Secretos de Cuba
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Respecto a la normalización de relaciones o el intercambio de presos realizado el miércoles como parte del acuerdo entre Cuba y EEUU

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CUBA: LOS AÑOS DUROS

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CUBA: LOS AÑOS DUROS

Mensaje por Anonymou el Jue Abr 26, 2007 3:57 pm

Por. Orlando Pérez y Homero Campa

Una isla rodeada de capitalismo

En Moscú una multitud derriba la estatua de Stalin y en Bucarest una grúa arrastra la de Lenin. En la Plaza Roja moscovitas ansiosos hacen cola a las puertas de McDonald´s. A martillazo limpio cae el muro de Berlín y sus pedacitos se venden como souvenirs.
Honeker se asila en la embajade de Chile donde gobierna su "antípoda": Augusto Pinochet. Ceausencu cae asesinado por las masas rumanas, las mismas que una semana antes lo vitoriaron durante un desfile oficial. De un día para otro, un intelectual sin pasado político, Vaclav Havel, se convierte el presidente de una Checoslovaquia no socialista. Los Partidos Comunistas de Europa anuncian su próximo suicidio: cambian de nombre y, como a Jesucristo niegan a Marx tres veces.
Atónitos e impotentes los cubanos observan desde su Isla el desmoronamiento del socialismo. Las noticias llegan a La Habana y sin control alguno cimbraban a Cuba entera. En los hogares, prendidos a sus televisores, viejos militares comunistas, acérrimos internacionalistas y funcionarios del régimen, no daban crédito a las imágenes. En muchos el dolor era inocultable.
El jueves 7 de diciembre de 1989, durante el entierro de más de dos mil combatientes cubanos muertos en Africa, Fidel Castro rompió el silencio que mantuvo sobre los acontecimientos. Pronunció uno de los discursos más conmovedores, tan sólo comparado con el de la noticia de la muerte de Ernesto Che Guevara en 1967 o con el de la explosión del avión cubano en Barbados en 1976.
Dijo que su Isla se enfrentaría con ejemplar dignidad a "un mar de capitalismo" y que, así fuese sola, defendería hasta la muerte el sistema socialista. "Nunca hemos aspirado a que nos entreguen la custodia de las gloriosas banderas y los principios que el movimiento revolucionario ha sabido defender a lo largo de su heroica y hermosa historia, pero si el destino nos asignara el papel de quedar un día entre los últimos defensores del socialismo, sabríamos defender hasta la última gota de sangre este baluarte", sostuvo.
Y alertó luego a sus compatriotas a enfrentar lo que se anunciaba: el colapso económico.
Para entonces ya la economía de la Isla sufría un progresivo deterioro. Las reformas económicas y políticas en los países de Europa del Este -instauradas a principios de los años ochenta-, frenaron su desarrollo.
La desaparición del campo socialista aceleró este proceso y lo llevó a la crisis extrema. De la noche a la mañana Cuba se quedó sin el 85% de su comercio exterior. No tenía dinero ni créditos para comprar fuera de su órbita tradicional, ni mercados para vender sus productos.
La desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991 fue el puntillazo final. Sus efectos empero, se manifestaron con todo su rigor en los dos años siguientes.
Cuba exportaba a la Unión Soviética el 63"% de su azúcar, el 73% de su níquel, el 95% de sus cítricos y e 100% de las piezas y componentes electrónicos, e importaba el 63% de los alimentos, el 86% de las materias primas, el 98% de los combustibles, el 80% de la maquinaria y equipo, y el 74% de as manufacturas.
Con la desaparición del CAME y a desintegración de la URSS, Cuba no sólo perdió un espacio favorable para su comercio, sino su única base de integración económica. En cuatro años la Isla caribeña perdió el 80% de su capacidad de compra: de 8.139 millones de dólares pasó a 2.200 millones en 1992 y a 1.750 millones en 1993.
Además, la deuda externa cubana con la Unión Soviética hasta 1989 ascendía a 17.212 millones de pesos y con los países de Europa del Este a 1.511 millones de pesos. La deuda en moneda libremente convertible alcanzaba los 6.165 millones de dólares. Por supuesto, ningún organismo internacional o país le facilitará créditos de que en 1986 Fidel Castro decretó unilateralmente una moratoria de pagos.
Por si fuera poco, sus relaciones económicas con occidente eran prácticamente nuevas. Su comercio con la Comunidad Económica Europea era de 6.7% y con América en 5.7%.
Se hizo evidente, entonces, la fragilidad de a economía cubana: pequeña, pobre en recursos energéticos y dependiente del exterior. El desarrollo social, la defensa y el proceso de capitalización interna se alimentaron básicamente de recursos externos; su condición de exportador primario (azúcar, cítricos y níque) caracterizó la inserción de su economía en el CAME, y los bienes de capital importados de la URSS y Europa del Este, con la consiguiente tecnología y altamente consumidora de energía verificó su vulnerabilidad, puesta al desnudo cuando estos factores desaparecieron.
Obviamente, el conjunto de todos estos hechos mostró la incapacidad de la Isla para generar los recursos necesarios para subsistir y desarrollar. La ineficiencia de la economía interna fue elocuente: a principios de los años 80, de cada peso invertido en la producción sólo se rescataban 53 centavos, para la segunda mitad de esa década sólo eran dos centavos.
En aras de mantener el empleo y la seguridad social (salud y educación), se propició un fuerte desequilibrio económico: un déficit comercial de 2 mil millones de dólares promedio un déficit presupuestal superior a los mil millones de pesos en 1989.
En julio de 1990 Fidel Castro "decretó" el Período especial en tiempos de paz, una estrategia económica y militar para sobrevivir incluso sin una gota de petróleo o de recursos provenientes del exterior.
Pronto la estrategia del período especial -concebido para un período transitorio- llevó a Cuba por reformas económicas irreversibles. Los cubanos jamás tendrían de nuevo relaciones económicas favorables y ventajosas, los niveles de consumo crecerían sí, pero no de forma equitativa y a costa de un alto sacrificio.
En principio, el período especial significó para el cubano común incertidumbre y zozobra. Se paralizaron la industria y buena parte de los servicios. Cerraron comercios y restaurantes. El transporte se colapsó. El combustible dejó de llegar. Los alimentos y otros productos de primera necesidad -de por sí escasos- prácticamente desaparecieron. Los cortes de energía eléctrica fueron largos y continuos. Se hizo evidente de especulación y el mercado negro.
"¿Habría podido un país capitalista soportar un golpe como este? ¿Habría podido un país capitalista producir siete millones de toneladas de azúcar en estas condiciones y con sólo el 30% de los recursos?", se preguntó Fidel Castro el 5 de septiembre de 1992 ante 80.000 personas en el acto que conmemoró, en la ciudad de Cienfuegos, el aniversario del Asalto al Cuartel Moncada.
Y él mismo respondió: "Sólo el socialismo y sólo la Revolución habrían podido enfrentar un golpe tan terrible como el que hemos recibido... Por eso -añadió luego- si antes creía en el socialismo, ahora creo mucho más; si antes creía en la Revolución, ahora creo mucho más".
Y él mismo respondió: "Sólo el socialismo y sólo la Revolución habrían podido enfrentar un golpe tan terrible como el que hemos recibido... Por eso -añadió luego- si antes creía en el socialismo, ahora creo mucho más; si antes creía en la Revolución, ahora creo mucho más".
Pero junto con el golpe económico, los acontecimientos en el campo socialista dejaron a Cuba colgada de la brocha en la esfera internacional. Sus antiguos aliados desaparecieron como repúblicas y/o renegaron del comunismo. El fin de la Guerra Fría la dejó sin la seguridad militar que le proporciona el "equilibrio" entre las dos superpotencias. Poco a poco esos países se alejaron de las posiciones cubanas y secundaron a occidente en, por ejemplo, su condena contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra.
Cuba, pues, quedó sola frente a su tradicional enemigo, Estados Unidos, quien mantuvo siempre, y mantiene aún, férreo bloqueo económico y cuya administración en turno -la de George Bush-, no ocultó nunca su hostilidad.
Las relaciones con la mayoría de los países de América Latina tampoco eran, ni con mucho, cercanas y cordiales. Sus gobiernos estaban resentidos con Fidel Castro por el apoyo que éste brindó durante dos décadas a los grupos guerrilleros que surgieron en sus territorios.
El Frente Sandinista, en Nicaragua, y el Frente Farabundo Martí, en El Salvador -sus apoyos "revolucionarios"-, también sufrieron retrocesos: el primero perdió el poder de las elecciones de 1990; e segundo negociaba la firma de un acuerdo de paz que se hizo efectivo con los tratados de Chapultepec en 1992. Con la invasión estadounidense a Panamá en 1989, Fidel Castro perdió una plaza que le sirvió por mucho tiempo ara asentar firmas comerciales que "rompían" el bloqueo, Por ese país Cuba adquiría productos para abastecer el turismo, sistemas de comunicación y a la vez era su centro de operaciones financieras con occidente.
Nada tampoco pareció redituarle a Cuba sus incursiones militares en Africa. Salvo Estados Unidos y sus aliados más cercanos, nadie negó el aporte cubano a la independencia de las colonias africanas y su contribución al final de apartheid, pero después de 15 años de participación en as guerras de Angola, Etiopía, Mozambique y El Congo -donde 300 mil cubanos actuaron y 2000 murieron-, Cuba quedó "sin beneficio de inventario".
La caída del socialismo y la desaparición de la URSS "anuló" a los partidarios de la Perestroika en la Isla. Desde 1986, en los círculos intelectuales y académicos los análisis y repercusiones de a Glasnnot en la Unión Soviética, por ejemplo, los llevó a sugerir a misma política en Cuba. En conversaciones privadas y foros las simpatías por las ideas de Gorbachov no se ocultaron. Aún más, en periódicos y revistas culturales aparecieron debates en el mismo tono: críticas a la verticalidad de la dirección gubernamental, la censura de prensa, el debate cerrado y la economía centralizada, entre otras.
El secretario ideológico del Partido Comunista de Cuba (PCC), Carlos Aldana, el 27 de diciembre de 1991, ante el Parlamento de su país, aseguró que si "hoy podemos hablar de salvar la patria, salvar la Revolución y salvar el socialismo es porque nos salvamos de esa confusión (la Perestroika)". Reveló que él había elaborado, a finales de 1987, un documento que "proponía varias actitudes frente a Perestroika: respeto, comprensión, confianza, análisis y simpatía".
Aldana dijo que lo había elaborado ante muchas presiones que tenían "incluso, desde el propio partido". Explicó que Fidel fue definiendo cada una de las actitudes sugeridas: "Respeto, sí, desde luego, respeto.
Comprensión, sí, desde luego, comprensión. Confianza -recuerdo que él hizo un gesto-, bueno, hasta cierto punto, porque debemos observar muy bien todo. Análisis, creo que sí, que debemos hacer análisis. ¿Pero por qué simpatía?".
Con ello, toda aspiración de intención "por seguir los pasos" de Gorbachov se cerraron en la Isla. Y pro tanto... se volvió a la línea otodoxa: Partido único como orientador de la sociedad y garante de la unidad política. La disidencia quedó sin espacio alguno y la prensa sometida a la línea oficial.
El propio Fidel precisó en 1991: "... habrá cambios, pero dentro de la revolución, serán cambios revolucionarios. Y desde luego, no habrá recambios".

Anonymou
Invitado


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Re: CUBA: LOS AÑOS DUROS

Mensaje por Anonymou el Jue Abr 26, 2007 3:58 pm

Efectivamente, el gobierno cubano mantuvo los rasgos fundamentales de sus sistema político. Su rigidez se puso a prueba tres años después.
El 5 de agosto de 1994 estalló en el Malecón de La Habana la primera manifestación de protesta en contra del régimen de la Revolución. Luego, a partir del siguiente día, miles de cubanos se enmarcaron en frágiles balsas para intentar llegar a las costas de Florida. Se inició así la llamada Crisis de los balseros.

Anonymou
Invitado


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Re: CUBA: LOS AÑOS DUROS

Mensaje por Anonymou el Jue Abr 26, 2007 3:58 pm

El Habanazo

El rumor se regó como pólvora: una embarcación saldría del puerto de La Habana rumbo a Miami.
De boca en boca, el anuncio recorrió la ciudad durante la víspera y animó la ansiedad de miles de personas. Era la oportunidad para salir de Cuba y llegar a Estados Unidos.
Radio Martí -estación anticastrista que difunde desde Miami- alimentó el rumor: transmitió la noticia sobre el secuestro -infructuoso, se supo después- por 21 personas del transbordador Dos Ríos, atracado en uno de los muelles de la bahía de La Habana.
En las calles, la versión fue: "una flotilla de barcos había zarpado desde Miami con el propósito de recoger a todo el que quisiera abandonar Cuba".
Al siguiente día -5 de agosto de 19944- cientos de personas se concentraron desde temprana hora en la avenida Alameda de Paula, contigua al Puerto. En apariencia estaban ahí por simple distracción. Casi todas llevaban bolsas con agua, comida y ropa para una travesía por mar. Atentas estaban para abordar la primera embarcación que se acercara.
Era un viernes de verano, caliente y húmedo. A media mañana había unas 2000 personas, entre aspirantes a salir, informantes y simples curiosos. Se concentraron entonces en La Punta (sector donde se estrecha la bahía). Pero había mucha gente más por los alrededores: Prado, El Puerto, La Habana Vieja... Cálculos aproximados estimaron unos 20.000 en toda la zona.
Pasado el mediodía, la Policía intentó desalojarlos. Sin argumentos, pidió a los que se encontraban en La Punta que se retiraran. Al principio todos lo hicieron en paz y lentamente, pero no pasaron ni diez minutos y se concentraron de nuevo. El grupo policial, no mayor de 20 efectivos, lo intentó varias veces, pero no pudo con ellos. Tampoco tuvo razones de peso. Se trata de una zona de esparcimiento donde los cubanos generalmente acuden a conversar, enamorarse, contemplar e mar, pescar o simplemente "desconectar" (relajarse).
Impotentes, los efectivos arremetieron contra los que mostraron resistencia o los que restaron con malos modales. Quienes observaron esto reclamaron. A las tres de la tarde un grupo reaccionó y armado de piedras se lanzó contra la Policía. Los gendarmes corrieron hacia la avenida de El Prado. Dos de ellos siguieron por el Malecón y recibieron pedradas, golpes y vejaciones. La multitud se arremolinó y empezaron los gritos: "¡Abajo Fidel!", "Libertad, Libertad, Libertad...".
La situación se volvió confusa e incontrolable. Los primeros piquetes se dirigieron por el Malecón en dirección a la Oficina de Intereses de los Estados Unidos, ubicada a unas 30 cuadras del lugar. Entre los participantes se escucharon sugerencias y órdenes: "Hacia la Oficina, a pedir libertad". "Todos a la Oficina que esto se acabó".
La columna creció rápidamente. Cubrió el Malecón desde la boca de la bahía hasta el Parque Antonio Maceo (unas 10 cuadras), al frente del portentoso edificio del Hospital Hermanos Almejeiras. Los primeros agentes del orden público que intentaron detener la protesta recibieron piedras y botellazos. Nadie supo de dónde salió tanta piedra en una zona pavimentada. Se escucharon disparos y la gente se enardeció. en vez de detenerse continuó con insistencia. Desde los edificios colindantes comenzaron a llover en su contra piedras, palos y hasta ladrillos.
Durante dos horas las manifestaciones se incrementaron y expandieron, pero ya no precisamente para protestar. Prácticamente. Durante dos horas las manifestaciones se incrementaron y expandieron, pero ya no precisamente para protestar. Prácticamente.
Las calles Neptuno, Galeano, Infanta, San Rafael, San Láraro, Malecón y Belascoaín se colmaron de personas. En los edificios una multitud de curiosos se agolpo en ventanas y balcones. El tránsito se paralizo. En la esquina de Neptuno y Galeano los manifestantes incendiaron un contenedor de basura.
Ante la arremetida de la policía los manifestantes lanzaron piedras y palos contra las vidrieras del Hotel Deauville, en la calle Galeano y Malecón. Centenares de personas descendieron por las calles Galeano y Neptuno, rompieron los cristales de las tiendas. "Libertad, Libertad", gritaban.
El blanco de los ataques y saqueos fueron principalmente las tiendas que venden sus productos en dólares, Después, la calle Galeano se convirtió en el principal escenario de los gritos, destrozos y robos. La tienda Ultra, en la calle Reina y Galeano, muy distante del Malecón, fue asaltada y sus ventanales deshechos. La peletería Roxana, en la calle Neptuno, fue destrozada y saqueada. Los disturbios abarcaron los barrios de La Habana-Vieja y Centro Habana.
La contraofensiva policial fue inmediata. Centenares de policías, agentes de seguridad vestidos de civil y los trabajadores del Contingente Blas Roca -obreros de la construcción distribuidos por brigadas y puestos como ejemplo de productividad y lealtad revolucionarias- se lanzaron contra los manifestantes. Los efectivos de seguridad dispensaron los piquetes con disparos al aire. Los uniformados detuvieron a todo el que pasaba. Los tiraban en el suelo y los inmovilizaban con la bota en el cuello hasta que llegaba un camión y los recogía.
Los primeros grupos de trabajadores del Contingente Blas Roca se apostaron en la esquina de Galeano y Malecón y enfrentaron a los manifestantes. Estos trabajadores fueron sacados de sus tareas con la consigna de que "contrarrevolucionarios intentaban tomar La Habana" y que "había que detenerlos de cualquier forma". Los del Blas Roca, con el torso desnudo, algunos con la bandera cubana, armados de palos, hierros, bates de beisbol y a puño limpio dieron golpes sin temor ni medida. En los primeros choques estos obreros también recibieron pedradas y botellazos. Al sentir la presencia de los trabajadores los protestantes se agazapaban en pasillos y puestas, los esperaban y les ´recibían´ a pedradas. Un miembro del Blas Roca, José Boshe Torres, perdió el ojo al recibir un botellazo. Después fue el blanco de elogios por parte de la prensa nacional pues dijo que a pesar de perder un ojo su determinación era "dar la vida en defensa de la Revolución".
En esos momentos, en el cuarto piso del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), los presidentes provinciales de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) esperaban que el general Raúl Castro los recibiera. Días antes fueron convocados para una reunión con el segundo hombre de la Isla. Sin conocer lo que sucedía en la calle, esperaban pacientemente. Al rededor de las cuatro de la tarde entró el general Ulises Rosales del Toro, primer sustituto del ministro de las FAR. Les manifestó que de un momento a otro llegaría Raúl Castro.
Uno de los dirigentes de los periodistas cubanos -cuyo nombre pidió guardar en el anonimato- contó: "en ese momento ingresó Castro con un walkie talkie en la mano. Se escuchaba la voz del ministro del Interior, Abelardo Colomé Ibarra, quien le pedía instrucciones porque ´la cosa se estaba poniendo fea´. Raúl Castro le pidió calma y un poco de tiempo para evaluar la situación. Y nos dijo: ´Ya están escuchando. Se quieren tomar La Habana´. A continuación le manifestó a Colomé Ibarra: ´Ten calma, no te desesperes. Si esto se pone peor tendremos que sacar los tanques. ¡Por primera vez en la Revolución tendremos que sacar los tanques!".
Cuando las calles fueron controladas por la Policía y las fuerzas de choque de trabajadores, varios pobladores y empleados de las oficinas públicas de la zona, principalmente personas mayores, se unieron a ellos y corearon vivas al presidente cubano Fidel Castro, cantaron el Himno Nacional y el del Movimiento 26 de Julio. "Esta calle es de Fidel / Esta calle es de Fidel", "La calle es de los revolucionarios", "Pin-pon fuera, abajo la gusanera", coreaban. Prácticamente los obreros del Blas Roca se constituyeron en la columna vertebral del enfrentamiento contra los cientos de habaneros que ese día protestaron.
A las cinco de la tarde se regó la noticia de que Fidel Castro estaba presente en la calle. Efectivamente, el presidente cubano apareció en un jeep militar con su tradicional uniforme verde olivo, rodeado de sus principales colaboradores (Carlos Lage, José Millar, Felipe Pérez Roque, Jorge Lezcano, entre otros).
Agentes de seguridad y una multitud se sintieron fuertes con la presencia del Comandante en Jefe. Gritaron consignas a su favor y emprendieron una marcha con él a la cabeza. La noticia de que Fidel estaba en el lugar de los acontecimientos circuló de boca en boca. Pronto llegó a lugares donde los disturbios continuaban. De inmediato se suspendieron y casi todos se lanzaron hacia la avenida El Prado, donde se decía marchaba el presidente cubano.
Curiosamente, muchos de los individuos que gritaron consignas pidiendo libertad y contra Fidel Castro, escondieron las piedras y cambiaron de semblante y de gritos en cuanto éste apareció. "Viva Fidel", "Viva Cuba", corearon ahora. Los más escépticos dijeron: "Hasta aquí llegamos, Llegó el Caballo" (uno de los apelativos con que popularmente se conoce a Fidel). Otros reconocieron su valentía y lo osado de su presencia en el lugar de los disturbio[ "Este tipo sí que tiene cojones para meterse aquí". "Este viejo no cambia, no hay nadie que lo tumbe".
En el recorrido, Fidel Castro fue abordado por la prensa e hizo una declaración que dio un giro a este problema y, a partir de ese día, desencadenó el éxodo de cubanos por balsa. Dijo: "Si los Estados Unidos no toman medidas rápidas, efectivas y honestas, nosotros nos veremos en la necesidad de no obstaculizar ni impedir la salida de todos los que quieran irse. Ni tampoco impediremos que embarcaciones de Miami vengan a recoger familiares".
Hasta 23 locales y tiendas fueron destrozados y saqueados; 375 personas detenidas; 75 de ellas sentenciadas a penas que oscilan entre dos y cuatro años; 300 a penas entre 8 y 10 meses. Todo bajo el cargo de desorden público con destrozos a propiedad social.
Oficialmente se conoció de 35 heridos, entre ellos 11 policías atendidos en centros de salud. Sin embargo, en algunas casas de los barrios Centro Habana y la Habana Vieja fue evidente que algunos se curaban por su cuenta.

Anonymou
Invitado


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Re: CUBA: LOS AÑOS DUROS

Mensaje por Anonymou el Jue Abr 26, 2007 3:58 pm

Alrededor de las 6 de la tarde todo parecía volver a la calma. Hubo manifestaciones de apoyo al gobierno organizadas por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), la federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y la Federación de Estudiantes de la Educación Media (FEEM). Recorrieron todo el Malecón, la avenida de El Prado, La Punta y los alrededores del Puerto. En un momento coincidieron en el parque Maceo. Allí se hicieron fuertes y, confundidos con policías y pobladores, permanecieron hasta el día siguiente.
Mientras tanto, en las calles de los barrios Centro Habana y La Habana Vieja la situación fue distinta.
En el recorrido, Fidel Castro fue abordado por la prensa e hizo una declaración que dio un giro a este problema y, a partir de ese día, desencadenó el éxodo de cubanos por balsa. Dijo: "Si los Estados Unidos no toman medidas rápidas, efectivas y honestas, nosotros nos veremos en la necesidad de no obstaculizar ni impedir la salida de todos los que quieran irse. Ni tampoco impediremos que embarcaciones de Miami vengan a recoger familiares".
Hasta 23 locales y tiendas fueron destrozados y saqueados; 375 personas detenidas; 75 de ellas sentenciadas a penas que oscilan entre dos y cuatro años; 300 a penas entre 8 y 10 meses. Todo bajo el cargo de desorden público con destrozos a propiedad social.
Oficialmente se conoció de 35 heridos, entre ellos 11 policías atendidos en centros de salud. Sin embargo, en algunas casas de los barrios Centro Habana y la Habana Vieja fue evidente que algunos se curaban por su cuenta.
Alrededor de las 6 de la tarde todo parecía volver a la calma. Hubo manifestaciones de apoyo al gobierno organizadas por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), la federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y la Federación de Estudiantes de la Educación Media (FEEM). Recorrieron todo el Malecón, la avenida de El Prado, La Punta y los alrededores del Puerto. En un momento coincidieron en el parque Maceo. Allí se hicieron fuertes y, confundidos con policías y pobladores, permanecieron hasta el día siguiente.
Mientras tanto, en las calles de los barrios Centro Habana y La Habana Vieja la situación fue distinta.

Anonymou
Invitado


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Re: CUBA: LOS AÑOS DUROS

Mensaje por Anonymou el Jue Abr 26, 2007 3:59 pm

La Fuerza Armada de Cuba.

Pieza clave del Totalitarismo.

Por Pedro Corzo

Es indudable que el objetivo de la Fuerza Armada de cualquier país es servir a la nación y no a los gobernantes de turno. Quiérase o no el cuerpo armado es uno de los factores más importante en cualquier sociedad. Es, o por lo menos así lo ven numerosas personas, depositario de muchos de los valores sobre los cuales se constituye una nación.

Las Fuerzas Armadas de América Latina, para no incursionar en otras áreas, son supuestas herederas de aquellas que construyeron la independencia. El embrión de una fuerza armada nacional lo integraron muchos de los ciudadanos más concientes de que la comunidad demandaba cambios, que requería un nuevo proyecto sustentado en fundamentos diferentes.

Por supuesto que la Fuerza Armada en una sociedad plural y cívica no tiene la relevancia que en otra militarizada, ya sea por un régimen autoritario o totalitario. En una sociedad de derecho se siente respeto al cuerpo armado por lo que representa y no por el daño o los perjuicios que puede causarnos. Cuando la soberanía del municipio prima sobre la del cuartelillo del pueblo, los ciudadanos pueden dormir tranquilo.

Lamentablemente si miramos retrospectivamente América Latina estos periodos han sido breves, aunque es justo reconocer que en los últimos tiempos se han producido cambios. Cambios frágiles en algunos casos tal y como apreciamos en Venezuela, que después de cuarenta años de democracia los Generales y su Comandante marcan el rumbo del país.

La Fuerza Armada de Cuba no es una excepción a lo que podemos apreciar ha ocurrido con los cuerpos armados de la mayoría de los países del hemisferio. Los militares han servido proporcionalmente más a su Caudillo que a la Republica. Los intereses de clase se han sobrepuesto a los de los ciudadanos. Los cuarteles en numerosas ocasiones salieron a las calles para imponer su voluntad y aunque en la actualidad la situación parece haber cambiado todavía están frescas en la memoria las juntas militares de salvación nacional y la política represiva de la seguridad nacional, tan querida a los esbirros que degradan los uniformes.

Una de la Fuerza Armada del hemisferio que con más sectarismo ha actuado es la cubana, aunque es justo decir que eso no ocurrió a partir de Fidel Castro. Los cuerpos armados de la primera Republica desaparecieron con el golpe militar del 4 de Septiembre de 1933, protagonizado entre otros por el sargento Fulgencio Batista y Zaldivar. Después de ese acontecimiento la estructura militar cambio, y hasta la oficialidad que en gran medida había estado dirigiendo el estamento armado desde el establecimiento de la Republica fue violentamente sustituida por nuevos oficiales, mas comprometidos con el Caudillo que con el país. Siempre hubo excepciones como los militares que integraron la llamada Conspiración de los Puros[1].

La Fuerza Armada de Cuba según todo parece indicar no ha evolucionado como parece que ha ocurrido con la mayor parte de las del continente. Continúan siendo un instrumento de la política, una fuerza de centuriones que se conducen como dicta su pretor.

Cuando Fidel Castro asumió el control de la republica no solo hizo desaparecer la sociedad civil sino que con toda la fuerza que le otorgaba la Revolución triunfante liquido el cuerpo armado que se le había enfrentado, incluyendo los militares que se habían opuesto al régimen de Fulgencio Batista que no estaban identificados con el “Fidelismo”.

Castro construyo un ejército a su imagen y semejanza.Su virtuosismo en el uso de las herramientas del poder le posibilito crear un cuerpo armado identificado con una circunstancia de la historia de Cuba, la Revolución de 1959 y con una deidad política-militar: el Comandante en Jefe. No se puede olvidar que por años la Fuerza Armada Cubana incluía en sus compromisos la fidelidad a la Unión Soviética, una variante de lo que apuntaba la Constitución de 1976.

El dictador al refundar el Cuerpo Armado por tercera vez en la historia republicana estableció las bases para que el organismo respondiese sin reservas a su mandato. No importaban las contradicciones estratégicas o de cualquier tipo en las que podía incurrir la jefatura política, había que obedecer al Pretor aunque se destruyese la Republica.

No habían desaparecido los ecos de aquel discurso de “Armas para Que” y ya las fuerzas armadas de la isla se habían convertido en las mas poderosas y numerosas de América Latina, y una de las primeras del mundo. Las legiones del imperio castrista operaron en África, América Latina y Asia. Combatieron entre otros países en Argelia, Congo, Bolivia, Venezuela, Siria, Uganda, Etiopia y como si fuera poco Cuba desplazo proporcionalmente mas soldados en la guerra de Angola que los Estados Unidos en Viet Nam o la Unión Soviética en Afganistán.

Los entorchados cubanos conocieron glorias sin precedentes y que no se repetirán en un futuro previsible. Los oficiales cubanos son responsables de numerosas muertes en las guerras mercenarias que condujeron, y culpables de haber comandado unidades militares que actuaban como policía en los países ocupados. Muchos simples soldados llegaron a generales por su lealtad y no por su talento. Otros como el ejecutado general Arnaldo Ochoa[2], según algunos analistas militares, tenían talento para regalar.

Sin dudas la Fuerza Armada Cubana es la perla de la corona del totalitarismo insular. El cuerpo armado que fundo Castro en 1959 es la columna vertebral del régimen. Esto se demostró cuando el proceso “Ochoa”[3] que la fuerza armada, particularmente los mandos del Ejército, sustituyeron a los militares supuestamente mas politizados del ministerio del Interior.

Los militares contaron con la mayor parte de los subsidios que provenían del bloque soviético. Disfrutaban y disfrutan de privilegios que ignora la mayoría de la población. El affaire Ochoa-La Guardia es la punta del iceberg de lo que los militares podían hacer con y si la autorización del Pretor y permite imaginar que están haciendo en el presente cuando están al frente de muchas de las mas importantes empresas económicas del país.

Factores claves de la economía nacional como el turismo, la exportación-importación, tabaco, tecnología, industria azucarera, comunicaciones, bienes y raíces son un pequeño muestrario que las empresas mas importantes del país están manejadas por militares, o bajo la dirección absoluta de la fuerza armada.[4] Estos militares en activo o en condición de retiro manejan cientos de millones de dólares y usufructúan los privilegios que de esas riquezas derivan.

Los generales y coroneles cubanos saben lo que es el poder y lo disfrutan. Han mandado, y es muy difícil que se acostumbren a obedecer. Su bandera no es la de una republica democrática sino la que disponga el caudillo. La formación de la oficialidad cubana no es marxista, es de tribu, de clanes, y por eso los estudiosos de la fuerza armada de la isla distinguen entre los que responden a Raúl Castro o a su hermano mayor.

Son diferentes a los cuerpos armados de las desaparecidas republicas del este. Aquellos se formaron en el marco de una institucionalidad no democrática pero sujeta a cierta clase de reglas. Después de José Stalin, los espasmos del Kremlin llegaban muy atenuados al Ministerio de Defensa y obviando ciertas peripecias no respaldaron con todo su poder el Golpe de Estado contra Mijail Gorvachov en 1991. También es justo y prudente agregar que los militares rusos no se habían transformado en empresarios y políticos como ha sucedido en la isla del doctor Castro.

El Buró Político del Partido Comunista de Cuba, formado por 21 miembros, cuenta en su seno con siete generales: Raúl Castro, General de Ejercito, Leopoldo Cintras Frías, Ramón Espinosa Martín, José Quintas Solas, Abelardo Colome Ibarra, Julio Casas Regueiro, Generales de Cuerpo de Ejercito, Ulises Rosales del Toro, General de División, el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque y otros oficiales a los que en la democracia se califican en condición de retiro, situación que en honor a la verdad no exite en Cuba.

Después de este recuento no es difícil creer que la Fuerza Armada de Cuba ha sido un eficiente instrumento del régimen de los hermanos Castro y de todo lo que ambos han significado para la isla.

Fue en los ya lejanos 60 y 70 cuando oficiales del Ejercito Rebelde se alzaron en armas con hombres y pertrechos, o conspiraron para caer ante el paredón que dirigían sus propios compañeros.

No faltan quienes afirman que la Fuerza Armada no participo en los conflictos internos, que no derramo sangre de los que se opusieron al régimen. Parece que olvidan que los cuerpos de seguridad del estado, que el aparato represor, se formo en principio con militares, después se generarian las diferencias y conflictos, pero no esta de mas repetirlo, cuando el Proceso Ochoa-La Guardia fue el Ejercito el que absorvio al Minint no a la inversa. Otro detalle, fueron los hoy generales, muchos de ellos del circulo mas próximo a Raúl Castro, los que comandaron a las fuerzas cubanas en las guerras castristas.

Algunos tienen fe en el pragmatismo de los militares cubanos, y en eso tal vez tengan razón ya que mencionar el patriotismo seria el colmo de la ingenuidad. No hay que ser un historiador para saber los cuerpos armados han estado de espalda a los mejores intereses de la nación por mas de 47 años. Ellos junto al Ministerio del Interior hicieron el trabajo que les correspondía.

Por supuesto que se puede tener fe. Siempre hay hombres capaces de exorcisar a sus demonio mas mezquinos. Hay que creer en el arrepentimiento, en la voluntad de rectificar las acciones pasadas sin tener en cuenta los costes del presente. Quizas, algún entorchado haya leido lo que fue inspiración para muchos que murieron ante el paredón de fusilamiento, “Cuando no sepas cual es el camino del deber, escoge el mas difícil”.

Pedro Corzo.

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Re: CUBA: LOS AÑOS DUROS

Mensaje por El tuerto el Jue Abr 26, 2007 7:17 pm

Yo soy uno de los que cree,en el pragmatismo de la joven oficialidad Cubana,ellos no vinieron de Marte,ellos estan precisamente criados en los anos mas duros de la Rovoilucion,donde menos privilegios tiene ese cuerpo,de lo que queda,del ejercito Cubano,por demas unos militares desmoralisados por el mismo desgobierno,unas fuersas armadas,que mas que fuersa son el talon de aquiles del sistema,de hecho son,segun piensa y analisa un tuerto,el lado mas flaco de este desproceso.tengo FE,en un cambio desde adentro,no cuento con informacion privilegiada,solo uso el instinto,los militares Cubanos,jamas permitiran,que los mande un exztrangero,pero ademas,la prueba que se ha excibido ante el mundo,es ver al desflecao de raul castro,con un chaleco y gorra,antibalas,en una visita,al mando del ejercito OCCIDENTAL,alli,donde debe operar su seguridad,cual es cuento,raul tiene miedo,[y por logica]si raul tiene miedo,es porque cuenta con mejor informacion que nosotros,es porque raul sabe,que en cualquier momento se le va la guagua,lo que no sabe raul,es Cuando,DIOS permita que sea en este momento,que finaliso mi comentario,DIOS permita que sea hoy,manana,pronto,DIOS lo permita,AMEN.

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Re: CUBA: LOS AÑOS DUROS

Mensaje por cuba_nitro el Vie Abr 27, 2007 10:27 pm

que bueno tu articulo, que bien fundado, buen aporte toño

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Re: CUBA: LOS AÑOS DUROS

Mensaje por PLACETA el Sáb Abr 28, 2007 7:35 pm

MUY BUENO ESTE ARTICULO, PERO YO SIGO DICIENDO QUE EL MALECONASO FUE PREPARADO, SINO QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE QUE HACIA LA TV EN LAS AZOTEAS DESDE LA NOCHE ANTERIOR.

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Re: CUBA: LOS AÑOS DUROS

Mensaje por Opossum el Vie Mayo 30, 2014 12:18 pm

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Re: CUBA: LOS AÑOS DUROS

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