Secretos de Cuba
Bienvenido[a] visitante al foro Secretos de Cuba. Para escribir un mensaje hay que registrarse, asi evitamos que se nos llene el foro de spam. Pero si no quieres registrarte puedes continuar y leer toda la informacion contenida en el foro.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Facebook
Anuncios
¿Quién está en línea?
En total hay 40 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 40 Invitados :: 2 Motores de búsqueda

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 1247 el Jue Sep 13, 2007 8:43 pm.
Buscar
 
 

Resultados por:
 

 


Rechercher Búsqueda avanzada

Sondeo

Respecto a la normalización de relaciones o el intercambio de presos realizado el miércoles como parte del acuerdo entre Cuba y EEUU

54% 54% [ 42 ]
42% 42% [ 33 ]
4% 4% [ 3 ]

Votos Totales : 78

Secretos de Cuba en Twitter

¿Corporativismo o capitalismo de Estado?

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

¿Corporativismo o capitalismo de Estado?

Mensaje por juliovideo el Lun Jun 11, 2007 1:27 pm

Traigo este articulo para debatir algunos temas politicos economicos,y al mismo tiempo saludable para analizar diferentes puntos de vista,toda esta tematica nos ayuda a un conocimiento para tener bases en una Cuba del futuro y que modelo presentar en la extructura economica de la nacion...............aclaro que este articulo es un analizis de como China,Cuba llevan su modelo economico y sus fracasos y no caigamos en modelos aparentemente funcionales difrazados.


----------------------------------------------------

por Roberto Lozano

¿Corporativismo o capitalismo de Estado?
China, Vietnam y Cuba. Tres reformas y un objetivo: el poder



Según el académico y latinoamericanista norteamericano Mark Falcoff, "el régimen cubano es fascista, aunque la izquierda no lo sabe todavía". Otro investigador, Michael Ledeen, sostiene que el modelo chino es "fascista en proceso de maduración" y que sigue los postulados del corporativismo de "tercera vía", utilizado primero por la dictadura de Mussolini y después en otros países como la Alemania nazi y la Argentina de Perón. En vista a lo anterior, ¿están los regímenes "socialistas" evolucionando hacia el corporativismo fascista o reforman su capitalismo de Estado?



En realidad, la tesis de que el socialismo y el fascismo son bastante homólogos no es nueva. Esta tiene sus orígenes marxistas en la crítica de León Trostky y Nikolai Bukharin al estalinismo. Ambos veían al fascismo y al estalinismo -a pesar de sus diferencias ideológicas y sociales- como sistemas "esencialmente simétricos". La tesis reapareció en los setenta con las críticas de los teóricos chinos al "desviacionismo" soviético y en el de sus colegas soviéticos, después de la visita de Nixon a ese país y la consiguiente "traición" china, según las fuentes citadas en el importante libro de James McGregor, Janus: Las dos caras del totalitarismo. En occidente su origen se remonta a los años veinte, cuando el sociólogo italiano Luigi Sturzo fuera el primero en advertir que el fascismo era "comunismo negro" y el comunismo "fascismo rojo". Esta premonición fue tomada por Alfred Hayek, Hanna

Arendt y Zbigniew Brzezinski, quienes, desde finales de los cuarenta con su teoría del totalitarismo, lograron sistematizar la simetría institucional entre el fascismo y el socialismo estalinista.Es obvio -como demuestran los trabajos de Hayek, Arendt y Brzezinski- que en cuanto a instituciones, marco legal y métodos de represión no hay diferencias sustanciales entre el fascismo y el sistema "socialista". Esto implica que la evolución política de un sistema en otro es imposible: sencillamente no se puede evolucionar en lo que ya se es. Al igual que el socialismo estalinista, el fascismo se caracteriza por el monopolio político de un partido, en cuya cima se instala usualmente un líder carismático, el monopolio sobre los instrumentos de violencia, la ausencia de libertades cívicas e individuales y la subordinación del poder jurídico y legislativo al ejecutivo. Lo anterior constituye una tiranía constitucional.



En cuanto a métodos de represión tampoco hay diferencias: la policía secreta, el terror, la intimidación, los fusilamientos, los campos de concentración, la deshumanización de los opositores, la autocensura, la delación, la tortura psicológica y el chantaje, las organizaciones de masas, la instrucción ideológica, el monopolio informativo y la propaganda, la ideologización de la educación y las grandes marchas con consignas, cantos y banderas. En cuanto a su principio rector: en ambos se subordina toda actividad individual a los intereses del Estado y las actividades del Estado a la preservación del poder. Cuando se comparte todo lo anterior, realmente no importa que idea mueva la mano represora. No obstante, aunque existen diferencias en las raíces ideológicas del fascismo y el socialismo, ambos sistemas poseen un tronco común en las ideas de Hegel y Marx y comparten un desprecio abierto por la democracia liberal.



La erradicación del orden social burgués mediante la destrucción sistemática del ancien régime es igualmente un objetivo compartido.



Con independencia de la compatibilidad político-institucional, las diferencias en el área socioeconómica son bien conocidas. Entonces, ¿qué lecciones económicas y sociales de utilidad pueden extraer los "comunistas" de la experiencia del modelo corporativista? Haciendo de abogado del diablo y guiándome un poco por el trabajo de Ledeen, enumero las siguientes.

En primer lugar, hasta 1945 el socialismo era un fenómeno aislado, mientras que el fascismo ya se había extendido de forma endógena en todos los continentes.

Segundo, el fascismo fue derrotado por medio de la intervención militar extranjera, no por sus defectos internos.

Tercero, el fascismo fue más exitoso económicamente que el socialismo estalinista.

Cuarto, el fascismo demostró poseer -en su corta y truncada vida- mayor potencial de lograr un equilibrio social que el estalinismo.

Quinto, la estrategia de desarrollo fascista funcionó en un período de crisis global del capitalismo, durante la gran depresión de los años treinta, en condiciones muy difíciles, logrando niveles de producción de pleno empleo.



Por supuesto, que el fascismo no estuvo mucho tiempo en el poder para que sus deficiencias estructurales de largo plazo salieran a relucir. Pero esto no reduce su atractivo en el corto y mediano plazo para sociedades que por un lado rechazan la "primera vía" del capitalismo democrático y que por el otro abandonan la "segunda vía" del socialismo centralmente planificado. Sin embargo, hay una diferencia muy importante entre el fascismo (modelo corporativista) y el modelo de capitalismo de Estado que actualmente se implementa en China, Vietnam y Cuba.



En el modelo corporativista los sindicatos y el sector privado y sus empresarios existen independientemente del Estado, colaboran y aceptan sus recomendaciones, pero se mantienen como entidades separadas. En el capitalismo de Estado, el Estado mantiene el control sobre las "alturas dominantes" de la economía, mayoría de propiedad en los principales sectores de la economía y un control férreo sobre los sindicatos, mientras que el sector privado juega un papel secundario. El modelo corporativista tiene un mayor grado de libertad empresarial y sindical que el capitalismo de Estado. Quizás por esto Ledeen usa el concepto de "maduración" para denotar que todavía falta camino por andar en la evolución hacia el corporativismo, pero con todo y eso existe una diferencia fundamental entre los dos modelos que no se debe soslayar. Lo anterior no excluye que en el futuro la reforma continúe profundizándose o "madurando" y que el capitalismo de Estado dé paso finalmente a un verdadero modelo corporativista.



Independientemente de que la intención de los comunistas sea aplicar las "lecciones" económicas y sociales del fascismo, lo cierto es que la reforma del capitalismo de Estado monopólico (donde el Estado era el dueño absoluto de todos los medios de producción) en uno donde la propiedad es compartida, parece ser una aventura muy provechosa como demuestra el caso de China y Vietnam y en menor escala Cuba, donde una reforma mucho más tímida que en China y Vietnam sólo ha servido de paliativo temporal.



Recientemente, un vocero del gobierno chino anunció que su país cuadriplicará el producto interno bruto en los próximos veinte años, mientras que Cuba anuncia todo lo contrario: su crecimiento continuó declinando por tercer año, después de una ligera mejora a finales de los noventa. No obstante, el mayor éxito de la transición hacia un capitalismo de Estado oligopólico -donde varias empresas privadas, estatales y mixtas compiten en el mismo sector- fue evitar que estas sociedades se fueran de súbito por la misma cloaca histórica por la que se fueron sus homólogos europeos. El nuevo modelo de capitalismo de Estado introdujo un mayor nivel de competencia en dichas economías.



Aunque el socialismo estalinista de economía centralizada y planificada mantuvo una posición doctrinaria contra la propiedad, principal factor que le separaba del fascismo, el éxito de la reforma capitalista china iniciada por Den Xiaoping, unido a la debacle del modelo estalinista en la URSS y en Europa del Este, forzó a Vietnam primero y después a Cuba a seguir las pautas de China, sencillamente porque no podían sobrevivir sin las reformas. Después de una década del derrumbe socialista en Europa, ambas sociedades han abandonado el modelo de economía planificada utilizando mecanismos capitalistas y de mercado, aunque cada una de ellas con diferentes grados de extensión y profundización.



Ahora persiguen una estrategia de desarrollo recalibrada, fundamentalmente, mediante la inversión extranjera, mayor competencia sectorial, métodos de contabilidad capitalistas, el retorno de la tierra al pequeño campesino, una expansión acelerada del papel empresarial de las instituciones armadas, el traspasó de capital y bienes a compañías anónimas en el extranjero y, en el caso de China y Vietnam, en la recomposición gradual, aunque limitada, de una clase empresarial en el sector privado. La resultante es un modelo socioeconómico donde la propiedad privada convive tranquilamente -por el momento- con un sistema político totalitario, aunque no puede expandirse sin restricción dado el papel dominante del Estado.



La diferencia entre China y Vietnam con respecto a Cuba, es que Castro se niega a profundizar la reforma por miedo a que el proceso se le vaya de las manos. Teme que culmine en una transición democrática y por eso construye cautelosamente un capitalismo de Estado. Aunque a principios de los noventa, Castro autorizó las remesas desde el exterior, despenalizó la tenencia de dólares, impulsó el turismo, cerró industrias improductivas y legalizó el trabajo por cuenta propia, también se opuso vehementemente a que los cubanos puedan ser los dueños de pequeñas y medianas empresas, mientras que abrió las puertas al capital extranjero. El capitalismo de Estado cubano es uno que sólo ha dado sus primeros pasos para alejarse con temor del modelo económico estalinista de economía planificada, y ahora espera por la decisión de su líder en cuanto a la permanencia, dirección y profundidad de las reformas.



El capitalismo de Estado competitivo es la culminación de una estrategia diseñada para acelerar el crecimiento económico y lograr ambiciosos objetivos de desarrollo sin arriesgar el poder, y en el caso de China, para financiar un ambicioso programa de expansión militar que le permita -por su mayor peso geopolítico- compartir o disputarle la hegemonía mundial a Estados Unidos en el futuro. Por supuesto, que la profundización de las reformas depende de muchos factores. Primero, de la voluntad política de impulsarlas, algo que obviamente existe en China y Vietnam, pero no en Cuba. Y segundo, del contexto internacional en el que cada país se desenvuelve: abierto al comercio y la inversión para China y Vietnam, pero muy limitado para Cuba. Otra cosa muy diferente es la compatibilidad del totalitarismo y el capitalismo en el largo plazo. Muchos creen que la libertad económica trae inevitablemente la libertad política y que al final estas reformas van a terminar en otro capitalismo democrático y liberal como el de Estados Unidos. También podría terminar produciendo una especie de supertotalitarismo tecnológicamente avanzado y muy peligroso para el capitalismo liberal y, por ende, para la civilización occidental.



Debe comprenderse que el objetivo de los partidos comunistas en el poder no es la transición hacia el "modelo enemigo" de la democracia liberal. No desean sembrar las semillas del modelo liberal expandiendo la libertad empresarial, sino usar del capitalismo, el corporativismo y el fascismo aquello que les interesa y conviene para perpetuarse en el poder. Hay que recordar que los comunistas subordinan lo económico a lo político y no lo político a lo económico. Su estrategia política busca mejorar sustancialmente el nivel de vida de sus pueblos, un gran cambio con respecto al pasado, como una condición necesaria para mantenerse en el poder. En esto sólo han tomado un riesgo calculado, parecido a la estrategia leninista de la Nueva Política Económica (NEP) de los años veinte. Los chinos creen que es posible, Castro no.









--------------------------------------

juliovideo
Miembro Normal

Cantidad de mensajes : 35
Valoración de Comentarios : 8
Puntos : 12
Fecha de inscripción : 15/12/2006

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.