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“”” CAMARADAS DE LUCHA.””” Nr.1

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“”” CAMARADAS DE LUCHA.””” Nr.1

Mensaje por EstebanCL el Mar Sep 11, 2007 8:56 pm



“”” CAMARADAS DE LUCHA.”””





Capítulo 1.- Capitanes de la flota mercante cubana.



Entre mis planes futuros se encuentra el propósito de escribir un libro dedicado íntegramente a los hombres de mar con los cuales tuve el privilegio y hasta desgracia de compartir una parte muy extensa de mi vida. Creo, sería un homenaje a todos aquellos hombres que hoy han sido sometidos a un ostracismo inmerecido. Considero que el paso de esos hombres por nuestra tierra, cargados de virtudes y defectos, no deben morir en la mala memoria de nuestro pueblo. Fueron gentes sencillas y arrogantes, valientes y cobardes, oportunistas, contrabandistas, ladrones, mujeriegos, hipócritas y sinceros, técnicos o ignorantes, solidarios y egoístas, chivatos y hombres. Gente como nosotros, pero con una gran diferencia de aquel que andaba colgado del estribo de una guagua. Gente que vivió atrapado voluntariamente dentro de su trampa y no hacía nada por escapar, porque de hacerlo, caería en una trampa mayor donde no se respiraba la casi libertad que te brinda el mar, y donde todo es azul, o verde, o blanco cuando se encuentra enfadado o congelado. Algunas personas consideran erróneamente que ando cargado de odio cuando escribo, no saben cuan equivocados están. Escribo con admiración por los que considero buenos, lo hago con lástima y compasión por todos los que me hicieron daño y truncaron mis sueños. La verdad es relativa y nadie es propietario de la absoluta, para algunos, esas verdades son dolorosas y cambian su significado y efectos. Para mí, mi verdad es única y no se la impongo a nadie. Tengo dos noticias, una buena y otra mala, ¿cuál prefieres?, todas son relacionadas sobre esos camaradas de lucha.

Pudiera considerarse una falta de ética profesional describir o escribir sobre personajes con los cuales compartimos parte de esa vida mundana del marino, pero la historia de nuestra marina, hoy oculta a las nuevas y futuras generaciones, bien merece que se narre para que los errores no se repitan. Muchos fueron los sueños frustrados con la participación directa de gente, que saborearon el poder durante su permanencia a bordo de nuestras naves. No abrigo contra ellos síntomas de rencor, el tiempo nos ha dado la razón a todos aquellos que una vez fuimos convertidos en traidores a la patria. No hay intenciones de revancha en cada una de las líneas que continuarán debajo de esta pequeña introducción. La justicia divina se encargará de juzgarlos, pero la gente nueva tiene el derecho a conocer aquellas realidades que sirvieron de premisas a la venta del futuro, desgraciado presente que legamos con todos nuestros errores.





Capitán Raúl Hernández Sayas.-

Creo haya sido uno de los capitanes más técnicos que conocí durante mi vida de marino. Navegué bajo su mando como timonel y luego como tercer oficial a bordo de la motonave “Jiguaní”. En aquellos instantes yo carecía de conocimientos técnicos para evaluarlo, aún así, siempre luché por conservar una joya que nunca debe perder el ser humano, me refiero al “criterio propio”. Si en aquellos tiempos me preguntaran sobre su persona, no hubiera titubeado en responder que Raúl era un gran capitán y hombre. Era una persona extremadamente refinada culturalmente y le correspondió la desgracia de vivir en una etapa de nuestra historia donde comenzaba a considerarse un objeto anacrónico, que incluso, muy bien podía calificarse de afeminado u homosexual. Gustaba de la música lírica y era un buen intérprete de ella, amaba el buen vestir y modales, el exquisito vocabulario y un inglés envidiable. Entre todas las anécdotas de ese magnífico Capitán, recuerdo una que debe ser escrita en las memorias de nuestra marina mercante.

Arribamos a la boca de la bahía de Nipe dentro de una fuerte turbonada y de noche. Los prácticos le informaron que el puerto estaría cerrado hasta el día siguiente por falta de recursos. Interprétese una lancha carente de todo sistema adecuado para navegar en condiciones desfavorables. Raúl tomó la alocada decisión de entrar a ese puerto sin la utilización del servicio de practicaje, regresábamos de otro viaje agotador. Aquella loca idea de entrar a puerto no hubiera resultado asombrosa si el radar del barco, un DECCA con todos los avances de la época, hubiera estado trabajando correctamente. Bueno, el radar funcionaba muy bien, solo que el rotor de la antena se encontraba fuera de servicio. ¿Qué piensan ustedes fue la salida de Raúl? En los años posteriores como oficial de la marina, nunca escuché hablar de un caso semejante. Raúl solicitó la colaboración de Esmirdo y otro tripulante para subir al palo mayor del buque y hacer girar la antena con palos de escobas. Así, con dos hombres girando la antena de esa manera, Raúl condujo con maestría su nave por la angosta entrada de la bahía de Nipe. Hoy, Raúl y Esmildo se encuentran en los E.U. son un par de gusanos para muchos, pero gente a las que no he podido olvidar, yo era el otro hombre que ayudaba a Esmildo con un palo de escoba.



Capitán Gabriel Sánchez.-

Era un negro alcohólico con el cual tuve que navegar a bordo del “Topaz Island”, minusválido técnicamente, pero con un título superior al otorgado en la Academia Naval del Mariel, poseía el título de “Militante”. Mi primer encontronazo con este individuo ocurrió a los pocos minutos de abandonar la rada de La Habana.

-Segundo, el barco se encuentra cargado de alambrón y ha sido creado un campo magnético diferente al de la tablilla. A partir de hoy, vamos a considerar solamente la variación magnética de la tierra y olvidar el desvío de la tablilla. Para los que no saben nada de navegación sería muy engorroso explicarles de qué rayos hablaba el tipo. Los navegantes saben a qué me refiero y se me escapó una imprudente respuesta.

-Capitán, usted hará un gran aporte a la navegación, como usted mande. Yo había terminado de concluir un período como profesor de Navegación en la Academia Naval y sabía de lo que estaba hablando, pero, donde manda Capitán no manda soldado. Las discrepancias entre las posiciones de estima y observadas por los astros eran terribles durante la navegación por el Atlántico. La navegación costera por el Mediterráneo fue un desastre, y para concluir, porque eso lo tengo comprendido en un trabajo que se llama “Los billetes del Chino”. Gabriel y Alenas (Primer Oficial) se emborracharon el día de la salida de Odessa y quién sacó al buque de ese fondeadero con niebla fui yo. Debo destacar que estuve en el puente desde las doce de la noche hasta el mediodía siguiente. Pero nada de eso tuvo en consideración Gabriel para caminarme con la Seguridad del Estado por unos billetes de mierda que a nadie le interesaba. El buque puso proa a cabo Spassero al sur de Sicilia y fuimos a parar a la isla de Malta por sus grandes aportes a la navegación. Hace poco me informaron que Gabriel cayó al muelle con la escala real cuando descendía de su buque, el tipo murió en ese accidente. Yo pregunté si había sufrido averías la escala.



Capitán Raimundo Calero Blanco.-

Lo conocí cuando me destinaron como segundo oficial del buque “N’Gola” de bandera angolana, él había sido el interventor de aquella compañía angolana-portuguesa. Calero era un negro especial, uno de los mejores maniobristas que conocí en mi vida de marino. Yo sé que toda opinión positiva que surjan de este teclado a favor de su persona, pueden resultarle negativas. Aún así y conociéndolo luego de compartir un año y medio bajo su mando, no puedo ocultar la admiración y cariño que siempre he sentido por su persona. Calero escaló hasta la posición de director de la Empresa de Navegación Mambisa y estoy convencido que lo hizo por sus méritos. Por encima de sus conocimientos náuticos, sobresalían sus condiciones de hombre. Hoy, me he enterado que se encuentra sembrado en la oscuridad que impone ese silencio militante en Cuba. Desde aquí deseo enviarle un abrazo de aquel hombre de mar desaparecido de nuestra historia, del hombre aventurero que él conoció en los buenos tiempos y que luego degeneraran en chivatos. Calero es un negro que goza de toda mi admiración.



Capitán Remigio Aras Jinalte.-

Un verdadero chorizo disfrazado de Capitán para los carnavales, minusválido técnicamente, ascendió a ese grado por su condición de militante y agente de la Seguridad del Estado. Un negro extremadamente racista y en cuyas naves bajo su mando, se encontraban enroladas un noventa y ocho por ciento de personas de su raza que respondían ciegamente a sus órdenes. Fue uno de aquellos capitanes donde me enrolaron con la orden de fumarme hasta el cabo, pero desgraciadamente nunca pudo cumplir su misión por las razones expuestas, técnicamente era un cero a la izquierda y dependía de la inteligencia o habilidades de su Primer Oficial. A Remigio lo conocí mientras se desarrollaba como sobrecargo de los buques, luego, chocamos a bordo del “Viet Nam Heroico” en aquel viaje donde le regalaron varios espías a Carlos Andrés Pérez en Venezuela. Remigio y Cabrera, otro chivato como él y con las mismas funciones de sobrecargo, realizaban los exámenes de un curso externo inventado solo para ellos con la finalidad de regalarles el título. Increíblemente, Remigio, Cabrera y otro cabroncito que se encuentra por Miami, y que a bordo de ese buque era un simple “escribano”, llegaron a convertirse en capitanes de la noche a la mañana. Es una pena que ahora no recuerde su nombre, pero es uno de esos individuos a los cuales les construyeron una historia de disidente similar a la de Yndamiro Restano. Varios de esos bichitos vuelan en Miami actualmente, Remigio continúa en La Habana.



Capitán Jorge Torres Portela.-

Hace muchos años que se encuentra en el exilio, no por esa razón le voy a perdonar todas las hijaputadas que hizo en Cuba. Un cero a la izquierda como Gabriel Sánchez o Remigio Aras Jinalte. Portela ascendió inexplicablemente hasta Capitán, un burro más o cero a la izquierda a quien dediqué varios párrafos en mi trabajo “Al Garete”, ignoro cuándo o cómo abandonó el país este individuo preñado de complejos. En el momento de hacerlo era militante del partido y su daño se había hecho sentir en la flota. No deseo profundizar en sus baches técnicos, creo que lo hice en aquel trabajo y la gente de mi mundo lo comprende. Robó a diestra y siniestra amparado en su condición de militante, peor aún, bajo esa condición hizo mucho daño a la gente de nuestro mundo. Donde quiera que se encuentre no deja de ser la misma mierda que fue en Cuba, otros lo perdonarán, yo no tengo la capacidad de hacerlo.



Capitán Miguel Haidar.-

Miguelito olvidó que había sido suspenso en su promoción y que había realizado un viaje de instrucción en el “Jiguaní” con un grupo de suspensos como él. Era un topo, un socotroco que no pudo superar su carencia de inteligencia muchos años después. ¿Cómo superaba esos defectos? Con su militancia y relaciones con personas que pertenecían a la inteligencia cubana cuando la época de Abrahantes. Robaba a diestra y siniestra y todo salía en Ladas con chapas y cajas de velocidad especiales. No solo desaparecían cajas de ron destinadas a usos de representación, aquellos Ladas cargaban comida que pertenecía a la tripulación y nadie decía nada, ¿quién estaría dispuesto a reclamar? , absolutamente nadie. Cuando las situaciones se complicaban durante la navegación, Miguelito acostumbraba a espantarle el problema a cualquiera bajo diferentes pretextos. Recuerdo que en una recalada a Tokio y en una zona de tráfico muy congestionado, Haidar me entregó el mando del buque con la justificación de que era necesaria para mi práctica, la realidad era otra, Miguelito no sabía ni decir good morning en inglés y en esa zona había que reportar la posición con frecuencia. No solo eso, en otras naves, donde siempre trató de imponer métodos arbitrarios y absurdos, sobresaliendo entre ellos la práctica de las conocidas “piñas”, Haidar trataba de imponer a sus oficiales subordinados los métodos de represión más comunes dentro de la isla. Siempre se imponía por el miedo implantado, pero era muy común escuchar entre la oficialidad sus deficiencias en conocimientos técnicos. Era un individuo bien parecido, pero con exagerados complejos narcisistas. Era, como decimos nosotros, quien se detenía en una pausa muy prolongada para mirarse el culo en un charco de agua. Un tipo con amplios complejos de lindo muy condenado en Cuba y propenso a que le arañen la carrocería. Ya me escribieron desde Brasil para decirme que lo habían tocado. Era ambicioso, tacaño, ruin, cobarde, bruto, déspota, ventajista, chantajista, complejista, pendejo, chicharrón, y por último, tarrúo.

No tengo nada contra él en lo personal, pero no puedo omitir sus virtudes cuando me refiera a un campo común, Miguelito no merece una pulgada de mis respetos. Sin embargo, no puedo ocultar que mantuvo una posición respetable cuando regresé de aquel viaje de nueve meses donde fui condenado por el partido, Comisario Político y Capitán Montalbán.



EstebanCL
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Re: “”” CAMARADAS DE LUCHA.””” Nr.1

Mensaje por EstebanCL el Mar Sep 11, 2007 8:57 pm

Capitán Marrero.- (El Guajiro Marrero)



Marrero fue el primer Capitán con el que tuve la dicha de realizar mi primer viaje como Primer Oficial. Fue un viaje dificilísimo realizado a Europa en medio de una extensa ola de frío. Descargamos en Finlandia toda el azúcar que cargamos en el puerto de Guayabal, nuestro desatraque tuvo que realizarse con la ayuda de rompehielos. El próximo destino fue el puerto de Aalborg en Dinamarca, salida asistida por los servicios de rompehielos. Pocas horas después atracaríamos en Uddevalla, Suecia, allí cargaríamos bobinas de pulpa de papel. Nuestro próximo destino sería Amberes en Bélgica y allí tuve mi bautizo de fuego. A nuestra llegada, un Capitán de la marina belga se me presenta con un plano de carga como propuesta para iniciar las operaciones en la mañana siguiente. Se cargarían unas diez mil toneladas de carga general y de acuerdo a su experiencia, todos los oficiales cubanos que pasaban por ese puerto, confiaban ciegamente en sus cálculos. Es de suponer que la mencionada agencia poseía todas las tablas y planos de los buques cubanos que frecuentaban ese puerto, y por supuesto, esos servicios pagados por Navegación Mambisa ahorrarían trabajo al Primer Oficial cubano, o muy bien podía interpretarse de otra manera, nuestra empresa no confiaba mucho en el trabajo de sus oficiales. Siempre desconfié hasta de mi sombra en lo que a este trabajo se refiere y el Capitán belga no podía escapar de mi desconfianza. Pasé toda la noche revisando sus cálculos y distribución de la carga hasta que detecté un error imperdonable que muy bien podía conducirme a prisión o expulsión de la marina definitivamente. Aquel Capitán había programado cargar productos químicos con leche en polvo en la misma bodega. Esa mañana, cuando le presenté mi plano de carga, me condujo hasta su oficina donde fui atendido como un Almirante y se me entregó un sobre con dinero para que disfrutara en la calle, compraban de esa manera mi silencio, nada difícil en aquellos tiempos de cólera. Pero bueno, creo que me aparté del guajiro. Técnicamente no pude evaluarlo mucho porque al ver mi desarrollo en la mencionada plaza, el guajiro se sintió aliviado y soltó sus riendas para que me desarrollara a plenitud. Hay un pasaje simpático sobre su persona que contaba a una amiga en días pasados. En oportunidad de la maniobra de salida de Aalborg, comienzo los primeros pasos de la maniobra de salida con el Práctico danés y cuando solo quedaban un largo y spring a tierra, le digo al Práctico que debemos esperar por la presencia del Capitán para largar todos los cabos y salir. Comienzo a llamar al guajiro por el sistema de comunicación interna del buque y no aparecía, pasaban los minutos y el puente tenía la misma temperatura exterior, unos 30 grados bajo cero. Un rato después, choco con la silla del Capitán en el puente y descubro un bulto cubierto por una frazada.

-¡Oye! ¿Quién eres tú?

-¡No jodas y continúa la maniobra!

-¡Coño, Marrero, tú estás loco!

-¡Sigue, sigue y no jodas! Hay un frío del carajo. Así de impredecible era ese guajiro entonces, no puedo saber si después cambió, todo puede suceder en aquella isla. Sin embargo, creo que a pesar de las dificultades extremas de aquel viaje, el guajiro se comportó como una persona sencilla que no entraba en los extremismos del partido.



Capitán Montalbán.-



Montalbán fue un caso triste en mi historial como Primer Oficial, creo haya sido la única persona a la que hice daño en toda mi vida de marino, pero no existía espacio a otra opción, lo jodía o me jodía, no pudo hacerlo y parte de esa historia se encuentra escrita en mi trabajo titulado “Mandado a matar”, forma parte de mi segundo libro “Trapitos Sucios”.

Montalbán fue un tipo defenestrado de relaciones exteriores y por razones que desconozco y luego me contaron, fue a parar de pistero a un garaje en Matanzas o Varadero. Por gestiones realizadas por su esposa, logró incorporarse a la marina mercante. Persona de buen nivel educacional y cultural, pudo vencer sin dificultad los exámenes del curso externo de Piloto de Altura, la historia de su ascenso hasta Capitán la ignoro.

El primer viaje realizado con él a Europa careció de hechos significativos que pudieran considerarse relevantes, aunque como es de suponer, no faltaron acciones que lo describieran como persona. Era un miserable a la hora de comprar comida para la tripulación, y entre otras cosas, le señalé como un error algo que muy bien pudo haber sido un gesto honesto de su parte, declarar la entrega del 2% de comisión recibida al Armador en Túnez. No consideré sincera esa acción y se la señalé como falta de ética profesional, conclusiones a las que se podía arribar fácilmente conociendo el comportamiento casi general del la oficialidad en la flota. Los días me dieron la razón entonces, Montalbán no hizo gesto alguno por devolver ese 2% mencionado en las compras realizadas en el canal de Kiel, y donde yo sabía se entregaban en moneda dura.

Al siguiente viaje enrolan a un Comisario Político que prácticamente le arrebató el mando de la nave a Montalbán. Yo me reuní con él y le manifesté mi subordinación como Primer Oficial y apoyo total, pero que nunca entregaría mi cargo a semejante personaje por dos razones, no tenía conocimientos técnicos relacionados con nuestra profesión, y por una muy sencilla, yo no era militante del partido. Montalbán no reaccionó y hoy, considero haber realizado uno de los peores viajes de mi vida con una duración de nueve meses. Creo que técnicamente no se encontraba en condiciones de comandar una nave, los errores cometidos en este aspecto pueden calificarse de gravísimos. Los buques modelos Sanmamés exigían lastrar la bodega Nr.3 para navegar en lastre, hablo de unas tres mil seiscientas toneladas de agua de mar. Se requería como paso previo a ese lastre, llenar todos los tanques de lastres del buque para formar una sólida viga y evitar un quebranto por el exceso de peso en la mitad de la eslora del buque. Esas condiciones yo las cumplía sagradamente y chequeaba como estaba establecido el estado de las sondas de los mencionados tanques. Andando por el estrecho de Malaca, una de las sondas me registra a varios tanques de lastre vacíos. Cuando le pregunto a Montalbán si había realizado movimientos con los líquidos, me responde que había deslastrado varios tanques porque el jefe de máquinas le había dicho que la máquina principal se encontraba trabajando reforzada. La cojonera trascendió los límites del puente, su estupidez pudo provocar la pérdida total del buque.

Su mezquindad es relatada con lujos de detalles en mi trabajo “Capitán por medio día”, solo guardo el recuerdo de uno de los capitanes más cobardes con los cuales tuve la desgracia de navegar. Cobardía que le costó el puesto y fuera degradado a Segundo Oficial en uno de los casos más famosos ocurridos en la historia de la marina mercante cubana, donde el alegato de defensa del Primer Oficial provocara la sanción de todo el núcleo del partido, expulsión del Comisario Político y sanción del Capitán, ese fue mi único caso donde personas fueran sancionadas en legítima defensa.



Capitán Pedro J. Ferreiro Casas.-



Navegué como subordinado suyo ocupando la plaza de Segundo Oficial a bordo de la motonave “Jade Island”, luego bautizada en Santiago de Cuba como “Renato Guitart”. Hablo de la mencionada ceremonia en mi trabajo ”Fantasmas del Hotel Casa Granda”. Nada es perfecto en la vida y cuando las tripulaciones son buenas, siempre existe una ovejita negra que lo caga todo. La tripulación del Renato Guitart fue una de las mejores con las que pude navegar en aquellos tiempos donde aún existía ese viejo y criollo concepto de la “hombría”. Después, un simple cocinero era capaz de destruir toda la armonía que podía existir en un barco con sobradas razones, los momentos de las comidas eran sagradas. Pero en el caso del Renato no ocurría esto, aquella tranquilidad era rota por el Capitán y dos o tres pendejos de su línea.

Ferreiro tenía el aspecto de miserable que nunca acompañó a ninguno de sus tripulantes, era ruin en extremo, tacaño, pendejo, hipócrita, adulón con sus superiores. Técnicamente era capacitado, nada relevante, pero las teorías sirven de muy poco cuando se tiene el mando de una nave y se carece de buenos testículos para conducirla. Soy de la opinión que el hombre que carezca de ese símbolo de virilidad, nunca debe ocupar un puesto de mando en cualquier esfera de la sociedad donde se exija poder de decisiones. La carencia de ellos puede costar vidas y en un barco es determinante.

Ferreiro perteneció a aquellos tribunales que condenaron a fusilamiento a decenas de cubanos con la llegada de la “revolución”, creo que fue camarada del padre de Yndamiro Restano, quien adoptó el nombre de Julio Suárez y mantenían estrechos vínculos en los viajes que realizamos al puerto de Varna, donde Julio era representante de nuestra empresa. El peso de su conciencia puede ser la razón de su constante nerviosismo y miedo en el puente del buque. Sus pendejadas a la hora de las recaladas o maniobras del buque, muy bien podían despertar la ira de cualquiera de sus oficiales y daban deseos de matarlo. Su ruindad sometía injustificadamente a sacrificios extremos a las tripulaciones bajo su mando, trataba de comprar el mínimo de provisiones en el campo capitalista, y luego, el buque no podía ser suministrado correctamente en los países del CAME. Uno de esos viajes, la tripulación del buque se vio obligada a consumir judías diariamente durante más de un mes, y cuando intentó repetir la historia, la tripulación se le amotinó. Pero como ya les expliqué, eran tiempos donde la gente no había sido castrada. Toda su miseria la reflejaba a la hora de brindar bebida a las autoridades de los puertos donde recalábamos, una vez terminada la ceremonia del despacho del buque, Ferreiro rellenaba las botellas de ron con el sobrante de los vasos que quedaban en su mesa. Nunca le acepté un trago si no era de una botella cerrada, sus últimos años los pasó en los remolcadores de Matanzas.



Capitan Francisco Demares Navarro.-



Inexplicablemente se encuentra disfrutando del exilio de terciopelo como muchos integrantes de la flota. Mantuvo buena comunicación conmigo en sus primeros años y mientras andaba viviendo en México. Luego, esa comunicación se rompió al poco tiempo de mudarse a Miami. Me enteré que había comprado un barco o participaba en dicho negocio, y que el mencionado buque hacía reparaciones en La Habana, y si no me equivoco, parte de la tripulación era de la isla. Queda de ustedes sacar sus propias conclusiones.

Me tocó navegar bajo su mando como Primer Oficial a bordo del buque “Casablanca”, antiguo “Renato Guitart” y “Jade Island”. Fue convertido en un buque con bandera de conveniencia cuando aquella fiebre de romper el bloqueo o, depositar los buques como garantías por créditos solicitados por el gobierno. La tripulación era reducida a extremos de que el Primer Oficial debía hacer sus guardias de puerto vestido como cualquier marinero, izar y arriar puntales, abrir y cerrar bodegas, y halar cabos como otro cualquiera en las maniobras de atraque y desatraque. Como premio, yo recibía el asombroso pago de $150 dólares mensuales, que si se comparaban con los dos dólares diarios que se recibían en cualquier buque de la flota, eran toda una fortuna. Por su ruindad y miserable aspecto, podemos ubicar a Demares en el equipo de Montalbán sin temor a cometer errores. Allí, cuando las asignaciones para adquirir víveres eran superiores a los de cualquier nave de Navegación Mambisa, puedo afirmarles que la tripulación también fue sometida a sacrificios innecesarios y se pasó hambre durante la navegación de cuarenta y cinco días comprendida entre Panamá y Singapur.

Demares era una persona técnicamente preparada y ocupó puesto de supervisor en la empresa. Sin embargo, durante toda la navegación alrededor del mundo, demostró un total desconocimiento del uso de la ortodrómica y seleccionar puntos de recalada inexplicables. Digamos, por solo citar un ejemplo, salir del Estrecho de Gibraltar y tomar como punto de recalada a Puerto Rico en un viaje de regreso a Cuba. Creo que esa estupidez no se le ocurriría a ningún buen navegante en pleno invierno por mucho que se baje en latitudes, menos aún en verano.

No era militante del partido y no creo haya sido bien mirado por estos, aún así, Demares no realizaba nada sin consultarlo con el secretario del partido a bordo, un extremista que ocupaba la plaza de engrasador, me refiero a decisiones propias de un Capitán. Recuerdo que entre las situaciones que provocaron disputas entre nosotros, se encontró el hecho de mandar a pintar el casco del buque sobre el óxido por la banda de estribor, era la banda mostrada al malecón habanero cuando se entraba a puerto. No recuerdo la cantidad de galones de pintura botados para brindar una imagen falsa sobre el estado del buque. Demares no debe haber olvidado el día que entré a su camarote para reclamarle la parte de la comisión que me correspondía por las compras realizadas en Malasia, fue una acción temeraria, pero con un poco de chantaje soltó la parte que me correspondía. Durante su mandato en el portacontenedor Abel Santamaría, Demares se ganó la fama de ser bien extremista. Era otro Capitán tan cobarde como Montalbán o Ferreiro.


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Mensaje por EstebanCL el Mar Sep 11, 2007 9:00 pm



Capitán Calixto Veloso.-



A Veloso lo conocí durante el vuelo que realizábamos para Angola, fuimos destinados a cumplir una misión que nadie conocía. Luego, en Luanda, nos enteramos por Calero que formaríamos parte de la primera tripulación cubano-angolana que echaría a andar al buque “N’Gola”, intervenido recientemente a una compañía angolana- portuguesa, y declarado buque insignia de esa naciente flota. Debo confesar que fue uno de los mejores buques que tripulé en mi vida, y con unas condiciones de vida envidiables. Situación que luego los propios capitanes cubanos fueron mermando hasta llevarla a las condiciones disfrutadas en la flota cubana. Uno de los pioneros de esas auto restricciones fue la impuesta por el Capitán Erviti a la tripulación que formó parte del segundo envío de cubanos a ese país. Calero mantuvo las mismas condiciones hasta mi abandono del buque en el puerto de Santiago de Cuba.

Veloso había sido piloto de Mig-15 y avionetas que formaron parte de una flotilla que perteneció a las tropas de guardafronteras. Técnicamente era un individuo muy bien preparado, pero atentaban en contra de esa preparación técnica, una especie de psicosis por las aventuras vividas durante su permanencia en las fuerzas armadas. Sus excesos de nerviosismos a la hora de maniobrar con el buque lo situaban a la misma altura de Ferreiro. Luego, pude comprender las razones y nunca le negué mi ayuda. En realidad nos llevamos muy bien las veces que trabajamos juntos, porque años más tarde, yo fui su Primer Oficial a bordo del “Otto Parellada” y él confió ciegamente en mi experiencia.

Me contó Veloso de sus aventuras custodiando las costas de Cuba y las órdenes recibidas para ametrallar a las indefensas embarcaciones que trataban de escapar de la isla. Hubo instantes donde me dijo que él sobrevolaba aquellas frágiles embarcaciones y podía observar como sus tripulantes levantaban a los niños en sus brazos para pedir clemencia. Realizaba maniobras erráticas para que el artillero situado a popa de su cabina no pudiera acertar con sus disparos, y la solicitud de algunos de esos criminales para que repitiera el pase. Conociéndolo como lo conocí, creí todas sus versiones sobre los intentos fallidos de hundir aquellas indefensas naves, sin embargo, el fantasma de aquellos vuelos nunca pudo abandonarlo.

Veloso fue el relevo de Remigio Aras Jinalte en el “Otto Parellada”, significó el final de todo un reinado “negro” a bordo de esa nave integrada en casi su totalidad por tripulantes de la raza negra. Fue el final de una etapa “racista” experimentada no solo en ese buque, se destacó otro buque comandado por un Capitán negro y donde reinaban las mismas condiciones, me refiero al “Lázaro Peña’, y otro, donde la tripulación estaba integrada por orientales y la permanencia en ese buque era similar a la de un infierno. Debo revisar mis escritos y rescatar esas memorias, porque los menciono en varios de ellos y estas situaciones corresponden a la historia de nuestra marina mercante.

Veloso no era cobarde y asumió con valor el mando del “Otto Parellada”, pocas semanas después de su llegada abordo, aquella pandilla de negros militantes y racistas, habían sido reducidos a una simple manada de corderos. Debo expresarme de esta manera porque fue una realidad vivida, nadie puede imaginar hasta qué punto me hicieron la vida imposible mientras disfrutaban del protectorado de Remigio Aras Jinalte. Uno o dos años después, Cuba arrendó un buque y el Capitán era inglés, cuando le presentaron a la tripulación, solicitó le desenrolaran a todos los negros de abordo y el gobierno cubano cumplió su petición, es una pena que no recuerde el nombre de aquel buque, pero el mismo gobierno aceptó una solicitud racista y todos, absolutamente todos los militantes abordo, se metieron la lengua en el trasero.



Capitán Manuel Balsa Larrinaga.-



Fuimos compañeros de estudios y buenos socios, mis relaciones con él no llegaron al grado de amistad que siempre mantuve con Eduardo Ríos. Balsa nunca supo diferenciar entre los “socios” y los amigos. Sin embargo, me atan fuertes lazos de simpatía hacia su esposa, hijos y familia, ellos son muy diferentes y sí comprendían.

Nunca fue destacado técnicamente, esto puedo asegurarlo después de haberlo relevado como Primer Oficial en el buque portacontenedores “Frank País”, no imagino la suerte que tuvieron para no naufragar, pienso que Balsa aceptaba ciegamente todas las proposiciones de carga que le hacían en Rótterdam o Ámsterdam, no me cabe la menor duda de ello. Cómo llegó a Capitán sí me lo explico, era un habilidoso manipulador y se colaba por el hueco de una aguja a la hora de sobornar a cualquiera, no quepa la menor duda de ello.

Me propuso navegar como su Primer Oficial y mi negación fue rotunda, Balsa no podía identificar a todos los oportunistas que se reunían a su alrededor, y menos aún, no comprendería nunca que yo no concedía privilegios a nadie y le exigía a los que intentaban ser mis amigos más sacrificios que a cualquier otro.

Aquel fatídico viaje y por las razones que yo conocía con antelación, Balsa sufre un derrame cerebral y el buque debe recalar forzosamente a Puerto Rico. Es muy probable que mi presencia a bordo lo hubiera salvado de aquel infortunado accidente, pero cabía la posibilidad de regresar a Cuba convertido en su enemigo. Las constantes bebederas e interminables festejos de todos sus “socios” lo condujeron al estado vegetativo que disfruta desde hace unos diecisiete años, Manolito era hipertenso y con antecedentes en su familia de este tipo de padecimiento. Luego, fue abandonado por la mayoría de aquellos “socios” que solo abundan en las buenas.

Estaba navegando cuando recibí la noticia de su muerte y fui hasta su casa para darle el pésame a su esposa. Manolito se encontraba sentado en la sala, se orinaba y cagaba, no era dueño de su voluntad. Aún así me reconoció y lloró como cualquier niño, Ríos y yo realizamos varias gestiones para que fuera atendido por el Departamento de Atención a Tripulantes de la flota, Gladis Venegas era la responsable de aquel departamento en la fecha mencionada. La respuesta fue solo una, Balsa no constituía una parte importante de la sociedad, era un vegetal y estaba condenado a vivir en esa situación hasta el final de sus días.

Hoy, sus hijos navegan en buques de bandera española y me alegro por ellos, me alegro por su madre, me alegro hayan elegido la profesión de su padre. Me alegraría que supieran, y ellos lo saben, muchas personas de la flota admiraron y quisieron a su viejo por una cualidad que es imposible adquirir en los libros de navegación o astronomía. Manolito era un loco y el destino quiso que el final de sus días ocurriera así. Sin embargo, lo recordamos y queremos como en los viejos tiempos de estudiante y Oficial, como el hombre, el macho que luego fuera castrado en nuestra flota e historia







Capitán Ricardo Puig Alcalde.- (Cagapoquito)



Lo conocí en el año 1968 a bordo de la motonave “Habana”, hundida posteriormente en Angola y donde realicé mis primeros viajes como marino. Puig ocupaba la plaza de Tercer Oficial cuando aquello, era muy joven y no tenía hijos, su padre era Telegrafista de la flota y su hermano Gustavo, hoy radicado en Dinamarca, quién pasó el curso de Primer Oficial conmigo, no soñaba pertenecer a la flota mercante.

Ricardo era una persona de excelente preparación técnica y vasta experiencia como oficial de la flota, no me cabe la menor duda de ello. Sin embargo, siendo subordinado suyo como Primer Oficial del portacontenedor “Frank País”, nuestros encontronazos se produjeron por la actitud timorata que mantuvo ante indisciplinas cometidas por parte de miembros del partido abordo.

Otros de sus defectos muy criticados por parte de la tripulación y le hicieran merecedor del apodo de “Cagapoquito”, fue su exagerada tacañería. Puig era la persona que repartía, si así se desea interpretar, aquellos “toques” de las comisiones recibidas a cuenta de “goteros”. Es probable que con su hermano haya mantenido una actitud diferente, pero cuando navegamos juntos era así. Debo agregar que el Jefe de Máquinas de aquel buque era primo mío y yo me encontraba al tanto de todo. Espero no ofender a Gustavo con estas líneas que probablemente se publicarán en el foro “Círculo Naval”, pero no puedo ocultar una verdad que es de dominio público. Un día, un tripulante abandonó su guardia en el puerto de Ámsterdam, yo tuve que cubrir su guardia en las operaciones de carga. Cuando el individuo regresó de sus compras, le suspendí el franco en el próximo puerto (Hull, Inglaterra) Puig, como Capitán y en lugar de apoyar aquella medida tomada en contra de la indisciplina cometida, se puso del lado del individuo. No lo hizo por simple simpatía, el individuo incluso me había chantajeado manifestando que él había sido combatiente de la Sierra, y yo le manifesté que la guerra se había terminado en el 59. Después de escuchar todos los alegatos, Puig me pregunta: ¿Cómo termina la cosa? Y mi respuesta no se hizo esperar, termina como ha empezado, este hombre no sale de franco en el próximo puerto, y si sale, haré todo lo imposible para que lo expulsen de la marina por ausentarse a una guardia estando el buque en operaciones.

Puig salía de vacaciones al regresar el buque a La Habana y no me dijo nada del acuerdo que sostuvo con el Capitán Carlos Yero, quien comandaba al portacontenedor “Abel Santamaría”, gemelo del “Frank País” y fondeado en la rada habanera luego de una explosión en su máquina principal. De buenas a primera, se aparece un individuo anunciándome que yo había sido relevado en mi cargo y que sería sustituido por el Primer Oficial Arturo Escobar. Este individuo se exiló aquí en Montreal y luego partió para México donde dijo se encontraba su esposa. Si ponen su nombre en cualquiera de los buscadores de Internet, lo encontrarán vinculado a las maniobras realizadas por Chávez para romper la huelga desarrollada por los marinos venezolanos a bordo de los petroleros de ese país, yo sé que Ricardo no tiene nada que ver con esta información. Aquel viaje realizado bajo el mando de Carlos Yero fue donde se introdujeron al país, varios carros que luego de unos meses de litigios legales, fueron aceptados por las autoridades. ¡Claro! Yero era cuñado de Rogelio Acevedo, no existe otra explicación. Sin embargo, mis criterios sobre Yero son muy favorables, lo conocí mucho antes de los acontecimientos del “30 de Noviembre”, era íntimo socio de Manolito Balsa, y más o menos, estuve al corriente de todos sus movimientos. Por tales razones, nunca hice reclamación alguna contra aquel proceder tan anormal en el que participara indirectamente Ricardo Puig Alcalde.

Hoy, su familia anda dispersa por el mundo, tengo noticias de su hijo residiendo en Miami, y lo más triste, Ricardo anda de botero en La Habana, ha corrido la misma suerte de cientos de marinos abandonados a su suerte. Puede que logre dar un viaje de vez en cuando, puede que no. Ricardo pertenece a la etapa más bonita de mi vida como marino, me refiero a aquella donde los hombres eran hombres de mar, Neptuno no era secretario del partido.



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Re: “”” CAMARADAS DE LUCHA.””” Nr.1

Mensaje por EstebanCL el Mar Sep 11, 2007 9:00 pm

Capitán Humberto Vázquez.- (El Chino Vázquez)



Este individuo, junto a Portelas y Remigio Aras Jinalte, ha sido uno de los hijos de **** más grandes con los cuales me tocó navegar. Pertenece al grupo seleccionado cuando me mandaron a matar en la flota, por suerte, ninguno de ellos era del calibre necesario para realizar la misión encomendada. Unos, por falta de preparación técnica, y otros, por falta de moral y cojones para realizar tal misión. En el Chino se reúnen todos los defectos, cobarde, hijo de **** e incompetente. Fue el último Capitán con el que navegué y parte de esa larga historia aparece en mi trabajo “Escapando del Paraíso”.

Poquísimo tiempo después de mi deserción en Canadá, me entero de que El Chino Vázquez se encontraba preso en La Florida por tráfico de drogas y surgen algunas preguntas, ¿Cómo y cuándo salió de Cuba?, ¿cómo se vinculó al tráfico de drogas con tanta facilidad?

Las respuestas no me preocupan ni me interesan, este hijo de **** era uno de los capitanes más extremistas de la flota antes de mi partida. Extremismos cuyas raíces se extienden a los años que se mantuvo activo en la Flota Cubana de Pesca antes de pasar a Navegación Mambisa.

Robó todo lo que le dio la gana en oportunidad de ir a buscar al buque “Viñales”, situación que fuera del dominio de los integrantes del núcleo de su partido y nadie hizo o dijo nada. Sin embargo, su dedo acusador era bien tomado en cuenta por los órganos de la seguridad del estado, y aunque no lo crean, fue uno de los elementos que aceleró o provocó mi deserción del país, no sabe cuánto me alegro de ello.

Técnicamente era foul a las mallas, pero qué puede importar los conocimientos técnicos cuando prima un título que lo supera, el de militante. No quiero extenderme en esta porquería, pero desgraciadamente forma parte de esa historia que debemos mostrarle a los que vienen. Yo sé que se me han quedado algunos por el camino, pero no duden que se integrarán a esta larga lista. Unos, serán homenajeados por sus virtudes, otros, morirán condenados por la vergüenza que representó su paso por nuestra flota.







Capitán Octavio Calderón Justiz.-



No considero justo terminar este capítulo de mi vida con la porquería que representa un Humberto Vázquez. Preferiría hacerlo con las personas dignas que un día corrigieron mi camino y enfilaron correctamente mi vocación de marino. Fueron dos a saber, el Capitán Octavio Calderón Justiz y el Primer Oficial Marcio Valdés, pero este último corresponde al capítulo de los primeros oficiales.

Con Calderón di mi primer viaje a bordo de la motonave “Habana”, recuerdo que el Primer Oficial era José Meléndez (el gallego), miembro de la seguridad del estado y uno de los infiltrados en la CIA. Uno de los grandes hijo de **** que ha formado parte de nuestra flota. El Segundo Oficial era José Levi Tur, individuo al que se le realizaran infinidad de manifestaciones cuando los acontecimientos del Mariel y que hoy ocupa una plaza en la asociación hebrea de Cuba, nunca se fue del país a pesar de las vejámenes recibidas. El Tercer Oficial era Ricardo Puig Alcalde, del cual he hablado con anterioridad.

Calderón era una persona de una exquisitez impropia para los tiempos que corrían, un Capitán burgués que subía al puente con bata de seda, poseía una cultura extraordinaria y anacrónica a los tiempos donde se imponía la voluntad del “proletariado”, la misma chusma que hoy desfila por las plazas enarbolando una banderita en las manos y vociferando consignas revolucionarias. Fue aquella etapa de mi vida donde los marinos eran verdaderamente marinos y se escuchaban aún los cantos de sirenas.

Aún burgués, Calderón defendía y protegía a su tripulación, era sumamente exigente por la alimentación de sus hombres, y considero, sus tiempos nunca pudieron repetirse. Perteneció a esa generación donde navegar era más arte que ciencia, no conoció, al menos en los puentes de nuestros buques, los sistemas Loran, Decca y menos aún la navegación por satélite. No existía el radio facsimil y los radiogoniómetros eran de orientación manual, pocos radares poseían anillos variables de distancia y la mayoría solo ofrecían marcaciones relativas. Fue de aquella generación de marinos que realizaba rectas de rumbo al sol, rectas de velocidad, latitud por meridiana, circunmeridianas, calculaba los desvíos del compás magnético por azimutes a la hora y puesta del sol, calculaba la hora del paso por el vertical primario y luego obtenía la longitud del buque, calculaba el PG del sol y obtenía posiciones por círculos de igual altura. Calderón perteneció a esa generación de marinos capaces de obtener posiciones por las estrellas cuando había luna llena, combinaba rectas del sol con Venus o la Luna, se divertía con la Polar, Rigel, Aldebarán, Capella, Arcturus, Marte y cuanto astro se le presentara en su Star Finder. Fue de aquella gente que solo conoció la HO-214 y con ella calcularan una ortodrómica olvidando el uso de una carta Gnomónica, porque así era la gente técnica de entonces, los verdaderos hombres de mar, los que competían contra su inteligencia y los fenómenos naturales ajenos a su voluntad. Los que eran capaces de leer la información que ofrece un barógrafo y descubrir cuando se encuentran en presencia de las proximidades de un huracán, los que nunca olvidaron el valor de las variables meteorológicas.

Calderón Justiz fue de aquella gente que me inspiró a continuar esa vida de marino que una vez descubrí y de la que me siento orgulloso haber pertenecido. Yo fui quien le cargó las maletas cuando se desenroló de nuestro buque, lo hice con mucho orgullo, siempre me trató como un hijo, el niño descarriado que alguna vez no tuvo. Sirvan estas líneas como un homenaje a su memoria, él forma parte de las primeras páginas de nuestra historia.





Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2007-09-11


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Re: “”” CAMARADAS DE LUCHA.””” Nr.1

Mensaje por Opossum el Lun Jun 02, 2014 5:18 pm

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Re: “”” CAMARADAS DE LUCHA.””” Nr.1

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