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Un listado superfluo

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Un listado superfluo

Mensaje por Miranda el Vie Dic 24, 2010 8:37 am

http://www.desdecuba.com/sin_evasion/?p=1125#comments


Un listado superfluo



Diciembre 22, 2010 at 17:53 · Clasificados en Sin Evasión


Fotografía tomada de Internet



A finales de noviembre me escribió un amable lector con la sugerencia de elaborar un listado de todas las agrupaciones y partidos políticos disidentes de la Isla. Como su propuesta ha aparecido públicamente en los comentarios en más de una ocasión, propongo –a mi vez– responderla en público y aprovechar la ocasión para intercambiar algunas impresiones habida cuenta que también otros amigos cubanos de dentro y fuera del país se han mostrado interesados en el tema.
Por mi parte, declino el privilegio y la abrumadora responsabilidad de esa encomienda por muchas razones. La primera y más poderosa es que yo misma formo parte de ese variado conjunto que se agrupa bajo la denominación genérica de disidentes; conjunto que resulta verdaderamente heterogéneo en cuanto a intereses, propuestas, proyecciones, desempeños, historias, logros y fracasos, etc, para no mencionar los componentes humanos y matices personales que salpican todos estos aspectos. Está contra toda ética ser juez y parte en cualquier proceso. También ocurre que para confeccionar una lista de esa naturaleza sería preciso comenzar por definir conceptos de base, como son “partido político”, “grupo opositor” o “sociedad civil independiente” (en todas las variantes en que se manifiesta hoy en Cuba). Todo ello implica también riesgos de omisión que pudieran herir susceptibilidades, o llevarme a emitir juicios de valor que pudieran resultar subjetivos.
Personalmente he escuchado criterios que sobrevaloran la fuerza y organización de la disidencia interna cubana, así como otros que la subvaloran. De hecho, después de unas dos décadas de lo que convencionalmente llamaré aquí “repunte opositor” –caracterizado por el surgimiento de algunas organizaciones de corte pacífico bajo el influjo de las ideas transformadoras que barrieron el antiguo campo socialista y en medio de la crisis general conocida como “Período Especial” –, todavía los diferentes grupos no han logrado obtener suficiente visibilidad ni arraigo en la sociedad cubana pese a los esfuerzos por ellos realizados y a la represión sufrida por muchos de sus líderes. Las causas y valoraciones de este fenómeno serán debidamente analizados en un futuro quizás mediato por politólogos e historiadores más capacitados para ello que esta blogger; así pues, me limito por el momento a opinar que –más allá de sus aciertos y desaciertos– los movimientos y grupos opositores que han existido y los que aún existen en Cuba, han marcado un precedente importante en la pugna por los derechos y las libertades de los cubanos mediante la lucha pacífica y también han demostrado la existencia de un amplio sector de la población de la Isla que no comparte la ideología impuesta por la dictadura y demanda cambios. Romper la imagen idílica de falsa unanimidad y del muy publicitado “pueblo unido a su gobierno” fue una tarea titánica que tuvieron que librar esos opositores en los últimos 20 años con un alto costo personal y alguna vez habrá que reconocerla en su justo valor.
Otro factor que atenta contra la elaboración de una lista confiable es la inestabilidad de algunos grupos. Muchos de ellos han tenido o tienen una vida efímera; es decir, surgen alrededor de un líder que los nuclea pero desaparecen con rapidez, ya sea por la pérdida, encarcelación o salida del país del líder o por la falta de solidez o de cultura cívico-política de sus miembros. Otras veces se agrupan bajo una denominación y después cambian de nombre cuando se unen a otros, o simplemente se dividen y dan lugar a nuevos grupos menores en una repetida multiplicación. En ocasiones pareciera que hay muchos grupos opositores o partidos políticos, y hay personas en el extranjero no se explican cómo, siendo así, no han podido derrocar o al menos debilitar a la dictadura. En realidad, ni siquiera las vías pacíficas son efectivas si no se consolidan los partidos y si no se encuentran espacios de moderación, tanto entre los actores sociales que promueven los cambios y la sociedad en su conjunto, como entre todos ellos y el gobierno. Los viejos vicios de la cultura cubana que nos empujan una y otra vez a la inmediatez, a la improvisación y a la búsqueda de protagonismos y de líderes más o menos carismáticos, han atomizado los problemas esenciales y han debilitado por largos años a los movimientos opositores, de ahí que éstos no han logrado en medio siglo convertirse en una alternativa al poder o siquiera en observadores de procesos políticos de interés, como ocurrió en las recientes (y todavía sin resultados completos) conversaciones entre el gobierno de R. Castro y la alta jerarquía católica de la Isla. Esto es tan cierto, que el propio gobierno cubano, en medio de la más grave crisis estructural del sistema que él mismo implantara, se permite la arrogancia de lanzar insuficientes y ridículas reformas económicas que le garanticen un tiempo más en el poder; al menos el imprescindible para acabar de repartirse la piñata y parcelar los despojos de esta pobre hacienda arrasada. Creo, pues, que un “listado de opositores” en el momento actual, lejos de aportar, podría convertirse en otro elemento de discordia entre algunos espíritus celosos y levantiscos. De veras no me parece oportuno ni prioritario.
Pero no solo existen opositores agrupados en partidos políticos. También hay organizaciones cívicas como, por ejemplo, Las Damas de Blanco, la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales (FLAMUR), la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional que preside Elizardo Sánchez; el sitio digital Desdecuba.com, donde comparten espacio varios blogs, entre ellos el de Yoani, y varios portafolios y que se puede considerar la cuna de la blogósfera alternativa cubana; la plataforma blogger Voces Cubanas, con un nutrido grupo de ciudadanos de todas las edades y de pensamientos e intereses diversos; así como la revista digital Convivencia, que dirige Dagoberto Valdés desde Pinar del Río, entre otros grupos cívicos. La importancia de ellos radica en que, sin pertenecer a ningún partido político ni responder a ninguna ideología, están creando gradualmente los espacios para el debate libre, abierto y espontáneo, de donde un día podrían emerger también los partidos políticos y los ciudadanos del futuro, sin que ello excluya a los actuales. La vida siempre es más rica que cualquier pronóstico humano, pero algunos cubanos tenemos el convencimiento de que es ineludible en primer lugar formar ciudadanos para democratizar a Cuba. De nada valdría el fin de una dictadura si se mantiene el peligro del surgimiento de otra; no hay que olvidar que fuimos nosotros mismos, los cubanos, quienes nos colocamos en el punto crítico en que estamos viviendo hoy.
Como conclusión, creo que en Cuba se impone crear espacios diversos que favorezcan el crecimiento de la sociedad civil alternativa que, a su vez, dará paso al surgimiento de las instituciones capaces de sostener los derechos y libertades ciudadanos. Hay que crear ciudadanos antes que partidos políticos; hay que crear cultura cívica, acentuando dentro de ella la cultura ética y la jurídica; hay que convertir la queja en reclamo, en exigencias, en acciones positivas. Las Damas de Blanco, Orlando Zapata y Guillermo Fariñas son la prueba más visible de ello. Ciertamente, es un larguísimo y fatigoso camino el que habrá que transitar simultáneamente a la eventual extinción del régimen dictatorial, lo que impone la doble acción de empujar y forzar todo lo posible al gobierno y, a la vez, ir creando conciencia ciudadana en millones de esclavos; pero ha quedado palmariamente demostrado que cuando se trata del destino común, no valen los improvisaciones. Más de un siglo de República sin ciudadanos ha sido lección suficiente.


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6 Comentarios »


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Más de un siglo de República sin ciudadanos ha sido lección suficiente.
Eso fue lo que trajo el barco,que remedio!.

Miranda
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