«—¡Camaradas, la opresión capitalista ha finalizado! —dijo el comandante—. A partir de hoy será el pueblo el que mande, dejará de haber explotadores y especuladores financieros, se nacionalizarán las empresas y dejarán de existir los paraísos fiscales. —¡A mi cerdo no lo toca nadie! —protestó un airado granjero.»