Secretos de Cuba
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Los médicos tambien tenemos derecho a opinar: En relacion con injusta sancion a un medico en Cuba

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Los médicos tambien tenemos derecho a opinar: En relacion con injusta sancion a un medico en Cuba

Mensaje por Armando Capiro el Mar Nov 29, 2011 5:56 pm

Capiro: Por favor hermanos, esta informacion bien dura me caba de llegar por correo electronico, quisiera que se analizase con rigor, con seriedad como este foro sabe hacer, dejemos a un lado lo necio y lo que sabemos es imposible de ver desde otra optica en el lugar en que se encuentran estos colegas mios que han tenido el gran valor y despertar en apoyo de un medico del policlinico de Capdevila recien sancionado con otras dos directivos de ese centro por las denigrantes mentiras de una privilegiada mas AMIGOTA o QUERIDA del ingrato, oportunista, HPPPPPP del Vice Presidente del mayor desgobierno de esta tierra: El bochornoso Doctor Ventura, pues esta mas cerca del sicario batistiano que de ser un ser Humano.
Me sumo a esta denuncia publica y ruego a todos aquellos que tienen otros foros o bloq a que le den publiquen.
A llegado la hora de que los que dignamente trabajan bajo circuntacias de guerra en cuba durante muchisimos anos tambien tenga su lugar en una sociedad digna, democratica, justa y sobre todo LIBRE.
Gracias a todos,
Solo dejare el nombre del medico sancinado, los otros nombre de los firmantes de las cartas por supuesto no publicadas por el periodicucho oficial, pue no existe su concentimiento y para evitarles directamente por mi parte represaria alguna.





Los médicos
tambien tenemos derecho a opinar:






A Lazaro
Barredo



Director
Periodico Granma






Me dirijo a
usted y su sección, como lo han hecho otros colegas míos sin haber visto
coronados sus esfuerzos de ver publicadas sus opiniones de defensa a nuestra comunidad
médica, pues como es el eslogan de su seccion cartas a la
dirección ^son opiniones con las que se puede estar o no de acuerdo^, y lo
hago posterior a la publicación de la respuesta del director provincial de
salud de La Habana como conclusión a la queja formulada por pacientes en el
policlínico Capdevila, que ha generado tanta polémica y una ola de
críticas mal intencionadas a nuestra gestión, como si fueramos una rara
especie diseñada para servir al pueblo que se negara a hacerlo. Sepa usted que la
inmensa mayoría de los médicos que ejercemos en este momento es fruto de
aquella generación, de profesores, que decidió quedarse en el país y no
emigrar a los EEUU posterior al triunfo revolucionario del 1º de Enero de
1959, que nos ha inculcado sus valores y nos ha hecho convertirnos en una
potencia médica de solidaridad hacia el prójimo y altruismo, porque escases y
condiciones anormales para trabajar es lo que nos sobra, son innumerables, y
nunca se nos ha escuchado quejarnos al respecto. Solo solicitamos respeto de
quien servimos, el tratar y ser tratados como verdaderos seres humanos, que se
ha ido perdiendo de forma acelerada desde la caída del campo socialista
y el
inicio del período especial generantes de un espiritu individualista en la
población en el que ^solo importa mi problema o mi problema es el mayor de
todos^, como sucede en los cuerpos de guardia de urgencias a donde acuden a
diario los pacientes con enfermedades de 15 dias, meses y hasta años de
evolución reclamando estudios sofisticados de urgencia como TAC o Resonancia
Magnética, y son los que generan conflictos y escándalos en el salón de espera
cuando llega la verdadera urgencia, la que reclama nuestra presencia en ese
servicio y que a veces tiene que esperar porque se termine de atender un
paciente no urgente o que acudió como acompañante de una urgencia pero ya
que estaba en el hospital decidió consultarse un problema que venía presentando
desde hace años y no la había hecho hasta el momento, o simplemente decidió
pasar a solicitar una receta ^de complacencia^ de un medicamento que sacaron en
farmacia para completar ^el botiquín^, o decidió ir a atenderse un dolor X de
larga evolución a las 2, a las 4 o a las 6 am porque a esa hora no hay tantas
personas en espera de ser atendidos como durante el resto del día, porque al
fin y al cabo nosotros estamos de guardia 24 h y tenemos que atenderle (una
verdadera ofensa), sin contar que después de esa maratónica consulta externa de
cuerpo de guardia llegue la verdadera urgencia y ya no contemos con fuerza y/o
capacidad de raciocinio adecuada para cumplir con el verdadero objetivo de
nuestra guardia: LA URGENCIA
. Los profesionales sanitarios en general,
"son vulnerables a los efectos de la fatiga, al igual que los turnos
laborales prolongados" y "Los niveles de fatiga después de una
guardia pueden afectar a la agudeza mental" y por lo tanto al manejo de
los pacientes,
son dos claros ejemplos de lo que comento.



Ha sido una
indicación de nuestro ministerio durante años el eliminar las recetas y estudios
de complacencia, con lógica razón pues erogan una gran cantidad de recursos que
deben estar disponibles para el que realmente lo requiere, dándole una mayor
importancia al método clínico, origen de nuestra ciencia. Lo que no concuerda
con esa filosofía es que cuando existe la queja del paciente, que se
autodiagnostica, automedica y cree que lo merece, el sistema flaquea y le dá la
razón a este último en detrimento del actuar médico, que no para solo en la
sanción administrativa sino en la erosión de la verguenza y reputación de ese
galeno que cumple indicaciones lógicas y luego es traicionado por sus
dirigentes
. Al final ¿que hacemos? Hagamos lon que hagamos seguiremos
traicionados, porque somos la especie rara, a atacar y sin derecho a réplicas.
A continuación le adjunto copia de las opiniones de mis colegas con las cuales
me solidarizo, algunas de las cuales deben estar en su poder y no han sido
reproducidas, ni una!!!



Sepa usted qué
hacer.



Dr. -------------------------------




Especialista de
1er grado en Ortopedia y Traumatología. Profesor Auxiliar.

Hospital _______________________








Cartas No
publicadas por la prensa...






......................................


Esto no es de
extrañar que todo estos bochornosos sucesos que están desarrollándose desde
Julio sean provocados por los enfoques que en nuestra querida Cuba se
le da a las cosas sin haber meditado previamente en sus consecuencias
posteriores. Cada día me convenzo más que nosotros después de 51 años de
Revolución seguimos sin encontrar el percentil 50% de las cosas. O damos el
bandazo al 3% o lo damos al 97%, pero nunca en el 50%. Y así nos moriremos,
aunque he oído decir por ahí que estamos rectificando.



Los médicos no
somos dioses a los que hay que adorar pero merecemos un mínimo de respeto y de
consideración
pues tampoco somos una frazada piso para que cualquiera nos
arrastre por el piso y mucho menos si no se tiene la razón, como está
sucediendo incluso en forma legalizada en los últimos tiempos. Aquí no siempre
cabe el lema "el pueblo siempre tiene la razón" como tampoco no
siempre el criterio de la verdad está en el criterio de la mayoría. De ambas
cosas, sobran innumerables anécdotas, como igualmente extremistas y
oportunistas.



Soy de la
generación posterior a la del Centenario, tengo 42 años de servicio y aún
continúo trabajando porque soy médico, y me siento médico. No me hice médico
que es otra cosa bien distinta que ser médico, como tampoco me hice profesor
universitario que es bien distinto de serlo durante 36 años ya.



He realizado 4
misiones internacionalistas y aún no he podido terminar mi casa
pero aquí estoy
con todos los problemas y dificultades que tengo en mi economía doméstica,
aunque aquellos que no tienen problema de tipo alguno y que son parte de los
que se quejan en los periódicos, me dicen descaradamente que yo gano muy buen
salario y qué porqué yo no tengo celular. Tengo 10 medallas y ni fundirlas
puedo porque son de metal no precioso, y por ello no me sirven para nada,
además de que cuando voy al Agromercado no las puedo enseñar, pues allí tengo
que poner los CUP o los CUC uno encima de otro para que no me digan
"Docto, lo toma o lo deja"
por ese mismo sujeto que después
viene a mi casa a las 11 de la noche a buscar una receta porque a esa hora
cuando pasó por la puerta de mi casa se recordó de un dolor que tiene en el
cuello hace más de 15 días, y no me puedo negar a hacerle so pena
de....¡periódico conmigo!



Para nadie es
un secreto que los actuales indicadores de salud de Cuba y el prestigio
internacional de la docencia médica cubana "no son producto" del
esfuerzo mío, ni del profesor del Juan Manuel Márquez, ni de la Doctora de Pinar
del Río, ni de ese infeliz del Policlínico Capdevila ni de los más de 20
mil que están fuera del país dando su ayuda en las condiciones más difíciles,
para traer lo que los ignorantes llaman el billetón. No, No, nadie se equivoque
ni se llame a engaño creyendo lo contrario.



"Esos
logros son producto exclusivamente de la gran capacidad de nuestros cuadros, dirigentes,
Jefes, Responsables y hasta etcéteras de la administración en todas
las instancias del sistema, ya que "ellos son los que se saben todo de
todo y lo que no se saben se lo imaginan al derecho y al revés, con Bloqueo y
sin Bloqueo yanki con el 100% de certeza, y tienen la propiedad sinequanon
exclusiva de que cuando se "caen" lo hacen de manera
antigravitacional negando todas las leyes de la naturaleza descubiertas por
Newton, y las causas siempre son por lisis y nunca por crisis
.



Y si no me creen,
conversen con el Profesor No-me-caigo Mentepollo para que les muestre los
resultados de su última investigación al respecto de que todos estos
especímenes son como la materia prima que se reciclan
constantemente de un cargo para otro, de una silla para otra, del nivel
inferior para el nivel superior y viceversa, de Cuba para el extranjero y
viceversa, pero sin nunca llegar al piso definitivamente pues tal parece
que tienen una secuencia de DNA que los hace nacer predestinadamente para
mandar a los demás mientras vivan.



La prensa
escrita está atacando inmisericordemente a los profesionales de la
Medicina, y por lo expresado todo parece indicar que en forma injusta. Ésto no
ayuda en nada a mantener la unidad, ni a sancionar lo mal hecho, ni molerle los
huesos a los verdaderos maltratadores y descarados. Todo lo contrario, solo
provoca disgusto, hasta por solidaridad, en quienes tienen dos dedos de frente
y horizontales, y ello no significa que se está pidiendo ocultar nada, ni pasar
la mano a nada ni a nadie.



Sin embargo esa
misma prensa guardó silencio hace un par de años atrás ante los
sucesos que de verdad merecían haber tenido cobertura incisiva por parte de la
prensa cuando este país estaba siendo vendido y regalado por pedazos a
foráneos de todo tipo incluso con ofensas duras
para determinados dirigentes de la Revolución. ¿a esos periodistas no les
mostraron el famoso video de marras que todo el mundo conoce?
¿porqué esos
periodistas que hoy atacan injustamente a los profesinales de la medicina
callaron en aquel entonces, si aquello fue mucho más grave y podía dar al
traste con la Revolución? ¿porqué la prensa calló? ¿Porqué no hicieron una
caricatura sobre el río que fue desviado en Ceiba Mocha para fabricar un
campismo por aquellos personajes que me dijeron era el ejemplo a yo seguir?
Quien calla otorga y apoya
. Sería bueno que todos esos periodistas de rosca
izquierda, fina, apretada, con albayalde, tuerca, contratuerca y pasador se
leyeran el libro fabuloso que escribió el Profesor Eugenio Sellman - Housein
Abdo hace 3 - 4 años sobre la medicina de complacencia entre otros contenidos
abordados en relación con el proceder médico.



Estoy
totalmente de acuerdo con todo lo que ha expresado los colegas en este correo.
Pienso incluso que bien merece sugerir a las instancias pertinentes que ambos
casos (Caso JMMárquez y Caso Capdevila) "se cuelguen" en la web de
Cubadebate para empezar a recopilar estado de opinión. Los médicos tenemos
aunque sea un mínimo de derecho a opinar también como mismo se opina de nosotros.



Un abrazo a
todos



Dr. ______________________________


Profesor
Auxiliar. Master en Infectología.



Especialista de
2º Grado en Epidemiología



Dpto. Salud._____________________


.............................................................................


¡¿Y la paciencia de los médicos?!


El viernes 4 de noviembre de 2011 se publicó otra carta
de las muchas que ya se han hecho costumbre publicar, criticando constantemente
al personal médico que todavía tiene la dignidad de trabajar en el Sistema
Nacional de Salud. La carta en este caso se titula “Paciencia de los
pacientes”, no habla de las miles de dificultades a las que se enfrentan
diariamente los trabajadores de la salud
, sino que critica superficialmente y
como se ha hecho tradición, de una manera no constructiva. En otras
palabras, el médico no tiene derecho a hablar, en medio de todas sus
dificultades tiene que permanecer estoico, y no poder comentarle a su compañero
de al lado del desayuno que no pudo ingerir esa mañana porque si no se le iba
la guagua y no llegaría temprano a atender a ese paciente que después se siente
con todo el derecho de criticarlo
, y así un sinnúmero de ejemplos de los que
podríamos hablar los médicos y que no cabrían en todas las hojas de un
periódico. Ese medico si tiene que tener toda la paciencia de sentarse a
esperar una guagua, de llegar a la escuela de su hijo y que le digan que no
tiene maestra o que no tiene almuerzo, de llegar a comprar el detergente del
mes en CUC, moneda en la cual no cobra su salario, y esperar a que la o el
dependiente termine de chismear con el de al lado para que se digne a
despacharle lo único que iba a comprar. Paciencia de que vengan a recoger los
latones de basura, desbordándose frente a su casa y en cada esquina, los
trabajadores de comunales, que de seguro si tienen derecho y tiempo de tener
conversaciones amenas para que se les olvide tener limpia de vertederos la
ciudad.



Hablo como médico, porque si se lo que es que llegue las
diez de la mañana en un salón de operación sin haber podido ni desayunar y
tener que decirle a tu compañero de al lado ¡que hambre tengo!
Y saber que no
existe la merienda y que el almuerzo va a llegar a las 2:00 pm y a esa hora es
que se va a poder almorzar aunque sea un bocado de lo que le dan a los
médicos y demás trabajadores de este sector
. Sin embargo ese galeno sique ahí
en pie, brindándole las mejor de las atenciones a ese paciente que se está
operando y que después tiene “todo el derecho de criticar a todos los médicos”
que aunque conversando, le brindaron una atención medica de calidad, la cual
seguimos teniendo todos los médicos cubanos, y de la que debería sentirse
orgulloso todo el pueblo de Cuba, que sin embargo nos sigue juzgando sin tener
ni la mas mínima noción de las condiciones infrahumanas en que trabajamos y que
tanto aportamos a la sociedad.



Y termino con la misma pregunta ¿Debemos acostumbrarnos a
esto?



Dra. _____________________________


Especialista de
1er grado de anestesiologia y reanimacion



...........................................................................................


La
impaciencia de los Galenos



Es
vergonzoso que se publiquen cartas como la que emergió el 4 de noviembre en el
periódico Granma titulada: Paciencia de los Pacientes. No es la primera y por
lo visto se ha convertido en una moda la crítica a los profesionales de la
salud. El país se derrumba por el ocio, el inmovilismo, la delincuencia, la
corrupción, el derroche, la burocracia y cientos de males que no lo dejan
avanzar hacia una sociedad más justa y los únicos estoicos que seguimos trabajando
por amor y sin reciprocidad alguna por parte del sistema nacional de salud
somos los médicos.
Sufrimos de un ilógico apartheid. No podemos viajar,
devengamos salarios irrisorios muy similares a los de empleados de salón,
auxiliares de limpieza, camilleros, recepcionistas, etc , no tenemos derecho a
empleos por cuenta propia, no disponemos de transporte para ir a trabajar, no
recibimos estímulos materiales ni monetarios (ni divisas ni módulos de ropas),
la alimentación durante las jornadas laborales es pésima, hacemos guardias
frecuentes bajo condiciones infrahumanas y al siguiente día continuamos
laborando sin desayunar; no somos remunerados por estas guardias, ni por horas
extras, ni por permanecer en unidades cerradas relacionándonos con drogas tóxicas
y pacientes con enfermedades contagiosas; no tenemos oportunidad de
acceder a internet para estar actualizados y avanzar como científicos; y
para colmo de males muchos ¿indignados?
se han dedicado a taladrarnos y
escribir epístolas permeadas de dudas e incertidumbres al órgano oficial
del consejo de estado, dígase periódico Granma, el cual, sin piedad y
conociendo a fondo los problemas de nuestro sistema de salud, publica las
¨carticas¨ que arremeten insensiblemente contra los médicos.



Así está lleno
este país, de gente acomodada y obceca que solo se dedica a analizar lo pueril
y lo nimio, más aun si tienen su vida moderadamente resuelta
. Los médicos
cubanos tenemos muy firme la moral y la dignidad y somos los que más logros
hemos obtenidos en 50 años y los que menos hemos recibido por nuestros trabajo.
Ganas una medalla olímpica y el estado cubano te proveerá de gloria eterna,
casa y carro; haz que una tumbadora resuene en el lugar mas recóndito del
planeta y tendrás derecho a una vida placentera y sin estrés garantizada por el
Ministerio de Cultura; lánzate al vacio cantando las canciones mas obscenas e
indignantes, ocultas bajo un ritmo que empaña las raíces mas plausibles del reggae y serás recibido al
final del abismo por un bastidor de dólares que te alzará hasta el Olimpo con
derecho a una vida opulenta y sustanciosa. Salva una vida, trabaja como
mulo atendiendo a miles de necesitados, haz el trabajo de otro médico que está
representando y aumentando el prestigio de la medicina cubana en otros lugares
y tendrás…nada, te obsequiaremos…nada. Somos los desposeídos de
Esculapio, los sacerdotes de la miseria
. Los médicos cubanos somos los eternos
descontentos, pero a su vez los únicos que trabajamos dignamente por amor
a nuestra profesión
. Nadie tiene derecho a sembrar odio ni antipatías en
nuestros valerosos galenos. Atendemos sin reparos a miles de enfermos en este
país, somos parte del pueblo y paradójicamente el mismo pueblo que sanamos con
amor nos condena por nimiedades y exige de nosotros lo imposible. El bodeguero
llega tarde y nos roba onzas descaradamente y nada ocurre, el transporte
público sigue sin detenerse en las paradas y nada sucede, en las tiendas de CUC
nos despojan de nuestro decoro como clientes y nada
acontece, el vago sigue delinquiendo y
teniendo una vida tan placentera
que desprecia el trabajo y a quienes lo hacen. Ahora, si eres médico y llegas
tarde a consulta te insultan, si no das recetas de complacencia te desprecian,
si tienes un hijo enfermo y te ausentas o simplemente no asiste a tu labor por
enfermedad, te ofenden. Estamos pagando por el pecado de la masividad: por ser
muchos nos toca poco.



En
el mundo entero el incentivo de cualquier persona para conquistar sus deseos es
el trabajo
. Es el trabajo el talón de Aquiles de los sueños. En Cuba, el
trabajo estatal es el muro de Brandeburgo
donde solo el ocio y el oportunismo tienen derecho a las alas. Los galenos
cubanos somos prácticamente los únicos profesionales que mantenemos la lealtad
a nuestro oficio
. No podemos seguir así y el pueblo tiene que ser nuestro
principal aliado. Exigimos que nos respeten, nos consideren y reconozcan que
estamos trabajando contra vientos y mareas con poco respaldo de nuestro sistema
nacional de salud. Somos potencia médica porque amamos nuestra profesión y
laboramos orgullosamente para ustedes. No somos culpables de la falta de
recursos materiales con que tenemos que hacer nuestro diario. Lo que nos sobra
a todos los que elegimos esta profesión es amor, dignidad y vergüenza.



Dr. _________________________


Especialista
de 1er grado de anestesiologia y reanimación.









Otra opinion en contra de
la critica del periodista a los medicos


Gracias por
enviarme el mensaje, es muy interesante. Cuando escogí esta profesión (O fui
escogido para ella), sabía que el agradecimiento no es la virtud de los
pequeños y que el mundo esta lleno de hombres menguados, no me extraña los
comentarios de algunos periodistas impotentes para ejercer adecuadamente su
profesión
(Afortunadamente no son todos ni mucho menos) que se dedican a
denigrar a los que son apreciados por los demás, en el fondo creo que
predominia la envidia en
esas críticas, la población agradece el
sacrificio de los profesionales
de la salud y de ello es muestra el afecto
que nos tienen. Cuando un
paciente regala algo a un profesional de la
salud, generalmente no
intenta comprarlo o sobornarlo, intenta
agradecer la atención. Cuando un profesional de la salud recibe una atención,
material o espiritual, de
un paciente, no se siente comprado sino que recibe
con naturalidad una
muestra de agradecimiento. Me lo enseñó un
paciente en 1974, cuando,
médico un poco más joven que ahora, me
negaba a aceptar un cartucho con frijoles y aquel campesino me comparó lo que
significaba para él que yo
lo hubiera atendido sin turno en dos
ocasiones con aquellos frijoles,
para él daba poco por mucho, para mí
recibía mucho por poco. Me dijo:"Médico, le doy lo que tengo y que para
mí no tiene importancia porque estoy agradecido de una atención que para
Usted no significa nada y para mí tiene mucho valor" El problema está en
conocer cuando se brinda lo
que se tiene con agradecimiento y cuando se
intenta comprar a alguien. Hay
gran diferencia.

Los médicos somos
personal tratado por algunos (No digo quienes, todos
lo saben) con algo que no se
definir si es envidia o miedo o rencor, pero
siempre con respeto. Todo
comenzó cuando el día del médico dejó de serlo para convertirse en el
"Día del Trabajador de la Salud", algo ambiguo y
más aún cuando comenzaron
a aparecer "Día de...." el Arquitecto, el
Ingeniero, el no se qué,
hasta que cayó !Al Fin!, el día del Pediatra;
pero el día del médico
nunca volvió. Hay casa de los Escritores, la Construcción, las FAR, los
Juristas, los Ingenieros, etc, etc, etc. Pero no hay una casa de los
trabajadores de
la salud, ya no del médico.
ME dijeron una vez que "el trabajo abnegado de
los humildes trabajadores
de la salud debía ser reconocido en conjunto para no establecer diferencias
sociales". ¿Es lo mismo en todos los
sectores? Indudablemente
NO, la casa de los albañiles, la de los Juristas no es para los
esforzados trabajadores de
los tribunales que pasan a máquina legajos,
es para los Licenciados y
así sucesivamente. La Sociedad Sin Clases que,
idealistamente, soñábamos fundar, se
convirtió en la sociedad de las nuevas
clases sociales y en la cual no
todo está sobre los pies. Nosotros somos
ejemplo en algunos aspectos.

Hace dos semanas un domingo por la mañana, en la
cola del pan, sentí una
voz que dijo detrás de mí: "Los
médicos van a misiones a traer el
BILLETÓN" No lo pensé, me volví
y le dije: "A sacrificarse para traer
el BILLETICO, el BILLETÓN lo
traen (no digo quienes para no herir susceptibilidades, que no es mi
intención) o se lo roban los (Leer el otro paréntesis)" Lo dije sin
pensar en las consecuencias y dispuesto a enfrentarlas (Me conoces) y
sorprendentemente para mí el silencio de la cola lo sentí como apoyo cuando
el que dijo la frase inicial me ofreció sus disculpas por haber hablado sin
pensar. Estuve en misiones de las que vine sin zapatos y un amigo me cedió su
tarjeta para que los
comprara porque andaba casi descalzo y sin ropa
después de una misión en
un país en guerra y he cumplido misión donde ha
habido una cierta
recompensa material, muy inferior, por cierto a la que hubiera podido obtener
si sencillamente me hubiera quedado en el país en
cuestión (Ofertas no me
faltaron) No me gusta la palabra traición para
señalar a los que escogen
un camino distinto al mío, cada cual en su
camino, este es el mío.
No creo que en una misión un trabajador de la
salud se haga rico; rico
se hace si se queda en el país donde fue
enviado y se dedica a
ejercer la medicina por su cuenta, además, los que han
estado en misiones
sabemos que la nostalgia por la familia, la soledad,
vivir entre miserias
humanas de los que son menguados (Que a veces nos dirigen en la misión), se
paga solo con la sonrisa de los pacientes
humildes que nos dan la
mano con agradecimiento y que sabemos que nunca
hubieran recibido un
trato mejor, al menos como seres humanos, por otro personal con menos valores
que los cubanos. Se paga con lo que
aprendemos de nosotros mismos y de
los que nos rodean y que la pobre compensación económica que recibimos en la
misión no nos resuelve nuestros problemas,
solo nos los alivia. Recientemente
un funcionario del ministerio me dijo que los médicos querían que se les
aumentara el salario, refiriéndose a estas cartas que
están circulando. Yo le respondí que no
quería que me subieran el
salario, quería que me
pagaran, que no es lo mismo
. Pudiera añadir que quería ser tratado como
ser humano, pero los pacientes me tratan como SER
HUMANO, con mayúscula y
ellos son los que saben lo que hacemos. Me extendí, perdóname por ello.
Puedes circularla si lo entiendes.


Profesor _____________________. Profesor Titular de Medicina

Interna.

Licenciado
en Derecho.







.................................................................................................




Última edición por Armando Capiro el Mar Nov 29, 2011 6:00 pm, editado 1 vez

Armando Capiro
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Re: Los médicos tambien tenemos derecho a opinar: En relacion con injusta sancion a un medico en Cuba

Mensaje por Armando Capiro el Mar Nov 29, 2011 5:56 pm

CONTINUA:

Medicina defendida

El viernes 29 de julio del año en curso, en la edición
del periódico Granma que dedica varias páginas a recoger inquietudes de
la población, una ciudadana hizo público el maltrato del cual fue víctima al
ser mal orientada en dos centros de salud, específicamente en dos Laboratorios
Clínicos. Tres días más tarde, el 1ero de agosto, circuló la página “La rosca
izquierda” con un dibujo ¿humorístico? acompañado del comentario de Fausto
Martínez, bajo el título “Ética médica: lo primero es atender al paciente”,
que concluye con la siguiente frase: Kafka palidece. La burocracia,
hermana de la indolencia, no solamente se apertrecha tras de un buró.
También puede hacerlo debajo de batas blancas
.


Ambos mensajes despiertan profundas inquietudes entre
el personal que se dedica a la atención de la salud en nuestro país, y como
integrante de dicho ejército desde hace 26 años, no puedo dejar de defender
lo que parece ignorado, y hasta objeto de broma irónica. Comienzo por
expresar mi satisfacción por el hecho de que cada quien encuentre espacio
para criticar, señalar errores, y exigir lo que considere un derecho propio.
Me pregunto por qué nosotros, los trabajadores de la salud, no hacemos
exactamente lo mismo cuando somos maltratados por la población o por algunos
funcionarios, cosa que ocurre con muchísima frecuencia. Tal vez necesitábamos
de este impulso, y llegó la hora de que se escuchen nuestros reclamos. El
caso de la paciente de 65 años que motivó la posterior reflexión de Fausto
Martínez, efectivamente no tiene justificación posible según la forma en que
fue expuesto. Sin embargo, como parecen desconocerse las enormes dificultades
que enfrentamos los médicos y los técnicos de la salud en todas las
esferas
, me dispongo a ofrecer una apretada síntesis en aras de
esclarecer mínimos elementos, aunque conozco de antemano que se requerirá de
una enorme consulta con todos los trabajadores de la salud en asambleas
masivas, el día que haya voluntad y paciencia para escucharnos.


Hace tres años ofrecí un panorama de la situación de
los médicos generales integrales al cual titulé “Una vieja deuda”,
respondiendo al ataque de otro periodista que injurió a los Médicos de
Familia a través de la televisión nacional. Aunque ese artículo fue
conocido entre varios colegas que disponen del servicio de Infomed, dicho
análisis cayó, como suponía, en saco vacío. No voy a repetir los
señalamientos de entonces, porque sería reiterar el tema de los bajísimos y
desproporcionados ingresos salariales, del menosprecio por la vocación, del
trato realmente abusivo del cual somos víctimas y otras gravedades ya que,
obviamente, no existe todavía posibilidad de paliar dichos males.
Sin
embargo, nos consolaba el reconocimiento de los enfermos como último estímulo
para no cejar en nuestro empeño de laborar sin comodidades mínimas, para
continuar trabajando en condiciones deplorables, para seguir sin derechos
elementales que hemos reclamado muchas veces como el descanso post guardia,
la alimentación adecuada en el servicio nocturno, agua y jabón para el aseo
de las manos y un largo etcétera que los pacientes ignoran.


Más que irritación, sentimos dolor ante la ligereza con
que hemos sido tratados en la prensa a través de los artículos mencionados.
Nosotros nos regimos por normativas que intentan distribuir lo más
equitativamente posible los escasos recursos materiales que, como se sabe,
son altamente costosos, y en el caso de los reactivos químicos, mucho más. Es
por ello que a cada centro de salud se le asigna un número determinado de
reactivos de laboratorio, de material de radiología, de implementos de
curaciones, de medicamentos para emergencias entre otros, según la población
que atiende cada área del nivel primario. Es de señalar que cuando se trata
de una VERDADERA URGENCIA, todos los enfermos reciben lo necesario, pertenezca
o no al centro asistencial al que acudió.


Hemos acostumbrado a la población a la llamada
complacencia: De análisis innecesarios, de recetas autoindicadas, de dietas
que se vuelven vitalicias; recursos todos que cuando son rechazados por el
personal de salud que se encuentra en contacto directo con los enfermos
(insisto en esto porque no hay comprensión en muchos administradores de la
salud), acuden a la queja, y ocurre entonces que son satisfechas esas
demandas, en detrimento del criterio del médico que antes las había rechazado
por considerarlas superfluas o incluso perjudiciales. Esto ocurre para
evitar molestias en la población, ya bastante abrumada por las dificultades
cotidianas.


Nunca hemos sabido de planteamientos por parte de la
población para que sean mejoradas nuestras condiciones laborales, para que se
respete el criterio clínico que tanto esfuerzo y tiempo cuesta aprender. Por
el contrario, son escasísimos los enfermos que muestran comprensión hacia
nuestro trabajo, que respetan nuestro horario de almuerzo o de descanso, que
colaboran con mínimos gestos hacia los locales de consulta (me refiero, por
ejemplo, a cuidar en horario nocturno que ningún malhechor hurte muebles o
instrumentos médicos de los consultorios) y no a regalos ni a prebendas. Hace
pocos meses el periodista Fernando Ravsberg, a quien mucho respeto, escribió
un artículo donde a claras luces decía que los médicos somos sobornables, y
trabajamos a cambio de favores de todo tipo.


Como tantas personas se atribuyen el derecho de
generalizar cuando de hacer comentarios acerca de los servicios médicos se
trata, pues nosotros adquirimos el deber de defendernos. Cuando se critica,
por ejemplo, el mal estado de muchos de nuestros centros de salud, nadie
añade que son esas y no otras las condiciones en las cuales trabajan y
prácticamente viven los médicos, las enfermeras y los técnicos de la salud ya
que pasamos más tiempo en ellos que en nuestros hogares. Cuando se comentan
las largas horas que hubo de esperar algún enfermo para acceder a una
consulta, no se tiene en cuenta que el personal que la ofrece, está
trabajando en ese mismo lugar sin detenerse para beber un vaso de agua, no
digamos ya para almorza
r. Se lamentan de su maltrato y no del que está
sufriendo el otro. Errores existen, es verdad, y negligencias, y
despreocupaciones. Pero la práctica de generalizar ha sido siempre un mal
profundamente injusto, y lo rechazamos con energía. De la burocracia todos
somos víctimas sin excepción, pero la médica es particularmente abrumadora.
No me refiero a la reseñada en los artículos, sino a la que padecemos
nosotros los médicos sin que los enfermos la conozcan
. No se trata entonces
de disponernos a un lamento en masa, sino de escucharnos los unos a los
otros, de tendernos las manos, de ayudarnos a soportar los males que a todos
nos golpean. Cuando el gran Esculapio aconsejaba a su hijo para que supiera
qué tendría que soportar en caso de dedicarse a su profesión le dijo: el
mundo te parecerá un vasto hospital, una asamblea de
individuos
que se quejan
, refiriéndose a la descripción exhaustiva de los
síntomas. No pudo sospechar que, además, habría que someterse a las quejas a
veces injustas de quienes reclaman ser priorizados sin una pizca de
comprensión.


No basta con reconocer a través de los medios el
esfuerzo de grandes procederes médicos como los trasplantes, las hemodiálisis
o el rescate de un ser humano que agonizaba en el mar. La rutina de saber que
estamos rodeados de médicos, de enfermeras y de técnicos de salud en todos
los rincones y a toda hora, no puede ser obstáculo para el respeto elemental
que merecemos.


Ni corruptos ni burócratas, ni mucho menos indolentes,
marchamos cada día a intentar alivio en nuestros enfermos. Más bien sin los
recursos básicos que harían mucho más feliz nuestra tarea, enfrentamos la
corrosiva cotidianidad con el añadido de una sonrisa, de una palabra de
aliento, de una esperanza
. No es justo que se convierta en hábito la crítica
generalizada a “Las batas blancas” sin el conocimiento real de cómo somos, en
qué condiciones trabajamos ni cuáles son nuestros sacrificios de cada día.
Franz Kafka palidecería de verdad si supiera la forma en que somos tratados.


Dra. ____________________, agosto, 2011.







__________





Nadie debe estar exento de la posibilidad de
ser públicamente criticado, sobre todo si los resultados de su labor así
lo ameritan. Quizás los primeros que debían recibir la crítica pública,
en estos momentos, en nuestro país, debían ser los periodistas y
los órganos de prensa, que a pesar de los llamados y exigencia de la dirección
de la revolución, siguen sin mostrar ni por asomo, la labor crítica que se les
pide
. No hay periodismo de investigación, y hay bastantes cosas que pudieran
ser investigadas, empezando por las cartas que les envían la población y las
vergonzosas respuestas que ofrecen los organismos
.



Si hay personas que sienten que deben
criticar al sector de la salud, es saludable que lo hagan, y que se investigue,
como han reclamada ya otros colegas, la critica concreta. Pero lanzar una
bengala sobre los médicos, de manera general, me parece indignante, y más
indignante aún, que no haya habido una respuesta, ni por parte del
Sindicato de la Salud, ni de ninguna organización, sociedad, o estructura
del Ministerio de Salud Pública, excepto la que informa de las sanciones que
impusieron a varios compañeros. Esto es quizás uno de los aspectos más
preocupantes: No tenemos representación como gremio, no hay defensa oficial de
nuestras actuaciones.
Lo único publicado ha sido la carta individual de una
doctora que responde bastante bien, aunque pienso que sin ir al
fondo de la cuestión. Es muy posibles que muchos, entre los que me
incluyo, hayan pensado una vez más en la necesidad tener una verdadera
Sociedad, colegio o lo que se le quiera llamar, como lo tienen Enfermeras,
Abogados, Economistas, Ingenieros, y un largo etc.



Sin entrar en muchos detalles de los aspectos
criticados, lo primero que me pregunto, y debían preguntárselo muchas personas,
es lo siguiente: Hay algún otro sector en Cuba, además del de la salud, que
pueda mostrar los logros sostenidos durante largos años en los resultados de su
labor? Me refiero a reducción de las Tasas de Mortalidad de todo tipo,
aumento de expectativa de vida, reducción de morbilidad, etc. Y alguien
se le puede ocurrir que estos logros se deben a las buenas condiciones de vida
de la población, la magnífica higiene en que viven los cubanos, la excelente
nutrición, particularmente después de los 90, la disponibilidad de
medicamentos, material gastable y otros insumos necesarios para nuestro
trabajo?.



O quizás, puede ocurrírsele a alguna persona
en su sano juicio
, que los logros de la salud se deben o lo inteligentes que
son los que nos dirigen, lo bien que planifican el trabajo, el aseguramiento
que nos dan de todas las cosas que necesitamos
? Tampoco creo que se le
ocurra a nadie pensar que estos resultados son el fruto de las magnificas
condiciones de trabajo de que disfrutamos, la excelente comida en nuestros
comedores, o el elevado salario, la estimulación en divisas, o la atención al
hombre.



Entonces, a que hay que atribuir los
éxitos del sector de la salud, que no puede ningún otro organismo o
sector mostrar: La respuesta es solo una, y todo el que conozca
medianamente como trabajamos lo sabe: A la vergüenza, el compromiso
y la dedicación, en primer lugar de nuestros médicos.



Me vienen a la mente Agricultura,
Transporte, Alimentación, Construcción, Poder Popular, Educación,
Policía, Comercio Interior, Gastronomía, los propios Medios de Comunicación
y no encuentro ningún otro que pueda, pálidamente, acercarse a nuestros
resultados.



Por otro lado, conoce nuestra población
cuál es el principal rubro de ingreso económico en nuestro país en el momento actual,
superior, de lejos, al Turismo, y demás fuentes económicas, y
que se ha convertido en un verdadero salvavidas para la nación en
difíciles momentos?
Sospecharán que son los servicios que ofrecen muchos
colegas en el exterior, devengando prácticamente un ínfimo
salario en relación con lo que recibe el país?



Y se habrán puesto a pensar que para poder
brindar estos servicios, sus colegas que permanecen trabajando en Cuba deben
asumir las tareas que tenían asignados estos colegas, incluyendo no solo la
asistencia médica, sino también la formación de miles de estudiantes, de Cuba y
de todo el mundo?



Saben los que critican, y los que publican
las críticas, que el médico cubano no tiene horarios, que después de una
guardia permanece en su centro hasta que sea necesario, que no tiene vida
privada, que muchas veces tiene dedicarse a labores que otras personas no hacen
y que no tiene nada que ver con su contenido laboral, como buscar donde
realizar un estudio, conseguir un medicamento,
buscar donde pueda hojas en blanco para
poder escribir en las Historias Clínicas de los pacientes, pues quienes deben
garantizarlas no lo hacen, y un largo et
c.? Que nadie les entrega
ni un simple lapicero para escribir en las historias clínicas, recetas, y otros
documentos? Que le venden una bata sanitaria cada tres o cuatro años, con
suerte
? Que el salario que reciben es más bajo muchas veces que el
de una empleada de limpieza, que la comida es pésima, incluida las
guardias
?



Sabrán que diariamente, en cientos de Salones de
Operaciones de nuestro país, entran cada mañana Cirujanos, Anestesistas,
Ortopédicos, Neurocirujanos, y otros, después de haber ingerido el magro
desayuno que su salario le permite, de haber recorrido kilómetros en bicicleta,
o buscando como puede una botella, pues el transporte público todos, o casi
todos, saben como funciona, y los almendrones son inaccesibles para su
economía, y sin saber a qué hora terminarán? Y lo mejor de todo, las
técnicas quirúrgicas que aplican están a la vanguardia
, y sus resultados se
comparan con los de los mejores hospitales del mundo desarrollado. Y mejor aún,
nadie los ha escuchado quejarse.



Sabrán que a nuestros Profesores, que escriben los libros
por donde se estudia la carrera, que han formado generaciones de médicos,
que dan garantía diaria de calidad en la asistencia que se brinda en nuestros
centros, le suprimieron hace meses una mísera cuota de gasolina, que además
pagaban, y cuanto pidieron una explicación nadie se las dio?



Pienso que muchas de estas verdades son
ignoradas, no sé si voluntaria o intencionadamente, y que de saberse
quizás algunos de los que critican se medirían más para hacerlo




Dr. ________________________.




Pediatra.



......................................................................................





Ciudad de la Habana, 8
de octubre de 2011






Hola a todos, soy el médico que motivó
la carta publicada por el periódico Granma, el 23 de septiembre de 2011, sobre
un hecho ocurrido el 14 de agosto del propio año en el Policlínico “Federico
Capdevila”.



El motivo de esta misiva es que no soy
de los que bajan la cabeza ante la injusticia y me resulta inaceptable que los
hombres no tengan criterio propio que les permita enfrentar con valor
decisiones indebidas, solo por cumplir mandatos basados en mentiras o
manipulaciones.



La queja publicada, MANIPULADA y TERGIVERSADA
a conveniencia de la demandante, ha provocado una errónea interpretación del
suceso, al desconocerse la realidad del mismo. Dada la confiabilidad que deben
tener nuestras publicaciones, otros lectores se han sumado a repudiar “al
médico que olvidó su razón de ser como profesional de la salud revolucionaria”
como se plantea en “Una buena discusión del personal médico”, carta
publicada el 7 de octubre del propio año.



A pesar de la vergüenza que hube de
pasar en el “Mitin” realizado en el Policlínico, cumpliendo las indicaciones “a
priori” de la Dirección Provincial de Salud, no me he derrumbado y cada día las
muestras de apoyo de compañeros de trabajo y pacientes me dan fuerzas para
seguir luchando por demostrar la injusticia cometida. Solo que al conocer que
se realizó la misma actividad en todos los policlínicos de la capital y ver que
otros se suman al rechazo, me siento obligado a difundir la realidad de lo
ocurrido, al menos entre todos los colegas que conozco, esperando que por esta
vía se propague el hecho verazmente para que muchos se enteren de lo que puede
sucederle a cualquiera de nosotros (los médicos) cuando la prepotencia, la
superficialidad y las mentiras aplastan la verdad y la dignidad del ser humano.



Sin ánimos de justificar, quiero aclarar
que cuento con testigos presenciales que pueden aseverar la manipulación mal
intencionada del hecho, ya que la otra doctora y las dos enfermeras de guardia
se encontraban conmigo.



El
14 de agosto de 2011, alrededor de las 11:00 pm me encontraba de Guardia y al
no haber pacientes por atender y estar roto el ventilador, salimos hacia la
entrada del Cuerpo de Guardia. Un auto que venía pasó dicha entrada y al vernos
se detuvo, bajó un joven, preguntó si era el médico de guardia y al responder
que sí me pidió una receta de triancinolona, le pregunté ¿para qué? y me
respondió que se había quemado la cara con alcohol de madera, pregunté ¿cuándo
había ocurrido eso? y respondió que el día anterior, que no se notaba pero que
una doctora le había recomendado usar esa crema. Le expliqué que eso no
constituía una urgencia para ser atendido en el cuerpo de guardia y que debía
acudir en la mañana al consultorio, que solo me quedaban tres o cuatro recetas
y eran para usarlas con los pacientes que atendiera por urgencias. Desde el
auto la señora le gritó para que subiera y al pasar me gritó: “hijo de ****, te
voy a hacer talco”



A
las 3:00 am la enfermera me dice que me llaman por teléfono y al responder me
dicen entre otras ofensas y amenazas:... “soy la madre del muchacho que no le
distes la receta, soy amiga de Machado Ventura y le voy a escribir a él, al
periódico y a todos lados pero no paro hasta hacerte polvo, tú terminas
cortando caña...” y gritaba... “respóndeme, que lo que tengo ganas es de ir y
caerte a galletas”
Yo solo me limité a escucharla y al ella colgar, lo hice yo
después.



Al
día siguiente, en la Entrega de Guardia informé como Incidencia lo sucedido y
todos los presentes estuvieron de acuerdo con mi actuación. Además, manifesté
que no atendí al paciente en la consulta porque nunca fue ese su interés ya que
la consulta él la tuvo el día anterior en la casa de una vecina y de mí solo
quería una receta, pero que aunque fuese en la consulta, al negarme a entregar
una receta de complacencia solo estaba cumpliendo con las normativas de nuestro
ministerio.



El
23 de septiembre de 2011 me llamaron a la dirección del policlínico pues había
sido publicada la queja de la paciente y el Director Municipal de Salud venía a
analizar el hecho. Luego, unas compañeras de la Dirección Provincial de Salud
me entrevistaron y posteriormente llamaron a una de las enfermeras que me
acompañaban ese día. Alrededor de las 6:00 pm me llaman nuevamente para dar las
conclusiones, en presencia solamente del Consejo de Dirección del policlínico y
es cuando me notifican la medida disciplinaria consistente en SEPARACIÓN
DEFINITIVA DEL CENTRO.



No
podía creer lo que estaba sucediendo. Llevo 25 años en Salud Pública, sin
sanción alguna, desde que me gradué de enfermero en el año 1986. Durante el SMA
fui acreedor de la Orden 18 del Ministro de las FAR, lo que me permitió
estudiar Medicina y graduarme en 1996. Como muchos otros, inauguré el Programa
“Barrio Adentro” en Venezuela donde estuve de Misión durante cinco años. ¿Qué
es esto? ¿Cómo se puede destruir una persona de esta manera?



¿Cuál es la indisciplina por la que
consideran que actué con negligencia? ¿No entregar una receta de
complacencia? ¿No atender en consulta a un transeúnte que nunca requirió mi
asistencia médica? ¿Es una indisciplina negarnos a dar una receta a alguien que
nos la pide sin ánimos de consulta como si fuésemos dependientes de un
comercio?





Spots publicitarios e indicaciones de
nuestro Ministerio sobre la automedicación avalan mi forma de actuar. TODOS
mis compañeros concuerdan conmigo y eso lo pueden comprobar si se entrevistan
con ellos. ¿Cómo entender que luego de más de un mes de ocurrido el hecho y
haberlo comunicado sin señalamiento alguno, ahora sea sancionable? No se
analizó que en mi entrevista yo demostré la manipulación del hecho con testigos
presénciales de las amenazas y ofensas que recibí de alguien que cumplió lo que
me prometió al llamarme por teléfono a las 3:00 am y decirme ... “que era amiga
de Machado Ventura, que escribiría y no paraba hasta hacerme polvo...”. No se
consideró tampoco la opinión de los factores del centro que abiertamente
manifestaron su apoyo hacia mí y mucho menos se tomó en cuenta la Revisión del
Expediente Laboral donde se comprueba mi trayectoria. En fin, a mi juicio, lo
único que fue tomado en cuenta fue lo planteado por la demandante y la
repercusión de la queja publicada.


La simplicidad del análisis realizado
sin una verdadera y profunda investigación de los hechos no concuerda con la
severidad de la medida. Si a esto sumamos que no soy el único sancionado puesto
que la Dirección Municipal de Salud decidió además “Separar del Cargo”
a la Directora y a la Vicedirectora de Asistencia Médica del Policlínico,
actuando con prepotencia y superficialidad para garantizar su status ante
instancias superiores que estoy seguro desconocen la realidad de los hechos y
solo cuentan con la versión de la queja y la “investigación” realizada.





Nuestros dirigentes no pueden dictaminar
fundados en cartas de personas que demuestran su prepotencia y mal intención al
amenazar basándose en sus supuestas relaciones, a sabiendas de que nuestros
líderes no se prestan para semejantes manipulaciones. Resulta necesario y
urgente para nuestra sociedad eliminar de una vez las sanciones y medidas
disciplinarias avaladas solamente por la necesidad de mostrarnos ante nuestros
superiores como grandes revolucionarios, incorruptos e intolerantes ante lo mal
hecho, siendo incapaces de contradecir o enfrentar conclusiones superficiales e
injustas.
En aras de dar mayor claridad a lo
ocurrido realicé un análisis íntegro de la carta publicada y describo lo que me
permití llamar:





MENTIRAS,
MANIPULACIONES, INCONGRUENCIAS Y OMISIONES





“El
domingo 14 de agosto a las 11:00 pm fui con mi hijo al
policlínico Capdevila...”



Eso
es falso, venían en un auto procedente de La Habana, pasaron la entrada del
policlínico y se detuvieron al vernos.





...
“lo llevamos a casa de una dermatóloga vecina nuestra, y ella dictaminó
que tenía quemaduras en la piel, sugiriendo el
tratamiento con Triancinolona en crema. No pudo emitir la
receta porque llevaba 48 horas de operada de la vista
...”



La
dermatóloga vive en Abel Santamaría y ella en Fontanar. ¿Cómo una dermatóloga
pudo dictaminar quemaduras en la piel estando operada de la vista y “no pudo”
hacer una receta?



La
señora “omite” que la “supuesta” quemadura ocurrió el sábado y ella acudió a la
Guardia el domingo a las 11 de la noche ¿era una urgencia? Y digo “supuesta”
porque el mismo joven al yo acercarme me dijo que no se notaba porque había
ocurrido el día anterior.





...
acudimos al médico de guardia en el Policlínico Capdevila para
solicitar una receta
...”





Ya
expliqué que no acudieron sino que pasaban y se detuvieron. No vinieron a
consultarse, vinieron a solicitar una receta. ¿Eso no es una receta de
complacencia?




...
la respuesta del doctor fue que solamente tenía tres recetas y que
eran para una urgencia
...”



FALSOOOO!
yo pregunté ¿para qué necesitaba el medicamento? ¿Cuándo había ocurrido la
quemadura? Y al comprobar que no se trataba de una urgencia le pregunté ¿Dónde
vivía? Y le informé que debía acudir al consultorio del Médico de Familia
porque esto era un Cuerpo de Guardia y las recetas que tenía eran para los
pacientes vistos por alguna urgencia.





...
“todo eso fue en el parqueo del policlínico, ni siquiera tuvo la ética
de atenderlo en la consulta
... ”



Todo
ocurrió en el parqueo porque allí fue donde me pidieron la receta. Por ética lo
interrogué y le orienté lo que debía hacer, no lo atendí en la consulta porque
ese no era su interés ya que como ella misma plantea: ... “vinieron a solicitar
una receta”





...
considero que eso es una indisciplina: encontrarse
conversando fuera de su puesto de trabajo...”



¿Y
esa prepotencia? ¿Quién se cree para considerar lo que es una indisciplina o
no? ¿Dónde está reglamentado que durante las 16 horas de guardia hay que estar
dentro de la consulta, sin un ventilador siquiera aunque no haya paciente
alguno? Además de que la guardia la realizan dos médicos y hay una sola
consulta.



Por
otra parte, aclaro que se habla de que estaba en el parqueo, fuera del puesto
de trabajo y para quienes no han visitado nuestro policlínico les hace pensar
en un lugar distante: el parqueo está frente a la puerta de la consulta.





...
ese policlínico donde mi familia y yo siempre hemos
recibido una óptima atención
...”



No
entiendo como puede ser así cuando la señora y su familia no pertenecen a
nuestra Área de Salud. Esto es parte de un ingenioso compendio de palabras y
frases encaminadas a resaltar la excelencia de nuestros servicios de salud
contrapuestos con la “supuesta” actitud indignante mía.





...
“me encuentro indignada y así se lo expresé al
médico...”



Indignado
estoy yo por tanta farsa plena de prepotencia y maldad. Una persona que dice
ser profesora de la educación superior no puede estar tan enajenada. ¿Cómo
puede contar una conversación tan mesurada cuando lo que hizo fue llamarme por
teléfono a las 3:00am y gritarme improperios y amenazas? Lo único sincero que
escribió es que “no le contesté absolutamente nada”





.
“se lo comuniqué a la directora del policlínico... su atención fue paciente y
amable. Confío en que se tomen las medidas pertinentes con dicho médico... No
por el mero hecho de sancionar, sino para educar”



¡Que
ironía! Si alguien comunica a la directora una queja, siente que fue bien
atendida y confía en que se tomen las medidas pertinentes, me pregunto: ¿con
qué objetivo escribe al periódico? y ¿con qué objetivo se publica? ¿A quién
quieren educar? ¿Qué quieren enseñar?



Resulta
obvio el deseo de hacer daño cumpliendo con lo que me prometió al llamarme por
teléfono a las 3:00 am y decirme... “que era amiga de Machado Ventura, que
escribiría y no paraba hasta hacerme polvo...”.



Lo
primero sería continuar educando a la población sobre las funciones de las
distintas entidades que conforman nuestro sistema de salud para que comprendan
que los médicos no somos dependientes de un comercio para “despachar” los
productos que ellos se autorecetan. Sería útil recordar que no dar
recetas de complacencia es una indicación del Ministerio de Salud Pública.
Resultaría importante divulgar que los Cuerpos de Guardia brindan un servicio
de Urgencias pues para las consultas de evaluación y seguimientos están los
Consultorios del Médico de la Familia.





Por
último, pensaba que la publicación de una noticia debía ser previamente
verificada, máxime cuando se trata de un hecho que denigra el prestigio tan
bien ganado de nuestra Salud Pública y se divulga en el Órgano Oficial del PCC.



Por
tal motivo, llamé al periódico Granma y conversé con la Jefa de Redacción de
esa sección, manifestándole mi preocupación y la misma me informó que el método
de trabajo de “Cartas a la Dirección” se basa en la publicación de opiniones
del pueblo sin investigación previa alguna, pues de la investigación y la
respuesta son responsables las personas o entidades implicadas.





Dr. Carlos Alberto León Román


Policlínico
“Federico Capdevila”

Armando Capiro
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Re: Los médicos tambien tenemos derecho a opinar: En relacion con injusta sancion a un medico en Cuba

Mensaje por Armando Capiro el Mar Nov 29, 2011 5:59 pm

Hermanos disculpen pues el formato pero es muy largo y no tuve tiempo de arreglar.

Espero sus comentarios pues ademas de una gran defensa justa a unos colegas es un alegato de denuncia de todo lo decadente del sistema de salud de la robolucion y el sentir verdadero de sus nobles y adnegados trabajadores de la salud, en especial a medicos y enfermeras.

Armando Capiro
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Re: Los médicos tambien tenemos derecho a opinar: En relacion con injusta sancion a un medico en Cuba

Mensaje por Shijaran el Mar Nov 29, 2011 10:29 pm

No podemos viajar,
devengamos salarios irrisorios muy similares a los de empleados de salón,
auxiliares de limpieza, camilleros, recepcionistas, etc , no tenemos derecho a
empleos por cuenta propia, no disponemos de transporte para ir a trabajar, no
recibimos estímulos materiales ni monetarios (ni divisas ni módulos de ropas),
la alimentación durante las jornadas laborales es pésima, hacemos guardias
frecuentes bajo condiciones infrahumanas y al siguiente día continuamos
laborando sin desayunar; no somos remunerados por estas guardias, ni por horas
extras, ni por permanecer en unidades cerradas relacionándonos con drogas tóxicas
y pacientes con enfermedades contagiosas; no tenemos oportunidad de
acceder a internet para estar actualizados y avanzar como científicos; y
para colmo de males muchos ¿indignados?


Los esclavos suplicandole a los amos. Es interesante, y que respuesta esperaban oir?

Despues de haberlo leido todo lo unico que puedo decir es que cada cual tiene lo que se merece.
No querian revolucion, socialismo, comunismo? AHI LO TIENEN!
Sigan aguantando COMPAÑEROS (bueyes)

Shijaran
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Re: Los médicos tambien tenemos derecho a opinar: En relacion con injusta sancion a un medico en Cuba

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