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El confesionario rodante

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El confesionario rodante

Mensaje por Miranda el Sáb Nov 27, 2010 11:02 am

El confesionario rodante



Noviembre 26, 2010 at 17:28 · Clasificados en Sin Evasión http://www.desdecuba.com/sin_evasion/?p=1094


Fotografía de Orlando Luis



Si por algún maravilloso conjuro muchos cubanos de la Isla pudieran (y quisieran) participar con nosotros en este blog, coincidirían conmigo en la existencia de un fenómeno tan curioso como extendido que se ha entronizado ya como costumbre, al menos en La Habana: los carros de alquiler son una suerte de confesionario rodante. Quien desee convencerse de esto solo tiene que disponer de 20 pesos corrientes en moneda nacional, es decir, la más nacional; elegir cualquiera de las rutas largas que cubren los “boteros” o “almendrones” y escuchar las descargas de casi cada viajero que sube al carro. Realmente se podría hacer todo un estudio de la sociedad cubana, de sus necesidades, aspiraciones, desencantos, frustraciones y desesperanzas con solo abordar un almendrón.
Pero digo mal: el fenómeno no se circunscribe a los almendrones de ruta. Cualquier carro de alquiler, con o sin licencia, constituye lugar y foro suficiente para que –sin previo acuerdo– surja entre los viajeros y el chofer un análisis de “la cosa”. Resulta asombroso cómo el simple hecho de abordar el automóvil, sentarse y cerrar la puerta de tan minúsculo espacio que fuerza incluso al contacto físico con personas que nos resultan hasta ese momento absolutamente desconocidas y ajenas, genera una especie de mágico efecto comunicativo y la gente desata todo un universo de quejas, tribulaciones e inconformidades que, por regla general, no se escuchan ni en las reuniones laborales ni en las asambleas del Poder Popular.
Dentro de un automóvil en marcha he escuchado desde los análisis más profundos hasta los planes de fuga de la Isla más descabellados. No exagero. De todo hay en la viña… de este otro señor. Y lo más relevante es el sentimiento casi unánime de descontento e insatisfacción que predomina en los viajeros. Se habla de las licencias a los cuentapropistas (que la mayoría no tiene la intención de solicitar) y de los elevados impuestos; de la insostenible situación actual del país; de las innumerables carencias; del desabastecimiento de los mercados; del pésimo estado del servicio de transporte público; de las malas condiciones de los hospitales; del solapado pero indetenible incremento de los precios de los productos de primera (y segunda y tercera) necesidad; de que “esto no tiene arreglo”; que “esta gente no va a resolver nada”; de cómo eran las cosas “antes” (antes de la revolución, antes del Período Especial, antes de la dualidad monetaria…); de los hijos que han emigrado al extranjero y de los que ansían emigrar. Las experiencias de 50 años de decepciones vertidas por personas de las más diversas edades, orígenes y oficios en apenas unos minutos de fugaz compañía. El interior de un carro de alquiler es, probablemente, el único espacio público de franqueza que nos va quedando, un microcosmos de complicidades y consensos que nos unen, aunque finalmente solo sea una ilusión tan pasajera como los propios viajeros.
El día que este sea un país como otros, en el que cada persona sea libre y dueña de sí misma y de su destino –si es que ese idílico día llegara al fin– habrá que erigir un monumento a los carros de alquiler. No solo porque sofocados, ruidosos y traqueteantes fueron capaces de asumir el transporte diario y permanente de cientos de miles de individuos o porque fueran el humilde sustituto del diván de los psiquiatras que vemos en las películas (los psiquiatras nuestros posiblemente no tienen divanes), sino porque han sido también esos pequeños espacios de libertad espontánea en que los cubanos al expresarse , y casi sin darse cuenta, han jugado a dejar de ser esclavos para convertirse –aunque sea por unos breves minutos de sus vidas– en ciudadanos.

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Re: El confesionario rodante

Mensaje por EVIDIO el Sáb Nov 27, 2010 11:25 am

Espontaneo, diafano, conversador, amable que es el cubano.En un viaje de estos, de una provincia a otra, UD puede conocer la vida de su compañero de viaje, y contar la suya de acuerdo al grado de reserva que poseas.Es en estos autos, y otros lugares, donde mejor se puede apreciar si se está o no con la tirania.No en la plaza donde van casi todos obligados.

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