Secretos de Cuba
Bienvenido[a] visitante al foro Secretos de Cuba. Para escribir un mensaje hay que registrarse, asi evitamos que se nos llene el foro de spam. Pero si no quieres registrarte puedes continuar y leer toda la informacion contenida en el foro.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Facebook
Anuncios
¿Quién está en línea?
En total hay 63 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 63 Invitados :: 2 Motores de búsqueda

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 1247 el Jue Sep 13, 2007 8:43 pm.
Buscar
 
 

Resultados por:
 

 


Rechercher Búsqueda avanzada

Sondeo

Respecto a la normalización de relaciones o el intercambio de presos realizado el miércoles como parte del acuerdo entre Cuba y EEUU

54% 54% [ 42 ]
42% 42% [ 33 ]
4% 4% [ 3 ]

Votos Totales : 78

Secretos de Cuba en Twitter

La Habana, Roma y una bicicleta roja.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

La Habana, Roma y una bicicleta roja.

Mensaje por Patrio el Dom Nov 28, 2010 11:16 am



Media mañana, a una tarde y dos días de diciembre. Décimo mes según el calendario iniciado por Rómulo, en la única ciudad del mundo donde he pecado de adulterio al recuerdo de mi Habana. Roma no tiene el encanto de mi urbe tropical, carece del olor a cadera y entrepierna que sube desde el puerto por calles adoquinadas. Es una ciudad mujer difícil, más versátil y vetusta pero a diferencia de mi Habana, te seduce lentamente hasta que ya no es posible escabullirse y le perteneces para siempre. En mi corazón, el Almendares comparte cauce con el Tíber, la catedral de mi ciudad mulata se ha fundido con la Archibasílica de San Juan de Letrán, verdadera catedral de Roma para despecho de la descomunal Basílica de San Pedro. Con la Habana cabalgo las madrugadas, al abrigo de la luz diurna me refugio en las callejuelas romanas. Intento rememorar el cálido silencio de las Termas de Dioclesiano y el ábside de la parroquia de Santa María del Ángel y del Martirio empotrada en la antiquísima muralla, donde la imagen de la virgen con el niño ansioso en busca del seno, me hizo ruborizar por compartir sentimientos con el angélico infante. Dios sabe que peco de amor, por ello lo comparto entre estas dos ciudades, donde amar se convierte en un rito, donde una mujer desnuda al amanecer trasciende la realidad y se convierte en verso.
Pero el último mes del calendario no me resulta particularmente atractivo en Roma, mi mayor caudal de recuerdos están fundidos a calles habaneras y cada diciembre recuerdo aquella bicicleta roja de mis trece años. No creo que alguien pueda escribir un domingo una elegía a una vieja bicicleta, pero la recuerdo por su carácter de propiedad fugaz como beso de adolescente. A mis trece abriles, los Reyes Magos habían sido desterrados de la Cuba de los proletarios y condenados al ostracismo más hermético. Los magos del oriente y sus camellos fueron suplantados por un Mesías de nuevo tipo, que ya en época tan temprana como 1962 había traído en sus alforjas verdeolivo, una Crisis de Octubre que mantuvo al mundo al borde de un Apocalipsis nuclear.
Mi bicicleta no llegó a casa un seis de enero si no un veintiséis de julio, fecha donde los juguetes no rememoraban la tradición bíblica de la estrella de Belén, por el contrario, traían el olor a pólvora del asalto cuartelario ejecutado en 1953 por el nuevo “comandante” vitalicio. Pero para un adolescente lo importante es que el biciclo era el mejor regalo del mundo, resultado de más de un mes de cola de mi vieja con madrugadas en vilo incluidas. Apenas un mes más tarde, ya había protagonizado mis clásicas travesuras por el barrio y habían llegado al oído de mi madre, mis hazañas aferrado a la defensa de una ruta 4 por la Calzada de Managua. El ciclo se convirtió a los ojos de los míos en verdadero mensajero de La Parca y había que solucionar mi inclinación tan juvenil al riesgo desmedido.
Por esos azares del destino, un vecino contemplaba mi ciclo con verdadero amor y no tenía derecho a juguetes, pues rozaba la cuarentena por entonces. Se dedicaba a reparar artículos electrodomésticos por todo el barrio y la bicicleta representaba para él una ampliación territorial. La propuesta fue tan indecente como la de Redford a Demi Moore y se apareció en casa con un reluciente radio alemán con cuatro bandas, que hicieron caer los ojos de mi padrastro en un exoftalmos durante horas. La posibilidad de escuchar la clandestina Voz de Las Américas, la Hora con Gardel, Tejedor y Luis a las cinco y por supuesto el entrañable Nocturno a las 20:30 horas se hizo una realidad..., a cambio de la bicicleta. Y en casa no teníamos radio.
Mamá esquivaba mi mirada cuando fregaba quizás para esconder el regocijo de mi alejamiento definitivo del tráfico capitalino, mientras mi padrastro hacía una publicidad radial propia de los grandes mercados. Hasta mi medio hermano pequeño adquirió visos de agente al servicio de su padre coreando a viva voz, con su castellano aun imperfecto: ¡Un Lalio!, ¡Un Lalio!. Coño, la bici estaba condenada de antemano y con toda la tristeza del mundo vestida de sonrisa, acepté la propuesta. Fue mi primer sacrificio por la familia y mi primera clase de lo que jamás debía a hacerle en el futuro a mis hijos.
A los cuarenta años, ya en España, pasé por una juguetería y coño, allí estaba. Si no era ella se le parecía mucho, roja, con un brillo particular y nada de velocidades, un sencillo mecanismo de pedales pero preciosa. Tal vez desde los trece años sentí cierta aversión a las bicicletas, quizás por mi triste experiencia de dos ruedas que me dejó como la mítica versión de Tejedor: “...Me abandonaste en las tinieblas de la noche y me dejaste sin ninguna explicación...”. Y la compré.
Hay domingos que bajo al garage y la acaricio, tal vez será de alguno de mis nietos por venir y sus pedales vuelvan a sentir la caricia de unos pies adolescentes, pero mientras tanto la acaricio. Estoy seguro de que es ella, la bicicleta roja de mis trece años que nunca se fue de mi corazón. Amo a Roma con locura pero en mi Habana, guardo mi infancia en el arcón de sus adoquines. Roma tiene sus historias épicas, pero yo tengo las mías, comunes, simples e intrascendentes, pero son las mías, en esa ciudad a la que abrazo en mis madrugadas insomnes.

R.Muñoz

Patrio
VIP

Cantidad de mensajes : 3948
Valoración de Comentarios : 1734
Puntos : 5002
Fecha de inscripción : 19/11/2007

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La Habana, Roma y una bicicleta roja.

Mensaje por Gandalf el Dom Nov 28, 2010 4:54 pm

A este post de Patrio, se le podria titular El Gorrion por mi Habana, muy bonito. Ese sentimiento, ese mal lo padecemos todos de una forma u otra.

Gandalf
Miembro Extremo

Cantidad de mensajes : 3919
Edad : 72
Localización : Tampa
Hobbies : combatir ala dictadura cubana.
Valoración de Comentarios : 2351
Puntos : 6566
Fecha de inscripción : 09/06/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La Habana, Roma y una bicicleta roja.

Mensaje por Patrio el Dom Nov 28, 2010 6:53 pm

Gracias, hermano Gandalf.
Patrio

Patrio
VIP

Cantidad de mensajes : 3948
Valoración de Comentarios : 1734
Puntos : 5002
Fecha de inscripción : 19/11/2007

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La Habana, Roma y una bicicleta roja.

Mensaje por reynaldo ramos pacheco el Dom Nov 28, 2010 10:54 pm

esto que ha escrito usted mi carisimo amigo patrio, me ha removido recuerdos de mi infancia es como que el que tiene frio y le quitan la ropa o como dice salomon en unos de sus provervios > el que sobre el jabon hecha vinagre , haaaa todo en cuba es doloroso por cuantos sacrificios pasa un cubano desde que nace para alcanzar una pequeña dosis de alegria para satifacer un esfimero y corto deseo como un juguete tan simple y tan natural para niños de otras latitudes todo lo bueno alli es temporal y pasa rapido como la espuma que no se disfruta pues cuando es ya desaparece ,todo lo malo alli se sostiene es eterno no tiene fin la fatalidad y la mala fortuna nace con nosotros , si no escapar ella nos acompaña hasta la mima muerte unico esperanza de socigo seguro para los cubanos tiempo de juguetes tiempo de lucha y de sacrificios para los padres tiempo de iluciones frustradas para los infantes cubanos .hay las bicicletas el mas inalcansable sueño de un niño cubano aun los recuerdo deformando sus caritas contra el cristal de la vidriera como si quisieran tocar con sus ojos de miradas lastimera la unica biciclita surtida y colgada a una soga en la tienda del pueblo > quien sera el dichoso ?solo tres juguestes por niño nos tocaba esa era la dosis oficial y permitida de alegria infantil pero muchos no alcanzaban ni siquiera una misara caja de chinatas , es en esta etapa de la vida donde los cubanos comienzan el aprendisaje que les permite sobrevivir los cubanos desde su niñez se entrenan para subsistir ante la impuesta ostilidad de la vida ,los niños cubanos fabrican sus juguetes .con alambre y latas vacias de pasta de tomates construyen escandalosos carros que enloquesen con su ruido las mañanas rurales , miriadas de chiquillos desnudos y sucios montados sobre palos de escobas imaginan cabalgar sobre briosos corceles , los mas diestros fabricaban trompos de filosas puas , motivo de muchas peleas infatiles , los mas pequeños y por consiguiente menos habiles ,ponen al yugo frascos de medicina y botellas vacias de refrescos imitando yuntas de bueyes pero el recuerdo mas triste , lo que todavia me duele es la imagen de `mi prima cargando su ingeniosa y original muñeca una simple y sucia botella , con su ribia peluca de pelos de maiz

reynaldo ramos pacheco
Miembro Extremo

Cantidad de mensajes : 2624
Valoración de Comentarios : 1665
Puntos : 4451
Fecha de inscripción : 20/07/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La Habana, Roma y una bicicleta roja.

Mensaje por Patrio el Lun Nov 29, 2010 9:44 am

@reynaldo ramos pacheco escribió:esto que ha escrito usted mi carisimo amigo patrio, me ha removido recuerdos de mi infancia es como que el que tiene frio y le quitan la ropa o como dice salomon en unos de sus provervios > el que sobre el jabon hecha vinagre , haaaa todo en cuba es doloroso por cuantos sacrificios pasa un cubano desde que nace para alcanzar una pequeña dosis de alegria para satifacer un esfimero y corto deseo como un juguete tan simple y tan natural para niños de otras latitudes todo lo bueno alli es temporal y pasa rapido como la espuma que no se disfruta pues cuando es ya desaparece ,todo lo malo alli se sostiene es eterno no tiene fin la fatalidad y la mala fortuna nace con nosotros , si no escapar ella nos acompaña hasta la mima muerte unico esperanza de socigo seguro para los cubanos tiempo de juguetes tiempo de lucha y de sacrificios para los padres tiempo de iluciones frustradas para los infantes cubanos .hay las bicicletas el mas inalcansable sueño de un niño cubano aun los recuerdo deformando sus caritas contra el cristal de la vidriera como si quisieran tocar con sus ojos de miradas lastimera la unica biciclita surtida y colgada a una soga en la tienda del pueblo > quien sera el dichoso ?solo tres juguestes por niño nos tocaba esa era la dosis oficial y permitida de alegria infantil pero muchos no alcanzaban ni siquiera una misara caja de chinatas , es en esta etapa de la vida donde los cubanos comienzan el aprendisaje que les permite sobrevivir los cubanos desde su niñez se entrenan para subsistir ante la impuesta ostilidad de la vida ,los niños cubanos fabrican sus juguetes .con alambre y latas vacias de pasta de tomates construyen escandalosos carros que enloquesen con su ruido las mañanas rurales , miriadas de chiquillos desnudos y sucios montados sobre palos de escobas imaginan cabalgar sobre briosos corceles , los mas diestros fabricaban trompos de filosas puas , motivo de muchas peleas infatiles , los mas pequeños y por consiguiente menos habiles ,ponen al yugo frascos de medicina y botellas vacias de refrescos imitando yuntas de bueyes pero el recuerdo mas triste , lo que todavia me duele es la imagen de `mi prima cargando su ingeniosa y original muñeca una simple y sucia botella , con su ribia peluca de pelos de maiz

Estimado amigo:
Usted ha mojado su pluma en el tintero del corazón. Mis respetos,
Patrio

Patrio
VIP

Cantidad de mensajes : 3948
Valoración de Comentarios : 1734
Puntos : 5002
Fecha de inscripción : 19/11/2007

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La Habana, Roma y una bicicleta roja.

Mensaje por reynaldo ramos pacheco el Lun Nov 29, 2010 10:39 pm

son simples y dolorosas vivencias muy facil de plasmar pues se puede facilmente presindir de la imaginacion y del ingenio de la letra , cuando habla el dolor y la nostalgia mueve la pluma ,en el caso de los niños cubanos aun los insencibles pueden hacer brillar la prosa , quiero confesarle que de niño siempre quise tener una bicicleta no me importaba el color ni el modelo pero mi infacia termino y cuando vino la adolesencia se murio aquel sueño , gracias compatriota patrio

reynaldo ramos pacheco
Miembro Extremo

Cantidad de mensajes : 2624
Valoración de Comentarios : 1665
Puntos : 4451
Fecha de inscripción : 20/07/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La Habana, Roma y una bicicleta roja.

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 4:41 pm


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.