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Lo que le dijo la Viuda de Salvador Allende a Fidel....

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Lo que le dijo la Viuda de Salvador Allende a Fidel....

Mensaje por Huésped el Vie Jul 20, 2007 6:45 pm

Esto es una noticia vieja (1996); pero interesante, yo al menos No la conocia...






Fidel Castro y la viuda



RAFAEL DEL NARANCO

ESPAÑA FRENTE A CUBA.-
La actitud del presidente del Gobierno español, José María Aznar, hacia la Cuba de Fidel Castro produce reacciones encontradas. Los partidarios de un boicot al régimen cubano por encima de todo alaban la dura postura de que hizo gala el presidente español durante la VI Cumbre Iberoamericana. Esperan que Aznar pueda extender esa dureza a sus homólogos de la Unión Europea y transformarla en sanciones contra la isla. Los críticos de Aznar le reprochan haber fomentado las relaciones con el exilio más recalcitrante (Mas Canosa y Montaner), quienes logran acceder al gran público internacional gracias a su dinero. Este «patriotismo» de Aznar acabará, según el autor de «Mas Canosa, persona no grata», beneficiando a terceros (italianos, canadienses o franceses, e incluso estadounidenses), quienes se aprovecharán de negociar con las autoridades de la isla.
Fidel Castro se enfrentó en Viña del Mar, donde visitó la sede del Partido Socialista Chileno, con algo que le tuvo que saber a hiel: la viuda de Salvador Allende, Hortensia Bussi, le hizo un inesperado reclamo: «Elecciones libres en Cuba, competitivas y periódicas». El dictador no esperaba eso, quedó mudo y no supo qué responder. Pero la anciana -¡qué señora tan señora!- le dijo más al dictador: «Abrase a la democracia, acepte el pluralismo político e ideológico como una forma de resolver el aislamiento de su Gobierno».
Creemos que la declaración final de la Cumbre, donde se solicita, sin nombrar a Cuba (una hipocresía más de la política), democracia para la isla, no hizo tanta mella a Castro como las palabras de esa débil y frágil mujer a la que no se puede acusar de nada, a no ser de poner su existencia y esperanzas en el socialismo auténtico, el mismo por el cual su esposo sacrificó su vida.
Después el dictador, ya con el resto de los jefes de Estado y de Gobierno presentes en la VI Cumbre Iberoamericana, firmó el documento final que tiene un título rimbombante: «Gobernabilidad para una democracia eficiente y participativa». Eso es una anomalía. Fidel colocó su rúbrica en un papel que, para él, es eso, pues su única voluntad, la que todos conocen, es seguir manteniendo férreamente la cruel dictadura que desde hace 37 años implantó en su país.
No nos equivoquemos, ésa es la verdad y por eso, con valentía sublime que la honra y enaltece, la viuda de Allende le dijo a Fidel Castro lo que pocos jefes de Estado en la Cumbre -con la honrosa excepción de Carlos Menem y José María Aznar- se han atrevido a decirle. Otra vez se repitió la farsa: el dictador firmó un compromiso que nunca aceptará. El, por su propia voluntad, no iniciará jamás el camino para suavizar su dictadura, por eso ya es hora de que en esas cumbres anuales se hable con claridad y sin tapujos.
A Fidel se le invita con la intención de que comprenda que las dictaduras ya no tienen cabida en Iberoamérica, que el pluralismo democrático debe ser la razón de ser de cada uno de nuestros países, pero él se hace querer zorramente, responde con comentarios graciosos que sus acólitos enamorados le ríen y no mueve ni un ápice de su voluntad para que Cuba reciba los vientos de la libertad.
Cuando fui expulsado de Cuba -hace año y medio-, y se lo debo recordar al lector para que esa canallada no se olvide, mi delito, que me llevó a pasar una noche en las dependencias de la Policía política de Castro, había sido escribir, ser periodista, reflejar en mis cuartillas la realidad palpable de un país que muere de inercia ante los ojos cobardes de medio planeta. Los agoreros del dictador lanzaron las campanas al aire, y se regocijaron de esa actitud que solamente reflejaba claramente una cosa: la isla es una inmensa prisión donde no existe otra voluntad que la de los esbirros del gobierno dictatorial.
No soy enemigo de Cuba, es uno de los pueblos más maravillosos que he conocido; alegre, pese a las amargas circunstancias por las que está pasando; abierto con el visitante, generoso en todo momento. Indudablemente, una nación para llevar siempre en el corazón; pero Fidel y su cuadrilla ahogaron sus esperanzas, enterraron los anhelos más puros e hicieron de los sueños una amargura sin fin. Ante esto, exclamó como el poeta negro de la esclavitud: ¡Ay Cuba si te dijera, yo que te conozco tanto!
El inesperado reclamo de Hortensia Bussi en Viña del Mar debe hacer reflexionar -si piensan, pues algunos tienen de plomo la calavera- a los adoradores de Castro sobre la realidad negra de la isla (que no es Isla Negra, donde están los huesos de Neruda), y ver que la falta de libertades es el mayor crimen que se puede cometer contra un pueblo.
La viuda de Allende tuvo la valentía, el coraje y la dignidad de solicitarle a Fidel «pluralismo y elecciones competitivas en la isla», y eso, en los labios de esa mujer, tiene más peso que lo dicho por los 22 jefes de Estado que estuvieron al lado del dictador en la Cumbre de Viña del Mar.
Otro que habló claro y sin tapujos en la boca ha sido José María Aznar, el jefe del Gobierno español. «A Castro -explicó Aznar- lo que le dije es: que sepas que si mueves pieza yo estoy dispuesto a moverla también. La Unión Europea no puede poner en marcha un acuerdo de cooperación con Cuba porque Fidel no hizo nada en favor de las libertades». Tampoco hay que olvidar las palabras de Rafael Caldera, presidente de Venezuela: «Es fácil gobernar un país (Cuba) sin prensa libre ni Parlamento pluralista».
Rafael del Naranco es colaborador de EL MUNDO en Caracas.
http://www.elmundo.es/papel/hemeroteca/1996/11/15/nacional/179092.html

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