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Dolosos camaleones

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Dolosos camaleones

Mensaje por WES el Vie Ago 20, 2010 4:37 pm

Ovejas descarriadas, pero ovejas al fin, estas ilustrísimas lumbreras regresan al carril tan pronto escuchan el chasquido del látigo.


Dolosos camaleones
José Hugo Fernández


LA HABANA, Cuba, agosto (www.cubanet.org) - Con la resurrección de Fidel Castro, los camaleones rosados de nuestra política oscurecen su color a toda prisa en busca de un eventual rojo tinto que les permita mantenerse a flote, camuflando el discurso a tono con las circunstancias.
Si antes afirmaban estar convencidos de que para salvar el socialismo era preciso renovar las podridas armazones del sistema (obsoletas, más por inútiles que por viejas, pero también por responder a viejos aferramientos), ahora se nos apean con la variante de que Cuba no necesita reformas sino ajustes.
Si antes decían ver al principal enemigo en la corrupción administrativa, ahora redirigen los cañones, apuntando, o haciendo creer que apuntan hacia otro enemigo al margen.
Ovejas descarriadas de lo que llaman la revolución, pero ovejas al fin, estas ilustrísimas lumbreras regresan al carril tan pronto escuchan el chasquido del látigo.
Economistas, académicos, artistas, intelectuales en general, más o menos promotores de opinión, pertenecientes a nuestra izquierda bistec, conforman hoy la clase política de los camaleones rosados, no tan rojos como para defender las ya pasadas de moda ideas y prácticas del estalinismo, pero no tan claros como para atreverse a enfrentar los no menos retrógrados sofismas de Fidel Castro.
Si feministas, muy bien se cuidan de no cuestionar públicamente las siniestras lapidaciones de mujeres en Irán o, mucho menos, los viles abusos que ahora mismo organiza y dirige el Ministerio del Interior contra Reina Luisa Tamayo, la madre del mártir Orlando Zapata Tamayo.
Si ecologistas, da lástima verlos pasar por alto el largo expediente de agresiones contra el medio ambiente perpetradas por el régimen durante décadas. Si defensores de la homosexualidad, no cuenta para ellos la tenebrosa historia de la UMAP, o sólo cuenta como un error que en épocas remotas cometieron ciertos funcionarios de nivel medio. Si admiradores del modelo chino, se desgañitan elogiando su avance económico, sin mencionar, ni por casualidad, la plaza de Tiananmen.
Es muy probable que en sujetos como estos camaleones rosados estuviera pensando Martí cuando se refirió a los indios con levita que no debiéramos ser y con los que no debieran confundirnos.
Con levita o sin ella, su comportamiento los sitúa que ni pintados dentro de la fauna: Se enteran a través de Internet, o durante sus privilegiadas excursiones al extranjero, de cómo va la cosa entre la progresía europea y la estadounidense. Y así moldean sus teorías y sus poses, siempre con la debida prudencia, para no molestar a los viejos caciques, alérgicos al término progreso.
Justo por no molestarlos es por lo que ahora se apresuran a cambiar otra vez el color de sus carapachos, mientras se agazapan, a la espera de un momento propicio, es decir, el día del fallecimiento más esperado en toda nuestra historia.
Tal actitud, si bien no los iguala a los viejos caciques, tampoco los hace mejores.

Ellos no son, sino lo que son: camaleones rosados. La mala noticia no es que existan aquí, como seguramente existen en cualquier otro sitio del planeta. No es siquiera el hecho de que se estén propagando silvestres entre nosotros, como la mala hierba. Lo que en verdad nos deja perplejos es constatar que se alistan para tomar el cetro y que según todo indica, terminarán empuñándo.
Nota: Los libros de este pueden ser adquiridos en la siguiente dirección: http://www.amazon.com/-/e/B003DYC1R0

WES
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