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Cuba: Discriminacion Legal.

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Cuba: Discriminacion Legal.

Mensaje por glezbo el Vie Nov 12, 2010 5:34 pm

Discriminación legal

Orlando Freire Santana

LA HABANA, Cuba, noviembre (www.cubanet.org) - Por estos días la prensa oficialista ha recogido declaraciones de directivos del Ministerio de Educación Superior acerca de lo que éstos califican como una “atemperación de las universidades cubanas a los nuevos tiempos”. Eso significa, entre otras cosas, la disminución de la matrícula, la implementación de mecanismos de ingreso que conduzcan a los estudiantes a optar por carreras científico-técnicas, en lugar de las de humanidades, y el fortalecimiento del trabajo de adoctrinamiento ideológico en las aulas universitarias. Esto último no es más que una confirmación del principio que ha signado la enseñanza superior cubana durante los últimos 50 años: “La Universidad es solo para los revolucionarios”.

Muy recientemente, en la clausura del curso escolar 2008-2009, el entonces primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas, Julio Martínez, reiteró: “En la Universidad no tienen espacio aquellos que no son revolucionarios - ni estudiantes, ni profesores-, y son las fuerzas políticas las que tienen la autoridad para hacerlos salir de ese espacio que no merecen” (Periódico Juventud Rebelde, viernes 24 de julio de 2009).

Ni la nueva dirección de la organización juvenil, ni los acuerdos de su reciente IX Congreso se han pronunciado en otro sentido sobre este tema. Conserva plena vigencia la sentencia que indica quiénes deben ser los futuros profesionales del país.

El tema del acceso a la Universidad refleja abiertamente la situación que reina en nuestra sociedad. A pesar de que también existe la marginación en Cuba por motivos raciales, de preferencia sexual, de credo, o hasta de género, es evidente que la principal causa de exclusión en la isla es la ideología, y la única que se expresa abiertamente en la mayoría de los casos; la única forma “legal” de discriminación.

Es poco probable que a alguien le nieguen explícitamente un puesto laboral por ser negro, homosexual, religioso o mujer. Pero si el Comité de Defensa de la Revolución de su cuadra, o el centro de trabajo al que pertenecía anteriormente, informan que un aspirante no simpatiza con la revolución, seguramente le dirán claramente, sin ambages, que se le niega el trabajo por ese motivo.

En tales circunstancias es comprensible -aunque no loable- que muchas personas simulen adhesión al régimen para obtener o mantener buenos empleos, acceder a la Universidad o simplemente para progresar. Los que no lo hacen, generalmente se convierten en ciudadanos marginales, con los peores trabajos, sin acceso al estudio o a viajes al exterior. Esta doble moral y simulación en que vivimos los cubanos daña el tejido social de la nación y afecta el presente y el futuro de nuestra sociedad, al crear ciudadanos inmorales.

La Universidad ha estado siempre en la mirilla de la élite del poder revolucionario. Desde principios de los años setenta hubo purgas masivas de alumnos y maestros; se expulsó de las universidades a muchos estudiantes debido a supuestas “desviaciones ideológicas”. La única opción que resta a los jóvenes no adeptos a la revolución que quieren cursar estudios superiores es fingir que son revolucionarios; simular y suscribirse a la doble moral que define el quehacer nacional. Las universidades cubanas, además de instruir, enseñan a los alumnos a mentir, a comportarse de una manera diferente al modo en que piensan. Son auténticas fábricas de personas con doble moral.

Está muy bien que luchemos porque nadie sea discriminado por ningún motivo, y entre esos motivos debe también estar la forma de pensar.



glezbo
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