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Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

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Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por juan74 el Jue Oct 04, 2007 9:15 am

General de Division XX Quintín Banderas Betancourt (1834-1906)




Nació en Santiago de Cuba (Oriente) en el año de 1834, siendo muerto por las fuerzas al servicio de la República que él ayudara a constituir, el día 23 de Agosto de 1906, con motivo de la "revuelta" surgida contra el Gobierno.

Tomó parte muy activa en la guerra de los diez años, secundando la Revolución de 1895, a la que se incorporó el 24 de Febrero de ese mismo año

Dos veces lo degradaron y las dos volvió a recuperar sus estrellas de General. Combatió en las tres guerras de independencia y estuvo junto a Maceo en la Protesta de Baraguá. Fue albañil y marinero y aprendió a leer y a escribir cuando frisaba los 50 años. Se dice que en plano personal podía mantener amistad sincera con un español, pero era implacable con los cubanos que servían a España. De ahí el célebre diálogo que sostenía con los traidores: ¿Cómo te ñamas? ¡Te ñamabas!

En 1895 Maceo le confía la jefatura de la infantería de la columna invasora y en ese mismo año Gómez lo designa al frente de la Primera División del Cuarto Cuerpo de Ejército que abarcaba los distritos de Sancti Spíritus, Remedios y Trinidad. Se desplaza después hacia la región de Sagua la Grande hasta reencontrarse con Maceo en Matanzas. Después del ataque a Batabanó cruza la trocha de Mariel a Majana para sumarse a la segunda campaña de Pinar del Río. Allí Maceo lo destituye, pero Quintín continúa combatiendo y Maceo se ve obligado a felicitarlo por el éxito de su ataque a San Cristóbal. Entre el 18 de marzo y el 13 de junio de 1896 interviene en unos 11 combates de significación.

Otra vez vuelve a designársele jefe de la Primera División del Cuarto Cuerpo, con la misión de reagrupar tropas en la zona villareña y conducirlas a occidente. Cruza de nuevo la trocha y se asienta en la región de Trinidad, pero Calixto García le encomienda crear la División de Voluntarios de Oriente para que operara con ella en la parte occidental del país. Con cien orientales de infantería, Quintín cruza la trocha de Júcaro a Morón el 23 de marzo de 1897 para establecerse nuevamente en Trinidad y se niega a trasladarse a su destino hasta que no se le suministren los pertrechos que estima necesarios.

Por eso, en julio, Gómez lo destituye y un consejo de guerra lo procesa por desobediencia, insubordinación, sedición e inmoralidad entre otras razones por sus manifestaciones abiertas contra los jefes y su carácter mujeriego. Se le priva de todos sus derechos políticos y militares, pero se le permite mantener una escolta de 12 hombres y dos ayudantes, con los que sigue peleando por su cuenta. Concluyó la guerra en calidad de jefe excedente y con grados de General de División.








Última edición por el Jue Oct 04, 2007 1:12 pm, editado 3 veces

juan74
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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por porfin libre gonzalez el Jue Oct 04, 2007 9:20 am

El cura que le dió su nombre a un muerto.
por porfin libre gonzalez el Dom Jun 24, 2007 12:43 pm

El cura que le dió su nombre a un muerto.
El carro fúnebre llegó al cementerio envuelto en el silencio, sólo acompañado por el sonido ritmico de los cascos de los corceles, sin comitiva con rostros de duelo, sin honor alguno. Sólo un carruaje de pobre aspecto le sigue llevando como pasajero a la viuda. A la dolorida esposa no se le permite velar el cuerpo como marca la tradición, ni siquiera el menor detalle de respeto con el fallecido.
El capellán de la necrópolis la atiende en la entrada. Tras la frase de consuelo le señala en silencio: -Vuelva pasado mañana, señora.Tendré algo para usted-. La inhumación fue rápida y sin señalar el sitio. El párroco tomó todas las precauciones y alertó a los sepultureros guardar absoluto secreto sobre el sitio del enterramiento. Los trabajadores del cementerio acostumbrados al rictus de la muerte aun llevan los rostros pálidos por ver un cadáver tan desfigurado y menos el de un anciano de setenta y tres años. Impactos de bala y decenas de machetazos se reparten por el cuerpo, uno de ellos marca un profundo tajo en la zona derecha del rostro que le cercenó de raíz hasta la oreja de ese lado. El padre verifica hasta el menor detalle para preservar el cuerpo del robo o la profanación.
Cuando la señora acudió en la fecha acordada, el capellán la acompañó hasta el lugar donde en una cruz se leía: E.P.D. Felipe Augusto Caballero. La viuda vuelve el rostro al cura, está estupefacta, el nombre que aparece en la cruz es el de él. Le explica con voz pausada, de santo varón que es la única manera de preservar las reliquias de un héroe cuya orden de muerte salió directamente de la casa de gobierno. El cuerpo debe esconderse de los que se atrevieron a quitar la vida a un pedazo de la historia de Cuba.
La viuda agradecida observa al cura. Un santo al que tras unos años muy pocos recordarán pero que con su inestimable ayuda se protegieron los restos para la posteridad de un insigne cubano. Corría el mes de agosto de 1906, el cuerpo macheteado y enterrado sin honores pertenecía nada menos que a José Quintino Banderas Betancourt: Quintin Banderas.
De tez negra, carácter fiero, hosco y de pocas palabras, con rostro poco agraciado pero altivo. Dotado con una cualidad ideal para esculpir el combatiente por antonomasia, carencia total de temor o prudencia, la palabra enemigo provoca en él arrebatos de cólera convertidos en mandobles de hoja de acero pulcramente afilada. Un expediente militar envidiable y una vida azarosa, repleta de anécdotas. Detalles de heroicidad tal como tener el altísimo honor de ser el último oficial que hostigó con tamaño ímpetu a la columna de Sandoval que llevaba como botín el cuerpo exánime del apóstol, que la fuerza hispana tuvo que detenerse en Parana. El bardo se resistió hasta el último instante a abandonar el cuerpo del Delegado en manos enemigas. Hombre de tal talla, provoca el quiebro orgulloso de nuestra voz por tanto orgullo al pronunciar su nombre: Quintin Banderas Betancourt.
Dos veces lo degradaron y las dos volvió a recuperar sus estrellas de General. Combatió en las tres guerras de independencia y estuvo junto a Maceo en la Protesta de Baraguá. Fue albañil y marinero y aprendió a leer y a escribir cuando frisaba los 50 años. Se dice que en plano personal podía mantener amistad sincera con un español, pero era implacable con los cubanos que servían a España. De ahí el célebre diálogo que sostenía con los traidores: ¿Cómo te ñamas? ¡Te ñamabas!
En 1895 Maceo le confía la jefatura de la infantería de la columna invasora y en ese mismo año Gómez lo designa al frente de la Primera División del Cuarto Cuerpo de Ejército que abarcaba los distritos de Sancti Spíritus, Remedios y Trinidad. Se desplaza después hacia la región de Sagua la Grande hasta reencontrarse con Maceo en Matanzas. Después del ataque a Batabanó cruza la trocha de Mariel a Majana para sumarse a la segunda campaña de Pinar del Río. Allí Maceo lo destituye, pero Quintín continúa combatiendo y Maceo se ve obligado a felicitarlo por el éxito de su ataque a San Cristóbal. Entre el 18 de marzo y el 13 de junio de 1896 interviene en unos 11 combates de significación.
Otra vez vuelve a designársele jefe de la Primera División del Cuarto Cuerpo, con la misión de reagrupar tropas en la zona villareña y conducirlas a occidente. Cruza de nuevo la trocha y se asienta en la región de Trinidad, pero Calixto García le encomienda crear la División de Voluntarios de Oriente para que operara con ella en la parte occidental del país. Con cien orientales de infantería, Quintín cruza la trocha de Júcaro a Morón el 23 de marzo de 1897 para establecerse nuevamente en Trinidad y se niega a trasladarse a su destino hasta que no se le suministren los pertrechos que estima necesarios.
Por eso, en julio, Gómez lo destituye y un consejo de guerra lo procesa por desobediencia, insubordinación, sedición e inmoralidad entre otras razones por sus manifestaciones abiertas contra los jefes y su carácter mujeriego. Se le priva de todos sus derechos políticos y militares, pero se le permite mantener una escolta de 12 hombres y dos ayudantes, con los que sigue peleando por su cuenta. Concluyó la guerra en calidad de jefe excedente y con grados de General de División.
En la paz Quintín Bandera fue víctima de la discriminación y el desempleo. Pidió en cierta ocasión ayuda a Estrada Palma y el mandatario quiso librarse de él con cinco pesos que el bravo guerrero rechazó indignado.
Enterado del incidente el jabonero Sabatés dispuso que cada vez que el General pasara por las oficinas de su fábrica se le entregara un luis de oro. Pero Quintín, que tenía cuatro hijos que mantener, quería trabajo y no limosnas, y Sabatés tuvo que decirle que para su alta jerarquía era inapropiada la única plaza disponible en su establecimiento, la de sereno.
Otro jabonero, Ramón Crusellas, acudió en su auxilio. Lo contrató como propagandista de sus productos, y se asegura que Quintín andaba contento por La Habana con la promoción de los artículos de Crusellas, mientras que, "para ilustrarme", decía, asistía a la academia del después periodista Miguel Ángel Céspedes. En eso lo sorprendió la guerrita de agosto.
Tras ser sofocada la rebelión, la implacable orden fue dictada directamente por Tomás Estrada Palma, el presidente de la república. Enorme baldón para el primer presidente de Cuba, aquella mañana de agosto de 1906 ordenó matar a la historia. Pero aquel mismo día un prelado prestó su nombre al cuerpo inerte del guerrero para protegerlo y este nombre es Felipe Augusto Caballero, debemos recordarlo siempre.
Porfin Libre González


Bibliografía consultada:
1.www.paseosporlahabana.com/subs.asp?cID=72&sID=518 - 13k -
2. www.camagueycuba.org/glorioso/Banderas.html - 4k
3.www.juventudrebelde.cu/2005/enero-marzo/ene-16/print/quintin.htm - 14k
4.www.ain.cu/historia/personalidades/marti.htm - 33k

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por juan74 el Jue Oct 04, 2007 9:36 am

Mayor General XXX Jose Miguel Gomez (1858 - 1921)






Nació en Sancti Spíritus, Las Villas, el 8 de Junio de 1858, muriendo en el Hotel "Saratoga", New York, el 13 de Junio de 1921.

Se incorporó a la Revolución el día 11 de Septiembre de 1895. El Consejo de Gobierno, en sesión celebrada en "Carvajal" (Camagüey) el día 10 de Mayo de 1896, a propuesta del General en Jefe, le es conferido el grado de Coronel.

El Consejo de Gobierno en sesiones celebradas en "La Veracruz" y "La Deseada" (Camagüey) el día 23 de Octubre de 1896 y 23 de Enero de 1898, a propuesta del General en Jefe le confirió los grados de General de Brigada y General de División, respectivamente, el primero con la antigüedad de 12 de Abril del mismo año y el segundo con la antigüedad de 18 del propio Enero de 1898.

En sesión celebrada por la Asamblea Constituyente de Santa Cruz del Sur, de la que formara parte como Delegado por el 4to. Cuerpo, en la noche del 10 de Noviembre de 1898, fué designado miembro de la Comisión creada en la mañana de ese día para que, trasladándose a Washington, realizara determinadas gestiones acerca del Gobierna americano.

La Comisión Ejecutiva de la Asamblea, en su última sesión, celebrada en el Cerro (Habana) en 30 de Junio de 1899, acordó conferirle el grado superior inmediato de Mayor General del Ejército Libertador, a propuesta del Jefe del Departamento Occidental, con lo antigüedad de 24 de Agosto de 1898.

Durante la ocupación militar de lo Isla por el Ejército Americano, el General Brooke lo nombró Gobernador Civil de Las Villas, cargo que ocupó posteriormente por elección popular en el año de 1902.

Formó parte de la Convención Constituyente que redactara la primera Constitución de la República.

El día 28 de Enero de 1908 ocupó la Presidencia de la República, cargo que desempeñó por un período de 4 años.




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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por juan74 el Jue Oct 04, 2007 9:47 am

Mayor General XXX Serafin Sanchez Valdivia (1846 - 1896)



Nació en Sancti Spíritus, el día 2 de Julio de 1846 y murió en acción de guerra en "Paso de las Damas", en el río Zaza, en Las Villas, el 18 de Noviembre de 1896.

Siendo joven y encontrándose fuera de su patria, vino a Cuba en una expedición en la guerra de 1868, prestando importantes servicios a la causa de la Libertad.

En 24 de Julio de 1895 desembarcó en Las Villas, conduciendo una expedición conjuntamente con Roloff y "Mayía" Rodríguez.

En sesión celebrada por el Consejo de Gobierno en "Santo Tomás" (Camagüey) en 28 de Noviembre de 1895, a propuesta del General en Jefe, se acordó conferirle el grado de Mayor General, conociendo de los méritos que en él concurrían; nombramiento que hubo de ser confirmado por acuerdo adoptado por el propio Organismo en sesión celebrada en "Naranjo" en 26 de Marzo de 1896.

En sesión celebrada en 15 de Mayo de 1896 en "Corral Nuevo", el Consejo de Gobierno lo comisionó para que en su carácter de Inspector General del Ejército Libertador, condujera a disposición del General en Jefe a Occidente el material de guerra traído por la expedición del General Calixto García.

Tomó parte muy activa en la lnvasión a Occidente al mando de las fuerzas del 4to. Cuerpo, Las Villas, que tan brillantemente actuaron en esa oportunidad.

"El mismo día en que Serafín Sánchez anotaba en su diario "...se han contado sobre el campo 147 cadáveres enemigos", se incorporaba a la columna invasora de Oriente a Occidente uno de los bravos que reunía en sí toda la confianza de Antonio Maceo, el joven general Juan Bruno Zayas, quien iba al frente de 800 soldados del Regimiento de caballería.

Ese hombre que ocupó con sus fuerzas el Caimito, el de la avanzada independentista, que con solo 29 años obtuvo el ascenso a general de brigada, fue designado por el Titán de Bronce como su sustituto en caso de muerte y Gómez le llamó el "Agramonte de la época presente".
El 8 de junio de 1867 nació en el Cerro en una casa heredada hoy por la escuela primaria José de la Luz y Caballero. Audacia, inteligencia, valor le acompañaron hasta su último combate, el 30 de julio de 1896.
"






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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por juan74 el Jue Oct 04, 2007 9:56 am

Mayor General XXX Salvador Cisneros Betancourt (1828 - 1914) "Marquez de Santa Lucia"



Salvador Cisneros Betancourt nació en Puerto Príncipe, antiguo Camagüey, el 10 de febrero de 1828, y desde muy temprano escuchó el llamado de su tierra que sufría los desmanes del colonialismo español.

Estudió en Filadelfia casi siendo un niño, y allí se graduó de ingeniero civil. Al regresar a Cuba se asentó en Camagüey, donde promovió todo cuanto mejorara la prosperidad material, intelectual y política de sus compatriotas. Fundó periódicos desde los cuales denunció con valor los crímenes y abusos de las autoridades hispanas de la época.

En cada conspiración surgida en tierras camagüeyanas, allí estaba presente, y el 4 de noviembre de 1868, a pocos días del llamado de Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua, respondió al frente de 72 jóvenes revolucionarios.

Cisneros Betancourt fue un sabio estadista al frente de los destinos de la República en Armas y era considerado uno de los pilares en aquellas responsabilidades.

Cuando la tregua fecunda, como la llamara José Martí, viajó a los Estados Unidos, y allí sostuvo una dura lucha contra la miseria que lo acompañaba. Vivió humildemente y nunca aceptó la caridad, no por orgullo, sino por Cuba.

Cuando regresó a Puerto Príncipe, después del fracaso de un nuevo levantamiento en 1885, dividió en colonias las haciendas que le quedaban en Las Minas, para usufructo de los veteranos del Ejército Libertador.

Sencillo miembro de la prestigiosa organización iniciática de la masonería, escuela por excelencia de la moralidad, el valor y el honor, se destaca por su sensibilidad humana siendo uno de los rasgos que lo distinguían y que se sintetizan en este hecho: al morir un capitán afrocubano del Ejército Libertador con un aval de soldado valeroso y de honor, a la cabeza del entierro estaba Salvador Cisneros y los restos del valiente militar fueron enterrados al lado de sus nobilísimos antecesores, en el nicho de la Marquesa de Santa Lucía.

En su carácter de presidente de la República en Armas, estuvo presente en la redacción de la Constitución en Jimaguayú, y luchó incansablemente contra las manifestaciones de anarquía, dedicando sus energías a la formación de un gobierno civil.

Salvador Cisneros Betancourt, Marqués de Santa Lucía, fue un defensor del más puro ideal independentista,

Salvador Cisneros Betancourt vivió con honor y hasta los últimos momentos defendió los intereses sagrados de la Patria que lo vio nacer. Muere en La Habana el 28 de febrero de 1914, a la edad de 86 años.





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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por juan74 el Jue Oct 04, 2007 10:11 am

Mayor General XXX Calixto Garcia Iñíguez (1839 - 1898)





Cuba tiene muchos hijos a quienes glorificar, bendecir y pasear constantemente por los valles del recuerdo! Uno de los que más se lo merecen, uno de los que más se puede presentar como ejemplo digno de emulación, es Calixto García Iñiguez, el glorioso y tenaz batallador, el bravo general que echó canas peleando por el honor de su país y murió, al fin, en plena paz, como si de la salud sólo hubiera querido disfrutar mientras durara la vergüenza patria. Y sin embargo, vivo Calixto García, cuántos días tremendos, de cólera y de tristeza, acaso le hubiera evitado a Cuba. Porque, vivo él -muerto Martí-, hubiera sido el primer Presidente de Cuba. Y con él de presidente, de pensar es que ni el sol de la República se hubiera extinguido un momento, ni su bandera se hubiera visto plegada bajo la salpicadura de la propia sangre de sus defensores...

“En Holguín vino a la vida, y en Holguín adquirió los primeros conocimientos. Niño aun, fue en Bayamo empleado de una tienda de ropa, y luego en Trinidad. Hombre ya, y con intereses grandes que administrar, lo halló en Jiguaní el terremoto revolucionario iniciado por Carlos Manuel de Céspedes. Unido a Donato Mármol y a otros próceres, se echó al campo a luchar, frenético de patriótico entusiasmo. Nacido para mandar, para encabezar, a poco era general y mandaba fuerzas superiores. Cuando la deposición de Máximo Gómez de Jefe del Departamento Oriental, lo sustituyó él, siendo entonces que realizó sus más notables hechos de armas, fue entonces que atacó a Manzanillo, Guisa, Holguín, y que libró reñidos combates en Cupeyal, Zarzal y Santa María, y tomó a Auras, gloriosa jornada, una de las más gloriosas de la epopeya.

“A los seis años de rudo y constante batallar, el 5 de octubre de 1874, hallándose con sólo veinte hombres en San Antonio del Bagá, fue sorprendido por una columna enemiga. En tales circunstancias, sereno, valiente, se apresta a la defensa, hasta que, ya aniquilada su gente, temeroso de caer prisionero, se dispara un tiro de revólver por debajo de la barba, tiro que por fortuna no logró apagar aquella vida meritísima que tan útil fue más tarde, en las nuevas contiendas por nuestras libertades. Los españoles lo curaron y lo mandaron preso a los castillos de Valencia, en España, donde permaneció hasta que se firmó en Zanjón el pacto desventurado.

“De España, cuando lo dejaron en libertad, sale para New York, donde organiza y se pone al frente de un nuevo movimiento revolucionario, sin detenerse a pensar en las dificultades y peligros del momento. Allí organizó Calixto García, una expedición de amigos y compañeros leales, y con ella se echó al mar, y a poco pisó tierra cubana enarbolando la bandera de la santa rebeldía. Pero el país no respondió: estaba cansado, triste, sin fe. Acongojado, perseguido, ve desaparecer uno a uno sus camaradas, hasta que, solo y sin recursos de guerra, plega su estandarte y vuelve a España, a sufrir prisiones primero, y luego a luchar con la miseria y a sentir la nostalgia infinita de su tierra. Como empleado del Banco de Castilla y profesor de idiomas, sostuvo a su familia, y encontró medios de educar a sus hijos.

“La revolución del 95, obra del dulce y bueno de Martí, lo sorprendió recluido en los fríos de Madrid. Apenas supo que de nuevo se peleaba en Cuba por la redención, vuela a París, y de allí a los Estados Unidos, donde se pone a disposición de la Delegación del Partido Revolucionario. Aceptados sus servicios, se embarca al mando de un grupo de abnegados patriotas. Pero, descubierto por las autoridades americanas, es preso y conducido a New York. Puesto a poco en libertad, vuelve a embarcarse, y entonces naufraga, horas después de haber abandonado las playas americanas. Aquel suceso pudiera servir de ejemplo; pudiera, mejor que ningún otro, pregonar el cariño que el general Calixto García supo inspirar a los que le rodeaban, pues no hubo durante el desastre ni cobardías ni atropellos, sino que, imponiéndose él, todo fue orden, abnegación, cortesía. "Por Cuba se muere lo mismo ahogado que de un tiro." Tales fueron sus palabras en el instante de mayor peligro.

“Al fin, el 24 de marzo de 1896, pisa, al mando de un buen contingente de hombres, el suelo de la patria. Apenas el general Gómez sabe de su desembarco, le confía la Jefatura del Departamento de Oriente. Investido con tan alto mando, organiza las fuerzas cubanas todas que operan en el territorio de su mando, bate a los españoles sin descanso, hasta no dejarlos abandonar las poblaciones. Toma a Guáimaro, incendia a Jiguaní, destruye Guamo, asalta y rinde a Victoria de las Tunas y luego a Guisa, poniendo de esta manera término brillante a su carrera militar: de militar cubano; de libertador!

“Durante la guerra de los Estados Unidos con España, supo también cumplir con su deber. Cuando la toma de Santiago de Cuba, auxilió al Ejército norteamericano tan eficientemente, que mereció de los jefes de aquél los beneplácitos.

“Terminada la guerra, el quinto cuerpo del Ejército Libertador lo eligió representante a la Asamblea de la Revolución cubana; luego fue designado Presidente de la comisión especial que había de ir a Washington a recabar los auxilios indispensables para el licenciamiento de las fuerzas cubanas; y a Washington fue, presintiendo la muerte. Allí recibió la puñalada traidora, la puñalada del frío, que pudo lo que no pudieron las balas españolas; que pudo acabar con aquella existencia, paralizar para siempre aquella mano enérgica y firme que guió tantas veces a sus soldados a la pelea y señaló, severa, a los hijos de su corazón el camino áspero del deber... Murió entonces, y, sin embargo, es ahora cuando más podemos llorar su caída, ahora que han pasado sobre Cuba tantas tempestades de dolor y de miseria, que él, con la autoridad de su grandeza, tal vez hubiera podido evitar...”

Biografia:Nestor Carbonel






PD;
Cuentan que cuando le dijeron a la madre del General Calixto Garcia, que su hijo habia sido apresado por los Espanoles, la madre dijo: 'ESE NO ES MI HIJO' y cuando le explicaron que cayo prisionero por que estaba herido ya que se habia pegado un tiro en la frente para que los Espanoles no lo apresaran, entonces ella dijo: "ESE SI ES MI HIJO"

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por juan74 el Jue Oct 04, 2007 10:30 am

Muchas Gracias Hermano porfin!!, gracias!



Nota al Moderador:
Hermano Luis, si usted considera que este tema debe estar en otro sitio del foro, podemos colocarlo en la seccion del foro donde mejor usted considere, una seccion donde se relacione con la historia,documentos ect.. ya que en lo sucesivo voy a estar colocando biografias de los generales cubanos y datos de las guerras independencia de cuba...muchas anecdotas y datos que la dictadura castrista escondio por su propia conveniencia....vamos con la ayuda de los hermanos foristas a buscar nuestra verdadera historia, no una fabricada en intereses por la dictadura que han querido mostrar hasta ahora, Muchas Gracias!!

juan

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por Invitado el Jue Oct 04, 2007 11:06 am

Buen tema, hay muchos generales desconocidos.

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por alexovera el Jue Oct 04, 2007 12:34 pm

felicidades juan74, excelente tema y conozco cosas que no sabia , ni de mi paisano calixto gracía(soy de holguin)
gracias por regarnos con esta sabiduria...
un saludo a todos
a.o.v.

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por juan74 el Jue Oct 04, 2007 12:37 pm

General de Brigada X Dr. Juan Bruno Zayas Alfonso (1867-1896)



General de Brigada, Doctor en Medicina Juan Bruno Zayas.


Juan Bruno Zayas Alfonso tuvo una vida muy breve pero intensa, heroica y muy fructífera. Un dato muy importante de tener en cuenta para su vida y formación es el marco familiar en que se desarrolla ya que su padre era abogado y fue profesor, subdirector e incluso director del prestigioso colegio El Salvador tras la muerte de José de la Luz y Caballero cuyo cargo desempeñará hasta su clausura, en 1869.
Nació exactamente en la Calzada del Cerro 795 contiguo a donde estaba el colegio El Salvador, en el número 797. Aquí y en toda la barriada del Cerro y Puentes Grandes transcurrirán su infancia y juventud. Dicen los que lo conocieron que era enamorado, serio de carácter, muy amante y preocupado por la familia, bailador, buen jinete, fumador, sencillo y de gran sensibilidad humana por lo cual es lógico comprender las razones que lo hicieron escoger la profesión de médico. Era asiduo visitante de la famosa Acera del Louvre y compartió con muchos jóvenes revolucionarios que allí frecuentaron y compartieron con Antonio Maceo en la década de 1890 y luego lo acompañarían en las filas del Ejército Libertador cubano.
Su título de Bachiller le fue expedido en 1886 y logró matricular en la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de La Habana en el curso 1885-86. Pero lamentablemente durante sus estudios de Medicina murió su padre y por supuesto se vio muy afectado emocionalmente. En tal situación fue importante el apoyo moral y material que recibió de dos de sus tíos paternos Juan Bruno y Francisco Javier quienes influyeron decisivamente en el General Juan Bruno Zayas Alfonso y sobre todo para que pudiera terminar sus estudios universitarios. Uno de ellos, Francisco, era médico y profesor universitario quien prácticamente le sirvió de tutor hasta la culminación de su carrera de Medicina.
Ya graduado como médico el futuro combatiente y general independentista decidió ejercer la Medicina en la zona rural de la Isla. De ese modo decidió marcharse a los campos de Las Villas donde debido a su dedicación y entrega a la población y sobre todo de los sectores más humildes, se convirtió en un muy querido y admirado profesional de las batas blancas tal y como se dice hoy día. Esa experiencia como médico rural sería decisiva para su entrenamiento y conocimiento del terreno en su futura vida como combatiente.
De esa manera al iniciarse la última guerra por la independencia, el 24 de febrero de 1895, uno de los que la apoyó sin vacilación fue el joven médico Juan Bruno Zayas quien con 27 años de edad se incorporó al Ejército Libertador.
Se alzó en armas el 25 de abril de 1895 al frente de un grupo en Vega Alta, Las Villas. Juan Bruno Zayas se inició muy activamente y de modo destacado en su vida militar. Por eso de acuerdo con los jefes villareños le fue conferido el grado de Teniente Coronel. Cuando se organizó el Regimiento de Infantería Narciso, quedó al frente de este. El 24 de junio de 1895 pasó a mandar el Regimiento de Caballería Villaclara, el cual organizó. El 18 de julio de ese mismo año se puso bajo las órdenes del Mayor General Manuel Suárez, luego de haber atacado cuatro días antes el fuerte provincial. Fue ascendido a Coronel el 15 de agosto y ese mismo día se unió al Mayor General Serafín Sánchez, Jefe de la Primera División del Cuarto Cuerpo. Y así participó en numerosos combates hasta que se incorporó a las fuerzas del Generalísimo Máximo Gómez, en Mal Tiempo. Organizó la Brigada Villaclara (1 Brigada 2 División del 4 Cuerpo) de la cual asumió el mando para participar en la invasión. El 22 de enero de 1896 entró en Mantua al frente de la vanguardia de la columna invasora. Fue uno de los firmantes del Acta allí levantada, al siguiente día, dando por concluida la histórica y legendaria invasión de Oriente a Occidente.
En la primera campaña de Pinar del Río se destacó desde los primeros combates por lo cual resultó herido en uno de ellos. Combatió en Matanzas, La Habana. Concluida la invasión Maceo le ordenó ir en misión especial a Villa Clara. Cumplió y regresó nuevamente al Occidente con cerca de 200 hombres. Ya en junio de 1896 se encontraba una vez más operando en La Habana, su provincia natal. En cuanto a su ascenso a General de Brigada se dice que el Mayor General Antonio Maceo le confirió ese grado al llegar la invasión a Guane, el 20 de enero de 1896. Pero lo cierto es que el Titán de Bronce le entregó la proposición al General en Jefe en un escrito fechado en Nueva Paz, el 21 de febrero de ese mismo año quien a su vez lo hizo llegar al Consejo de Gobierno, el 8 de abril, siendo aprobado al siguiente día, convirtiéndose hasta ese momento en el General más joven del Ejército Libertador. Lamentablemente, sorprendido en una emboscada enemiga debido a un delator del lugar donde acampaba y en medio de la gloria que ya lo acompañaba, cayó heroicamente en combate el 30 de julio de 1896.


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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por juan74 el Jue Oct 04, 2007 12:40 pm

@alexovera escribió:felicidades juan74, excelente tema y conozco cosas que no sabia , ni de mi paisano calixto gracía(soy de holguin)
gracias por regarnos con esta sabiduria...
un saludo a todos
a.o.v.

Gracias Hermano Alexovera, con mucho gusto!!!

un saludo
Juan

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Generales con estudios de Medicina

Mensaje por juan74 el Jue Oct 04, 2007 1:01 pm

General de Brigada X Dr. Eugenio Molinet Amoros (1865-1959)





Jefe de Sanidad del Tercer Cuerpo de Ejército. Jefe de Sanidad del Departamento Militar de Oriente. Cuarto Jefe Superior del Cuerpo de Sanidad del Ejército Libertador. Guerra de 1895-1898








Mayor General XXX Dr. Pedro Betancourt Dávalos (1858-1933)



Mayor General. Jefe del Quinto Cuerpo de Ejército.
Unico médico que alcanzó el grado de Mayor General en la Guerra de 1895-1898.

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por josevaldes el Jue Oct 04, 2007 1:57 pm

ese era de los bravos...de los bravos...gloria a ese cubano...general de generales QUNITÍN BANDERAS
dr valdés

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por juan74 el Jue Oct 04, 2007 2:48 pm

Brigadier General X Henry Reeve "El Inglesito" (1850—1876)




Las dos fuerzas se enfrascaron en un combate cuerpo q cuerpo. Furioso y con el machete agitado, El Inglesito, sin detenerse por la gravedad de sus heridas, volvía de nuevo al
ataque. Ordenó la retirada, que cubrió temerariamente con solo 15 de los suyos. Su caballo cayó muerto. Cuando su ayudant le ofreció otra cabalgadura, le conminó: "Retírese, que lo van a matar". Otro balazo le impactó en el hombro. Machete en la diestra, revólver en la zurda, seguía luchando. Solía contar el coronel mambí Rosendo García, testigo de los hechos, que al quedarle solo una bala, "se aplicó el revólver en la sien derecha". Era el 4 de agosto de 1876. Henry Reeve tenía 26 años, 7 de ellos al servicio del Ejército Libertador. Había participado en más de 400 acciones.

Quien era Henry Reeve?

Según señalaban los documento mambises de la época, ElInglesito había nacido en Brooklyn, Nueva York, el 4 de abril de 1850. El cronista mambí Manuel de la Cruz afirmaba que "era alto, delgado, musculoso, el cabello rubio y el cutis salpicado de pecas"; en contradicción con el historiador cienfueguero Enrique Edo que lo describía "de estatura baja, lampiño, de cutis muy blanco".

Otra descripción, aparecida en el periódico La Verdad (19 de agosto de 1896), señalaba que era bajito, delgado, blanco, rubio, con un bigote fino (...), los pómulos salientes, más bien feo que bien parecidoª. En sus últimos tiempos solía vestir "de saco y chaleco blancos, botines y polainas, llevaba un buen reloj y una faja en la cintura".

El coronel mambí Fernando Figueredo lo calificaba de "heroicoen el combate, de fácil percepción, astuto, enérgico y de orden", el general norteño Thomas Jordan, de alguien "más valiente que Julio César". Un enemigo, el historiador español Antonio Pirala, le reconocía sagacidad y valor frío: "El franco arrojo y la grandeza de la audacia (...) hacían de Reeve un partidario excepcional".

Una vez, un joven le solicitó a Ignacio Agramonte que lo asignara al lugar más peligroso de su caballería. "Marche usted al lado del (entonces) comandante Reeve", replicó el jefe mambí.

El Mayor rara vez le llamaba así, sino Enrique el americano y así le llamaron cariñosamente los camagüeyanos, según Fernando Figueredo. Otros preferían decirle El Inglesito, y así fue conocido en toda Cuba.


UN MAMBI NEOYORQUINO

Cuentan sus biógrafos que Reeve combatió muy joven en las filas antiesclavistas durante la Guerra de Secesión. En 1868, al conocer del alzamiento de La Demajagua, acudió a presentarse en la Junta Cubana de Nueva York. Le preguntaronel motivo de su interés por Cuba: "Porque ustedes son patriotas". "¿Y usted, de dónde es?", alguien inquirió. "De allí donde se muere", replicó.

Se alistó en la expedición del buque Perrit y según ciertasfuentes, llegó a la Isla el 4 de mayo de 1869. Días después, en el combate de Las Calabazas, cayó prisionero de los españoles. Como era usual en las tropas colonialistas, lo enfrentaron a un pelotón de fusilamiento.

Narraba Fernando Figueredo: "Las 4 balas que le asestaron a este, de las que dos debieron despedazarle el cráneo y dos atravesarle el pecho, no hicieron sino herirlo levemente en la cabeza, dejándolo sin conocimiento, entre los cadáveres desus infortunados compañeros. La noche refrescó sus heridas, el joven volvió en sí y a la ventura, un extranjero en tierra extranjera". Sangrando aún, dos días estuvo perdido en la manigua hastaque otros mambises lo encontraron. Luego pasó al Camagüey,donde al decir de Fernando Figueredo, "sería prolijo enumerarlos brillantes servicios que en sus primeros pasos como soldado, clase y oficial prestó". Ya en 1870 ostentaba los grados de capitán. Al año siguiente, bajo el mando de Agramonte, protagonizó hazañas en Hato Potrero, La Entrada, El Mulato y La Redonda. Fue uno de los 35 jinetes escogidos por el Mayor para el histórico rescate del general Sanguily



CON GOMEZ EN LA MANIGUA

Ya bajo las órdenes de Máximo Gómez, quien asumió el mando en el Camagüey tras la caída en combate de
Agramonte, combatió en Santa Cruz del Sur al frente de la tropa de asalto. Parco en elogios, el dominicano consignaría:"Se debe hacer especial mención del coronel Reeve, que se lanzó a caballo sobre la boca de un cañón".

El coronel mambí Ramón Roa ha testimoniado: "Un artillero español le disparó (a Reeve) su carabina a quemarropa, hiriéndolo gravemente, lo cual no impidió que, herido y todo, dirigiera una carga sobre un grupo enemigo que se echaron mar adentro, en demanda de unos botes". La herida le inutilizó
la pierna derecha para siempre y lo envió al hospital por el resto de 1873 y parte de 1874. Convaleciente, recibió las estrellas de brigadier.

Asumió el mando de Camagüey una vez restablecido (Gómez planeaba ya la invasión a Las Villas) y junto con este y Maceo, macheteó en Camujiru. El dominicano apuntaría: "Reeve es un carácter puramente militar, une a un valor probado, una rectitud y seriedad poco comunes en su modo de mando. De ahí que sus soldados a la vez de un respeto profundo le quieren como un padre".

Cruzó a Las Villas a fines de 1875 y le nombraron jefe de la vanguardia mambisa. Antes había escrito a Gómez: "A mí no me importa la posición. Yo dejaría lo que tengo por cualquier fuerza que vaya a la vanguardia". Y a Vicente García, queestaba dispuesto "a donde quiera que me arroje la ola independentista".

Llevó la Revolución hasta Matanzas, incluso hasta las cercanías de La Habana. Atacó a más de 50 ingenios. Ocupó numerosos poblados. Aparecía y desaparecía para pavor de los españoles. Pasó a ser un héroe legendario, símbolo de la libertad y la independencia. Tras su caída en combate, un grupo de patriotas cubanos escribirían a la madre de El Inglesito: "Movido de sus generosos impulsos, pisó estas playas, joven y fogoso legionario de la libertad, sin más títulos que su ardoroso entusiasmo y su firmísima resolución de luchar por la independencia de Cuba, a la que desde entonces adoptó y amó como su Patria".

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por QBANO 76 el Jue Oct 04, 2007 3:31 pm

Ignacio Agramonte y Loynaz

en Próceres

por Néstor Carbonel




Ignacio Agramonte y Loynaz

“Nació el 23 de diciembre de 1841.”

“Murió el 11 de mayo de 1873.”




“Tenía Agramonte, como San Martín, al decir de un egregio poeta, dos blancuras: su espada y su conciencia. Era un santo por la bondad y un león por el valor. Martí lo llamó "un brillante con alma de beso"; Zambrana, "un arcángel soñado por la leyenda de oro"; Manuel Sanguily, "un romano de los heroicos tiempos de la gran República". Nuestra historia, todavía en pañales, no lo ha mostrado hasta ahora más que para reverenciarlo y bendecirlo. Nadie sabe si tuvo errores, si pecó alguna vez, si hizo mal. Nadie sabe más sino que fue, en la República en armas, un Catón; para sus soldados, un camarada y un padre; para el enemigo, en el combate, todo fiereza; en la adversidad, todo perdón. Ignacio Agramonte fue, entre aquella pléyade de gigantes del 68, la encarnación de los más puros anhelos de democracia y de respeto a la libertad plena del hombre. Los cubanos nunca podrán olvidarlo. Mientras haya quienes opriman, tendrá contrarios; mientras haya oprimidos, tendrá hijos...




“En la ciudad de Puerto Príncipe, hoy Camagüey, nació. Fue su padre persona de cultura y energía poco comunes en aquellos tiempos de esclavitud. Y su madre, una bella dama de fina distinción. En distintas escuelas de la propia ciudad natal hizo los primeros estudios. Luego, mozo ya, pasó a la Habana, donde ingresó como alumno del Salvador, famoso colegio de José de la Luz y Caballero -mentor sublime de grandes almas y grandes entendimientos. De este colegio salió para la Universidad, donde obtuvo, más tarde, el grado de licenciado en Derecho Civil y Canónico, ganando las más altas notas en los exámenes de cada una de las asignaturas. Abogado titular, regresó a Puerto Príncipe, donde a poco era como el niño mimado de la sociedad: los hombres lo respetaban; las mujeres lo amaban. En defensa de una hermosura, tuvo un duelo con un militar español, al cual hirió en el cuello. Galante y cortés, la vida hubiera dado en todo instante por su dama: ¡por una dama!




“Meses antes de estallar en Yara la revolución iniciada por Céspedes, contrajo matrimonio, sin abjurar por ello de la libertad, madre santa a la que en silencio se había jurado y le había prometido el brazo fuerte, el ancho pensar, el generoso sentir. Así, cuando supo el levantamiento del caudillo bayamés, tomó sereno la resolución de secundarlo; y al mes escaso, seguido de otros jóvenes camagüeyanos, se echó al monte, a la manigua, abandonando las dulzuras del hogar, todavía oliente a azahares, y a la bella compañera, todavía con las mieles del primer beso en los labios... La patria era lo primero. El deber primero que la felicidad. Morir como un perro entre breñas y piedras, primero que vivir entre flores y luces, pero sin ciudadanía y sin bandera.




“Desarmados, indisciplinados, comidos de discordias los cubanos, pocos meses después de haber estallado la revolución, parecía ésta en peligro inminente de fracasar en el Camagüey, cuando imponiéndose él, por la elocuencia de la palabra y la fe de su patriotismo, logró guiar a la mayoría por el camino del deber. Gracias a su entereza, se dio la espalda a los propósitos de sumisión propuestos por Napoleón Arango. Por su entereza, por su valor a toda prueba, no recibió la guerra, entonces, en el Departamento del Centro, puñalada de muerte.




“Cuando las fuerzas cubanas de Oriente proclamaron a Céspedes Jefe Supremo -Capitán General de la isla de Cuba-, Agramonte, y con él los componentes del Comité del Centro, trataron, después de decretar la abolición de la esclavitud, de convencer al caudillo de Yara de la necesidad de dar, desde sus raíces, forma y carácter republicano a los territorios insurreccionados. Pero Céspedes no accedió, por lo que, comisionado Agramonte para entrevistarse con aquél, así lo hizo, dando esto lugar a la ruptura y enemistad de ambos próceres. Los revolucionarios, más tarde, dieron en parte la razón a Agramonte. Convocada la Asamblea de Guáimaro, se reunieron representantes de todas las provincias en armas. Allí quedó aprobada la Constitución de la República, obra de Agramonte y de Zambrana, Secretarios de la Asamblea Constituyente, y luego de la primera Cámara legislativa.




“Días después, constituido el Gobierno, elegido Céspedes Presidente, abandonó Agramonte su puesto de Secretario de la Cámara legislativa, para ir, nombrado Mayor General, Jefe de la División del Camagüey, a organizar militarmente aquella provincia. Fue entonces que se mostró en toda su grandeza, hombre de gran carácter, de raras cualidades: hombre enérgico, valiente, generoso, puro. Viejas rencillas y nuevas divergencias le hicieron renunciar el cargo, volviendo más tarde a él, al ver que la revolución agonizaba. Agramonte hizo un llamamiento al honor y al patriotismo de sus paisanos, y -prodigio de actividad y abnegación- levantó los espíritus caídos, fortaleció a los menguados y esparció en torno suyo la esperanza.




“La suerte no le acompañó siempre: en más de una ocasión le negó ésta sus favores, como en el ataque a la torre óptica de Colón, en Pinto, desastre del que se repuso después realizando una hazaña digna de las páginas de la Ilíada.




“Fue ésta el rescate de su amigo y compañero Julio Sanguily, el bravo general, bello como un personaje de leyenda. Avisado Agramonte de que Sanguily había caído en poder de los españoles, siente latir el corazón con latidos desacompasados, y resplandeciente el rostro por la luz de la inmortalidad, no pregunta qué fuerzas lo llevan prisionero, ni cuántos hombres componen la suya, ni las condiciones en que estaba, sino que, enardecido, colérico, se pone en persecución del enemigo. Cuando pudo divisarlo, se vuelve a los suyos, para decirles: "El general Sanguily va prisionero en aquella columna española, y es necesario rescatarlo vivo o muerto, o perecer todos con él." Terminado este apóstrofe, ordena, sin dar tiempo a reflexiones, que se tocara a degüello, lanzándose el primero, al frente de sus treinta y cinco compañeros, machete en alto, sobre la tropa contraria. Sanguily fue rescatado.




“Muchas serían las páginas que habría que escribir para reseñar, ligeramente que fuese, las proezas de Agramonte. Luchando sin descanso, peleando casi diariamente, estuvo cerca de dos años, hasta que al fin, en los campos de Jimaguayú, cayó desplomado en el fragor de un combate. Su cadáver, como el de Martí en la revolución del 95, quedó en poder de los adversarios, y conducido a su ciudad natal, fue quemado, y sus cenizas esparcidas al viento... ¡Al viento de la inmortalidad y de la gloria!...”

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por QBANO 76 el Jue Oct 04, 2007 3:32 pm

Carlos Manuel de Céspedes

en Próceres

por Néstor Carbonel




Carlos Manuel de Céspedes

“Nació el 18 de abril de 1819.”

“Murió el 27 de febrero de 1874.”




“Pequeño de estatura era Céspedes, aunque robusto y fuerte. Cuidadoso en el vestir, amigo del baile, de montar a caballo, de hacer esgrima, de jugar al ajedrez. Y era poeta, o mejor dicho, hacía versos, y era con las damas galante como un caballero de la Edad Media -que fue, según la Historia, la edad de la galantería suprema. Pequeño de estatura era también Napoleón, amo un día de Europa; y Bolívar, fundador de cinco naciones en América. Los hombres no son grandes por la estatura, sino por sus hechos. El mundo de los hombres no es como los mercados donde lo más que se admira de los frutos es el tamaño. El valer real del hombre no está en ser gordo o flaco, bajo o alto, rubio o moreno: el valer real del hombre está en la rectitud de la conciencia, en el genio, en el talento, en el saber, en la bondad del corazón, en no amar la vida al extremo de caer, por conservarla, en el deshonor: en saber morir a tiempo, sin miedo a la muerte... Grande fue Céspedes, a pesar de sus piernas cortas. Grande por el sentimiento, por la inteligencia, por la cultura; grande por el heroísmo y por el martirio.




“De padres nobles, de nobleza natural, nace en Bayamo. Pasa los primeros años en el campo, en comunión constante con los ríos, con los montes, con las montañas. Estudia; se hace bachiller, y se hace abogado, y aprende idiomas. Viaja por España, Francia, Inglaterra, Alemania, Italia, y en todas partes se halla como en casa propia; ninguna puerta se le cierra: todas se le abren. Pero la patria lo llama, y a ella vuelve. Comienza a trabajar de abogado y a escribir en prosa y verso, para distintos periódicos y para el teatro. La abogacía mana oro y la pluma conquista aplausos. Pero, en el pecho, una mano de hierro le aprieta y estruja; y es que ve a su pueblo oprimido: a sus hermanos convertidos en siervos. Y esto no debía ser: ningún pueblo tiene derecho a erigirse en amo de otro pueblo! Ni aun con el nombre de madre debía una nación tener bajo tutela a unos hijos que ya deseaban andar solos por el mundo. Solos, que aunque la tormenta los esperara; aunque el fuego de las pasiones los amenazara un día con dispersarlos o destruirlos!...




“Conspirar es delito: apelar a sociedades secretas para propagar una idea, es delito, cuando esa idea se puede expresar por medio de la prensa. Pero cuando ese medio de publicidad está vedado, y el ideal que se persigue es el de libertad, conspirar y formar sociedades secretas es justo y honrado. No son los mejores gobiernos los que saben descubrir conspiraciones y verter la sangre de los conspiradores, sino los que no dan lugar a conspiraciones: a que haya conspiradores! Así, Céspedes expresa una ocasión, en público, su manera de pensar acerca de la suerte de su país, y le cuesta una prisión. Más tarde sufre otra, y otra. El camino de los redentores está sembrado de espinas. ¡No hay Cristo sin calvario! ¿Qué hacer entonces? En el silencio del bosque y en la oscuridad de la noche se reúne con amigos y compañeros, y fragua y prepara la revolución. Y ésta tiene, por fin, su comienzo el 10 de octubre de 1868. El 10 de octubre es fecha que deben recordar con recogimiento y con ternura todos los cubanos. Ese día comenzó en Cuba la vida, si no de la soberanía, al menos de la dignidad. Hasta entonces no era más que una fábrica de hacer dinero, una factoría, un presidio rodeado de agua... fue la primera disposición de Céspedes, al levantarse en armas y enarbolar la bandera de la libertad, emancipar a sus esclavos. Si, a sus esclavos, porque en aquellos tiempos, las mujeres negras eran esclavas y se vendían cono ahora las vacas, con cría o sin cría; y los hombres negros eran esclavos y se hacía constar si eran mulequeros o mulecones. Pelea luego; ataca a Yara, con tan mala suerte, que sus fuerzas, sorprendidas, se dispersan. Con un grupo de bravos que le rodea, se obstina en resistir hasta última hora. -"Todo se ha perdido"- exclama uno de sus compañeros. A lo que él responde -"Aun quedamos doce hombres: bastan para hacer la independencia de Cuba." De esta derrota se consuela días después, al entrar victorioso en Bayamo y ser investido con el título de Capitán General del Ejército Libertador. Viene después la asamblea de Guáimaro y es nombrado Presidente de la República en armas. Y viene después su desacuerdo con la Cámara de Representantes, y, en consecuencia, una era de suspicacias y de recelos sistemáticos, de días sin sol, en que el derecho es palabra sin sentido y la ley medio de opresión, en manos de los mismos que querían cimentar la libertad y con ella el imperio de la justicia.




“En plena ebullición de las pasiones, es depuesto como Presidente, por la Cámara de Representantes. Acepta con resignación el veredicto de los mandatarios de su pueblo. Y es entonces que se muestra más abnegado y sublime que nunca, porque se muestra vencedor de sí mismo. Se necesita más valor para ahogar las propias ambiciones y, sobre todo, para deponer lo que uno estima sus derechos, que para arremeter contra un enemigo superior en número y fortaleza. ¿A dónde fue Céspedes cuando dejó de ser quien era en la revolución? Ah! no fue a pasarse al enemigo: no fue a hablar mal de la causa que poco antes era su bandera. Se fue al monte, a enseñar a leer y a escribir a los niños de los alrededores de San Lorenzo. Así, domado el espíritu, apaciguado el ánimo, tal como un abuelo, como un patriarca bíblico, lo sorprendió un día el enemigo, solo y sin más armas que su revólver. Y así, viejo, decide vender cara su vida y dispara hasta el último tiro; es decir, hasta el penúltimo; que el postrero se lo clavó en la frente ancha, prefiriendo que cogieran el cadáver del ex-Presidente, al ex-Presidente, abandonado y maltratado ya por la furia de sus propios hermanos.




“La humanidad es fea a veces. Pero un hombre grande lo reconcilia a uno con la Humanidad. Como a padre debemos todos venerar a Céspedes. Céspedes; padre nuestro que estás en la Inmortalidad, al lado de Bolívar y San Martín, Hidalgo y Martí...”

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por QBANO 76 el Jue Oct 04, 2007 3:33 pm

Máximo Gómez

en Próceres

por Néstor Carbonel




Máximo Gómez

“Nació el 18 de noviembre de 1836.”

“Murió el 17 de junio de 1905.”




“En el olimpo de nuestros dioses, él fue Júpiter. Martí, el Apóstol, el que dictó a los cubanos el evangelio de la libertad. Máximo Gómez, el caudillo, el hombre de acción. ¿Quién sino él, nuevo Aquiles -con su valor y no con sus cóleras-, guió, a sangre y fuego, el ejército desarrapado de los libertadores, al triunfo, a la victoria? Hombre extraordinario, fue, en nuestras horas de lucha, pastor de héroes, y en nuestras horas de calma, cumbre de reflexiones. Sí, aquel fiero paladín de los derechos humanos, que sabía de caer a caballo, acero en alto, sobre el cuadro enemigo, también sabía de echar a volar, sobre el ala de las palabras, el pensamiento viril o la idea generosa. Leyendo lo que él escribió, nadie se lo imagina en el lienzo rojo de los combates, encarnando la guerra redentora, entre odios y sueños, júbilos y sacrificios. Leyéndolo, se le imagina un patriarca bíblico, enseñando a los hijos de su corazón el alfabeto de la existencia, el camino áspero del deber; camino que se repasa casi siempre con los brazos en cruz.




“No nació en Cuba: no era cubano de nacimiento. Pero, ¿quién lo era más de corazón? Nació en Baní, poética población de la República de Santo Domingo, la antilla heroica, grande por su gloria y por su constante martirio. Fueron sus padres, gente laboriosa y honrada. Un cura fue su primer maestro, quien le enseñó el secreto de las letras y de los números. A los diez y seis años, sentó plaza de soldado en el Ejército Nacional, saliendo a combatir a los haitianos que amenazaban invadir su tierra. Terminada esta contienda, volvió a su hogar. Más tarde se vio arrastrado por la vorágine de las guerras civiles. Y cuando llegó la descomposición de su país a tanto, que volvió a ser presa de la monarquía española, sirvió a Escaña, razón ésta por la que, proclamada una vez más la independencia, salió para Santiago de Cuba, a prestar allí sus servicios, como comandante del Ejército español. En Santiago de Cuba residió algún tiempo, hasta que, renunciando grado y empleo, pasó a la jurisdicción de Bayamo, para dedicarse a las faenas agrícolas.




“Sembrando con sus propias manos en aquella rica zona, supo que se conspiraba en favor de la independencia de Cuba, y fue conspirador. Así, cuando el 10 de octubre de 1868 tuvo noticias del levantamiento de Céspedes en la Demajagua, gozó intensamente, y el 16 del propio mes, siguiendo al poeta José Joaquín Palma, se alzó en armas. La primera acción de guerra en que tuvo participación, bajo la enseña redentora, fue en la que libraron las fuerzas de los Marcano y Donato Mármol contra una columna de setecientos hombres al mando del coronel español Campillo. Venía esta fuerza a atacar a Bayamo, en poder entonces de Céspedes, y era necesario evitar esto. Y se evitó. En esa acción inició Máximo Gómez las cargas al machete, fue él quien dio a conocer la eficacia del arma blanca entre los cubanos. Al organizarse la revolución en Oriente, fue nombrado segundo Jefe -el primero, Donato Mármol- de la jurisdicción de Jiguaní, Cobre, Santiago de Cuba, Guantánamo y Baracoa. En el desempeño de este cargo sobresalió, organizando, disciplinando, peleando. Nombrado para suplir a Julio Grave de Peralta en la jefatura de Holguín, ataca a Samá, combate en Bijarú. A la muerte de Donato Mármol, es llamado a sustituirlo. Entonces ataca a Ti-Arriba y al cafetal El Cristal, e invade los territorios de Guantánamo y Baracoa, hasta entonces vírgenes de rebeldes. Todo con feliz éxito.




“Mandando esas fuerzas es que se mostró, en toda su pujanza, hombre de valor y de inteligencia. A su lado se revelaron, y se graduaron a la vez de grandes, Maceo y Calixto García, y otros jefes. Pero como no hay dicha completa, rosa sin espinas, satisfacción sin pesadumbre, por un motivo baladí, acaso por una intriga echada a volar por la maldad, que tiene anchos carrillos, fue depuesto de ese cargo por el Presidente Céspedes. Sin rebelarse, acata la orden, entrega el mando al entonces coronel Antonio Maceo, y con un puñado de fieles se interna en la montaña, se aleja del teatro de la guerra, del escenario donde el sol no dejaba de secar sangre y el viento de llevar quejidos, para ir, en comunión con la naturaleza, a decir sus cuitas al pájaro, al árbol y al arroyo. Sin mando permaneció hasta que, muerto Agramonte, se le llamó para reemplazar a aquel inmaculado caballero sin miedo y sin tacha.




“Obediente a lo dispuesto, pasa al Camagüey. Revista las tropas, huérfanas de su brillante Mayor. Encuentra en ella jefes tan aguerridos como Julio Sanguily, Henry Reeve (El Inglesito), Baldomero Rodríguez, Benítez González y otros tantos. Se da cuenta de lo que vale aquel cuerpo de ejército, y le habla y le anima. Poco después libra estas dos grandes batallas: La Sacra y Palo Seco. Luego, la de Naranjo y Mojacasabe, y por último, la de las Guásimas de Machado, una de las acciones más gloriosas de la guerra de los diez años. Concibe el plan de invadir las Villas, y las invade. Allí toma el Jíbaro, asalta a Río Grande, a Lázaro López; incendia a Marroquín, destruye la Herradura, Ranchuelo y Potrerillo...




“Vino luego el desastre: las flaquezas de la revolución; las divisiones de sus hombres de mando, y por último la caída en el malhadado Zanjón. Vencida la guerra, Máximo Gómez sale de Cuba, pobre, muy pobre, después de rechazar tentadoras ofertas que le hizo España. Vaga por Jamaica, Honduras, hasta que atraído por nuevas esperanzas, se pone al frente de otro movimiento, que fracasó al nacer. No era hora. Cuba estaba cansada, agotada, y los cubanos del extranjero comidos de egoísmo o enfermos de indiferencia. Desencantado entonces, huraño, llegó a Montecristi -lugar ya para siempre histórico,- donde se establece con su familia. Allí, labrando la tierra, arrancándole a la tierra, ingrata a veces, el sustento de los suyos, lo sorprendió la propaganda, la cálida propaganda que para preparar la nueva arremetida inició Martí junto con la fundación del Partido Revolucionario.




“Y cuando, meses después, se le escribe, proponiéndosele, en carta memorable, la jefatura de la revolución, acepta al instante. Su nombre, una bandera, fue sin duda la palabra de paso entre el elemento militar disperso. En los trabajos de organización, ayuda: prepara, escribe, da órdenes, llama a los subalternos, tienta a los descreídos, estudia el campo de la lucha, el escenario donde han de librarse los combates por la libertad. Y llega el 24 de febrero de 1895 y estalla en la isla la revolución. Martí, que después del fracaso de Fernandina estaba como loco, va en su busca, y a poco, en compañía de Paquito Borrero, Angel Guerra, César Salas y Marcos del Rosario, y después de mil peripecias caen sobre las playas de Baracoa. Ya los Maceo se le habían adelantado, pero con él llegaba la cabeza de la guerra: su director. Días después de desembarcar, decide que se lleve a cabo la invasión.




“Asiste a la catástrofe de Dos Ríos, al eclipse de aquel astro inmenso. Pelea, organiza, pasa al Camagüey, ataca a Altagracia, al Mulato, a San Jerónimo. Ve desaparecer de su lado, y a diario, amigos y compañeros. Pero nada lo arredra ni lo detiene en su marcha, ni lo hace cambiar de propósito. Y entra en las Villas, y allí asalta al fuerte Pelayo y al de Río Grande. En San Juan se reúne con Maceo y siguen la marcha en combinación. Juntos derrotan al coronel Segura en Iguará y a Arizón en Mal Tiempo. Entran en la provincia de Matanzas y luego en la de la Habana. Se separan, y Maceo penetra en Pinar del Río mientras él se mantiene en la Habana, teniendo en jaque constante a la tropa enemiga. Vuelve, después de dejarlo todo previsto, a Oriente. Conferencia allí con Calixto García, que acaba de llegar al frente de una, expedición, y regresa a las Villas, donde establece su campamento en La Reforna, sitio donde se mantiene hasta la terminación de la guerra, hasta que los últimos cañonazos disparados en la loma de San Juan proclaman el triunfo de las armas cubanas, y con él la suspirada libertad.




“Terminada la lucha, Máximo Gómez fue para los cubanos, como árbol frondoso, como fuente de agua pura: maestro y padre. En el Vedado, rodeado de flores, exhaló el último suspiro. Como un santo murió: le acompañaron las lágrimas de todo un pueblo. ¡De un pueblo que en ocasiones parece haberlo olvidado!”

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por QBANO 76 el Jue Oct 04, 2007 3:34 pm

Antonio Maceo

en Próceres

por Néstor Carbonel




Antonio Maceo

“Nació el 14 de julio de 1845.”

“Murió el 7 de diciembre de 1896.”




“De otros cubanos fue la tarea escribir; de Antonio Maceo pelear, luchar sin tregua, sin descanso. De otros, dar alas al pensamiento y luz a la idea: de él, subir lomas, vadear ríos, recorrer largas jornadas. De otros, vivir de casquete de seda y lentes de oro, inclinados sobre los libros: de él, vivir a caballo, vivir guerreando y sin ultrajar la dignidad humana ni cargar botín de aventurero; vivir peleando por la redención de su país y el decoro de sus paisanos. El tiempo le faltó para hacerse bachiller y aprender gramática y aritmética, mas no para hacerse profesional del heroísmo y maestro de austeridad. En la batalla tuvo su escuela, en las armas, sus libros; de guía, el corazón. No fue, pues, un pensador, sino un guerrero genial; el Héroe por antonomasia, a quien se verá siempre, en la inmutable serenidad de la Historia, explorando la sabana primero, y cayendo luego, con arrogante gesto y seguido de sus soldados, alto el machete y desplegada la bandera, sobre el cuadro enemigo...




“En Santiago de Cuba nació, y no en palacio regio, sino en una humilde casa. Fue su padre un mestizo oriundo de Venezuela, la patria del libertador Bolívar, y su madre, una pobre y sencilla mujer del pueblo, de quien pudiera decirse que tenía el corazón de una leona. A leer y a escribir aprendió de mozo, pero no a distinguir los verbos regulares de los irregulares, ni a conocer la familia de los tropos. De estrategia no tomo lecciones jamás, ni de táctica militar, ni de geometría. Buen jinete lo fue desde su juventud y diestro manejador del machete. La revolución iniciada en Yara lo encontró recién casado, en pleno vigor y con el alma ya templada para el sacrificio. Al abogado Asensio, su padrino que lo había hecho afiliar en la francmasonería, centro entonces de conspiración, debió sus primeros entusiasmos por la patria y por la libertad.




“Cuando su padre -padre de una tribu de bravos- supo el día fijado para el levantamiento, llamó, de acuerdo con su esposa, a los hijos todos, y cuando éstos estaban a su alrededor, les tomó juramento de fidelidad a la causa redentora, y los arengó para que la secundaran. Y así lo hicieron todos. Juntos el padre, la madre, la compañera de Antonio y los siete hermanos, marcharon resueltos al campo de la revolución. En los primeros combates cayó el viejo, luego cayeron otros, todos de cara al enemigo. Maceo, Antonio, no: la muerte lo respetó mucho tiempo. ¡Acaso si fue su amiga; tal vez si fue su aliada!




“A las órdenes de Máximo Gómez y de Calixto García, comenzó su carrera militar. Fue sirviendo en las fuerzas de estos jefes que comenzó a distinguirse por su valor disciplinado y por su inteligencia acometedora. De una en otra acción, de una en otra hazaña, llego de simple soldado a general, de arriero a plenipotenciario de la gloria; de hombre incapaz de entender las epopeyas, a hombre capaz de vivirlas y dar tema para muchas. Durante los diez años aquellos de la guerra grande, recorrió Maceo todo el territorio de Oriente y parte del de Camagüey. Y lo recorrió incendiando, matando, dejando en los caminos jirones de su propia carne y sangre de su propia sangre. La Indiana, la Galleta, Chaparra, Zarzal, Báguano, Manzanillo, Yabazón, las Guásimas, Naranjo, Mojacasabe, los Mangos de Megía -acción ésta en la que recibió nueve balazos-, San Ulpiano, Floridablanca, Los Llanados de Juan Criollo, y ciento de lugares más, fueron teatro constante de sus proezas: de sus improvisadas arremetidas, cargas fantásticas y asaltos imprevistos.




“¿Lo de Baraguá? Allí, bajo los mangos aquéllos, se mostró un gigante. Allí, protestando contra el pacto del Zanjón, escribió una de las páginas más gallardas de la Historia de Cuba, y una de las más conmovedoras y magníficas de la propia suya. A él siempre lo verán los cubanos, después de diez años de rudo y perenne batallar, y cuando los más de sus compañeros se descalzaban las botas de montar a caballo y dejaban caer la espada, airado y fiero, dispuesto a no quitarse aquéllas ni a rendir ésta, sino en el ara de la patria libre.




“Y vino la tregua, la guerra chiquita -así se llama la intentona que siguió a la paz del Zanjón-; su odisea por Haití, donde quisieron asesinarlo; sus nuevos intentos de rebelión; su estancia en Costa Rica; su vida de trabajos y virtud callada; los días de propaganda, los días de esperanza y de zozobra en que Martí, de pueblo en pueblo, iba pregonando la necesidad del sacrificio. Y vino el 24 de febrero de 1895, en que Cuba se alzó de nuevo, armada de hierro y venganza; y vino el primero de abril en que después de varios días de navegar sin rumbo en la goleta Honor, desembarcó en las playas ásperas y melancólicas de Duaba. A las pocas horas de desembarcar tuvo que entablar combate. Los españoles lo persiguieron incesantemente. Dispersa su gente, se ve precisado a andar cerca de un mes entre breñas y a alimentarse con naranjas agrias. Así, hasta que logró caer en un grupo de los suyos, de sus camaradas de la guerra grande.




“Cuando pudo darse a conocer, hacer acto de presencia, los pueblos enteros se le unían. ¡Hasta los muertos dijérase que despertaban ansiosos de acompañar al gran capitán en sus nuevas correrías! ¡La invasión! Ella es el poema estupendo de la guerra de independencia. ¡Y con qué lujo de estrofas! Con menos de dos mil hombres de infantería y caballería la emprende. Antes, se deja sentir en todo Oriente. En cuatro meses atacó el poblado del Cristo, recorrió el distrito de Holguín y Tunas triunfalmente; derrotó en Paralejo a Martínez Campos, y acuchilló en Sao del Indio a las fuerzas del coronel Canella. Luego, el 22 de octubre, se pone en marcha, camino de Occidente. Lo que fue la invasión no se puede decir en unas páginas: se necesitarían libros. Basta decir que desde Oriente llego, después de librar más de cien combates, hasta Guane, uno de los últimos pueblos de la región vueltabajera...




“Era Maceo caballeroso, franco, leal, sencillo, casi ingenuo. No era cruel: era magnánimo. No era grosero ni duro: era cortés, afable, bondadoso. No gustaba de fumar ni de las bebidas alcohólicas. Aquel hombre león se sentía mareado cuando le fumaban al lado o aspiraba el vaho del alcohol. Los bebedores la pasaron mal a su lado. Limpio era como una dama. En literatura gustaba del estilo empenachado y conmovido, y que revelara sinceridad. ¿Racista? El significado de esa palabra no lo conocía. Para él no hubo en Cuba más que cubanos. De negros y blancos, hablarían otros, no Maceo. ¡Era de bronce macizo aquel hombre, sin cuevas para víboras y gusanos!




“Cuando el siete de diciembre de 1896 cayó en Punta Brava, herido por dos balas, tenía ya veinticuatro cicatrices. Las dos últimas hicieron veintiséis. ¡Veintiséis condecoraciones de gloria!”

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por QBANO 76 el Jue Oct 04, 2007 3:34 pm

José Martí

en Próceres

por Néstor Carbonel




José Martí

“Nació el 28 de enero de 1853.”

“Murió el 19 de mayo de 1895.”




“De Martí en Cuba, como de Washington en los Estados Unidos, como de San Martín en la Argentina, como de Hidalgo en México, copio de Artigas en el Uruguay, como de Bolívar en nuestra América toda, cuanto se diga en elogio es justo. A los padres generosos, a los padres abnegados, heroicos, valiosísimos, nunca los hijos honrarán bastante. Y como a padre debemos todos los cubanos venerar a Martí, ya que él desde el amanecer de la existencia vio a cada uno de sus paisanos como a hijo. Fuera de la patria también puede y debe pregonársele, porque, aunque cubano de nacimiento, fue un hombre universal, un hombre de esos que señalan, al través de los tiempos, una hora en la vida de la Humanidad. ¿Que acontecimiento hubo a fines del pasado siglo comparable a la entrada de un pueblo en la vida de la libertad y el derecho? ¿Y no fue Cuba ese pueblo, gracias a su fe, a su tesón, a su genio, a su amor inagotable y a sus ansias de sacrificio? Sí, por él somos libres o podemos llamarnos así, aunque a veces -como lo previo él- muestre la República la mano cubierta con el guante de la colonia, o hechos dolorosos nos hagan pensar con tristeza que somos como una gota de agua en el océano: que somos una barca a merced de todos los vendavales...




“En la humildad de una casa de la calle de Paula, en la Habana, nació Martí. Fueron sus padres, españoles, personas de poca cultura y sentimientos vulgares. El laurel no brota solamente en los arriates artísticos: el laurel, en la tierra, nace donde quiera. Así el genio-salto maravilloso de la Naturaleza-encarna lo mismo en el hijo de un general y se llama Víctor Hugo, que en el hijo de un soldado y se llama José Martí. El genio nace lo mismo en la Francia republicana de principios del siglo XIX, que en la Cuba colonial de mediados de ese mismo siglo. En una escuela de barrio aprendió las primeras letras. En el colegio San Anacleto, de Rafael Sixto Casado, enseñanza elemental, y en el San Pablo, de Rafael María Mendive -educador y poeta- comenzó los estudios superiores. Desde niño empezó Martí a sobresalir en uno y otro colegio hizo gala, ante maestros y condiscípulos, de asombrosos rasgos de inteligencia y de carácter. Había nacido grande, y grande fue desde la niñez. En Grecia hubiera sido Platón o Leonidas; en Inglaterra, Cronwell o Byron; en la Argentina, San Martín o Sarmiento: sí, dondequiera, que le hubiese tocado en suerte nacer, hubiera sido grande.




“Cuando el toque de clarín en Yara llego a sus oídos, sintió latir el corazón de patriótico entusiasmo, entusiasmo que echo fuera en un soneto vibrante. Preso su amigo y maestro Mendive, al Castillo del Príncipe subía a verlo todos los días, a llevarle el consuelo de su ternura y su cariño. Cuando en 1869 el Capitán General de la isla, Domingo Dulce, decreto la libertad de imprenta, Martí, en compañía de Valdés Domínguez, comenzó a publicar un periódico titulado El Diablo Cojuelo, al mismo tiempo que dirigía La Patria Libre, periódico, este último, donde dio a la publicidad su poema Abdala, canto en que rebosa su entrañable pasión por la libertad. Al año justo de haber estallado la revolución de Céspedes, unos voluntarios lo acusaron del delito de haberse burlado de ellos al pasar por su lado, de regreso de una gran parada. Y por habérsele encontrado una carta dirigida a un compañero de aula, que servía, siendo cubano, al Gobierno de España como oficial de un regimiento, fue juzgado en consejo de guerra y condenado a seis años de presidio. Y a presidio fue llevado Martí-con diez y seis primaveras apenas-, y allí sometido a horribles torturas y sufrimientos. Lo que entonces sufrió le hizo exclamar: "Dante no estuvo en presidio. Si hubiera sentido desplomarse sobre su cerebro las bóvedas oscuras de aquel tormento (le la vida, hubiera desistido de pintar su Infierno. Lo hubiera copiado y lo hubiera pintado mejor". Conmutada la pena, fue deportado a Isla de Pinos, y más tarde enviado a España en calidad de deportado.




“A España llego apesadumbrado, enfermo, pobre. A poco, dando clases, ganaba para vivir; es decir, para ir muriendo disimuladamente. A sacarlo de esas angustias llego a su lado, deportado también aunque con la bolsa llena de oro, su amigo, o más bien, su hermano Fermín Valdés Domínguez. Martí comenzó entonces una nueva existencia. Emprendió de nuevo sus estudios, y pronunciaba discursos en la logia a que pertenecía, y escribía versos, y era la encarnación de su tierra, rebelde a la cadena. Luego, por haberse enfermado en Madrid Valdés Domínguez, pasaron a Zaragoza, donde uno y otro se ganaron afecto y estimación. En Zaragoza obtuvo Martí el grado de Doctor en Derecho y el de Doctor en Filosofía y Letras. Allí escribió, en los periódicos, fue poeta, fue orador... En 1873, ya abogado y Doctor en Filosofía y Letras, visitó a París, Londres y otras ciudades europeas, siguiendo luego a México, donde le esperaban sus padres y hermanos. En la patria de Juárez fue colmado de honores: la popularidad le prodigó caricias; el amor le besó la frente!




“De México fue a Guatemala, donde obtuvo también gloria y bienestar. De allí -firmada ya la paz del Zanjón- pasó a la Habana, la que, apenas transcurrido un año y después de haber mostrado en Guanabacoa las galas de su oratoria, se vio precisado a abandonar, deportado de nuevo a España, por conspirador, por estar complicado en la revolución del 79, llamada guerra chiquita. De la madre patria se fugo, pasando por París, hasta detenerse en New York, y luego en Venezuela. En Caracas, como en México antes y en Guatemala, supo abrirse paso. Pero como a las repúblicas suelen también salirles sus déspotas, abandono a Venezuela, y, como un náufrago, arribo a New York, donde lo esperaban su esposa y su hijo. En aquel medio hostil de la Babel moderna, y en el transcurso de dos lustros, fue dependiente de una casa de comercio, redactor de The Sun, corresponsal de varios periódicos de la América latina, traductor de la casa de Appleton, redactor de América, El Economista Americano y La Edad de Oro, revista esta última dedicada a los niños exclusivamente, y maestro y diplomático. Pero aunque atareado, solo pensaba en Cuba y en la necesidad de redimirla. De ahí que, cuando desde Tampa un grupo de cubanos lo invita para tomar participación en una velada, acepta la invitación. Y luego de tentar el alma de las emigraciones, funda el Partido Revolucionario, y jura ante su propia conciencia libertar a su país o perecer en la demanda.




“Lo que fue Martí durante aquellos cuatro años de entusiasmos y flaquezas, de agonías y luchas, no se puede contar. Un pájaro no tenía su movilidad, un caballo su resistencia, un Cristo su bondad, su dulzura, su amor. Darse era su mayor placer; servir a sus paisanos, a su tierra...




“La guerra del 95, la que acabo con el gobierno de España en Cuba, la que sacó a pelear por la libertad a treinta mil hombres contra doscientos mil, obra suya fue, y sellada con su sangre quedó para siempre en Dos Ríos, en aquellos campos orientales, donde, jinete en su corcel blanco, se abalanzó sobre la tropa enemiga, y cayó para siempre, tal como un Dios, coronada la frente por los resplandores de la gloria, rebosantes los ojos de la divina luz de la inmortalidad...”

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por QBANO 76 el Jue Oct 04, 2007 3:35 pm

Félix Varela

en Próceres

por Néstor Carbonel




Félix Varela

“Nació el 20 de noviembre de 1788.”

“Murió el 25 de febrero de 1853.”




“El Padre Varela, -así se le conoce en la historia de Cuba,- fue uno de los primeros cubanos que supieron honrar a su país. El, como dijo José de la Luz y Caballero, enseño a pensar a sus paisanos. Antes que el, nadie arrojo luz de verdad y de sabiduría en medio de los prejuicios y errores en que descansaba la sociedad de aquellos tiempos de justicia deshonrada por el interés, de razón ofuscada por el odio, de humanidad avasallada por la tiranía, de progreso vencido por la ignorancia. En la época en que surgió a la vida pública Varela, en que dio comienzo a su apostolado, la ley no toleraba más filosofía que la eclesiástica, ni había más lengua que el latín. En latín escribió primero una serie de proposiciones, y luego el Elenco, y más tarde, la obra que había de ser como la iniciación de formidables combates contra el escolasticismo: sus Instituciones de filosofía ecléctica, para el uso de la juventud estudiosa. Asombro causaron sus doctrinas. Pero nadie le salió al encuentro por lo que pudo continuar desde la cátedra y el libro, difundiendo, sereno y tranquilo, la claridad de su saber y su sentir. El, anticipándose a su tiempo, explicó ante sus discípulos, Física, Química, Botánica, Geografía, de acuerdo, no con el estado de atraso de su pobre patria, sino de conformidad con los pueblos libres y más adelantados del mundo. El produjo con sus ideas una revolución moral e intelectual en Cuba, -precursora acaso de la revolución por la libertad e independencia. En la fundación de un pueblo, tanto hace el que prepara las conciencias para la lucha, como los que luchan y mueren en el campo de batalla. Luego, morir bien, cualquiera sabe. Ser héroe o mártir, es a veces cuestión de circunstancias...




“En la Habana nació. Fue su padre, como su abuelo, un militar. Con seis años apenas, lo llevaron a la Florida, entonces posesión española. Allí aprendió las primeras letras y comenzó a mostrar las precocidades de su inteligencia. En la niñez aun volvió a Cuba, e ingresó como alumno interno en el Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio, plantel donde recibieron educación muchos cubanos que luego adquirieron fama. Desde su ingreso en este colegio, hizo gala de su talento, por lo que se ganó el afecto y la admiración de sus profesores. ¿Había oposiciones? Pues suyos eran los premios. Todavía imberbe, ganó, mediante ejercicios, la cátedra de Filosofía, cátedra que el inolvidable Juan José Díaz de Espada y Landa, Obispo diocesano, hombre justo y bueno, le otorgó dispensándole la edad. Anteriormente, había recibido la primera tonsura clerical, y sucesivamente, las órdenes menores y el subdiaconado y el Diaconado, y por último, hablase ordenado Presbítero, fin de su carrera eclesiástica.




“Dedicado a enseñar -¡qué gran apostolado!- pone a sus discípulo en contacto con las ciencias positivas, en contacto con las ciencias, en sus progresos vigorosos. Al estudio y difusión de la física consagróse muy principalmente: de ahí sus Lecciones de Filosofía, -su obra más notable,- en la que expone, con arreglo a los tiempos, cuanto era posible acerca de Física y Química elemental. En su amor a estos interesantes estudios, cuando no podía adquirir los instrumentos y aparatos que estimaba necesarios, los construía él mismo. ¡Cómo estimulaba aquel maestro sin canas, a la juventud de su pueblo, para que pensara y reflexionara por sí, desdeñando los meros ejercicios de la memoria! ¡Cómo iba dotando a los hombres futuros, de los conocimientos necesarios para la vida libre!




“Bueno, dicen que era como un santo: constante en el ejercicio de la caridad. Tenía algo de Cristo en el rostro, y era de Cristo su corazón generoso. Como sacerdote de la fe católica que había profesado, nunca dejó de ser evangélico. De su elocuencia en el púlpito, dicen los que tuvieron la dicha de oírlo, que era abundosa, profunda...




“El pronunciamiento de Riego en España, que trajo el restablecimiento en la antigua Metrópoli, del sistema constitucional, tuvo una muy honda repercusión en Cuba. De acuerdo con el nuevo régimen, debían los cubanos elegir los diputados que en las Cortes tuvieran su representación. Con tal motivo, la Real Sociedad Patriótica acordó, con el fin de ilustrar a cuantos quisieran, en la ciencia de la Política, crear una cátedra llamada de Constitución. Dicha cátedra, sacada a oposición, le fue otorgada a Varela, no obstante haber concurrido a disputársela, José Antonio Saco, Nicolás Manuel Escovedo y Prudencio Hechevarría. El padre Varela explicó dicha ciencia, no solamente a sus alumnos, sino al pueblo todo que escuchaba sus lecciones. Gracias a eso, supieron muchos hijos de Cuba, en aquella época, lo que era la organización de los Poderes y cuáles eran los derechos que la Constitución otorgaba. Fue entonces que llegó Varela, como dice uno de sus apologistas, al cenit de su gloria.




“Verificadas en Cuba las elecciones para Diputados, fue elegido Varela, el primero, para representar a los cubanos en las Cortes de España, en 1822. No fue el de buen grado, pero fue, porque creía que era su deber acatar la voluntad de su pueblo. Y fue a las Cortes del Reino. En España, apenas llegó, reimprimió su Miscelánea Filosófica, lo que le ganó un triunfo sonado. Luego se dedicó al cumplimiento de sus altos deberes: a luchar por los fueros de la justicia y la libertad: por el bien de su país. Allá, en España, lo sorprendió la intervención francesa, la invasión del territorio peninsular español por los soldados del Duque de Angulema y el restablecimiento del poder absoluto. Condenados a muerte por el Rey Fernando VII los diputados que habían tomado el acuerdo de declararlo incapaz, y destituirlo, tuvo Varela que huir y refugiarse en Gibraltar, pasando luego a los Estados Unidos.




“Pobre y triste desembarco en playas americanas, en New York. Autorizado a poco por el Obispo de esta ciudad para el ejercicio de su ministerio sacerdotal, a ello se consagro. Y como le era fácil todo a su gran entendimiento, aprendió la lengua inglesa, hasta el extremo de poder disertar desde el púlpito en el idioma de Shakespeare, con la misma elocuencia que si lo hiciera en su propio idioma. La historia de la Iglesia católica de los Estados Unidos, no podrá ya olvidar el nombre del esclarecido cubano. Promulgada una amnistía, por la cual podía volver a Cuba, no quiso aprovecharse de su gracia. Así, lejos de la patria que tanto amara, vivió, hasta que la muerte, la niveladora, le cerró los ojos para siempre.




“Atendiendo a ruegos de amigos, fue a buscar la salud que en el Norte le faltaba, al estado de Florida. En Fernandina, un lindo pueblo de ese Estado de la gran República del Norte, rodeado de amigos que lo amaban como hijo, o como padre, exhalo el último suspiro, acaso sí pensando en la patria. En su tumba se grabo esta inscripción "Aquí yace el Padre Varela; Cuba le dio cuna; Florida, sepultura."




“Hasta el año de 1911 estuvieron sus sagrados restos allá. Hoy reposan en su tierra, en esta tierra que en ocasiones parece alimentar el alma de un chacal...”

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por juan74 el Jue Oct 04, 2007 4:04 pm

Mayor General XXX José Manuel Capote y Sosa (1836 - 1934)





Sus primeros estudios los desarrolló en las escuelas de su ciudad natal. Después se dedicó a las labores del campo, atendiendo la finca de sus padres junto a sus hermanos.

En 1868 se alza en El Mijial junto a Luis Figueredo y se une a Carlos Manuel de Céspedes. Con el grado de oficial participa en la toma de Bayamo y es designado para llevar proclamas a los habitantes de la urbe.

Luego de la victoria se incorpora al grupo que tenia la misión de impedir que las tropas españolas del coronel Campillo reocupen la ciudad, ocasionando pérdidas al enemigo que regresó a Manzanillo; y más tarde está entre los hombres enviados a detener la entrada de Valmaseda a la ciudad, misión que no alcanzó el éxito.

Sale de Bayamo después del incendio de la ciudad y comienza a operar en Camaguey bajo el mando de Máximo Gómez con quien asiste a las acciones de El Naranjo, Las Guásimas, Mojacasabe, Palmas Altas, entre otras.

Al ser ascendido a teniente coronel, en 1876, queda al frente del Regimiento Bonilla con el cual concurre a las órdenes del general Vicente García a la toma de Victoria de las Tunas.

En 1878 ya es coronel y sigue al frente de su Regimiento, cuando le sorprende el Pacto del Zanjón, negándose a aceptar la capitulación, pero está solo y aislado, y con profunda pena marcha a Bayamo donde se dedica a rehacer la hacienda paterna. Allí es vigilado constantemente y arrestado el 26 de agosto de 1879 junto a sus hermanos Gonzalo, Fernando y Manuel. Son llevados a Manzanillo, Santiago de Cuba, Puerto Rico, España hasta su liberación en 1883 cuando regresa a su finca bayamesa.

El 24 de febrero de 1895, secundando al General Bartolomé Masó, se subleva en su propia finca con 40 hombres. Es nombrado jefe de operaciones en la región de Las Tunas.

Durante la Guerra del 95 participa en las acciones de Dos Ríos, Mulato, Altagracia, Mala noche, así como en la toma de Guisa, Guáimaro, Bayamo y Puerto Padre, así como en la Invasión a Occidente, destacándose por su heroísmo y bravura.

Calixto García propone su ascenso a Mayor General y anota en su informe "(es un) hombre de honradez y moralidad a toda prueba, pudiendo ser representado como ejemplo que imitar a Jefes y oficiales".

Acude con su columna, junto a Calixto García a la toma de Santiago de Cuba y de allí parte para las cercanías de Holguín donde libra su último combate contra las huestes españolas.

Terminada la guerra no tiene ambiciones políticas y vuelve a su terruño para atender a su familia y rehacer finca. Desde esta posición continúa su lucha a favor de la soberanía nacional.

Pocos días antes de morir es condecorado con la Cruz de Carlos Manuel de Céspedes.

Fallece en Bayamo el 11 de noviembre de 1934 a la edad de 98 años. Sus restos yacen en la Necrópolis de la ciudad en el panteón familiar. José Manuel Capote y Sosa constituye un símbolo de honestidad y valor. Sencillo, modesto, abnegado y disciplinado, este hombre alcanzó, con su participación en las contiendas bélicas, su prisión y destierro, el más alto rango del generalato mambí y la admiración de los cubanos.

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por porfin libre gonzalez el Jue Oct 04, 2007 6:30 pm

Traer de los abismos de los tiempos a nuestros insignes generales, es hacernos un bien, es recordar a todos que compartimos raíces comunes.
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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por armando aguilar el Jue Oct 04, 2007 6:57 pm

Es un hilo fantástico, y agradezco tanto al hermano juan74 como a los demás que han cooperado en el mismo.
Nuestros próceres tienen un sitio honorable para deleite de todos: hay mucho que aprender todavía.
Gracias, hermanos.

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por ppp357 el Jue Oct 04, 2007 7:14 pm

HNO JUAN74 buenisimo el tema e interesante,muchas gracias por tocarlo .ademas quisiera hacerle una pregunta algo polemica de la historia de CUBA . Fue MANUEL GARCIAS un heroe o un vandolero?.tambien conocido como EL REY DE LOS CAMPOS DE CUBA

ppp357
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Duelos a muerte entre Independentistas!

Mensaje por juan74 el Vie Oct 05, 2007 8:09 am

1) Duelo entre Mayor General Antonio Maceo y Flor Crombet:





Maceo, en Jamaica, retó a duelo por ofensas a Flor Crombet. El Titán exigió un duelo a muerte. Se batirían a pistola, a 25 pasos y dispararían al mando. Pero los padrinos de ambos acordaron que el lance se pospusiera hasta que ambos cumplieran su misión en la independencia de Cuba. (Ambos murieron en la contienda por la independencia, Cuba era los mas importante!!!!)[/size]





2) Duelo entre Mayor General Ignacio Agramonte y el padre de la patria Carlos Manuel de Cespedes





Agramonte, en plena Guerra de los Diez Años, retó a duelo a Céspedes. Más sereno, menos impetuoso, el Padre de la Patria dijo a los padrinos del Bayardo que esperaría a que terminara la lucha para reclamar a Agramonte la reparación de sus insultos. (Ambos murieron en la contienda por la independencia, Cuba era los mas importante!!!!)




3)
Duelo entre Jose Marti y el periodista Enrique Collazo.





Martí implícitamente retó a duelo a Enrique Collazo cuando este en una carta pública lo acusó de rehuir el peligro y de haber servido a España. Decía Collazo: “Si de nuevo llegase la hora del sacrificio, tal vez no podríamos estrechar la mano de Ud. en la manigua de Cuba…” Respondió Martí: “Si mi vida me defiende, nada puedo alegar que me ampare más que ella… Pero no habrá que esperar a la manigua, Sr. Collazo, para darnos las manos, sino que tendré vivo placer en recibir de Ud. una visita inmediata, en el plazo y país que le parezcan convenientes”.





4) Duelo entre el general de brigada Enrique Loynaz del Castillo y Wifredo Fernández ( ? no se nada sobre Wifredo Fernández si algun hermano sabe por favor aporte la informacion..gracias!!)




Wifredo Fernández debía batirse con el General Loynaz del Castillo y como sería un lance con todas las consecuencias llevó a afilar su sable viejo y mohoso. El servicio le cuesta dos pesos con 50 centavos, le dijo solícito el amolador. Fernández no los tenía, pero no se amoscó por ello, y sin vacilar repuso: Mire, amigo, póngale peso y medio de filo, que es lo que tengo.








5) Duelo entre el general de brigada Enrique Loynaz del Castillo y el coronel Orestes Ferrara:





Loynaz recibió una herida grande en la cabeza y enardecido, lleno de ira y sangrando abundantemente, no obstante haberse dado por terminado el combate, corrió veloz, arma en ristre, hacia Ferrara en tanto gritaba a voz en cuello:".. Lo que no me hicieron los españoles en la manigua me lo hizo este maldito italiano..." La agresión, no sin esfuerzos, fue frustrada gracias a la intervención de varios espectadores.





6) Duelo entre Juan Gualberto Gómez y el periodista Ignacio Sola. ( ? no se nada sobre Ignacio Sola, si algun hermano sabe por favor aporte la informacion..gracias!!)



En 1893 y en una casa de Guanabacoa, Juan Gualberto Gómez, en un duelo a espada, puso fuera de combate al periodista Ignacio Sola, que lo ofendió en un artículo.







PD
El duelo es en Cuba desde hace bastante tiempo una institución anacrónica. Todavía en los años 40 del siglo pasado bastaba con que alguien se sintiera ofendido para que planteara la llamada cuestión de honor. Designaba entonces a sus representantes, que visitaban al ofensor, y este a su vez designaba los suyos. Los padrinos de una y otra parte se reunían para pactar las condiciones del lance: lugar y fecha del encuentro, el arma con que se dirimiría el asunto y la forma en que transcurriría el enfrentamiento.El arma escogida podía ser la espada o la espada francesa, el sable con punta o sin ella, o con filo, contrafilo y punta… Una vez decidida el arma establecían los padrinos a cuántas reprisses sería el combate, lo que duraría cada una de ellas y el tiempo de descanso entre una y otra. Si seleccionaban la pistola, el revólver estaba terminantemente prohibido, se fijaba cuántos disparos harían los contendientes y a cuántos pasos y si dispararían a discreción o a una voz de mando. La cosa se ponía fea cuando se acordaba que el duelo fuera con todas las consecuencias o a todo juego, como se decía, pero aun así los duelistas debían obedecer las órdenes del juez de campo y acatar sin chistar su determinación de dar por finalizado el lance.Se suponía que tras el duelo, cualquiera que fuera el vencedor, la ofensa quedaba lavada y los rivales debían reconciliarse.
Fuente: Basado en un estudio Historico de Ciro Bianchi Ross

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El hijo de Marti!

Mensaje por juan74 el Vie Oct 05, 2007 9:12 am

José Francisco Martí y Zayas-Bazán (1878-1945)




José Francisco Martí y Zayas-Bazán, nació en La Habana, el 22 de noviembre de 1878 y murió en esa ciudad, el 22 de octubre de 1945. Deseoso de luchar por los ideales de su padre, abandona los estudios y viaja a Nueva York; allí se enrola en la expedición Castillo-Roloff, que desembarca en Cuba el 21 de marzo de 1897. Se distingue en el victorioso combate de Tunas de Bayamo, donde, al morir el capitán Juan Miguel Portuondo, se hace cargo del cañón, lo que le afecta los tímpanos, y le ocasiona una sordera que padecería durante toda la vida. Termina la guerra como Capitán del Ejército Libertador, Termina la guerra como Capitán del Ejército Libertador. En la República continuó sus estudios, desempeñó importantes puestos públicos, y ocupó la Secretaría de la Guerra durante el gobierno del General Mario García Menocal. El 21 de febrero de 1916, contrae matrimonio con María Teresa Bancés y Fernández-Criado, pero no tuvo descendencia.





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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por juan74 el Vie Oct 05, 2007 11:29 am

@juan74 escribió:1) Duelo entre Mayor General Antonio Maceo y Flor Crombet:





Maceo, en Jamaica, retó a duelo por ofensas a Flor Crombet. El Titán exigió un duelo a muerte. Se batirían a pistola, a 25 pasos y dispararían al mando. Pero los padrinos de ambos acordaron que el lance se pospusiera hasta que ambos cumplieran su misión en la independencia de Cuba. (Ambos murieron en la contienda por la independencia, Cuba era los mas importante!!!!)[/size]





2) Duelo entre Mayor General Ignacio Agramonte y el padre de la patria Carlos Manuel de Cespedes





Agramonte, en plena Guerra de los Diez Años, retó a duelo a Céspedes. Más sereno, menos impetuoso, el Padre de la Patria dijo a los padrinos del Bayardo que esperaría a que terminara la lucha para reclamar a Agramonte la reparación de sus insultos. (Ambos murieron en la contienda por la independencia, Cuba era los mas importante!!!!)




3)
Duelo entre Jose Marti y el periodista Enrique Collazo.





Martí implícitamente retó a duelo a Enrique Collazo cuando este en una carta pública lo acusó de rehuir el peligro y de haber servido a España. Decía Collazo: “Si de nuevo llegase la hora del sacrificio, tal vez no podríamos estrechar la mano de Ud. en la manigua de Cuba…” Respondió Martí: “Si mi vida me defiende, nada puedo alegar que me ampare más que ella… Pero no habrá que esperar a la manigua, Sr. Collazo, para darnos las manos, sino que tendré vivo placer en recibir de Ud. una visita inmediata, en el plazo y país que le parezcan convenientes”.





4) Duelo entre el general de brigada Enrique Loynaz del Castillo y Wifredo Fernández ( ? no se nada sobre Wifredo Fernández si algun hermano sabe por favor aporte la informacion..gracias!!)




Wifredo Fernández debía batirse con el General Loynaz del Castillo y como sería un lance con todas las consecuencias llevó a afilar su sable viejo y mohoso. El servicio le cuesta dos pesos con 50 centavos, le dijo solícito el amolador. Fernández no los tenía, pero no se amoscó por ello, y sin vacilar repuso: Mire, amigo, póngale peso y medio de filo, que es lo que tengo.








5) Duelo entre el general de brigada Enrique Loynaz del Castillo y el coronel Orestes Ferrara:





Loynaz recibió una herida grande en la cabeza y enardecido, lleno de ira y sangrando abundantemente, no obstante haberse dado por terminado el combate, corrió veloz, arma en ristre, hacia Ferrara en tanto gritaba a voz en cuello:".. Lo que no me hicieron los españoles en la manigua me lo hizo este maldito italiano..." La agresión, no sin esfuerzos, fue frustrada gracias a la intervención de varios espectadores.





6) Duelo entre Juan Gualberto Gómez y el periodista Ignacio Sola. ( ? no se nada sobre Ignacio Sola, si algun hermano sabe por favor aporte la informacion..gracias!!)



En 1893 y en una casa de Guanabacoa, Juan Gualberto Gómez, en un duelo a espada, puso fuera de combate al periodista Ignacio Sola, que lo ofendió en un artículo.







PD
El duelo es en Cuba desde hace bastante tiempo una institución anacrónica. Todavía en los años 40 del siglo pasado bastaba con que alguien se sintiera ofendido para que planteara la llamada cuestión de honor. Designaba entonces a sus representantes, que visitaban al ofensor, y este a su vez designaba los suyos. Los padrinos de una y otra parte se reunían para pactar las condiciones del lance: lugar y fecha del encuentro, el arma con que se dirimiría el asunto y la forma en que transcurriría el enfrentamiento.El arma escogida podía ser la espada o la espada francesa, el sable con punta o sin ella, o con filo, contrafilo y punta… Una vez decidida el arma establecían los padrinos a cuántas reprisses sería el combate, lo que duraría cada una de ellas y el tiempo de descanso entre una y otra. Si seleccionaban la pistola, el revólver estaba terminantemente prohibido, se fijaba cuántos disparos harían los contendientes y a cuántos pasos y si dispararían a discreción o a una voz de mando. La cosa se ponía fea cuando se acordaba que el duelo fuera con todas las consecuencias o a todo juego, como se decía, pero aun así los duelistas debían obedecer las órdenes del juez de campo y acatar sin chistar su determinación de dar por finalizado el lance.Se suponía que tras el duelo, cualquiera que fuera el vencedor, la ofensa quedaba lavada y los rivales debían reconciliarse.
Fuente: Basado en un estudio Historico de Ciro Bianchi Ross

otros duelos a muerte:


1)Pepín Rivero, director del Diario de la Marina, aunque se batió dos veces tuvo el valor reflexivo de no aceptar numerosos retos que se le hicieron.




2)Miguel Ángel Quevedo, director de Bohemia, rehusó batirse cuando Grau San Martín, ya Presidente electo, lo retó por una información aparecida en la sección En Cuba.




3) Santiago Claret, director y propietario del periódico Información y Desiderio Ferreira, director que fue de El Heraldo y que murió baleado ante la puerta de su casa en el apacible reparto San Miguel.

4) El veterano de la independencia Manuel Secades Japón, que se vio envuelto en un ruidoso proceso por la muerte de su esposa. Participó en ocho lances y venció en siete de ellos.

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

Mensaje por juan74 el Vie Oct 05, 2007 1:08 pm

@ppp357 escribió:HNO JUAN74 buenisimo el tema e interesante,muchas gracias por tocarlo .ademas quisiera hacerle una pregunta algo polemica de la historia de CUBA . Fue MANUEL GARCIAS un heroe o un vandolero?.tambien conocido como EL REY DE LOS CAMPOS DE CUBA


Con mucho gusto hermano ppp357!!!!, aca le dejo una foto de Manuel Garcia y Ponce, "el Rey de los campos de Cuba", estoy buscando informacion sobre el, puesto que es una figura bastante controversial, fue un bandido, que en un principio operaba en la Habana por las inmediaciones de Jaruco, Matanzas y Santa Clara (que era la zona de mas dominio espanol en la isla)... pero todo parece indicar que posteriormente alcanzo grados de coronel en el ejercito libertador y que ayudaba a los pobres campesinos en contra de los espanoles y para desesperación de los españoles dislocaba el tráfico de ferrocarriles, secuestraba a españoles ricos para donar ese dinero para comprar armas para el Ejército Mambí y para aliviar la miseria de nuestros guajiros (al estilo Robin Hood), Jose Marti le nego el dinero (15,000.00 pesos, otros dicen que fueron $8000.00) que por medio de Juan Gualberto Gómez, Manuel Garcia quiso hacerle llegar para la lucha de la idenpendencia,....pero parece que posteriormente Maximo Gomez acepta los servicios de Manuel Garcia y sus hombres en la lucha por la idependencia...ya veremos..

un saludo

juan




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Manuel Garcia y Ponce, Heroe o Bandido?

Mensaje por juan74 el Vie Oct 05, 2007 2:54 pm

Manuel Garcia y Ponce, "el Rey de los campos de Cuba" (1851-1895)

Heroe o Bandido? Quien era?

Lamentablemente, casi todo lo que se conoce acerca de su vida lo escribieron sus enemigos. Por su partida de bautismo se sabe que nació en Alacranes, Matanzas, el 1ro. de febrero de 1851. Sus padres eran oriundos de las Islas Canarias y el niño no tuvo muchas oportunidades de ir a la escuela. Era serio y decidido. Pronto comenzaron sus problemas con las autoridades españolas. Lo encarcelaron cuando amenazó de muerte a un alcalde que había vejado a su esposa, Charito Vázquez, y con posterioridad hirió a machetazos al padrastro cuando lo sorprendió en el momento en que propinaba una golpiza a su madre. El temor de que lo encarcelaran de nuevo lo hizo buscar amparo en el monte. Escribió al respecto Charles Aguirre, coronel del Ejército Libertador: “El daño que pudiera haber hecho tuvo para mí siempre una excusa. Le hallo justificación. No conozco un hecho del Rey de los campos de Cuba que no la tenga. ¿Se quiere mayor, acaso, que el que lo obligó a refugiarse en el monte y que hizo torcer el rumbo a su destino?”Parece que entonces se sumó a la partida del bandolero Lengue Romero y se convierte en enemigo público. Cuando el gobernador Luis Prendergart, con tal de acabar con el bandidismo, ofrece a los cabecillas el indulto, facilidades para viajar al exterior y una gruesa suma de dinero si deponían su actitud, Manuel García se traslada a Cayo Hueso. El hombre que supuestamente había robado miles de pesos no guardaba nada para sí y para vivir debió buscar empleo en la tabaquería de Eduardo Hidalgo Gato, el amigo de Martí. Eso resultó decisivo para el ex bandolero, aseguran historiadores, pues su relación con José Dolores Poyo y el brigadier Fernández Ruz, entre otros emigrados revolucionarios, hizo que su rebeldía derivara hacia la independencia. Pronto será uno de los cuatro integrantes de la expedición del balandro Dolphin que desembarca en septiembre de 1887 por Puero Escondido, al este de La Habana. El jefe del grupo muere en combate casi enseguida y García asume el mando del pequeño destacamento que pretende crear las condiciones para la guerra libertadora.

BÚSQUEDA Y CAPTURA
A partir de entonces apenas conocerá el reposo. En noviembre de 1890 el Capitán General ofrece 10 000 pesos de recompensa por su captura y entrega, y otros 5 000 por cada uno de los miembros de su banda. En vano, nadie lo denuncia; nadie siquiera intenta atraparlo. Numerosa tropa le sigue los pasos y lo cerca una red de espionaje que pretende vigilar sus movimientos. Pero García no es enemigo de poca monta. Sobresale por su inteligencia natural e intuitiva y lo ayudan sus dotes de organizador y el conocimiento absoluto que tiene del terreno en que se mueve. Su más encarnizado adversario, el teniente coronel Tejada, jefe del grupo paramilitar Escuadras de Guantánamo, tendría que reconocer ante sus superiores que García ha sabido equipar a sus hombres con un armamento moderno, uniformarlos y disciplinarlos. Además suprimió la “prima” o el tanto especial que recibían los jefes de bandas y reparte con los suyos lo que consigue a partes iguales, lo que le valió el respeto y la consideración de sus hombres.Operó en lo esencial en zonas de La Habana y Matanzas, llegó a Las Villas y solía replegarse en Pinar del Río. Realizaba asaltos y secuestros y pedía rescate por ellos. Los españoles sabían bien de las ideas y propósitos que lo movían. Informaba a Madrid el Capitán General: “Manuel García no ha querido perder nunca la significación de separatista, y así se ve que sostiene correspondencia con los revolucionarios de aquí y del Cayo, que casi todas las víctimas de sus secuestros han sido personas que no profesan tales ideas, que el dinero que obtiene por los rescates se emplea exclusivamente en adquirir armas y municiones y en socorrer a los campesinos”.Exigió dinero —15 000 pesos— a la empresa de los ferrocarriles. No lo recibió y tiroteó trenes y destruyó estaciones ferroviarias. Subió la exigencia a 20 000 pesos. Tampoco los obtuvo y descarriló el tren que corría entre Empalme y Matanzas y elevó el pedido a 30 000 pesos. Se ignora cómo paró el asunto. Parece que la empresa llegó a algún acuerdo secreto con García porque un alto oficial español declaró que se había comprometido a salir de Cuba. Pero no lo hizo. Solo se mantuvo sin dar señales de vida durante tres meses y luego volvió a las andadas.



MUERTE OSCURA
Gregorio Ramírez, uno de los últimos sobrevivientes del alzamiento de Ibarra, contó en 1939 que como “mozo de confianza” de López Coloma tuvo que encontrarse dos veces con Manuel García, y que este, antes del levantamiento, concurrió en dos ocasiones al paradero de Ibarra para conferenciar con Coloma. Añadió que en la noche del 23 al 24 de febrero de 1895 esperó, por órdenes de su jefe, la llegada de García al campamento que debía producirse por el camino de Ceiba Mocha. García no llegó y horas después se enteraron por un periódico de que no llegaría nunca. Eso provocó contrariedad en Juan Gualberto y en Coloma.
Manuel García, en efecto, se dirigía a Ibarra en la tarde del día 24. Al salir de la tienda El Seborucal, en Ceiba Mocha, donde se pertrechó, se adelantó a su tropa con dos acompañantes. Minutos después sus hombres vieron a uno de ellos en el camino, al lado del jefe que se desangraba. Jamás se precisaron los detalles. Muerte oscura y misteriosa la de El Rey de los campos de Cuba.

Anecdota de los $8,000.00
Un buen día, a finales de 1894, Manuel Garcia acompañado de otra persona, vestidos de Oficial español y de Sargento el segundo, se presentan en la casa de vivienda del ingenio El Carmen, localizado entre Jaruco y Bainoa, propiedad de Don Pedro Fernández de Castro y Gámez, padre de Don Rafael Fernández de Castro y Castro (seguro que eran gallegos familia del tirano cagastro, por eso hiso bien en robarlos ) , entonces Gobernador Civil de la provincia de La Habana, y Diputado a las Cortes Españolas en representación de la Isla de Cuba. Después de haber tomado caf é y haber charlado amistosamente, al preguntarle Don Pedro al supuesto Teniente sobre el motivo de la visita, éste le contestó muy tranquilamente: "Yo no soy quien aparento ser, yo soy Manuel García, y vengo a secuestrar a su hijo Rafael". Daba la casualidad que Rafael estaba en España, lo que le hizo saber el viejo, a lo que entonces respondió García: "Pues entonces me lo tengo que llevar a usted". El viejo gallego, como aztuto que era, le dijo: "Mi'jo yo estoy muy viejo para eso, mejor llévate a mi hijo Antonio, que es el que se encuentra en casa, y es un muchacho joven". Acto seguido llam ó a Antonio, le explicó lo que sucedía y que se fuera, con los secuestradores.

Don Pedro Castro tuvo que pagar 8,000 pesos por el rescate. El dinero fue entregado al patriota Juan Gualberto Gómez por medio de un "prestigioso" bufete de abogados en la capital. Juan Gualberto consultó con su amigo José Martí, y el Apóstol, como era de esperarse, ordenó la devolución de la "contribución" que aportaba García, alegando que: "la Revolución no podía aceptar dinero mal habido, y mucho menos de cubanos". El dinero se perdió

Nota Final:

José Martí rechazó los 8,000 pesos que le ofreció para la guerra porque eran fruto de un secuestro, pero NO le negó el derecho a combatir por la independencia de Cuba, por otro lado se ha comprobado que muchos fusiles y otras armas se compraron gracias al dinero enviado por Manuel al exilio....... mas adelante Marti dirá a Máximo Gómez: “Manuel García, en carta triste y sumisa, espera nuestras órdenes”, .En 1886, desde Cayo Hueso, escribe Manuel García a Máximo Gómez: “Mi General: Hallándome dispuesto a volver a los campos de Cuba... me pongo a las órdenes de Ud. como soldado de la causa de la independencia de mi patria”. Y el propio Gómez escribe a Francisco Carrillo, jefe de la Revolución en Las Villas: “Cuente con Manuel García”.Pero Manuel García murió el 24 de febrero de 1895, el mismo día en que se iniciaba la Guerra de Independencia. Lo asesinaron cuando se disponía a ponerse al frente del grupo de Juan Gualberto Gómez y Antonio López Coloma alzado en Ibarra. Se dice que se incorporaba con grados de capitán, pero parece ser cierto que clubes de la emigración cubana en Cayo Hueso le confirieron con anterioridad la estrella de coronel. Y se dice que antes de comenzar la contienda Juan Gualberto había hecho coronel a aquel hombre que a su modo y en solitario animaba la subversión en la Isla y que, equivocado o no en sus métodos, engrosaba las arcas de la insurrección.Pocas figuras cubanas son tan desconocidas y tan ligeramente tratadas como la de El Rey de los campos de Cuba. Ninguna tal vez más controvertida y polémica. Todavía hoy no pasa de ser, para algunos, un simple bandolero, aunque otros, por aquello que repartía entre los pobres lo que quitaba a los ricos, envuelven su personalidad en una aureola romántica y sentimental, imagen esa que alimentó la literatura, el cine, la décima, la plástica y el cómic. Cada vez son más, sin embargo, los que no vacilan en considerarlo como un Patriota.






Un Saludo

Juan


PD;
Las ultimas noticias sobre Manuel Garcia, es que en el mes de Marzo del 2000 en Cuba, el cuerpo de Manuel García fue inhumado y sus restos reposan en una urna situada en un monumento en el cementerio de Ceiba Mocha en Matanzas, lugar donde fue asesinado por los Espanoles y donde guajiros amigos lo habían sepultado en una pequeña finca de la localidad, esto gracias a las gestiones de los vecinos que viven en la zona hoy dia. (seria bueno averiguar si esto lo pudieron hacer de verdad???)


Fuentes utilizadas: Ciro Bianchi Ross, Juan Bruno Zayas de la Portilla, Nestor Baguer - Cubanet



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La Muerte del Apostol Jose Marti, causas...

Mensaje por juan74 el Mar Oct 09, 2007 10:04 am

1) Conflicto Jose Marti y el brigadier general Enrique Collazo y Tejada.


Hola Amigos he abierto este tema para explicar anecdotas de nuestros martires que como hombres y mujeres de carne y hueso al igual que todos nosotros, enfrentaron dificultades y exitos en su lucha por la indenpendencia de Cuba;

En este caso voy a tratar el conflicto entre nuestro apostol y el periodista Enrique Collazo, brigadier General veterano de la guerra de independencia cubana, como unas de las posibles causas de la precipitada muerte en combate de Jose Marti, debido a acusaciones y conflictos por parte del General Collazo y otros patriotas cubanos de aquella epoca, precipitaron la participacion del apostol en la batalla de Dos rios y propiciaron la muerte de este, si algun hermano tiene informacion o opinion al respecto a este tema seria importante e interezante que lo aportara, Muchas Gracias!


Quien fue el periodista-Brigadier General Enrique collazo y tejada?




Enrique Collazo y Tejada nació en Santiago de Cuba, el 28 de mayo de 1848-murió en La Habana, el 13 de marzo de 1925. Se encontraba en España cursando estudios militares cuando estalla la revolución en Cuba y, deseoso de unirse a ella, parte para Francia; de allí viaja a los Estados Unidos, y se enrola como soldado en la expedición del Perrit, comandada por el general Thomas Jordan, que desembarca en Cuba en mayo de 1869. Al concluir la guerra, por sus méritos militares, ostentaba el grado de Comandante. En compañía del general Gómez grado de Comandante. parte para Jamaica, y en 1887 regresa a Cuba y continúa conspirando hasta el 15 de noviembre de 1894 cuando, en representación de los revolucionarios de la Isla, se dirige a Nueva York, donde junto con Martí y el general Mayía Rodríguez, enviado especial del General en Jefe Máximo Gómez, firma el plan y la orden de alzamiento. Vence múltiples dificultades, pero logra desembarcar en Varadero el 17 de marzo de 1896, y termina la guerra como General. Fue además, representante a la Asamblea Constituyente de la Yaya en 1897.

Inicios del conflicto entre Jose Marti y Enrique Collazo:

Cuando José Martí comenzaba a organizar el Partido Revolucionario Cubano y la revolución, Ramón Roa, veterano de la guerra de los Diez Años, poeta y escritor, publicó su libro A pie y descalzo, cuyo tema principal era la narración de las persecuciones, hambre y sufrimientos de los mambises, en aquellos sucesos heróicos.
José Martí creyó inoportuno el libro por temor de que aterrorizara a los patriotas de la nueva generación. De ahí que en el discurso que pronunciara en Tampa, el 26 de noviembre de 1891, condenara el libro.
Varios amigos de Roa, salieron a su defensa, entre los cuales el principal era Enrique Collazo, Comandante veterano de la Guerra Grande, y autor de dos cartas dirigidas a Martí y publicadas en un periódico habanero.
Martí contestó la primera carta, y la ofensa de Collazo provocó una fuerte reacción en favor de Martí, por parte de los exiliados cubanos de Nueva York, Tampa y Cayo Hueso.

Conflicto y acusaciones entre Patriotas:

En un periódico de Cuba, a la firma de Enrique Collazo y otros dos cubanos, se publica un artículo donde se acusa a Martí de cobarde, y se duda de que Martí tenga valor para ir a la manigua, Allí se reprochaba a Martí su falta de valor para ir a la manigua durante la primera guerra de los diez años.

Le dice Enrique Collazo a Marti en el articulo publicado: “..Si de nuevo llegase la hora del sacrificio, tal vez no podríamos estrechar la mano de usted en la manigua de Cuba; seguramente porque entonces continuaría usted dando lecciones de patriotismo en la emigración…." (OJO Este fue un ataque muy duro contra Marti, que en ese momento se encontraba en cayo hueso, puesto que dejada entender que el apostol le daba la espalda o le temia a la guerra en cuba )

Por su parte
Martí, que está de nuevo enfermo, contesta, sin embargo a Collazo, con datos, con severidad y con hombría. Le cuenta de su vida, de su prisión, de su destierro, de su penuria económica, de su renuncia a la familia, de sus esfuerzos de unión y de sus planes de guerra.
"...Jamás dejé de cumplir en la primera guerra, niño y pobre y enfermo, todo el deber patriótico que a mi mano estuvo, y fue a veces deber muy activo(...) Y en cuanto a lo de arrancar a los emigrados sus ahorros, ¿no han contestado a usted en juntas populares de indignación los emigrados de Tampa y Cayo Hueso?. Pero no habrá que esperar a la manigua, señor Collazo, para darnos las manos, sino que tendré vivo placer en recibir de usted una visita inmediata en el plazo y país que le parezcan más convenientes?...." (OJO Marti herido por las palabras e infamias de collazo, lo reta a un duelo a muerte)


Nota Final:

Andando el tiempo el veterano Brigadier General Enrique Collazo comprenderá su injusticia y se vinculará a Martí en el empeño independentista. Martí, por su parte, olvidará la ofensa y dará su mano de amigo, siempre dispuesta, fue entonces cuando Entre Martí y el brigadier Collazo devino una amistad sin par hasta la muerte del apóstol. Este no fue el único agravio contra Martí, pero sí el más acérrimo. El que silenciosamente lo impulsaría, unido a su pasión por ver a Cuba libre, a desacatar la orden de Gómez en Dos Ríos y no permanecer junto a Bartolomé Masó en la retaguardia.









un saludo

juan


Fuentes: La pagina de jose Marti, revista Bohemia

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Re: Historias y Anécdotas de la Guerra de Idependencia Cubana

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