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Donde el Abicú y su Alter Ego fundamentan la candidatura criolla de Fidel Alejandro Castro Ruz al Nobel de la Paz 2010

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Donde el Abicú y su Alter Ego fundamentan la candidatura criolla de Fidel Alejandro Castro Ruz al Nobel de la Paz 2010

Mensaje por WES el Vie Sep 10, 2010 9:58 am

Friday, 10 September 2010
Donde el Abicú y su Alter Ego fundamentan la candidatura criolla de Fidel Alejandro Castro Ruz al Nobel de la Paz 2010



A propósito de sendos posts de Isis Wirth y Jacobo Machover sobre el insólito cambio de postura del Magno Paciente respecto al estado judío

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Vaya por delante nuestra deuda de gratitud por la inspiración a Isis: “En defensa de la fe judeo-cristiana”), y Jacobo: “Los judíos contra Castro”. (Favor de pinchar AQUÍ y ACÁ para acceder a ambos análisis en La Reina de la Noche.) Como verán, el título no es del todo una broma. Cunde otra vez el general desconcierto. Nada, que nuestro astuto Jesuita en Jefe (con perdón a los miembros de esa calumniada orden religiosa) ha renacido de sus cenizas como el Ave Fénix para volver a pillar fuera al descampado a tirios y troyanos. Por fin, ya nadie se atreve a poner en duda el prodigio de su resurrección, ni a achacarle la autoría del boicot al siempre “inaplazable” –y a Dios o el Diablo gracias, en aras del incierto porvenir del voluble Liborio, providencialmente aplazado hasta las calendas griegas-- proceso de “reformas estructurales” en su cicatero curso. Tápense, pues, todos los que lo daban por espíritu burlón o conspirador detrás del trono. ¡Hay Comandante en Jefe para rato! Entérense...

Y Castrato también, según se desprende de su admirable recuperación psíquica y físico-motora y, sobre todo de su intempestivo retorno a la agenda del patio con esa tajante, inapelable sentencia de muerte recién dictada contra la obra de toda una larga vida inconclusa: "El modelo cubano ni siquiera nos funciona a nosotros'', ha subrayado, para estupefacción general, durante el cara a cara con su entrevistador Jeffrey Goldberg. De hecho, sin aclarar cuál sería la alternativa --no capitalista, por defecto-- le sube la apuesta al Delfín Reformista, que jamás se habría atrevido a cuestionar la labor de zapa de ambos al alimón. De paso, descoloca a todo el liderazgo opositor filorraulista y, de paso, a los intelectuales maniobreros de la Diáspora o Exilio Rosa.

¡Genial! Boca abajo todo el mundo. A ver con qué nuevas elucubraciones lombrosianas sobre mayúsculas diferencias de carácter (entre el Hermano Mayor, truculento y atrabiliario, y su pusilánime y tolerante Hermano Menor) se van a apear ahora todos aquellos racionalizadores ilusos o merolicos (de una y otra orilla de cultura cubana) del
weak change we could still live of que se tiraron a la calle del medio detrás de la carroza renqueante del Raulato.

Gajes del raciocinio autocomplaciente convoyado con el afán de lucro a toda costa. Enorme, malvada expectación abicueril ante rizadera de rizos, los tantos donde-dije-digo-digo-Diego que enseguida tendrán que soportar nuestros estresados tímpanos. Otra ganancia neta no mew3nos importante de este avance de ficha retráctil del Magno Paciente en el Medio Oriente que la mayoría de los cubanólogos aún no han visto o no les cuadra ver: ese papel de abogado del diablo sionista, a todas luces incongruente con SU abultado historial antisemita, es el comodín infalible para hacer un comeback estelar en el escenario internacional con un cambio de imagen en uno de los conflictos más candentes sobre el tapete: la crisis terminal del multiculturalismo y la coexistencia pacífica.

Ambos conceptos cardinales del progrerío agonizan frente a la creciente resistencia popular contra la extranjerización en Europa (querella sobre la asimilabilidad de la prolífica grey coránica, desatada aquí en Alemania a raíz de la publicación del esclarecedor ensayo Deutschland schafft sich ab (Alemania se elimina a sí misma), del socialdemócrata Thilo de Sarracin, a pesar del respaldo explícito de un crecido y creciente número de compatriotas y correligionarios, expulsado esta tarde de la gerencia del Banco Alemán y amenazado de expulsión del SPD; el decreto de Sarkozy (la eurocámara pide sangre) sobre la expulsión de los gitanos rumanos inadaptables; o la disputa sobre la nueva Ley de Inmmigración en Arizona (la Casa Blanca puso el grito en el cielo), silenciadas por las atroces degollinas entre clanes narcotraficantes y la matanza de 72 simpapeles centroamericanos en Méjico. ¿Qué mejor ocasión para llamar la atención encaramándose sobre la cresta del maremoto que se avecina?

He ahí otro móvil a tener muy en cuenta en esos virajes de palo para rumba. En cuanto a SUS propuestas sobre Israel y el Islam, nunca más creíble el aforismo sobre las "defensas que matan". Concedido, a despecho del sorprendente responso a árabes moderados e islamistas furibundos en general, el cambio de casacas del Magno Paciente bien podría revelarse dentro de muy poco tiempo más aparente que real: conociéndolo de atrás, en última instancia, lo que ÉL busca jamás iría más allá de la siguiente premisa: que Israel se desnuclearice de forma unilateral a cambio de meras promesas de paz y armonía en Tierra Santa. Introducida esa ecuación futurible, la desproporcionada correlación de fuerzas humanas y convencionales en el Medio Oriente dejaría a Israel indefenso, a merced de sus enemigos jurados.

Por otra parte, cabe pensar que, como de costumbre en tales golpes de pecho retóricos de cara a las conocidas ambigüedades, debilidades y parcialidades de la galería eurooccidental tocante al diferendo judeo-musulmán, la diplomacia castrista al más alto nivel se haya encargado antes de poner a sus hipersusceptibles, volátiles aliados islamofascistas al corriente del calculado geoestratégico de las controversiales argucias de nuestro resurrecto Máximo Líder.

Retroalimentación preventiva que tal vez sería una de las probables explicaciones de esa engañosa indiferencia mostrada ante la apostasía cubiche por los irascibles aliados sarracenos: sus líderes, empezando desde luego por el "Loco de Teherán" (su amigo Fidel tampoco está del todo errado en cuando al riesgo de hecatombe nuclear) y su homólogo de Hamás en la Franja de Gaza, saben de fijo que cualquier fatuá ("fuera de pico", precisaría otra vez Liborio en su pintoresca jerga criolla-- contra la más valiosa si no la única reliquia tercermundista viva a disposición de la progresía eurooccidental, posiblemente surtiría un efecto de bumerán contra su causa a todo lo largo y ancho de un Viejo Continente que de por sí ya amaga con recuperar el instinto de conservación frente a la flagrante expansión del Islam.

O sea que, lector voraz de la prensa extranjera, gracias a SU envidiable olfato geopolítico el Magno Paciente ha elegido una vez más el momento adecuado para sembrar cizañas en terreno fértil. Ahora bien, con ser demasiado incluso para la díscola chiva mediática occidental --metería de nuevo la cuchareta nuestro Liborio enarcando las tupidas cejas-- no se nos antoja que sea sólo eso todo lo que se trae entre manos ahora mismo el discípulo más aventajado de Maquiavelo en América Ladina. Ni todo ni lo principal. Mi no menos suspicaz, pérfido Alter Ego me resopla al oído que nones, que no se traga ni el nuevo cuento biránico ni sus exégesis en boga. Por un lado, no compra el presunto "viraje con carta", o simple dislate senil, de marras como un aporte a la solución del enconado choque de civilizaciones en su **** foco originario.

Por lo demás, algo difícil de admitir en un Fidel Alejandro que, por cuna, formación, idiosincrasia y conveniencia propia, como el buen matamoros marxista y anticlerical que ha sido, debe de odiar tanto a los "moros" y a los "asesinos de Dios" como a la democracia representativa, al capital privado (ajeno, claro está) y a cualquier paz que no sea la de los sepulcros. Por el otro, mi Otro Yo arroja despectivamente a la papelera la hipótesis de un guiño del Palacio de la Revolución a imaginarios fondos de inversión hebreos que, supositorio demasiado grueso, no encontrarían mejor destino que el ruinoso ensayo de "socialismo con rostro humano" al gusto compartido del Hermanísimo y de nuestra proliferante disidencia leal.






Antes al contrario, partiendo del móvil parasitario sería mucho más razonable interpretar esta jugada magistral del Secretario General vitalicio del PCC como una especie de sutil chantaje afectivo-servicial a los opulentos sultanes orientales para que, en caso de un debacle electoral bolivariana en los inminentes comicios presidenciales –eventualidad que a buen seguro nuestra diligente Contrainteligencia en Venezuela está haciendo todo lo humano e inhumano para conjurar pero que, dado el enorme descrédito del "Gorila Rojo", se perfila como un albur incontrolable--, aflojen los maravedíes necesarios para evitar la quiebra del régimen subsidiando por tiempo indefinido el actual proceso de retroceso gradual a aquella hogaño llorada decada de jauja sovietizante bajo los planes quinquenales del CAME. Dinero de bolsillo o regalías petroleras más que rentables para unos sátrapas plutocráticos urgidos de nuestras "ayudas internacionalistas" y empedernidos al tráfico de influencias en los foros internacionales. Liborio: "Chenche por chenche" (Change for change)...

Visto así el entuerto, estaríamos en presencia de otro impresionante alarde de vista larga y habilidad para pedir limosnas con escopeta. No por azar sino para para reclamar sus legítimos derechos de autor al respecto y garantizar con su renovado prestigio la fortaleza y confiabilidad de la Isla , de manera harto oportuna y significativa el Magno Paciente les ha dado urbe y orbe ese espaldarazo al Príncipe Heredero (cuya Regencia felizmente peligra), reafirmando de paso a sus amanuenses subversivos de la disidencia leal, quienes reciben de refilón, como quien dice por carambola, el certificado oficial de idoneidad pública coyuntural.

Sólo hasta nuevo aviso, por descontado. Entretanto, la coartada de apostar por Raúl hablando pestes de Fidel se les ha puesto tan cuesta arriba que, tan faltos de imaginación como son, es de temer que se vean se vean en la urgente necesidad de volverse a asesorar con sus mentores de Villa Marista a fin de limar asperezas retóricas ante el imprevisible freno en seco a las maniobras sucesorias en la dinastía de Birán. No sea que, de seguir adelante con despotriques selectivos, vayan a dar con sus huesos a las mazmorras del régimen. Sin derecho a licencias extrapenales ni destierros voluntarios o involuntarios al paraíso de consumo peninsular.

Resumiendo, listo para hacer realidad aquello de „suelta la muleta y el bastón“, todo indica que nuestro Magno Paciente ha vuelto por sus fueros decidido, no a „mandar a parar la diversión“ diversionista sino al contrario, a retomar en sus artríticas manos absolutistas el timón de una nave a punto de zozobrar a fin de llevar a buen puerto el fraternal proyecto de cambios mezquinos en curso para que nada cambie y todo siga igual. Y digan lo que digan sus detractores prorraulistas, se reacomoda en el trono biránico con la grata satisfacción de ver cabalmente cumplido hasta en los detalles su viejo sueño de simultanear el cargo de jefe cuasi omnímodo del gobierno y la oposición.

¡Sombrero para Su Majestad! Proeza histórica a nivel universal que, según mi satánico Alter Ego –ahora mismo frotándose las manos a mis espaldas de pura alegría por el mal ajeno-- lo cualifica sin la menor sombra de duda como nuestro candidato de fuerza a un Nobel de la Paz hace ya largo rato reciclado como suprema recompensa de toda la humanidad progresista en pleno a los grandes rufianes de la Aldea Global. En cuanto al juicio de la posteridad, por ese lado Fidel Alejandro ya puede dormir tranquilo. Absuélvalo o no la historia erudita, en proporción geográfica su destino póstumo apenas será menos apoteósico que el autor alemán de esa famosa frase de despecho metafísico de cara a la adversidad judicial.

A saber, Adolf Hitler, que también contaba con la anuencia del Vaticano (foto de abajo: curia saludando a la usanza nazi al Führer en el estadio de Neuköll-Berlín, agosto del 33) no tiene estatuas en Alemania. Ningún edificio, calle, escuela, parque, plaza, etc., lleva su aborrecido nombre. Su alegato Mein Kampf (Mi lucha) y sus discursos son tabúes. Se habla mal del otrora divinizado Führer pangermánico día y noche por todos los medios habidos y por haber. Pero tampoco transcurre un minuto sin que se diserte, escriba, grabe y filme acerca de su infancia, adolescencia, temperamento, carácter y carisma; de sus hábitos, gustos, aficiones, antojos, mujeres y amistades, de su dentadura, árbol genealógico y sus cromosomas...

No exagero un ápice al asegurar que se ha elucubrado más sobre el testículo que perdió en las trincheras de la Gran Guerra que de muchos estadistas y poetas famosos del patio. Tanto que --yo no, pero mi Alter Ego sí-- preferiría que rebautizaran la Ebertplaz (antes Hitlerplatz, si bien esa céntrica plaza colonense se inauguró en honor al primer presidente de la República de Weimar) de la esquina con su ominoso apellido con tal de que su agria jeta y/su silueta crucificada no nos sigan saliendo hasta en la sopa de col que no nos tomamos.

En suma, un disco rayado pero igual, qué duda cabe, una gigantesca industria capaz de alimentar por sí sola a infinidad de biógrafos, narradores, editores, impresores, cineastas, caricaturistas, actores, moderadores, locutores, etcétera. Desde luego, la palma se la llevan los historiadores, entre los cuales abundan más los frívolos que los serios. Baste con decirles que uno de ellos, Guido Knopp para más señas, se ha granjeado la pésima reputación de haber cobrado más dinero con sus textos, discos, casetes, películas, conferencias y asesorías que todo el gabinete nazifascista (Goebbels incluido) por concepto de derechos de autor en la época.

Toda una próspera industria historiográfica montada alrededor de su funesta memoria que, colmo de los colmo que nos devuelve al tema original de los artículos de Isis y Jacobo, además de en los cuatro gatos neonazis locales, repercute fuera del territorio nacional sacándole a menudo los colores a la cara a los cooperantes alemanes señaladamente en el ámbito islámico. A la cabeza de tales amores perversos, Palestina, donde los fanáticos de Hamás y la OLP suelen congratularlos por la hazaña hitleriana de haber limpiado de judíos al Viejo Continente.

Delectación por el Holocausto más o menos común a todos los antisemitas, incluyendo todavía hoy a no pocos sudamericanos. Como por ensalmo, el culto al Führer florece hoy hasta en la lejana India, donde no pasa por sorpresa del otro jueves tropezarse con nativos que en su honor se llaman Adolf o con algún que otro restaurante de lujo engalanado afiches alusivos como el de la foto. El Mal paga bien también en nuestro mundo moderno. ¿Necesario aclarar que al menos una fama similar, edulcorada por su cuestionable pero universalmente reconocida filia mejormmundista, la tiene garantizada de antemano nuestro asombroso Magno Paciente?

FACIT:
A los dos pares de ojos del Abicú y su Alter Ego, la concesión del relajado Nobel de la Paz 2010 a Fidel Alejandro sería un despropósito muchísimo menos escandaloso que el zurdo jurado de Oslo se lo otorgase a cualquier otro candidato o candidata del patio sin obra meritoria, ni en bien ni en mal. Argumento central a su favor: en su calidad de jefe de Gobierno y Oposición, amén de ser el indígena que más ha hecho a favor y en contra del totalitarismo en la Isla, el codiciado premio del millón instituido por el inventor de la dinamita potenciaría la paradoja póstuma de crear alrededor de su leyenda la segunda industria revolucionaria más rentable, innovadora y eficaz en media centuria detrás de nuestro emérito Ministerio del Interior, fabricante de cepa seudosubversiva más exuberante de toda la historia del extinto Bloque Soviético.

Al igual que el incauto cucarachero republicano aplastado por turnos sin piedad a partir del uno de enero del 59 bajo las botas lamidas a porfía, el resto de los candidatos nominados o nominables no pasan, quien más y quien menos, del puro simulacro, pudiendo correr desde ya la misma suerte justo en el menos pensado caso de reincidir en la pecado de Lesa Majestad con ese lenguaje maniqueo que suelen gastarse cuando quieren subir en el escalafón publicitario o se sienten en baja. Sin contar el precioso aval de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y el milagro de su resurrección, atribuible quizás al celestinaje del arzobispado capitalino y las plegarias de "nuestro pueblo" a la Virgen de la Caridad del Cobre.

No por gusto de los babalaos supremos de IFÁ, Ochún es el orisha de las veleidades eróticas y del usagaré contante y sonante. Además del incuestionable mérito histórico de haber servido de espantajo contra la plaga estalinista en toda Sudamérica (al cierre me entero por Isis de otro lo milagro verificable de nuestro candidato de fuerza al Nobel de la Paz de los Sepulcros: acaba de confesarle a Jeffrey Golberg su respect and love a la denigrada prole de Moisés) y convertido a la otrora revoliquera Universidad de La Habana en el modoso, apacible y soporífero seminario-madrasa apreciable en el vídeo de arriba.

Está entero nuestro inmortal, invicto e invencible Comandante en Jefe, vencedor hasta de la mismísima Parca. Por si fuera poco, posee un millón de admiradores, simpatizantes y cómplices extranjeros en posiciones claves donde hace falta, Santa Sede incluida. Según nuestros padres, Cuba era "una **** que había que meter en cintura". Pues bien, ¿acaso no lo ha hecho Fidel Alejandro de manera impecable? Y si el Nobel se lo dieron a Obama por no haber hecho más que falsas promesas, como ya se sabe, ¿por qué no a ÉL que, según los unos, ha hecho tantas maravillas y, según los otros, tantos estropicios, ehhh? A joderse porque, sacando la cuenta en total, no es poca lección a la incorregible Cubanidad ni poco servicio a la Mala Humanidad Biempensante de los Que Más Ganan y Mejor Viven. Como se dice en alemán castizo: Kein Vergleich! (“¡No hay comparación!”)
por Jorge A. Pomar at 00:57 4 Comentarios

http://abiculiberal.blogspot.com/

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