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Respecto a la normalización de relaciones o el intercambio de presos realizado el miércoles como parte del acuerdo entre Cuba y EEUU

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LA SANGRIENTA SAGA DEL COMA-ANDANTE CASTRO

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LA SANGRIENTA SAGA DEL COMA-ANDANTE CASTRO

Mensaje por Anonymou el Dom Jun 03, 2007 4:48 am

María Elena Cruz Varela

La violenta realidad que padece el pueblo cubano ha necesitado setenta y cinco condenas a penas que oscilan entre los seis y los veintiocho años de cárcel y tres juicios sumarísimos con sus correspondientes fusilamientos para abrirse paso, tímidamente, en los medios de comunicación y la conciencia de la opinión pública internacional.
Dicho de otro modo, hubo de competir en espacios informativos con la Guerra de Irak de una parte y por otra, con la intensa actividad antibelicista, léase antinorteamericana, que amplios sectores manipularon a su modo y conveniencia.
Acostumbrado como está a actuar con plena impunidad, el Coma-andante Castro se lanzó al ruedo de la represión desaforada con, por lo menos, dos propósitos evidentes: aprovechar la proverbial unidireccionalidad de los medios de comunicación a manera de cortina de humo y deshacerse de la disidencia interna. Este tipo de jugadas no se le da mal al Castropardo caribeño que, sin ser un ³genio², opinión generalizada incluso entre sus adversarios, sí conoce al dedillo la facilidad con que se deja de ser noticia en un mundo que se mueve con rapidez vertiginosa, en contraste con el quietismo estructural típico en su sistema de gobierno. Castro, que se ha hecho a sí mismo aplicando las leyes del marketing a sus intereses políticos, sabe que existe la fatiga informativa y que una atrocidad sustituye a otra, cambiando constantemente los centros de interés y de atención.
Después de más de 44.700 fusilados desde 1959 hasta el 2001 -según el informe presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA por el Dr. Claudio Benedí- con cerca del 10% de la población en el exilio y de 475.000 personas que han pasado por el presidio político, según datos del propio Dr. Benedí; contando con el desconsolador record de ser el país con más cárceles construidas por área y densidad de población; con los innumerables balseros ahogados en el Estrecho de La Florida mientras intentaban huir del feudo castrista; después de todo esto y mucho más, es que la opinión pública, la sociedad civil y los artistas e intelectuales de gran parte del orbe, tan avispados para otros eventos, vuelven los ojos, con las huellas pegajosas de su reciente despertar, hacia el ansiado refugio de turistas y buscadores de sexo barato, la isla de Cuba, la finca privada del Coma-andante Castro.

Anonymou
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Re: LA SANGRIENTA SAGA DEL COMA-ANDANTE CASTRO

Mensaje por Anonymou el Dom Jun 03, 2007 4:49 am

Desmontando a Castro
³Desde luego, si nosotros nos paramos en el Pico Turquino, donde éramos cuatro gatos y decimos: somos marxistas leninistas, posiblemente no hubiéramos podido bajar al llano.²
Aparecida el 2 de diciembre de 1961 en el periódico Revolución, esta declaración de Fidel Castro, apenas dos años después de haber tomado el poder, es una más entre las muchas evidencias de que el engaño y la manipulación fueron signos distintivos de fácil identificación en el modo de actuar, más bien de hablar, del Coma-andante, dueño absoluto de los medios de comunicación desde 1960 y con ellos, de las mentes de miles de cubanos, ya que a la entrada de los rebeldes en La Habana, Cuba tenía el per cápita más alto de televisores en América Latina,1 por cada 28 habitantes. Desde las pantallas televisivas, las hondas hertzianas y las portadas de los periódicos, Fidel Castro se dedicó a deshacerse de sus adversarios, potenciales o declarados y comenzó a ejercer de gurú mediático, teniendo, eso sí, el mérito de ser el primer dictador-vedette del mundo.
Sin ruborizarse, saltó del lema ³Elecciones generales que se harán en dieciocho meses², pronunciado en Santiago de Cuba el 1ro de enero de 1959, al ³¿Elecciones para qué?² proferido el 1ro de mayo de 1960 en La Habana, y entre una fecha y otra, ya había protagonizado el primer golpe de estado mediático de la historia, el 17de julio de 1959, al forzar la dimisión del entonces presidente de la República, Manuel Urrutia Lleó, valiéndose de una hábil estratagema.
Al amanecer de ese día, la primera plana del periódico Revolución sorprendió a los cubanos con un único titular: ³Renuncia Fidel², lo que provocó un sinnúmero de manifestaciones populares pidiéndole al ya instaurado Máximo Líder que no renunciara. Con gran efectismo, Castro, atribulado, ungido de falsa humildad, se presentó a las 9:00 pm de esa misma noche ante las cámaras de televisión para explicar sus diferencias ³éticas e ideológicas con el presidente Urrutia², el motivo de su renuncia, expuso, es que ³esas diferencias frenan el avance de la Revolución². En medio del pucherazo televisado, el moderador intervino para informar a Castro de que Urrutia había presentado su dimisión ante el Consejo de Ministros y que esta había sido aceptada. En los mismos estudios de la cadena CMQ, al ver que los acontecimientos se precipitaban, Castro advirtió: ³Todo debe ser hecho para que esto no luzca como un derrocamiento². Pero así fue en realidad.
Este fue el inicio de un procedimiento que aún continúa: deshacerse de todo el que se le interponga y rodearse de incondicionales, que a su vez nunca estarán seguros ni política ni físicamente y sustituir la capacidad profesional por la confiabilidad. Un claro ejemplo de esta práctica fue la sustitución del reconocido economista y fundador del Banco Nacional, Felipe Pazos, por el médico argentino Ernesto Guevara, quien como muestra de la chabacanería y la vulgaridad del entorno revolucionario, comenzó a firmar los billetes de curso legal con su mote guerrillero: Ché.
De la frase inicial ³Esta Revolución es verde como las palmas², con que se granjeó las simpatías de campesinos y obreros, a la ³Declaración del carácter marxista leninista de la Revolución², el 16 de abril de 1961, sólo habían transcurrido dos años y cincuenta millones de dólares en armas soviéticas, introducidas en la isla a espaldas de la ciudadanía.

Anonymou
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Re: LA SANGRIENTA SAGA DEL COMA-ANDANTE CASTRO

Mensaje por Anonymou el Dom Jun 03, 2007 4:50 am

La Revolución de los vampiros
No crean los contrarrevolucionarios que por el hecho de morir infamantemente frente al paredón, no serán útiles a la Revolución cubana. La sangre de estos traidores se está extrayendo antes de la ejecución para salvar las vidas de muchos milicianos dispuestos a morir por la patria.²
Estas palabras pertenecen a un discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz el 6 de febrero de 1961 y decía la verdad.
Son muchos los testimonios de familiares de los fusilados y de ex presos políticos que narran esta espeluznante práctica efectuada por los soldados castristas desde los primeros fusilamientos, que comenzaron el mismo día 1ro de enero de 1959.
Miguel Guevara, ex prisionero político, recuerda que a principios de 1964 se encontraba compartiendo cautiverio en la prisión de Boniato con el doctor Jesús Díaz Naranjo, sentenciado a pena de muerte por fusilamiento y que la noche de su ejecución lo condujeron a un lugar conocido como ³el Hospitalito², ubicado a 20 metros de los pabellones de los condenados. Poco después oyó el escándalo, los golpes en las paredes y los gritos, entre los que sobresalía la voz de Díaz Naranjo: ³No me saquen la sangre, si de todas maneras me van a fusilar, mátenme aquí mismo, pero no me saquen la sangre.²
Según el prestigioso historiador Hugh Thomas, en su libro Cuba or the pursuit of freedom, la cifra de fusilamientos en los primeros veinte días de acceso al poder de Castro y sus vampiros, superó el escalofriante monto de doscientas ejecuciones.
No obstante, el récord se batió en los tristemente célebres fosos del Castillo del Morro, ahora lugar de solaz para turistas y jineteras, donde fueron pasados por las armas en una sola noche cuatrocientos prisioneros condenados en juicios sumarios por la causa conocida como del ³30 de Agosto².
A los reos se les extraía la sangre poco antes de ser conducidos al paredón, dejándoles sólo la cantidad imprescindible para que pudieran llegar a rastras hasta el palo donde debía cumplirse la sentencia.
Nunca antes en Cuba el asesinato estuvo legislado y legalizado. En la Constitución de 1901, Sección Primera, artículo 14, queda expresa y tajantemente prohibida la pena de muerte por delitos políticos. La Constitución de 1940, una de las más avanzadas y equilibradas del mundo, lo refrenda en los artículos 25 y 26. Gracias a ello, el propio Fidel Castro pudo salvar la vida después del ataque terrorista a la segunda fortaleza militar de la isla. La dictadura de Fulgencio Batista asesinaba, pero para ello debía aprovechar el limbo legal entre la detención del sospechoso y las setenta y dos horas habilitadas para la presentación de la causa ante un tribunal. En ese interregno cientos de jóvenes idealistas hallaron la muerte, pero muchos pudieron salvar la vida ya que, a pesar de la crueldad de los cuerpos represivos batistianos, había un sistema legal al que debían responder o, por lo menos, hacer un esfuerzo para burlar. Los militares no podían actuar, en la mayoría de las detenciones, con total impunidad, lo cual hizo posible que el número de víctimas durante la lucha insurreccional, iniciada desde los primeros días del fatídico golpe de estado del 10 de marzo de 1952, no llegara a 2.000.
Contrariamente a lo que prometió en los primeros momentos del triunfo, Castro no reinstauró la Constitución del 40¹ ni convocó a elecciones libres. De 1959 hasta 1976, en Cuba se produjo un vacío constitucional y se gobernó a golpe de decretos, dictados por Castro como Primer Ministro a la sombra de Osvaldo Dorticós Torrado, un Presidente títere nombrado a dedo que termina volándose los sesos en junio de 1983, siete años después de su también arbitraria deposición.
Durante las ejecuciones descontroladas que se sucedieron entre 1959 y 1962, ni siquiera todos los ultimados por el régimen de Castro tuvieron derecho a un juicio, ni justo ni injusto. Los que fueron llevados a los tribunales no gozaron de ninguna garantía procesal, si no que fueron, como en los peores episodios del circo romano, utilizados a manera de propaganda ejemplarizante y para envilecimiento de la población, ya que las ejecuciones tenían amplia cobertura mediática. Ejemplos más que conocidos son el juicio realizado públicamente en el coliseo de la Ciudad Deportiva contra el comandante del ejército de Batista Jesús Sosa Blanco, los fusilamientos ante las cámaras del coronel Cornelio Rojas y del teniente Despaigne, ampliamente difundidos en todos los medios del país.
Asistir en vivo y en directo a las masacres en los fosos del Castillo de la Cabaña era uno de los privilegios a los que se invitaban a los intelectuales que, como moscas, acudían a la isla atraídos por la revolución. El poeta rumano Stefan Baciu dejó constancia de esta macabra experiencia en su poema ³Yo no canto al Ché², del que, por su valor documental, transcribo dos estrofas a continuación:

³Yo no canto al Ché,
como tampoco he cantado a Stalin;
con el Ché hablé bastante en México,
y en La Habana
me invitó, mordiendo el puro entre los labios,
como se invita a alguien a tomar un trago en la cantina,
a acompañarlo para ver cómo se fusila en el paredón de La Cabaña.
Yo no canto al Ché,
Como tampoco he cantado a Stalin;
Que lo canten Neruda, Guillén y Cortázar,
Ellos cantan al Ché (los cantores de Stalin),
Yo canto a los jóvenes de ChecoslovaquiaŠ²

En este poema Baciu se refiere a Ernesto Guevara de la Serna, el mismo Ché que, gracias a una oportuna instantánea tomada por el fotógrafo Alberto Korda el 6 de marzo de 1960 durante el entierro de las víctimas de la explosión del vapor La Coubre y que hoy deambula por el mundo rodeado de una aureola casi mística, como prototipo del asesino devenido en símbolo del romántico revolucionario, colgado del pecho de miles de jóvenes inocentes y mal informados, que le rinden culto en posters, medallas y camisetas.
Otro oscuro episodio, conocido como la ³Limpia del Escambray², o la ³Lucha contra bandidos², cobró un exorbitante saldo de vidas con aproximadamente 4.000 guerrilleros y sus colaboradores, en su mayoría de extracción campesina, que murieron en esta lucha. La mayor parte de estos no perecieron en combate sino que fueron asesinados a veces en el mismo lugar donde se les capturaba y en algunos casos, luego de dos o tres años de cautiverio.
Los fusilamientos dejaron de ser ostentosos y abundantes como consecuencia de la ³Crisis de los misiles² en octubre de 1962, que se zanjó con los acuerdos bilaterales Kennedy-Kruschev, pero la pena de muerte se ha seguido aplicando sistemáticamente tanto en delitos políticos, como en los considerados comunes.

Anonymou
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Re: LA SANGRIENTA SAGA DEL COMA-ANDANTE CASTRO

Mensaje por Anonymou el Dom Jun 03, 2007 4:50 am

El Narcocomandante y el 8-A.
Por misteriosas razones la febril actividad de Fidel Castro como narcotraficante es ampliamente conocida y, a la vez, pasada por alto. Pocos se atrevieron a hablar de esta faceta delictiva del Narcocomandante mientras los lanzamientos de cocaína en aguas jurisdiccionales cubanas eran avalados y protegidos por la cúpula del Gobierno castrista en las mismas narices del Departamento de Aduanas Norteamericano, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia Norteamericana de Lucha Contra la Droga (DEA), que por razones muy misteriosas también nunca se pusieron de acuerdo para desenmascarar a Castro.
Cuba fue, durante al menos una década, el más importante corredor expedito para la entrada de drogas ilegales en Estados Unidos y sólo en 1989, el peligro de ser públicamente descubierto rozó a Fidel Castro.
Una vez más, el azar, la torpeza o los mezquinos intereses que mueven el mundo, se confabularon y el Narcocomandante caribeño libró por los pelos pagando, eso sí, un alto precio a nivel de estructuras internas de Gobierno que poco antes eran consideradas intocables, autorizadas como estaban para actuar con ³Patente de Corso² y obtener divisas de cualquier manera.
Con su conocido estilo gansteril, aprendido desde muy temprano en el llamado ³bonche universitario², Castro aplicó su lema de ³convertir el revés en victoria² y aprovechó la coyuntura para, con varias descargas de fusilería, eliminar las pistas vivientes que lo vinculaban al tráfico de cocaína y deshacerse de quien se había convertido, quizá sin proponérselo, en lo que siempre le faltó al Ejército cubano: un verdadero jefe, con historial de héroe obtenido en guerras reales y no propagandísticas, el general de División Arnaldo Ochoa Sánchez, conocido como el ³Héroe de Ogaden² o el ³Rommel cubano² por sus victoriosas campañas en el desierto de Etiopía.
Son muy diferentes las biografías del coronel Antonio de la Guardia Font y del general Ochoa, sin embargo, el final de ambos los hermanó para siempre: sus vidas fueron segadas ante el pelotón de fusilamiento, dirigido y compuesto por quienes, apenas un mes antes, habían sido sus compañeros de armas, correrías y lealtades.
Ninguno de los cuatro ejecutados esa sangrienta media noche del 12 de junio de 1989 era lo que podía considerarse un traidor. Fueron fusilados por obedecer con celo las órdenes de su Jefe, el mismo que los hizo ejecutar, utilizándolos como chivos expiatorios. Al cabo de treinta años, Fidel Castro rompía el juramento realizado en un discurso en 1963: ³La Revolución no hará como Saturno. No devorará a sus propios hijos.²
El general Ochoa, como quedó ampliamente demostrado en el juicio sumarísimo a pesar de la manipulación, no era un narcotraficante; el coronel Tony de la Guardia, sí. Su Hoja de Servicio está llena de acciones que, en cualquier lugar del mundo, una sola de ellas bastaría para ser llevado al banquillo, la diferencia radica en que esta sustanciosa hoja fue cumplida a cabalidad por una sola razón, la devoción y la fidelidad incondicional hacia su jefe. Por lealtad a Castro robó, secuestró, asesinó a mansalva y traficó con drogas. Antonio de la Guardia sólo era capaz de cumplir órdenes si estas provenían de a quien él mismo, en un ingenuo alarde de intimidad, llamaba ³El Uno². Era tan infantil este asesino nato en su querencia, que no creyó que ³El Uno² lo mandaría a matar. No lo creyó hasta el último momento. Lo único que se demuestra con esto es que De la Guardia, después de treinta años de entrar y salir del despacho del Coma-andante sin necesidad de tocar a la puerta, nunca conoció a Fidel Castro, quien no escatimó esfuerzos por demostrarle a los norteamericanos, foco de todas sus obsesiones, que en lo personal, él no tenía nada que ver con el tráfico de drogas en los Estados Unidos.
A diferencia de Ochoa, cuyo avezado instinto de campesino y de militar le decía que había sobrepasado la talla permitida por Castro, Tony, la mano larga del Narcocomandante, murió sin saber exactamente por qué su jefe sacrificaba al más capaz de todos sus peones.
El circo, esta vez, adquirió dimensiones inusuales y las secuelas estremecieron los mismísimos cimientos del régimen. De nuevo la muerte, instrumento predilecto para su afianzamiento en el poder, servía a Castro para matar, literalmente, ³varios pájaros de un tiro². En un solo proceso se deshizo de todo aquel que, de uno u otro modo, manifestaba la necesidad de reformas aún dentro del propio sistema y limpió su imagen de cara a lo único que en realidad ocupa y preocupa a Fidel Castro: los Estados Unidos de Norteamérica.
En esta purga perdió la vida quien, hasta ese momento, era su brazo derecho, el que comenzó como catador de su comida y llegó, a fuerza de incondicionalidad, a ser ministro del Interior, el general José Abrahantes Fernández, muerto en oscuras circunstancias, unos dicen que de un ataque ³castriaco², otros, que de un ³derrame de información², mientras se hallaba cumpliendo condena en la cárcel especial que para esta causa específica se construyó en la localidad de Guanajay y en la que también se encuentra, condenado a treinta años de cárcel, el general de Brigada Patricio de la Guardia Font, hermano gemelo del ejecutado Antonio (Tony) de la Guardia.
En el caso 8-A fueron procesados dieciocho altos oficiales del Ministerio del Interior; varios miles fueron licenciados y el Comité Central del Partido Comunista de Cuba se quedó sin el 5% de sus integrantes. Una razzia en toda forma, aderezada con la sangre de Arnaldo Ochoa, Antonio de la Guardia, Amado Padrón y Jorge Martínez.
Otro hecho sangriento que no es tomado en cuenta por los analistas del castrismo, ocurre apenas tres años después.
Con su destartalado estilo, Raúl Castro lo anunció en la Plaza de la Revolución: ³No vacilaremos, si fuera preciso, en restablecer los tribunales revolucionarios [Š] El que a hierro mata, a hierro muere.²
En febrero de 1992, se cumplieron otras tres penas de muerte por fusilamiento, alrededor de las cuales y como es habitual en el régimen castrista, se tejió una enrarecida maraña de desinformación que impidió tener un claro panorama de los hechos. Se mezcló la supuesta captura de un grupo de infiltrados en Cuba con fines terroristas y procedente de Miami, con otro intento de salida ilegal, esta vez por la Playa de Tarará y en el que, supuestamente y en contra de los fuertes rumores populares, los implicados, siete en total, masacraron a los policías que intentaron impedir el secuestro de la lancha.
Los tres infiltrados fueron condenados al paredón, aunque a dos de ellos se les conmutó la pena. Eduardo Díaz Betancourt no llegó siquiera a utilizar una bengala, pero fue pasado por las armas. Y de los enjuiciados por los sucesos de Tarará fueron fusilados Luis Miguel Almeida Pérez y René Salmerón Mendoza.

Anonymou
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Re: LA SANGRIENTA SAGA DEL COMA-ANDANTE CASTRO

Mensaje por Anonymou el Dom Jun 03, 2007 4:51 am

No son todos los que están
A pesar de la imagen de aparente homogeneidad, la revolución de Castro contó desde el principio con una fuerte oposición que se traduce en guerrillas campesinas, luchas clandestinas en las principales ciudades y sucesivos éxodos masivos.
En los primeros años, las cárceles rebosaban de hombres y mujeres condenados por su actividad anticastrista, mucho antes de que el envilecimiento, la chivatería, el acomodo producto de prebendas y el miedo, se afianzaran dentro de la población.
Entre los récords vergonzosos de su sistema, la Revolución de Castro cuenta con el de tener el preso político más antiguo del mundo. No fue Nelson Mandela con sus veinticinco años de prisión en Sudáfrica, como pretendieron hacernos creer dentro y fuera de la isla. Fue Mario Chanes de Armas, ex asaltante del Cuartel Moncada en 1953, ex expedicionario del Gramma, ex oficial del Ejército Rebelde, ex amigo personal de Fidel Castro y ex prisionero político, con una sentencia de treinta años cumplida hasta el último segundo.
Las muertes ocasionadas por el castrismo no se cuantifican sólo ante el pelotón de fusilamiento. Existen datos fehacientes de fallecidos por los maltratos en prisión y los que perecieron por las torturas durante los brutales interrogatorios.
En el presidio murieron asesinados, los nombro sólo para ilustrar, Ernesto Díaz Madruga, Julio Tang, Diosdado Aquit, Eddy Álvarez, entre otros muchos. Los testimonios de hombres y mujeres que han padecido el presidio político en Cuba son realmente aterradores.
Los brotes de rebeldía se sucedieron sin cesar y fueron sistemáticamente ahogados, si no en sangre, sí con larguísimas condenas y el posterior exilio, impidiendo que se asentaran las raíces de una oposición articulada.
La fractura de la sociedad a través de la desestructuración de la familia es uno de los más infames crímenes cometidos por la dictadura de Fidel Castro. Gran cantidad de cubanos optaron por el exilio como única vía de salvación y fueron repudiados por los familiares que quedaron en Cuba, primer eslabón de una larga y dolorosa cadena que aún hoy continúa, con el triste añadido de que, quienes en los primeros años fueron llamados ³gusanos², traidores a la Patria y a la Revolución, han pasado a ser los que mantienen la economía del castrismo gracias a las remesas con que intentan paliar la miseria de sus parientes.

Anonymou
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Re: LA SANGRIENTA SAGA DEL COMA-ANDANTE CASTRO

Mensaje por Anonymou el Dom Jun 03, 2007 4:51 am

La última sangría del Coma-andante
En 1991 la oposición a Castro da un vuelco con la redacción y firma en la isla y la publicación en Miami de la Declaración de los Intelectuales o Carta de los Diez. Era la primera vez que un movimiento cívico interno utilizaba abiertamente los medios de comunicación del exterior como plataforma de lanzamiento para recabar apoyo y denunciar la insoportable situación que atravesaba el país. Por primera vez en la historia del castrismo, un grupo de intelectuales asume una actitud contestataria.
El documento fue firmado inicialmente por María Elena Cruz Varela, Roberto Luque Escalona, Raúl Rivero Castañeda, Fernando Velázquez Medina, Manuel Díaz Martínez, Víctor M. Serpa Riestra, Manolo Granados, Bernardo Marqués Ravelo, Nancy Estrada Galván y José Lorenzo Fuentes.
Después de las diez firmas iniciales con las que se dio a conocer la Declaración, se sumaron, entre otros, el germanista Jorge Pomar Montalvo, ex combatiente internacionalista en las guerras de África y hasta ese momento militante del Partido Comunista de Cuba, el actor y cantante Alberto Pujol Parlá y el cineasta Ricardo Vega Figarola.
Este hecho marca un viraje en la oposición interna y externa al castrismo y se inicia el proceso de creación de una sociedad civil desde la isla en coordinación con el exilio. Comienzan a aparecer incontables organizaciones de profesionales, intelectuales, obreros, campesinos, estudiantes, madres, amas de casa. Ya no son sólo los disidentes, los grupos de defensores de los Derechos Humanos y los que tienen un marcado compromiso político los que plantan su estandarte en la búsqueda de un espacio decoroso. El miedo es desplazado y el vínculo orgánico entre los luchadores dentro de la isla y los que luchan desde el exilio, se crea de manera irreversible. La naciente conciencia de civilidad se ha puesto en marcha.
Este engranaje civil en crecimiento constante y fuera del rígido control oficial, obliga a retroceder a Fidel Castro y a imponer una legislación drástica que por medio del terror silencie a los que desde Cuba denuncian e informan con osadía y por métodos pacíficos, creando, a pesar de todo, un espacio de libertad intelectual, moral y hasta económica. La de por sí estrecha y ambigua Constitución del 76 es revisada y se abren resquicios para ajustar aún más el Código Penal cubano. Nace, al peor estilo jacobino, la Ley 88 de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba, aprobada el 16 de febrero de 1999 y popularmente conocida como ³Ley Mordaza². Sólo falta la primera oportunidad para aplicarla.

Anonymou
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Re: LA SANGRIENTA SAGA DEL COMA-ANDANTE CASTRO

Mensaje por Anonymou el Dom Jun 03, 2007 4:51 am

Castro no tiene solución ni respuesta para los cubanos. Se le ha agotado el extenso arsenal de promesas y evocaciones para un futuro que nunca dejará de serlo. Sabe que nadie le cree dentro de su feudo. Sabe que ni siquiera su enemigo histórico le toma en cuenta como digno adversario y, en contra de su conveniencia, en los Estados Unidos del Norte la tendencia a considerarlo como un enfermo terminal, lleva a que cada vez más amplios sectores presionen para que sean levantadas las sanciones económicas, el cacareado y disfuncional ³Embargo². Las cosas amenazan con írsele de las manos al viejo Coma-andante. Dentro de la isla son cada vez más numerosos los ciudadanos que discurren con total independencia y fuera nadie le considera un peligro. La aureola y el brillo del guerrillero se perdió entre las canas de su rala barba, la flojedad de su prótesis dental y la inseguridad de sus manos temblonas. Para colmo de males, habla incoherencias y se desmaya en público. ¿Qué hacer?
Intacta la maquinaria represiva, lo único que en realidad ha funcionado en estos cuarenta y cuatro años, decide, otra vez, echarla a andar y matar de nuevo varios pájaros de un tiro.
La coyuntura internacional es propicia a sus intenciones. El fermento ³antiimperialista² crece como la levadura con los bombardeos norteamericanos en Irak. Se suceden las manifestaciones en todo el orbe. Por primera vez en mucho tiempo, tanto militantes de izquierda como de derecha y centro, se movilizan en contra de la guerra por diversas razones y motivados por diferentes fines. Las muchedumbres se lanzan enardecidas a las calles y Castro, craso error, cree que podrá actuar con impunidad como ha ocurrido en otras ocasiones. El mundo está muy ocupado, la distracción de las conciencias jugará a su favor.
Detiene y juzga sumariamente a setenta y cinco opositores pacíficos, sí, pero muy peligrosos para él, porque son la afirmación de su fracaso. Escritores, poetas, periodistas, médicos, ingenieros, abogados, economistas, arquitectos, todos profesionales formados dentro de la revolución, son condenados por el sólo delito de ejercer por su cuenta y riesgo el derecho de la libre opinión, a penas entre 6 y 28 años de cárcel. El escándalo internacional que provoca con su desmesura toma a Castro por sorpresa. La encarcelación del poeta Raúl Rivero Castañeda, uno de los primeros firmantes de la Declaración de los Intelectuales de 1991 y fundador de la Agencia de Prensa Independiente Cuba Press, irrita a amplios sectores. Políticos, artistas e intelectuales de todo el mundo, enarbolan la foto del poeta preso como insignia en representación de los restantes prisioneros.
Mientras, y a pesar de los vergonzosos acuerdos migratorios Tarnoff-Alarcón de 1994, los desesperados isleños continúan intentando escapar de Cuba en cualquier cosa capaz de mantenerse a flote. El flujo de balseros rumbo a las costas de La Florida ha disminuido, pero nunca ha cesado. La tensión se acumula dentro de la isla, que amenaza con estallar.
Provocar éxodos masivos y desestabilizadores para cualquier economía es un método de probada eficacia utilizado por Fidel Castro en más de una oportunidad con varios objetivos visibles: a) limpiar la isla de opositores activos o potenciales; b) vaciar las cárceles y los manicomios; c) desestabilizar el Estado de La Florida con la afluencia masiva de inmigrantes, muchos de ellos, enfermos mentales y convictos por hechos de sangre; d) la posibilidad real de ampliar su quinta columna en el exilio con la infiltración de agentes de la Seguridad del Estado. Esta fórmula, usada como arma poderosa para presionar a los Estados Unidos, siempre le ha funcionado a Fidel Castro pero, después de los brutales atentados terroristas cometidos en Nueva York el 11 de Septiembre de 2001, algo ha cambiado definitivamente en el mundo. A pesar de que los norteamericanos han decidido pasar por alto su conocida vinculación con el terrorismo internacional, el Coma-andante se sabe descubierto.

Anonymou
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Re: LA SANGRIENTA SAGA DEL COMA-ANDANTE CASTRO

Mensaje por Anonymou el Dom Jun 03, 2007 4:52 am

Después del 11-S y por primera vez, una amplia red de espías al servicio de Castro es desmantelada en puntos estratégicos estadounidenses. Vinculada directamente a la política estratégica hacia Cuba en el Pentágono, Ana Belén Montes se convierte en la espía de más rango al servicio de un país enemigo capturada en los Estados Unidos a partir de la Segunda Guerra Mundial.
Las actividades como entrenador y exportador de guerrilleros, la conocida hospitalidad a connotados asesinos, como por ejemplo, los miembros del grupo terrorista español ETA que se esconden en Cuba bajo la cobertura de empresarios (Carlos Ibarguren Aguirre (Nervios), José Ángel Urtiaga Martínez y Jesús Abrizketa Korta, del Grupo Ugao) son ya un secreto a voces. Castro, acorralado, comienza a replegarse con su peculiar estilo: se repliega atacando. Ya no puede, no tiene capacidad, para combatir en varios frentes a la vez y opta por apretar la tuerca de la represión interna quizá sin medir el alcance del costo político internacional que este nuevo derramamiento de sangre podía acarrearle.
Los norteamericanos, lejos de dejarse intimidar por sus insinuaciones de ataque con la ³bomba humana², léase un nuevo éxodo masivo, amenazan con apretar el nudo corredizo: Si Castro se atreve abrir las compuertas de los balseros, el Gobierno norteamericano actuará con el máximo rigor.
Fidel Castro remata su labor represiva fusilando a tres de los once infortunados jóvenes que, en un desesperado intento por escapar del infierno caribeño, secuestraron una lancha de pasajeros en la Bahía de La Habana. No ocasionaron muertos ni heridos, pero esta circunstancia no sirvió de atenuante. Apenas setenta y dos horas después de dictada la sentencia en un juicio sumarísimo, sin las mínimas garantías procesales y en virtud de la Ley 93 Contra actos de terrorismo del 24 de diciembre de 2001, Lorenzo Enrique Copello Castillo, Bárbaro Leodán Sevilla García y Jorge Luis Martínez Isaac, fueron ejecutados sin que se notificara previamente a sus familiares.
Por primera vez en cuarenta y cuatro años de actuaciones impunes que en muchos casos contaron con el beneplácito, o la ceguera cómplice del llamado mundo civilizado, los ojos del planeta, desorbitados por el asombro se vuelven hacia Cuba, paraíso tropical devenido en el infierno personal de Fidel Castro y a partir del clarinazo de retirada emitido por el escritor y Premio Nobel de Literatura, José Saramago, comunista de la más rancia estirpe, quienes apenas unos meses antes eran vehementes defensores del modelo cubano comienzan a desprenderse, marcando distancia y diferencias que, ojalá, sean permanentes e irreconciliables.
Con las simpatías de significativos sectores de la política y la intelectualidad europea e iberoamericana, el Coma-andante Castro pierde el 80% de la baza sobre la que asentaba su poder.

Anonymou
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Re: LA SANGRIENTA SAGA DEL COMA-ANDANTE CASTRO

Mensaje por Anonymou el Dom Jun 03, 2007 4:52 am

Fuentes Bibliográficas

Juan Clark, Cuba: Mito y Realidad. Saeta Ediciones, Miami-Caracas, 1992.
Jean Françoise Fogel y Bertand Rosenthal: Fin de Siglo en La Habana.
Tercer Mundo Editores, Bogotá, 1993.
Hugh Thomas: Cuba or the pursuit of freedom.
Da Capo Press, New York, 1988.
Néstor Carbonell: Por la Libertad de Cuba. Ediciones Universal, Miami, 1996.
Vicente Báez: Enciclopedia de Cuba, tomo V. Editorial Playor, Madrid, 1975.
José Díaz Herrera e Isabel Durán: ETA: El saqueo de Euskadi. Editorial Planeta, Barcelona, 2002.
Mario Lazo: Daga en el corazón. España, 1972.
Diario Las Américas, Miami, 2 de marzo de 2002.



Anonymou
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Re: LA SANGRIENTA SAGA DEL COMA-ANDANTE CASTRO

Mensaje por Tomas Alvarez el Dom Jun 03, 2007 5:45 am

Muy buena estas informaciones.
Buenos dias
Tomas

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Re: LA SANGRIENTA SAGA DEL COMA-ANDANTE CASTRO

Mensaje por Opossum el Vie Mayo 30, 2014 12:17 pm

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Opossum
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Re: LA SANGRIENTA SAGA DEL COMA-ANDANTE CASTRO

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