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Sólo Peligro

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Sólo Peligro

Mensaje por cuba4free el Vie Sep 07, 2007 10:53 am

Sólo peligro
Juan González Febles

LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org) - Apareció supuestamente para
garantizar la tranquilidad ciudadana. De hecho es una espada de Damocles sobre
la cabeza de cada ciudadano. Es el arma de corrección política por excelencia
del régimen cubano. La peligrosidad social es la figura de delito que mejor
tipifica la ausencia de un estado de derecho en Cuba. Es el más fehaciente
alegato que demuestra la violación sistemática de los derechos humanos de todo
un pueblo.

Apareció en el Código Penal cubano en 1988. Está descrita en el artículo 72 de
dicho código. Es la Ley 62 de 1988. Se define como: “especial proclividad en que
se halla una persona para cometer delito, demostrada por la condición que
observa en contradicción manifiesta con las normas de la moralidad socialista”.

En 2005, la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional,
denunció las prácticas de limpieza social realizadas por el régimen cubano al
amparo de esta figura de delito. Una cantidad significativa de jóvenes e incluso
adolescentes fueron juzgados y condenados a presidio, al amparo de esta figura
en aquellos momentos.

Para la aplicación de la peligrosidad social no resulta necesario cometer delito
alguno desde el punto de vista formal del derecho. Basta la presunción de las
autoridades y su convicción para obtener veredictos condenatorios y sanciones de
hasta cuatro años de privación de libertad.

Su empleo contra opositores, periodistas independientes, bibliotecarios
independientes y otros actores de la sociedad civil, desmarcados de las
políticas oficiales, está documentado y probado. El hecho es que tales personas
se deslindan de las llamadas “normas de la moralidad socialista”, a las que no
reconocen y además impugnan. Por tanto, se hace evidente su empleo como
herramienta de represión político-ideológica.

Aunque Amnistía Internacional declaró recientemente un descenso en la marea
represiva que lleva adelante el régimen cubano, se trata de hechos
circunstanciales de carácter estadístico. No se toma en cuenta la naturaleza
política del delito peligrosidad social, al que se insiste en denominar “ofensa
común”.

El periodista independiente Oscar Sánchez Madam y el bibliotecario independiente
José Antonio Mola Porro, cumplen penas de prisión a la sombra de esta figura de
delito. A ambos los agarró el “peligro” en el buen decir popular. Cumplen
injusta prisión a partir de las actividades de origen político que ambos
llevaron y aún llevan adelante.

En líneas generales, el “peligro” es el arma de compulsión que emplea el régimen
para aterrorizar a los ciudadanos. Se emplea contra jóvenes y otros individuos
que se desmarcan de las llamadas ONG patrocinadas por el régimen, también
denominadas organizaciones de masas.

La peligrosidad social sirve para reprimir a las personas que no desean seguir
como miembros de los llamados Comités de Defensa de la Revolución (CDR) o los
sindicatos oficiales de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC).

Este delito bautizado por la voz del pueblo de Cuba como “peligro”, ha sido en
no pocas ocasiones usado por los policías para encubrir ajustes de cuentas y
todo tipo de abusos de autoridad.

Su carácter fascista y esa diabólica peculiaridad de requerir para su aplicación
de sólo la opinión de autoridades y funcionarios, sin pruebas físicas de la
comisión de delito alguno, le condenan. En Cuba se vive en riesgo permanente.
Existen muchos nombres, pero el pueblo lo llama sólo “peligro”. La peligrosidad
social es delito político que se aplica con intencionalidad política.
Aceptémoslo así.
________________________________________________________________
Dándole la voz, a los que en Cuba, no la tienen

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