Secretos de Cuba
Bienvenido[a] visitante al foro Secretos de Cuba. Para escribir un mensaje hay que registrarse, asi evitamos que se nos llene el foro de spam. Pero si no quieres registrarte puedes continuar y leer toda la informacion contenida en el foro.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Facebook
Anuncios
¿Quién está en línea?
En total hay 41 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 41 Invitados :: 1 Motor de búsqueda

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 1247 el Jue Sep 13, 2007 8:43 pm.
Buscar
 
 

Resultados por:
 

 


Rechercher Búsqueda avanzada

Sondeo

Respecto a la normalización de relaciones o el intercambio de presos realizado el miércoles como parte del acuerdo entre Cuba y EEUU

54% 54% [ 42 ]
42% 42% [ 33 ]
4% 4% [ 3 ]

Votos Totales : 78

Secretos de Cuba en Twitter

REGAN INTENTO QUE CASTRO ENTRATA POR EL ARO

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

REGAN INTENTO QUE CASTRO ENTRATA POR EL ARO

Mensaje por VIVA CUBA LIBRE el Sáb Sep 15, 2007 1:58 pm

Reagan intentó que Castro entrara por el aro


Los apuntes personales del presidente Ronald Reagan (1911-2004) descubren un fértil terreno de interrogantes sobre la política de Estados Unidos hacia Cuba.
¿Fueron exagerados los temores de Fidel Castro sobre la amenaza que representó para Cuba la llegada de Reagan a la Casa Blanca en 1981? ¿Utilizó el castrismo el fantasma bélico del reaganismo con fines propagandísticos? ¿Había alguna razón fundamentada para que Castro decidiera gastar millonarios recursos en la creación de las llamadas Milicias de Tropas Territoriales (MTT) e instaurara la estrategia de la ''guerra de todo el pueblo'' a lo largo de la isla?
Al menos por lo que revelan las 767 páginas del Diario de Reagan (Harper Collins, 2007), la algarabía movilizando al pueblo cubano para una inminente invasión estadounidense fue un episodio más de la política de distracción esgrimida por Castro para cohesionar fuerzas frente al poderoso enemigo externo y desviar la atención de los acuciantes problemas domésticos.
El diario recoge hechos, ideas, confesiones y meros apuntes escritos por Reagan desde su juramentación presidencial hasta la entrega del puesto a su sucesor, George H. Bush, el 20 de enero de 1989. Ocho años en los que transcurren acontecimientos capitales para Cuba y su futuro: la invasión de tropas norteamericanas en Granada, el nacimiento de Radio Martí, el proceso transformador del comunismo soviético y el desmoronamiento de los regímenes totalitarios del Este europeo, y la firma de los acuerdos de paz que determinaron la salida de tropas cubanas de Africa.
Pero ninguno de estos sucesos estremecedores parecieron perturbar la serenidad y la voluntad negociadora de Reagan respecto a Cuba. Más allá de la imagen del cowboy desafiante que se encargó de perfilar la propaganda castrista, el cuadragésimo presidente de Estados Unidos se revela en estas páginas íntimas como un hombre razonable y cauteloso, interesado en abrir cauces de entendimiento entre Washington y La Habana, y dispuesto a buscar una salida pacífica para delvolver a Cuba al concierto de naciones democráticas en el continente, aunque firme e indubitable a la hora de conjurar la influencia cubana en América Latina.
Sus primeros apuntes en el diario evidencian que Reagan no tenía previsto ningún plan agresivo contra Cuba cuando se instaló en la Oficina Oval.
''Castro está muy preocupado conmigo. Yo estoy muy preocupado porque no podamos hallar algo que justifique sus preocupaciones'', escribió el 11 de febrero de 1981.
Para esa fecha, el ''gran problema cubano'' que encara Reagan es otro muy diferente, heredado de la administración de Jimmy Carter. El 18 de mayo de 1981 reflexiona tras escuchar el informe del grupo especial para asuntos de inmigración: ``Nuestro primer problema es qué hacer con los miles de cubanos -- criminales y enfermos mentales que Castro envió en los botes de refugiados [durante el éxido del Mariel, en 1980]. La preocupación vuelve a asaltarle durante una sesión del gabinete sobre el tema migratorio: ``Los haitianos y los criminales cubanos que Castro mandó mezclados entre los refugiados: nuestros dos problemas mayores''.
Un año después, al finalizar una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, se discute cómo lidiar con los 3,000 prisioneros cubanos que permanecen en cárceles estadounidenses: ''Ellos tienen récord criminal y antecedentes de problemas mentales. Son realmente violentos y evidentemente fueron liberados de prisiones y hospitales sólo para lanzarlos como basura sobre nosotros'', acotó el 26 de febrero de 1982. ``Un juez amenaza con liberarlos y reinsertarlos en la sociedad. El problema, aún no resuelto, es cómo lograr que retornen [a Cuba]''.
En mayo de 1980 el Consejo de Seguridad Interamericana había dado a conocer el documento conocido como Santa Fe I, una propuesta para convertir las relaciones con los países hemisféricos en ``una espada del poder global de Estados Unidos''.
Los planteamientos estratégicos de Santa Fe I recomendaban acciones punitivas contra el régimen castrista y señalaban como inaceptable para Estados Unidos la aceptación de Cuba ''como estado vasallo de los soviéticos''. Castro utilizó el documento para avivar una mentalidad de guerra entre la población y retornar a los días gloriosos de las milicias populares, renombradas ahora como MTT.
Miles de estudiantes y trabajadores fueron reclutados para entrenamientos militares. El país invirtió descontroladamente en túneles y refugios callejeros para el enfrentamiento contra las tropas invasoras que aún siguen esperando.
Sin embargo, ni siquiera las recomendaciones de Santa Fe I consiguieron incitar un sentimiento de confrontación en el mandatario.
''Mis pensamientos me inclinan a que nosotros debemos crear un plan que apremie a Cuba y a Castro a regresar a la órbita hemisférica occidental. Castro está en problemas -- su popularidad ha caído, la economía se hunde y los soviéticos no están en posición de ayudarlo. Podemos iniciar una campaña para persuadirlo a él y a los cubanos descontentos para que manden a los rusos a casa y Cuba se reintegre a la comunidad latinoamericana'', anotó el 15 de enero de 1982 luego de una reunión en el Consejo de Seguridad Nacional.
Para entonces, ya Reagan había autorizado una reunión secreta de su secretario de Estado, Alexander Haig, con el entonces vicepresidente cubano Carlos Rafael Rodríguez, en México. El anfitrión del encuentro fue el canciller mexicano Jorge Castañeda Alvarez de la Rosa, quien los recibió en la biblioteca de su lujosa residencia en noviembre de 1981.
La reunión consagraba así una petición hecha a Reagan por el presidente mexicano José López Portillo durante una visita de Reagan a la Cumbre Norte-Sur, realizada en Cancún en noviembre de 1981. El canciller mexicano había sido artífice de ese foro y fue también clave en el contacto con Cuba, auxiliándose de su hijo Jorge Castañeda, quien por entonces mantenía estrechas relaciones y cercanías ideológicas con la élite castrista.
''En Castañeda [padre] nunca confié'', confiesa Reagan en un apunte del 13 de diciembre de 1982, cuando es reemplazado en la cancillería mexicana por Bernardo Sepúlveda.
El encuentro Haig-Rodríguez tuvo una férrea oposición de funcionarios estadounidenses de línea dura, pero despejaron el camino para el viaje secreto a La Habana del general Vernon Walters, en marzo de 1982.
Walters habló con Castro por cinco horas y regresó al menos con la esperanza de lograr un acuerdo para el regreso de los ''inelegibles'' del Mariel. El 9 de marzo de 1982, Reagan escucha el relato del militar y luego apunta: ``Walters ha hecho un trabajo estupendo (. . .). Tal vez nosotros podamos enviar de regreso a Cuba a los presos comunes y enfermos mentales que Castro nos mandó por el Mariel. El dice que Castro parece dispuesto a hacer un arreglo. Walters le dejó saber [a Castro] que nosotros tenemos un precio''.
''De todos los gobiernos que han lidiado con Fidel Castro desde 1959, el de Reagan parecía el menos adecuado para dialogar con el régimen comunista de Cuba'', relató en sus memorias Robert MacFarlaine, por entonces subsecretario de Estado a las órdenes de Haig.
Todavía hoy los estudiosos se refieren a ese diálogo en México como un capítulo insólito de distensión entre dos protagonistas antagónicos de la Guerra Fría.
Ciertamente, la retórica hostil de la administración de Reagan no se correspondía con la realidad tras bastidores de la Casa Blanca. El presidente estadounidense asumió esa paradoja como una carta de compulsión política contra Castro.
''Castro está muy nervioso. Trataremos de mantenerlo así'', anotó el 11 de febrero de 1982. Y exactamente un mes más tarde, resume una reunión del Consejo de Seguridad Nacional con la siguiente consideración: ``Ellos [los cubanos] están obsesionados con que tenemos un plan de invasión. No tenemos ninguno, pero vamos a dejar que sigan sudando la gota gorda. Sí estamos preocupados por que Castro haya sembrado un topo en algún lugar -- CIA u otra agencia del gobierno -- porque se filtra mucha información''.
Sólo sus anotaciones en torno a la salida al aire de Radio Martí, en 1985, dejan entrever un Reagan más severo respecto a Castro, decidido a encarar las últimas consecuencias.
''He hecho una decisión para equipar varios aviones con tecnología capaz de penetrar la radio y la TV cubanas. Quizás nunca tengamos que usarlos. Espero que no. Pero nosotros intentamos comenzar las transmisiones de Radio Martí para llevar la verdad a Cuba'', señaló el 16 de enero de 1985.
Acaso lo más sugerente de esta nota es que Reagan intentó ''ofrecer a Castro un canal a través del cual pudiera transmitir libremente información'' a la audiencia estadounidense.
''Pero nosotros también le dijimos que si él trata de bloquear la radio y (como ha amenazado) interferir nuestras estaciones comerciales [en EEUU] vamos a sacar del aire todas las estaciones cubanas de radio y TV. Tenemos que estar preparados para actuar instantáneamente'', concluyó.
Al producirse la primera emisión de Radio Martí, el 20 de mayo, la respuesta de Castro fue cancelar el acuerdo migratorio firmado con Washington el 15 de diciembre de 1984, fruto indirecto de las conversaciones con el general Walters. El pacto establecía el retorno de los cubanos prisioneros y enfermos mentales enviados por el Mariel y, a cambio, Cuba dejaría emigrar a presos políticos y sus familiares.
En las páginas del diario aparecen referencias a sus encuentros con los ex prisioneros políticos Armando Valladares, a quien propuso presidir la delegación estadounidense ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en 1987; y con Ricardo Bofill, el 30 de noviembre de 1988. También habla de un informe entregado sobre la situación cubana por el general desertor Rafael del Pino, quien llegó a territorio estadounidense a bordo de un avioneta el 28 de mayo de 1987.
Se preocupa además por los informes de inteligencia que indican la creciente inclinación por Castro del entonces hombre fuerte de Panamá, el general Manuel Antonio Noriega (22 de enero de 1987).
Casi al final de su mandato, Reagan asiste a una fiesta de recaudación en Miami con líderes ******, el 29 de junio de 1988.
''Les hablé a ellos y les reafirmé que nosotros no estamos siendo suaves con Castro'', apuntó Reagan tras retirarse del festín.
fuente el herald

VIVA CUBA LIBRE
Miembro Especial

Cantidad de mensajes : 1886
Valoración de Comentarios : 115
Puntos : 282
Fecha de inscripción : 28/01/2007

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: REGAN INTENTO QUE CASTRO ENTRATA POR EL ARO

Mensaje por El tuerto el Sáb Sep 15, 2007 3:42 pm

Pobre Presidente Reagan,estoy seguro que siempre tuvo buenas intenciones,pero seguro no conto con los chicos rubios,de los dientes rubios del CIA,"un topo"?No, habia varios al parecer,la historia demuestra muy elocuentemente,que el desflecao mayor siempre se salio con lo suyo,mantenerse en el poder,y aplastar mas a nuestra nacion,y asi con esa suerte de saberlo "todo",se paraba y metia sus famosas peroratas,hablando de complots,que en la vida real no se sabe los verdaderos y los falsos,sigo pensando que los chicos rubios,saben mucho mas,de lo que se publica en sus "desclasificados"y pienso ademas,que apoyan al desflecao y sus secuases,ahi esta Playa Giron,o Bahia de Cochinos,ahi esta el caso de Elian,ahi esta la ana belen montes,las restricciones,el tener amarrada las manos de todo un Exilio,y quien sino.........retomando el hilo,no creo que con las buenas intenciones del Presidente Reagan,hubiera bastado,existen muchos desflecaos en este USA,que gosan con la destruccion de Cuba,sera envidia?no lo se,y creo que morire de viejo sin saberlo,pero de algo estoy seguro,castro y algunos del stablisment,comen en el mismo plato,saludos el tuerto,asi pienso,por eso lo escribo.

El tuerto
MIEMBRO DE HONOR SC
MIEMBRO DE HONOR SC

Cantidad de mensajes : 7114
Edad : 57
Localización : Miami
Hobbies : Cumplir la norma de aplaudir a los farsantes,..dizque anticastristas,..
Valoración de Comentarios : 2154
Puntos : 6967
Fecha de inscripción : 05/02/2007

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.