Secretos de Cuba
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El Nieto del Che dice....

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El Nieto del Che dice....

Mensaje por LAPARKA el Jue Mayo 03, 2007 11:23 am

La Revolución cubana es un vulgar y vil capitalismo de Estado
dice el nieto del Che Guevara



México.- La revolución en Cuba ''no fue, ni nunca ha sido democrática'' y tampoco es comunista, ni ahora ni antes, ''sino un vulgar y vil capitalismo de Estado llamado "Fidelismo'' , afirmó el nieto del guerrillero Ernesto ''Che'' Guevara, Canek Sánchez Guevara.

En una carta y una ''autoentrevista' ' que publica hoy el semanario mexicano ''Proceso'', Canek criticó duramente el ''mesianismo' ' de Fidel Castro y la pérdida de rumbo que hizo de la revolución, pasando ''del joven revolucionario al viejo tirano'' que ''falsificó'' un noble ideal.

''La revolución parió una burguesía corrupta, aparatos represivos dispuestos a defenderla del pueblo y una burocracia que la alejaba de éste. Pero sobre todo fue antidemocrática por el mesianismo casi religioso de su líder'', señaló.

En sus escritos, Canek desnuda uno a uno los puntos que han ido alejando a la revolución cubana de su noble propósito original, como ''la criminalización de la diferencia'' , mediante la ''persecución de homosexuales, hippies, libre-pensadores, sindicalistas y poetas'' y la instalación de una ''burguesía socialista ferrea (...) fingidamente proletaria'' .

''La revolución hace años falleció en Cuba: hubo de ser asesinada por quienes la invocaron para evitar que se volviera contra ellos, tuvo que ser institucionalizada y asfixiada por su propia burocracia, por la corrupción, por el nepotismo y por la verticalidad de la tan mentada organización: el Estado 'revolucionario' cubano'', dijo.

Además, no dudó en calificar el régimen de Castro como una dictadura y acusó al dirigente de traicionar los ideales iniciales de la revolución, reseñó EFE.

''En efecto, Fidel liberó a Cuba de la gangsteril dictadura batistiana, pero con su obstinada permanencia sólo logró volverse, él mismo, otro dictador'', aseveró.

''Todas mis críticas a Fidel Castro parten de su alejamiento de los ideales libertarios, de la traición cometida en contra del pueblo de Cuba y de la espantosa vigilancia establecida para preservar al Estado por encima de sus gentes'', agregó.

El nieto mayor del Che Guevara señala que la represión que se vive en la isla, con la ''vigilancia perpetua sobre los individuos'' y ''la prohibición de las asociaciones que puedan hacer al margen del Estado'' no es sino ''un vulgar capitalismo de Estado'' que, según él, morirá con Fidel.
''Seamos honestos, un joven rebelde ahora, similar a como fue Fidel Castro en el pasado, en la Cuba de hoy, sería inmediatamente fusilado, y no condenado al exilio'', como lo fue el, aseguró.
Sánchez Guevara remata diciendo que el Marxismo en Cuba es ''sólo una asignatura escolar'' y que desde las ideas de Marx es desde donde ''puede verse en su conjunto el estrepitoso fracaso de un ideal totalmente falsificado' '.


El nieto mayor del Che Guevara nació en Cuba, tiene 30 años y posee la ciudadanía mexicana. Actualmente vive en Oaxaca y es escritor y diseñador gráfico. Su madre es Hilda Guevara, la primogénita del guerrillero

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por Invitado el Jue Mayo 03, 2007 11:42 am

Excelente definición del Castrismo y una objetiva denuncia contra el dictador.

Pero me hago una pregunta en cuanto a la presencia fuera de las fronteras de un país totalitario y sin barreras terrestres fáciles de evadir, como es Cuba, de un grupo cada vez mayor de familiares cercanos a los máximos jerarcas de la élite gobernante en la isla.

Si para cualquier ciudadano del montón existen profundos controles para su salida del territorio nacional ¿Cómo es posible en el caso específico de este descendiente del asesino argentino lograr la evasión, siendo familiares tan cercanos a una de las figuras míticas del régimen? ¿Cómo logran la aceptación por las instancias de inmigración de países como México, donde si un cubano va de visita es controlado todo el tiempo, y si decide escabullirse se imponen violentas multas a quien le invitó? ¿Cuál es el secreto que hay -evidentemente- detrás de este éxodo de quienes siempre fueron los grandes privilegiados en la isla? ¿Comprendieron el sufrimiento de sus compatriotas? Un aplauso. ¿O existen intenciones de sentar las bases para su retorno a la patria. cuando sean otras las circunstancias? ¿Los órganos represivos castristas, que persiguen a los ex agentes de su seguridad, funcionarios de alto nivel y hasta a intelectuales de talla cuando desertan no actúan también contra estos casos?

Conozco cubanos dignos que han tenido que ocultar su propia identidad bajo otra, protegidos por gobiernos extranjeros, por eso me sorprenden tanto estos nuevos disidentes a cara descubierta y exponiendo su lugar de ubicación. ¿Los de la cúpula y sus parientes mantienen la impunidad más allá de las fronteras de la isla, digan lo que digan y como quiera que se pronuncien?

No me identifico con ningún tipo de extremismo radicalista, tiendo a sumar y no a restar; pero tengo derecho a preguntar cuando no entiendo el por qué de muchas cosas.

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por PLACETA el Jue Mayo 03, 2007 11:56 am

TODA RAZON HERMANO ROLANDO, PARA MI ESTE JOVEN "INTELECTUAL", NIETO DE UNO DE LOS LOCOS ASESINOS MAS GRANDE DE AMERICA ACABA DE DESCUBRIR EL AGUA TIBIA. NO CREEN USTEDES.

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por Huésped el Jue Mayo 03, 2007 1:34 pm

Me alegro que sea el nieto de un personaje tan "querido" de la revolucion el que diga esta gran verdad...

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por rafaelrodriguez el Jue Mayo 03, 2007 9:35 pm

y que dice de su abuelo,ese asesino con difras de revolucionario,ese despota que tanto enluto a nestra patria?

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por El tuerto el Jue Mayo 03, 2007 10:05 pm

Yo comparto todo lo dicho por mis Hermanos,anteriores,es curioso,este exodo preliminar,donde las familias,mas acauduladas,parece una novela del siglo 19,mandan a sus herederos a buen recaudo,pero me encanta,que sea el nieto de un desflecao[el muchacho no tiene culpa,uno no elige,a los hijos,contrimas a los abuelos]el que se exprece asi,denunciando toda la falasia,de esta roboilusion,yo me imagino,que ser nieto de un desflecao,de esta naturaleza,debe ser tan frustante,que el muchacho entendio,que por tal de vivir en paz,el resto de su vida,lo mejor es decir la verdad,y la esta diciendo,esperemos otro capitulo de esta novela del siglo 19,esto pica y se extiende.

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por El tuerto el Dom Jul 08, 2007 12:51 pm

¿Quién es el nieto de Ernesto Che Guevara?



Todo comenzó con una carta respuesta de Canek Sánchez Guevara a la revista mexicana Proceso. En la misma, Canek, el nieto del guerrillero Che Guevara, expresa claramente sus puntos de vista sobre Fidel Castro, su revolución y el rechazo que le producen. Nacido en Cuba y residente en la actualidad en México, Canek no puede evitar, sin embargo, que los temas políticos (de los que preferiría estar alejado, dice) lo envuelvan. Su respuesta a Proceso generó enseguida una ola de mensajes en el Internet: los cubanos del eexilio recibieron con sorpresa y benplácito las respuestas del joven, y pronto se estableció el contacto con él. Carlos M. Estefanía, director de la revista Cuba Nuestra que se edita en Suecia, por "los hijos rebeldes de la Revolución", como ellos se autotitulan, publicó íntegra la carta-autobiografía que Canek tuvo la amabilidad de enviarle.
Como su lectura me conmovió, quise escribirle yo también y pedirle autorización para publicar en LLM ese
texto revelador. Su carta a Stefanía es un muestrario de vivencias y expresión de esa necesidad de sacudirse de encima los mitos de la revolución de la que su abuelo fue parte crucial. Ante nosotros tenemos ahora a un escritor nato, a un hombre que se piensa y piensa su mundo, nuestro mundo cubano.
Muestra de que no me equivoqué cuando hace unas semanas le escribí pidiéndole autorización para publicar su texto en LLM, es la carta que van a leer aquí. Canek no me dio la callada por respuesta, como se ha puesto de moda entre algunos.
Gracias a Canek por su amabilidad, por sus opiniones, por todo lo que cuenta, por poner ante nuestros ojos el tablero de su vida. Por su amistad. Y gracias también a Carlos M. Stefanía, y a Cuba Nuestra, por comenzar este intercambio de correspondencia.

Belkis Cuza Malé
Directora de LLM



Carta de Canek Sánchez Guevara:


Querida Belkis: Ante todo, una gran disculpa por mi imperdonable tardanza. Pasé una semana en un pueblito perdido enla sierra y ni hablar de internet por allá. Señora, no sólo tiene mi permiso para publicar tales textos, sino ofrezco mi colaboración plena (excepto en lo económico pues mi bolsillo no lo permite, es la verdad) con su revista y su institución.
Admiro a todas aquellas personas que se dedican con ahínco a la difusión cultural, a la divulgación del saber artístico, y en cuanto a su imposibilidad para pagarme... no se preocupe, en este tipo de revistas es donde suelo publicar. Me siento como en casa...
Me honra profundamente la invitación a publicar en su revista, no sólo por usted misma (la calidez de sus palabras desborda a la fría electrónica) sino también por el gran Padilla, a quien muchos aprendimos a amar a escondidas en la bella isla.
En fin, estimada Belkis, publique y republique tales textos y, si por ventura los traducen, por favor, hágame
llegar una copia, si es posible.
Reciba pues un gran abrazo y toda mi admiración


Canek.
==========================================================
A Carlos M. Stefanía, director de Cuba Nuestra, en Suecia.


Estimado Carlos Manuel:
Cuando recibí tu correo pidiéndome una biografía me sentí como un prócer que nada ha hecho y se ve obligado a llenar unas cuantas páginas en el libro de texto con hazañas imaginarias. Por fortuna mi heroísmo se limita a la simple supervivencia, y mis hazañas, tan imaginarias que ni me imagino contándolas...
........
Nací en La Habana en 1974, en una casona en Miramar, sobre la Quinta Avenida: en resumen, en plena Aristocracia esquina con Burguesía. La vida en casa, empero, era cualquier cosa menos aburguesada. Además de mis padres (Hilda Guevara Gadea y Alberto Sánchez Hernández) habitaba el lugar un grupo de guerrilleros mexicanos llegados a la isla un par de años atrás. Ellos no eran Técnicos Extranjeros ni nada por el estilo, eran unos malditos revoltosos que estaban en Cuba —digamos— sin haber sido invitados por el gobierno (en otras palabras: secuestraron un avión en México y aterrizaron en La Habana; para hacer corta la historia). Creo que vivíamos unas doce o quince personas en aquella casa, no sé bien —por supuesto, mis recuerdos de aquella época no son míos, sino recuerdos de los recuerdos de otros; recuerdos de conversaciones, pues—. En algún momento los revoltosos mexicanos (comunistas, anarquistas, socialistas libertarios, qué se yo) decidieron que esa realidad socialista distaba mucho del ideal de libertad que ellos tenían, así que mandaron a la mierda la realidad y se largaron de Cuba en pos de la Idea (creo recordar que alguno de ellos, incluso, fue invitado a salir del país…). Y allá nos fuimos todos —me llevaron, quiero decir—, hasta la lejana Italia.

Durante los años setenta Italia era un hervidero de refugiados latinoamericanos de todas las tendencias de la izquierda. No “refugiados” en el sentido pasivo del término, sino militantes de sus respectivas causas en el exilio. Había argentinos, colombianos, nicaragüenses, salvadoreños, peruanos y sí, mexicanos también. Qué hacían mis padres en Italia es algo que no concierne al texto en cuestión, baste saber que cuando me preguntan algo relacionado con canciones infantiles, siempre respondo: Bandiera Rosa... Sí, creo que Bandera Roja y La Internacional fueron las primeras canciones que aprendí de niño. Recuerdo (no sé por qué) que en esos años llevaba siempre colgada del cuello una tira de cuero negro con un puño verde olivo. Tengo vagos recuerdos también (como flashazos) del minúsculo departamento que habitábamos en Milán. En serio minimalista...

Cuando tenía cinco años mi madre y yo volamos a La Habana. Durante varios meses (y ya sabes como es el tiempo en las Eras Infantiles: un verano puede ser infinito y un año entero apenas un segundo) vivimos en un apartamento en un edificio recién estrenado, justo tras el hotel Riviera. En realidad eran dos edificios, de esos que llaman de Microbrigada, de unos siete pisos, pequeñas ventanas y balcones aún más chicos. Y yo la pasaba de lo más bien: había tantos niños con los que jugar, tanto sol y tanta vida...

Bien, ese año en La Habana asistí al preescolar y francamente, no tengo muchos recuerdos de la escuela... En realidad sí: recuerdo los días de vacunación (no tienes idea de lo cobardón que era —soy— para las inyecciones). Recuerdo también a un par de gemelos (jimaguas) que eran un verdadero desastre juntos, y ahora me vienen a la memoria las interminables repeticiones de ejercicios caligráficos. En fin, cosas de preescolar.

Terminado ese curso, mi madre y yo viajamos a Barcelona para reunirnos con mi padre. Habían pasado pocos años desde la muerte de Francisco Franco (estoy hablando del setenta y nueve u ochenta) y las izquierdas estaban, como quien dice, desatadas. Mis padres siempre colaboraron con sindicatos y publicaciones diversas, tanto periódicos como revistas de izquierda. Colaboraron profundamente, quiero decir. El caso es que crecí entre salas de redacción y manifestaciones de tres días; el cuarto oscuro de revelado y un concierto de rock; entre mesas de diseño e interminables discusiones sobre el sujeto y el objeto de la revolución. Estudié el primer año de la primaria en una escuela bilingüe (castellano-catalán) de acuerdo con el discurso libertario de la época en España: el rescate de las Autonomías y sus valores culturales, comenzando por la lengua, claro. Recuerdo a mis amigos argentinos, hijos de unos refugiados amigos de mis padres, y recuerdo también las abiertas discusiones que los adultos sostenían por encima de la mesa —y los vinos— sobre la revolución permanente, mundial, en un sólo país, no sé; y siempre citando nombres en ruso, alemán, italiano o francés (vamos, no recuerdo qué discutían, sino el hecho de discutir —algo que, por supuesto, pasó a formar parte intrínseca de mi ser). Yo no entendía nada, y para serte franco, tampoco me interesaba: si Batman lucha por el bien, de qué se preocupan estos tontos, pensaba yo...

Mi padre pudo volver a México cuando el presidente López Portillo dictó una amnistía general para todos los involucrados en los movimientos armados de los setenta. Mi madre tenía siete meses de embarazo y yo siete años de edad. (Aquí debo aclarar que apenas dos años atrás, cuando salimos de Italia, pude decir abiertamente los verdaderos nombres de mis padres, siempre sujetos al rigor del clandestinaje. Mi familia entonces eran los compañeros de ruta de mis padres, y sus nombres —los de todos ellos— otros muy distintos a los verdaderos...) Mi hermano Camilo nació en Monterrey, la ciudad de la que es mi padre y en medio de la numerosa familia paterna, tan ajena y acogedora a la vez: lo desconocido para mí.

Poco antes del primer cumpleaños de mi hermano nos mudamos a la ciudad de México —una mole impresionante que contiene un mundo alucinante— y mis padres, por ironía o yo-que-sé, me inscribieron en una escuela de nombre José Martí. Mi hermano era asmático y yo estudié un año y medio en esa escuela. (Ya sé que una cosa no tiene relación con la otra, sólo intento resumir dos hechos en una sola frase). Camilo pasó su segundo cumpleaños en una cámara de oxígeno en el hospital cercano a casa, y la casa —toda— medía unos siete metros de largo por cuatro de ancho: la sala era también la habitación de mis padres, con la cocina a un lado, apenas separada por una barra o una mesa, no recuerdo. El micro-mini-nano baño y una estrecha habitación que compartíamos Camilo y yo completaban nuestro hogar. Tuve tres buenos amigos cuando viví en ese sitio; uno de ellos murió, no regresó de las vacaciones y cuando le pregunté a su mamá por él, ella se echó a llorar. Después mi madre me explicó. Fue mi primer contacto con la muerte. He perdido a muchos amigos. (El enfrentamiento con la Muerte, afirma Savater marca el inicio del pensamiento en el humano. Cuando por primera vez se piensa en la muerte, se Piensa, en realidad, por vez primera porque la muerte despierta la conciencia de la vida, despierta el miedo y despierta las preguntas también…)
Terminé la primaria en la ciudad de México, en una pequeña escuela de la que tengo buenos recuerdos y en la que hice buenos amigos. Por entonces vivíamos en el sur de la ciudad, en una unidad habitacional con cuarenta y siete edificios, lo recuerdo bien. Estaba cerca de la Universidad Nacional, así que vivían algunos profesores e investigadores de dicha institución... con sus familias, claro. Durante las dictaduras latinoamericanas de los años setenta, México acogió a muchos perseguidos políticos de diversas nacionalidades, sobre todo argentinos y chilenos. Algunos de ellos encontraron trabajo en la UNAM, y unos cuantos vivían en los edificios cercanos al mío. De hecho, mi mejor amigo en esa época era un chileno a quien recuerdo con mucho cariño... nos hemos visto un par de veces después, seguimos siendo amigos. Entre nosotros teníamos un pacto, un secreto que nadie más debía compartir: éramos comunistas... (es decir, sabíamos que había algo diferente en nuestro pasado, en nuestra historia, y teníamos la vaga idea de que un vago sentimiento de justicia justificaba esa diferencia... En fin, todo un trabalenguas infantil).

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por El tuerto el Dom Jul 08, 2007 12:53 pm

continuacion...................
Mi madre, mi hermano y yo nos fuimos a vivir a La Habana en el verano de 1986, e inmediatamente después, entré a la secundaria Carlos J. Finlay, en Línea y G, en pleno Vedado. Honestamente, fue un choque tremendo. No tanto por las diferencias tangibles, materiales, como por las otras, las incorpóreas, las no-cósicas: de ser la revolución una utopía o una conversación, se convirtió para mí en una realidad absoluta. Entendámonos, yo no entendía un carajo de la revolución, tan sólo intuía que era el núcleo de nuestra vida (de la vida que yo había vivido con mi familia) y que se trataba de algo de lo que sólo se hablaba en voz alta cuando se estaba en confianza. De hecho, mi relación familiar con Ernesto Guevara nació en Cuba, donde irremediablemente fui bautizado como El Nieto del Che, y eso ya a los doce años.

Me costó mucho aprender a lidiar con esa suficiencia revolucionaria tan llena de carencias, con ese discurso que se contradecía al abandonar el aula y con la maldita obsesión de algunos de mis profesores con que yo tenía que ser el mejor. Por otra parte, recuerdo con especial cariño a mi maestro de Español, a quien le agradeceré siempre la severidad con que revisaba mis trabajos; a cierta profesora de Matemáticas con quien de inmediato hice amistad, y a otro más de la misma asignatura, que era serio y jocoso a la vez; recuerdo a una profesora de Química de quien no aprendí mucho pero me caía muy bien y a una de Fundamento de los Conocimientos Políticos que, involuntariamente, me hacía pensar.

Ser El Nieto del Che fue sumamente difícil; yo estaba acostumbrado a ser yo, a secas y de pronto comenzó a aparecer gente que me decía cómo comportarme, qué debía hacer y qué no, qué cosas decir y qué otras callar. Imagina, para un preanarquista como yo, eso era demasiado. Por supuesto, me empeñé en hacer lo contrario. Mis padres me educaron (como a mis hermanos) con absoluta libertad. De hecho, a veces pienso que me educaron para ser desobediente... aunque quizás sólo esté buscando excusas, no lo sé. Lo cierto es que pronto comencé a sentirme a disgusto con tal situación. Vivíamos en un apartamento amplio y confortable (quizá el único inconveniente es que estaba en un piso doce y el ascensor pocas veces funcionaba) pero bastante alejados de la nomenclatura. De los pocos contactos que tuve con la “alta sociedad” cubana no tengo recuerdos memorables (y no incluyo aquí a los buenos amigos que encontré en esos estratos: pocos pero sinceros), a no ser por el gusto amargo que me quedaba al comparar sus palabras y su forma de vida con las palabras y la vida del llamado Pueblo. Pero yo apenas me hacía adolescente, las valoraciones las hago ahora, en aquel momento no las comprendía del todo. No quiero que pase por tu cabeza la idea de que yo era un niño superdotado o algo por el estilo, sencillamente fui educado en el análisis, y el análisis decía que algo andaba mal, ¿entiendes? Digamos que sabía sin comprender; o que comprendía sin saber a ciencia cierta qué demonios ocurría a mi alrededor. Porque yo no vivía encerrado en una burbujita de cristal, de ninguna manera. Mis amigos vivían en el Vedado mismo, o en Centro Habana, o en Marianao, o en Miramar, o en Alta Habana, o en Alamar o en La Lisa. Mi vida no quedó circunscrita al discurso oficial, si bien formaba, consciente o inconscientemente, parte de ese discurso... Asistía a conciertos de rock (semiclandestinos mas tolerados... a veces), vagaba por la ciudad como uno más de sus habitantes; era joven y por ello sospechoso. ¿Sospechoso de qué? Pues eso, de ser joven, supongo. A veces me detenían en la calle y revisaban mis papeles y mis pertenencias, y una vez me revisaron el culo. En serio, recuerdo que estaba en la cola de Coppelia y se me acercó un tipo vendiendo pastillas (psicotrópicas, claro). Le dije que no quería y en cuanto dio dos pasos me cayeron encima. Me llevaron a los baños de la heladería, hicieron que me desnudara y me obligaron a hacer cuclillas mientras uno de ellos, con su uniforme de civil (la sempiterna guayabera blanca) se asomaba a ver si alguna pastillita asomaba por el ano... Qué obsesiones las de los policías...

En fin, era yo un greñudo más, un “desafecto”, “antisocial” y algo muy cercano —según los cánones policíacos— a un lúmpen. Claro que no lo era pero eso no importaba, y además en cuanto salía a relucir mi árbol genealógico, simple y llanamente me soltaban, no sin antes recordarme que esas no eran las actitudes que se esperaban de alguien como yo: El Nieto del Che no podía frecuentar tales compañías; en otras palabras, que no me juntara con el pueblo, que no me contaminara con ellos. Comencé a comprender que Pueblo es una hermosa abstracción que tiene múltiples usos, sobre todo retóricos... Tendría yo unos quince o dieciséis años y por entonces ya había abandonado el Pre.
Sí, como tantos otros estudiantes de mi generación fui un desertor escolar. Navegaba con bandera de NadaMeImporta entre otras cosas para restarme importancia o, mejor aún, para restarle importancia a la imagen que de mí se esperaba (si es que a estas alturas se esperaba algo de mí). Por esos años adquirí la costumbre de discutir, aún en términos superficiales, sobre lo real y lo simbólico, sobre el fondo y la forma, sobre la esencia y la apariencia. Comencé a enamorarme de las palabras y de las ideas. Me apasioné con Kafka y —lo admito con rubor— el primer pensador que en verdad me “llegó” fue Schopenhauer, tan antitropical él. Me interesaban por igual el rock y el mito de Trotsky, los dadaístas y el sonido electrónico; y al mismo tiempo, todo me daba igual. Era un chico un tanto silencioso: no triste ni nada de eso, por el contrario, siempre he sido feliz; quiero decir que era bastante introspectivo: Existencialista, decían mis amigos mayores, y aunque a mí no me quedaba muy claro qué significaba aquello, la palabrita me gustaba.

Comencé a interesarme en las formas culturales, a leer sobre pintura y música, a hundirme en novelas y películas, ensayos filosóficos y teorías artísticas; no sé, simplemente a buscar. Mi lucha, empiezo a darme cuenta, siempre ha sido cultural: digamos que el hombre es hombre a pesar de sí mismo, pero se hace plenamente humano por encima de su ser. Ser lo que somos es natural; lo cultural entonces, es preguntarnos qué somos, a dónde vamos, y también de dónde venimos. Y cuando afirmo que soy un hombre “culto” no refiero con esto al sentido aristocrático que se oculta tras el término; entiendo por hombre culto a aquel que sabe que además de su propia cultura hay otras más, ni mejores ni peores, tan sólo diferentes. Y en Cuba, Carlos Manuel, ambos lo sabemos, la dictadura es también cultural. O, ante todo, quizás... (Recuerdo ahora un acontecimiento que al igual que a tantos cubanos, me marcó como hierro candente. Me refiero al telenovelesco juicio al General Arnaldo Ochoa, a los hermanos De la Guardia y demás implicados en el tráfico de drogas, marfil, diamantes y divisas. Si utilizo el término “telenovelesco” es sólo para acentuar el modo en que yo lo viví: a través del televisor, noche tras noche, a las ocho en punto, esperando un desenlace que de antemano conocíamos, con el morbo exacerbado y ese desagradable tonito inquisitorio que permeó todo el (pre)juicio… Entendámonos, no insinúo que esos hombres fueran inocentes, sino que a todas luces sus superiores conocían tales manejos. A nadie podía caberle en la cabeza (a menos que el cerebro dejase mucho espacio libre dentro de la cavidad craneana) que el mismísimo Comandante no estuviera al tanto de todo el asunto. Evidentemente se trató de una operación de Estado, como muchas más que hemos presenciado; una operación destinada a procurar de preciosos dólares al gobierno cubano… Nadie en su sano juicio podía aceptar tal locura, tamaña farsa, tremenda broma de pésimo gusto. Sin embargo, mucha gente perdió el juicio en esos meses… Se hacían los locos, para decirlo en buen cubano; admitieron a pies juntillas la mentira judicial pero, ¿qué otra cosa podían hacer? Yo tampoco decía en voz alta lo que pensaba, lo comentábamos entre los amigos, nada más. Lo discutíamos como uno de los tantos temas que por entonces nos interesaban: las tetas de Fulanita o la fiesta de mañana, la proyección de Metrópolis o el concierto de Carlos Varela, no sé… Se discutía mucho pero nada se decía: ¿Cómo expresar la ausencia de expresión; ésa que silencia al individuo y lo vuelve zombi parlante?)
Después viví en El Cerro, en un minúsculo apartamento a unas cuadras de la Biblioteca Nacional, donde por cierto trabajé: restauraba libros. Olvidé decirte que entre los quince y los diecisiete años fui aprendiz de fotógrafo, primero en Juventud Rebelde y luego en Granma (además de adentrarme en lo que, con algo de autoelogio, se da en llamar fotografía artística). Edité junto con algunos amigos una pequeña revistita fotocopiada dedicada al rock (unos pocos ejemplares, nada más), y comencé a escribir. Debo decir que todo esto lo hacía con la mayor ingenuidad del mundo, no como parte de un plan maestro sino con la espontaneidad del antojo. Me interesé por las vanguardias artísticas, culturales, estéticas, y también, claro, por las ideológicas y políticas. Me hundí en los ismos, he de admitirlo. Empecé a dedicarme al diseño gráfico, al tiempo que hacía fotografía, componía música y escribía pésimos poemas “abstractos”. Me hice buen lector y poco a poco, editor.

En 1996 salí de Cuba, un año después de la muerte de mi madre y a diez de mi llegada a La Habana —mi hermano salió de Cuba justo después de la muerte de Hilda—. Salí con el corazón hecho mierda y las ideas más revueltas que cuando llegué: había vivido desde los doce hasta los veintidós años ahí. Me hice en Cuba: la amé y la odié como sólo se puede amar y odiar algo valioso, algo que es parte fundamental de uno...
Ahora vivo en la ciudad de Oaxaca, en México, alejado voluntariamente de la comunidad cubana en este país, y del exilio en general —debo admitirlo, me harta la sola idea de dedicarme a hablar de Cuba: me interesan tantas cosas—. Soy diseñador, editor, a veces promotor cultural o crítico de la cultura, según el caso. Colaboro con algunas publicaciones culturales o políticas; sigo componiendo música y me involucro en discusiones artísticas. Estoy editando una revista cuyo número 0 está pronto a aparecer (se llama El Ocio Internacional y aparecerá en papel y en internet a la vez —ya les avisaré): una revista dedicada al análisis y la discusión cultural; y además, escribo una novela, La inmortalidad del cangrejo, de la cual llevo unas 280 cuartillas. (En 1996 publiqué un librito titulado Diario de Yo —que para colmo ni siquiera es un diario—, texto que pronto pondré en red por si a algún despistado le interesa… La publicación corrió a cargo de una pequeñísima editorial hoy desaparecida y hasta donde yo sé, no se vendió un sólo ejemplar, lo que aumenta mi orgullo anticapitalista... Je.)

En cuanto a mí... ¿qué puedo decir? Sólo soy un egoísta que aspira a ser un hombre libre. Un egoísta que sabe que el Egoísmo nos pertenece a todos y que éste ha de ser solidario si se quiere pleno: en otras palabras, que mi libertad sólo es válida si la tuya también lo es, si mi libertad no aplasta tu libertad ni la tuya a la mía... Como decían los Sex Pistols: And I am an anarchist...

Como ves, estimado Carlos Manuel, se trata de la biografía de un inútil. Si no puedo plantear mi vida como una secuencia de logros, premios y demás es, simple y llanamente, porque no los tengo. Vivo de acuerdo a mis propios valores, hago lo que me gusta hacer. En definitiva, soy feliz. Espero, amigo Carlos, que logres extraer de este enredillo unos cuantos datos que sean de utilidad a ti y a tus lectores.
Un abrazo fraterno
Canek Sánchez Guevara
<caneksanchez@yahoo.com.mx>

___________________
Canek Sánchez Guevara (Cuba, 1974), diseñador, escritor y compositor, vive en México. Es el nieto del guerrillero Ernesto Ché Guevara.

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por El tuerto el Dom Jul 08, 2007 1:18 pm

Solo añadiria,que aunque el no tiene la culpa,,es el nieto de un asesino,y eso debe ser bien pesao,un saludo,me encontre esto,paseando por internet,y nada,queria compartirlo,sigo en mi BBQ,que hoy DIOS nos ha regalado un bello domingo y despues de tanta lluvia,hoy se puede hacer algo,un saludo,el tuerto.

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por Huésped el Dom Jul 08, 2007 1:22 pm

Gracias Tuerto, buenisima esta carta y autobiografia, otra que se debe mandar a Cuba, me gusto la parte final donde dice:

.... mi libertad sólo es válida si la tuya también lo es, si mi libertad no aplasta tu libertad ni la tuya a la mía..

Y en referencia a su comentario de que es el nieto de un asesino, le digo algo que una vez me dijeron a mi:

Los amigos se escogen, la familia NO.

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por El tuerto el Dom Jul 08, 2007 2:03 pm

Muy cierto y creame que no lo recrimino,no puedo hacerlo,solo que hago un distingo innecesario,pues todos saben,quien fue el che,pero lo puse por identificar abuelos,el mio,fue tremendo hombre,y yo tampoco lo escoji,pero la verdad hay que decirla,Gracias Amiga Matanzas,por sus declaraciones,tan objetivas como siempre,un saludo el tuerto,y creame que siento la tragedia de este Cubano,no debe ser facil vivir con tal estigma.

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por PLACETA el Dom Jul 08, 2007 2:38 pm

Debe ser muy dificil andar por el mundo teniendo como abuelo a un asesino, asesino y famoso ademas, muy buen escrito estimado amigo.Saludos a los suyos y feliz domingo, alo mejor estamos en la semana de la gran noticia.

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por El tuerto el Dom Jul 08, 2007 3:00 pm

DIOS LO PERMITA,un saludo,el tuerto.

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por Invitado el Dom Jul 08, 2007 4:07 pm

gracias tuerto.!!!!
ademas de interesante su articulo este muchacho tiene talento y pienso que una entrevista se impone para que libre su pensamiento sobre la vida en detalles de su abuelo.
Leo.

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por Ricardo_333 el Dom Jul 08, 2007 4:41 pm

M.L. Matanzas escribió:Gracias Tuerto, buenisima esta carta y autobiografia, otra que se debe mandar a Cuba, me gusto la parte final donde dice:

.... mi libertad sólo es válida si la tuya también lo es, si mi libertad no aplasta tu libertad ni la tuya a la mía..

Y en referencia a su comentario de que es el nieto de un asesino, le digo algo que una vez me dijeron a mi:

Los amigos se escogen, la familia NO.

Amiga M.L. Matanzas, muy buena observacion de la carta de est joven.
Eso es cierto uno no escoge a sus padres o a su familia, naces y ya.Encambio los amigos si los puedes escoger y no obstante puedes errar pero lo importante seria siempre poder rectificar sobre tus propios errores y no por los que no cuentan a tu espalda.No creo que este joven tenga que cargar con las muertes y asecinatos de su abuelo.Ni nacido estaba cuando eso sucedio, me imagino que despues que salio del pais fue cuando se percato quien era realmente su abuelo y creanme que mayor castigo gratis que ese no se lo deseo a nadie.Es algo que hay que saberlo enfrentar y superarlo.
En todo caso su madre , si la criticaria mas por que ella con la edad que tiene sabe de la mentira con la que se ha criado.
Saludos
Ricardo

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por El tuerto el Dom Jul 08, 2007 5:55 pm

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Asunto: El Nieto del Che dice.... Hoy a las 1:22 pm






Gracias Tuerto, buenisima esta carta y autobiografia, otra que se debe mandar a Cuba, me gusto la parte final donde dice:

.... mi libertad sólo es válida si la tuya también lo es, si mi libertad no aplasta tu libertad ni la tuya a la mía..

Y en referencia a su comentario de que es el nieto de un asesino, le digo algo que una vez me dijeron a mi:

Los amigos se escogen, la familia NO.
_________________
Saludos...!!!
M.L. Matanzas

LIBERTAD PARA EL DR. BISCET Y TODOS LOS PRESOS POLITICOS.














Que frase mas linda usted a señalado,Amiga Matanzas,esa es la esencia de la Democracia,un saludo,el tuerto.

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por vampires el Lun Jul 09, 2007 3:03 pm


CARTA DEL NIETO DEL CHE GUEVARA PUBLICADA POR LA REVISTA MEXICANA PROCESO, en su edición del 17 de Octubre de 2004

Estimado Homero Campa:

Por supuesto, recuerdo los tiempos en que eras corresponsal en La Habana y visitabas nuestra casa. Recuerdo, siendo yo un jovencito impertinente (y lo impertinente no se me quita, he de admitirlo) haber asistido a algunas conversaciones entre tú y mi madre y, creo recordar también que la última vez que nos vimos fue, precisamente, en el funeral de Hilda. Quizá me equivoque en esto último, me ha ocurrido otras veces aunque a la inversa: personas que ahí estuvieron, con las que al parecer conversé y a quienes no logro recordar... Cosa de las circunstancias, supongo.

En la breve carta que me enviaste solicitando una entrevista, dices comprender las razones por las cuales me niego a concederlas. No estoy seguro de ello, así que intentaré una ligera explicación: En la prensa occidental, tan escasamente libre en realidad (tan llena de sobrentendidos que nadie entiende, y críticas más que superficiales y sosas), es común que los cuestionamientos al régimen cubano comiencen por denostar la insistencia de éste en prácticas caducas e ineficaces, tiránicas y victimistas, heroicas y pobres. A ese sistema se le llama con harta ignorancia, mucha desinformación y peor mala leche, comunismo.

Mi postura, empero, es otra; incluso contraria, si se quiere. Todas mis críticas a Fidel Castro y epígonos parten de su alejamiento de los ideales libertarios, de la traición cometida en contra del pueblo de Cuba y de la espantosa vigilancia establecida para preservar al Estado por encima de sus "gentes". (Por una de esas jugarretas de la memoria me asalta ahora el recuerdo de la primera paradoja que conscientemente expresé en el orden de lo político. Ocurrió, como tantas cosas importantes en La Habana, durante una ardiente noche de verano cubierta de ron y tabaco. Tendría yo unos dieciséis años y vagaba por el barrio con amigos recién estrenados, botella en mano, cigarro en labios, parloteando sin pena ni gloria cuando Joel, pleno de reservas habida cuenta mi apellido, me preguntó si era yo comunista -–recordarás, estimado Homero, que en Cuba ser comunista significa avalar al régimen, estar a favor de la dictadura, y no otra cosa-–, a lo que respondí, con toda la risueña seriedad que la ocasión ameritaba: "Sí, lo soy". Entonces -–preguntó mi amigo-–, ¿tú estás con el gobierno? "No", fue mi respuesta inmediata; "precisamente porque soy comunista estoy en contra de esta farsa..." La verdad es que un año antes, tras la "invitación" a ingresar en la escuela militar Camilo Cienfuegos, y ante mi rotunda negativa y sarcasmos escupidos, recibí uno de esos sabios consejos maternos que acompañan a uno de por vida: "Si vas a criticar a la revolución -–me dijo Hilda, con su sempiterno cigarro entre los dedos-–, primero debes comprender de dónde proviene, cuáles son sus principios y cuáles sus fines..." Y ahí mismo, sin mayores contemplaciones, me mandó a leer a Marx...).

La inmovilidad en que cayó la obra revolucionaria tiene su origen en el concepto que de sí misma erigió: el de permanencia. La revolución (apenas pasada la década netamente revolucionaria) para ser "permanente" debió permanecer inmóvil pues de lo contrario liberaría a las fuerzas libertarias implícitas en ella. Lo que permanece entonces, no es el accionar revolucionario sino la clase social que detenta el control de la institución "revolucionaria". La revolución (el movimiento que ésta fue) hace años falleció en Cuba -–de muerte natural, por cierto: hubo de ser asesinada por quienes la invocaron para evitar que se volviera contra ellos. Tuvo que ser institucionalizada y asfixiada por su propia burocracia (ya el Ché nos había prevenido de esto), por la corrupción (robolución, se le llamó), por el nepotismo (sociolismo) y por la verticalidad de la tan mentada organización: el Estado "revolucionario" cubano–. Así, al concepto de "dictadura del proletariado" la sabiduría popular pronto le abolió el adjetivo: sólo quedó un sustantivo, absoluto y prohibido.

La nueva burguesía socialista no tardó en hacer suyos los más abyectos discursos y métodos de la recién destronada derecha en todo lo relativo a la vida privada y aún superando a ésta en lo concerniente a la asociación política -–seamos honestos, un joven rebelde como fue Fidel Castro, en la Cuba de hoy, sería inmediatamente fusilado, no condenado al exilio-–; todo esto con la agravante de que se trataba de un gobierno de "izquierda" proveniente de un movimiento cívico-militar de lo más heterogéneo y heterodoxo. La persecución de homosexuales, hippies, librepensadores, sindicalistas, poetas (disidentes de cualquier signo o condición) se parece en demasía a lo que se estaba combatiendo. La criminalización de la diferencia nada tiene que ver con la libertad. La concentración del poder en unas pocas manos tampoco se cuenta entre los ideales libertarios, muchísimo menos la vigilancia perpetua sobre los individuos o la prohibición de las asociaciones que al margen del Estado éstos puedan hacer. Claro que el poder es del pueblo pero sólo el simbólico; el real, empero -–la toma de decisiones-– nó: ése pertenece al Estado y el Estado es Fidel. (Se me ocurre ahora que la desconfianza que el gobierno siente con respecto a su pueblo proviene sólo de su alejamiento de éste último, de su enajenación en un abstracto mundo de cifras y de la reducción que de la revolución hizo. De otra forma, cómo comprender que un gobierno revolucionario que emana del pueblo y que lo representa fielmente pueda sentir temor alguno por ese mismo pueblo.)

La insistencia por parte de adalides y denostadores del régimen en el sentido de que éste es marxista, rebasa todo sinsentido, pues marxismo, en Cuba, es sólo una asignatura escolar, una consigna del Partido y demás "organizaciones de masas" y, en el mejor de los casos, un sueño trunco.

Para Marx (para cualquier libertario, en realidad) libertad y dictadura conforman un antagonismo indisoluble.
Cierto que caminan juntos -–como todo binomio de opuestos-–, más no por la misma ruta y de hacerlo (de pretenderlo, quiero decir), jamás llegarían al mismo sitio: si el fin justifica los medios, son los medios los que prefiguran el fin... En otras palabras, no se alcanza la libertad por la vía de la imposición. Nunca...

Una suerte de aristocracia fingidamente proletaria se fue gestando en el seno del gobierno "popular" oponiéndose con todas sus fuerzas a la democratización del proyecto revolucionario: la revolución cubana no fue democrática porque engendró en sí a las clases sociales destinadas a impedirlo: la revolución parió una burguesía, aparatos represivos dispuestos a defenderla del pueblo y una burocracia que la alejaba de éste. Pero sobre todo fue antidemocrática por el mesianismo religioso de su líder.

Erigirse salvador de la Patria es una cosa; serlo por siempre, otra. En efecto, Fidel -–con sus tropas y una buena parte de la sociedad civil-– liberó a Cuba de la gangsteril dictadura batistiana pero con su obstinada permanencia sólo logró volverse, él mismo, dictador.
Del joven revolucionario al viejo tirano hay un abismo insalvable; el mismo que hay entre el disentir de aquel rebelde y el ordenar de este ser enloquecido por el poder y la gloria.

En algún momento del camino Fidel Castro comenzó a creer en sí mismo; no contento con ello, nos obligó a todos a creer en él. En lugar de pugnar por una sociedad escéptica, librepensante y crítica, aplaudió la credulidad, la sumisión y la obediencia absoluta de su pueblo. Todo lo que cuestionó del viejo régimen lo reprodujo por triplicado en el "nuevo". Todo cuanto atacó de joven, lo avaló de viejo. Todo lo que no debió ser el gobierno cubano, hizo que lo fuera. Acabó amando todo lo que hay de odioso en la política real...

La historia de la humanidad ha sido forjada (también) a golpe de guerras y revoluciones; la cubana fue una más. La historia de los hombres se narra como una perpetua lucha contra sus opresores; Fidel luchó como hombre libre y hoy niega la libertad de los hombres: se volvió uno de aquellos, despótico, cínico y prepotente hasta el paroxismo; ni mejor ni peor que un Fox, un Bush, un Berlusconi o un Putin cualquiera; Castro es uno de ellos: tan igual como diferente -–la misma cosa, la misma basura, en otro contenedor... guardadas las distancias, claro o, mejor aún, salvadas las diferencias–. La lucha por la libertad no sólo no ha concluido en Cuba; tampoco en México ni en Vietnam; ni en los
Estados Unidos ni en Chile; ni en Angola ni en Rusia; ni en China ni en Nicaragua... No ha terminado porque aún somos esclavos de las condiciones que nos son impuestas: todo lo que somos proviene de lo que se nos permite ser. Y eso, amigo mío, no es libertad.

Puestos los antecedentes claros, querido Campa, sólo me queda responder a tu solicitud. Disculpa que lo haga con la siguiente...


Última edición por el Lun Jul 09, 2007 5:37 pm, editado 1 vez

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por vampires el Lun Jul 09, 2007 3:07 pm

AUTOENTREVISTA QUE SE NIEGA A SÍ MISMA
de Canek Sánchez Guevara para Homero Campa Butrón

Pregunta: Entonces, ¿consideras que el "reino de la libertad" del que tanto escribiera Marx no ha acontecido en Cuba?

Respuesta: Ni en Cuba ni en ninguna otra nación, que yo sepa... Claro que los gobiernos reivindican la libertad como algo propio, no hay presidente o tirano que no reclame como derecho exclusivo el reino de la libertad; pero ésas son patrañas, tú bien lo sabes: pura verborrea política, promesas y poco más. La libertad es, sólo si el individuo ha logrado emanciparse del trabajo asalariado... si su libertad es la condición de la libertad de todos, y viceversa.

Pregunta: Algo difícil de expresar en Cuba...

Respuesta: Difícil de encontrar en cualquier parte del planeta, diría yo. En este mundo, seamos honestos, el dictum laboral sigue siendo Pobreza obliga. Son pocos aquellos que trabajan en lo que más les place, el resto debe conformarse con cualquier cosa a cambio de una paga que puede ser mísera o no, pero indefectiblemente hará miserable al trabajador: el trabajo no ennoblece al hombre porque su quehacer no le pertenece, le es arrebatado en cuanto lo concluye (y aún antes, en ocasiones)... La abolición del trabajo es el fin del socialismo, y Marx habla muy claramente del comunismo vulgar, ése que "aparece en una doble forma; el dominio de la propiedad material es tan grande que tiende a destruir todo lo que no es susceptible de ser poseído por todos como propiedad privada. Quiere eliminar el talento por la fuerza. La posesión física inmediata le parece la única meta de la vida y la existencia. El papel del trabajador no es abolido, sino que se extiende a todos los hombres (el subrayado es mío). La relación de la propiedad privada sigue siendo la relación de la comunidad con el mundo de las cosas... Este comunismo, que niega la personalidad del hombre en todas las esferas, es simplemente la expresión lógica de la propiedad privada." Todo esto ocurre en Cuba, donde no rige el socialismo ni el comunismo, sino un vulgar capitalismo de Estado llamado también fidelismo. Como ya dije en la introducción, mi crítica al régimen de La Habana no estriba en que éste sea comunista, sino en que no lo es...

Pregunta: ¿A qué te refieres exactamente con eso de "abolición del trabajo"?

Respuesta: Quino puso en boca de su personaje Miguelito (admito que de niño ese chico era mi héroe, muy por encima de la pesada de Mafalda) la siguiente pregunta: ¿Por qué el hombre para ser hombre debe ser plomero, ingeniero o astronauta y el gato para ser gato tan sólo debe beber leche, maullar y dormir? Veamos: es mediante el trabajo que el hombre se relaciona con la naturaleza y la transforma. Así se transforma también el hombre. Así se hace a sí mismo... Ahora, para Marx el trabajo debe ser una actividad y no una mercancía, por ello establece la diferencia entre trabajo libre y trabajo enajenado -–hueco de sentido, vacío en sus entrañas–-, que transforma al hombre en un "monstruo tullido": "En la sociedad comunista -–asegura Marx-–, donde cada individuo no tiene acotado un círculo exclusivo de actividades, sino que puede desarrollar sus aptitudes en la rama que mejor le parezca, la sociedad se encarga de regular la producción general, con lo que hace cabalmente posible que yo pueda dedicarme hoy a esto y mañana a aquello, que pueda por la mañana cazar, por la tarde pescar y por la noche apacentar el ganado, y después de comer, si me place, dedicarme a criticar, sin necesidad de ser exclusivamente cazador, pescador, pastor o crítico, según los casos." Si esto tiene relación alguna con el sistema cubano, es algo que yo no he notado. No he tropezado con tal libertad ni en Cuba ni en ningún otro Estado ("comunista" o no). Esencialmente, las críticas que descargo contra el gobierno cubano son plenamente transferibles a cualquier otro porque en esencia, el estado de las cosas y los individuos permanece inamovible en todo el orbe.

Pregunta: Sí, pero un obrero sueco gana más (vive mejor) que uno cubano...

Respuesta: Dejaré nuevamente responder a Marx: "Un aumento de salarios obligado no sería más que una mejor remuneración de los esclavos y no devolvería, ni al trabajador ni a su trabajo, su significado y su valor humanos." Entendámonos, las condiciones laborales podrán ser menos peores (de hecho lo son) pero eso no anula la condición de esclavitud laboral en que vive el hombre. El hombre habita un mundo que en realidad no le pertenece: ni la tierra ni el fruto de ésta; ni la fábrica ni las mercancías ahí producidas son, en verdad suyas. El hombre debe venderse para comprar; el hombre se pervierte en mercancía para adquirir las mercancías necesarias para su subsistencia, aquí y en Cuba... Más fácil: no somos libres porque no somos dueños plenos de nuestra fuerza laboral, de las herramientas con las que producimos ni del producto resultante.

Pregunta: ¿Por qué insistes en esta retórica marxiana?

Respuesta: Digamos que si habláramos de arte sacaría mi sombrero dadaísta y poetizaría con recortes de periódico, pero hablamos de política, de ideología, de Cuba. Por lo demás, si sueno demasiado ortodoxo es sólo para utilizar un recurso que allá es cotidiano: citar a Marx para justificar los discursos propios. Mi dogmatismo, sin embargo, raya en lo cismático: carezco de libros sacros, pues... Pero si ha de elaborarse una crítica ideológica de la revolución cubana, ésta sólo debe hacerse desde el territorio del marxismo, ahí de donde -–se supone-– proviene su ideología (y aclaro que aquí no elaboro una crítica a fondo, y que no soy yo un teórico marxista, como sin duda ya habrás notado). Sólo desde las ideas de Marx, pienso, puede verse en su conjunto el estrepitoso fracaso de un ideal falsificado. Así, cuando el Comandante muera, el fidelismo morirá con él (para bien o para mal, quién puede saberlo). El sistema que creó se esfumará con sus restos pues fue hecho a su medida -–a su imagen y semejanza-– y no para ser compartido, nunca para que lo dirija otro... Me resulta imposible no evocar la visión de aquel rebelde mirando hacia el futuro y compararla con la patética sombra de este hombre que insiste en arrastrar al futuro en su caída. La verdad es que el marxismo ha sido esgrimido como justificación teórica por una oligarquía política que, de entrada, niega el carácter multi-ideológico de su sociedad: que esta actitud forme parte del razonamiento dialéctico es algo que, en verdad, escapa a mi comprensión... Por último, si insisto tanto en el tema es porque a pesar de los años, aún sigo los consejos de mi madre... Unos pocos de ellos, al menos.

Pregunta: ¿No temes a las represalias?

Respuesta: Por supuesto, me parece de lo más natural que yo (cualquier individuo, da igual) sienta temor ante la naturaleza represiva del Estado. Lo que me parece antinatural es que sea la izquierda la que convoque, dirija o aplauda las represalias en contra de los librepensadores. Porque yo no soy más que eso. No soy un político, sino un "hombre político" a secas. Que al gobierno le molesten mis palabras es normal, no estoy cantándole alabanzas; que individuos en Cuba y fuera de la isla hagan el trabajo del Estado y se dediquen a censurar las expresiones libertarias, me parece francamente lamentable…

Pregunta: ¿Te consideras de izquierda?

Respuesta: Sí; si ser "de izquierda" implica ante todo cuestionar con fiereza las incoherencias y dislates de la izquierda misma... Y sus excesos, claro. Desafortunadamente, no parece ser un ejercicio grato a las izquierdas... Que la derecha se comporte como derecha es lo normal bajo el sol; que la izquierda adopte, consciente o inconscientemente métodos derechistas, representa un autoatentado que bajo ningún concepto debe permitirse, por la sencilla razón de que nos daña a todos: a la izquierda misma, en primer lugar.

Pregunta: Canek, una última pregunta: ¿me concederías una entrevista?

Respuesta: No, Homero, lo lamento; no me agradan las entrevistas, bien lo sabes. La verdad es que nunca sé qué responder, acabo enredándolo todo y diciendo aquello que se supone, no debería decir. En otras palabras, siempre me meto en problemas... Por otra parte, siéntete libre de publicar estas líneas si así lo juzgas conveniente (íntegras, por favor: una coma fuera de lugar da lugar a mil malentendidos) y recibe un sincero y afectuoso saludo de tu amigo

Canek Sánchez Guevara

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por PLACETA el Lun Jul 09, 2007 7:35 pm

"EL QUE EN LA JUVENTUD NO FUE REBELDE NO TIENE CORAZON, PERO SI A LOS 30 NO CAMBIO LO QUE LE FALTA ES CEREBRO."

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por Anonymou el Lun Jul 09, 2007 9:18 pm

Creo que Marx no trabajo mucho en su vida........y de una vida tan complicada es imposible que resulte un ser humano coherente..........lo que nos lleva a tratar de darle a los niños una infancia feliz , si queremos tener un futuro hombre, el hombre no elige a su familia, pero como decia mi abuela........."La mata de mangos, no da cocos".

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por Huésped el Lun Jul 09, 2007 9:38 pm

@Sandra escribió:Creo que Marx no trabajo mucho en su vida........y de una vida tan complicada es imposible que resulte un ser humano coherente..........lo que nos lleva a tratar de darle a los niños una infancia feliz , si queremos tener un futuro hombre, el hombre no elige a su familia, pero como decia mi abuela........."La mata de mangos, no da cocos".

Sandra, mi dicho es parecido al de su abuela; pero tiene otro significado (creo yo): No se puede buscar mangos en una mata de aguacate...

En ingles tienen uno equivalente al de su abuela: La manzana nunca cae lejos de la mata. Pero la realidad es que, si se dan casos que los hijos o nietos piensan (y actuan) un poco diferente de sus padres. Lo mismo hay chances que salgan mejor, como lo hay que salgan peor que sus padres; aunque es cierto que una gran mayoria tomara, mas o menos, el camino que sus padres le enseñaron.

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Re: El Nieto del Che dice....

Mensaje por PLACETA el Mar Jul 10, 2007 9:43 pm

Querida Sandra, siempre digo que la educacion comienza y termina en la casa, nuestros hijos van al colegio para aprender ciencias y letras, pero a ser hombres decente, utiles y con principios correctos se lo enseñamos en casa con nuestra conducta, Carlos Marx, que mas se puede decir hay un hilo sobre el en este foro. Amiga salud y felicida por su casa.

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Re: El Nieto del Che dice....

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