 1968), ordenaba organizar la Cofradía de la Virgen de la Caridad, para propagar la devoción a Nuestra Señora, bajo esa advocación, en esta arquidiócesis. El primer grupo de la cofradía se constituyó en la misma Ermita el 16 de junio del mismo año, siendo sus primeros coordinadores Tarcisio y Gina Nieto.

El entusiasmo y la dedicación de los miembros de la Cofradía crearon un ambiente propicio a pesar de las dificultades económicas en medio de las cuales se vivía. Se organizaron las peregrinaciones de los 126 municipios cubanos, distribuyéndolas durante el año. Se comenzaba por el municipio de El Cobre, seguido de los demás municipios de Oriente, y se continuaba con cada provincia hasta llegar al fin del año con Pinar del Río. La Cofradía era como el motor que lo movía todo.

Se diseñaron dos proyectos: el primero fue de un gran monumento con una pequeña capilla en lo alto; pero la devoción de la gente pedía algo que fuera más pastoral, es decir, un templo para la oración, donde, junto a la Virgen, se recordara a Cuba ante el Señor.

La ilusión de un pronto regreso impelía a hacerlo todo con rapidez, para dejarlo terminado antes de partir.

El comité llegó a la conclusión de que debía cambiarse el primer proyecto, y así surgió el segundo, consistiendo éste de un pequeño templo para orar al Señor, siguiendo la misma estructura del antes proyectado monumento. Se trabajó arduamente, y el 2 de diciembre de 1972, con alegría, una gran multitud participó en aquella histórica celebración, frente a la obra levantada por todos, cuando el Cardenal John Krol, Arzobispo de Philadelphia y entonces presidente de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos, junto con el Arzobispo Carroll y los Obispos Eduardo Boza Masvidal y René Gracida, bendecía lo que era el fruto de la fe y el sacrificio de un pueblo en destierro. La casa de la Madre quedaba construida antes que las casas de sus hijos como signo filial de su gran devoción.

Se trató, siguiendo las orientaciones del Arzobispo McCarthy, de dedicarlo con preferencia a la evangelización de todos, pero, principalmente, de los más alejados. De ahí el esfuerzo por tener el Santuario abierto siempre, ofreciendo la oportunidad de la oración y la puerta abierta del perdón en el sacramento de la reconciliación.

El Santuario, cuya estructura se levanta como un recordatorio de la primera oración a la Virgen expresada popularmente por el pueblo cubano cuando implora: “¡Virgen de la Caridad, cúbrenos bajo tu manto!”, nos llama constantemente a buscar, en María, a Cristo Salvador del mundo y presente en la eucaristía que celebramos diariamente.

Aunque desde el comienzo, como ocurre en todo templo católico, asistían fieles de distintos países, con el aumento de la inmigración desde muchos pueblos diferentes, la Ermita se ha ido convirtiendo en la casa de toda América y hoy los miembros de la Archicofradía proceden de todas partes. La devoción a la Virgen de la Caridad, que hasta 1961 se limitaba principalmente a Cuba, hoy ha tomado, sin haberlo pretendido, una dimensión continental, lo cual nos llena de gran satisfacción, porque así, compartimos en la Ermita un mismo amor a la Madre de Dios, el mismo amor que sembraron los misioneros en el Nuevo Mundo en la primera evangelización.

Las peregrinaciones de todos los pueblos del continente durante el mes de octubre y la anual Romería Latinoamericana son los mejores testimonios de esto que decimos.

Con los años, los devotos han ido ampliando el Santuario y se ha construido el Salón Padre Félix Varela, donde se conservan las paredes de la capillita original, que desde 1975 fue convertida en parte del convento para las Hijas de la Caridad que atienden este centro de devoción mariana.

En el año 2000, el Arzobispo John Clement Favalora nos hizo el regalo de obtener, de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, la designación de la Ermita de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre de Miami, como Santuario Nacional.

Al celebrar estos cuarenta años, nos unimos a todos los sacerdotes y diáconos que han servido en el Santuario, a las Hijas de la Caridad, y a la siempre fiel Archicofradía de la Virgen, para dar gracias a Dios, a la Arquidiócesis de Miami que celosamente nos ha ayudado y acompañado, a los miles de devotos, muchos de ellos ya fallecidos, y a todos los que han cooperado con esta obra. A todos les damos la bendición.

P. Oscar Castañeda,
Rector
Mons. Agustín Román, Rector Eméritus
Miami, Florida,
8 de septiembre de 2007.
http://www.vozcatolica.org/A10/La%20Ermita%20de%20la%20Caridad.htm

Huésped
Invitado


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Re: La Ermita de la Caridad: Cuarenta años remando mar adentro..

Mensaje por Huésped el Miér Oct 31, 2007 8:55 am

Fotos de la Ermita;










Al escribir la historia del Santuario, no podemos pasar por alto esta magnifica obra que es el mural. Muchos trabajaron de manera anónima en la elaboración del mismo; pero el mejor testimonio lo puede dar solamente el propio artista a quien fuera encargada la obra.

Por nuestra parte, solo agregaremos las biografías de los patriotas y personajes retratados en el mural, para una mejor comprensión del mismo.

El MURAL DE LA ERMITA Por Teok Carrasco

Comencé el mural que tiene 747 pies cuadrados, donde aparecen 63 figuras, el día 16 de Julio, festividad de la Madre del Cielo, bajo el título de Nuestra Señora del Carmen. Empecé por el Niño Jesús y la Virgen que lo sostiene. Seguidamente pinté el último cuadro que representa la etapa del destierro con un bote que se fuga de la esclavitud en busca de la libertad. Trabajé algo en el santo de Cuba, nuestro Arzobispo San Antonio María Claret que tanto luchó predicando el Evangelio en todas partes y muy especialmente en mi provincia de Oriente. Tuve que pasar al Pan American Hospital para hacerme la operación de cataratas del otro ojo ya que la primera me había resultado un éxito. Me fui al hospital ciego de un ojo, muy confiado en que mi Madre del Cielo no se olvidaría en sus ruegos al Señor y regresé antes de lo que pensaba con mis dos ojos listos para terminar esta obra que he querido con toda mi alma ofrecer a la Virgen.

Venía cada noche con mi ayudante y buen amigo, Orlando Cabañas. Pintaba, después de pintar todo el largo día y no me sentía cansado. Esta obra la he hecho con tanto amor que me mantenía la inspiración todo el tiempo. Leía la historia de Cuba y la escuchaba de la boca de las personas más autorizadas de nuestro pueblo. Quiero agradecer a todos aquellos que me facilitaron datos y me hicieron más fácil el conocimiento que precede la composición de un cuadro. A veces pinté hasta la una de la mañana y he pintado 364 horas. En el centro del mural he colocado la Virgen, quien lleva en sus brazos al Salvador: Jesucristo. El es el centro de toda la obra. Comencé por el Niño y lo dejé sin pintar para terminar el mural pintando quien fue el primero. He querido recordar con este gesto que Cristo es el primero y el último, el principio y el fin, el alfa y la omega de todo hombre y de todo pueblo. Rodeando la Virgen he ido colocando la historia, más bien la síntesis de nuestra historia, pues nuestra historia no puede caber en un mural. He ido seleccionando los personajes como se seleccionan los miembros de una familia. Los que no aparecen están presente en los que aparecen. La caridad no permite la envidia. Mi mensaje lo puedo sintetizar en estas palabras: EL PUEBLO CUBANO ENCUENTRA SU SALVACIÓN EN LOS BRAZOS DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD. Jesucristo es el único Salvador que nos ha dado el Padre Eterno y nos lo ha dado por medio de la MUJER BENDITA ENTRE TODAS LAS MUJERES. La historia comienza por la entrada de Cristóbal Colón, y con él entra la fe. Un fraile sigue al Almirante con su rosario en la mano como símbolo de este hecho. Sigue el cuadro de la tribu de Cueba con el primer templo cubano dedicado a la Virgen, por nuestros indígenas. El Padre Las Casas aparece contemplándola dentro del místico caney. Le sigue el primer sacerdote, músico y maestro de Cuba, el Padre Miguel Velázquez y en el mismo cuadro la aparición de la Virgen a la niña Apolonia y el primer Santuario del Cobre levantado en el mismo cerro, lugar donde hoy se encuentra el Santuario Nacional. Cuba desde los primeros momentos comparte su fe con el exterior. Los padres franciscanos de la promoción de Santa Elena que tenían su casa de formación en La Habana enviaron misioneros a estas tierras de Florida. Presento la plaza de San Agustín y dos de nuestros mártires: el Padre Luis Sánchez y Tiburcio Osorio, mártires de Cristo por los indios de la Florida. Siguen los Obispos cubanos de la Florida: Dionisio Recino Morel de Santa Cruz y Peñalver. Después el primer maestro de la Florida en la escuelita de San Agustín, Francisco Traconis de Santiago de Cuba. He presentado algunos de nuestros sabios: Arango y Parreño, Romay y Finlay. No olvidé al gran español Don Luis de las Casas. En la parte superior he presentado al Padre Varela, de quien nos dice Luz y Caballero que nos enseñó a pensar. Lo he presentado en su mesa de trabajo porque Varela es el maestro que despertó con su enseñanza nuestro pueblo. Por supuesto, he tenido muy presente a todos aquellos, como los obispos Compostela, Valdés y Espada, que tanto contribuyeron a nuestra cultura, además de sus vidas ejemplares. Antes de Varela he puesto al Padre Caballero, el precursor, ya que fue quien despertó, en sus clases de Filosofía, a Varela. En la mesa del Padre Varela se encuentra abierta una Biblia. ¿Quién podrá dudar que el libro que más toca el corazón del sacerdote es la Sagrada Escritura? Las ideas de libertad que él comunicó a sus discípulos serán siempre el fruto de este libro. Varela enseño a Saco y a Luz y éste a Rafael María Mendive y este último al Apóstol Martí. ¿Quién podrá dudar, al leer los versos de la rosa blanca, que las enseñanzas de aquél que había vivido 30 años en exilio en los Estados Unidos por la libertad de Cuba, el que nos escribiera El Habanero, primer documento que llama a la libertad, no tuvieran influencia en Martí? Los maestros he tenido mucho cuidado en presentarlos de manera seguida, porque fue su pensamiento el que provocó la lucha del 68 y por eso aparecen Céspedes, Aguilera y Agramonte en un cuadro muy vivo. Asimismo he querido presentar cerca de Martí al Generalísimo Máximo Gómez con la fiel compañera que siempre lo acompaño a todas partes y que es modelo de esposa y de patriota y a nuestro gran Antonio Maceo con Calixto García. He presentado a Mariana Grajales en aquel gesto que no debe olvidar ningún cubano creyente, cuando llamó a sus hijos y les mostró un crucifijo pidiéndoles que así como el Señor dio la vida por la humanidad ellos también la dieran por Cuba. De nuestra época republicana he querido representa a nuestro primer Presidente, que representa a toda nuestra gloriosa República con su bandera ondeando en las alturas del Morro. De las aguas de Nipe se tiñe el escudo de Cuba y de éste sale la mano de Cuba pidiendo auxilio al mundo libre. He presentado la estatua de la libertad como símbolo de este país hermano que supo alcanzar su independencia tan gloriosamente hace ya dos siglos. He presentado al Santo Padre, Pablo VI, quien dirige la Iglesia en estos momentos con el respeto y la admiración de nuestros veteranos quienes se dirigieron a Benedicto XV pidiendo proclamara la Virgen de la Caridad Patrona de Cuba. Al mencionado Pontífice lo he pintado junto al Santuario Nacional del Cobre cerca de Jesús Rabí, uno de los 2000 veteranos que en el Cobre pidieran dicha proclamación. A la derecha de Varela he presentado a Moralito, aquel gran mambí pinareño que Máximo Gómez pensara de él como posible Presidente de la República si muriera Martí. Murió aquel mambí famoso en los campos muy pronto, pero sus discursos dejaron su recuerdo bien grabados en los corazones.

A la derecha he presentado al don Pepe de color, aquel maestro que desde su colegio Nuestra Señora de los Desamparados preparara hombres tan grandes como Juan Gualberto Gómez. En la parte superior, detrás de Varela, aparecen dos paisajes cubanos: A la izquierda las torres de las catedrales de las dos Arquidiócesis de Cuba: Santiago de Cuba y La Habana, faros de la fe. Junto a las mismas se levanta el monumento al soldado desconocido que se encontraba en el parque de Matanzas. Hacia la parte derecha de Varela se levanta el majestuoso Pico Turquino, la parte más alta de Cuba. De la cima del mismo dos ángeles cierran el mural llevando hacia el Cielo nuestra bandera. Es como el ofrecimiento del pueblo cubano en sus cinco siglos de existencia de todas sus alegrías y penas, de todos sus éxitos y fracasos, pero con la esperanza en Aquél que todo lo puede. Como contemplando esta hermosa escena he pintado a Narciso López y debajo del mismo a Perucho Figueredo con frases de nuestro Himno entre el fuego que devora a Bayamo.He comenzado y terminado por un paisaje marino y he colocado la Virgen sobre las aguas que tanto contemplé en mi niñez de la bahía de Nipe. El mar como dice Monseñor Boza es a veces durante las tempestades muy peligroso. El pueblo español llegó atravesando el peligro, y asimismo ha salido el pueblo cubano al destierro a través de los mismos mares que separan a la Ermita de Cuba. He pintado a Monseñor Boza dentro del mismo paisaje marino como quien ha vivido plenamente esta parte dolorosa de nuestra historia. Pero quiero dejar un mensaje de esperanza en el contenido del mural y es que la Virgen nos enseña cómo triunfar en las dificultades. Ella apareciendo sobre los mares de Oriente nos invita a reflexionar. Ella nos ofrece el triunfo en la dificultad: abrazándonos con Jesucristo el que supo calmar la tempestad y hacer que la barquita de los apóstoles continuara serena hasta llegar a tierra firme.

http://www.ermitadelacaridad.org/mural.html

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Re: La Ermita de la Caridad: Cuarenta años remando mar adentro..

Mensaje por porfin libre gonzalez el Miér Oct 31, 2007 9:23 am

Muy hermosa esta ermita de nuestra madre. Cuando vaya a Miami la visitaré.
Muchas gracias, hermana Matanzas.
Porfin

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Re: La Ermita de la Caridad: Cuarenta años remando mar adentro..

Mensaje por yonytl el Lun Mayo 30, 2011 4:26 pm

Buenas tardes alguien puede decirme si en la ermita de la caridad del cobre se realizan ceremonias de casamientos?
Gracias

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Re: La Ermita de la Caridad: Cuarenta años remando mar adentro..

Mensaje por Gandalf el Jue Jun 02, 2011 10:58 am

En esta Iglesia se reunen o visitan miliones de cubanos, los cuales de forma injusta fueron deportados u obligados a emigrar de su Patria por causa de un tirano que detesta el poder por mas de medio siglo.
Esos cubanos que son paladines de las ideas mas nobles de libertad y democracia. Que adoran a la madre de todos los cubanos y que han salvado a la nacion y a la nacionalidad cubana. Los cuales sin lugar a dudas estan llamados a realizar la reconstruccion de Cuba.
Si desea saber que actividades realizamos en esta Ermita visitela y obtenga la informacion que esta buscando.

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Re: La Ermita de la Caridad: Cuarenta años remando mar adentro..

Mensaje por Gandalf el Vie Jun 03, 2011 11:52 am

Como post data, quisiera decir que Cachita nuestra querida Virgen es de todos los cubanos, asi fue,es y asi sera por los siglos de los siglos y ningun dictador o tirano jamas podra lograr que todos los que nacimos en el Lugar mas bello de este mundo producto de la obra de Dios. Dejemos de adorarla, respetarla y amarla. Asi como nadie jamas lograra que perdamos las esperanzas de ver a nuestra Pais libre y soberano, viviendo en paz y harmonia y si me toca morir lejos de mi tierra , estoy seguro que mis nietos que no nacieron en Cuba seran capaces de visitar el Cobre y gradecer a nuestra madre por la voluntad y perseverancia de nuestra lucha contra el dictador el dia que al fin podamos ser libres nuevamente.

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Re: La Ermita de la Caridad: Cuarenta años remando mar adentro..

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