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Respecto a la normalización de relaciones o el intercambio de presos realizado el miércoles como parte del acuerdo entre Cuba y EEUU

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El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

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El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por glezbo el Sáb Oct 26, 2013 1:59 am

Como una forma de entender los personajes castristas, su genesis y credo violento a traves de la historia reciente de Cuba me permito traer un muy buen articulo de Carlos Alberto Montaner donde, usando a Jose Ignacio Rasco como sujeto, describe al verdadero Fidel Castro desde su juventud, formacion, educacion y temprana asociacion con pandilleros estudiantiles hasta su captacion por el PSP y llegada al poder. Creo que ilustra mi punto del porque la oposicion pacifica cubana no tiene futuro viable como alternativa al regimen castrista.

Saludos y respetos, Glezbo.




Castro y Rasco: vidas paralelas.

Carlos Alberto Montaner


El recién fallecido José Ignacio Rasco coincidió con Fidel Castro en el Colegio de Belén y en la Universidad. Lo conocía muy bien y terminó sufriendo el asesinato de su reputación por parte del régimen castrista.

José Ignacio Rasco acaba de morir en Miami. Tenía 88 años, setenta de ellos dedicados a la lucha cívica, siempre junto a las mejores causas. Fundó el Movimiento Demócrata Cristiano en La Habana en 1959 y desde entonces fue el abanderado de esa corriente política. Al menos en ese momento, cuando comenzaba la revolución, y durante pocos meses, para lograr el desarrollo armónico de Cuba no parecía delito proponer un camino diferente al de Fidel Castro, su excondiscípulo y todavía amigo. Rasco creía en la Doctrina Social de la Iglesia.

Pero, casi enseguida, Rasco tuvo que pasar a la clandestinidad y luego al exilio tras buscar la protección de una embajada. Era (y sigue siendo) la maldita hora de la unanimidad revolucionaria. La única forma de no ser execrado y perseguido era suscribir la cosmovisión, la ideología y las medidas de gobierno impuestas por Fidel Castro y su cohorte de violentos ignorantes. Rasco supo que tenía que huir cuando un diario publicó un titular con un juego de palabras idiota y primitivo: "Rasco da asco". Comenzaba la costumbre del "asesinato de la reputación" que desde entonces no han dejado de practicar. Del fusilamiento moral al físico no había más que un paso.

Belén los une

José Ignacio y Fidel tenían unas cuantas cosas en común. Ambos procedían de familias pudientes de origen español. La de Rasco, muy católica y urbana, se había enriquecido moderadamente en La Habana, en actividades comerciales y profesionales. La de Fidel, había tenido éxito en el mundillo rural de la caña. En términos estrictamente económicos, el padre de Fidel era más rico que el de Rasco. El de José Ignacio, en cambio, tenía un mayor reconocimiento social.

Las dos familias, con mentalidad muy española, pensaron que la educación de los jesuitas era la mejor del país y ambas matricularon sus hijos en el Colegio Belén.

José Ignacio y Fidel se conocieron y se convirtieron en amigos en Belén. Coincidían en algunos aspectos. Los dos eran buenos atletas. Fidel, a quien entonces sus compañeros le llamaban "El Guajiro" por su origen rural, se destacaba en béisbol, baloncesto y campo y pista. José Ignacio, flaco y musculoso, también corría como un galgo y fue campeón de salto con garrocha.

Pero ya había rasgos muy preocupantes en la conducta de Fidel totalmente diferentes a los de José Ignacio. Mientras Rasco era un adolescente respetuoso de las normas y esencialmente prudente, lo que le ganó el reconocimiento de las autoridades escolares, Castro era un tipo temerario capaz de lanzarse a toda velocidad contra una pared montado en una bicicleta para ganar una apuesta, acción que le provocó una conmoción cerebral. Fidel, ya en quinto año de bachillerato, portaba una pistola con la que intimidaba a los estudiantes, arma de la que fue despojado por un horrorizado profesor.

No obstante, ambos eran inteligentes y buenos estudiantes, pero por distintas vías. Rasco porque era metódico, perseverante y estudioso. Fidel, porque tenía una memoria prodigiosa. Como los dos estaban entre los mejores y pertenecían a un club de debates que operaba dentro de la escuela, alguna vez protagonizaron un duelo verbal en el que discutieron un asunto que entonces enfrentaba a la opinión pública cubana: las ventajas de la educación privada frente a la estatal o viceversa.

Curiosamente, a José Ignacio le tocó defender la educación pública y a Fidel la privada. No se trataba necesariamente de establecer quién tenía razón, sino de utilizar el diálogo, la racionalidad y las destrezas oratorias como forma de solucionar los conflictos sociales. Fue la primera vez que el nombre de Castro apareció en los diarios. El periódico Hoy, el de los comunistas, lo insultó por su posición. Nada dijeron, sin embargo, de la argumentación de Rasco.

La Universidad

Fidel y José Ignacio volvieron a encontrarse en la Facultad de Derecho en la Universidad de la Habana. Rasco, además, matriculó Filosofía y Letras, donde conocería a Estela Pascual, quien luego sería su esposa durante 60 años, hasta la muerte de ella. Pero ahí las vidas de Fidel y José Ignacio comenzaron a despegarse tajantemente. En esa época (y desde hacía una década) la universidad era un foco de violencia política donde no faltaban los asesinatos, las extorsiones y el matonismo. Los tipos más admirados eran los bravucones que portaban pistola y amenazaban a estudiantes y profesores.

Había varios grupos de "matones revolucionarios" que se disputaban el control de la institución. Los más poderosos pertenecían al Movimiento Socialista Revolucionario (MSR) que dirigían Rolando Masferrer y Mario Salabarría, procedentes de la izquierda comunista, con la que habían roto —Masferrer, excombatiente de la Guerra Civil española había sido expulsado del PSP— y la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR) presidida por Emilio Tro, un exparacaidista que había participado en la Segunda Guerra Mundial, y José de Jesús Ginjauma Montaner, más cercano del anarquismo. Todos estos grupos, de una u otra manera, se habían incubado en la lucha contra Machado y contra el primer Batista (1933 a 1944).

El enfrentamiento no era, fundamentalmente, por prebendas económicas (aunque algunas había), sino por el liderazgo político. Desde mediados los años veinte primaban entre los cubanos la razón y el liderazgo testicular. El valor supremo era la disposición a hacer o sufrir daño, o a enfrentarse al peligro en función de causas o grupos afines. Los nombres que despertaban la admiración de muchas personas, especialmente entre los jóvenes, eran los de quienes habían protagonizado ciertas hazañas "revolucionarias", como la ejecución de enemigos o la colocación de bombas. Era ese el lamentable rasero con que se establecía la jerarquía en esa penosa etapa de la historia cubana.

Fidel Castro inmediatamente intentó medirse en este terreno. Primero trató de acercarse al MSR de Masferrer por un procedimiento extremadamente vil: participó en el intento de asesinato de Leonel Gómez, un estudiante que figuraba en la UIR como enemigo del MSR. Lo hirió severamente, pero de nada le sirvió: Masferrer, Manolo Castro y Mario Salabarría no lo querían en su grupo.

La UIR, decidió entonces vengarse del joven Fidel y matarlo por el atentado contra Leonel Gómez, pero José Luis Echeveite, "El Gordo", un estudiante amigo del joven Fidel que, a su vez, era miembro de la UIR, lo defendió ardorosamente y pidió que no lo ejecutaran sin antes escucharlo.

Y así fue: la plana mayor de la UIR decidió oírlo. Fidel pidió perdón. Casi entre lágrimas aseguró que él no había disparado con la intención de matar a Leonel, y rogó lo admitieran en la UIR, organización a la que le prestaría su lealtad y su valor para siempre. Como en la UIR hasta las ejecuciones se decidían "democráticamente", hubo una consulta y por un voto decidieron perdonarlo y admitirlo en el grupo.

A partir de ese momento contaron con un pistolero más al que la prensa le atribuyó su complicidad en, al menos, dos sonados asesinatos: el del líder estudiantil Manolo Castro y el del sargento de la Guardia Universitaria, Oscar Fernández Caral, hechos que Fidel niega con más vehemencia que razones convincentes. Fernández Caral, herido de muerte en un atentado a corta distancia, tuvo tiempo de identificar a su atacante antes de cerrar los ojos. Aseguró que había sido Fidel, pero el hecho no se pudo probar en los tribunales.

Mientras Castro trataba de establecer su jerarquía mediante la violencia, Rasco participaba en la creación del Movimiento Pro-Dignidad Estudiantil, grupo que intentaba adecentar la vida universitaria y alejar de ella el matonismo y el permanente desorden que aquejaba a la institución. Casi todos los jóvenes vinculados a Pro-Dignidad procedían de las filas del catolicismo.

Fidel se hace comunista

Érase un joven y alocado pistolero a la búsqueda de una causa que le diera forma y sentido a su vocación de poder. Fue en aquellos años cuando Fidel se acercó al comunismo, como el propio Rasco le contó a Silvia Pedraza en una magnífica entrevista. Fidel había dejado de ser creyente en la religión de los católicos, pero comenzaba a creer en el marxismo. La visión de la sociedad y sus problemas que le transmitieron "los curas" ya no le era útil. Por el contrario, una religión que predicaba "poner la otra mejilla" y procurar soluciones pacíficas estaba en las antípodas de su temperamento. Ese era el camino de Rasco, no el suyo.

Los comunistas no tardaron en advertir que había llegado a la universidad un joven inteligente y con madera de líder que podía servir a sus propósitos. El PSP tenía en la institución a un scout dedicado a detectar y reclutar a estos buenos prospectos. Se llamaba Manuel Corrales y un día conoció a Fidel de la mano de Alfredo Guevara, un joven comunista que presidía la Facultad de Filosofía y Letras. En efecto: Fidel era un gran diamante en bruto al que había que pulir para quitarle las adherencias que le habían dejado los jesuitas y las que le proporcionaban sus vínculos con la UIR.

El marxismo-leninismo era la doctrina ideal para él. Ahí estaba todo: una sencilla explicación del origen de las injusticias sociales (la plusvalía, la opresión clasista, el odiado imperialismo aliado a los cipayos locales), y un método para cambiar la historia del mundo: la lucha de clases, la violencia revolucionaria, la huelga definitiva que traería como desenlace un paraíso sin opresores. Eso se lo enseñaron en un cursillo elemental que el PSP dictaba en un local de la calle Carlos III. Con cuatro ideas, un par de cojones y un invencible optimismo todo podía solucionarse. Fidel contaba con esos factores.

En la entrevista que le hizo Silvia, y en una semblanza de Fidel que Rasco escribió, hay una observación que creo debe resaltarse: el hecho de que Fidel sea, fundamentalmente, fidelista, no disminuye su condición de comunista. Stalin, acotó Rasco, también era estalinista, sin dejar de ser marxista-leninista. El caudillismo no está reñido con la ideología. Se puede ser bizco y geógrafo al mismo tiempo. No hay contradicción en ello.

Otro testimonio de esa época es clave para desentrañar la historia. Es el de otro amigo de Fidel de la época en que ambos estudiaban Derecho: Rolando Amador. Amador estaba junto a Fidel en un hotel de La Habana, en el año 1950, repasándole las asignaturas finales de la carrera, cuando llegó una delegación del PSP en la que le notificaban que había sido aceptado en el Partido. En la delegación estaban Luis Mas Martin y Flavio Bravo.

Sin embargo, había tres formas de militar en el PSP. Una de ellas era transparente. Eran los comunistas conocidos y habituales. La segunda, consistía en infiltrar a otras formaciones políticas. El Partido Ortodoxo, que tenía grandes posibilidades de llegar al poder, era víctima del entrismo practicado por el PSP. Allí entraron "compañeros de viaje" como Eduardo Corona y Marta Frayde. Eran socialistas in pectore. (Marta acabaría en la cárcel, valientemente enfrentada a los comunistas.) Fidel también entró en la ortodoxia, pero dejó en el PSP a su hermano Raúl. Esa era la prueba de que sus lazos y convicciones seguían siendo firmes.

La tercera manera de ser un comunista militante era aún más discreta. Era la de Osvaldo Sánchez, Flavio Bravo y otros pocos personajes: se relacionaban directamente con Moscú por medio de los servicios de inteligencia soviéticos. Eran los kagebistas cubanos. Yndamiro Restano ha estudiado bien este fenómeno.

No debe olvidarse que, desde la perspectiva soviética, la primera función de los partidos comunistas locales era proteger a la madre patria rusa. Por eso los comunistas cubanos, cuando los nazis y el Ejército Rojo atacaron Polonia en 1939, pidieron a gritos que nadie interviniera en el conflicto, especialmente los odiados yanquis, pero, tan pronto Alemania invadió a la URSS, comenzaron a reclamar la intervención en la batalla junto a los rusos. Fue la época batistiana y proyanqui del PSP, etapa que duró hasta 1945.

Castro y Rasco contra Batista

El 10 de marzo de 1952, como es tristemente notorio, Fulgencio Batista dio un golpe de Estado. Aunque el conjunto de la sociedad cubana se mostró indiferente y no hubo grandes manifestaciones callejeras contra la asonada militar, al extremo de que los sindicatos, tras un primer momento de rebeldía acabaron pactando con la dictadura a cambio de la no injerencia del Gobierno en los asuntos obreros, dentro de la clase política sí se produjo un intenso movimiento de oposición escindido en dos vertientes: la de los electoralistas que deseaban liquidar a Batista en las urnas, y la de los revolucionarios que pretendían sacarlo a tiros del poder.

Otra vez José Ignacio Rasco y Fidel Castro cayeron en bandos diferentes, aunque perseguían un mismo objetivo: terminar con la dictadura de Batista. Castro, como se sabe, asaltó el cuartel Moncada, estuvo preso, desembarcó en el Granma y, ante el fracaso de la toma de Santiago de Cuba por Frank País, acabó refugiado en la Sierra Maestra durante dos añosjunto a un puñado de supervivientes, periodo en el que su figura y su movimiento se agigantaron hasta convertir a Fidel en la cabeza dominante de la oposición, ya caracterizado para siempre con una barba y un uniforme verde oliva que, tras enfermarse, ha sustituido por un mono deportivo.

En cambio, Rasco, junto a Amalio Fiallo, Manuel Artime y otras figuras juveniles del catolicismo crearon Liberación Radical, un movimiento político que pretendía derrotar a Batista sin recurrir a la violencia, y, en su momento, se sumaron al grupo electoralista de Carlos Márquez-Sterling. Lamentablemente, Batista, cegado por las rivalidades y el sectarismo, no entendió que la mejor salida al conflicto que había creado con su cuartelazo de 1952 era organizar unas elecciones limpias y transmitir la autoridad a sus adversarios más civilizados, lo que determinó que acabara fugándose la madrugada del 1 de enero de 1959, mientras las instituciones republicanas acababan de hundirse bajo el peso de Fidel y sus camaradas.

Uno de los pocos cubanos que sabía que a la Isla le esperaba un terrible futuro era José Ignacio Rasco. Conocía muy bien a su excondiscípulo Fidel Castro.

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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por glezbo el Sáb Oct 26, 2013 2:09 am

Testimonio historico de alguien que conocia muy bien a Fidel Castro, su ex-cuñado Rafael Diaz Balart, hermano de Mirtha Diaz Balart, primera esposa del tirano. Que claro estaba carajo..!! Cuantos muertos, desterrados, sufrimientos y desgracias nos hubiesemos ahorrado si le hubiesen prestado atencion..!!

Saludos y respetos, Glezbo.



Discurso contra la amnistía en 1955.

Discurso pronunciado por Rafael Díaz Balart, Representante a la Cámara de Cuba, en el Capitolio Nacional en mayo de 1955.

“Tiene la palabra el doctor, Rafael Díaz-Balart, líder de la mayoría parlamentaria del Congreso de la República de Cuba:

Señor presidente y señores representantes:

He pedido la palabra para explicar mi voto, porque deseo hacer constar ante mis compañeros legisladores, ante el pueblo de Cuba y ante la historia, mi opinión y mi actitud en relación con la amnistía que esta Cámara acaba de aprobar y contra la cual me he manifestado tan reiterada y enérgicamente.

No me han convencido en lo más mínimo los argumentos de la casi totalidad de esta Cámara a favor de esa amnistía.

Que quede bien claro que soy partidario decidido de toda medida a favor de la paz y la fraternidad entre todos los cubanos, de cualquier partido político o de ningún partido, partidarios o adversarios del gobierno. Y en ese espíritu sería igualmente partidario decidido de esta amnistía cualquier o de cualquier otra amnistía.

Pero una amnistía debe ser un instrumento de pacificación y de fraternidad, debe formar parte de un proceso de desarme moral de las pasiones y de los odios, debe ser una pieza en el engranaje de unas reglas de juego bien definidas, aceptadas directa o indirectamente por los distintos protagonistas del que se esté viviendo en una nación.

Y esta amnistía que acabamos de votar desgraciadamente es todo lo contrario. Fidel Castro y su grupo han declarado reiterada y airadamente desde la cómoda cárcel en que se encuentran, que solamente saldrán de esa para continuar preparando nuevos hechos violentos, para continuar utilizando todos los medios en la búsqueda del poder total a que aspiran. Se han negado a participar en todo proceso de pacificación y amenazan por igual a los miembros del gobierno que a los de la oposición que deseen caminos de paz, que trabajen en favor de soluciones electorales y democráticas, que pongan en manos del pueblo cubano la solución del actual drama que vive nuestra patria.

Ellos no quieren paz. No quieren solución nacional de tipo alguno, no quieren democracia ni elecciones ni confraternidad.
Fidel Castro y su grupo solamente quieren una cosa: el poder, pero el poder total, que les permita destruir definitivamente todo vestigio de Constitución y de ley en Cuba, para instaurar la más cruel, la mas bárbara tiranía, una tiranía que enseñará al pueblo el verdadero significado de lo que es la tiranía, un régimen totalitario, inescrupuloso, ladrón y asesino que sería muy difícil de derrocar por lo menos en veinte años.

Porque Fidel Castro no es más que un psicópata fascista, que solamente podría pactar desde el poder con las fuerzas del comunismo internacional, porque ya el fascismo fue derrotado en la Segunda Guerra Mundial, y solamente el comunismo le daría a Fidel el ropaje seudoideológico para asesinar, robar, violar impunemente todos los derechos y para destruir en forma definitiva todo el acervo espiritual, histórico, moral y jurídico de nuestra República. Desgraciadamente hay quienes, desde nuestro propio gobierno, tampoco desean soluciones democráticas, y electorales, porque saben que no pueden ser electos ni concejales en el más pequeño de nuestros municipios.

Pero no quiero cansar más a mis compañeros representantes. La opinión pública del país ha sido movilizada en favor de esta amnistía. Y los principales jerarcas de nuestro gobierno no han tenido la claridad y la firmeza necesarias para ver y decidir lo más conveniente al Presidente, al gobierno y, sobre todo, a Cuba. Creo que están haciéndole un flaco servicio al presidente Batista, sus ministros y consejeros que no han sabido mantenerse firmes frente a las presiones de la prensa, la radio y la televisión. Creo que esta amnistía, tan imprudentemente aprobada, traerá días, muchos días de luto, de dolor, de sangre y de miseria al pueblo cubano, aunque ese propio pueblo no lo vea así en estos momentos.

Pido a Dios que la mayoría de ese pueblo y la mayoría de mis compañeros representantes aquí presentes, sean los que tengan la razón”.


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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por glezbo el Sáb Oct 26, 2013 2:24 am

Un interesante articulo escrito por un inteligente, analitico y agudo periodista cubano que plantea interrogantes sobre Fidel Castro y que, si seguimos esta linea de razonamiento, llegaremos ineludiblemente a conclusiones que muy bien explican parte de las razones de su extendida permanencia en el poder.

Saludos y respetos, Glezbo.



Fidel Castro, ¿agente de la CIA?

por Servando González


Hace unos días circuló en la Internet una información que contenía una serie de artículos sin firma de autor, tomados de la revista electrónica contactocuba.com (San Juan, Puerto Rico, 26 de Abril, 2008). Esos artículos fueron originalmente escritos por el escritor y periodista Andrés Rivero, y en ellos aparecen una serie de preguntas sobre cosas aparentemente inexplicables -- que sólo podrían explicarse si Fidel Castro en realidad no es lo que dice ser.

Sin embargo, los artículos contienen una serie de inexactitudes que es necesario señalar. Esto no implica una crítica al Sr. Rivero, que esencialmente apunta a la respuesta correcta, pues yo mismo, que por muchos años me consideré pionero en la formulación de esa teoría (Véase mi libro Historia herética de la revolución fidelista, publicado en 1986 y mi largo artículo “Fidel Castro Supermole”, publicado inicialmente en 1995), por mucho tiempo también cometí el error de pensar que Fidel Castro había sido reclutado por la CIA y había estado trabajando para esa agencia todos estos años -- lo cual es verdad hasta cierto punto, pero, como explicaré a continuación, no toda la verdad.

La causa del error reside en que, para entender mejor la relación Castro-CIA hay que conocer mejor a esta última y, contrariamente a lo que piensa la mayoría de la gente, la CIA nunca ha sido una organización al servicio de los intereses del pueblo norteamericano, sino de los banqueros de Wall Street y los magnates petroleros que la crearon -- todos ellos aglutinados en una organización llamada Consejo de Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations, CFR). Esto explica el por qué los llamados "fracasos" de la CIA siempre han redundado en victorias para sus verdaderos amos.

Existe gran cantidad de evidencia circunstancial, y al menos un testigo presencial, que indica que los verdaderos amos de la CIA reclutaron a Fidel Castro a través de su recién creada agencia de inteligencia a comienzos del 1948 y lo enviaron a Bogotá, Colombia como agente provocador en una misión importante. Esta consistía en participar en el asesinato del líder populista Jorge Eliécer Gaitán y en los violentos disturbios luego conocidos como el Bogotazo que comenzaron el 9 de abril del mismo año y destruyeron gran parte de la ciudad.

No es por casualidad que los disturbios coincidieran con la celebración en Bogotá de la importante Novena Conferencia Panamericana a la que asistían cancilleres latinoamericanos. Presidía la Conferencia el secretario de estado norteamericano George Marshall, miembro del CFR, y agente secreto de los banqueros. Tampoco es casualidad que muchos de quienes estaban presentes en casa de Mario Lazo cuando Castro fue reclutado, tales como Willard Beulac y William Pawley, también aparecieran como por arte de magia en Bogotá cuando los disturbios. También estaba allí el misterioso personaje William Wieland (también conocido como Arturo Montenegro), quien junto con Roy Rubbotom (también en Bogotá) luego jugaran un papel importante en apuntalar a Castro en el poder después de 1959.

La participación real de Castro y la CIA en el Bogotazo tal vez sea uno de los secretos mejor guardados por los banqueros del CFR. Aunque casi todo el mundo ha oído mencionar la participación de la CIA en los derrocamientos de Arbenz en Guatemala y Mossadegh en Irán, dos operaciones iniciales de la CIA en beneficio de sus amos, muy pocos relacionan esta agencia de inteligencia con el Bogotazo.

El Bogotazo fue en realidad una operación de guerra psicológica perpetrada en contra del pueblo norteamericano y de los pueblos latinoamericanos. Al siguiente día de haber comenzado los disturbios, Marshall culpó a los comunistas por los sucesos, y los aterrados cancilleres, que antes habían vacilado y manifestado sus dudas, firmaron sin chistar una resolución condenando el comunismo y aceptaron la creación de la Organización de Estados Americanos -- la tristemente célebre OEA.

En realidad no existe evidencia alguna de que los comunistas hayan planeado o participado en el incidente. La única evidencia que se alega son las pistas falsas que aportó el propio agente provocador, Fidel Castro, tales como lanzar volantes con literatura comunista, dejar libros marxistas en la habitación de su hotel, y hacer un llamado en una estación de radio en el que arengaba a las turbas y afirmaba que los disturbios eran el comienzo de una revolución comunista.

Este último detalle, aportado por William Pawley durante una testificación ante el Congreso de los E.U. probablemente sea falso. Me baso para hacer esta suposición en que Pawley, quien afirmó que oyó a Castro en la radio del automóvil en que viajaba, no sólo estaba presente en casa de Lazo durante el reclutamiento de Castro, sino que era amigo cercano de Allen Dulles y, como éste, agente secreto de los conspiradores del CFR. Por tanto, él era también parte de la operación secreta.

La operación Bogotazo fue un éxito total para los banqueros, pues marcó el comienzo de la Guerra Fría en el continente Americano. Demás está decir que la Guerra Fría fue altamente lucrativa para los banqueros, los magnates petroleros, y las corporaciones transnacionales – lo que después se ha dado en llamar el complejo militar-industrial norteamericano.

Años más tarde, los conspiradores del CFR confrontaron un grave problema: el Premier soviético Nikita Jrushchov había expuesto al mundo su política de la coexistencia pacífica, que implicaba la continuación de la lucha comunismo VS. capitalismo, pero sólo en el plano comercial y cultural, no en el militar. Esto amenazaba con terminar con la lucrativa Guerra Fría. Y de nuevo recurrieron los banqueros de Wall Street a su eficiente agente secreto Alex, quien tanto éxito había tenido durante el Bogotazo. Por eso le facilitaron, con la complicidad de su títere Batista, la toma del poder en Cuba, para que luego se les infiltrara a los soviéticos y los incitara a calentar la Guerra Fría.

Al principio Nikita tenía sus dudas sobre el “comunismo” de Fidel Castro. Según afirmó Serguei Jrushchov, hijo de Nikita, cuando Castro tomó el poder en Cuba en 1959, el líder soviético estaba convencido de que este trabajaba para la CIA (lo que me demostró que no había sido yo el primero en sospecharlo, sino que Jrushchov se me había adelantado por varios años). Pero los banqueros usaron a su CIA para brindarle a Castro en bandeja de plata la victoria de Bahía de Cochinos, y esto convenció a los líderes soviéticos de la bona fides de Castro -- error que luego tendrían que lamentar.

Por otra parte, siempre he tenido la sospecha de que algunos líderes soviéticos miembros del politburó habían sido reclutados por los conspiradores del CFR, y estos a su vez fueron los que convencieron a Jrushchov de las buenas intenciones del “marxista” Fidel. Prueba de la influencia de los banqueros de Wall Street en el Kremlin es que, poco después de la crisis de los cohetes, en la que Jrushchov hizo cosas que no debía, David Rockefeller viajó a Moscú y se entrevistó con Jrushchov. Al parecer el líder soviético no aceptó la crítica constructiva de David y, menos de una semana después, fue depuesto.

Todos estos años el agente secreto Fidel “Alex” Castro ha estado trabajando eficientemente al servicio de sus amos. He llegado a la conclusión que la voladura del buque La Coubre y otros actos terroristas en Cuba, incluyendo la destrucción del avión de Cubana de Aviación en Barbados, así como las muertes de John F. Kennedy, Che Guevara, y Salvador Allende, por mencionar tan sólo unas cuantas, han sido operaciones conjuntas Castro-CIA siguiendo órdenes de los banqueros del CFR.

La destrucción económica y material de Cuba, así como la destrucción moral de su pueblo no son producto de errores, sino de un plan cuidadosamente planeado y ejecutado. Cuba es un exitoso experimento de implementación del Nuevo Orden Mundial -- un sistema totalitario comuno-fascista en el que las masas serán reducidas a niveles de consumo pre-industriales. Esto explica la razón por la cual altos personeros del CFR se refieren a la Cuba de Castro como el modelo a imitar.

En estos momentos “Alex” juega un papel importante en una nueva operación de guerra psicológica que se está llevando a cabo contra los pueblos de América Latina.

Al igual que sucedió cuando el Bogotazo, las clases dominantes de América Latina temen la penetración de los monopolios norteamericanos amparados tras los acuerdos del NAFTA, CAFTA, y otros que tienen en cartera. Por eso, al igual que cuando el Bogotazo, los conspiradores han inventado un nuevo miedo, para que acepten estos acuerdos leoninos como un mal menor. A diferencia del Bogotazo, ahora el miedo no es el comunismo, sino el Castro-chavismo.

Pero el deterioro del estado de salud de su agente secreto tiene muy preocupados a los banqueros del CFR. Por eso trabajan incansablemente tras bastidores por mantener en Cuba una tiranía sostenible a la muerte de su agente secreto.

Como dijo Sherlock Holmes, “Si descartamos lo imposible, lo que quede, por improbable que parezca, necesariamente tiene que ser la verdad.”


Última edición por glezbo el Sáb Oct 26, 2013 3:20 am, editado 1 vez

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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por glezbo el Sáb Oct 26, 2013 2:39 am

Un articulo del mismo autor (en tres partes por limitaciones de espacio del formato de SC) que hace pensar y ver la historia reciente de Cuba y el mundo bajo la luz de un prisma diferente que explica muchas cosas.

Saludos y respetos, Glezbo.



PARTE I



Fidel Castro: ¿asesino de Allende?

por Servando González

Quien conoce a su enemigo como a sí mismo,
en cien batallas no correrá el más mínimo riesgo.
-- Sun Tzu

Cada día que pasa, la muerte del presidente constitucional de Chile, Salvador Allende, ocurrida el 11 de Septiembre de 1973, recuerda más y más Rashomon, la famosa novela de Riunosuke Akutagawa, luego inmortalizada en el cine por Akira Kurosawa. Como en Rashomon, los supuestos testigos presenciales dan versiones diferentes y contradictorias de los hechos, las cuales son negadas a su vez por otros que alegan conocer la verdad.

El suicidio de Salvador Allende: ¿ficción o realidad?

La versión más difundida, expresada por Fidel Castro en un discurso el 28 de Septiembre de 1973 y adoptada por los colaboradores cercanos de Allende, es que el Presidente de Chile murió como un héroe luchando contra los golpistas. Pero, como veremos a continuación, poco a poco han ido apareciendo versiones que difieren radicalmente de esa versión inicial de los hechos.

No obstante, aún entre los colaboradores cercanos al Presidente, que se hallaban en La Moneda en los momentos en que ocurrieron los hechos, las versiones son contradictorias.

Por ejemplo, en su libro Las muertes de Allende, Hermes Benítez expone varias hipótesis sobre la forma en que murió Salvador Allende. Por ejemplo, existe la versión del doctor Patricio Guijón, de que Allende se suicidó con el propio fusil AK-47 que le había regalado Fidel Castro. Esta versión fue aceptada y difundida por los militares golpistas.

Sin embargo la única persona que atestiguó que Allende se había suicidado fue el doctor Guijón, quien formaba parte del equipo médico presidencial. El Dr. Guijón declaró que Allende se había suicidado, porque cuando él bajaba del segundo piso de La Moneda, a poco de que los golpistas ocuparan el edificio, escuchó un disparo, volvió a subir las escaleras, y encontró a Allende en un charco de sangre.

Es bueno aclarar que Guijón no fue testigo presencial de la muerte de Allende, por tanto no lo vio suicidarse. Es más, hasta el momento no existe ni un solo testigo presencial de este supuesto suicidio.

Desde el comienzo, la izquierda chilena no aceptó la versión del suicidio. Según éstos, Allende murió heroicamente en el combate de La Moneda, disparando su fusil contra los asaltantes hasta el último momento. Esta fue la versión ofrecida por su hija Beatriz “Tati” Allende y por Fidel Castro.
Sin entrar en detalles, pues la mayor parte de esta información es del dominio público y está al alcance de todos en la Internet, hay varias versiones sobre cuántos disparos se escucharon.

Algunos aseguran que el cadáver de Allende fue colocado en un divan, con el fusil entre las piernas, después de su muerte. También se mencionan varios impactos de bala en el gobelino que tapizaba la pared detrás del diván.

En un artículo titulado “El sacrificio de un ciudadano de América Latina”, publicado en La Fogata el 11 de Septiembre del 2003, Hugo Guzmán ofrece interesantes detalles sobre lo sucedido en los últimos momentos del asalto a La Moneda.

"Nosotros, como escoltas, no podemos dar fe de que Allende se autoeliminó.”

"Al lugar donde estaba el cuerpo de Allende, los primeros que entran son un reportero supuestamente de El Mercurio que, por lo que sabemos, era agente de la CIA. Fue el único que sacó todas las fotos. También entra el oficial Fernández Larios, de Inteligencia del Ejército, que ahora está en Estados Unidos como testigo protegido porque les ayudó para culpar al DINA del asesinato del canciller Orlando Letelier en Washington. Es un hombre de la CIA. Y entró el general Pedro Espinoza, jefe de Inteligencia. En las dos únicas fotos que se han podido ver, aparece Allende con la camisa completamente limpia. El cuello de la camisa también aparece blanco, limpio, sin manchas. Una persona que se dispara en la cabeza, lo que sangra es mucho. El tenía limpio el cuello y la camisa. Esa es una cosa que se contradice con la versión de la autoinmolación con el fusil AK".

Por cierto, hay informes de que los soldados, además de sacar las fotos, pusieron el cadáver en el piso, lo desnudaron, lo revisaron y luego volvieron a vestirlo con sus ropas.

Manuel Cortés, escolta de Allende, dice que las dos fotos testimonian aún más confusiones:

"En una aparece medio recostado con el fusil AK arriba de las piernas, y en la otra foto está sentado en el sillón, no recostado, y con el AK parado en el suelo, entre las piernas, con la culata apoyada en el suelo. De partida, ahí hubo un montaje".

"Nosotros contradecimos que Allende estaba absolutamente solo. Por razones de seguridad, y por razones de deformación profesional si se quiere llamar así, el Dispositivo de Seguridad jamás dejaba solo a Allende, jamás. ... en las conversaciones más íntimas, siempre había uno o dos de la seguridad con él, gente que era de extrema confianza de él. Prácticamente las 24 horas del día estábamos con él, mínimo uno al lado de él, incluso durante toda la noche cuando él dormía. Por lo tanto es imposible que Allende se haya quedado solo, imposible, imposible".



Lo anterior coincide con versiones publicadas en los años 1974 y 1975, que señalaban que Allende había combatido después de despedir a sus colaboradores, junto a integrantes de la escolta, hasta que una ráfaga lo derribó. Dos escoltas lo habrían cargado hasta el sillón presidencial y ahí lo dejaron después de colocar el fusil sobre sus piernas. Esos podrían haber sido algunos de los miembros de la seguridad personal de Allende, heridos y asesinados posteriormente.
Continúa Cortés:

"Todas las personas que estuvieron al lado de él, todos los escoltas, murieron, los mataron posteriormente. Salieron vivos de La Moneda y posteriormente fueron desaparecidos. No tenemos testigos de lo que pasó".



Por otra parte, la autopsia realizada a Allende dista mucho de ser definitiva. Todo indica que el informe de los médicos forenses se realizó bajo coacción. A Hortensia Bussi, la viuda de Allende, no le permitieron ver el cuerpo. Menos de 24 horas después de haber muerto, Allende ya había sido sepultado en un cementerio en Viña del Mar.

En un artículo publicado el 11 de Septiembre del 2003, “La Moneda, nuestro brutal 11 de Septiembre”, Jorge Timossi narra como en Febrero de 1986 Hortensia Bussi le confesó que,
"Hasta el día de hoy yo no sé si en el féretro que me presentaron los militares estaba o no el cadáver de Allende. … Vi nada más que un lienzo blanco, debajo del cual se suponía que había un cuerpo, y un militar me agarró por la muñeca y me obligó a cerrar. Yo no sé, nunca supe, si ése era Allende."

Como si todo esto fuera poco, en el 2005, Juan Vivés, pseudónimo de Andrés Alfaya, un ex-oficial de la inteligencia castrista que vive exiliado en Francia, dio al mundo una nueva versión diametralmente distinta de los hechos. Según Vivés, el Presidente chileno no se suicidó ni murió en combate, sino que fue asesinado por el general de las Tropas Especiales cubanas Patricio de la Guardia, quien en la práctica era el verdadero jefe de la seguridad personal de Allende.

Vivés afirma que esto lo oyó de boca de su tío, el ex-presidente cubano Osvaldo Dorticós, quien a su vez lo había oído comentar a los más altos niveles del gobierno cubano. Aunque sorprendente, la afirmación de Vivés simplemente le añadió veracidad a un persistente rumor que ha circulado en Cuba por muchos años.

Según otras fuentes en Chile, la historia de que Allende se suicidó con el fusil Kalashnikov que le había regalado Castro, simplemente no puede ser cierta. En primer lugar, porque el cuerpo de Allende presentaba cuatro heridas de bala: dos en el abdomen, una en el tórax, y otra en la cabeza, que penetró por un ojo y al salir le destruyó gran parte de la parte posterior del cráneo. Esto niega totalmente la posibilidad de un suicidio.

En segundo lugar, porque los proyectiles hallados en el cadáver de Allende eran de 9 mm,, un calibre diferente al que usa el AK-47. Sin embargo, se sabe que Patricio de la Guardia usualmente portaba una sub-ametralladora UZI, que dispara balas 9 mm.

Algunos de los presentes en La Moneda niegan que Patricio de la Guardia estuviese allí cuando murió el Presidente. Pero otros aseguran que ambos hermanos de la Guardia, Tony y Patricio, estaban allí cuando murió Allende. De hecho, ha comenzado a rodar una especie de teoría conspiratoria en la que se alega que el resto de las fotos que tomó el fotógrafo se hicieron desaparecer porque en algunas de ellas aparecía Patricio de la Guardia.

En una entrevista realizada algo después, Vivés abundó sobre el tema. Según Vives, varias semanas después del golpe, se hallaba en el bar Las Cañas, del Hotel Habana Libre (antiguo Havana Hilton), donde se encontró con Patricio de la Guardia y el jefe de la escolta de Fidel, conocido como “el Chino”. Durante la conversación, el Chino le preguntó a Patricio cómo se habían comportado los hombres de la escolta de Allende que él [el Chino] había entrenado. Vivés asegura que la respuesta de Patricio fue tajante: “Le me metí un ramalazo y lo maté por pendejo. Abajo tuve que matar a un periodista que se apodaba “el Perro”.

Por supuesto, que aunque no se debe descartar de antemano, no sería prudente confiar a ciegas en la información suministrada por un ex-agente de un servicio inteligencia que se haya vuelto en contra de sus empleadores. El supuesto ex-agente pudiera ser en realidad un agente de desinformación, todavía al servicio de sus antiguos amos, o simplemente un oportunista que exagera o inventa información para acrecentar su valor como fuente.

Vale aclarar que lo anterior no es sólo aplicable a Vivés, sino a cualquier otro ex-agente de un servicio de inteligencia que haya roto con sus antiguos empleadores y desertado. Sin embargo, basándome en información que he leído en otros de sus artículos y en su libro Los amos de Cuba, a mí en particular Vivés me parece una fuente de información digna de crédito. Pero, para ser imparcial, al final de este artículo, después de que haya presentado la evidencia, haré un análisis exhaustivo de esta información. Para ello le voy a aplicar el sistema convencional que, con ligeras variantes, usan los analistas de inteligencia en todo el mundo para determinar el valor de toda información.

Por el momento, tan sólo pido al lector que acepte tentativamente la información suministrada por Vivés, si no como probable o cierta, al menos como posible

Por otra parte, lo único que explica que Castro no haya fusilado a Patricio de la Guardia cuando fusiló a su hermano Tony, es que Patricio posea información que, si se divulgara, sería altamente perjudicial para Castro. De hecho, cuando leí la primera información sobre el libro El Magnífico de Vivés, en el que se mencionaba lo de Patricio, recuerdo que llamé a un amigo y le dije que ahora me explicaba la razón por la cual Castro no había fusilado a Patricio. Poco después, durante una entrevista, Vivés abundó en el tema, y menciono lo de los documentos de Patricio en un banco de Panamá, lo que confirmó mis sospechas.

El hecho de que yo haya sospechado la estrategia de Patricio que le salvó la vida, se debe a que esa es una práctica común entre los oficiales de los servicios de inteligencia -- al menos los inteligentes.

Todo oficial de inteligencia descubre, tarde o temprano, que trabaja para una organización corrupta, cuyo único fin es el beneficio material y la supervivencia de sus líderes. Cuando se dan cuenta de esto, los oficiales de inteligencia inteligentes se preparan para sobrevivir a una traición proveniente de su propia organización y ponen a buen recaudo documentos comprometedores que, en caso de emergencia, puedan usar en contra de sus empleadores. Estos son por lo general los oficiales de inteligencia que logran retirarse y mueren en su lecho. Muchos de los que no lo hacen sufren las consecuencias, algunos pagando con sus propias vidas. Si este es el caso, Patricio ha demostrado ser mucho más inteligente que su hermano gemelo Tony.

En todo crimen, lo primero que hace un investigador es comprobar si el supuesto autor del mismo tenía el motivo, la habilidad, los medios, y la oportunidad para cometerlo, así como que era reincidente; es decir, si tiene la tendencia a cometer ese tipo de crimen en particular.

Un somero análisis de los hechos demuestra que Fidel Castro tenía el motivo. Son muchos los que afirman que el triunfo de Allende echaba por tierra la teoría castrista de la lucha armada como única vía para implementar el socialismo en un país de América Latina. Por consiguiente, Castro tenía motivos sobrados para descarrilar el proceso democrático en Chile y deshacerse de Allende. Además, y esto es muy importante, como veremos más adelante, Castro debe haberse sentido muy ofendido cuando, a sus ojos, Allende lo humilló.

Castro también tenía la habilidad, es decir, era diestro en asesinatos políticos. Desde que ingresó a la Universidad de La Habana, se sumó a los grupos gangsteriles que por esa época pululaban. Allí Castro descubrió que existía una vía rápida de deshacerse de sus enemigos.

También Castro poseía los medios. En los meses posteriores a la toma del poder por Allende, Castro logró infiltrar en Chile a miles de sus agentes, muchos de ellos miembros de sus fuerzas especiales. Algunos de estos agente terminaron engrosando las filas del GAP (Grupo de Amigos del Presidente). Por las valijas diplomáticas que enviaba a la embajada de Cuba en Santiago, Castro logró ilegalmente introducir al país miles de armas y municiones de varios tipos.

Castro también tuvo la oportunidad para cometer el asesinato de Allende. Esta oportunidad se la proporcionó el propio golpe militar. El caos imperante en La Moneda en los momentos en que los atacantes se disponían al asalto final creó las condiciones propicias para cometer el asesinato de Allende y encubrirlo tras una falsa muerte en combate o un falso suicidio.

Pero Castro no sólo tenía el motivo, la habilidad, los medios y la oportunidad, sino que también era reincidente, es decir, tenía una fuerte tendencia a cometer ese tipo particular de crimen, el magnicidio. Existe abundante evidencia en el dominio público de que Fidel Castro ha participado activamente en el planeamiento y ejecución del asesinato de más de una docena de jefes de estado -- algunos de ellos exitosos. Más aún, tal parece que asesinar jefes de estado es una de las obsesiones que han caracterizado la vida de Fidel Castro desde muy temprana edad.


El Magnicida Caribeño

Desde que ingresó a la Universidad de La Habana para estudiar la carrera de Derecho, Fidel Castro demostró una gran habilidad en la eliminación de sus enemigos políticos.

El primero que asesinó por la espalda en, 1947, fue Leonel Gómez, su rival en las elecciones para presidente de la Facultad de Derecho. En 1948, participó en el asesinato de Manolo Castro. Ese mismo año asesinó a Oscar Fernández Caral, sargento de la policía universitaria. En 1949 asesinó a Justo Fuentes y a Miguel Sáez.

Pero si Castro demostró ser hábil eliminando a sus enemigos, lo ha sido aún más deshaciéndose de sus amigos cuando dejan de serle útiles. Entre los que perdieron sus vidas debido a Fidel Castro están: Frank País, líder principal del Movimiento 26 de Julio; Comandante Camilo Cienfuegos, primera figura en importancia en el Ejército Rebelde; Rafael del Pino Siero, su amigo de juventud; Osvaldo Sánchez, líder del Partido Comunista tradicional; Comandante Manuel Piñeiro “Barbarroja”, Jefe del Departamento América de los servicios de inteligencia; Comandante René Rodríguez, Director del Instituto de Amistad con los Pueblos; Comandante Arnaldo Ochoa, héroe de la guerra en Angola; Coronel Antonio “Tony” de la Guardia, su hombre de confianza y asesino personal; Comandante José Abrahantes, ex-Director de los servicios de inteligencia, y muchos más, incluyendo “Che” Guevara, que harían esta lista interminable.

Sin embargo, en lo que Fidel Castro más se ha destacado en su larga carrera criminal es en asesinar jefes de estado.

Es posible, y su vida ulterior parece confirmarlo, que los preceptores jesuitas familiarizaran a su alumno predilecto con la Teología del padre L’Amy, en la que se expone el principio por el que la Orden concede a sus miembros el derecho de eliminar físicamente a sus adversarios. También es probable que, como alumno de los jesuitas en el Colegio de Belén en La Habana, el joven Fidel haya escuchado de boca de sus preceptores de la Compañía el principio de la legitimidad del asesinato de los tiranos, así como de “cometer, sin pecado, actos considerados criminales por las masas ignorantes.”

Prueba de lo anterior es que, en su apasionada autodefensa durante el juicio por el ataque al cuartel Moncada, Castro mencionó la teoría del jesuita español Juan Mariana, quien, en su libro De Rege et Regis Institutione, comenta que cuando un gobernante usurpa el poder, aún si ha sido electo democráticamente, pero gobierna en forma tiránica, es lícito que un ciudadano ejerza el tiranicidio, ya sea directa o indirectamente, usando un subterfugio.

A pesar de que algunos de los preceptores jesuitas de Castro aún profesan una gran admiración por su ex-alumno, sería injusto culparlos totalmente por la conducta ulterior de éste. No obstante, por alguna razón desconocida, asesinar jefes de estado se convirtió en una de las muchas obsesiones de Fidel Castro, que comenzó a llevar a cabo desde muy joven. El propio Hugh Thomas se percató del aparente deseo de Castro de perpetuar “una tradición estudiantil de tiranicidio.”

Desafortunadamente, como expondré a continuación, el profundo odio de Castro hacia presidentes democráticamente electos se sobrepuso a cualquier impulso tiranicida que hubiese tenido.

Veamos.

En 1947, cuando tenía tan sólo 21 años, Castro se unió a un grupo de estudiantes universitarios que visitaban al Presidente Ramón Grau San Martín en el Palacio Presidencial. Grau era un político que había sido democráticamente electo por el voto popular. Durante la visita, el Presidente y los estudiantes se acercaron a uno de los grandes ventanales del segundo piso del Palacio. En ese momento Castro le sugirió a uno de ellos que asesinaran al Presidente. “Tengo la fórmula,” le susurró, “para tomar el poder ahora mismo y deshacernos para siempre de este hijo de ****. Lo agarramos y lo tiramos por el balcón. Cuando esté muerto, le hablaremos al pueblo por la radio y proclamaremos el triunfo de la revolución estudiantil.”

En el verano de ese mismo año, Castro se unió a un grupo de aventureros que planeaban invadir la República Dominicana, asesinar al presidente Rafael L. Trujillo, y dar un golpe de estado para tomar el poder. Castro participó en el entrenamiento militar, que se llevó a cabo en Cayo Confites, un pequeño islote al norte de la provincia de Oriente. Pero las autoridades descubrieron el complot y arrestaron a la mayoría de los participantes. Castro logró escapar.

En Abril de 1948, durante la celebración de la Novena Conferencia Panamericana, estallaron en Colombia unos violentos disturbios que destruyeron gran parte de la ciudad de Bogotá y causaron más de 5,000 muertos y miles de heridos. Fidel Castro, que se hallaba de visita en la ciudad, se unió a la turba. Testigos presenciales afirman que, poco después de las 4 de la tarde de ese día, vieron a Castro al frente de una turba que gritaba “A palacio”. Según los testigos Castro portaba un rifle y gritaba histéricamente que iban al palacio a matar al presidente colombiano Mariano Ospina Pérez.

En Agosto de 1951, el ataúd que contenía los restos mortales del líder populista cubano Eduardo “Eddy” Chibás fueron conducidos a la Universidad de La Habana para que los estudiantes le rindieran homenaje. José Pardo Llada, a la sazón amigo de Castro, cuenta que Fidel se le acercó y le dijo, “Pepe, llevemos el muerto a Palacio y tomemos el poder. Tú serás el Presidente y yo el Jefe del Ejército.” El Presidente de Cuba en ese momento era Carlos Prío Socarrás, electo por el voto popular.

Pardo Llada no menciona si Castro le dijo cómo pensaba deshacerse del Presidente Prío, pero un incidente ocurrido anteriormente tal vez nos dé una idea de lo que Fidel tenía en mente.

En 1949, mientras Castro hacía los preparativos para un viaje que pensaba hacer a los Estados Unidos, visitaba casi diariamente el apartamento de su amigo Max Lesnick, situado en la calle Morro, muy cerca del Palacio Presidencial. Lesnick le contó a Tad Szulck que un día, mientras miraba desde el balcón hacia el Palacio, Fidel tomó una escoba y, apuntándola como si fuese un rifle, le dijo a la abuela de Lesnick: “Mire, si Prío sale a la terraza del Palacio a echar un discurso, lo mato desde aquí con una sola bala de un rifle con mira telescópica . . .”

En Marzo de 1953 Fidel Castro y un grupo de conspiradores se confabularon para asesinar al Presidente Fulgencio Batista. La oportunidad se les presentó cuando Batista decidió asistir a una reunión de veteranos de la Guerra de Independencia, que se celebraría en el mes de Julio en Santiago de Cuba, en la provincia de Oriente. Castro y algunos de los conspiradores obtuvieron documentación falsa, uniformes del ejército, y placas de auto oficiales y viajaron a Santiago para hacerle un atentado a Batista. Pero al parecer Batista sospechó que algo andaba mal, y canceló la visita. La policía tuvo sospechas de que Castro tramaba algo y lo detuvo. Pero poco después lo dejaron en libertad por falta de pruebas.

Existen rumores de que el ataque al Cuartel Moncada, que Castro y su grupo realizaron unos meses después, el 26 de Julio de 1953, iba a coincidir con una visita que Batista iba a hacer al cuartel. Pero de nuevo Batista canceló la visita en el último momento. Puede que los rumores tengan algo de cierto, porque la estratagema que Castro y sus hombres usaron para que los guardas abrieran la puerta de entrada fue gritar: “¡Abran la puerta. Llegó el General [Batista]!”

La obsesión de Castro por asesinar presidentes no terminó cuando tomó el poder en Cuba en 1959. El 26 de Abril de ese mismo año, Castro infiltró en Panamá un grupo de 84 cubanos y panameños residentes en Cuba. El objetivo de este grupo era asesinar al presidente Ernesto de la Guardia y encender la chispa de una revolución en ese país. Pero las fuerzas militares panameñas neutralizaron la fuerza invasora pocas horas después de haber desembarcado.

Poco después de la frustrada aventura panameña, otro grupo militar partió secretamente de Cuba el primero de Junio de 1959 con destino a Costa Rica, desde donde pensaban infiltrarse en Nicaragua para ultimar al presidente/dictador Luis Somoza, enemigo jurado de Castro. La invasión fracasó y, por supuesto, Castro negó su participación en la misma.

Menos de dos semanas más tarde, el 14 de Junio de 1959, Castro envió un grupo similar a la República Dominicana, con la misión de asesinar al Presidente Rafael L. Trujillo. La animadversión de Castro hacia el dictador dominicano se remontaba a sus días en la Universidad de La Habana, cuando, en 1947, se unió a un grupo de cubanos que se entrenaba en Cayo Confites para invadir la República Dominicana y asesinar a Trujillo.

Ambas operaciones, en Nicaragua y la República Dominicana fracasaron, y Castro se apresuró a negar que él personalmente las hubiese ordenado. Pero, dada su afinidad por tal tipo de hechos, todo indica que fue Castro quien las ordenó.

Tan sólo un par de meses más tarde, a mediados de Agosto de 1959, Castro envió una grupo militar a Haití. Su misión consistía en asesinar a François “Papa Doc” Duvalier, el dictador haitiano. El grupo se componía de 30 cubanos, había sido organizado por Che Guevara, y lo comandaba un argelino que había luchado en las fuerzas de Castro en la Sierra Maestra. Pero, tal como había sucedido con las operaciones contra Panamá y República Dominicana, esta también resultó en un desastre, y la mayoría de los atacantes perecieron. Castro nunca respondió a las acusaciones del gobierno de Duvalier de su complicidad en la operación.

En 1962, Castro intentó asesinar al presidente democráticamente electo de Panamá, Roberto Chiari. Según un informe del FBI, fechado el 25 de Octubre de 1962, Humberto Rodríguez Díaz, uno de los asesinos enviado por Castro, en complicidad con un ex-embajador cubano en Panamá, trató de atentar contra la vida del Presidente panameño.

El próximo año, en la primavera de 1963, Castro envió varias toneladas de armas y municiones a un grupo revolucionario, para que asesinaran al presidente de Venezuela Rómulo Betancourt. La obsesión de Castro con asesinar al Presidente Betancourt, quien inicialmente lo apoyaba, ha sido ampliamente documentada.

Ese mismo año, los periódicos colombianos publicaron reportajes informando que los aviones que habían transportado a un grupo de asesinos desde Cuba a la península de La Guajira, en Colombia, habían sido proporcionados por Fidel Castro. La misión de este grupo era asesinar al presidente León Valencia y derrocar su gobierno. Esta información fue corroborada el 17 de Octubre de 1963 por el propio Presidente Valencia, en una nota que envió a todas las misiones diplomáticas en Bogotá en la que acusaba a Castro de ser responsable por la operación.
Unos pocos meses después, el 26 de Febrero de 1964, un nuevo complot fue descubierto con motivo de la visita que Valencia pensaba hacer a Cali. El próximo año, Valencia señaló a Castro como el instigador de ambos intentos de asesinato.

En Julio de 1979, el dictador nicaragüense Luis Somoza fue derrocado por efectivos del Frente Sandinista de Liberación Nacional, que contaba con el apoyo de Castro, y escapó del país para convertirse en un exiliado político en el Paraguay. Unos pocos meses después Somoza y sus guardaespaldas fueron asesinados en una calle de Asunción por un grupo Sandinista que usó ametralladoras y bazucas. Algunos miembros de la inteligencia castrista se jactaron públicamente de que el equipo de asesinos había sido entrenado en Cuba.

En el documental “Fidel”, dirigido por Estela Bravo, Castro cuenta una anécdota sobre lo que sucedió cuando en 1963 hizo una visita a la Unión Soviética invitado por Nikita Jrushchov. El Premier soviético deseaba limar asperezas con Castro después de los sucesos de la crisis de los cohetes de 1962, en los que había llegado a un acuerdo con el Presidente Kennedy a espaldas de Castro.

Según Castro, Jrushchov lo invitó a ir de cacería y, durante ésta, un animal saltó a pocos metros enfrente del Premier Soviético y Castro le disparó con su escopeta. Los proyectiles cruzaron peligrosamente cerca de la cara de Jrushchov. “¿Y sabe lo que me pasó por la mente en ese momento?”, le pregunta Castro en el documental a su interlocutora, “¿Qué pasa si en una cacería, en un accidente de estos, yo le doy un tiro a Jrushchov?”

El sólo hecho de que Castro haya recordado tan vívidamente el hecho, y que lo haya contado con lujo de detalles, incluyendo lo que pensó, indica que tiene una mente patológicamente enrevesada. Pero, conociendo a Castro y su afinidad por tal tipo de crimen, lo más probable es que en realidad lo que le haya pasado por la mente fue asesinar a Nikita Jrushchov quien, según Castro, lo había traicionado y humillado durante la crisis de los cohetes.

Todo indica que Jrushchov nunca se percató de lo cerca que estuvo de ser una víctima más en la larga lista de jefes de estado asesinados por el magnicida caribeño.

Aunque la mayoría de los iniciales intentos magnicidas de Castro fracasaron, sería erróneo pensar que tan sólo fueron elucubraciones producto de una afiebrada mente juvenil. Por el contrario, Fidel Castro ha tenido una larga experiencia en la profesión de asesino, tanto directa como indirectamente, y la evidencia indica que algunas veces ha tenido éxito en su empeño -- no sólo en cometer el asesinato, sino en hacerlo impunemente. La mayor prueba de su habilidad en ese campo probablemente sea el asesinato del presidente norteamericano John F. Kennedy.


Última edición por glezbo el Sáb Oct 26, 2013 2:44 am, editado 1 vez

glezbo
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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por glezbo el Sáb Oct 26, 2013 2:41 am

Parte II del anterior articulo.

Saludos y respetos, Glezbo.





Fidel Castro, ¿asesino de Kennedy?

Poco antes de asumir la presidencia en 1963, el presidente Lyndon Baynes Johnson descubrió que, tal como lo expresó gráficamente con gran disgusto, “Habíamos estado operando un Murder Inc. en el Caribe.” Según lo que le contó a algunos amigos cercanos, Johnson sospechaba que el asesinato de Kennedy había sido llevado a cabo por Castro como venganza.

Johnson sospechaba que el asesino del presidente John F. Kennedy había sido “influido o dirigido” por Fidel Castro, y sus sospechas crecieron con el tiempo. Unos pocos años después del asesinato de Kennedy, Johnson le confesó a su amigo Howard K. Smith, “Te voy a decir algo que te hará tambalear: Kennedy estaba tratando de asesinar a Castro, pero Castro lo asesinó a él primero.”

Parece que Robert Kennedy, el hermano del Presidente, albergaba sospechas similares. Cuando en Enero de 1971 el periodista Jack Anderson reportó la historia de los planes de los hermanos Kennedy para asesinar a Fidel Castro, también reportó que Robert Kennedy había quedado devastado emocionalmente después de la muerte de su hermano. Robert creía que sus intentos de asesinar a Castro habían provocado el asesinato de su hermano.

Pero el President Johnson y Robert Kennedy no eran los únicos que albergaban sospechas sobre la participación de Castro en el asesinato del Presidente Kennedy. Otro que tenía las mismas sospechas era el juez del Tribunal Supremo Earl Warren. Warren le contó en privado a unos amigos que “uno de los principales sospechosos” en el asesinato de Kennedy era Fidel Castro.

También tenía las mismas sospechas el ex-embajador norteamericano en México Thomas Mann. Según lo expresó,



Castro es el tipo de persona que se vengaría de esta forma. El es el tipo de extremista que reacciona emocional en vez de intelectualmente, y sin preocuparse mucho por los riesgos. La historia de su vida lo demuestra.

El Senador Robert Morgan, miembro del Comité Senatorial de Inteligencia (también llamado “Church Committee”), fue aún más categórico. No sólo tenía sospechas, sino que estaba totalmente convencido de Castro había sido el asesino del Presidente Kennedy. Según afirmó, “No me cabe la menor duda de que Fidel Castro, o alguien siguiendo sus órdenes, asesinó a John F. Kennedy como venganza por nuestros intentos de asesinarlo a él.”

El Presidente Johnson y el resto de los que, como él, tenían sospechas del papel de Castro en el asesinato de Kennedy tal vez no estaban lejos de la verdad, porque Castro tenía sobradas razones para vengarse. El mismo día que Kennedy fue asesinado en Dallas, Desmond Fitzgerald, un alto oficial de inteligencia de la CIA y amigo personal del Fiscal General Robert Kennedy, sostuvo una entrevista secreta con Rolando Cubela para planear el asesinato de Fidel Castro.

Tal como sus colaboradores cercanos pueden atestiguar, Castro es una persona muy vengativa. Nunca perdona una ofensa, real o imaginaria, en particular cuando cree que alguien lo ha humillado. Y no cabe duda de que Castro se sintió muy humillado con el resultado de la crisis de los cohetes de 1962. Algunos testigos presenciales han narrado con lujo de detalles la perreta que cogió cuando le dieron la noticia de que Jrushchov y Kennedy habían resuelto la crisis a sus espaldas, ignorándolo por completo. Según contó Che Guevara, Castro pateó una pared con tal fuerza que el impacto desprendió un espejo que se rompió en mil pedazos.

Yo mismo fui testigo presencial de una de las explosiones de ira de Castro cuando, pocos días después de terminada la crisis, nos dijo a un grupo de estudiantes en la Universidad de La Habana que Nikita Jrushchov era “un ******ón”, y John F. Kennedy “un millonario comemierda y un hijo de ****”.

En honor a la verdad, Castro tenía razones suficientes para sentirse humillado. Theodor Sorensen señaló que algunas de las medidas que los asesores del Ex-Comm le sugirieron a Kennedy que tomara durante la crisis, tales como los vuelos de reconocimiento a baja altura sobre Cuba, no sólo tenían por objetivo un mejor reconocimiento aéreo, sino también hostigar y humillar a Castro.

No voy a adentrarme aquí en una explicación detallada, que sería demasiado larga, de los indicios que apuntan hacia Fidel Castro como partícipe en el asesinato de John F, Kennedy. Baste decir que ya hay autores que han señalado esa posibilidad y brindado pruebas. Véase, por ejemplo, el libro de Gus Russo Live by the Sword, el documental de Wilfried Huismann Rendezvous with Death, y mi propio libro The Secret Fidel Castro, en el que dedico todo un capítulo a ese tema.

Pero, como verán más adelante, en mi caso he avanzado un paso más, y ahora estoy convencido de que tanto el asesinato de Kennedy, como el Gaitán y el de Allende, fueron operaciones conjuntas ejecutadas por Castro y la CIA siguiendo órdenes de los banqueros de Wall Street.


La evaluación de la información

Después de leer los argumentos expuestos más arriba, sólo cabe una pregunta: ¿Fue Castro el autor intelectual del asesinato de Salvador Allende? ¿Es cierto lo que afirma Juan Vivés de que Fidel Castro ordenó el asesinato del Presidente de Chile?

La mayor dificultad en llegar a una conclusión reside en que Vivés no fue testigo presencial de los hechos, y lo que afirma lo oyó de segunda mano. Además, Vivés es un ex-agente de inteligencia, y éstos son siempre considerados como fuentes cuestionables. La razón de esto se debe a que, en primer lugar, siempre existe la duda de si la ruptura con su servicio de inteligencia fue verdadera o falsa. En segundo lugar, porque los ex-agentes de inteligencia en el exilio, en un esfuerzo por sobrevalorarse, tienden a exagerar sus conocimientos sobre los hechos.

En el campo de la inteligencia y el espionaje, inteligencia es por definición “información que ha sido evaluada y validada”. Pero esta información es casi siempre fragmentaria, casi nunca totalmente documentada, y, por tanto, imposible de validar directamente. Por ejemplo, una prueba irrefutable de que Vivés dice la verdad sería obtener los documentos que, según él, Patricio de la Guardia mantiene secretos en la caja de seguridad de un banco. Pero esto es casi imposible que ocurra, al menos mientras Castro esté vivo.

Lo anterior podría llevarnos a pensar que, como en Rashomon, es imposible dilucidar quién dice la verdad. Sin embargo, a pesar de la carencia de pruebas directas documentales, existen otros métodos que permiten evaluar la información en forma indirecta. Confrontados con casos similares, los servicios de inteligencia han creado metodologías que permiten determinar la probabilidad de que determinada información sea cierta con un alto porcentaje de éxito. Esta evaluación de la información se clasifica con un sistema convencional de letras y números.

A continuación usaré al sistema usado por la CIA, pero los sistemas empleados por la KGB, Mossad, MI6 y otros servicios de inteligencia son muy similares.

Evaluación de la Información

Confiabilidad de la fuente Certeza de la información
A. Altamente confiable 1. Altamente cierta (Confirmada por otras fuentes altamente confiables)
B. Generalmente confiable 2. Probablemente cierta (Concuerda con otras informaciones de certeza verificada)
C. Algo confiable 3. Posiblemente cierta
D. Poco confiable 4. Dudosa.
C. Imposible de determinar 5. Imposible de determinar

Como se puede apreciar, la evaluación de la información tiene que ver tanto con la confiabilidad de la fuente que provee la información, como con la información en sí misma, es decir, su credibilidad -- un proceso que incluye el contrastar la nueva información con información existente ya validada. Estos dos aspectos están intimamente ligados, y no pueden separarse el uno del otro.

Sin embargo, hay de destacar que ambas evaluaciones son independientes una de otra, y se denotan mediante un sistema de letras y números similar al indicado más arriba. De modo que, según este sistema, una información considerada posiblemente cierta proveniente de una fuente poco confiable se denotaría como “D3”.

Por otra parte, no hay que olvidar que, a pesar de todos los intentos de objetivizar el sistema, las personas que analizan una información, incluso los analistas de inteligencia, tienden a creer lo que de antemano sospechan sea cierto. Por tanto, este elemento subjetivo distorsionador de la realidad siempre estará presente en toda evaluación de la información.

Veamos a qué resultado llegaría un analista de inteligencia si aplicara este sistema a la evaluación de la información suministrada por Vivés de que el General Patricio de la Guardia ultimó al presidente de Chile, Salvador Allende.

En mi caso, después de haber leído algunos artículos de Vivés, además de su libro Los amos de Cuba, considero que Vivés es una fuente generalmente confiable, o sea, una B. Sin embargo, para evitar cualquier tipo de prejuicio personal positivo hacia Vivés, le voy a dar tan sólo una C, o sea, una fuente algo confiable.

Otro elemento que le añade credibilidad a lo expresado por Vivés es que, poco después de haber hecho sus declaraciones sobre lo de Patricio de la Guardia, varios presuntos agentes de influencia castristas en el exilio se dieron al unísono a la tarea de desacreditar a Vivés, tildándolo de cuentista, mentiroso, etc. El hecho de que los servicios de inteligencia castrista se hayan arriesgado a “quemar” a algunos de sus agentes en el exilio para restarle veracidad a las declaraciones de Vivés indica la magnitud del daño que estas declaraciones les producían. Si la información aportada por Vivés hubiera sido falsa, lo más probable es que el gobierno de Castro la hubiese negado rotundamente, aportando pruebas sólidas. Sin embargo el gobierno castrista no sólo no refutó las acusaciones de Vivés, sino que puso en acción a sus agentes para desacreditar la fuente.

Ahora pasaremos al análisis de la información en sí misma. Como vimos más arriba, Castro no sólo tuvo el motivo, la habilidad, los medios, y la oportunidad para cometer ese crimen, sino que también tiene una extraordinaria tendencia a cometer tal tipo de crimen, pues ya los había cometido con anterioridad y los ha seguido cometiendo después de la muerte de Allende.

Más aún, también hay que recordar que, tal como expuse más arriba, la información de que Patricio de la Guardia asesinó a Allende ha sido confirmada por Dariel “Benigno” Alarcón, una fuente considerada generalmente confiable.

También existen otras informaciones confirmadas que apuntan hacia Castro como el autor intelectual del asesinato de Allende a manos de Patricio de la Guardia.

Es sabido que los fusilamientos del General Arnaldo Ochoa y el coronel Antonio “Tony” de la Guardia no tuvieron absolutamente nada que ver con los motivos alegados de que estaban involucrados en el tráfico de drogas a espaldas de Castro. En Cuba es muy difícil, si no imposible, hacer algode esa envergadura a espaldas de Castro. El motivo principal por el que Castro quería deshacerse de ellos era porque sabían demasiado.

Por tanto, no tiene lógica que Castro le haya perdonado la vida a Patricio y haya fusilado a su hermano Tony. Lo único que lo explica es que Patricio haya puesto a buen recaudo documentos comprometedores que se revelarían en caso de su muerte prematura. Según Vives, este ha sido precisamente el motivo por el que Patricio de la Guardía aún esté con vida.

Más aún, si creemos más en lo que la gente hace que en lo que dice, hay indicios de que la izquierda chilena pro-Allende también tenía sus sospechas respecto a Castro. Me refiero al hecho de que, antes de que Allende tomara el poder en Chile, los izquierdas chilenos pululaban en la Isla. Algunos de ellos hasta lograron ocupar puestos de importancia en organizaciones como el Ministerio del Comercio Exterior y la Junta Central de Planificación.

A la muerte de Allende y el comienzo de la represión del régimen de Pinochet, lo más lógico era que los chilenos hubiesen elegido la Cuba castrista, con su hospitalidad y su agradable calor tropical, como el país que mejor los habría acogido en el exilio. Sin embargo, no fue así. Los chilenos prefirieron los fríos de Francia y otros países, incluidos los Estados Unidos, antes que arriesgarse a sufrir el abrazo de Castro. Dos que lo hicieron, la hija de Allende, “Tati”, y la hermana, Laura, se suicidaron en extrañas circunstancias.

Por consiguiente, dados los hechos expuestos anteriormente, que confirman la información brindada por Vivés directamente por fuentes confiables, así como indirectamente, por fuertes indicios, considero que la certeza de esta información debe ser considerada 2, es decir, probablemente cierta, pues concuerda con otras informaciones de certeza verificada. Esto nos daría una evaluación C-2, lo cual se considera entre los analistas de inteligencia como un alto índice de probabilidad de que una información sea cierta.

Finalmente, es necesario tener en consideración lo siguiente. En primer lugar, Patricio de la Guardia era el general al mando de la División de Tropas Especiales del ejército de Cuba. Esta División es una especie de mini-ejército que depende directamente de Fidel Castro.

Las aguerridas y bien equipadas Tropas Especiales no sólo son el ejército privado de Castro y constituyen su último círculo protector, sino también su brazo militar secreto a cargo de la subversión en todo el mundo. Un oficial de las Tropas Especiales que hubiera tomado por sí mismo una decisión como la de matar a Allende sin recibir una orden directa de Fidel Castro, habría sufrido inmediatamente graves consecuencias.

Pero tenemos el hecho de que, inmediatamente después de los sucesos de La Moneda, Patricio de la Guardia no fue detenido, ni removido de su cargo, ni sufrido las consecuencias que le habrían acarreado cometer semejante error. Por el contrario, tras su regreso a Cuba su prestigio y sus privilegios se acrecentaron. Por tanto, hay que llegar a la conclusión ineludible de que, si Patricio de la Guardia ultimó a Salvador Allende, como cabe a todo militar disciplinado lo hizo en cumplimiento de su misión de combate, cumpliendo órdenes expresas de su jefe superior directo, Fidel Castro.


El asesinato de Allende: ¿una operación conjunta Castro-CIA?

La prensa liberal e izquierdista norteamericana ha informado en gran detalle cómo la Agencia Central de Inteligencia norteamericana conspiró para desestabilizar el gobierno de Allende. La principal prueba que se aporta es que los militares chilenos no habrían podido llevar a cabo el golpe militar sin el apoyo directo de la CIA y el gobierno norteamericano. También se menciona el llamado “período de inestabilidad” del gobierno de la Unidad Popular entre 1970-1973, causado por una serie de operaciones secretas de la CIA para desestabilizar el país, entre las que se incluyen el asesinato del general Schneider y la huelga nacional de camioneros.

En Octubre de 1972, la agrupación de camioneros declaró un paro nacional, lo que agravó aún más los problemas de distribución. Poco después, impulsados por la grave situación económica y el miedo a que sus propiedades fueran nacionalizadas, muchos otros sectores de la economía chilena se sumaron al paro. Este paro fue provocado y financiado en más de dos millones de dólares por oficiales de la CIA en Chile, quienes conspiraban para derrocar el gobierno de Allende. La CIA también entregó dinero a varios periódicos opositores, principalmente a El Mercurio. El abundante barrage propagandístico contribuyó a que el resto de la oposición se uniera al paro, que pronto incluyó ingenieros, abogados, dentistas, médicos, profesores, estudiantes y muchos más profesionales. Muy pronto el país quedó virtualmente paralizado.

Algunos opositores al gobierno manifestaron frente a los cuarteles, y les arrojaron trigo y maíz a los soldados, insinuándoles que eran gallinas que no tenían el valor de derrocar el gobierno. Se sospecha que muchas de estas acciones encaminadas a derribar el gobierno de Allende fueron directamente financiadas por la CIA.

Pero, en contraste, la prensa norteamericana y latinoamericana ha mantenido un profundo silencio sobre los esfuerzos de Castro con el mismo fin. En realidad, la desestabilización del gobierno del Presidente Allende no comenzó con el llamado “período de inestabilidad”, sino mucho antes, cuando Allende vaciló en seguir los consejos de Castro de darse a sí mismo un golpe de estado y transformar la democracia chilena por la vía violenta en una dictadura totalitaria tipo castrista.

Fue entonces cuando Castro comenzó a enviar en secreto grandes cantidades de armamentos a los grupos radicales izquierdistas chilenos. Colaboradores cercanos a Castro han contado sus explosiones de ira y sus comentarios despectivos sobre Allende. El ex-oficial de la inteligencia castrista Jorge Masetti ha informado en detalle sobre el desprecio que Castro sentía por Allende. Según Castro, Allende no duraría mucho en el poder, porque era un cobarde.

Lo anterior no significa que fuera Castro, no la CIA, el único responsable por el derrocamiento del democráticamente electo presidente de Chile. Por el contrario, todo indica que el derrocamiento de Allende fue una operación conjunta Castro-CIA -- que no fue ni la primera ni la última.

La prensa liberal norteamericana no le ha informado esto al público porque, tal como corresponde a la imagen implantada en el cerebro de los norteamericanos por los lavadores de cerebro de la prensa al servicio de los banqueros de Wall Street, tanto Allende como Castro han sido víctimas de la malvada CIA -- a la que siempre usan como chivo expiatorio. La noticia de que tanto la CIA como Castro han sido socios cercanos por mucho tiempo en el negocio del asesinato político destruiría este mito cuidadosamente elaborado.

Como dato interesante es bueno señalar que, a pesar de que el gobierno norteamericano generalmente culpa a la CIA por sus “errores”, nunca un alto funcionario de la CIA ha sido castigado, y mucho menos despedido. La única excepción a la regla ocurrió cuando el Presidente Kennedy despidió a Allen Dulles por el “fracaso” de la invasión de Bahía de Cochinos, pero ya sabemos cómo pagó el Presidente por su error.

Lo anterior explica la razón por la cual la CIA, que ha demostrado una extraordinaria eficiencia en asesinar líderes políticos en el extranjero -- y también en los propios Estados Unidos -- ha sido sido tan incompetente en sus esfuerzos por asesinar a Castro.

Desafortunadamente, tanto Castro como la CIA han encontrado aliados a su conspiración de silencio entre quienes debía ser sus más acérrimos enemigos. Enfrentados con la posibilidad de que el presidente Allende no se suicidó, sino que fue ultimado por un agente castrista, los izquierdistas del mundo, incluídos los chilenos, han adoptados dos posturas diferentes: ignorar el hecho, o inventar una excusa plausible.

La teoría de la excusa es más o menos esta: Castro ordenó el asesinato de Allende, pero lo hizo por motivos nobles. Castro no quería que Allende pasara a la historia como un cobarde que se entregó a las tropas golpistas, o que se suicidó porque no tuvo la valentía de enfrentarlos con las armas en la mano. De modo que Castro ordenó a su agente Patricio de la Guardia que, caso de que viera a Allende titubear, lo ultimara, para que pasara la historia, si nó como un héroe, al menos como un mártir; como un símbolo de la lucha antiimperialista mundial.

Pero existe abundante información que apunta hacia una explicación totalmente diferente. Según esta nueva evaluación de los hechos, los motivos de Castro fueron bien lejos de ser nobles y no fueron totalmente motivados por rencillas personales. Castro no trató de salvar la memoria de Allende para la posteridad, sino que, como acostumbra a hacer con sus amigos, cometió una vil traición.

Todo indica que, que los asesinatos de Salvador Allende y de John F. Kennedy, así como la captura y muerte de Che Guevara en Bolivia, han sido operaciones conjuntas Castro-CIA. Pero la CIA no es sino el brazo armado de los banqueros de Wall Street y las corporaciones transnacionales. De modo que lo más probable es que las órdenes de asesinar a Kennedy, a Guevara, y a Allende hayan partido de la Pratt House en Manhattan, sede del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), la organización donde reside la jefatura central de los banqueros.

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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por glezbo el Sáb Oct 26, 2013 2:43 am

Parte III y final del anterior articulo.


Saludos y respetos, Glezbo.




Fidel Castro, ¿agente de la CIA?

En los últimos meses han aumentado en la internet los artículos y comentarios en los blogs, en los que se comenta la posibilidad de que Fidel Castro en realidad sea un agente de la CIA. En uno de los más recientes aparece una serie de preguntas sobre cosas inexplicables en la conducta de Fidel Castro y de sus supuestos enemigos, que sólo podrían explicarse si Fidel Castro en realidad no fuera quien dice ser. La conclusión del autor: Fidel Castro tiene que ser un agente al servicio de la CIA.

Sin embargo, los artículos contienen una serie de inexactitudes que es preciso señalar. Esto no implica una crítica a los autores de estos artículos, que esencialmente apuntan a la respuesta correcta. Por el contrario, yo mismo, que por muchos años me consideré pionero en la formulación de esa teoría (Véase mi libro Historia herética de la revolución fidelista, publicado en 1986 y mi largo artículo “Fidel Castro Supermole”, publicado en la Internet inicialmente en 1995, así como mi libro The Secret Fidel Castro: Deconstructing the Symbol, donde también menciono el tema), al igual que los autores de estos artículos, también cometí el error de pensar que Fidel Castro no sólo había sido reclutado por la CIA, sino que también había estado trabajando para los norteamericanos todo este tiempo -- lo cual es verdad hasta cierto punto, pero no toda la verdad. La causa del error reside en que, para poder entender a cabalidad la relación Castro-CIA hay que conocer mejor a esta última.

Contrariamente a lo que piensa la mayoría de la gente, la CIA nunca ha sido una organización al servicio de los intereses del pueblo norteamericano, sino de los banqueros de Wall Street y los magnates petroleros que la crearon -- todos ellos nucleados alrededor de una organización llamada Consejo de Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations, CFR). Esto explica el por qué tanto los éxitos como los llamados "fracasos" de la CIA, siempre han redundado en beneficio de sus verdaderos amos.

En estos momentos existe abundante evidencia testimonial y circunstancial que indica que los verdaderos amos de la CIA reclutaron a Fidel Castro a través de su recién creada Agencia a comienzos del 1948 y lo enviaron a Bogotá, Colombia como agente provocador en una misión importante. El reclutamiento se llevó a cabo en la residencia de Mario Lazo, un abogado cubano educado en los E.U., que tenía estrechos nexos con la embajada norteamericana en Cuba.

La misión de Castro consistía en asesinar al líder populista y candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán y participar en los disturbios luego conocidos como el Bogotazo. Estos violentos disturbios comenzaron al mediodía del 9 de Abril, poco después del asesinato de Gaitán por Juan Roa Sierra, un pobre diablo perturbado de sus facultades mentales -- o tal vez un ejemplo temprano de “candidato de la Manchuria”, predecesor de Oswald y de Sirham.

Por tanto, no fue una coincidencia que Fidel Castro y su amigo Rafael del Pino Siero, se hallaran de visita en Bogotá desde comienzos de Abril con el pretexto de asistir a una reunión internacional de estudiantes. Los gastos del viaje habían sido pagados por Juan Domingo Perón, el presidente argentino. Perón era amigo personal de Allen Dulles, y tuvo un papel importante en dar refugio a nazis que escaparon de Alemania a la caída del nazismo. Muchos de éstos luego fueron a dar a los Estados Unidos y algunos de ellos, como el General Reinhard Gehlen, terminaron trabajando para la CIA.

Castro y del Pino tenían concertada una entrevista con Gaitán para esa misma tarde, una hora después de que fuese asesinado. En el momento en que Gaitán fue asesinado, ambos se hallaban en un café situado casi frente al lugar en que ocurrieron los hechos. Más aún, luego se supo que Castro y del Pino habían estado en contacto con el asesino en varias oportunidades.

No fue por casualidad que los disturbios coincidieran con la celebración en Bogotá de la Novena Conferencia Panamericana que presidía el secretario de estado norteamericano George Marshall, también miembro del CFR y agente secreto de los banqueros. Tampoco es casualidad que muchos de quienes estaban presentes en casa de Mario Lazo cuando Castro fue reclutado, tales como Willard Beulac y William Pawley, también aparecieran como por arte de magia en Bogotá cuando ocurrieron los hechos.

También estaba allí el misterioso personaje William Wieland (también conocido como Arturo Montenegro), quien junto con Roy Rubbotom (también en Bogotá) luego jugara un papel importante en apuntalar a Castro en el poder después de 1959. Ambos, Wieland y Rubbotom eran funcionarios del Departamento de Estado, una dependencia del gobierno norteamericano que desde comienzos del siglo pasado ya había caído bajo el control de los banqueros.

La participación real de Castro y la CIA en el Bogotazo tal vez sea uno de los secretos mejor guardados por los banqueros del CFR. Aunque casi todo el mundo ha oído mencionar la participación de la CIA en los derrocamientos de Arbenz en Guatemala y Mossadegh en Irán, dos operaciones iniciales de la CIA en beneficio de sus amos, muy pocos relacionan a esta agencia de inteligencia con el Bogotazo.

El Bogotazo fue en realidad una operación de guerra psicológica perpetrada contra los pueblos norteamericano y latinoamericanos. Esta consiste esencialmente en crear un gran peligro imaginario, para que los amenazados acepten el verdadero peligro como un mal menor. El verdero motivo del Bogotazo fue que, tras la desaparición de la Alemania nazi que ellos mismos habían creado, los conspiradores del CFR necesitaban crear un nuevo enemigo. El objetivo del Bogotazo fue implantar en las mentes de los pueblos del continente americano el miedo al nuevo enemigo: el comunismo soviético -- que los mismos conspiradores del CFR también habían contribuido a crear.

De modo que, de acuerdo a lo planeado, al siguiente día de haber comenzado los disturbios, y sin preocuparse por obtener pruebas, Marshall culpó a los comunistas por los sucesos. Poco más tarde, los aterrados cancilleres, que antes habían manifestado sus dudas acerca de los objetivos de la Conferencia, firmaron sin protestar una resolución condenando el comunismo y luego aprobaron la creación de la Organización de Estados Americanos -- la tristemente célebre OEA. Acto seguido, el gobierno colombiano rompió sus relaciones diplomáticas con la Unión Soviética. Poco después, otros países de América Latina siguieron su ejemplo.

Pero quienes investigaron los sucesos del Bogotazo nunca pudieron hallar evidencia alguna de que los comunistas hubieran creado, participado, o se beneficiaran con en el incidente. Por el contrario, muchos partidos comunistas del área fueron declarados ilegales, y la Unión Soviética sufrió un revés en su intento de profundizar sus relaciones diplomáticas y comerciales con América Latina.

La mayor parte de la evidencia que se alega en favor de que el Bogotazo fue instigado por los comunistas son las pistas falsas que aportó el propio agente provocador, Fidel Castro, tales como lanzar volantes con literatura comunista en el teatro Colón unos días antes de los disturbios, dejar libros marxistas en su habitación del hotel Claridge, y hacer un llamado por una estación de radio, que supuestamente controlaban los comunistas, en el que incitaba a las turbas a ir a Palacio y tomar el poder.

Este último detalle, aportado por William Pawley durante un testimonio ante el Congreso de los E.U. probablemente sea falso. La razón de mi sospecha se debe a que Pawley, quien afirma que lo oyó en la radio del automóvil en que viajaba durante los disturbios, no sólo estaba presente en casa de Lazo durante el reclutamiento de Castro, sino que era amigo cercano de Allen Dulles y, como éste, agente secreto de los conspiradores del CFR.

Pocas semanas después de los sangrientos sucesos, el primer Director de la CIA, Almirante Roscoe Hillenkoetter, declaró ante un comité senatorial que Roa Sierra había sido el asesino de Gaitán y que había actuado por motivos puramente personales. Este es posiblemente el primer caso en el que un “error” de la CIA -- tanto en identificar al verdadero asesino como en predecir los disturbios -- benefició directamente a sus verdaderos amos. La operación Bogotazo fue un éxito total para los banqueros, pues marcó el comienzo de la Guerra Fría en el continente Americano. Demás está decir que la Guerra Fría fue altamente lucrativa para los banqueros, los magnates petroleros, y las corporaciones transnacionales -- lo que el Presidente Roosevelt después llamó el “complejo militar-industrial” norteamericano.

Es interesante notar que los conspiradores han venido repitiendo casi exactamente una y otra vez con gran éxito este tipo de operación de guerra psicológica, cuyo objetivo es implantar el miedo en las mentes de los ciudadanos para que acepten cosas que de otra forma nunca aceptarían. Una de las más recientes lo fue los sucesos del 11 de Septiembre del 2001, encaminados a implantar el nuevo miedo necesario después de la desaparición de la Unión Soviética: el miedo al terrorismo.
Como dato curioso, en la operación 11 de Septiembre también el agente Alex jugó su papel de agente provocador reclutando incautos en el mundo musulmán. Véase mi artículo “A Sad Day For Fidel Castro?” que ha sido publicado en varios sitios en la Internet.

Unos años después del éxito de la operación Bogotazo, los conspiradores del CFR confrontaron un nuevo problema: Nikita Jrushchov sorpresivamente expuso al mundo su política de la coexistencia pacífica, la cual implicaba la continuación de la lucha comunismo VS. capitalismo, pero sólo en el plano comercial y cultural, no en el militar. Esto preocupó mucho a los banqueros y las corporaciones, pues la nueva política de Jrushchov amenazaba terminar con la lucrativa Guerra Fría. Y de nuevo recurrieron los banqueros de Wall Street a su eficiente agente secreto Alex, quien tanto éxito había tenido durante el Bogotazo. Por eso le facilitaron, con la complicidad de su títere Batista, la toma del poder en Cuba, para que luego se les infiltrara a los soviéticos y los incitara a calentar la Guerra Fría.

Después que Castro tomó el poder en Cuba, y de que comenzara a metérsele por los ojos a los soviéticos, el Premier soviético Nikita Jrushchov comenzó a tener serias dudas sobre el “comunismo” de Fidel Castro. Según afirmó el hijo de Nikita, Serguei Jrushchov, en un discurso que pronunció en la Universidad de Tulsa en Oklahoma, cuando Castro tomó el poder en Cuba en 1959, su padre y otros líderes soviéticos estaban convencidos de que éste trabajaba para la CIA (lo cual me demostró que no había sido yo el primero en sospecharlo, sino que Jrushchov se me había adelantado por varios años). Pero los banqueros usaron de nuevo a su CIA para facilitarle en bandeja de plata a Castro la victoria de Bahía de Cochinos.

Esta es una técnica que en la terminología de la inteligencia y el espionaje se conoce como la “cimentación de la bona fides” de un topo que ha logrado infiltrarse en una organización enemiga. Esto se logra facilitándole al topo éxitos artificiales que prueben su valía para la organización en la que ha logrado infiltrarse. La inesperada victoria en la Bahía de Cochinos convenció a los líderes soviéticos de que Castro era lo que decía ser, y no un agente al servicio de los norteamericanos. Craso error.

Por otra parte, siempre he tenido la sospecha de que algunos de los líderes soviéticos (e.g. Ponomarev, Suslov, y posiblemente Mikoyan) habían sido reclutados por los conspiradores del CFR, y fueron estos quienes a su vez convencieron a Jrushchov de las buenas intenciones del “marxista” Fidel. Prueba de la influencia del los banqueros de Wall Street en el Kremlin es que, a mediados de Agosto de 1964, después de la crisis de los cohetes en la que Jrushchov hizo cosas que no debía, David Rockefeller viajó a Moscú y tuvo una larga entrevista secreta con Jrushchov. Menos de un mes más tarde el líder soviético fue depuesto.

Earl E. T. Smith, el último embajador norteamericano en Cuba hasta la caída de Batista, escribió El Cuarto Piso, un libro revelador en el que acusa directamente a la CIA y a funcionarios del Departamento de Estado norteamericano por haber facilitado la toma del poder en Cuba por Fidel Castro. Lo que el embajador Smith ignoraba cuando escribió su libro era que tanto el Departamento de Estado como la CIA estaban bajo el control de los banqueros de Wall Street.

Desde fines de la década de los sesenta, los banqueros de Wall Street y las transnacionales aglutinados en el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) se valieron de su nuevo agente secreto, Fidel Castro, para infiltrar y destruir los grupos insurgentes en América Latina que el mismo Castro y la CIA habían fomentado. También el agente secreto de los banqueros, Henry Kissinger, en estrecha colaboración con Castro y la CIA, tuvo un papel cardinal en el derrocamiento de gobiernos democráticamente electos y la toma del poder por dictaduras militares en África y América Latina.

Es interesante notar que casi todos los nombres mencionados en relación con el derrocamiento de Allende (e.g., Henry Kissinger, Robert McNamara, Paul Volcker, William Colby) , eran miembros del CFR, es decir, agentes secretos de los banqueros infiltrados en el gobierno norteamericano.
Actualmente, los mismos banqueros del CFR que ordenaron el derrocamiento de Allende se esfuerzan en imponer a los pueblos de América Latina varios acuerdos de “libre comercio”. Si el actual Tratado de Libre Comercio -- un proyecto mediante el cual los únicos beneficiados son los dueños de multinacionales extranjeras, que tienen el poder de destruir la pequeña y mediana industria latinoamericana -- sirve de ejemplo, ya podemos imaginarnos lo que les espera a los pueblos latinoamericanos.

En esta nueva operación de guerra psicológica para facilitar la agresión económica y política de los banqueros juegan un papel cardinal el Agente Castro y su sub-agente Hugo Chávez. Las clases dominantes de América Latina tienen sobradas razones de temer la penetración norteamericana, pero temen aún más el supuesto comunismo del Castrochavismo. De modo que aceptan a regañadientes como un mal menor los tratados con el gobierno norteamericano impuestos por los conspiradores del CFR. Cualquier parecido con la operación Bogotazo no es pura coincidencia.

La globalización, la apertura económica y los tratados de libre comercio que los banqueros y las transnacionales quieren implantar en todo el continente americano, van en detrimento de las libertades de los pueblos. Todo estos tratados de libre comercio (que es libre tan sólo para las transnacionales), la protección del medio ambiente (que en realidad abren el camino para que las transnacionales lo destruyan aún más), el desarrollo sostenido y el calentamiento global (que en realidad implican una vuelta de los pueblos a niveles de consumo pre-industriales), así como el darwinismo, y la evolución (que no son sino teorías sin base científica para justificar las medidas eugenésicas de eliminación masiva de la población), son parte del llamado Nuevo Orden Mundial (que no es sino un totalitarismo comuno-fascista a nivel global).

Estas medidas, tratados y teorías tan sólo encubren las intenciones secretas de una minoría de banqueros y magnates de transnacionales cuyo objetivo final es eliminar el 85 porciento de la población del planeta y reducir los sobrevivientes a la condición de siervos feudales. Desafortunadamente esta minoría ha logrado infiltrarse en el gobierno de los Estados Unidos y ahora lo controla totalmente, y en estos momentos está en proceso de infiltrarse y controlar los gobiernos de los países de América Latina. (Véase, por ejemplo, mi artículo “México en la encrucijada”.)



Castro y el asesinato del Presidente Allende

Los conspiradores de Wall Street siempre han buscado crear enemigos de los Estados Unidos que justifiquen la carrera armamentista de ese país, de la cual cual son ellos los únicos que se benefician, no el pueblo norteamericano. La tarea de Castro consistía en hacer de Allende otro enemigo más de los Estados Unidos -- tal como ha hecho ahora con el sub-agente Hugo Chávez. Pero el presidente chileno no era un gorila inculto como Chávez, sino una persona educada, inteligente, y amante de las leyes de su país, y al parecer tenía una idea bien diferente de la de Castro.

Según comentarios hechos a sus colaboradores cercanos, algunos expresados durante el vuelo de regreso a Cuba, durante su larga visita a Chile Castro llegó a la conclusión de que Allende no iba a ser un dócil instrumento para sus fines. Por otra parte, Allende también parece haber llegado a la conclusión de que la amistad con Fidel Castro no lo beneficiaba. Prueba de esto es su negativa a presentarse en el acto final de despedida a Castro y el hecho de que, tal como acostumbra el protocolo, no firmara una declaración conjunta con Castro al final de su viaje.

Cuando Castro le comunicó a sus amos de Wall Street el fracaso de sus intentos de incitar a Allende a tomar el camino de la revolución violenta, éstos decidieron que había que deshacerse del presidente de Chile. Para ello se valieron de su departamento especializado en subversión y guerra psicológica, la CIA, y de dos de sus más valiosos agentes: Henry Kissinger y Fidel Castro.

La experiencia que obtuvo Kissinger con el asesinato de Allende le sirvió de mucho al planear el asesinato del Primer Ministro Aldo Moro en 1978. Por cierto, es probable que algunos de los miembros de las Brigadas Rojas que asesinaron a Moro siguiendo órdenes de la CIA hayan sido entrenados en Cuba.

En cuanto a Castro, no sólo cumplió la orden a cabalidad, sino que lo hizo con gusto. En primer lugar por su odio irracional hacia todo jefe de estado. En segundo lugar, por la humillación a que lo sometió Allende cuando se negó a asistir al acto en el estadio. No hay que olvidar que Castro es una persona que nunca perdona una humillación, real o imaginaria.

Fidel Castro tuvo un papel decisivo en minar el gobierno de Allende. En primer lugar, porque organizó, financió y armó al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, un grupo izquierdista radical que trataba de implantar el socialismo en Chile por medio de actividades criminales violentas, tales como el terrorismo, asaltos a bancos, y asesinatos. En segundo lugar, porque Castro también colaboró y dio entrenamiento militar y armas a los miembros de extrema izquierda del propio partido de Allende.

Al momento del golpe, había en Chile cerca de 13,000 extranjeros, la mayor de ellos cubanos, que habían entrado ilegalmente al país. Estos extranjeros estaban creando un ejército paralelo que pudiera oponerse a las fuerzas regulares chilenas. Muchos de estos cubanos lograron ocupar posiciones administrativas importantes en oficinas del estado chileno.

Al momento del golpe, la embajada cubana en Santiago había acreditado 42 diplomáticos, en contraste con sólo seis en la embajada de Chile en La Habana. Durante el año del golpe, 987 cubanos visitaron Chile en misiones diplomáticas o comerciales. Se sabe que muchos de ellos intervinieron en actividades políticas y económicas del gobierno chileno, particularmente las relacionadas con la presidencia de la república. La mayor parte de los instructores y líderes de los grupos paramilitares eran cubanos o habían sido entrenados en Cuba.

Más tarde, con su visita oficial a Chile de una semana que prolongó por 21 días, precisamente en el momento crítico en que el gobierno de la Unidad Popular enfrentaba una fuerte oposición de la centroderecha, el huésped inoportuno e injerencista causó aún más problemas. Durante tres semanas, en un esfuerzo por causar el mayor daño posible al gobierno de Allende, Castro se paseó por Chile alabando en concentraciones populares las medidas radicales de su propio régimen, criticando la democracia parlamentaria, enseñando cómo se hace una revolución marxista, y ganándose la animadversión de los conservadores y los militares.

Al despedirse del pueblo chileno durante su discurso en el acto del Estadio Nacional -- al que Allende como muestra de su disgusto no asisitió --, Castro declaró, en una evidente crítica a Allende, que regresaba a Cuba “… más revolucionario y extremista de lo que vine.” La respuesta a la provocación de Castro -- tal vez en estrecha coordinación con la CIA -- no se hizo esperar. Ese mismo día miles de mujeres de la oposición se lanzaron a las calles haciendo sonar sus cazuelas como protesta por la carestía de alimentos.

En realidad Castro estaba haciendo lo que siempre ha hecho con gran éxito en favor de sus amos del CFR: actuar como agente provocador, impulsando a otros por caminos no deseados. Mientras expresaba en público su apoyo a Allende, tras bastidores manipulaba a militantes extremistas entrenados en Cuba para que presionaran a Allende desde la extrema izquierda.

No conforme con haber hostigado y conspirado contra Allende en vida, Castro también trató de manipularlo para sus fines ocultos después de muerto. En un discurso que pronunció en La Habana el 28 de Septiembre de 1973, Castro le contó al mundo la falsa historia de que Allende había caído en La Moneda combatiendo con el fusil que él mismo le había regalado.

Pero tal parece que el odio de Fidel Castro hacia los Allende no se limitó al Presidente. Poco tiempo despues se dio a conocer que Beatriz “Tati” Allende se había suicidado pegándose un tiro con la pistola de su esposo, Luis Fernández de Oña, oficial de la Seguridad cubana. No pasó mucho tiempo antes de que Laura, la hermana de Allende, también se suicidara al lanzarse del piso 16 del apartamento donde vivía en la barriada del Vedado.

Un hecho que pone de manifiesto el verdadero lado malvado de Fidel Castro es su conducta en relación con “Tati” Allende.

Beatriz Allende ,“Tati”, era la colaboradora más próxima al presidente, y dirigía el equipo de la secretaría privada en el Palacio de La Moneda. A fin de usarla para sus fines, Fidel Castro designó al apuesto cubano Luis Fernández de Oña (alias “Demid”) para que se pasara por diplomático, la sedujera y se casara con ella para controlarla y obtener información. Después del golpe militar, Beatriz marchó al exilio en Cuba con su esposo. Pero, una vez allí, Fernández de Oña volvió con su primera esposa, y le explicó a Beatriz que nunca la había querido y que se había casado con ella siguiendo órdenes superiores.

Como se puede apreciar, el tratamiento de Castro hacia la hija de Allende, que se inició mucho antes de las primeras diferencias entre Castro y Allende, más que amistoso fue traicionero y hostil. Sin embargo, esto no es sorprendente, sino que marca un estilo de comportamiento típico de Fidel Castro. Muchos que lo han conocido de cerca afirman que Castro no tiene amigos, y que usa a los que lo rodean como fichas en su juego secreto, y luego las descarta cuando le conviene sin siquiera un asomo de escrúpulos.

Después de concer el papel cardinal que jugó Fidel Castro en la desestabilización, el derrocamiento, y posiblemente en la eliminación física de Salvador Allende, sería un error pensar que sus motivos fueron tan sólo personales. Es cierto que el modelo chileno del socialismo estaba en contradicción con el castrista de la vía violenta. También es cierto que Allende humilló a Castro, y éste no perdona las humillaciones.

Más aún, en los primeros momentos del ataque a La Moneda, Castro se comunicó con Allende y le sugirió que distribuyera armas a la población para crear un alzamiento nacional en contra de los militares. Pero Allende, consciente de que esto sumiría el país en un baño de sangre, se negó a seguir el consejo de Castro.

Pero lo más probable es que las órdenes de eliminar a Allende las haya recibido Fidel Castro directamene de sus verdaderos amos: los banqueros de Wall Street.

En realidad el derrocamiento y asesinato de Allende fue dictado el 16 de Septiembre de 1970, tan sólo 12 días después que Allende ganó las elecciones y esperaba por la confirmación del Congreso chileno. La orden la comunicó el agente criminal internacional Henry Kissinger, portavoz de los banqueros, en una conferencia de prensa que ofreció en Chicago como asistente especial de la Casa Blanca en asuntos de seguridad nacional. Según Kissinger, si Allende era confirmado, un régimen comunista surgiría en Chile, y pronto Argentina, Bolivia y Perú seguirían el ejemplo.
Por supuesto, que no hay que dejarse engañar con el lenguaje de Kissinger. La creación de un régimen “comunista” en Chile, y que el ejemplo cundiera en América Latina, era precisamente el sueño dorado de los banqueros y del complejo militar-industrial norteamericano, siempre en busca de enemigos.

Desgraciadamente para los banqueros, y a pesar de los esfuerzos de su agente Fidel Castro, Allende se negó a implementar en Chile el régimen comunista con el que soñaban los amos de Castro. Se sospecha que las operaciones desestabilizadoras de la CIA en Chile fueron autorizadas por el super-secreto “Comité de los 40”, que dirigía Kissinger en el Consejo de Seguridad Nacional.

Es bueno recordar que el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) y la CIA fueron creados en 1947 por los banqueros para sus propios fines secretos. Al tener en sus manos el control de la CIA, del NSC, y del Departamento de Estado -- del cual ya se habían apoderado desde hacía muchos años -- los banqueros lograron establecer un control casi total sobre el gobierno de los estados Unidos.


Después de los dramáticos sucesos del 11 de Septiembre del 2001, muchos ciudadanos de los Estados Unidos han comenzado a preguntarse, “¿Por qué nos odian tanto a nosotros?” La respuesta de los liberales e izquierdistas es “porque los Estados Unidos es un país imperialista y agresor”, la de los conservadores y derechistas, “porque nos envidian”. Pero ambas respuestas son erróneas, debido a que la pregunta en sí misma ha sido erróneamente formulada. La pregunta correcta debía ser algo así como, “¿Por qué nos odian tanto a nosotros en vez de odiarlos a ellos?

Porque el imperialismo norteamericano y las guerras de agresión en todo el mundo no son el resultado de la voluntad del pueblo norteamericano, sino de lactividad de ellos, los banqueros de Wall Street y las transnacionales. Ellos son los que han usurpado el gobierno de los Estados Unidos y lo usan para sus propios fines. Si el mundo ha sufrido las nefastas consecuencias del imperialismo norteamericano controlado por ellos, no es menos cierto que el pueblo norteamericano también los ha sufrido, y los sufrirá aún más en el futuro cercano. Si de algo es culpable el pueblo norteamericano no es de esos actos de agresión instigados por ellos, sino de haber permitido que los conspiradores se hayan apropiado ilegítimamente del gobierno de su país.

Por tanto, siguiendo el consejo de Sun Tzu, una investigación de quiénes son nuestros verdaderos enemigos se impone, tanto para los norteamericanos como para los latinoamericanos.

Epílogo

Hace algunos mese se difundió en la internet la noticia de que algunos de los personeros castristas, como ratas asustadas, han comenzado a abandonar el barco que indudablemente se irá a pique poco después de que se anuncie la muerte de Fidel Castro. Uno de los primeros en partir sigilosamente ha sido Silvio Rodríguez, el más conocido exponente de la cancion protesta en Cuba sociolista, que ahora, convertido en millonario capitalista que no protesta, ha comenzado su mudada a Chile.

Pero Silvio no es el único. Alguien ha publicado en la Internet una larga lista de altas figuras de la nomenklatura castrista que también han comenzado a poner en práctica su plan de escape. A ese fin, han comprado fastuosas residencias y otras propiedades en el extranjero. Entre ellos se encuentran el propio Raúl Castro, así como la mujer de Fidel, Dalia Soto del Valle, y gran parte de su familia. El país escogido por este grupo de delincuentes comunes que han saqueado al pueblo cubano y destruido Cuba ha resultado ser Chile.

En las manos de todos los chilenos, sean de derecha o de izquierda, que quieran a su país, cae la responsibilidad de hallar la verdad, por desagradable que ésta sea, sobre la muerte del presidente Salvador Allende. Sería un grave error, que las futuras generaciones de chilenos jamás perdonarían, que, debido a intereses sectarios, se ocultara la verdad y los cómpliceds del asesinato de Allende fueran recibidos y acogidos en el seno del pueblo que traicionaron.

Cualquiera que hallan sido los errores que cometió Salvador Allende, no me cabe duda de que sus sentimientos eran de buscar lo mejor para su país. Contrariamente a Castro, no creo que Allende persiguiera la destrucción de Chile y su pueblo. Lamentablemente, cuando no siguió el consejo de Castro de convertir su gobierno en un émulo del totalitarismo castrista, y luego, cuando intuyó que Fidel Castro no era quien pretendía ser y no asistió al acto en el Estadio Nacional, Salvador Allende marcó su destino, pero ya era demasiado tarde y pagó con su vida su error.

Como en medios izquierdistas y progresistas chilenos Fidel Castro aún continúa siendo una figura venerada, sería una buena idea reabrir una investigación imparcial sobre la muerte de Salvador Allende, en la que todas las tendencias políticas chilenas estén representadas,. El pueblo chileno debe saber la verdad sobre quiénes fueron los que contribuyeron directamente a la muerte de su presidente. Si la evidencia indica que Fidel Castro, la CIA, y los banqueros de Wall Street atrincherados en el Consejo de Relaciones Exteriores fueron quienes conspiraron activamente para cometer el magnicidio, es bueno que los chilenos lo sepan y saquen sus propias conclusiones.

Sería bueno que los latinoamericanos que sinceramente se oponen a la penetración y el control en América Latina del llamado imperialismo norteamericano -- que no es sino el imperialismo de los banqueros de Wall Street y las transnacionales que ilegalmente controlan el gobierno norteamericano -- leyeran y estudiaran en detalle a Sun Tzu. Tal vez así lleguen a la conclusión de que, si bien es cierto que el enemigo de nuestro enemigo es nuestro amigo, no es menos cierto que el falso enemigo de nuestro enemigo es peor que nuestro enemigo.

Como bien dijera Marco Tulio Cicerón,



Una nación puede sobrevivir a sus tontos, e incluso a sus ambiciosos. Pero no puede sobrevivir a la traición desde adentro. . . . Un asesino es menos de temer. El traidor es la plaga.

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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por glezbo el Sáb Oct 26, 2013 3:39 am

Parte de una serie de importantes articulos sobre la cercana relacion de Fidel Castro con el CFR (Council on Foreign Relations), un think tank controlado por los Rockfellers que son los verdaderos hacedores de la politica interna y externa de los USA por detras de la figura nominal del presidente que, en innumeras veces, ha sido parte del CFR. Nuestro tirano tropical ha sido huesped de honor en la Harold Pratt House in New York, sede del CFR, David Rockefeller visito a su amigo Fidel Castro en La Habana a principio de los 2000's y saben que..?? Marielita Castro en uno de sus viajes a New York fue invitada a la sede del CFR como representante de su familia. Investiguen en este tema y encontraran sorprendentes revelaciones que demuestran que "en politica lo que no se ve, es lo verdaderamente importante.."


Saludos y respetos, Glezbo.





LA CONSPIRACIÓN CUBANA: FCR Y EL CFR (PRIMERA PARTE)


Es cierto, hay que reconocerlo, los cubanos estamos obcecados con Fidel Castro.

El dictador cubano no sólo es el objeto de los más agudos sentimientos de odio/amor por parte de los cubanos sino que, además, es la colosal interrogante que llena el hueco negro de los últimos 51 años de nuestra historia.

Aunque, no somos únicamente los cubanos los que nos sentimos obsesionados por la figura rediviva del anciano tirano.

En los últimos meses, la reaparición pública del mismo ha ocupado los principales titulares noticiosos.

La última aventura del comandante en jefe cubano transcurrió en el acuario habanero.

Parecerá cosas de dictador senil la invitación –financiada por el gobierno de uno de los países más pobres del mundo- a periodistas y personalidades extranjeras para ver una simple función de delfines.

El periodista invitado fue el norteamericano Jeffrey Goldberg, un corresponsal de la revista The Atlantic, que eventualmente, había escrito un artículo sin mucha resonancia sobre el programa nuclear de Irán. [1]

El viejo dictador cubano resulta que ahora está dedicado a salvar al mundo de una guerra nuclear contra Irán. Para sorpresa de todos, llegó hasta criticar a su entrañable amigo Mahmoud Ahmadinejad por negar el holocausto judío durante la segunda guerra mundial. [2]

La vida da muchas vueltas y Castro –de ascendencia judía-, después de ser gran amigo de Golda Mayer y los sionistas, los traicionó para ayudar a los terroristas palestinos y, ahora, vuelve a defender a los judíos contra los musulmanes.

Por otra parte, entre todos los importantes especialistas, periodistas y personalidades que han escrito sobre el asunto, Castro escogió invitar al último de la lista, a Goldberg, –quien, casualmente, es también judío-, para "discutir" su articulito. [3]

Goldberg, inocentemente, dice en su reportaje sobre su visita a Cuba que, al recibir la invitación, le "pidió" a su amiga Julia Sweig que lo acompañara en esta aventura. [3]

Alto ahí.

¿Quién es Julia Sweig?

Julia E. Sweig es la directora de Estudios Latinoamericanos en el Council on Foreign Relations (CFR) o Consejo en relaciones exteriores. [4]

Sweig –judía como Goldberg- es la "especialista" en asuntos cubanos del CFR, epígono de Herbert Matthews,[5] el famoso repotero del New York Times que creó la romántica imagen internacional de Fidel Castro cuando se inauguraba como jefe guerrillero.[6]

Julia E. Sweig ha sido una estimadísima amiga de Fidel Castro desde hace 20 años. Ha escrito decenas de libros, ensayos y artículos sobre el tema cubano, con los que ha ganado múltiples premios y ha ascendido a las más altas instancias académicas.

Como es lógico, Fidel Castro no tendría a la Sweig entre su círculo interior de amistades si no fuera una sus más ardientes admiradores y defensoras. Sus escritos se han caracterizado por constituir una extensa apología del dictador cubano y su gobierno.

Ahora bien, muchas personas no conocen o saben muy poco sobre el Council on Foreign Relations -o, como mejor se le conoce, el CFR (se pronuncia "ci-ef-ar" en español) - y qué ha significado para la isla de Cuba, sobre todo, en estos últimos 61 años.

El Council on Foreign Relations o CFR es el think tank más importante y poderoso de Estados Unidos. [7]

El término think tank (tanque de pensamiento) define a instituciones investigadoras o de otro tipo que ofrece consejos e ideas sobre asuntos de política, comercio e intereses militares sobre todo a las agencias gubernamentales. Se considera que existen 5,465 en todo el mundo, 1,777 en EE.UU. Entre estas sólo unas 200 son realmente influyentes en el gobierno y la sociedad norteamericanos.

Entre todos los think tanks norteamericanos –y del mundo-, el Council on Foreign Relations (CFR) es el más importante e influyente. [8]

El prestigio del CFR no se debe sólo a que sus "consejos" e "investigaciones" influyen directamente en la política interna y, sobre todo, externa del gobierno norteamericano.

El CFR es la organización de las 6000 personalidades más influyentes de la sociedad norteamericana. Los integrantes del CFR dominan todas las instituciones económicas, financieras, políticas, mediáticas, académicas y religiosas sobre las que se sostiene toda la estructura de la sociedad norteamericana. [9]

Una parte importante de presidentes y vicepresidentes norteamericanos, equipos presidenciales, funcionarios gubernamentales, senadores y congresistas; decanos, directores y presidentes de las principales universidades, centros de investigación y otros think tanks; dueños y directivos de las mayores cadenas mediáticas, bancos y corporaciones privadas (sin excluir, como es lógico, la Reserva federal), etc., han sido y son miembros del CFR.

A la cabeza de la élite congregada en el CFR, se haya -a sus noventa y tantos años de edad- su presidente vitalicio, David Rockefeller. [10] Este, por casualidad, es hijo y nieto de John y Nelson Rockefeller, quienes fundaron el CFR allá por 1921. No en balde, la sede de esta institución de halla en una vieja casona de New York, propiedad de los Rockefeller que, inicialmente pertenecía a Harold Pratt, nombre por el cual se conoce esta edificación. [11]

Ahora bien, qué relación existe y ha existido entre el CFR y Fidel Castro Ruz (FCR).

¿Por qué Julia E. Sweig, la "especialista" para Latino América del CFR ha viajado continuamente a Cuba en los últimos 20 años, fungiendo como una de las propagandistas más conspicuas del régimen cubano?

¿Por qué David Rockefeller en persona ha agasajado con toda pompa y honores al dictador cubano en la mismísima casa Harold Pratt [12] y hasta lo ha ido a visitar a Cuba, acompañado por las más prestigiosas personalidades del mundo político, financiero y corporativo norteamericano [13] , presidiendo la organización que hace lobby en el Congreso norteamericano por el fin del embargo contra Cuba? [14]

La tragedia de Cuba definitivamente trasciende la terquedad y la maldad de una personalidad tiránica.

Piénsese bien.

Es imposible que un dictador, por muy genial y carismático que sea, haya perdurado en el poder durante 51 años en uno de los países más empobrecidos del mundo, sobreviviendo a once presidencias norteamericanas a sólo 90 millas de las costas de EE.UU. y a la caída de la poderosísima URSS y el bloque comunista, su único sostén económico y militar.

Fidel Castro ha movilizado a todas las fuerzas de la izquierda mundial contra Estados Unidos. Ha promovido el espionaje, terrorismo, el narcotráfico y el tráfico de armas y de todos los materiales y tecnología prohibidos por las convenciones internacionales a nivel mundial. Ha apoyado a los gobiernos más agresivos contra Norteamérica y hasta ha dirigido guerras aparentemente contrarias a los intereses y la seguridad norteamericanos.

Más aún, Castro instigó a los soviéticos, en el momento crucial para la seguridad mundial durante la crisis de los misiles en 1962, para que lanzaran un ataque nuclear contra EE.UU., cosa de la cual, ahora, dice arrepentirse, entre otras cosas.

Después de todo su extenso expediente antinorteamericano, ¿cómo es que Washington jamás no haya tocado a Fidel Castro ni con el pétalo de una flor –con excepción de un embargo inoperante- y haya continuado –gracias a dios, por decir algo- respetando el tratado secreto con los soviéticos de no agredir a Cuba, veinte años después de la desaparición de la Unión Soviética?

¿Por qué el CFR, el tanque pensante central de la política norteamericana, mantiene tan afectuosas relaciones con el tirano cubano?

Nada es casual en esta vida.

En realidad, está perfectamente documentado que las relaciones entre Fidel Castro y el CFR se remontan a 1949, hace 61 años, cuando se iniciaba en su carrera de agente provocador internacional. Fue entonces cuando Castro, como veremos en detalle, entabló sus primeros contactos con el CFR a través de un personaje altamente equívoco llamado William Arthur Wieland.

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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por glezbo el Sáb Oct 26, 2013 3:45 am

Segunda parte de esta interesantisima serie de articulos.

Saludos y respetos, Glezbo.




LA CONSPIRACIÓN CUBANA (DOS): CASTRO Y LOS ROCKEFELLER


Por Internet, circula hasta el cansancio una confesión que hace David Rockefeller en sus memorias:
"Durante más de un siglo, extremistas ideológicos en ambos polos del espectro político han aprovechado incidentes bien divulgados -como mi encuentro con Castro- para atacar a la familia Rockefeller debido a la excesiva influencia que dicen que la misma ejerce sobre las instituciones políticas y económicas estadounidenses. [1]

Dicha acusación se refiere al encuentro ocurrido en la casa Harold Pratt de New York, -el estado mayor del Council on Foreig Relations o CFR- en celebración del 50 aniversario de la ONU en 1995. En esta ocasión, en vez de las más altas figuras de la democracia mundial, fueron agasajados los representantes de los movimientos terroristas y gobiernos totalitarios más antinorteamericanos como, entre otros, Yasser Arafat, Jiang Zemin y Fidel Castro.

A Castro, en especial, Rockefeller lo distinguió con una invitación a su casa familiar del condado de Westchester. Aquí, lo presentó a la élite social de Manhattan, representantes del jet-set, la intelligentsia y el poder financiero y político norteamericano. [2] Sin embargo, esta no será la primera ni la última vez que Rockefeller honre al dictador cubano.
Fidel Castro ha sido el líder latinoamericano que más veces se ha presentado ante el Council on Foreign Relation (CFR) bajo la dirección de David Rockefeller. [3]

Como veremos más adelante, David Rockefeller había recibido a Fidel Castro en el CFR al menos en dos oportunidades anteriores: en 1955, mientras preparaba su expedición punitiva contra el régimen de facto cubano del General Batista y en 1959, a poco del triunfo revolucionario. (En ambas ocasiones, su maestro de ceremonias sería un viejo y agente del CFR llamado William Wieland, sobre el cual nos detendremos en su momento.)

Al desmoronarse la Unión Soviética y el bloque comunista en 1991, el gobierno de Castro quedará sin fuente de suministros ni socio comercial alguno. Es en esos momentos que Peggy Dulany, la hija de David Rockefeller –amiga, digamos, más que personal de Fidel- , corrió a la Habana con varios expertos en negocios y organización de EE.UU. para asesor a sus contrapartes cubanas a cargo de la industria básica y turística. [4]

Por su parte, desde los 60, Abby, la rebelde y marxistoide de hermana Peggy Dulany, ya era una ferviente admiradora de Castro. [5]

Más aún, el padre de Abby y Peggy Delany, David Rockefeller, es presidente del AHTC o Americans for Humanitarian Trade with Cuba (Americanos por un comercio humanitario con Cuba), que, fundado en 1998, es el principal grupo que hace lobismo ante el Congreso norteamericano por el levantamiento del embargo contra Cuba. [6]

También, David Rockefeller ha promovido el Programa de Estudios cubanos del Centro de estudios Latinoamericanos del, a su vez, Centro David Rockefeller perteneciente a la Universidad de Harvard. [7]

A través del programa de estudios del Centro Rockefeller, cientos de profesionales y científicos de las instituciones gubernamentales cubanas han disfrutado de becas y cursos gratuitos en la elitista universidad de Harvard. Gracias a ello, las instituciones científicas castristas están en la mejor disposición para desarrollar desde la vacuna contra el SIDA hasta la fabricación de armas de exterminio masivo para terroristas y movimientos radicales.

Como colofón, en febrero del 2001, David Rockefeller visitará Cuba acompañado por una delegación del CFR compuesta por 19 importantes personalidades financieras, políticas, mediáticas y académicas norteamericanas. [8]
Al igual que en sus viajes a la antigua URSS -que, como veremos, preparó la caída del bloque comunista- y a China, que le abrió la puerta a las finanzas internacionales a Pekín, la visita de Rockefeller a la Isla será decisiva para el futuro del régimen castrista.

Tras la visita de David a La Habana y gracias a su trabajo desde el AHTC -con ayuda de la comisión de su asociado Kissinger-, los EE.UU. ha vuelto a convertirse en el principal suministrador de alimentos y socio comercial de Cuba.
Gracias a la gestión de Rockefeller, el comercio entre EE.UU. y Cuba ha sobrepasado los mil millones de dólares, a pesar del diferendo con la Isla, el llamado embargo comercial y de las presiones de los congresistas y senadores cubano americanos. Ello, definitivamente, ha evitado un colapso total del régimen castrista. [9]

El atractivo que Fidel Castro ha ejercido sobre los Rockefeller puede parecer una excentricidad de millonarios pero, a la luz de los hechos más divulgados, resulta absolutamente incomprensible.

Nadie sabe por qué, en la década de los 50, las grandes empresas petroleras norteamericanas instalaron cuatro refinerías en Cuba para procesar el crudo proveniente de Venezuela, en vez de instalarlas en ese país. Las mismas tenían una capacidad de unos 300 mil barriles diarios, lo que decuplicaba incluso las futuras necesidades de la Isla en pleno desarrollo. [10]

La dos más importante de las refinerías cubanas era propiedad de la Standard Oil of Cuba, una de las mayores inversiones de los Rockefeller en América Latina durante la década de los 50 junto a sus vastas posesiones de la United Fruit Co. al norte de la región más oriental de Cuba.

No obstante haber perdido todas sus propiedades en Cuba debido a las confiscaciones del gobierno de Castro, los Rockefeller nunca dejaron de manifestar un gran afecto hacia Fidel Castro.

En agosto de 1959, a pesar de las confiscaciones, Nelson Rockefeller dijo con admiración: "Pienso que Fidel Castro está haciendo un magnífico trabajo". Ya, el 24 de diciembre de 1958, los Rockefeller habían brindado por este cuando hizo una fiesta en el Waldorf Astoria llamada "Fiesta Cubana" en la que manifestó que esperaba un nuevo gobierno para Cuba.[11]
La familia Rockefeller no es cualquier objeto de farándula de ricos y famosos sino uno de los clanes más influyentes y poderosos del mundo. Quizá, como veremos, el más influyente y poderoso. Nada de lo que haga o diga un Rockefeller –sobre todo David- no puede tomarse a la ligera.

En realidad, como veremos en próximas entradas, el afecto de los Rockefeller hacia Castro va más allá del puro capricho sino que es resultado de una la larga relación que involucra desde los intereses particulares de este clan como de los planes mediatos de la élite financiera global.


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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por glezbo el Sáb Oct 26, 2013 3:50 am

Tercera parte de esta serie de articulos sobre el Council on Foreign Relations del clan Rockefeller y su estrecha relacion con su agente Fidel Castro que explica las razones del porque ha sobrevivido a mas de diez presidentes americanos y ha estado en el poder por mas de 50 años.


Saludos y respetos, Glezbo.





LA CONSPIRACIÓN CUBANA (TRES). LOS ROCKEFELLER


Una civilización es lo que son los grupos que la lideran.

Es cierto que, en el surgimiento, auge y decadencia de una cultura dada, influyen profundamente las circunstancias naturales, sociales e históricas. Pero, en última instancia, todo depende de la capacidad de su liderazgo para enfrentar tales circunstancias, por muy adversas o ventajosas que sean.

La actual civilización del petróleo y de la Pax americana se han ganado ejércitos de detractores y enemigos con razones más que poderosas. Sin embargo, hay que reconocer que, gracias a la misma, la humanidad ha experimentado un portentoso crecimiento en todos los órdenes. En sólo un siglo, ha potenciado el desarrollo humano en los cientos de miles de años anteriores.

Entre los grupos que han ejercido el liderazgo de la civilización del petróleo y la Pax americana a nivel planetario, el clan de los Rockefeller ha tenido un lugar muy especial.

La influencia de los Rockefeller en la economía, la política y la cultura no sólo norteamericana sino global es particularmente importante. Es por es por ello que lo que haga o diga un Rockefeller jamás puede tomarse a la ligera, todo lo contrario.

En entradas anteriores nos hemos referido al afecto que los Rockefeller han demostrado por Fidel Castro desde los inicios de su carrera política. Tal estima ha persistido a pesar de que una de las primeras medidas de su gobierno fue la confiscación de las cuantiosas propiedades de esta familia en Cuba, las mayores en América Latina en aquella época.

Como veremos, la relación de Castro con los Rockefeller trasciende el puro capricho o la extravagancia para, paradójicamente, involucrar desde los intereses particulares de los Rockefeller hasta los planes mediatos de la élite financiera global.

Mucho se ha hablado y especulado sobre los orígenes de los Rockefeller. A pesar de las incontables teorías conspirativas al respecto, esto no tiene relevancia histórica alguna.

El fundador de la estirpe de los Rockefeller fue John Davison. A este, se le considera como el paradigma de "self made man", empresario y filántropo.

John D. salió absolutamente de la nada para convertirse en uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo.

Durante su vida, John D. hizo las mayores donaciones filantrópicas que jamás haya hecho persona alguna, más del 50% de su incalculable fortuna personal, la mayor de su época.

Pero, también, Rockefeller fue el padre del monopolio moderno, el trust, y sus tácticas más despiadadas, los que le dieron ingreso en el reducidísimo club de los hombres más influyentes de la Tierra.

A pesar de ser el arquetipo de capitalista, John D. Rockefeller, en su fuero interno, fue el mayor enemigo de la competencia, la esencia misma del capitalismo.

"La competencia es un pecado -solía decir John D-, por eso debemos erradicarla". [1] Y, en consecuencia, dedicó su vida entera a la erradicación de sus competidores.

Rockefeller adquirió su primera refinería de petróleo en 1863, timando a sus socios comerciales. La misma metastaseará en la Standard Oil Company, el prototipo de empresa monopolista. [2]

Entre 1872 y 1873, en sólo dos años, John D. utiliza genialmmente las prácticas comerciales más despiadadas y alevosas para absorber a la mayoría de los competidores norteamericanos. Así, llegó a abarcar el 90% de la refinación y la distribución petrolera de EE.UU. [2]

Pero, Norteamérica le quedaba chiquita a John D.

Durante la década de los 1880, con sus métodos habituales, Rockefeller introdujo hasta los confines de China un farol de petróleo mejorado con el que transformará la vida de cientos de millones de seres humanos. Así, aplastará toda competencia occidental y le dará a la Standard Oil el monopolio de la exportación petrolera al gigante asiático. [3]

Gracias las tácticas más feroces e inescrupulosas, La Stadard Oil se transformó el mayor suministrador de los puertos más importantes del mundo al absorber los mercados cardinales de petróleo.

Sin embargo, a pesar de su enorme poder e influencia, John D. no podrá evitar que la indignación popular promueva la aprobación de leyes antimonopolistas.

Tras varios años de combates legales, en 1911, la Suprema Corte de EE.UU. anunció su decisión de desmantelar la Standard Oil en 34 distintas empresas. Claro, estas seguirían siendo propiedad de los Rockefeller pero no funcionarían como un gran organismo depredador desde el punto de vista legal y contable. [4]

No obstante, la desintegración de la Standard Oil no mellará el inmenso poder de los Rockefeller, todo lo contrario

Ya antes de la desintegración de la Standard Oil, John D. se retiraría en forma gradual de los negocios para dedicarse por entero a su empresa filantrópica. En su lugar, dejará a su hijo menor, John D. Junior, al cual le legará su incalculable riqueza en vida.

John D. padre trató de monopolizar toda la refinación y distribución planetaria del petróleo e, incluso, invirtió fuertemente en ciertas campañas políticas. Con todo, no le interesó demasiado influir en la política nacional y, mucho menos, en la internacional.

De hecho, John D. Rockefeller padre era un republicano conservador en extremo y partidario del aislacionismo político norteamericano…hasta que su hijo lo convenció de lo contrario.

Los testimonios coinciden que John D. Junior era una persona amable y maleable que carecía de la agresividad y la implacabilidad de su padre.

John D. Junior parecía sentirse más como un albacea de la fortuna de su familia antes que un propietario y dedicó la mayor parte de su tiempo en labores filantrópicas.

Junior tendrá una disposición filantrópica de mayor diapasón y perspectiva que su padre. No sólo hará fuertes donaciones a instituciones académicas como su padre sino que expandirá estas a investigaciones médicas, a la creación de vastas reservas naturales y al desarrollo de las artes modernas. [5]

A pesar de todo, John D. Rockefeller Junior fue quien propició el acceso de los Rockefeller al liderazgo de la élite financiera internacional.

Según ciertas fuentes, fue Raymond B. Fosdick quien inició a Junior en las ideas internacionalistas.

Raymond B. Fosdick fue, primero, fideicomisario de Junior y, después, presidente de la Fundación Rockefeller.

Fosdick era ardiente partidario de las ideas liberal internacionalistas del Presidente Woodrow Wilson, en cuya administración ocupó diversos cargos de importancia. Todo parece indicar que tales ideas provenían del enigmático consejero de Wilson, el "coronel" House, misterioso personaje que tendrá gran participación en la creación de la Reserva Federal y el Council on Foreign Relations (CFR).

Wilson, Fosdick y el "coronel" House eran partidarios de un nuevo orden mundial establecido bajo un gobierno federalista planetario para evitar el caos en las relaciones internacionales y las crisis económicas, políticas y sociales.

Aunque la idea parecería magnífica, actualmente existe un poderoso movimiento internacional que acusa a los partidarios de un Nuevo Orden Mundial de conspirar para imponer un gobierno único - colectivista, burocrático y controlado por sectores elitistas y plutocráticos, etc, - a nivel global y eliminar toda democracia y estado de derecho. [5]

Fosdick tendrá una estrechísima relación con el "coronel" House y hará suyas sus ideas, que transmitirá a John D. Junior y con las cuales lo guiará es su nueva vocación internacionalista.

A partir del momento en que encabezará el clan de los Rockfeller y siguiendo su nueva vocación internacionalista, Junior se aliará a los competidores más formidables de los Rockefeller como Carniege y los Vanderbil.

Pero la asociación realmente trascendental para los Rockefeller fue con JP Morgan.

De hecho, Junior comenzó su carrera empresarial con la dirección simultánea de la Standard Oil y el JPMorgan EE.UU. Steel Co. [6]

J.P. Morgan no era sólo el banquero más importante de los EE.UU. Además, era el representante secreto en los EE.UU de los intereses de los Rothschild, la casa bancaria más poderosas de Europa y, posiblemente, del mundo. [7]

El padre de J.P. Morgan, Junus Morgan, entró como socio de la firma financiera de George Peabody.

Nathan Rothschild había contratado los servicios de Peabody para introducirse en la impenetrable alta sociedad londinense. Los Rothschild aún no habían podido acceder a la misma pesar de tener en el bolsillo a la corona y el banco central ingleses.

Desde entonces, la compañía de Peabody se transformó en una sucursal secreta de los Rothschild. [8]

Al retirarse Peabody, Junus Morgan se pondrá al frente de la firma –a la que rebautizará como J.S.Morgan Co.- y enviará a su hijo, J.P., a New York como su agente personal. [9]

J.P. Morgan se convertirá en el magnate financiero más destacado de la generación de monopolistas que surgirá después de la guerra de secesión norteamericana.

J.P. transformó su compañía y su banco, de hecho, en el banco central de Norteamérica. [10]

Con el respaldo secreto pero colosal de los Rothschild, Morgan utilizará su táctica de adquirir y modernizar administrativamente compañías en bancarrota. De esta forma monopolizará ramas vitales de la economía como los ferrocarriles, la producción metalúrgica, la emergente industria eléctrica, y, sobre todo, la banca. [10]

La compañía financiera de J.P. Morgan –que, posteriormente se transformará en el Chase dirigido por los Rockefeller- funcionará de hecho en ocasiones como banco central de los EEE.UU. [10]

La depresión económica de 1893 –en parte provocada por la especulación de Morgan en los ferrocarriles-obligará al gobierno de Cleveland a apelar a Morgan para suministrar oro a la tesorería de la nación.

Morgan, efectivamente, con apoyo de los Rothschild, hizo fluir grandes cantidades de oro de Europa a EE.UU. Pero, ello pondrá la economía norteamericana y las finanzas del gobierno literalmente en manos de Morgan y sus jefes europeos. [10]

Tal fue el poder que Morgan adquirió sobre la economía norteamericana que, durante la crisis de 1907, su compañía se dio el lujo de actuar como banco central para paliar la crisis y forzar a los centros financieros del país a crear planes de contingencia. [10]

Esta última crisis y el control de Morgan sobre la economía de EE.UU. le permitieron legalizar, después de más de un siglo de luchas políticas y conspiraciones, un banco central estadounidense. Su carácter totalmente privado se ha encubierto bajo el nombre "oficial" de la Reserva Federal de los EE.UU.

El sistema de la Reserva Federal, como veremos, puso la economía de EE.UU. y el presupuesto de su gobierno bajo el control de los mayores magnates norteamericanos y, sobre todo, de los Rothschild. Ello se debía a que todo el poder que Morgan tenía sobre la economía y el presupuesto norteamericano era a nombre de los Rothschild. A la muerte de Morgan, se descubrió que, de su colosal fortuna, sólo le pertenecía menos de un 10%. El resto era propiedad de la casa de los Rothschild. [11]

La alianza de los Rockefeller Junior con J.P. Morgan y los Rothschild, como veremos en los artículos siguientes, le dará acceso a la cúpula del poder financiero mundial. Ello le permitirá a John D. Junior y sus descendientes influir decisivamente en la economía y la política tanto de los Estados Unidos como del resto del mundo.

La ascendencia de John D. Junior sobre los asuntos mundiales será heredada por su hijo David, el actual cabeza de la familia Rockefeller.

La larga relación de David Rockefeller con Fidel Castro, como veremos, está profundamente relacionada con el liderazgo financiero y político mundial del clan Rockefeller.


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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por glezbo el Sáb Oct 26, 2013 3:53 am

Cuarta parte de esta serie de articulos sobre la relacion de Fidel Castro y los centros del poder mundial.


Saludos y respetos, Glezbo.





LA CONSPIRACIÓN CUBANA (CUATRO) LOS ROTHSCHILD



La larga y profunda amistad que une a David Rockefeller -y a varios miembros de su familia- con Fidel Castro no tendría mayor importancia si aquel no fuera una de las personalidades más influyentes y poderosas del mundo.

El poder de David Rockefeller no sólo proviene de su ascendencia sobre las organizaciones más importantes del mundo como el mencionado CFR, el grupo Bilderberg, la Comisión trilateral, la Reserva federal de EE.UU., el Banco mundial, el Fondo financiero internacional, El Council of the Americas y otras casi cuarenta organizaciones de jerarquía planetaria.

El verdadero poder de David reside en su carácter de cabeza de la familia Rockefeller, obtenido tras la muerte de sus hermanos mayores, quienes, a su vez, la heredaron de su padre, John D. Rockefeller Junior.

Sin embargo, Junior, a pesar de la descomunal fortuna que le legó su progenitor, John D. Rockefeller padre, como vimos en el artículo precedente, no accedió al verdadero poder económico y político mundial hasta que estableció la alianza con la casa de los Rothschild.

En los últimos cien años, han surgido muchísimas especulaciones sobre la conspiración para obtener el poder mundial por parte de la banca internacional en general, de la banca judía en particular y de la casa de los Rothschild en específico. Muchas de las mismas no sólo son traídas malamente de los pelos sino que alcanzan el más completo absurdo.

Sin embargo, existen multitud hechos documentados -y sistemáticamente ocultados- que demuestran que la mano y el dinero de los Rothschild han estado detrás de una parte importante de los acontecimientos históricos que han configurado las relaciones internacionales en los últimos doscientos años.

En realidad, la banca -en especial, la judía- adquiere su ascendencia en Europa a principios del pasado milenio por necesidad de las casas monárquicas de implantar su poder a costa de la anárquica nobleza.

Gracias a su alianza con la banca, las casas reinantes europeas pudieron crear ejércitos profesionales (mercenarios) y la burocracia necesaria para la formación de sus respectivas naciones y estabilizar económica, política y socialmente territorios anteriormente a merced del albedrío de los barones.

Las casas reinantes europeas se deshicieron de los nobles más caóticos y rebeldes, enviándolos tras la quimera de las cruzadas, en contubernio con el Vaticano, claro está.

Los sobrevivientes, al regreso de sus incursiones a la Tierra santa, encontraron que su antiguo mundo había desaparecido bajo el dominio de las familias monárquicas, la Iglesia, la banca y el comercio. Y, los que, gracias a sus aventuras bélicas, adquirieron cierto poder, como la orden de los templarios, fueron simplemente barridos de la faz de la tierra. Fin del cuento y del Medioevo.

Los Rothschild llegaron a esta historia mucho después de la alianza entre las casas gobernantes europeas y la banca judía. Esta era una familia judía más, que, a mediados del siglo XVIII, sufría la segregación propia del ghetto de Frankfurt del Meno, dedicándose al comercio numismático.

Todo cambió en el momento en que príncipe elector Guillermo I de Hesse se convirtió en cliente de Meyer Amschel Rothschild. [1]

Guillermo I comprendió de inmediato el talento de Meyer Amschel para los negocios y lo puso al frente de la recaudación de impuestos y otras de sus empresas.

Meyer Amschel construyó las bases de su fortuna de una manera muy simple. Desvió hacia sus bolsillos buenas tajadas de las mesnadas de los mercenarios hesianos que Guillermo había alquilado a los ingleses para su guerra contra las milicias coloniales norteamericanas.[1]

Es posible que la acción de Meyer Amschel ayudara al triunfo de Washington en su cruce del Delware, al encontrarse con tropas alemanas bastante disgustadas. Para colmo, el jefe de estas -quizá en protesta por el escamoteo de sus honorarios- se tomó todo el tiempo del mundo para vestirse y empolvarse antes de ponerse con desgano al frente de sus hombres, cuando ya la batalla se decidía a favor de los coloniales. Washington bien pudo así obtener la primera victoria tras una larga carrera de general en desgracia. [2]

Meyer Amschel rápidamente comprendió que prestarles dinero a los gobiernos era mucho más rentable que a ciudadanos o negocios privados. Y, a ello, dedicó toda su carrera.

"Dadme el control de la moneda de una nación y no me importará quién haga las leyes", había dicho lapidariamente el fundador de la casa de los Rothschild.

Para lograr sus objetivos, Mayer Amschel educó cuidadosamente a sus cinco hijos y los envió desde su natal Frankfurt a los centros económicos cardinales de Europa.

El objetivo de Mayer Amschel era que cada uno fundara una nueva rama de la casa de los Rothschild y que el poder quedara dentro de esta, promoviendo matrimonios exclusivamente endogámicos.

Varias de las ramas de los Rothschild naufragaron en medio de las tormentas políticas y económicas de la Europa decimonónica. No obstante, tres de las casas –la británica, la austríaca y la francesa- lograron sus objetivos con creces y llegaron a controlar la economía no sólo de esos países sino de Europa y el mundo.

La historia de cómo los Rothschild dominaron la banca inglesa es más que representativa.

Al atardecer del día de la batalla de Waterloo, cuando la suerte de Bonaparte estaba echada, un agente de Nathan Rothschild, reventando caballos y pagando desmesuradas sumas por pasajes terrestres y marítimos, hizo llegar la información a su amo horas antes de saberse oficialmente en Londres. [3]

Único poseedor de la noticia de la victoria de Wellington, Nathan hizo creer lo contrario a los corredores de acciones británicos al vender apresuradamente sus bonos de la corona británica. Ello creó pánico en la bolsa de valores de Londres y todos los corredores vendieron sus bonos a precios irrisorios.

Nathan, tras bambalinas, compró todos los bonos de su majestad a disposición en el mercado. Cuando se supo la verdad sobre la derrota de Napoleón, los bonos del gobierno inglés adquirieron un valor incalculable. Así, Nathan Rothschild multiplicó cientos de veces su ya colosal fortuna y obtuvo el control de la economía británica y las finanzas del gobierno de su Majestad.

Por su parte, la casa francesa de los Rothschild, encabezada por Jacob Mayer, no sólo financió a Napoleón Bonaparte, quien les dio el monopolio sobre la venta de bonos de su gobierno, sino también la casa de Orleans -financiando el ascenso de Luis Felipe tras la derrota del corso-, así como las casas reinantes de Bélgica y Austria. [4]

La rama Rothschild de Francia controlaba, además, el transporte ferroviario y marítimo entre Inglaterra y Francia, la industria vinatera francesa y la explotación petrolera de Bakú. Para el transporte de esta, crearon una flota de buques tanqueros de la cual se abastecía de petróleo la Royal Dutch Shell de su majestad británica. [5]

Tal ha sido la influencia de las tres ramas familiares de los Rothschild para las casas reinantes europeas que todas disfrutan de títulos nobiliarios.

Desde el surgimiento de su casa, los Rothschild han seguido la estrategia de financiar y controlar los diversos bandos en todos los conflictos de importancia.

Al estallar la guerra de secesión norteamericana, los intereses de los Rothschild estaban tanto en el norte como en el sur. [6]

Durante la guerra franco prusiana los Rothschild no sólo financiaron tanto a Napoleón III como al Káiser sino que hicieron la mayor transacción de la historia al financiar la indemnización solicitada por la vencedora Alemania a Francia. [7]

Uno de los Rothschild fue "casualmente" testigo ocular del estallido del acorazado Maine en la Habana en 1898. Más aún, al testificar ante una corte norteamericana, fue el creador de la teoría de que la explosión había sido intencional. Ello provocará la guerra hispano cubano americana e inaugurará la vocación de EE.UU. de potencia mundial. De más está decir que los Rothschild tenían grandes intereses tanto en las finanzas de la corona española como del gobierno norteamericano. [8]

Década y media más tarde, mientras los soldados se masacraban en las trincheras de la primera guerra mundial, los Rothschild respaldaban tanto al káiser alemán como a sus enemigos, los ejércitos aliados.

La guerra civil rusa, tendrá a los Rothschild ocupados en las finanzas tanto de los bolcheviques como de los ejércitos "blancos". De hecho, Vladimir Ilich Ulianov, alias Lenin, y los máximos líderes del Politburó ruso fueron agentes de los Rothschild, quienes sufragaron el pasaje desde Suiza a San Petersburgo en aquel famoso tren sellado, con el asalto al Palacio de invierno como bonificación. [9]

El capital de los Rothschild estuvo tras la creación del Bank For International Settlements (BIS) de Suiza, que ayudó a financiar la industrialización, sobre todo armamentista, de la Alemania nazi y mantuvo fluyendo los capitales de Berlín a Londres y New York, y viceversa antes, durante y después de la segunda guerra mundial. [10]

Los Rothschild costearon la expansión colonial británica y francesa. Propiciaron la compra del Canal de Suez por Inglaterra a Francia, pagaron por la exploración de petróleo en Rusia y en el Sahara, financiaron las monarquías de los zares de Rusia, los Habsburgo en casi toda Europa occidental y la casa de Windsor en Inglaterra. Apoyaron las operaciones diamantíferas de Cecil Rhodes en Sudáfrica y Rhodesia, y salvaron al Vaticano de la bancarrota. En la actualidad, el Vaticano guarda sus colosales reservas de oro en los bancos de los Rothschild. [11]

En los EE.UU., a través de sus agentes americanos y europeos, apoyaron a la Standard Oil de Rockefeller, el monopolio metalúrgico de Carnegie y los ferrocarriles de Harriman.

Los Rothschild fueron, en fin, el poder real tras la fundación del estado de Israel.

Actualmente, se dice que el centro de gobierno mundial de los Rothschild se encuentra en la City de Londres, una ciudad autónoma como el Vaticano dentro de la capital británica que no está subordinada a la corona ni al parlamento inglés.

La City es la sede del Banco de Inglaterra, la Bolsa londinense y las principales empresas financieras del mundo. [11]

Esta ha sido una muy somera contabilidad de la influencia de la casa de los Rothschild en los asuntos mundiales durante los últimos 200 años. Estos fueron los poderosos aliados de John D. Rockefeller Junior, el padre del actual cabeza de familia David Rockefeller. Con esta fuerza, los Rockefeller se lanzaron a dominar la economía y el gobierno norteamericano, y, por lo tanto mundial.

En la amplísima agenda de los Rockefeller (y, por tanto, de los Rothschild) , Fidel Castro tendrá, como veremos, un destacado papel.



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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por glezbo el Sáb Oct 26, 2013 4:03 am

Mas informacion sobre este tema.

Saludos y respetos, Glezbo.




Fidel Castro, un personaje jabonoso.

Fidel Castro, desde muy joven, fue seleccionado, entrenado y dirigido desde la casa Pratt, centro de mando del Consejo de Relaciones Exteriores, el CFR.

La primera misión de Fidel Castro como agente provocador ocurrió a poco de ascender David Rockefeller a la presidencia del CFR en 1949.

Según muchos testimonios, William Wieland, alias Arturo Montenegro, a la sazón miembro del cuerpo diplomático norteamericano en Bogotá Colombia, será quien reclute a Castro en aquella ocasión. Este entonces se hallará demasiado cerca del asesinato del líder popular colombiano Eliecer Gaitán y será uno de los principales provocadores del motín que se conocerá como el Bogotazo y que iniciará la época de la violencia en ese país hasta nuestros días.

Dicen otros testimonios que Wieland introdujo a Castro al círculo interior del CFR en dos ocasiones, cuando Castro visitó EE.UU. al ser liberado de la prisión en 1955 -a la que fue a parar por dirigir el ataque al cuartel militar Guillermón Moncada- e inmediatamente después de la victoria de su revolución en 1959.

William Wieland era un oscuro personaje vinculado sentimental y políticamente con Summer Wells, importante personalidad de la política norteamericana, asesor en política exterior de Franklin Delano Roosevelt y destacado integrante del CFR.

William A. Wieland, como director de la Oficina de Asuntos de América Latina y Roy R. Rubottom, asistente. Sec. De Estado para Asuntos Interamericanos, según el testimonio del Senado, conspiraron para instalar Castro en el poder. Ambos, estuvieron presentes en Colombia durante el bogotazo y apoyaron a Fidel Castro a todo lo largo de su carrera política. Por demás, presionaron al presidente Ike Eisenhower por mediación de su hermano Milton para que suspendiera todo el apoyo norteamericano al presidente de facto cubano, Fulgencio Batista.

Finalmente, Wieland será llevado ante una audiencia del Congreso por ser acusado de ser el principal causante del fracaso de la expedición de Bahía de Cochinos pero el presidente John F. Kennedy abogará por él, exonerándolo.
Al margen de todo ello, parece ser que Fidel Castro, desde que ascendió al poder –o antes, quién sabe-, mantuvo estrechas relaciones con el presidente del CFR, David Rockefeller. Estas salieron abiertamente a la luz pública en 1995 cuando Rockefeller –quien había manifestado anteriormente su satisfacción por que su hija tuviera relaciones estrechas con Castro- le ofreció un banquete de honor al gobernante cubano en la sede del CFR en la casa Pratt en New York. Si esto fuera poco, David Rockefeller visitó personalmente a Fidel Castro en La Habana en 2003 con una gran comitiva del CFR. El dictador cubano no reparará en darle un recibimiento de jefe de estado.

De más está decir que algunas de las acciones políticas y bélicas internacionales del gobierno de Castro parecen haber sido sospechosamente beneficiosas a la familia Rockefeller. Por ejemplo, durante la guerra de Angola, el ejército cubano defendió y mantuvo en las manos de estos los pozos petrolíferos de Cabinda hasta el fin de la guerra. Hoy día, esos mismos pozos han convertido a Angola en uno de los principales suministradores de crudo a EE.UU.

Mucho se ha escrito y hablado sobre las sospechas de que Fidel Castro haya sido agente de la CIA como Sadam Hussein, Osama Bin Laden y otros. Es cierto que durante su juventud fue reclutado para esta organización por la madre de su íntimo secuaz de fechorías Rafael del Pino, acallado en las mazmorras castristas a principios de la revolución por saber demasiado.

Sin embargo, parece ser que Castro juega en ligas mayores, en las altas élites del poder mundial, gracias a lo cual ha sido informado a tiempo de todo aquello que le pudiera perjudicar, actuando como agente provocador internacional del más alto nivel. Eso sólo podría explicar su eternización en el poder en el país más empobrecido y aislado de la tierra, dirigiendo y apoyando los peores movimientos y acciones terroristas y narcotraficantes del mundo sin caer aún cuando sus principales sostenedores –los soviéticos- se precipitaran al vacío y sin que el gobierno más poderoso de la Tierra haya osado tocarlo con el pétalo de una flor, siempre siendo noticia, siempre llamando la atención por encima de cualquier acontecimiento que interese o estremezca al mundo.

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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por El Compañero el Jue Nov 14, 2013 10:48 am

Glezbo, hermano, gracias por invertir de su tiempo y traer todos esos intersantes artículos al foro. Muy buena selección de escritos. Mas allá de tengamos perspectivas diferentes sobre la oposición en Cuba, pienso toda esta información que has incluido sobre el pasado violento del tirano Fidel Castro debe hacerse lo mas visible posible.

Mis respetos.

Saludos cordiales,

El Compañero

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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por glezbo el Jue Nov 14, 2013 1:21 pm

Muchas gracias amigo El Compañero. Discrepar respetuosamente es bueno, ensancha las posibilidades y da paso a las ideas que pueden hacer la diferencia en la Cuba futura.

Saludos y respetos, Glezbo.

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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por alexovera el Jue Nov 14, 2013 6:00 pm

interesantisimo!!!! me encanta leer cosas asi y diversas opiniones, asi me formo la mia.
creo que lo de balart ES MAS GRANDE QUE EL ESTAFADOR ESE QUE LLAMAN NOSTRADAMUS!!!! que visionario el excunado!!!
sobre el que escribe de la militancia de fidel en la cia, dudo un poco, de seguro fue manipulado y no dudo que lo usaran para cualquiera de esos intereses... pero entonces el pedido de ataque nuclear a USA, cuando la crisis, fue mentira? la implementacion de las guerrillas en america latina, africa y medio oriente, todo fue un invento? o tambien eran cosas que le convenian a esos banqueros?
me suena como el cuento de que BUSH SE AUTOATACO EL 9/11, cuento sacado de mentes sudamericanas siempre.
Esto de castro solo acrecenta su leyenda y misticismo, ahora en su ocaso, cuando debe pasar a la historia solo como un sicopata asesino, y nada de valentia , lo que le sobra desde que nacio es un instinto de conservacion que es lo mas parecido a ratoneria cronica.
salud!

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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por glezbo el Jue Nov 14, 2013 8:48 pm

Amigo Alexovera, las estrechas relaciones del clan castro con el Council on Foreign Relations controlado por la familia Rockefeller son absoluta y comprobada verdad historica, sus visitas al Harold Pratt House in New York, sede de este think thank, la visita de David Rockefeller a Cuba y la mas reciente de Mariela Castro al Pratt House son todos records publicos, disponibles a quien quiera interesarse por ellos.

La larga visita a Chile de Fidel Castro y sus incendiarios discursos, perfectamente calculados para subvertir la democracia chilena y provocar la reaccion de los militares, estan tambien por ahi, solo hay que buscarlos.

La parte mas escondida, por supuesto, es la temprana relacion (o manipulacion) de Castro por los intereses de la CIA. Le sugiero indague en los mentideros de internet sobre William Arthur Wieland AKA Arturo Montenegro, le aseguro que se sorprendera de lo que encontrara.

Otra buena lectura es el libro Las Guerras Secretas de Castro escrito por Juan Benemelis, ex-diplomatico castrista en el Medio Oriente durante los 60's y 70's. Sobre el tema del avion de Barbados hay muy buenos articulos escritos por Robert Alonso que arrojan interesante informacion sobre ese tema.

Saludos y respetos, Glezbo.


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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

Mensaje por alexovera el Sáb Nov 16, 2013 5:49 pm

a buscar me aplico! gracias!!!
soy un guajiro medio bruto, pero me gusta leer y empaparme de cosas como esas ni hablar.
salud!

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Re: El verdadero Fidel Castro descrito por su condiscipulo Jose Ignacio Rasco (EPD).

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