Secretos de Cuba
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Al mejor estilo argentino(sobre su situación)

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Al mejor estilo argentino(sobre su situación)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 18, 2010 6:56 am

Bienvenidos a Costa Pobre

Cuando era adolescente, mientras terminaba la
secundaria, conseguí un trabajo en el kiosco de diarios y revistas "El
Gallego", en la esquina de Avenida Escalada y la Autopista Teniente
Dellepiane. Para quien no conoce la zona, es a 100 metros del inicio del
Parque Indoamericano, que como tal, no existía. Fue durante la gestión
de Domínguez que el mismo se trazó, se forestó y se inauguró. Es allí
donde también está el monumento más grande a los caídos en la Guera de
las Malvinas. Al menos en la Ciudad de Buenos Aires.


A mediados de la década del ´90,
quienes querían ir al Parque Indoamericano a disfrutar de sus 5 canchas
de fútbol 11, no podían. Desde las 8 de la mañana estaban las cinco
ocupadas por gente de la colectividad boliviana que las usaba para armar
torneos, por los cuales cobraban inscripción. Obviamente, no tenían
autorización de nadie. Todos los santos domingos, terminaban todos
alcoholizados y protagonizando batallas campales. Cada lunes, quienes
salían a correr por el parque en horas de la mañana, debían cambiar su
circuito. Los restos de papeles y los teresos de los copados hermanos
bolivianos, estaban desperdigados por todos lados. El Parque Avellaneda,
en Floresta, padecía la misma situación.

Quienes
viven en Liniers o han transitado por sus calles en los últimos 5 años,
habrán notado algún cambio. Ya es Little Villazón. Uno camina por el
barrio y ve de todo. Odontólogos especialistas en implantes de cobre,
casas de tolerancia "cholas para los cholos" y una feria permanente en
la vereda, donde señoras defecan en el cordón, mientras le ofrecen un
paquete de pimentón dulce o un conjunto de lencería de dudoso gusto. Ni
siquiera les sugiero que crucen la General Paz y vayan ver cómo se
encuentra Ciudadela, a no ser que sean adeptos al turismo aventura. Si
circulan en auto de noche, les recomiendo que vayan atentos. Si sienten
un lomo de burro, es algún hermano boliviano que quedó dormido en la
calzada.

Lo que hoy
estamos viviendo por televisión, desde la comodidad de nuestros living,
era una fruta a punto de caer. Y cayó. Cuando en 2.007 tomaron 200
hectáreas en Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora, salieron por
todos lados. Nadie hizo nada. Scioli entregó sin chistar un predio
gigante que iba a convertirse en el Polo Industrial de Lomas de Zamora.

Ese fue el mensaje. Para esta
clase dirigente, lo que importa no es el trabajo. Importa que la gente
los quiera. Por lo menos esos negritos a los que siempre les tuvieron
miedo. Los ven como si fueran parte de un zoológico. Se les acercan cada
tanto, les tiran unos maníes, se sacan fotos y se van. Los que tenemos
que padecer la desidia de la marginalidad generada, somos los que
discriminamos. En este país, el 60% que produce para mantener al otro
40% no existe. De ese sector productivo, la mitad no tiene ni chances de
acceder a una vivienda, a no ser que la herede.

Los
que quieren apuntar a que esto se trata de una cuestión de xenofobia,
le están chingando feo. Tanto le están pifiando, que van despertando un
sentimiento xenófobo real donde sólo había un pedido de legalidad. Yo,
particularmente, reconozco una sola clase de hombre: el que trabaja. Me
importa nada su nacionalidad, color o religión, mientras labure. Pero
arriba no se dan cuenta. Trabajamos 16 horas al día para mantenernos en
pie. Le entregamos al estado 6 meses de producción en concepto de
impuestos y, no sólo no disponemos de beneficios crediticios, sino que,
además, nos quitan la posibilidad de disfrutar de nuestros parques.

Ahora,
si encima de todo esto, nos tenemos que fumar a la progresía argentina
señalándonos con el dedo por pensar como pensamos, están prendiéndose un
pucho al lado de un barril de pólvora. Ahí vienen todos a recordarnos
que somos hijos, nietos, bisnietos o descendientes de inmigrantes. ¿Y?
Más allá de que la historia del mundo se compone de desplazamientos
poblacionales y toda la bola, comparar las políticas migratorias de
finales del siglo XIX o de mediados del siglo XX con esta fantochada de
país gratuito, es errarla.

Aquellas oleadas migratorias se
llevaron a cabo con vistas de proyectos de país, y no con fines
meramente políticos. Si uno agarra al azar la historia de cualquier
ciudad o pueblo que haya crecido a la vera de alguna estación de tren,
se encontrará que los mismos fueron fundados por inmigrantes suizos,
italianos, españoles, alemanes e ingleses. No se quedaron en la ciudad,
fueron a buscar trabajo y a hacerse la América. Para aquellos que acusan
a aquellas gestiones de atraer sólo la migración europea, no puedo
creer que haya que explicarles lo que es un modelo de país. No se
trataba de tener todos rubios de ojos celestes (si encuentran un tano
del sur con esas características, chiflen) sino de convertir este país
improductivo en un país agroexportador con la primera corriente, y
reconvertirlo en uno industrializado con la segunda.

Esto no es lo mismo. Esto no es
igual. Una mujer que sale en Telefé Noticias quejándose de que los 8 mil
pesos que le dio el Gobierno de la Ciudad para que desaloje un
departamento usurpado ya se le habían acabado y que nadie le quería dar
más, no es siquiera similar a lo que nos quieren vender como corrientes
inmigratorias idénticas a las anteriores. Todo el periodismo preocupado
por si las balas que mataron a un paraguayo y a un boliviano en el
desalojo habían provenido de armas policiales. ¿Y si venían de armas
policiales, qué?

Es el Estado el que tiene el poder
de la fuerza. El único que tiene el control sobre lo público. Por cada
vez que alguien argumente que nuestros ancestros también llegaron
escapando del hambre y la miseria, le responderé que lo primero que
tuvieron que hacer, fue adaptarse a las leyes de la Argentina. Es así.
No me imagino a un grupo de Argentinos loteando la Plaza Mayor de
Madrid, o el Tiergarten de Berlín. Como tampoco me imagino al
progresista Rodríguez Zapatero haciéndose el dolobu y ordenando al
Cuerpo Nacional de Policía que no le de una mano a la Policía Municipal.

Pero nosotros tenemos un Gobierno
Rock&Pop que gobierna para todos. Antes, le teníamos miedo al
enemigo inglés. Ahora, Bolivia hace con nosotros lo que se le canta el
papo. Si el Ejército Boliviano invade territorio argentino para
delinquir y el Gobierno no hace nada, imagínense qué carajo le importará
que tomen un parque. Pero de la omisión capciosa, pasamos directamente a
la acción consciente: el Jefe de Gabinete de la Nación amenazó con
expulsar inmediatamente de la fuerza a todo aquel que actúe en el Parque
Indoamericano.

Ahora entiendo a mis conocidos
anarquistas que se sienten identificados con este Gobierno, lo cual
genera otra gran incógnita. Si este Gobierno propugna el
intervencionismo estatal para el bienestar de la población. ¿Dónde
mierda está el Estado ahora? ¿Dónde?

El martes, eran 50 familias
desalojadas. Ayer, eran 200. Hoy son 1.200. Como es un viva la pepa,
ahora van llegando desde La Matanza y Lomas de Zamora. Y mientras
tenemos exponentes del nivel de Lubertino, que sostiene que el Gobierno
de la Ciudad se lo merece por no haber solucionado el problema
habitacional, tenemos a miles de porteños que no pueden acceder a un
crédito hipotecario, por no cobrar 14 mil pesos mensuales que les
alcanzaría para comprar un monoambiente en Villa Culo y que terminarían
de pagar a los 60 años.

Ahí tienen a la Embajada Boliviana en
Argentina agradeciendo al país por los 1.800.000 de ciudadanos bolivianos que fueron
recibidos por nuestro país desde la reforma migratoria
,
mientras critica a Macri por querer reprimir. Ya cualquiera se nos
anima. Cualquiera.

Dado que siempre me acusan de quejarme y
nunca sugerir nada, por lo pronto, propongo que el Gobierno Nacional
lance el "Plan Progres
Solidarios"
y que cada progre argentino se lleve a su casa
una familia de hermanos latinoamericanos. Ya que hay mucho preocupado
por la realidad de Bolivia, esta es la oportunidad de oro de tener su
propia familia de bolivianos. Otra solución sería hacer la gran Chávez.
Mandemos a los hermanitos latinoamericanos a vivir a hoteles hasta que
se solucione el desastre habitacional. Podemos arrancar por el de Moyano
y el de Cristina. Después de todo, el socialismo empieza por casa.

Viernes.
Bienvenidos a Costa Pobre
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