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Mayo 20 (1902) ¿Qué república era aquella?

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Mayo 20 (1902) ¿Qué república era aquella?

Mensaje por glezbo el Vie Mayo 20, 2011 1:03 pm

Articulo traido desde el blog de Emilio Ichikawa sobre una anecdota desconocida en el acto oficial de la inauguracion de la Republica de Cuba (20 de mayo de 1902) cuyo aniversario celebramos hoy.

Saludos y respetos, Glezbo.





Gustavo Silva.

La transición pacífica de protectorado yanqui a la república cubiche tiene lugar alrededor del mediodía, con salva de 21 cañonazos y jolgorio al descender la bandera de los EE. UU. del asta principal del Palacio de los Capitanes Generales, e izarse la bandera de la estrella solitaria. La prensa difundió que los sargentos estadounidenses E.J. Kelly y Frank Wundrock (o Vondrak) habían arriado una e izado la otra mientras discurría la ceremonia de cambio de poderes en el salón principal, pero en medio del alboroto la gente no se daría cuenta de que la bandera cubana fue arriada a los quince minutos e izada otra, más pequeña.

José Gómez de la Carrera, de origen español y con ciudadanía americana, era el fotógrafo oficial del gobierno interventor y al terminar la ceremonia protocolar, el gobernador militar saliente, Leonardo Wood, se apresuró a indicarle que lo acompañara a la azotea, adonde también subió el General en Jefe (destituido) del Ejército Libertador (ya licenciado), Máximo Gómez. Allí estaban los sargentos, que ahora arriaron la bandera cubana grande y colocaron la otra para que Gómez se encargara de izarla. Así quedó reflejado en la pose de Gómez y Wood (© Fototeca de Cuba).

Al día siguiente el fotógrafo hizo un aparte con el reportero Enrique Moreno (El Nuevo País) y le soltó: ¡Qué malos son los periodistas cubanos! Enseguida mostró la foto de Gómez y Wood para demostrar que, si bien los sargentos Kelly y Wundrock (o como sea) habían arriado la bandera americana, Gómez izó la cubana y la noticia difundida era tan sólo media verdad. Gómez de la Carrera falleció en 1908 y Moreno aguantó por medio siglo la carga pesada de la verdad histórica oculta, hasta que se le ocurrió revelarla en «Mi 20 de mayo de 1902» (Bohemia, mayo 18 de 1952, páginas129 y 130). Solo que aún vivía uno de los testigos de la broma de Gómez de la Carrera. Julio Lagomasino, entonces profesor de fotograbado de la Escuela Profesional de Periodismo Márquez Sterling, contó la historia, que parece tener casi todos los ingredientes de la república poscolonial: pose y broma, media verdad y confusión.

Así como Moreno con la foto de Gómez de la Carrera, muchos historiógrafos se confunden con la historia contada por sus antecesores y deducen, por simple lectura, infinitud de bondades republicanas. Sin embargo, la duda campea por sus respetos en medio de las constituciones floridas de 1901 y 1940, porque si fueron lo máximo en su momento. ¿cómo sobrevinieron las guerritas y los fraudes electorales, las pandillas de gánsters y los golpes de Estado…? Estrada Palma no había calentado todavía la silla presidencial y ya querían secuestrarlo. Lo que vino después no tuvo nombre y parece natural que el decurso republicano desembocara en ese fenómeno histórico denominado revolución de Fidel Castro.




glezbo
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Frustración de la República y suicidio del ciudadano.

Mensaje por glezbo el Vie Mayo 20, 2011 1:24 pm

Excelente y muy bien argumentado articulo traido desde Diario de Cuba a proposito del aniversario de la inauguracion de la Republica de Cuba (20 de mayo de 1902) que conmemoramos hoy a pesar de que muy pocos recordemos esta insigne hecho por el cual se derramo la sangre cubana y dieron sus vidas muchos buenos cubanos. Personalmente me suscribo a la frase del Generalisimo Maximo Gomez a su salida de Cuba en el vapor Cienfuegos (mi patria chica) de "Gran emocion, como diez mil almas invaden la marina (puerto). Estoy contemplando con profundo pesar una masa de mas de 8 000 jovenes cubanos que no se han atrevido a empuñar las armas por la libertad de su pais. Todo el mundo desea conocernos. Indique al capitan que no deje entrar a nadie a bordo". Que bien nos conocia a los cubanos el insigne dominicano..!! A 133 años de estas frases todavia conservan plena vigencia.

Saludos y respetos, Glezbo.



Entre el totalitarismo y la resurrección de la sociedad civil pueden darse sorpresas.

La muerte de José Martí en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895, con solo 42 años de edad, pero con nombradía autenticada por su coherencia ética, provocaría siete años después, el 20 de mayo de 1902, un vacío difícil de llenar en el nacimiento de la República de Cuba, al punto de que todavía hoy, a 116 años de su muerte, se siente su ausencia en la conciencia cívica nacional.

Pero con todo y lo irremplazable de Martí, constituye un hecho sublimado más cercano al lacayismo que a la civilidad pretender asociar el desarraigo ético de la nación a la pérdida de uno de sus hijos, menos aún las posibles miserias humanas de un país.

En su alocución al ser nombrado presidente de la República en Armas, el 11 de mayo de 1869, Carlos Manuel de Céspedes dijo: "Cuba ha contraído en el acto de empeñar su lucha contra el opresor el solemne compromiso de consumar su independencia o perecer en la demanda; en el acto de darse un gobierno democrático, el de ser republicana. Este doble compromiso contraído ante la América independiente, ante el mundo liberal y, lo que es más, ante la propia conciencia, significa la resolución de ser heroicos y ser virtuosos. Cubanos: con vuestro heroísmo cuento para consumar la independencia, con vuestra virtud, para consolidar la República. Contad vosotros con mi abnegación".

No parecen haber dudas de la abnegación del Padre de la Patria, aunque todavía hoy la virtud de los cubanos parece estar en tela de juicio a la hora de consolidar la República.

En tanto nación, apologistas y detractores atribuyen loas y deshonra a la independencia de la última colonia de España en América, posturas incongruentes con realidades históricas, las que quizás pudieran contestarse con una pregunta: ¿de un niño debe esperarse más raciocinio que el propio de su edad? Si así fuera, habría que preguntarse cuánto educamos al niño.

Ya por concluir la Guerra de los Diez Años y a punto de salir de Cuba, el 14 de febrero de 1878 escribía Máximo Gómez en Santiago, a bordo del vapor Cienfuegos: "Gran emoción. Como diez mil almas invaden la marina. Estoy contemplando con profundo pesar una masa de más de 8.000 jóvenes cubanos que no se han atrevido a empuñar las armas por la libertad de su país. Todo el mundo desea conocernos. Indiqué al capitán que no deje entrar a nadie a bordo".

Un país para irse.

Según el psicólogo y periodista independiente Guillermo Fariñas, el 95% de la juventud cubana optaría por marcharse del país, un 2,5% estaría tratando de integrarse en la nomenclatura para beneficiarse de sus prebendas y sólo el 2,5% procura cambios cívicos en la nación.

"A mí no me importan las carreras universitarias. Cuando me coja el Servicio Militar voy a quedarme en las FAR. Este país es de las Fuerzas Armadas", dijo un joven nombrando empresas en manos de los militares para demostrar la solvencia de su elección.

Si por sociedad civil entendemos el concepto del sociólogo Víctor Pérez Díaz, esto es, el imperio de la ley aplicable por igual a gobernantes y gobernados; la autoridad pública con poderes limitados y responsable ante los ciudadanos; el espacio público donde los ciudadanos se encuentran y debaten sus preocupaciones, y el abanico de asociaciones voluntarias, incluidos los movimientos sociales, veremos, al contrastar estos componentes con la cotidianeidad cubana, el por qué de tan catastróficos por cientos de empatía entre la juventud y su entorno civil.

En una encíclica de 1991, Juan Pablo II afirmaba: "La cultura y la praxis del totalitarismo comportan además la negación de la Iglesia. El Estado, o bien el partido, que cree poder realizar en la historia el bien absoluto y se erige por encima de todos los valores, no puede tolerar que se sostenga un criterio objetivo del bien y del mal, por encima de la voluntad de los gobernantes y que, en determinadas circunstancias, pueda servir para juzgar su comportamiento. Esto explica por qué el totalitarismo trata de destruir la Iglesia o, al menos, someterla, convirtiéndola en instrumento del propio aparato ideológico".

"El Estado totalitario tiende, además, a absorber en sí mismo la nación, la sociedad, la familia, las comunidades religiosas y las mismas personas", afirmó el Papa.

Pero la desmesura del totalitarismo en Cuba va más allá del antagonismo entre ateísmo y religión, transgrediendo nada menos que la concepción marxista sobre la futura sociedad armónica.

Decía Carlos Marx: "En la sociedad comunista, donde nadie posee una esfera exclusiva de actividad, sino que cada cual puede realizarse en cualquier aspecto que desee, la sociedad regula la producción general y, de este modo, nos posibilita el realizar una cosa hoy y otra mañana; cazar por la mañana, pescar por la tarde, arrear ganado al atardecer, criticar después de la cena, tal como apetezca, sin transformarnos nunca en cazadores, pescadores, pastores o críticos".

Sabido es que la teoría de Marx no da cabida a la democracia, pero en Cuba ni esos bucólicos ejemplos marxistas tienen cabida. Según el Decreto Ley 262, quien quiera cazar deberá "mantener una conducta acorde con las normas socialistas de convivencia". Igual requerimiento deberá cumplir quien pretenda obtener tierras baldías y arrear ganado al atardecer. Eso de pescar por la tarde, ni pensarlo. Los opositores tienen negado expresamente poseer siquiera un botecito de remos. En cuanto a criticar después de la cena, es un crimen previsto y sancionado no sólo por el Código Penal, sino también por una ley bien llamada "Mordaza".

El suicidio del ciudadano.

¿Qué país es Cuba donde hasta las ocupaciones y los ocios más ancestrales son negados a quienes disienten? Muchos quizá respondan que este es un lugar más para irse que para quedarse. Quienes así piensan y actúan se estarían comportando como los jóvenes que Máximo Gómez rechazó recibir en el puerto de Santiago.

Es cierto, el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 allanó el camino hacia el totalitarismo en Cuba, pero toda la culpa no podemos achacársela a Fulgencio Batista y a Fidel Castro. Mediante el terror y la manipulación de las multitudes formarían una mentalidad sumisa, pero el miedo llevado a la escala de terror no debería justificar la conversión de un ciudadano en pusilánime a nivel cívico y ético.

Batista eliminó la Constitución de 1940 y Fidel Castro, que dijo luchar por reinstaurarla, terminó por aplastarla. Cabe preguntarse por qué. La respuesta es sencillísima: porque era una herramienta democrática a prueba de dictaduras.

Martí no vivió para evitarlo, si tal pandemia moral era evitable sin sufrir la experiencia. Pero más que la muerte de Martí, el colapso de la sociedad civil naciente condujo al deterioro moral y socioeconómico que vive la sociedad cubana hoy.

La ignorancia de la Constitución de 1940 y, sobre todo, la fragilidad cívica de la sociedad cubana condujo al suicidio del ciudadano, en tanto ente político fundamental por aquello de un ciudadano un voto. En lo adelante, de hecho —ya que de derecho el régimen ni se tomará el trabajo de tenerlo en cuenta—, más que proyectos para refundar o reformar la nación debería tenerse en mente lo ya legislado.

Según la Comisión Electoral, los votantes cubanos son 8.562.270. De acuerdo con el primer secretario del Partido Comunista (PCC), la organización está integrada por cerca de 800.000 militantes; es decir, menos del 10% del electorado.

El Artículo 102 de la Constitución de 1940 establecía la libre organización de partidos, exceptuando las agrupaciones políticas de raza, sexo o clase. El único requisito era contar con un número igual o mayor al 2% del censo electoral.

El PCC y la Unión de Jóvenes Comunistas juntos no deben alcanzar el 20% del electorado.

Si la República no hubiera sido violentada en marzo de 1952, este 20 de mayo estaría cumpliendo 109 años. Si la sociedad civil cubana comienza su resurrección sería útil ver cómo en el próximo proceso eleccionario, con todo y ser un sui géneris proceso eleccionario, vota el electorado cubano. Quién sabe y más de uno se lleve una sorpresa. Todo será proponérselo.

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20 DE MAYO.

Mensaje por glezbo el Vie Mayo 20, 2011 1:47 pm

Traido desde Nuevo Accion.

Saludos y respetos, Glezbo.





GALLARDA, HERMOSA, TRIUNFAL

TRAS DE MÚLTIPLES AFRENTAS

DE LA PATRIA REPRESENTAS

EL ROMÁNTICO IDEAL.

CUANDO AGITAS DE CENDAL,

-SUEÑO ETERNO DE MARTÍ-

TAL EMOCIÓN SIENTO EN MÍ,

QUE INDAGO AL CELESTE VELO,

SI EN TÍ SE PROLONGA EL CIELO

O EL CIELO SURGE DE TÍ.

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TOMAS ESTRADA PALMA.

Mensaje por glezbo el Vie Mayo 20, 2011 2:02 pm

Articulo sobre nuestro primer presidente republicano, Don Tomas Estrada Palma, en homenaje al 20 de mayo de 1902 Dia de la Republica de Cuba.

Traido desde Facebook.

Saludos y respetos, Glezbo.





ARTICULO ESCRITO POR NESTOR CARBONELL SOBRE EL PRIMER PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DE CUBA - TOMAS ESTRADA PALMA.

9 de julio de 1835.” 4 de noviembre de 1908.”

“No hay hombres enteramente grandes. Mejor dicho, no hay hombres grandes para éstos y para aquellos, para los de opuestas simpatías y pasiones rivales. El basamento donde se levanta hasta ahora la figura de Tomás Estrada Palma, está formado de ternuras y de cóleras, de aplausos y de denuestos. La historia, mañana, pesando sus virtudes y sus errores, acaso logre colocarlo sobre justo pedestal. ¿Dónde nació? Donde otros grandes: en la vieja ciudad gloriosa, en la legendaria Bayamo. Siendo muy niño todavía, su padre rindióse a la muerte, por lo que quedó al cuidado único de la buena madre -paloma en el hogar y heroína en la guerra. Con algunos conocimientos ya -conocimientos primarios-, abandona el calor del hogar para venir a la Habana, ansioso de aprender, de nutrirse de enseñanzas. En la Habana, y después de permanecer algún tiempo en colegios elementales, pasa a la Universidad a cursar la carrera de leyes. Adelantado en los estudios del Derecho, marcha a Sevilla, con el fin de terminar en la universidad española la carrera comenzada. Pero no la terminó. Para graduarse estaba cuando, tal vez por contrariedades de su carácter, tal vez convencido de que no tenía vocación para abogado, abandona la tierra sevillana y va a Francia. Pasa allí una temporada, y vuelve luego a Bayamo, donde, apenas sacudido el polvo de los viajes, se pone al frente de sus cuantiosos intereses.

“Dicen los que le conocieron de joven, que a pocos seres en el mundo les ha sido dable saborear, como a él le fue, las dulzuras de la casa. En compañía de la madre, y en una hermosa hacienda de crianza llamada La Punta, situada sobre el Cauto, vivía entonces, sin más ocupación que los libros y el cariño. ¡Ah! y la de comprar -abolicionista como era por principio- todos los esclavos que se le presentaban. ¿Para qué? Para educarlos en la más estricta moral y enseñarles a leer y a escribir. Como es natural, este comportamiento le ganó el respeto y el afecto de aquellos míseros humanos. Como a padre lo veían los pobres negros, que lo llamaban como la madre y cuantos lo querían lo llamaban: Tomasico. Pero como para los amos y señores de la colonia, ser bueno era ser malo, Estrada Palma se hizo sospechoso y fue, desde luego, inscripto en la lista de los desafectos al Gobierno. A pesar de eso, solicitó y obtuvo el nombramiento de Teniente de Partido, -cargo sin retribución- del cuartón El Guano, en que se hallaba enclavada su finca. En el desempeño de tan insignificante puesto, se hizo sentir, ya combatiendo la vagancia, ya amparando de los inicuos planes del Capitán de Partido a numerosos paisanos suyos. Con frecuencia reunía en su casa a los campesinos de la comarca y les hablaba de deberes y derechos. Y cuando estimó que había hecho cuanto le era posible, renunció el referido cargo. Luego fue electo miembro del Municipio de Bayamo, en el cumplimiento de cuyas funciones lo sorprendió el grito lanzado en Yara por Carlos Manuel de Céspedes.

“¿No era conspirador Estrada Palma? ¿No estaba en el secreto de lo que se tramaba? Sí. El pertenecía a la logia masónica y al club de los revolucionarios. Pero era opuesto a todo movimiento armado que no contara con la preparación debida. Por eso la resolución de Céspedes lo sorprendió. Estrada Palma, al igual que otros conjurados, la estimó una grandísima imprudencia, y en vez de apoyarla, se prestó, en compañía de otras distinguidas personalidades, a ir a proponerle a Donato Mármol y a Pedro Figueredo y a otros jefes de la revolución -a nombre del Teniente Gobernador, Udaeta,- que depusieran las armas a cambio del indulto. Y tan de buena fe aceptó esta misión, que, al encontrarse con Pedro Figueredo y verlo resuelto, decidido a acompañar a Céspedes "a la victoria o al cadalso", herido en su amor propio, se dispuso a acompañarlo también. Días después entran en Bayamo, a sangre y fuego, Céspedes y su gente, y Estrada Palma se les suma entusiasta y decidido.

“Fue su primer cargo en el Ejército Libertador el de Secretario del General Donato Mármol. Cuando la Convención de Guáimaro, fue enviado a ella con la representación de uno de los distritos orientales. Luego fue electo Representante a la Cámara. En la residencia de la Cámara, en misiones de legislador, se encontraba cuando supo la noticia de que los españoles habían asaltado e incendiado el rancho, refugio de su madre, y se la habían llevado. Lloroso e iracundo corre al lugar, y comprueba la versión. El corazón se le salta del pecho, el sueño huye de sus ojos; la visión de la madre, blanca en canas, errante por los bosques, lo persigne. De pronto, recibe la nueva grata de que su madre vive y está a salvo. Vuela a su lado, ella le tiende al verlo los brazos, pero al querer él desasirla de su cuerpo, comprueba, espantado, que la anciana valerosa, a quien no habían abandonado las fuerzas para retar a sus secuestradores, le habían faltado ante la honda y tierna emoción de volver a ver a su Tomasico amado, y había dejado de existir al recibir el grato choque.

“Estrada Palma perteneció a la Cámara hasta que, efectuado el funesto movimiento conocido por de Las Lagunas de Varona, se indignó e hizo dimisión de su cargo. Cuando Spotorno escaló la Presidencia lo llamó para encargarle la Secretaría de Relaciones Exteriores. En el desempeño de tan elevado puesto, como en todos los que antes sirvió, mostróse entendido, incansable, honrado. En 1876 es electo Presidente por la Cámara, en sustitución de Spotorno, elección que el pueblo cubano todo pareció sancionar. Jurado el cargo, entra de lleno en el ejercicio de sus funciones: organiza su gabinete; y a poco introduce reformas admirables en el sistema de correos; regulariza la comunicación con el exterior; da vida a los centros secretos de las ciudades y villas y aldeas; investiga y concluye con los cientos de abusos que a la sombra de la bandera de la revolución venían cometiéndose; establece hospitales, crea talleres, labora, en fin, sin descanso por el bien de la República en armas... Vinieron después los días funestos de las discordias, de las rencillas entre los que luchaban por el mismo santo ideal. El localismo mataba la pujanza de la guerra, y con ella la esperanza de redención. La intriga tendía sus redes. Los cubanos, dijérase que no deseaban ser libres.

“Estrada Palma, abismado ante el desastre que se veía venir, echa a andar, seguido de su escolta, del territorio camagüeyano para el territorio oriental. El enemigo lo sigue de cerca. Dos columnas lo acechan. Le hacen fuego. El, con los suyos, que son pocos, les hace resistencia. Le dispersan la gente. Al fin, lo dejan solo: solo con su secretario José Nicolás Hernández, huyendo, perdido por entre maniguales durante varios días, hasta que la traición o la fatalidad lo hace caer prisionero de una guerrilla de desalmados cubanos. Atado como un malhechor es conducido ante el coronel Agustín Mozoviejo, perteneciente al Distrito de Holguín. Interrogado por éste acerca de su nombre y el destino que ejercía dentro de la revolución, contesta: -Tomás Estrada Palma, y ejerzo el destino de Presidente de la República. Al escuchar esta respuesta el coronel español, se desata en insultos. Como éstos, fueron muchos los vejámenes que recibió antes de llegar a Holguín, donde fue tratado decentemente. Conducido más tarde, por orden del general Martínez Campos, a la Habana, fue inmediatamente encerrado en la fortaleza de la Cabaña. Ya aquí, le colmaron de atenciones. Le ofrecieron ropa, cosa que él rehusó aceptar, tal vez esperando, como era natural, que algún cubano fuera a visitarlo y a ofrecerle lo que él no quería recibir de manos del enemigo. Pero fue en vano que esperara: ese cubano piadoso no llegó.

“Conducido a España, en calidad de prisionero, allí estuvo hasta que, firmada la paz del Zanjón, recuperó la libertad. De los presidios de España fue a Francia, donde permaneció corto tiempo. De Francia pasó a los Estados Unidos. Vencida la revolución, se dirige, decepcionado y triste, a Centro América. En compañía de otros cubanos, atraviesa las repúblicas de Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica, plantando al fin su tienda de peregrino en Honduras. Relacionado allí con el general Santos Guardiola, en ese tiempo Presidente de Honduras, es designado para ocupar la Dirección de Comunicaciones. Fue allí que contrajo matrimonio con una hija del presidente. Luego vino la muerte violenta de éste, y una gran agitación en el país. Con tal motivo se trasladó de nuevo a los Estados Unidos, fijando su residencia en un pueblo limpio y rodeado de montes del Condado de Orange, en Central Valley, lugar inolvidable para los cubanos.

“En Central Valley estableció un notable colegio, donde el hijo de nuestra América podía instruirse en los métodos modernos del poderoso país americano, sin renegar por eso de su tierra de arroyos serpenteantes, ríos caudalosos y cielo azul y alto. Fama bien ganada alcanzó Estrada Palma como educador. Allí, preparando los niños para que fuesen hombres útiles, moldeando almas y mentes, allí fue a sorprenderlo, a sacudirle el corazón la noticia de que José Martí, después de un viaje rápido por las emigraciones de Tampa y Cayo Hueso, había fundado el Partido Revolucionario y comenzaba a organizar la guerra nueva, pujante y definitiva, para conquistar y establecer la República. Tomás Estrada Palma, desde entonces, comenzó a laborar de nuevo por la redención de su país, al lado del genio inmarcesible desplomado en Dos Ríos. Y cuando aquél cae, acribillado por las balas, él lo sustituye como Delegado del Partido Revolucionario, puesto en que se mantiene hasta la terminación de la contienda.

“Firmada la paz, vuelve a su retiro de Central Valley, sitio adonde numerosos elementos políticos le dirigen una carta ofreciéndole la Presidencia de la próxima República. Después de cambiar impresiones, acepta su postulación, y es elegido Presidente. Y el 20 de mayo de 1902, toma posesión del alto cargo. Aunque tropezando aquí y cayendo en errores allá, gobierna tres años sin dejarse llevar de la venenosa influencia de los partidos políticos militantes. Mas luego, arrastrado por segundones aduladores, se afilia al Partido Moderado y acepta ir a la reelección. Entonces, a la sombra de su gobierno, se atropellaron derechos y se hizo befa de la justicia. Las elecciones verificadas en 1905 fueron una burla sangrienta al sufragio, primera conquista de la revolución libertadora. Reelecto en esas elecciones oscuras, poco más de un año le fue dable continuar en el poder. Una revolución poderosa lo amenazaba con derrocarlo violentamente. Frente a la probabilidad de que esto fuera un hecho, prefirió, antes que pactar con los revolucionarios, llamar al extranjero y dejarlo de nuevo dueño de la patria.

“Con la cabeza tenazmente en alto, como encarando al mundo, dos años después, murió en la capital de Oriente, reverenciado por sus fieles. Hoy sus restos reposan en el cementerio de Santiago de Cuba, entre silenciosos amigos y enemigos...”

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Re: Mayo 20 (1902) ¿Qué república era aquella?

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 29, 2011 9:34 pm


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Re: Mayo 20 (1902) ¿Qué república era aquella?

Mensaje por El tuerto el Dom Mayo 29, 2011 9:44 pm

[b]!!!Que Republica,.!!!Ya no Existe,...He ahi La Obra de Los Degeneraos[b]

El tuerto
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Re: Mayo 20 (1902) ¿Qué república era aquella?

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