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Respecto a la normalización de relaciones o el intercambio de presos realizado el miércoles como parte del acuerdo entre Cuba y EEUU

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EL EJE CASTRO-NORIEGA

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EL EJE CASTRO-NORIEGA

Mensaje por Anonymou el Vie Mayo 11, 2007 3:40 pm

Como dentro de poco, será liberado el narcotraficante Manuel Antonio Noriega; he decidido postear este artículo. Para que no quede en el olvido, la personalidad de este compinche de Castro; muy activo y unido, a aquellos que el sanguinario cubano; asesinó como resultado de la Causa 1 del 89.


EL EJE CASTRO-NORIEGA



Foto de una reunión celebrada en la Habana, con la presencia de Castro, Noriega; y Barba Roja. Durante la misma se planearon, las operaciones de "La selva del Darien"


Durante el mismo período en que se crea el Cartel de Medellín, el general Manuel Antonio Noriega toma el poder en la República de Panamá. Con el nacimiento del eje Cuba-Panamá-Nicaragua y de los carteles de la droga se conformó una situación muy particular que dio inicio a la más compleja y vasta organización jamás imagina­da: la alianza de traficantes, presidentes, generales, guerrill­eros, banqueros, contadores y teóricos‑políticos, que, juntos, unirían esfuerzos para obtener ganancias multimillonarias.

El general Omar Torrijos, como jefe de gobierno de Panamá, reinició las relaciones diplomáticas con el régimen cubano, comenzando así un proceso de acercamiento que culminó con la instalación de un entramado comercial de amplias proporciones. En el período 1974‑1981 las relaciones entre Cuba y Panamá estuvieron regidas por la política exterior de apertura diseñada por el general Torrijos. La inteligencia checoslovaca había abierto la brecha para el bloque soviético en Panamá, al participar muy al principio en las operaciones cubanas bajo el nombre código de "Pablo".

En los albores de la década del setenta, las autoridades norteamericanas se hallaban nerviosas por dos elementos que surgían en la superficie del tablero panameño: la relación de Torrijos con Castro, que cada día se hacían más intensas, y la evidente participación del ejército panameño en el narcotráfico que facilitaba el intercambio de drogas por armas para las guerrillas.

El hombre clave en ambas operaciones sería José Martínez, un allegado de Torrijos. El general Torrijos no puso objeción a que compañías cubanas se establecieran en Panamá con el objetivo de operar desde la zona libre de Colón. El gobierno cubano llegó a convertirse en importante cliente de la "zona libre" y de los comerciantes panameños.

El Departamento América estableció entonces relaciones estrechas con el jefe de las Fuerzas de Defensa de Panamá, Noriega. En 1975, el capo de los servicios secretos cubanos para el continente, Piñeiro, viajó varias veces a Panamá con el objetivo de asesorar al presidente Torrijos en todo lo concerniente a las negociaciones de los tratados canaleros con los Estados Unidos. Ese noviembre, Piñeiro encabezaría otra amplia delegación de los servicios secretos cubanos que sostendría negociaciones en Panamá con funcionarios de ese país. Entre ellos figuraba Noriega, Jefe de la Inteligencia panameña. Lenta pero sistemáticamente crecía la hidra.

Según un informe del buró político del partido Nueva Joya de Granada, los cubanos vincularon con la mafia a Unison Whiteman, hombre de confianza de Bishop, durante su estadía en Panamá con motivo de los funerales de Torrijos. Dicho enlace tenía como fin el asegurar algunos componentes vitales para el aeropuerto que construían los cubanos en Granada.

A la muerte de Torrijos asumió el mando de la Guardia Nacional de Panamá el general Rubén Darío Paredes, quien durante el breve lapso de su gestión distanció al gobierno panameño de la influencia de La Habana. En varias ocasiones, tanto en reuniones públicas como privadas, Paredes expresaría a Castro su oposición a la política del cubano hacia Centroamérica y especialmente hacia Panamá. La desaparición de Torrijos y los dos años en que Paredes desempeñó el cargo de Comandante en Jefe cambiaron radicalmente la situación panameña con relación al gobierno cubano, coincidiendo también en esta etapa dos elementos importantes en la historia de América Latina: el surgimiento del Cartel de Medellín y el incremento extraordinario del tráfico de armas en Centro y Suramérica.

En Panamá, con el concurso de ramificaciones de izquierda y miembros de los partidos comunistas locales, Cuba crearía las condiciones para inclinar a Noriega hacia una colaboración con La Habana, infiltrando las Fuerzas de Defensa. En Panamá no existió la necesidad de derrocar al gobierno sobornable de Noriega. Cuba no tuvo que promover allí a ningún conjunto de presión o colectivo insurgente para utilizar el espacio panameño como pedestal seguro y santuario de las operaciones ilegales en el continente que acarreaba entre otros Tony de LaGuardia.

Con el consentimiento del gobierno panameño, los cubanos ensamblaron toda suerte de negocios para sostener las insurrecciones en la comarca, para realizar sus operaciones y burlar el embargo norteamericano, y para perpetrar la transferencia de alta tecnología desde los Estados Unidos al entonces bloque soviético. En este gran diseño, dos tentáculos cubanos asumirían las riendas de las operaciones: el Departamento MC bajo el puño de Tony de LaGuardia y los espías de Piñeiro.

Por su parte, la insurgencia sandinista había planteado una cooperación más profunda entre los servicios secretos de Cuba y los de Panamá. Noriega facilitó su país para que La Habana estableciese la infraestructura necesaria con que remitir armamentos a los sandinistas. Las operaciones estuvieron a cargo del agente cubano Luís Hernández Ojeda, el hilo directo con Piñeiro en La Habana. Ya para 1978, el agente de la DEA norteamericana, Avelino Fernández, hacia pública la conexión de Noriega con el tráfico de drogas, y de que Castro estaba específicamente identificado en el mismo desde 1964.

La impecable fachada e infraestructura formada en Panamá descansaba en una combinación de compañías del país conjuntamente con comerciantes cubanos exilados que se prestaron al enjuague con Castro. Esas sociedades estaban ubicadas en Ciudad Panamá y en la zona franca de Colón. Los gerentes de tales negocios disponían de documentación para entrar en los Estados Unidos.

Sería a partir de 1980 que las diligencias del Departamento América en Panamá cobraron un vehemente ímpetu. En 1982, el responsable de los operativos cubanos en Panamá, Luis Hernández, fue reemplazado por el experimentado veterano José Luis Ojalvo, quien había prestado servicios en Colombia hasta el rompimiento de relaciones de Bogotá con La Habana.

Ojalvo sostuvo en Panamá estrechas conexiones con figuras políticas como Marcel Salamín, José Blandón y los hermanos Souza, del Partido del Pueblo. Así, Panamá se transformó en un sitio de reuniones clandestinas, y de hospitalización y residencia de los miembros del Farabundo Martí de El Salvador. Incluso, el conciliábulo oculto entre el líder Roberto D'Aubuisson, del conservador partido ARENA de El Salvador, con componentes cubanos del Departamento América para negociar el cese de las hostilidades, tuvo lugar en Panamá.

En septiembre de 1982, Piñeiro y Osmani Cienfuegos llegaron a Panamá. Piñeiro coordinaba el narcotráfico por la parte cubana; Cienfuegos se encargaba del aspecto financiero y comercial de las actividades ilícitas. Estas operaciones se facilitaron ya que quien realmente mandaba en la Guardia Nacional de Panamá era el general Noriega, ya que Paredes estaba más preocupado con su aspiración a la presidencia durante las elecciones de 1984 que en atender su cargo de Comandante en Jefe.

Anonymou
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Re: EL EJE CASTRO-NORIEGA

Mensaje por Anonymou el Vie Mayo 11, 2007 3:41 pm

El 12 de agosto de 1983, Noriega toma el mando de la Guardia Nacional en sustitución del general Paredes, realizando una extensa purga y colocando a hombres de su confianza en los puntos claves del ejército y del gobierno, de instituciones financieras y de aduanas, de aeropuertos, de embajadas y consulados. Una vez en control absoluto de esta maquinaria, Noriega establece una alianza con Castro sin precedentes en el continente, que incluiría el intercambio de información de inteligencia, operaciones comerciales, el apoyo a insurrecciones, y negocios ilícitos como el narcotráfico.

Noriega aportaba a esa relación su larga trayectoria como jefe de la Inteligencia panameña. Ya desde los tiempos del general Torrijos, Noriega había establecido vínculos estrechos con el Ministerio del Interior de Cuba, y muy especialmente con el general Abrantes y la alta oficialidad de ese organismo. Lo mismo había hecho con el jefe del Departamento América, Piñeiro, y con sus cuadros para América Latina y Estados Unidos. Los cubanos también se acercaron a otros oficiales panameños -como el capitán Felipe Camargo, Luís del Cid, Cedeño, Mejías, Cortizo, Madriñán, Luís Córdoba- y al grupo de civiles más cercanos a Noriega.

Noriega estableció estrech­as relaciones personales con los sandinistas en medio de la lucha contra Somoza. Una vez en el poder, los hermanos Ortega utilizarán los mismos esquemas organizativos que los cubanos en las operaciones comerciales, políticas y militares. El contacto en Nicaragua sería Humberto Ortega, Ministro de Defensa, y todo el aparato de Seguridad del Estado en manos de Borge y Lenín Cerna.

Conforme al testimonio de Blandón, hombre de confianza de Noriega, una parte del sobrante de las armas compradas para los sandinistas, que habían quedado al cuidado de "grupos chilenos" fue vendida por colaboradores de Noriega al M-19 de Colombia.

Los agentes de Piñeiro adquirían en la zona franca de Colón equipos de comunicaciones para el uso de las guerrillas de El Salvador y Colombia. Allí tuvo lugar también una vasta convención entre los hombres de Piñeiro y subversivos colombianos como Navarro Wolf, Rosenberg Pabón, y Jaime Batemán; a quienes se les proporcionó documentación falsa y fueron enviados a Cuba4. Valiéndose de sus contactos con la Fuerza de Defensa panameña, los cubanos transfirieron armas a los alzados colombianos; y durante la era de Noriega, emplearon al oficial panameño, Camargo, como su mediador.

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Re: EL EJE CASTRO-NORIEGA

Mensaje por Anonymou el Vie Mayo 11, 2007 3:41 pm

EN LA SELVA DEL DARIEN

En reunión sostenida por Noriega en Panamá en 1984 con los jefes del narcotráfico en Colombia se ofreció el pago de la deuda externa panameña a cambio del uso de ese territorio como santuario. Los cabecillas del Cartel de Medellín trasmitieron una similar oferta a las autoridades colombianas a través del ex presidente de Colombia, Alfonso López Michelsen: el pago de la deuda externa si se les dejaba en paz. El Cartel de Medellín se hallaba en dificultades, sobre todo después que la policía colombiana detectara un embarque de éter para procesar cocaína, causando una extensa investigación que resultaría en la destrucción del centro de procesamiento de cocaína más grande del mundo.

El Ministro de Justicia colombiano, Rodrigo Lara Bonilla, determinó deportar a los más notorios jefes del Cartel a los Estados Unidos. El Cartel le puso un "contrato" a Rodrigo Lara, provocando así que Pablo Escobar Gaviria (alias el Padrino) los jefes de la familia Ochoa de Colombia, y otros capo tuviesen que huir y buscar refugio. Algunos lo lograrían en Cuba; los más fueron recibidos por Noriega quien les extendió la alfombra de bienvenida.

El conocido narcotraficante Carlos Lehder, que en 1991 pasaría a ser testigo principal en el caso contra Noriega en Estados Unidos, dará fe en sus testimonios de que Rodrigo Lara fue asesinado para impedir que revelara las conexiones de López Michelsen con el Cartel, como era su intención. La presencia ilegal del Cartel en Panamá, bajo protección de Noriega, resultó de beneficio para el dictador, quien logró mover hacia su dirección una tajada del negocio de narcóticos. Así fue como el Cartel trasladó parte de sus operaciones a Panamá, enviando un centenar de personas para realizar dichas operaciones, como contadores, abogados, al igual que familiares, que recibieron de Noriega protección y documentación.

Irónicamente, los altos jefes del Cartel se mudaron a las casas anteriormente ocupadas por funcionarios estadounidenses del Fuerte Amador cuya propiedad había sido traspasada a Panamá bajo los tratados canaleros. El resto del personal fue hospedado en el Hotel Marriott. Los Estados Unidos, alertados por funcionarios panameños de la existencia de una planta procesadora de cocaína descubierta por indios de la zona del Darién, comenzaron a presionar al general Noriega.

Ya las relaciones entre Washington y Noriega atravesaban una etapa difícil; Noriega también enfrentaba conflictos con la oposición interna luego del escándalo de fraude en las elecciones de mayo de 1984. En esta pinza entre el Cartel y Washington, Noriega tendría que enfrentar a uno de los dos. Pero para Noriega, la crisis con el Cartel había comenzado desde finales de 1983, cuando una avioneta en la que viajaba Batemán, jefe del M-19 desapareció en el trayecto entre Colombia y Panamá con $10 millones de dólares.

Anonymou
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Re: EL EJE CASTRO-NORIEGA

Mensaje por Anonymou el Vie Mayo 11, 2007 3:41 pm

Batemán había sido entrenado en Moscú; era, además, amigo íntimo de Castro y de Piñeiro. Batemán deseaba negociar una tregua y quizás una unión entre su movimiento y un escuadrón derechista controlado por el Cartel de Medellín. Noriega negará la existencia del dinero en el lugar del accidente, causando la ira del Cartel de Medellín. Según la testificación de Lehder5, la disputa de Noriega con el Cartel surge porque el panameño exige una tajada mayor de las operaciones, demandando $1 millón por encima de los $5 millones originalmente negociados por ofrecer santuario en territorio panameño al que lo necesitase.

Escobar, un hombre brutal que llegó a amasar una inmensa fortuna mala habida, estaba enfurecido por la petición de Noriega. El 20 de mayo de 1984, casi todos los jefes del Cartel (Gustavo Gaviria, Pablo Correa, Alfonso Cárdenas, Escobar y García Rodríguez Gacha) viajaban hacia Panamá para conferenciar con Noriega y llegar a un acuerdo sobre el uso del laboratorio en el Darién. Cuando el Cartel le niega a Noriega su exigencia de dinero, éste ordena a la Fuerza de Defensa Nacional a arrasar el centro de procesamiento de cocaína del Cartel en la jungla de Darién, que se lleva a cabo al día siguiente. Así es como Noriega viola el acuerdo multimill­onario hecho con Escobar.

El ataque contra Darién fue un dolor de cabeza; era la acción más imprudente realizada en el negocio de las drogas. Noriega nunca le diría a sus socios de Medellín que les traicionaría para complacer a los Estados Unidos. El 23 de junio, apenas un mes después del destrozo de Darién, Blandón, asesor de confianza de Noriega, volaba a Cuba con Camargo, eventual jefe del G‑2, para discutir el ataque a Darién.

Blandón y Camargo se entrevistaron con Piñeiro, quien arregló la entrevista entre los panameños, el Cartel, y Castro. Los intereses del Cartel estuvieron representados por López Michelsen. Castro expresó, según el testimonio de Blandón, que el enfurecimiento de los colombianos por el ataque de Darién era peligroso para Panamá y para todo el mundo6. "El Cartel puede transformar a Panamá en un campo de batalla si Noriega le causa problemas. Sería una lucha entre las fuerzas de defensa y el Cartel".

Blandón dio a entender claramente su sorpresa ante el conocimiento detallado que del Cartel mostraba Castro. El mandatario cubano señaló que los líderes del Cartel estaban ansiosos por ver en libertad a sus miembros detenidos, ya que se corría peligro de que estos engrosaran la lista de testigos contra el Cartel en las cortes de los Estados Unidos. Castro también fue portavoz de las exigencias del Cartel en cuanto a dinero y aviones, así como de un nuevo acuerdo para conducir los negocios.

Blandón recibió instrucciones de comunicarle a su jefe en Panamá que en La Habana le esperaba alguien conocido para dichas negociaciones: Michelsen. A su llegada a La Habana el 25 de junio procedente de Nueva York, Noriega, Michelsen y Castro se reunieron para discutir estos pormenores. Noriega partió de regreso a Panamá con una fuerte escolta personal suministrada por Castro. Sin duda, estaba jugando con fuego: negociaba con el Cartel a la vez que traicionaba a los colombianos, había sido sorprendido por los americanos en este juego, y ahora caía en manos de Castro. De acuerdo con la deposición de Lehder, el disgusto del Cartel era máximo, al punto de considerarse planes para eliminar a Noriega. Desde Nicaragua, Piñeiro les recomendará que "no debían actuar de forma violenta"; según Lehder, el problema quedaría resuelto con la devolución de dos millones de dólares por parte de Noriega.

Anonymou
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Re: EL EJE CASTRO-NORIEGA

Mensaje por Anonymou el Vie Mayo 11, 2007 3:42 pm

UN CENTRO DE ESPIONAJE

Panamá, con su privilegiada posición geográfica, su centro financiero, la facilidad para crear corporaciones, y la zona libre de Colón, tenía los elementos básicos que requerían los cubanos para una operación en gran escala. Castro hizo de Panamá un eslabón clave en su política de evadir el bloqueo norteamericano; allí establecería su base de operaciones para lograr ingresos en dólares, para la obtención de alta tecnología occidental y para la exportación de ciertos productos de Cuba.

A Castro no le importó la carga política que representaba aliarse con Noriega, ya que por el contrario, esa relación representaba una magnífica fuente de divisas. Es por ello que, desde los inicios de las relaciones con Noriega, Cuba definió claramente una estrategia: renunciar a la hegemonía política en Panamá en favor de las prioridades económicas que le ofrecía dicha alianza.

Los bancos de Panamá eran aprovechados como estaciones de lavado de dinero. Panamá utilizaba a Luis del Cid en el correo de fondos con El Cartel y de contacto ejecutivo con los cubanos. En esta red de Noriega para el narcotráfico figuraba destacadamente el empresario panameño Enrique Pretelt. Otros dos panameños -Ciro Moscoso y Jaime Tejada- poseían vínculos para la adquisición de medios militares para el ejército de Cuba. Según el mayor de la seguridad cubana, Florentino Azpillaga, Noriega se ocuparía personalmente de comprar armas para Cuba, que luego eran transferidas a los guerrilleros de El Salvador, Honduras y Colombia.

Todas las operaciones comerciales de Cuba estarían a cargo del Ministerio del Interior, a través del grupo CIMEX (Actividades de Empresas en el Exterior) que encabezaban Emilio Aragonés y Osmani Cienfuegos. Tony de LaGuardia dirigía este grupo de compañías registradas en Panamá desde su Departamento MC; todas ellas realizaron sus operaciones bajo la protección de Noriega, utilizando únicamente abogados y empresarios no vinculados a grupo alguno del sector de la izquierda panameña.

En la actualidad todavía existen corporaciones que operan en coordinación con entidades similares ‑también controladas por los cubanos‑ para evadir el bloqueo económico y para realizar actividades lícitas e ilícitas en otros países. Por ejemplo, cuando se establece la compañía de transporte Caribbean Happy Line Co., en Panamá, ésta será controlada por Carlos Duque, en representación de Noriega, y por Rubén Cuenca Montoto, en representación de los cubanos. Caribbean Happy Line tiene conexiones directas con sus homólogas la Anglo Caribbean Shipping en Londres, la Cariberia en España, la Taíno Shipping en Bélgica y la Reimor S.A., en Méjico; todas ellas controladas por Cuba.

En un principio, Noriega les proporcionaba todo tipo de ventaja, desde bandera panameña para sus barcos, hasta pasaporte panameño para los marinos cubanos, servicio de consulado, documentación y asesoría legal. De acuerdo con el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, de las 60 compañías pantallas que Cuba operaba en Panamá en 1986, alrededor de 20 participaban en el tráfico de armas hacia las guerrillas latinoamericanas.

Anonymou
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Re: EL EJE CASTRO-NORIEGA

Mensaje por Anonymou el Vie Mayo 11, 2007 3:42 pm

La compañía CIMEX, realizaba el grueso de tales negocios para lo cual utilizaba el aparato del MC dirigido por el coronel Tony de LaGuardia. Las operaciones políticas estarían supervisadas por el Departamento de América; los contactos militares por el general Abelardo Colomé Ibarra y por Tony de LaGuardia. Para instrumentar esta estrategia, el MININT instaló a sus agentes en Panamá. El encargado de las actividades con la máxima jerarquía del gobierno cubano era Cienfuegos. Compartirá con él estas responsabilidades el jefe del Departamento de América, Piñeiro, y el entonces Ministro del Interior, general Abrantes. El MININT disponía de sus agentes operativos como fachada en la embajada cubana en Panamá; otros espías figurarán en la gerencia de las compañías creadas allí.

En 1986 se llevaron a cabo unos insólitos contactos clandestinos entre el servicio secreto israelí -el Mossad- y la inteligencia cubana, por medio de la conexión panameña. En tres ocasiones, el panameño Camargo acompañó al espía israelí Mike Harari a La Habana. Allí el enviado del Mossad expresó a los cubanos que Tel Aviv estaba en disposición de establecer relaciones diplomáticas con Cuba si ésta les ayudaba a localizar criminales de guerra nazi en Paraguay usando los eficientes servicios secretos castristas8.

Harari elogió el alto nivel de profesionalismo del espionaje cubano, e incluso sostuvo conversaciones directas con Castro. Harari mantuvo los lazos con los agentes cubanos en Panamá y continuó sus viajes a Cuba hasta 1988; los últimos, los haría escoltado por el capitán Félix Rodríguez.

El panameño Camargo, a su vez, se desplazó con elementos del Departamento América a Cuba el 14 de febrero de 1988, donde desarrolló extensos coloquios con el vicepresidente Carlos Rafael, con Piñeiro y con los oficiales José Luis Arévalo, Fidel Martínez y José Félix Rodríguez. Asimismo, se relacionó con el entonces ministro del interior, general José Abrantes9. En agosto de ese mismo año miembros del Departamento América reunieron a 80 empresarios panameños para discutir los pormenores de futuras actividades con La Habana. Entre ellos figuraban el coronel Luis Córdoba y el mayor Gonzalo González quienes fueron escoltados a Cuba.

A partir de 1988, personal del Departamento América comenzó a despachar de forma sistemática con la inteligencia de la Fuerza de Defensa panameña. Desde el edificio El Manguito, ubicado en el barrio de El Cangrejo, Camargo y Benjamín Ku por los servicios de Panamá, y Félix Luna por los de Cuba compilaban información de inteligencia y contra inteligencia que luego servía a los cubanos para formular planes10.

Luna, probado agente del Departamento América, había relevado a Ojalvo en Panamá en 1984. No obstante, Ojalvo supervisaba desde La Habana las evoluciones del área con la asistencia de Roberto Márquez y Martín Calá. Los agentes del Departamento América se aprovecharon de la desesperación panameña; así comienza a beneficiarse económicamente el plan cubano. Para esos entonces, Noriega ya había designado a Luís Córdoba, Luís Quiel, Darisnel Espino, Ramiro Vásquez Chambonet, Nils Castro y Lucho Gómez para que se entendieran con los cubanos11.

Fue así como el Departamento América logró ejercer el control del puerto panameño de Vacamonte, interceptando, desde una flota pesquera cubana anclada permanentemente en el lugar, las comunicaciones del comando sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM)12. Para facilitar la coordinación con el general Noriega, Castro ubicó en su embajada a otro puñado de agentes compuesto por Alfredo Pila, Oscar Gutiérrez, Lázaro Mora y Miguel Pérez Cruz. Cuando hacen crisis las relaciones de Noriega con Estados Unidos, a principio de 1988, el Departamento América organizó la transferencia de armas a Panamá para que pudiera ser utilizada por los batallones de la dignidad, en una lucha guerrillera contra una posible ocupación militar norteamericana. Al estallar el escándalo de las armas, la maquinaria de desinformación cubana comenzó a propagar la idea de que Libia, con su ya mala fama internacional, era la proveedora. El mismo mecanismo dio resultado cuando se produjo la transferencia de dinero a Panamá vía Cuba. El dinero provenía de las operaciones de narcotráfico, pero Libia cargó nuevamente con la culpa debido a la malicia cubana.

Anonymou
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Re: EL EJE CASTRO-NORIEGA

Mensaje por Anonymou el Vie Mayo 11, 2007 3:42 pm

Luna fue reemplazado por Martín Calá en 1989 como jefe de los servicios secretos del Departamento América en Panamá. Con la caída de Noriega, Calá fue expulsado del país y la inteligencia cubana trasladó sus cuarteles generales a Managua para desde allí seguir dirigiendo las operaciones en el Istmo. El personal del Departamento América reubicado en la embajada cubana de Nicaragua se convirtió así un grupo de consejeros políticos. Sin embargo, en 1991, Calá inspeccionó nuevamente a Panamá y es sabido que los miembros del Departamento América siguen explotando el suelo panameño como punto de escala en su labor de espionaje, y como plataforma para la importación de mercancías de los Estados Unidos.

A partir de febrero de 1988, Noriega comienza a enfrentar fuertes presiones domésticas e internacionales ante las acusaciones que le hace un Gran Jurado en Miami por tráfico de drogas. De inmediato solicitará ayuda de La Habana; como resultado, un numeroso grupo de altos oficiales de la Seguridad del Estado de Cuba se trasladó a Panamá para asesorarle en esta crisis.

Tras su defección en Estados Unidos, el mayor de la aviación panameña, Augusto Villalaz15 expresó públicamente que Castro había enviado 500 toneladas de armas a Noriega para la construcción de una infraestructura paramilitar de defensa que pudiera sostener una guerra de guerrillas en caso de una invasión norteamericana. Asimismo, la inteligencia cubana estableció una unidad política de asesoría a Noriega en Panamá, que fue integrada por Arbessú, Ravelo, Ramiro Abreu Quintana, José Luis Ojalvo y Luís Hernández Ojeda. Por parte de Nicaragua arribarían los altos jefes de la seguridad sandinista Ricardo Wheelock, Julio López y Lenín Cerna.

En 1986, cuando The New York Times publicó detalles de las andanzas de espionaje y narcotráfico de Noriega, Castro quiso distanciarse, y denunció en una revista cubana la participación en el narcotráfico de algunos militares panameños encabezados por Noriega. A exigencias del dictador panameño, Castro le defendería de las acusaciones en entrevista televisada por cadena nacional en Panamá.

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Re: EL EJE CASTRO-NORIEGA

Mensaje por Anonymou el Vie Mayo 11, 2007 3:44 pm

Fuente: www.gadcuba.com/ LasguerrassecretasdeCastro

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Re: EL EJE CASTRO-NORIEGA

Mensaje por Anonymou el Vie Mayo 11, 2007 4:01 pm

La narcodictadura cubana



Dado que el gentil público izquierdista suele defenderse (evadir es más preciso) de cualquier acusación apuntando a la paja en el ojo ajeno, cabe otra vez aclarar: Sí, hay gobiernos en todo el planeta y de todo tipo involucrados con el tráfico de estupefacientes y armas. Dicho eso, procedamos a desenmascarar al ídolo revolucionario del Caribe:

"¿Habían sido descubiertos unos maleantes dentro de las estructuras de mando de la honorable revolución cubana y se les castigaba por su felonía? Nada de eso. El delito sí, había sido descubierto, pero no por los servicios de inteligencia cubana –que eran los delincuentes–, sino por el Drug Enforcement Administration, la DEA norteamericana que vigila y persigue el narcotráfico en el terreno internacional. Sencillamente, el Gobierno cubano había sido agarrado con las manos en la masa de la cocaína. La DEA tenía las pruebas de la complicidad con el
narcotráfico de la Marina, la Fuerza Aérea, el Ministerio del Interior y hasta del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Los cuerpos policiacos estadounidenses habían infiltrado en la operación a un piloto taiwanés, Hu Chang, que el 8 de mayo de 1987 aterrizó en una de las más secretas instalaciones del Gobierno cubano, en un vuelo procedente de Colombia cargado de cocaína. Prueba contundente que reproducía la experiencia previa de dos narcotraficantes cubanoamericanos, Reynaldo Ruiz y su hijo Rubén, vinculados por lazos familiares a un alto oficial de los servicios de inteligencia cubanos, Miguel Ruiz Poo, situado en Panamá. Reynaldo y Rubén, obligados a colaborar con la DEA como modo de reducir las acusaciones que se les formularían por narcotráfico, le habían dado al Gobierno norteamericano todas las pruebas y pistas necesarias para que Castro pudiera ser llevado a los tribunales por sus vínculos con el
tráfico de narcóticos y «lavado» de dinero. No obstante, decidido a presentar el caso de manera totalmente irrefutable, el Gobierno norteamericano comete entonces una increíble estupidez: se propone tenderle una trampa al mismísimo ministro del Interior, el general José Abrantes, y para esos fines saca de la cárcel a un narcotraficante cubano llamado Gustavo Fernández, Papito, que en el pasado había colaborado con la CIA, y le propone una sustancial rebaja de su pena si se presta a montar la celada. El plan –en el que piensan hasta utilizar un submarino– incluye el apresamiento en aguas internacionales de Abrantes y su posterior presentación a los tribunales y a la prensa.

Anonymou
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Re: EL EJE CASTRO-NORIEGA

Mensaje por Anonymou el Vie Mayo 11, 2007 4:02 pm

Gustavo Fernández, naturalmente, acepta, pero en un descuido de quienes lo vigilan escapa a La Habana y cuenta todo lo que sabe: va a estallar el escándalo y Castro dejará de ser la heroica figura de la Revolución para convertirse ante los ojos del mundo en un vulgar narcodictador de la categoría del panameño Manuel Antonio Noriega, figura absolutamente desacreditada por aquellas mismas fechas. Esto ocurre entre abril y mayo de 1989."

Anonymou
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Re: EL EJE CASTRO-NORIEGA

Mensaje por Anonymou el Vie Mayo 11, 2007 4:04 pm

Espero que los valiosos aportantes al foro, dedicados a la busqueda de fuentes. Tengan la prudencia de leer primero el artículo, y de esta manera; evitarse un ridículo.

Toño

Anonymou
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Re: EL EJE CASTRO-NORIEGA

Mensaje por fidelon el Vie Mayo 11, 2007 4:58 pm

TOÑO, muy bueno el informe pero aun te faltan agentes que estaban dentro de la embajada, cubana en panama desde el año 1983, hasta la invasion, conozco a dos marido y mujer. en estos momentos estan jubilados y viven como perros en cuba, se retiraron con los grados de coroneles y tte,coronel respectivamente.

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