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Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

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Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Miér Jun 09, 2010 10:54 pm

Recuerdo del primer mensaje :

El mundo está en problemas. Problemas más grandes que los que nunca antes había tenido.

Aquí hay una extraordinaria percepción de lo que realmente nos sucede en este momento en este
planeta, por qué perdimos el camino y cómo podemos regresar al sendero que decimos que queremos tomar.
Podemos desviar la vista de lo que está pasando -la repentina y eruptiva desintegración de la vida como la conocemos- sólo hasta el hecho de que realmente estamos en grandes problemas se nos presenta de maneras que no podemos ignorar.
Eso es lo que ocurre ahora. Sucesos y condiciones que no podemos ignorar nos están confrontando.
Eso no significa que sea momento de desesperamos. De hecho, la desesperación es la última cosa para la que es tiempo. La desesperación es la que ha creado el problema y ciertamente más desesperación no va a resolverlo.
No, no es hora de desesperarse, sino de reparar.
Como lo que buscamos es reparar el daño que estamos haciendo, se nos invita a explorar el tema
de por qué lo estamos haciendo.
¿Qué nos ha conducido a la profundidad de la desesperación que causó el que comenzáramos a destruimos a nosotros mismos?

Es una pregunta que mucha gente no desea hacer. Las respuestas son demasiado amenazadoras para nuestro estilo de vida -y por lo visto muchos humanos preferirían destruir su estilo de vida antes que modificarlo.
Preferirían ver sus vidas terminadas antes que cambiadas.

La raza humana ha llegado al tiempo de elegir. El curso de los acontecimientos -y quienes los están creando- ha colocado nuestras opciones ante nosotros. O avanzamos, construyendo juntos, al fin un nuevo mundo de paz y armonía basado en nuevas creencias sobre Dios y la Vida, o retrocedemos separadamente y reconstruyendo sin cesar el viejo mundo de conflicto y discordia basado en antiguas creencias sobre Dios y la Vida.
Cuánto tiempo podemos mantenemos en marcha si seguimos eligiendo las antiguas maneras, está abierto a la especulación. Pero al fin nuestra civilización -suponiendo que no habrá ninguna alteración espectacular en nuestro actual patrón- simplemente se derrumbará sobre sí misma. Y todo lo que veo medice que estamos a pocos años -no siglos, no décadas, sino años- de ello.
Para aquellos que están dispuestos a adoptar nuevas creencias (o al menos a consideradas), la
cuestión se convierte en: ¿Cuáles serían?, ¿y qué resultados producirían? Creo que estas nuevas
revelaciones se nos han dado para ofrecer algunas respuestas posibles y poderosas a esas preguntas.

Armando Capiro
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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Dom Jun 26, 2011 8:59 am

¿Cómo empiezo?

Sé una luz en el mundo, y no lo perjudiques. Busca construir, no destruir. Lleva a mi gente a casa.

¿Cómo?

Con tu ejemplo brillante. Busca sólo la Divinidad. Habla sólo con la verdad. Actúa únicamente con amor. Vive la Ley del Amor ahora y siempre. Da todo, no requieras nada. Evita lo mundano. No aceptes lo inaceptable

Enseña a todos lo que buscan aprender de Mí. Convierte cada momento de tu vida en una efusión de amor.

Utiliza cada momento para invocar el pensamiento más elevado, pronuncia la palabra más noble, realiza el hecho más sublime. Con esto, glorificas tu Ser Sagrado, y así, también, me glorificas a Mí.

Lleva paz a la Tierra llevando paz a todos aquellos con cuyas vidas estás vinculado. ...Sé la paz.

Siente y expresa en cada momento tu Divina Conexión con el Todo, y con cada persona, lugar y cosa.

Aprovecha cada circunstancia, reconoce cada falta, comparte todo el júbilo, contempla cada misterio, camina en los zapatos de cada hombre, perdona cada ofensa (incluyendo las propias), sana todos los corazones, respeta la verdad de cada persona, adora al Dios de cada uno, protege los derechos de todos los seres humanos, preserva la dignidad de cada quien, promueve los intereses de todas las personas, provee las necesidades de los que te rodean, da como un hecho la santidad de cada persona, saca a la luz los mayores dones de tus semejantes, propicia la bendición de todos, y pronuncia la seguridad de su futuro en el firme amor a Dios.

Sé una viva representación de la Verdad más elevada que reside en tu interior.

Habla sobre ti mismo con humildad, para que nadie confunda tu Verdad más Elevada con un alarde.

Habla suavemente para que nadie piense que solo estás llamando la atención.

Habla con amabilidad, para que todos puedan conocer acerca del Amor.

Habla abiertamente, para que nadie piense que tienes algo que ocultar.

Habla con sinceridad, para que no se interprete erróneamente.

Habla con frecuencia, para que realmente se propague tu palabra.

Habla respetuosamente, ya que todos merecen tu consideración.

Habla amorosamente, para que cada sílaba sirva como un alivio.

Habla de Mí en cada expresión.

Haz de tu vida un don. Recuerda siempre: ¡tú eres el don!

Sé un don para cada persona que entre en tu vida, y para todos aquellos en cuya vida tú participas. Ten cuidado de no entrar en la vida de otro si no puedes ser un don. (Siempre puedes ser un don, porque siempre lo eres, aun cuando algunas veces no te permitas a ti mismo saberlo.)

Cuando alguien entre en tu vida inesperadamente, busca el don que esa persona espera recibir de ti.

Que forma tan extraordinaria de exponerlo.

¿Cuál entonces, crees que es la razón para que una persona llegue a ti?

Yo te digo: cada persona que llegue a tu vida, llega para recibir de ti un don. Y, al hacerlo, a su vez te da un don, el don que experimentes y cumplas con la realización plena de Quién eres.

Cuando vez esta simple verdad, cuando la comprendes, percibes la verdad más grandiosa de todas:

YO NO TE ENVÍO .....SINO ÁNGELES


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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Dom Jun 26, 2011 9:09 am

Estoy confundido. ¿Podemos retroceder un poco? Me parece que hay ciertas contradicciones. Pensé que estabas diciendo que, algunas veces, la mejor ayuda que se les puede dar a las personas es dejarlas solas. Después creí que habías dicho que nunca dejáramos de asistir a alguien si esa persona necesitaba ayuda. Aparentemente, se contraponen estas dos exposiciones.

Déjame aclarar tu pensamiento al respecto.

Nunca ofrezcas la clase de ayuda que inhabilita. Nunca insistas en ofrecer ayuda cuando tú piensas que se necesita. Permite que las personas conozcan todo lo que tienes para dar, y entonces escucha lo que quieren; percibe lo que están preparados para recibir.

Ofrece la ayuda que se quiere. Con frecuencia, te dirán, o lo mostrarán con su conducta, que sólo quieren que se les deje en paz.

A pesar de lo que tú pienses que te gustaría darles, el dejarlos solos podría ser el Regalo Más Elevado que les puedes ofrecer.

Si, posteriormente, se quiere o se desea algo, te darás cuenta de si tú eres el llamado a dar. Si así es, da entonces.

Sin embargo, procura no dar nada que inhabilite. Lo que inhabilita es lo que promueve u origina la dependencia.

En verdad siempre hay una forma en que puedes ayudar a los demás y que, a la vez, los faculta. ..La respuesta no consiste en ignorar la situación difícil de otro que está buscando verdaderamente tu ayuda, ya que si lo que haces es demasiado poco no habilitas más al otro que si actúas en demasía. Cuando tu conciencia es elevada, no puedes ignorar deliberadamente la situación apremiante de hermanos o hermanas, aduciendo que el permitirles que "sufran las consecuencias de sus actos" es el mayor regalo que les puedes dar. Esa actitud es soberbia y arrogante en el nivel más alto. Sólo te permite justificar tu falta de colaboración.

Me refiero de nuevo a la vida de Jesús y sus enseñanzas.

Fue Jesús quien instruyó que Yo diría a aquellos a Mí derecha:

"Venid, vosotros Mis hijos benditos, heredad el reino que he preparado para vosotros."

"Porque tuve hambre y vosotros me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; estaba sin hogar, y me encontrasteis un albergue."

"Estaba desnudo y me vestisteis; estaba enfermo y me visitasteis; estuve en prisión y me llevasteis consuelo."

Y ellos me dirán: "Señor, ¿cuándo Te vimos hambriento, y Te alimentamos? ¿O sediento, y Te dimos de beber? Y ¿cuándo Te vimos sin casa y Te encontramos un albergue? ¿O desnudo y te vestimos? ¿Y cuándo Te vimos enfermo, o en prisión y Te consolamos?".

Y Yo les contestaré:

"En verdad, en verdad, os digo: cuanto hayáis hecho por el menor de éstos, Mis hermanos, lo habréis hecho por Mí".

Ésa es Mi verdad, y todavía se sostiene para todas las épocas.

Te amo, ¿lo sabes, verdad?

Sé que me amas. Y Yo te amo
.


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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Dom Jun 26, 2011 10:07 am

Puesto que estamos conversando sobre aspectos más grandes de la vida en una escala planetaria, así como revisando algunos de los elementos de nuestra vida individual, los cuales se analizaron inicialmente, me gustaría preguntarte acerca del ambiente.

¿Qué quieres saber?

¿Realmente se está destruyendo, como afirman algunos ecologistas, o son ellos simplemente extremistas políticos radicales, comunistas rojillos liberales, que se graduaron todos en Berkeley y fumaron mariguana?

Sí a ambas preguntas.

¿Queeeé?

Estoy bromeando. En realidad, sí a la primera pregunta, no a la segunda.

¿Se ha mermado la capa de ozono? ¿Se están diezmando los bosques?

Sí, pero no sólo se trata de esas situaciones tan obvias. Hay problemas menos obvios acerca de los cuales preocuparse.

Por favor, ayúdanos a entender el problema.

Bien. Por ejemplo, observamos una acelerada escasez de tierra en este planeta. Es decir, se están quedando sin tierra buena para cultivar alimentos. Esto se debe a que la tierra necesita tiempo para reconstituirse, y los agricultores corporativos no tienen tiempo. Ellos quieren que los terrenos produzcan, produzcan, produzcan. De este modo, se ha abandonado o reducido la vieja práctica de alternar los cultivos de temporada a temporada. A fin de compensar la pérdida de tiempo, a la tierra se le agregan productos químicos con el objetivo de que se vuelva más fértil con mayor rapidez.

Sin embargo, en esto, como en todas las cosas, no se puede elaborar un sustituto artificial para la Madre Naturaleza que se aproxime siquiera a lo que Ella proporciona.

El resultado es que, en algunos lugares, se erosiona, hasta unos cuantos centímetros realmente, la reserva disponible de la capa superficial de la tierra. En otras palabras, cultivan más y más alimentos en una tierra que cada vez tiene menos contenido nutricional. Sin hierro. Sin minerales. Nada de lo que podrías confiar en que la tierra te proporcionaría.

Peor aún, comes alimentos llenos de productos químicos que se vierte en la tierra en un intento desesperado por reconstituirla. Si bien en el corto plazo no ocasionan daño aparente al organismo, a la larga se descubrirá, para la desolación humana, que estos rastros de productos químicos que permanecen en el cuerpo, no producen salud.

Este problema de la erosión de la tierra por medio de la rotación rápida de cultivos no es algo de lo que esté consciente la población, ni tampoco es la menguante reserva de tierra cultivable una fantasía forjada por ecologistas yuppies en busca de su próxima causa más llamativa. Pregunta a cualquier científico comprometido con la salud de la Tierra y escucharás más que suficiente. Es un problema de proporciones epidémicas; es mundial y es serio.

Éste es sólo un ejemplo de las muchas formas en que se perjudica y agota a la Madre, la Tierra, la dadora de vida, con una total indiferencia hacia sus necesidades y sus procesos naturales.

A ustedes les preocupa muy poco su planeta, excepto para satisfacer sus propias pasiones, el cumplimiento de sus propias necesidades más inmediatas (y abotagadas, mayormente), y apagar el interminable deseo humano de Más Grande, Mejor. Más Sin embargo, como especie humana, harían bien en preguntarse, ¿en qué medida bastante es bastante?

¿Por qué no escuchamos a nuestros ecologistas? ¿Por qué no prestamos atención a sus advertencias?

Al respecto, como en todas las cuestiones realmente importantes que afectan la calidad y el estilo de vida en tu planeta, se presenta un patrón que es fácilmente discernible. En este mundo acuñaron una frase que responde perfectamente a tu pregunta: "Sigue la senda del dinero".

¿Cómo podemos alguna vez empezar a tener la esperanza de resolver estos problemas cuando luchamos por algo tan común y tan insidioso como esto?

Muy sencillo. Eliminen el dinero.

¿Eliminar el dinero?

Sí. O, por lo menos, eliminar su invisibilidad.

No entiendo.

La mayoría de las personas ocultan las cosas de las cuales se avergüenzan o no quieren que otros las conozcan. Ésa es la razón por la cual la mayoría oculta su sexualidad, y casi todos ocultan su dinero. Es decir, no son abiertos respecto a estas cuestiones. Consideran su dinero como un asunto muy privado. Y ahí radica el problema.

Si cada una de las personas supieran todo lo relacionado con la situación económica de los demás, habría una sublevación en el país y en el planeta, que no tendría semejanza con nada que se haya visto. Y como secuela de eso habría justicia y equidad, honestidad y verdad en beneficio de lo prioritario en la conducción de los asuntos humanos.

Por ahora, no es posible introducir al mercado la justicia o la equidad, o el bien común, dada la facilidad con que se oculta el dinero. En realidad, se le puede tomar y ocultar físicamente. Asimismo, hay toda suerte de medios por los cuales los contadores creativos pueden maniobrar para que se "oculte" o "desaparezca" el dinero de las empresas y las personas.

Puesto que el dinero se puede esconder, no hay forma de que nadie conozca exactamente cuánto tiene otra persona o qué hace con él. Esto propicia que exista una plétora de inequidad. Por no hablar de juegos dobles. Las corporaciones, por ejemplo, pueden pagar a dos personas salarios extremadamente diferentes por el mismo trabajo. A un empleado le pueden pagar $57 000 y a otro $42 000 al año por desempeñar exactamente la misma función. A un empleado se le paga más que al otro debido sencillamente a que el primer empleado tiene algo de lo que carece el segundo.

¿Y qué es eso?

Un pene.

Oh.

Sí. Oh, en efecto. Pero tu no entiendes. Con un pene, el primer empleado es más valioso que el segundo; más perspicaz, mucho más inteligente, y, obviamente, más eficiente.

hummm... No recuerdo haberlos formado así. Quiero decir, tan desiguales en capacidad.

Pues bien, lo hiciste, y me sorprende que Tú no lo sepas. En este planeta, todo el mundo lo sabe.

Mejor dejamos ese enfoque, o los lectores pensarán que hablamos en serio.

¿Quieres decir que tu no hablas en serio? ¡Vaya, nosotros sí! Los habitantes de este planeta lo saben. Ésa es la razón por la cual las mujeres no pueden ser sacerdotes católicos romanos o mormones, o situarse al lado contrario del Muro de las Lamentaciones en Jerusalén, o ascender al primer lugar de las compañías de Fortune 500, o ser pilotos de líneas aéreas, o...

Sí, entendemos el punto. Y Mi punto consiste en que si todas las transacciones monetarias se hiciesen visibles, en vez de ocultarse, sería mucho más difícil, por lo menos, salir impune de esa discriminación en los salarios. ¿Te puedes imaginar lo que pasaría si a todas las compañías del globo se les obligara a publicar todos los salarios de sus empleados? No me refiero a las escalas de salarios para clasificaciones particulares de trabajo, sino a la compensación real que se otorga a cada individuo.

Bueno, así se iría por la ventana el enfrentar intereses de otros para el beneficio propio.

En efecto.

Y lo mismo pasaría con "Vaya, ¿si podemos conseguirla por una tercera parte menos, por que debemos pagarle más?"

Ajá.

Y así desaparecería el sacarles brillo a las manzanas, la adulación al jefe y "las prebendas secretas" y las políticas de la compañía, y...

Y desaparecería mucho, mucho más del lugar de trabajo, y del mundo, por medio del simple recurso de descubrir la senda del dinero.

Piensa en eso. Si tú supieras exactamente cuánto dinero posee cada quién, y las utilidades reales de todas las industrias y corporaciones y cada uno de sus ejecutivos, así como el uso que le está dando al dinero cada persona y corporación, ¿no crees que cambiarían las cosas?

El hecho evidente es que si se supiera lo que está pasando realmente en el mundo, nunca nadie estaría de acuerdo con un 90 por ciento de lo que pasa. Si todas las personas en todas partes conocieran esos hechos, específica e inmediatamente, la sociedad nunca aprobaría la distribución extraordinariamente desproporcionada de la riqueza, y mucho menos los medios por los cuales se ganó, o la manera en que se utiliza para ganar aún más.

Nada propicia con más rapidez la conducta adecuada que la exposición a la luz del escrutinio público. Ésta es la razón por la cuál las llamadas "Leyes Sunshine" han hecho tanto bien para disipar una fracción del horrible desorden del sistema político y gubernamental. Las audiencias públicas y la responsabilidad pública han avanzado un buen trecho en la eliminación de las clases de maniobras secretas que tuvieron lugar en los años veinte, treinta, cuarenta y cincuenta en los municipios y consejos escolares y recintos políticos, y, asimismo, en el gobierno nacional.

Ya es hora de sacar a la luz la forma en que se maneja la compensación de bienes y servicios en este planeta.

¿Qué estás sugiriendo?

No es una sugerencia es un desafío. Desafío al ser humano a tirar todo su dinero, todos sus papeles y monedas y unidades monetarias individuales, y a empezar de nuevo.

A elaborar un sistema monetario internacional que sea abierto, totalmente visible, rastreable de inmediato, y completamente explicable. A establecer un Sistema de Compensación Mundial por medio del cual se otorguen Créditos por servicios prestados y bienes producidos, y Débitos por servicios usados y productos consumidos.

Todo estaría en el sistema de Créditos y Débitos. Restituciones por inversiones, herencias, ganancias por apuestas, salarios y sueldos, propinas y gratificaciones, todo. Y nada podría comprarse sin los Créditos. No habría otra moneda negociable. Y los registros de todas las personas estarían abiertos al público.

Se ha dicho: muéstrame la cuenta bancaria de un hombre, y te mostraré al hombre. Este sistema se acerca a ese escenario. La población sabría, o al menos podría conocer bastante más acerca de lo que conoce ahora. Pero no sólo se sabría más acerca de cada uno; se sabría más acerca de todo. Más acerca de lo que las corporaciones pagan y gastan, y cual es el costo de cada producto, así como el precio. (¿Te puedes imaginar lo que harían las corporaciones si tuviesen que poner ambas cifras en cada etiqueta? ¡Disminuirían los precios! ¿Aumentaría la competencia, promovería el comercio justo? No te puedes imaginar las consecuencias de una disposición como ésa.

Bajo el nuevo Sistema de Compensación Mundial, SCM, la transferencia de Débitos y Créditos sería inmediata y totalmente visible. Es decir, cualquiera y todos podrían inspeccionar la cuenta de otra persona u organización en algún momento. Nada se mantendría en secreto, nada sería "privado".

Cada año, el SCM deduciría 10 por ciento de todas las utilidades de los ingresos de aquellos que voluntariamente solicitaran esa deducción. ¡No habría impuestos sobre la renta, no habría que presentar formas, no aparecerían deducciones, no se construiría una "escotilla de escape" ni se elaborarían medios para dificultar y confundir los datos! Puesto que todos los registros estarían abiertos, cualquier persona en la sociedad podría observar quien estaba eligiendo ofrecer 10 por ciento par el bien general de todos, y quién no. Esta deducción voluntaria se destinaría al apoyo de todos los programas y servicios del gobierno, de acuerdo con la votación del pueblo.

Todo el sistema sería muy sencillo y todo muy visible.

El mundo nunca estaría de acuerdo con un sistema de ese tipo.

Desde luego que no. ¿Y sabes por qué? Porque ese sistema haría imposible que las personas hicieran algo que no quisieran que supieran los demás. Sin embargo, ¿por qué querrían hacer algo así? Te diré la razón. Porque actualmente viven en un sistema social interactivo basado en "sacar ventaja", "obtener beneficio", "lograr lo máximo" y "la supervivencia del llamado más apto".

Cuando el principal objetivo y la meta primordial de la sociedad (como es el caso en todas las sociedades realmente iluminadas) sea la supervivencia de todos; el beneficio, igualmente, de todos; el suministro de una buena vida para todos, entonces desaparecerá la necesidad del secreto y los acuerdos callados y las maniobras bajo la mesa y el dinero que puede ocultarse.

¿Te das cuenta de cuanta corrupción antigua, por no hablar de injusticias e inequidades menores, se eliminarían por medio de la aplicación de este sistema?

El secreto aquí, el santo y seña aquí, es la visibilidad.

Vaya, que concepto. Qué idea. Visibilidad absoluta en la administración de nuestros asuntos monetarios. Sigo tratando de encontrar una razón por la cual eso estaría "mal", por qué no sería lo indicado, pero no puedo encontrar una.

Por supuesto que no puedes, porque tu no tienes nada que ocultar. ¿Pero te puedes imaginar lo que haría la gente del dinero y el poder en el mundo, y como protestaría, si pensara que cualquiera podría revisar, si mirara simplemente el fondo del asunto, cada movimiento, cada compra, cada venta, cada trato, cada acción corporativa y cada elección de precio y negociación de salarios, cada decisión, sea la que fuere?

Yo te digo: nada genera justicia con más rapidez que la visibilidad. Visibilidad es simplemente otra palabra para verdad.

Conoced la verdad, y la verdad os liberará.

Los gobiernos, las corporaciones, la gente de poder lo saben, y por esa razón nunca permitirán que la verdad - la verdad simple y evidente - sea la base de ningún sistema político, social o económico que inventen.

En las sociedades iluminadas no hay secretos. Todos saben lo que tienen los demás, lo que ganan los demás, lo que se pagan en salarios e impuestos y beneficios, el precio que impone cada corporación y lo que compra y vende y por cuánto y para cuánta utilidad y todo. TODO.

¿Sabes la razón por la cual esto sólo es posible en sociedades iluminadas? Porque en las sociedades iluminadas nadie está dispuesto a obtener algo, o a tener algo, a expensas de otro.

Es una forma radical de vivir.

Parece radical en las sociedades primitivas, sí. En las sociedades iluminadas parece obviamente adecuado.

Estoy intrigado con ese concepto de "visibilidad". ¿Podría extenderse más allá de los asuntos monetarios? ¿Podría también ser un santo y seña para nuestras relaciones personales?

Sería de esperarse.

Y si embargo, no lo es.

Como una regla, no. En tu planeta, todavía no. La mayoría de la gente aún tiene demasiado que ocultar.

¿Por qué? ¿De que se trata?

En las relaciones personales (y en todas las relaciones, en verdad) se trata de pérdida. Se trata de tener miedo a lo que se podría perder o dejar de ganar. Sin embargo, las mejores relaciones personales, y ciertamente las románticas más valiosas, son relaciones en las cuales cada uno conoce todo; en las cuales la visibilidad no es sólo el santo y seña, sino la única palabra; y en las cuales no hay secretos, sencillamente. En estas relaciones nada se retiene, nada se ensombrece o colorea, ni se oculta o disfraza. No hay nada que se deje fuera o de lo que no se hable. No hay conjeturas, ninguna participación en juegos; nadie está "engañando", nadie "dirige la situación", o "prevalece", o "deslumbra al otro".

Pero si cualquiera supiera todo lo que estamos pensando...

Espera. Esto no tiene nada que ver con carecer de intimidad mental, de espacio seguro en el cual moverte a través de tu proceso mental. No estoy hablando de eso.

Tiene que ver únicamente con ser abierto y honesto en sus tratos con otro. Tiene que ver, simplemente, con decir la verdad cuando hablas, y de no callar la verdad cuando sabes que debe decirse. Se trata de nunca mentir de nuevo, o ensombrecer, o manipular verbal o mentalmente, ni tergiversar tu verdad con los innumerables trucos que caracterizan el mayor número de las comunicaciones humanas.

Se trata de ser sincero, decir las cosas como son, sin tapujos. Tiene que ver con asegurarse de que todos los individuos cuentan con todos los datos y saben todo lo que tienen que saber sobre un asunto. Tiene que ver con justicia y apertura y... visibilidad.

Sin embargo, esto no significa que cada pensamiento, cada temor privado, cada recuerdo más oscuro, cada juicio efímero, opinión o reacción deba colocarse en la mesa para su discusión y examen. Eso no es visibilidad, es demencia, y te hará perder la cordura.

Estamos hablando de comunicación simple , directa, franca, abierta, honesta, completa. Sin embargo, es un concepto impresionante y que se usa muy poco.

Puedes decirlo de nuevo.

Sin embargo, es un concepto impresionante y que se usa muy poco.

Deberías haber estado en el vodevil.

¿Estás bromeando? Lo estoy.

Pero en serio, es una idea magnífica. Imagínate, una sociedad completa construida alrededor del Principio de la Visibilidad. ¿Estás seguro de que funcionaría?

Yo te digo: Mañana mismo desaparecerá la mitad de los males del mundo. La mitad de las preocupaciones del mundo, la mitad de los conflictos del mundo, la mitad del enojo del mundo, la mitad de la frustración del mundo.

Oh, al principio habría enojo y frustración, no te equivoques al respecto. Cuando por fin llegue la hora en que se descubra que a la persona promedio se le estafa impunemente, se le usa como un bien desechable, se le manipula, se le miente y se le engaña sin ningún recato, se originaría una buena cantidad de frustración y enojo. Sin embargo, la "visibilidad" limpiaría la mayor parte de eso en un término de 60 días; lo haría desaparecer.

Déjame invitarte de nuevo; sólo piensa en todo esto.

¿Crees que podrías vivir una vida como ésta? ¿No más secretos? ¿Visibilidad absoluta?

De no ser así, ¿por qué no?

¿Qué ocultas a otros que no quieres que sepan?

¿Qué dices a otras personas que no es verdad?

¿Qué no dices que sí es la verdad?

¿La mentira por omisión o comisión ha llevado al mundo a las condiciones que realmente se quieren? ¿La manipulación (del mercado, de una situación particular, o de una persona simplemente), por medio del silencio y el secreto, nos beneficia sin duda alguna? ¿De veras la "privacidad" es lo que hace que funcionen los gobiernos, las corporaciones y las vidas individuales?

¿Qué sucedería si todos pudiesen ver todo?

Aquí nos encontramos con una ironía. ¿No ves que eso es lo que temes acerca de tu primer encuentro con Dios? ¿No te das cuenta de que temes que el concierto termine, el juego se acabe, el baile concluya, el boxeo finalice, y la larga, larga estela de engaños, grandes y pequeños, llegue literalmente a un punto muerto?

Sin embargo, la buena noticia es que no hay razón para temer, ninguna causa para tener miedo. Nadie te va a juzgar, nadie te va a calificar de "malo", nadie te va a lanzar al eterno fuego del infierno.

(Y los católicos romanos ni siquiera irán al purgatorio.)
(Y los mormones no quedarán atrapados para siempre en el cielo más bajo, imposibilitados para tener acceso al "cielo más alto", ni se les etiquetará como Hijos de la Perdición, ni se desvanecerán para siempre en dominios desconocidos.)
(Y los...)

Bueno ya todos captaron el punto. Cada uno construye, en la estructura de su propia teología particular, alguna idea, algún concepto del Peor Castigo de Dios. Y detesto decir esto, porque veo que les divierten los dramas de todas esas representaciones, pero... ese castigo no existe.

Es factible que cuando pierdan el miedo a que la vida se vuelva totalmente visible en el momento de la muerte, puedan superar el temor a que la vida se vuelva completamente visible mientras la están viviendo.

¿No sería algo...?

Sí, en efecto. Por lo tanto, he aquí la fórmula que te ayudará a empezar. Regresa al principio de este conversacion y revisa de nuevo los Cinco Niveles de Veracidad. Toma la determinación de memorizar este modelo y ponlo en práctica. Busca la verdad, di la verdad, vive la verdad cada día. Haz esto contigo mismo y con cada persona con cuya vida te vincules. Después, prepárate para estar desnudo. Prepárate para la visibilidad.

Se siente espeluznante. Se siente realmente espeluznante.

Analiza a qué le temes.

Tengo miedo de que todos me abandonen. Tengo miedo de no agradarle a nadie.

Ya veo. ¿Sientes que tienes que mentir para agradar a los demás?

No mentir, exactamente. Sólo omitir el decir todo.

Recuerda lo que dije antes. No se trata de revelar cada sentimiento pequeño, pensamiento, idea, temor, recuerdo, confesión, o lo que sea. Se trata simplemente de decir siempre la verdad, mostrándote a ti mismo por completo.

Con tu ser más querido puedes estar físicamente desnudo, ¿no es así?

Sí.

¿Entonces, por que no puedes también estar desnudo emocionalmente?

Lo segundo es mucho más difícil que lo primero.

Lo entiendo. Sin embargo, ése no es motivo para no recomendarlo, ya que las recompensas son enormes.

Bueno, ciertamente has expuesto algunas ideas interesantes. Abolir las agendas ocultas, construir una sociedad sobre la visibilidad, decir la verdad todo el tiempo a todos acerca de todo. ¡Uau!

Sobre este puñado de conceptos se han construido sociedades enteras. Las sociedades iluminadas.

Yo no he encontrado ninguna.

No hablo de tu planeta.

Oh.

Ni siquiera de este sistema solar.

OH.

Pero no tienes que salir del planeta o salir de tu casa siquiera para empezar a experimentar cómo sería ese sistema del Pensamiento Nuevo. Comienza con tu propia familia, en tu propio hogar. Si eres dueño de un negocio, empieza con tu propia compañía. Diles a todos los que integran tu empresa cuánto ganas exactamente, cuanto está ganando y gastando la compañía, y cuánto gana cada uno de los empleados. Les producirás una conmoción de todos los demonios. Si todo aquel que posee una compañía hiciera esto, el trabajo ya no sería un infierno viviente para tantos, puesto que, automáticamente, en el lugar de trabajo habrá un mayor sentido de equidad, de juego limpio, y una compensación adecuada.

Diles a tus clientes cuánto te cuesta exactamente proporcionar un producto o servicio. Coloca estas dos cifras en la etiqueta de precio: el costo y el precio. ¿Aún podrías estar orgulloso de lo que pides? ¿Temes que alguien, si conociera tu relación costo/precio, pudiera pensar que lo estás "estafando"? Si es así, revisa para ver qué clases de ajustes quieres hacer en tus precios para regresarlos a la esfera de la justicia básica, en vez de "obtén lo que puedas mientras la ganancia sea buena".

Te desafío a hacer esto. Te desafío.

Se requerirá un cambio completo en tu pensamiento. El interés por tus consumidores o clientes tendrá que ser de la misma magnitud que el interés por ti mismo.

Sí, puedes empezar a construir esta Nueva Sociedad ahora mismo, aquí, el día de hoy. La elección es tuya. Puedes continuar apoyando al viejo sistema, al paradigma presente, o puedes incendiar la senda y mostrar a tu mundo un nuevo camino.

Tú puedes ser el nuevo camino. En todo. No sólo en los negocios, no sólo en tus relaciones personales, no sólo en la política o la economía, o en la religión, o en este o aquel aspecto de la experiencia de la vida en su conjunto. En todo.

Tú puedes ser el nuevo camino. Sé el camino más elevado. Sé el camino más grandioso. Entonces podrás decir, con toda la verdad: "Yo soy el camino y la vida. Seguidme".

¿Si el mundo entero te siguiera, estarías satisfecho con el nuevo giro que le diste?

Dejemos que esa sea tu pregunta del día.


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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Vie Jul 01, 2011 12:24 am

Escuché Tu desafío, lo escuché muy bien. Por favor, dime ahora más sobre la vida en este planeta en una escala mayor. Dime cómo un país puede vivir con otro de modo tal que "ya no haya guerras".

Siempre habrá desacuerdos entre las naciones, ya que el desacuerdo es simplemente un signo - y un signo saludable, por cierto - de individualidad. Sin embargo, la resolución violenta de desacuerdos es un signo de inmadurez extrema.

No hay razón alguna en el mundo que justifique evitar la solución violenta, considerando la buena voluntad de las naciones para evitarla.

Podría pensarse que el costo enorme en muertes y destrucción podría ser lo suficientemente grande como para producir esta buena voluntad, pero tratándose de culturas primitivas, como la de ustedes, no es así. En la medida en que pienses que ganarás una discusión, la tendrás. En la medida en que se piense que se ganará una guerra, se tendrá una guerra.

¿Cuál es la respuesta a todo esto?

No tengo una respuesta, sólo tengo...

¡Lo sé, lo sé! Una observación.

Sí. Te diré lo que observé antes. Podría ser una respuesta a corto plazo para establecer lo que algunos llaman un gobierno mundial, con una instancia jurídica que resolviera las desavenencias (un tribunal cuyos veredictos no podrían ser pasados por alto, como ocurre hoy en día con el Tribunal Internacional de Justicia) y una fuerza global para el mantenimiento de la paz que garantiza que ninguna nación, por poderosa que sea y por mucha influencia que tenga, pueda agredir a otra.

Sin embargo, habrá que entender que no terminará la violencia en la Tierra. La fuerza de paz podría necesitar usar la violencia para evitar que alguien lo haga. Como observamos en temas anteriores, el no detener a un déspota alienta a otros déspotas. En ocasiones el único medio de evitar una guerra es librar una guerra. En ocasiones será necesario hacer lo que no queremos hacer para asegurarnos de que ya no tendremos que hacerlo de nuevo. Esta contradicción aparente es parte de la Divina Dicotomía, según la cual en ocasiones el único modo de que algo Sea - en este caso, "ser pacífico" - implicaría, al principio, ¡no serlo!

En otras palabras, a menudo el único modo de conocer Lo Que Eres es obrar como Lo Que No Eres.

Es una verdad observable que en este mundo el poder no puede descansar desproporcionadamente en manos de una sola nación, sino que debe distribuirse en el grupo total de naciones que existen en el planeta. Sólo de esta manera podrá el mundo alcanzar finalmente la paz, descansando en la firme seguridad de que ningún déspota, no importa lo grande y poderosa que sea su nación, podrá jamás violar los territorios de otros países ni amenazar sus libertades.

Tampoco necesitarían ya las naciones pequeñas depender de la buena voluntad de las naciones grandes, como ocurre actualmente, que con frecuencia tienen que ofrecer sus propios recursos e inclusive sus mejores tierras para la instalación de bases militares extranjeras como único modo de ganar ese apoyo. Con este nuevo sistema, la seguridad de las naciones pequeñas estaría garantizada no por aquellas a las que se sometan, sino por aquellas que las respalden.

Todas las 160 naciones se levantarían en caso de que una sola fuera invadida. Todas esas 160 naciones dirían "¡No!" cuando a una nación se le violara o amenazara en cualquier forma.

Análogamente, ya no tendría vigencia la coacción económica, el chantaje a los países por medio de ciertas acciones por parte de sus asociados comerciales mayores, que los obligan a obedecer ciertos "lineamientos" a cambio de ayuda, o las fuerzan a actuar de cierta manera para ser calificadas dignas de ayuda humanitaria simple.

Sin embargo, no faltaría quién arguyera que un sistema de gobierno mundial erosionaría la independencia y la grandeza de naciones individuales. La verdad es que las engrandecería, y eso es precisamente lo que temen las naciones desarrolladas, cuya independencia está asegurada por el poderío, no por la ley de la justicia. Para entonces, tales naciones mayores ya no serían las únicas que lograran abrirse paso automáticamente, sino que las consideraciones y elementos de justicia de todas las demás se escucharían igualmente. Y las grandes naciones no podrían controlar y atesorar los recursos del mundo, sino que estarían obligadas a compartirlos con más equidad, a hacerlos accesibles cuando tuviesen la posibilidad de ello y a proporcionar ayuda y beneficios más uniformemente a los pueblos de todo el mundo.

Un gobierno mundial nivelaría el terreno de juego - y esta idea, al mismo tiempo que impulsaría la marcha hacia el seno del debate sobre la dignidad humana básica, sería una anatema para los más ricos del mundo, que quieren que los que "nada tienen" tracen como puedan sus propios destinos -, desentendiéndose, por supuesto, del hecho de que "los que tienen" controlan todo lo que buscan los demás.

Sin embargo, parece que estamos hablando de la redistribución de la riqueza: ¿Cómo podríamos mantener el incentivo de los que quieren más, y están dispuestos a trabajar para tenerlo, si saben que deben compartirlo con aquellos a quienes no les interesa el trabajo duro?

En primer lugar, no solamente se trata de determinar quiénes quieren "trabajar duro" y quiénes no. Se trata de un modo en verdad simplista de esgrimir el razonamiento (usualmente, construido de ese modo por los que "tienen"). Con frecuencia, es más bien una cuestión de oportunidad, no de buena voluntad. Por consiguiente, el trabajo verdadero y el principal en la reestructuración del orden social es asegurara que cada persona y cada nación tengan iguales oportunidades.

Lo cual nunca ocurrirá mientras que aquellos que actualmente poseen y controlan el mayor volumen de la riqueza y de los recursos del mundo, se aferren a ese control.

Sí. Hable de México y sin querer vapulear a ninguna nación, considero que este país ofrece un ejemplo excelente de tal situación. Un puñado de familias ricas y poderosas controlan la riqueza y los recursos del país desde hace 40 años. Las "elecciones" en esta llamada Democracia Occidental son una farsa porque las mismas familias han controlado a lo largo de varios decenios el mismo partido político, asegurándose virtualmente que no tendrán oposición. ¿Resultado? "Los ricos se hacen más ricos y los pobres se hacen más pobres".

Si los salarios pasaran de $1.75 a un atractivo impulso de $3.15 la hora, el punto decimal marcaría cuánto han hecho los ricos a favor de los pobres en cuanto a proporcionarles trabajos y oportunidades de desarrollo económico. El caso es que los únicos que avanzan en este escenario son los ricos - los industriales y los dueños de negocios que venden sus mercancías en los mercados nacional y mundial logrando enormes utilidades, dado el bajo costo de su mano de obra.

Los ricos de Estados Unidos saben que esto es verdad, razón por la que numerosas compañías ricas y poderosas instalan sus plantas y fábricas en México, China y en otros países en los cuales los salarios son irrisorio, pero se consideran una gran oportunidad para los campesinos. Entre tanto, los trabajadores se desempeñan en condiciones insalubres y sin ninguna seguridad, pero los gobiernos locales, controlados por un puñado de políticos que se benefician con las utilidades de estas empresas, imponen pocas regulaciones.

No existen normas de sanidad y seguridad, ni protección ambiental, desconocidas en los lugares de trabajo.

No se da atención a las personas, ni tampoco a la Tierra. Hay regiones en las cuales los obreros construyen casas de cartón cerca de ríos, en los cuales lavan su ropa y, con frecuencia, realizan en ellos o en sus cercanías sus necesidades fisiológicas, ya que se carece de instalaciones sanitarias.

Esta absoluta falta de interés por la suerte de las masas crea una población que no puede consumir muchos de los productos que manufactura. Pero ello importa muy poco a los dueños de las fábricas, quiénes trasladan su mercancía a naciones cuyos habitantes poseen mayor capacidad de compra.

Sin embargo, creo que tarde o temprano esta espiral se volverá en sentido inverso y las consecuencias serán devastadoras. No nada más en México, sino en cualquier lugar en que los humanos sean explotados.

Revoluciones y guerras civiles son inevitables, así como las guerras entre las naciones mientras los que "tienen" sigan explotando a los que "no tienen", con el disfraz de proporcionarles oportunidades.

Aferrarse a la riqueza y a los recursos se ha institucionalizado de modo tal, que hoy el modelo parece aceptable aún para algunas personas de amplio criterio, que ven en él simplemente una economía de mercado abierto.

El caso es que solamente el poder en manos de las personas y de las naciones ricas del mundo permite que este engaño, que esta ilusión de justicia, sea posible. Ciertamente, no es justo que las mayorías estén sometidas y, no obstante, deseen lograr lo que ya tienen ahora las naciones poderosas.

El sistema de gobierno que describí cambiaría drásticamente el equilibrio de poder y lo quitaría a los ricos para darlo a los pobres, obligando así a que los recursos sean compartidos con más justicia.

Eso es lo que temen los poderosos.

Sí. La solución a corto plazo al crecimiento del mundo podría muy bien ser una nueva estructura social, un gobierno nuevo y de corte mundial. Entre los lectores habrá líderes con la perspicacia y el valor suficientes para proponer el comienzo de este orden mundial nuevo.

George Busch (padre), a quién la historia juzgará como un hombre de mayor sapiencia, visión, compasión y valor que la sociedad contemporánea hubiera querido admitir, fue un líder así. También lo fue Mijail Gorbachov, presidente del Soviet Supremo de la URSS, el primer jefe de estado comunista en ganar el Premio Nobel de la Paz, hombre que propuso enormes cambios políticos que dieron fin, de hecho, a la llamada Guerra Fría.

En el mismo plano se sitúa el presidente Carter, que indujo a Menajem Begin y a Anwar el-Sadat a firmar acuerdos que nadie antes había jamás soñado, y que, mucho después de su gestión presidencial, evito en el mundo la confrontación violenta una y otra vez mediante la enunciación simple de una verdad igualmente simple. Ningún punto de vista u opinión es más valioso que otro para ser escuchado; ningún ser humano tiene menos dignidad que otro.

No deja de ser interesante que estos valerosos líderes, que en su tiempo libraron al mundo de la guerra, y apoyaron y propusieron grandes movimientos contra la estructura política prevaleciente, actuaron solamente por un plazo breve, ya que los desplazaron aquellos a quienes habían querido elevar. Increíblemente populares en todo el mundo, en sus países fueron rotundamente rechazados. Se dice que nadie es profeta en su tierra.

En el caso de estos hombres, ello se debió a que su visión estaba a miles de kilómetros delante de sus pueblos, los cuales sólo podían ver intereses muy limitados y circunscritos, y únicamente imaginar las pérdidas resultantes de esas visiones amplias.

Del mismo modo, todos los líderes que se atrevieron a apretar el paso y a querer dejar atrás la opresión de los poderosos, acabaron siendo vejados y desalentados.

Por consiguiente, la situación no cambiará sino hasta que se aplique una solución a largo plazo que no es política. Esta solución a largo plazo, la única que es real, es una Nueva Consciencia y una Nueva Percepción. Una percepción de Unidad y una consciencia de Amor.

El incentivo para tener éxito, para hacer lo mejor de la propia vida, no debe ser un premio o recompensa económica o materialista. No se trata de eso. La mala colocación de esta prioridad crea todos los problemas de que nos hemos ocupado aquí.

Cuando el incentivo de grandeza no sea económico, cuando la seguridad económica y las necesidades materiales estén garantizadas para todo el mundo, entonces el incentivo no desaparecerá, pero sí será diferente, aumentará en cuanto a vigor y a determinación, y producirá grandeza verdadera, no el tipo de "grandeza" transparente y transitoria que producen los incentivos actuales.

Pero, ¿por qué vivir una vida mejor, crear una vida mejor para nuestros hijos no es un buen incentivo?

"Vivir una vida mejor" es un buen incentivo. Crear una "vida mejor" para nuestros hijos es un buen incentivo, pero cabe preguntarnos: ¿qué crea una "vida mejor"? ¿Cómo defines "lo mejor"? ¿Cómo defines "vida"?

Si defines "mejor" como mayor, buenísimo, más dinero, poder, sexo y posesiones (casas, automóviles, ropa, colecciones de CD, etcétera)... y si defines a la "vida" como el período que transcurre entre el nacimiento y la muerte en su existencia actual, entonces no estarás haciendo nada para salir de la trampa que creó la propia situación de este planeta.

Pero si defines "mejor" como una experiencia más amplia y como una experiencia más generosa de nuestro grandioso Estado del Ser, y a la "vida" como un proceso de Ser eterno, constante, sin fin, lo más probable es que hallemos nuestro camino.

Una "vida mejor" no se crea mediante la acumulación de bienes materiales. Casi todos lo saben, todos dicen que lo entienden, pese a lo cual sus vidas - y las decisiones que toman y que los impulsan - tienen mucho que ver con esos bienes.

Se esfuerzan por tener cosas, trabajan por ellas, y cuando consiguen lo que quieren, nunca lo dejan ir. El incentivo para la mayo parte de la humanidad es lograr, adquirir, obtener cosas. Aquellos a quienes no les interesan, las dejan ir con facilidad.

Debido a que nuestro actual incentivo de grandeza está relacionado con la acumulación de todo aquello que el mundo nos ofrece, lograrlo implica diversas etapas de lucha. Grandes porciones de la población siguen esforzándose por lograr la simple supervivencia física. Cada día está lleno de momentos de ansiedad, de medidas desesperadas. La mente se enfoca en cuestiones básicas, vitales. ¿Tendremos suficiente comida? ¿Abrigo, protección? ¿No pasaremos frío? Masas enormes siguen preocupándose diariamente por estas cuestiones; son millares las que mueren cotidianamente sólo por falta de comida.

Cantidades menores de personas pueden sobrevivir razonablemente con los elementos básicos de sus vidas, pero luchan por conseguir más, una pequeña cantidad de seguridad, un hogar decoroso, un mañana mejor. Trabajan duro, se esfuerzan por el como y el si seguir adelante. Su mente está ocupada con consideraciones urgentes, dolorosas.

Son muchísimo menos los que tienen todo lo que necesitan, ciertamente, todo aquello que los otros dos grupos anhelan, pero, es sorprendente, muchos de este último grupo siguen pidiendo más todavía.

Sus mentes están preocupadas con retener todo aquello que han adquirido y con acrecentar lo que tienen.

Ahora bien, además de estos tres grupos, hay un cuarto. Es el menos numeroso. De hecho es muy pequeño. Este grupo se ha liberado de la necesidad de las cosas materiales. Le importan la verdad espiritual, la realidad espiritual, la experiencia espiritual.

Los miembros de este grupo ven la vida como un encuentro espiritual, como un viaje del alma. Responden a todos los hechos humanos dentro de ese contexto. Retienen a toda la experiencia humana en el seno de ese paradigma. Su lucha tiene que ver con la búsqueda de Dios, con la realización del Yo y con la expresión de la verdad.

Conforme evolucionan, esta lucha deja de ser una lucha y se convierte en un proceso, un proceso de Autodefinición (no autodescubrimiento), de Crecimiento (no aprendizaje), de Ser (no hacer).

La razón de buscar, esforzarse, indagar, trabajar duro y tener éxito se torna totalmente diferente. Cambió la razón de hacer algo, y con ello cambia igualmente el hacedor. La razón se convierte en el proceso, y el hacedor se convierte en ser pleno. Sea como fuere, antes, la razón para alcanzar, para luchar, para trabajar duro toda nuestra vida fue proporcionarnos cosas materiales; ahora la razón es experimentar cosas celestiales.

Dado que anteriormente los intereses fueron sobre todo intereses del cuerpo, ahora los intereses son principalmente el alma.

Todo se mueve, todo cambia. Al cambiar el propósito de la vida, consiguientemente cambia la propia vida.

El "incentivo de grandeza" cambió, y, así, desaparece la necesidad de codiciar, de adquirir, de proteger y de aumentar nuestras posesiones mundanas.

La grandeza ya no se mide por cuanto se acumula. Aplicándolo al mundo, los recursos se considerarían correctamente como pertenecientes a todos los habitantes de la Tierra. En un mundo bendecido con abundancia suficiente, se satisfarían las necesidades básicas de todos.

Todo el mundo lo querría así. Ya no habría necesidad de someter a alguien a un impuesto involuntario. Todos cederían voluntariamente 10 por ciento de sus cosechas y de su abundancia para programas de apoyo a quienes tienen menos. Ya no se vería que otros murieran de hambre por falta de comida; la cuestión sería contar con suficiente buena voluntad para crear un mecanismo político por medio del cual la gente pudiera obtener alimento.

Obscenidades morales como las que son comunes en esta sociedad primitiva borrarán para siempre el mismo día en que se cambie el incentivo por grandeza y la definición de él.

He aquí el nuevo incentivo: Volver a ser aquello para lo que fueron creados, nada menos que la imagen física de la Deidad Misma.

Cuando ustedes decidan ser Quiénes Son Realmente - Dios hecho manifiesto -, nunca más obrarán de un modo impío, malvado. Ya no será necesario que usen letreros en las defensas de sus automóviles que digan:

DIOS ME LIBRE DE TUS SEGUIDORES


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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Sáb Jul 09, 2011 3:23 pm

Veamos si estoy entendiendo bien. Aquí, lo que parece surgir es una visión ecuménica, un modo de ser universal de igualdad y ecuanimidad, en el cual todas las naciones se sometan a un gobierno global y en el que todos compartan las riquezas del mundo.

Recuerda que cuando hablamos de igualdad, hablábamos de oportunidad igual, no de igualdad de hecho. La "igualdad" real nunca se logrará, por lo cual debemos estar agradecidos.

¿Por qué?

Porque igualdad es uniformidad, y lo último que el mundo necesita es uniformidad.

No, no estoy proponiendo un mundo de autómatas, cada uno de los cuales reciban dotaciones idénticas de un Gobierno Central Prepotente.

Hablo de un mundo en el que se garanticen dos aspectos:

1. La satisfacción de las necesidades básicas.
2. La oportunidad de desarrollo.

Con todos los recursos del mundo, con toda la abundancia que existe, no han logrado administrar estas dos cuestiones tan sencillas. En vez de eso, millones de personas están atrapadas en el nivel más bajo de la escala socioeconómica y conciben una visión del mundo que sistemáticamente los mantiene ahí. Ustedes mismos permiten que mueran millones cada año por carecer de lo básico.

Pese a la magnificencia del mundo, no han hallado el camino hacia lo suficientemente magnífico para evitar que sigan ocurriendo muertes por hambre y, mucho menos, para evitar que dejen de matarse entre sí. Incluso permiten que los niños fallezcan de desnutrición ante ustedes. En realidad se permite que ello suceda, o se da muerte a otros porque están en desacuerdo con otros.
Son primitivos.


Y creemos que estamos muy adelantados.

La primera característica de una sociedad primitiva es que piensa que es avanzada. La primera señal de una consciencia primitiva es que piensa que es iluminada.

Resumamos. El modo en que lograremos ascender al primer peldaño para garantizar esos dos aspectos fundamentales para cada quién...

Es mediante dos cambios, dos variaciones: una en el paradigma político y otra en el espiritual.

El movimiento hacia un gobierno unificado incluiría un tribunal mundial suficientemente poderoso para resolver disputas internacionales, y una fuerza de paz que dé poder a las leyes por cuyo medio resuelvan gobernarse.

El gobierno del mundo incluiría un Congreso de Naciones - dos representantes por cada país de la Tierra - y una Asamblea del Pueblo con representación proporcional directa de los habitantes de cada nación.

Exactamente en la forma en que el gobierno de Estados Unidos está constituido, con dos cámaras, una de las cuales da representación proporcional y otra da igualdad de voto a todos los estados.

Sí. La constitución de Estados Unidos la inspiró Dios.

Este mismo equilibrio de poderes se encontrará en la constitución del nuevo mundo.

Habrá, igualmente, una rama ejecutiva, una legislativa y una judicial.

Cada nación mantendría su policía interna de paz, pero todos los ejércitos nacionales serían disueltos, análogamente a como los estados individuales licenciarán a sus ejércitos y armadas a favor de una fuerza pacificadora federal que sirviera a todo el grupo de estados que llamamos hoy en día una nación.

Las naciones se reservarían el derecho de formar y hacer llamar su propia milicia al instante, tal como los estados tienen el derecho constitucional de mantener y activar una milicia estatal.

Y, también como lo hacen los estados ahora, cada uno de los 160 estados nacionales de la unión tendría el derecho a separarse si contara con el voto del pueblo. (Sin embargo, ¿por qué razón querrían hacerlo si estarían más seguros y tendrían más abundancia que nunca antes?)

Y, una vez más para aquellos que son lentos: ¿qué produciría una federación mundial unificada?

1. El final de las guerras entre naciones y el arreglo de las disputas por medio de la violencia y la muerte.

2. El final de la pobreza abyecta, de la muerte por hambre, la explotación en masa de las personas y de los recursos, por parte
de quienes tienen el poder.

3. Poner fin a la destrucción ambiental sistemática de la Tierra.

4. Escapar de la interminable lucha de Mayor, Mejor, Más.

5. Una oportunidad - en verdad igual - para que todo ser humano pueda acceder a la más elevada expresión del Yo.

6. Poner fin a todas las limitaciones y discriminaciones que frenan a la gente, sea en sus hogares, en el lugar de trabajo, en el
sistema político o en sus relaciones sexuales personales.

¿Requeriría Tu nuevo orden mundial redistribuir la riqueza?

No requeriría nada. Produciría, voluntaria y casi automáticamente, una redistribución de recursos.

A todos se les ofrecería una educación más apropiada, por ejemplo. A todos se les ofrecería la oportunidad abierta de usar esa instrucción en el lugar de trabajo, seguirían carreras que les produjeran alegría.Reduccioendose asi las muertes por infartos pues mas de dos tercios de los que sufren infartos reconocen que no desarrollan un trabajo que los reconfortan espiritualmente.

A todos se les garantizaría el acceso a la atención médica cuando y cómo la necesitaran.

A todos se les garantizaría no padecer hambre ni tener que vivir sin vestido ni techo.

A todos se les permitiría vivir con dignidad, de modo que la supervivencia dejaría de ser para siempre un problema, y las comodidades y los elementos básicos estarían al alcance de todos los seres humanos.

¿Aun cuando nada hicieran para ganárselos?

La idea de que ello deba ganarse es la base del pensamiento de que hay que ganarse el camino al cielo. Sin embargo, no podrás ganar tu camino a la gracia de Dios, ni tampoco te verás obligado a hacerlo, porque ya estás ahí. Esto es algo que no puedes aceptar, por que es algo que no puedes dar. Cuando aprendas a dar incondicionalmente (es decir, a amar incondicionalmente), entonces habrás aprendido a recibir incondicionalmente.

Esta vida fue creada como un vehículo por cuyo medio puedas experimentar eso.

Esfuérzate por asimilar este pensamiento: Las personas tienen derecho a la supervivencia básica. Aun cuando no hagan nada. Aun cuando no aporten nada. La supervivencia con dignidad es uno de los derechos básicos de la vida. Te he dado suficientes recursos para que lo garantices a todo el mundo. Lo único que necesitas hacer es compartir.

Pero, entonces, ¿qué va a impedir que la gente desperdicie su vida en asuntos intrascendentes o acopiando "ventajas"?

Primero que nada, no te corresponde juzgar que es desperdiciar una vida. ¿Se desperdicia una vida si la persona no hace otra cosa que pensar en poesía durante 70 años, y luego se presenta con un solo soneto que abre una puerta al entendimiento y la iluminación de millones de personas? ¿Se desperdicia una vida si la persona miente, engaña, hace proyectos, causa daño, manipula o arruina a otros la vida, pero al fin recuerda algo de su verdadera naturaleza como resultado de ello, y recuerda, probablemente, algo que ha tratado de recordar durante muchísimos años, y de este modo evoluciona y llega al Nivel siguiente? ¿Fue "desperdiciada" esa vida?

No te corresponde juzgar el viaje de otra alma. Lo que sí te es propio, es decidir Quién Eres, no quién es o ha podido ser otro. Así, al planteamiento de qué evitará que los demás simplemente desperdicien sus vidas en la intrascendencia o reuniendo "ventajas", la respuesta es: nada.

Pero, ¿es que en verdad Tú crees que esto funcionaría? ¿No crees que quienes están aportando acabarán resentidos con quienes no aportan nada?

Sí, ello ocurriría si no están iluminados. Sin embargo, los iluminados verán a los que no contribuyen, con una gran compasión, no con resentimiento.

¿Compasión?

Sí, porque los que dieran sabrían que los que no contribuyen estarían perdiendo la mejor oportunidad y la gloria más amplia: la oportunidad de crear y la gloria de experimentar la idea más elevada de Quiénes Son Realmente. Y también sabrían que este "castigo" sería por su pereza, si efectivamente se requiriera "castigarlos", más ello no ocurrirá.

Pero, ¿no sucedería que quienes en verdad aporten se molesten al ver que los frutos de su trabajo van a dar a manos de los perezosos?

No me has escuchado. A todos se les darán porciones mínimas de supervivencia. Aquellos que tienen más tendrán ocasión de contribuir con 10 por ciento de sus ingresos para permitir que esto sea posible.

Y, respecto a decidir montos, el mercado abierto determinaría el valor de la aportación de cada quién, tal como se hace en tu país.

Entonces, ¡habría aún "ricos" y "pobres", tal como ahora! Eso no es igualdad.

Es igualdad de oportunidades, ya que todo el mundo tendría la oportunidad de vivir una existencia básica sin preocupaciones de supervivencia. Y a todo el mundo se le daría una oportunidad igual de adquirir conocimientos, de desarrollar aptitudes y de usar sus talentos naturales en el Lugar de la Alegría.

¿El lugar de la alegría?

Así se le llamaría al "lugar de trabajo".

Pero, ¿habría envidias?

Envidias, sí; celos, no. La envidia es una emoción natural en el sentido de que nos insta a buscar más, no en el sentido de resentirse porque otros tienen. Es el caso del niño de dos años que suspira por alcanzar el picaporte que su hermano mayor si alcanza. No hay nada malo en ello. La envidia en ese sentido no tiene nada de malo. Es un motivador, un deseo puro, da nacimiento a la grandeza.

Por otra parte, los celos son una emoción hija del temor, que nos hace desear que los demás tengan menos. Es una emoción que suele basarse en la amargura. Es hija de la ira y a ella conduce. Y mata. Los celos pueden matar. Todo aquel que ha estado en un triángulo de celos, lo sabe.

Los celos matan, la envidia hace nacer.

A los envidiosos se les dará oportunidad de tener éxito a su modo. Nadie los detendrá, económica, política y socialmente. No por razón de raza, género u orientación sexual. No por razón de nacimiento, condición de clase o edad. No por ninguna razón en absoluto. La discriminación por cualquier razón sencillamente no se toleraría.

Y, sin embargo, seguiría habiendo "ricos" y "pobres", pero no "indigentes y famélicos".

Como ves, no se retira el incentivo de la vida... simplemente la desesperación.

¿Pero qué garantizará que tendremos suficientes aportadores para "dar" a los que no contribuyan?

La grandeza del espíritu humano.

Oh.

Contrariamente a lo espantoso que crees que sería todo, la persona promedio no se sentirá satisfecha con niveles de subsistencia y nada más. Todo el incentivo de grandeza se transformará cuando el segundo paradigma - el espiritual - cambie también.

¿Qué causará este cambio? Es algo que no ha ocurrido en 2000 años de historia...

Digamos dos mil millones de años de historia...

¿Por qué debería ocurrir ahora?

Porque con el cambio que implica dejar de preocuparse por la supervivencia material - con la eliminación de la necesidad compulsiva de triunfar para adquirir una cantidad mínima de seguridad - no habrá otra razón de logro; los intereses se enfocarán en otras direcciones y no se buscará ser magnífico, para opacar a otros, sino que se buscará ¡la experiencia de la magnificencia por ella misma!

¿Y será motivación suficiente?

El espíritu humano se yergue; no se desploma ante el rostro de una verdadera oportunidad. El alma busca una experiencia más elevada de sí misma, no una experiencia inferior. Todo aquel que haya experimentado la magnificencia verdadera, aunque sea por un momento, sabe lo que es esto.

¿Y qué decir sobre el poder? En este reordenamiento especial, seguirá existiendo el exceso de riqueza y de poder.

Las percepciones financieras serían limitadas.

Bueno, aquí vamos. ¿Quieres explicar cómo ocurriría esto antes de que yo explique por qué no ocurriría?

Sí. Así cómo habrá limites inferiores de ingresos, también habrá límites superiores. Primeramente, casi todo el mundo pagará 10 por ciento de sus ingresos al gobierno mundial. Ésta es la deducción voluntaria que mencioné antes.

Sí... la antigua propuesta de "igualdad de impuestos".

En la sociedad actual se requeriría adoptar la forma de un impuesto porque no están lo suficientemente iluminados para ver que esa deducción voluntaria para el bien común de todos es para el mejor interés de todos. Sin embargo, cuando se dé el cambio en la consciencia, la deducción será abierta, interesada en los demás y se ofrecerá libremente como algo apropiado.

Tengo que decirte algo. ¿Me permites interrumpirte para hacer un comentario?

Sí, adelante.

Esta conversación me parece ya muy extraña. Nunca imaginé dialogar con Dios y que sus palabras fueran para recomendar políticas o modos de actuar. Quiero decir, ¡cómo convenzo a la gente de que Dios se inclina por el impuesto raso!

Veo que insistes en interpretarlo como un "impuesto", pero lo entiendo, porque el concepto de ofrecer simplemente 10 por ciento de lo que se tiene parece en verdad muy extraño para ti. Sin embargo, ¿por qué te parece tan difícil creer que yo tenga ideas al respecto?

Pensé que Dios no juzgaba, que no opinaba, que no le interesaban estos temas.

Permíteme aclarar esto. En nuestra conversación anterior, respondí a toda clase de preguntas. Preguntas sobre que hace que las relaciones funcionen, sobre el modo de vida apropiado, inclusive sobre dieta. ¿Cómo difiere esto de lo otro?

No lo sé. Me parece diferente. ¿ES que tienes en realidad un punto de vista político? ¿Eres republicano? ¡Que verdad surge de este conversatorio! ¡Dios es republicano!

¡Buen Dios! ¿Preferirías que fuera demócrata?

Ingenioso. No, preferiría que fueras apolítico.

Soy apolítico. No tengo ningún punto de vista político sobre nada.

Algo así como Bill Clinton.

¡Vaya! ¡Ahora te muestras agudo! Me gusta el buen humor, ¿y a ti?

No esperaba que Dios bromeara o que fuera político.

O que tuviera otro rasgo humano, ¿verdad?
Muy bien, permíteme colocar una vez más este conversatorio, en el contexto en el que puedas entender. No tengo preferencia en cuanto a la forma en que los seres humanos conducen su vida. Mí único deseo es que se experimenten plenamente como seres creativos, de modo que puedan saber Quienes Son Realmente.

Magnífico. Lo entiendo. Hasta aquí, vamos bien.

Todas las preguntas que he contestado aquí, y todas las que respondí en el primer volumen las escuche y respondí en el contexto del cual tú, como ser creativo, dices estar esforzándote por ser y hacer. Por ejemplo, en el otro libro quisiste que te dijera como proceder para tener buenas relaciones. ¿Te acuerdas?

Sí, por supuesto.

¿Te parecieron muy problemáticas mis contestaciones? ¿Te pareció difícil creer que yo tuviera un punto de vista al respecto?

Nunca pensé en ello. Simplemente, leí las respuestas.

Sin embargo, adaptaba Mis palabras al contexto de tus preguntas. Es decir, dado que tú deseabas ser u obrar de este o de otro modo, ¿Cuál era la forma de lograrlo? Y entonces, te mostré un camino.

Sí, así lo hiciste.

Hago lo mismo aquí.

Es precisamente... no sé... es más difícil creer que Dios hable de unos temas que de otros.

¿Encuentras más difícil estar de acuerdo con algunos conceptos que expongo aquí?

Bueno...

Porque si así ocurre, está muy bien.

¿Te parece?

Claro.

¿Está bien estar en desacuerdo con Dios?

Por supuesto. ¿acaso crees que te voy a aplastar como si fueras un insecto?

No había pensado en eso.

Mira, el mundo está en desacuerdo conmigo desde que empezó la vida. Apenas alguien ha procedido a Mi Modo desde el principio.

Cierto, así lo creo.

Puedes estar seguro de que es cierto. Si la gente hubiera seguido Mis instrucciones - que dejé para ustedes en centenares de maestros a lo largo de miles de años - el mundo sería muy diferente. De manera que si ahora quieres estar en desacuerdo conmigo, muy bien, sigue. Por otra parte, yo podría estar del lado equivocado.

¿Cómo?

Dije que, por otra parte, podría equivocarme. ¿Estas tomando Mis palabras como si fueran un evangelio?

¿Quieres decir que debo añadir alguna nota a pie de página?

Me da la impresión de que has perdido una parte importante. Regresemos al paso Uno: Estás volviendo a hacer todo esto.

Muy bien, es un alivio. Por un momento pensé que estaba recibiendo alguna guía en verdad real.

La guía que estás recibiendo no es otra cosa que seguir tu corazón. Escuchar a tu yo. Oírte a ti mismo. Incluso cuando te ofrezco una opción, una idea, un punto de vista, no tienes la menor obligación de aceptarlo como tuyo. Si estás en desacuerdo, así es. Tal es el punto más importante de este ejercicio. La idea no fue que sustituyeras tu dependencia sobre todo y sobre todos con dependencia hacia este conversatorio. La idea era hacerte pensar. Pensar por ti mismo. Y eso ocurre ahora. Yo soy tú, "pensando"; Yo soy tú, pensando en voz alta.

¿Quieres decir que este material no proviene de la más Elevada Fuente?

¡Desde luego que sí! Pero todavía hay algo que no puedes creer: que tú eres la Fuente más Elevada. Y hay algo más que al parecer no has captado: tú creas todo - todo lo que concierne a tu vida, aquí y ahora.

Tú, USTEDES, están creando, no Yo. Ustedes.

Así pues, ¿hay todavía algunas contestaciones a estas preguntas puramente políticas que no te agradan? Entonces cámbialas. Hazlo. Ahora mismo. Antes de que empieces a oírlas como si fueran el evangelio. Antes de que empieces a hacerlas reales. Antes de que las llames el último pensamiento sobre algo más importante, más válido, más verdadero que tu próximo pensamiento.
Recuerda, siempre es tu pensamiento nuevo el que crea tu realidad. Siempre.

Ahora, dime, ¿encuentras algo en esta disertación política que quisieras cambiar?

Bueno, en realidad no. Me siento muy inclinado a convenir Contigo, aunque por otra parte no sabría qué hacer con todo esto.

Haz con ello lo que quieras. ¿Te das cuenta? ¡Eso es lo que has estado haciendo con toda tu vida!

Muy bien, creo que ya lo capté. Me gustaría seguir con esta conversación, si puedo saber a dónde nos llevará.

Muy bien hagámoslo.

Ibas a decir...

Iba a decir que en otras sociedades - sociedades iluminadas - el apartar una fracción de lo que se recibe (lo que llamamos "ingreso") para el bien general de la sociedad misma, es una práctica bastante común. Conforme al nuevo sistema que estamos explorando para esta sociedad, todo el mundo ganaría anualmente lo que pudiera y conservaría lo que ganara, hasta un cierto límite.

¿Qué límite?

Un limite arbitrario convenido por todos.

¿Y arriba de este límite?

Se aportaría al fondo de caridad mundial a nombre del donante, de modo que todo el mundo pudiera conocer a sus benefactores.
Los benefactores tendrían la opción de controlar directamente el desembolso de 60 por ciento de sus contribuciones, lo cual les proporcionaría la satisfacción de situar su dinero exactamente donde quisieran.
El otro 40 por ciento se destinaría a programas puestos en vigor por la federación mundial y administrados por ella.

Si después de un cierto límite de ingresos, todo el remanente tuviera que donarse, ¿qué incentivo tendría para seguir trabajando? ¿Qué motivaría a no detenerse a medio camino una vez alcanzado el "límite de ingresos"?

Algunos lo harían, por supuesto. Dejémoslos que se detengan. No se requeriría el trabajo obligatorio una vez alcanzado el límite de ingresos y de aportaciones al fondo mundial de caridad. El dinero ahorrado por la eliminación de la producción en masa de armas de guerra bastaría para satisfacer las necesidades básicas de todo el mundo. El impuesto de 10 por ciento de todo lo ganado en el mundo más los donativos de excedentes elevarían todo el ingreso de la sociedad, no nada más los de unos pocos escogidos, hasta alcanzar un nuevo nivel de dignidad y abundancia. Y la aportación de ingresos por arriba del límite convenido produciría una amplia oportunidad, así como una satisfacción, para todos los que resultaran poco menos que desintegrados por obra de celos y de rabietas sociales.

Así pues, algunos dejarían de trabajar, en especial los que vieran su actividad social como verdadero trabajo, en tanto que aquellos que vieran su actividad como alegría absoluta, nunca se detendrían.

Amén de que no todos podrían tener un trabajo que les diera alegría.

Falso. Todos podrían.

La alegría en el lugar de trabajo no tiene nada que ver con la función y sí con todo lo relacionado con la finalidad.
La madre que despierta a las cuatro de la madrugada para cambiar el pañal del bebé, lo entiende perfectamente. Arrulla al bebé y en absoluto siente que lo que está haciendo es un trabajo. Su actitud hacia lo que hace es lo que cuenta, así como su intención. Es la actitud en el desarrollo del trabajo lo que permite el contento.

Ya antes usé el ejemplo de la maternidad, sencillamente por que el amor de una madre por su hijo es lo más cercano a la comprensión de algunos conceptos que señalo en este libro y en esta trilogía.

Así pues, ¿cuál sería la finalidad de eliminar "el potencial ilimitado de percepciones"? ¿No robaría a la experiencia humana una de sus más grandes oportunidades, una de sus aventuras más gloriosas?

Aun tendrían la oportunidad y la aventura de ganar una cantidad de dinero ridícula. El límite superior del ingreso retenible sería en verdad muy alto, más del que la persona promedio... las diez personas promedio... necesitarían en ningún momento. Y el monto del ingreso que se podría ganar no sería limitado, simplemente la cantidad que quisieran retener para el uso personal. El resto, que según el criterio general sería del orden de más de 25 millones de dólares al año (estoy valiéndome de una cifra en verdad arbitraria para destacar el punto), se gastarían en programas y servicios que beneficiaran a toda la humanidad.
Y la razón, el porque de ello...

El límite superior del ingreso que se retendría, mostraría una consciencia diferente en el planeta; una percepción de que la meta más alta de la vida no es la acumulación de riquezas, sino el hacer el mayor bien posible, y la percepción correlativa de que la concentración de la riqueza, no el compartirla, es el factor individual más importante en la creación de los dilemas sociales y políticos más persistentes y nefastos del mundo.

La oportunidad para amasar riquezas - riquezas ilimitadas - es la piedra miliar del sistema capitalista, un sistema de libre empresa y de competencia abierta que ha producido la sociedad más compleja que el mundo haya jamás conocido.

El problema es que creas eso en verdad.

No, no lo creo. Pero lo señalo aquí en nombre de los que así lo creen.

Quienes lo creen están engañados terriblemente y no ven nada de la realidad actual de este planeta.
En Estados Unidos, 1.5 por ciento de la población tiene más riquezas que 90 por ciento de los habitantes. Los más ricos, 834.000 personas, poseen casi un trillón de dólares más que el total de los bienes de 84 millones de personas.

¿Qué hay de malo en ello? Para eso trabajaron.

Ustedes los estadounidenses tienden a ver la posición de clase como una función del esfuerzo individual. Como algunos alcanzaron el éxito monetario, creen que todo el mundo puede hacer lo mismo. Esta opinión es simplista y peca de ingenua. Da por sentado que todos tienen oportunidades iguales, cuando, en verdad, en Estados Unidos al igual que en México, los ricos y poderosos se empeñan y esfuerzan por retener su dinero y su poderío y también por acrecentarlo.

¿Así de sencillo? ¿Qué tiene de malo?

Logran esto eliminando sistemáticamente la competencia, minimizando institucionalmente la oportunidad verdadera, y controlando colectivamente el flujo y el crecimiento de la riqueza.

Para ello se sirven de todo tipo de procedimientos, desde prácticas y costumbres injustas de trabajo que explotan a las masas de los más pobres del mundo, hasta prácticas competitivas del tipo de redes y de halagos que minimizan y que de hecho destruyen las oportunidades de los recién llegados de entrar al Círculo Interno de los afortunados.

Buscan controlar la política y los programas gubernamentales de todo el mundo para asegurarse de que las masas sigan estando reguladas, controladas y subordinadas.

Por mi parte, no creo que los ricos hagan esto, no la mayoría. Supongo que ha de haber un puñado de conspiradores...

En la mayoría de los casos no son los individuos ricos quienes lo hacen; son los sistemas e instituciones sociales que representan, que fueron creados por ellos y que, por lo tanto, los siguen apoyando.

Por el hecho de situarse atrás de estos sistemas e instituciones sociales, los individuos pueden lavarse las manos de cualquier responsabilidad personal por las condiciones que oprimen a las masas, en tanto que favorecen a los ricos y poderosos.

Por ejemplo, volvamos al campo de la salud en Estados Unidos. Hay millones de pobres que no tienen acceso a la atención médica preventiva. No se puede señalar a un médico individual y decirle; todo esto es obra tuya, es tu culpa que en la nación más rica del mundo, haya millones de personas que no reciben atención médica a menos que se encuentren en la sala de emergencias.

Ningún médico individual es culpable de esto, aunque sí beneficia a todos los médicos. Toda la profesión médica y, por supuesto, todas las industrias vinculadas, reciben utilidades sin precedente de un sistema de entrega que ha institucionalizado la discriminación contra los trabajadores y los desempleados pobres.

Y todo lo anterior no es más que un ejemplo de cómo el "sistema" mantiene ricos a los ricos y pobres a los pobres.

Lo importante es que son los ricos y poderosos los que apoyan estas estructuras sociales y resisten tenazmente cualquier esfuerzo por cambiarlas. Enfrentan cualquier esfuerzo político o económico que busque proporcionar verdadera oportunidad y dignidad genuina a todas las personas.

La mayoría de los ricos y poderosos, tomados individualmente, son, sin la menor duda, gente buena, agradable, con tanta compasión y simpatía como cualquiera. Pero al mencionarles un concepto tan amenazador para ellos como límites anuales al ingreso (inclusive límites ridículamente elevados, digamos 25 millones anuales), empiezan a gimotear y a quejarse de usurpación de derechos individuales, de erosión del modo de vida y de "pérdida de incentivos".

Empero, ¿qué decir del derecho de toda la gente de vivir en alrededores mínimamente decorosos, con suficiente comida para evitar la desnutrición, y suficiente con qué vestirse? ¿Qué decir del derecho de la gente de cualquier parte del mundo de recibir atención adecuada para su salud, el derecho a no tener que sufrir o morir por causa de complicaciones médicas relativamente menores, a las cuales los ricos combaten con el simple chasquido de un dedo?

Los recursos de este planeta, incluyendo los frutos del trabajo de las masas y de los indescriptiblemente pobres que constante y sistemáticamente son explotados, pertenecen a la población de todo el mundo, no nada más a quienes son lo bastante ricos y poderosos para explotarlos.

Veamos como funciona la explotación: Los ricos industriales se presentan en un país o en una región donde no hay trabajo en absoluto, donde la indigencia es un hecho, donde hay pobreza abyecta. Los ricos establecen ahí una fábrica y ofrecen trabajo a los pobres con jornadas a veces de 10, 12 y hasta 14 horas al día, sueldos bajos, por no decir subhumanos. No se les paga lo suficiente como para permitirles escapar de sus pueblos, donde viven de forma insalubre, pero sí lo suficiente para sobrevivir de este modo, que es "mejor" que carecer por completo de comida o de abrigo.

Y cuando se les hace ver la situación, estos capitalistas replican: "Pero están mejor que nunca antes, ¿no es cierto? ¡Mejoramos su situación! Tienen empleo, trajimos la oportunidad y encima de todo corremos con todos los riesgos".

El caso es que, ¿cuánto riesgo hay en pagar a la gente 75 centavos de dólar por hora para fabricar lujosos zapatos de goma que se venderán a 125 dólares el par?

¿Es explotación pura y simple, o una riesgosa operación?

Un sistema así, de descarada explotación, puede existir únicamente en un mundo motivado por la codicia, donde el margen de utilidad, no la dignidad humana, es la primera consideración.

Quienes dicen que "en relación con los niveles de sus sociedad, a estos campesinos les está yendo de maravilla", son hipócritas de primer orden. Arrojarían una cuerda a un hombre que estuviese ahogándose, pero se negarían a llevarlo a la orilla. Así las cosas, mejor harían en enviar una piedra en lugar de una cuerda.

En vez de elevar a estas personas a la verdadera dignidad, los "que tienen" dan a "los que no tienen" apenas lo justo para hacerlos dependientes, pero nunca lo bastante para hacerlos fuertes en verdad. La élite de verdadero poderío económico tiene la aptitud y luego el impacto, y no está realmente sometida "al sistema". ¡Y es esto precisamente lo que menos quieren los creadores del sistema!

Y así prosigue la conspiración. Y sucede que para la mayor parte de los ricos y poderosos no se trata de una conspiración de actos, de obras, sino una conspiración del silencio.

Así pues, sigamos nuestro camino y de ningún modo hablemos de la obscenidad, de la infamia de un sistema socioeconómico que premia ala ejecutivo de una empresa con un bono de 70 millones de dólares por aumentar las ventas de un refresco, al mismo tiempo que 70 millones de personas no pueden darse el lujo de beber leche, y menos aún de comer lo suficiente para mantenerse sanas.

No veamos la obscenidad de esta situación llamémosle Economía de Libre Mercado, y digamos a todo el mundo cuán orgullosos están de ello.

Pese a todo, está escrito:

Si quieres ser perfecto,
ve y vende lo que tienes y dalo a los pobres,
y habrás ganado un tesoro en el cielo.
Pero cuando el joven hombre oyó esto, se alejó,
lleno de pena
porque era muy rico.


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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por davisito el Sáb Jul 09, 2011 4:05 pm

Asere como hay carretera para llegar a este punto, te voy a poner una sola travita, que no va a permitir eso suceda al menos que dios baje del cielo encarnado aunque sea de obeja y explique y haga entender a los hombres ,esa travita es la religion que en vez de unir homogeneamente lo que hace es que aglutina.

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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Sáb Jul 09, 2011 5:27 pm

Estoy de acuerdo, lo primero que hay que desterra es las religiones como hoy en dia se conocen, se debe tomar lo positivo de ellas y renovarse con toda la sabiduria con que se cuenta actualmente.

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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Sáb Jul 09, 2011 6:21 pm

Muy pocas veces te he visto tan indignado. Dios no se indigna, lo cual se demuestra que no Eres Dios.

Dios es todo, y Dios se vuelve todo. No hay nada que no sea Dios, y todo lo que Dios está experimentando en sí mismo, Dios está experimentando en sí mismo, Dios está experimentando en, y, a través de ti. Lo que sientes es tu propia indignación.


Es verdad. Convengo con todo lo que has dicho.

Sabrás que todos los pensamientos que te envío, los recibes pasándolos por el filtro de tu propia experiencia, de tu propia verdad, de tu propia comprensión y de tus propias decisiones, elecciones y declaraciones sobre Quién Eres y Quién Eliges Ser. No hay otra manera de que los puedas recibir, no hay otra manera de que sean.

Bien, aquí vamos otra vez. ¿Dices que ninguna de estas ideas y sentimientos son Tuyos, que todo este libro podría estar equivocado? ¿dices que toda esta experiencia de mi conversación contigo no es otra cosa que una compilación de mis pensamientos y sensaciones sobre el mundo?

Considera la posibilidad de que te estoy dando tus pensamientos y sentimientos sobre lo que tratamos (¿de dónde supones que vienen los conceptos?); que estoy co-creando contigo tus experiencias; que soy parte de tus decisiones, elecciones y declaraciones. Considera la posibilidad de que te escogí, junto con muchos otros, para ser Mi mensajero desde mucho antes de que este conversatorio llegara a ser.

Esto me resulta difícil de creer.

Sí, ya hablamos al respecto en anteriormente. Sin embargo, me comunicaré con este mundo, lo haré, entre otros modos, por medio de mis maestros y de mis mensajeros. Y en esta conversacion ya digo al mundo que sus sistemas económicos, políticos, sociales y religiosos son primitivos. Veo que compartes la arrogancia colectiva de creer que son lo mejor. Veo que ustedes en gran número se oponen a cualquier cambio o mejoramiento que entrañe quitarles algo, no piensan que podrían ayudar a alguien.

Yo te digo de nuevo, que lo que necesita este planeta es un gran cambio en la consciencia. Un cambio en la percepción. Un respeto renovado por todo lo que concierne a la vida, y una comprensión profunda de la interrelación de todo lo que existe

Muy bien, Tú eres Dios. Si no quieres que las cosas ocurran como están ocurriendo, ¿por qué no las cambias?

Como ya te explique, Mi decisión desde el principio fue dar a los seres humanos la libertad para crear su vida y, consiguientemente, su Yo, como quisieran ser. Ustedes no pueden conocer su Yo como el Creador si les digo qué crear, o cómo crear, y luego los fuerzo, los orillo o los obligo a hacer lo que quiero. En tal caso, Mi propósito se pierde.

Pero ahora, limitémonos a observar qué han creado ustedes mismos en su planeta, y veamos si no les causa indignación.
Veamos cuatro páginas interiores de uno de los grandes diarios en un día cualquiera. Tomemos el periódico del día.

Muy bien. Es el sábado 9 de abril de 1994, y estoy viendo el San Francisco Chronicle.

Bien, ábrelo en cualquier página.

Que sea ... la página A-7.

Estupendo. ¿Qué tenemos ahí?

El encabezado dice: "Naciones en desarrollo analizarán derechos laborales".

Excelente. Continúa.

La nota habla de un "viejo cisma" entre países industrializados y en desarrollo sobre derechos laborales. Los líderes de algunos países en desarrollo "temen que una campaña para aumentar los derechos laborales cree una puerta trasera, lo cual significaría expulsar a los productos de salarios bajos de los mercados de consumidores más ricos de la nación".

Luego habla de negociadores de Brasil, Malasia, India, Singapur y otros países en desarrollo que se niegan a establecer un comité permanente de la Organización Mundial de Comercio que tendría a su cargo hacer un borrador sobre derechos laborales.


¿Qué derechos menciona específicamente?

Dice: "Derechos básicos de trabajadores, tales como prohibiciones de trabajo forzado, establecimiento de normas de seguridad en el centro laboral y una garantía de la oportunidad de negociar colectivamente".

¿Por qué las naciones en desarrollo no quieren que tales derechos sean parte de un acuerdo internacional? Te diré por qué. Por principio de cuentas, dejemos en claro que no son los trabajadores de estos países los que se oponen a tales derechos. Los "negociadores" de los países en desarrollo son, o están vinculados muy estrechamente, con los propietarios y los administradores de las fábricas. En otras palabras los ricos y poderosos.

Como en los días que precedieron al movimiento obrero en Estados Unidos, se trata de personas que hoy en día se benefician de la explotación de las masas de trabajadores.

Puedes estar seguro de que reciben ayuda en grande no nada más de Estados Unidos y de otras naciones ricas, en donde los industriales - que ya no pueden explotar impunemente a los trabajadores en sus propias naciones - están subcontratando dueños de fábricas en estos países en desarrollo (o construyendo sus propias plantas ahí) para explotar a la fuerza de trabajo extranjera que todavía no está protegida de que otros los usen para aumentar sus utilidades ya de por sí obscenas.

Pero lo cierto es que nuestro gobierno está impulsando el establecimiento de esos derechos para que formen parte de un acuerdo comercial mundial.

Su gobernante actual, Bill Clinton, cree en los derechos básicos de los trabajadores, aun cuando los poderosos industriales no crean en ellos. Con todo valor está luchando contra grandes intereses. Otros presidentes y líderes estadounidenses y del resto del mundo han sido asesinados por menos.

¿Quieres decir que van a matar al presidente Clinton?

Digamos simplemente que habrá esfuerzos enormes para deponerlo. Procuraran eliminarlo del juego político. Hace 30 años lo hicieron con John Kennedy.

Al igual que Kennedy, Bill Clinton está haciendo todo aquello que detestan los ricos. No nada más apoya los derechos de los trabajadores en todo el mundo, sino que se alinea con los representantes de causas sociales.

Cree que es el derecho de todos, por ejemplo, tener acceso a la atención adecuada de la salud, se puedan o no pagar los precios exorbitantes que la comunidad médica de Estados Unidos disfruta hoy en día. Ha dicho que estos costos deben bajar, lo cual le restó popularidad en otro gran segmento rico y poderoso de Estados Unidos: los fabricantes de medicinas y los consorcios de seguros, corporaciones médicas de los dueños de instituciones, todos los cuales serían obligados a proporcionar una cobertura apropiada a sus trabajadores. Muchísima gente que hoy en día se enriquece, ganará menos en caso de que a los pobres del país se les proporcione atención médica general.

Esto disminuye la popularidad de Clinton entre ciertos elementos, que ya probaron en este mismo siglo que tienen la capacidad `para obligar a un presidente a dejar el puesto.

¿Estás diciendo que...?

Estoy diciendo que la lucha entre los que "tienen" y los que "no tienen" es muy antigua y epidémica en el planeta. Seguirá siéndolo mientras intereses económicos, no humanitarios, manejen el mundo, mientras el cuerpo, y no el alma del hombre, sea la mayor preocupación.

Bien, creo que tienes razón. En la página A-14 del mismo periódico hay este encabezado: "La recesión causa descontento en Alemania". Como subtítulo dice: "Con más desempleados que nunca después de la guerra, ricos y pobres se apartan".

¿Y qué dice esta noticia?

Que hay una gran inquietud entre ingenieros, profesores, científicos, obreros, carpinteros y cocineros de todo el país. La nación ha tropezado con algunos obstáculos económicos y hay "sentimientos generalizados en el sentido de que esta situación adversa no ha sido distribuida con justicia".

Es cierto. ¿Dice que causó tantos despidos?

Sí. Se trata de "trabajadores cuyos patrones se han dirigido a los países donde la mano de obra es más barata".

Me pregunto si los lectores del San Francisco Chronicle percibieron la conexión entre las noticias de las páginas A-7 y A-14.

La noticia también señala que cuando hay despidos, los trabajadores de más bajo rango son los primeros en irse. Añade que "las mujeres comprenden más de la mitad de la población sin trabajo y representan dos tercios en la zona oriental".

Por supuesto. Bien, insisto en puntualizar - aunque pocos no quieran ver ni admitir - que el mecanismo socioeconómico actual discrimina sistemáticamente a todas las clases. No proporciona igualdad de oportunidades a todos al mismo tiempo, aunque griten que si lo están haciendo. Se necesita creer que la ficción no existe para mantener la sensación de que todo marcha bien, y a nadie le gusta que se hable con la verdad. Todos negarán la evidencia tal como se está presentando.

Esta sociedad es una sociedad de avestruces.

Bien, ¿qué más hay en el periódico de este día?

En la página A-4 hay un artículo que anuncia: "Nueva presión federal para terminar el problema habitacional". Dice: "Funcionarios federales del ramo de la vivienda elaboran un plan que forzaría [...] los empeños más serios jamás hechos para eliminar la discriminación racial en materia de habitación".

Cabe preguntarse por qué tales esfuerzos deben ser forzados.

Contamos con una Ley Equitativa sobre Vivienda, que prohíbe la discriminación por motivos de raza, color, religión, sexo, origen nacional, incapacidad, o composición de la familia, pese a lo cual muchas comunidades locales han hecho muy poco para eliminar este prejuicio. Muchas personas consideran todavía que un propietario debe tener la capacidad de hacer lo que quiera con sus bienes inmuebles, incluso rentarlos o no a quien ellos elijan.

Sin embargo, si todos estuvieran facultados para hacer tales elecciones, y ellas tendieran a reflejar la consciencia de un grupo, así como una actitud generalizada hacia ciertas categorías y clases de personas, entonces segmentos completos de la población podrían eliminarse sistemáticamente y no hallarían lugares decorosos para vivir. Y, a falta de casas decentes a su alcance, los opulentos propietarios de casas y de barrios bajos podrían cargar precios exorbitantes a habitaciones terribles a las que darían poco o ningún mantenimiento. Y una vez más los ricos y poderosos explotarían a las masas, pero ahora con el disfraz de "derechos de propiedad".

Bueno, los propietarios bien pueden tener algunos derechos.

¿Cuándo los derechos de los pocos lesionan a los derechos de los muchos?

Éste es, y siempre ha sido, el problema que enfrentan todas las sociedades civilizadas.

¿Habrá llegado el día en que el bien más elevado de todos se sobreponga a los derechos individuales? ¿Es que la sociedad tiene ahora una responsabilidad hacia sí misma?

Sus leyes sobre habitaciones le indicarán si puede o no decir que "sí".

Todas las fallas que siguen y que hacen obligatorias a estas leyes son la forma en que ricos y poderosos dicen "No, lo único que cuenta son nuestros derechos".

Una vez más, el presidente a cargo, así como su administración, están forzando el problema. No todos los presidentes estadounidenses se han mostrado tan inclinados a enfrentar ricos y poderosos en otro terreno.

Y yo entiendo. La nota del periódico dice que el gobierno de Clinton y sus funcionarios de vivienda emprendieron investigaciones de discriminación habitacional en el breve tiempo que llevan en el poder en un número superior a lo investigado en los 10 años anteriores. Un vocero oficial de Fair Housing Alliance, grupo asesor nacional de Washington, dijo que la insistencia del gobierno de Clinton en que se cumplan las normas sobre habitación es algo que otros gobiernos han pugnado por lograr durante años.

Y es así como el presidente actual se granjea aun más enemigos entre los ricos y poderosos: fabricantes e industriales, compañías de drogas y firmas de seguros, médicos y consorcios médicos y dueños de propiedades de inversión. Todos ellos gente con dinero e influencias.

Como observamos antes, al gobierno de Clinton le esperan tiempos difíciles.

Incluso al escribir estas líneas - abril de 1994 - aumenta la presión contra el presidente.

¿La edición del periódico del 9 de abril de 1994 nos dice algo sobre la raza humana?

Bueno, en la página A-14 hay una foto de un líder político ruso que amenaza con los puños, y un reportaje subtitulado "Zhirinovsky "libró ayer otra pelea con el puño, golpeando" a un rival político, a quien dijo: "Te mandaré a pudrir en la cárcel, te arrancaré cabello tras cabello!"

Y todavía nos preguntamos por que las naciones van a la guerra. Aquí tenemos a un gran líder de un gran movimiento político, y en los pasillos del parlamento tiene que demostrar su razón golpeando a su oponente.

El caso es que la raza humana es muy primitiva, pues la fuerza es lo único que entiende. No hay una verdadera ley en este planeta. La Verdadera Ley es la Ley Natural, inexplicable y que no necesita exponerse o enseñarse. Es observable.

La verdadera ley es aquella por medio de la cual la gente conviene libremente en ser gobernada, por la sencilla razón de que es gobernada por ella, de un modo natural. Por consiguiente, su acuerdo no es propiamente un acuerdo, sino una admisión mutua de lo que es.

Esas leyes no necesitan cumplirse por la fuerza. Ya son o están cumplidas por el hecho claro e innegable de sus consecuencias, de su importancia. Permíteme dar un ejemplo. Seres altamente evolucionados no se golpean la cabeza con un martillo, porque eso duele; tampoco lo hacen a otro, por la misma razón.

Los seres evolucionados han observado que si se golpea a alguien con un martillo, se le hiere. Si lo seguimos haciendo, esa persona se enfurece. Si seguimos enfureciéndola, hallará un martillo y acabará golpeando también. Así, pues, los seres evolucionados saben que si golpean a alguien es como si se golpearan a sí mismos. No hay diferencia entre que tengamos más martillos, o un martillo mayor. Tarde o temprano ellos mismos acabarán lastimados.

Este resultado es observable.

Hoy en día seres no evolucionados - primitivos - observan lo mismo, pero simplemente no les importa.Los seres evolucionados no quieren jugar a Gana El Que Tenga el Martillo Mayor. Los seres primitivos sólo juegan así.

Incidentalmente se trata de un juego de machos. En esta especie, muy pocas mujeres quieren jugar a Los Martillos Lastiman. Juegan algo nuevo. Dicen: "Si yo tuviera un martillo, martillaría justicia, martillaría libertad y martillaría amor entre mis hermanos y hermanas en toda esta tierra".

¿Estas diciendo que las mujeres están más evolucionadas que los hombres?

No estoy emitiendo juicio alguno. Simplemente observo.....La verdad, al igual que ley natural, es observable.

Ahora bien, cualquier ley que no sea ley natural no es observable, y ha de ser explicada. Han de señalar por qué es necesaria. Han de demostrar su validez, lo cual no es una tarea fácil, porque si una cosa es para el propio bien, es evidente por sí mismo.

Sólo aquello que no es evidente por sí mismo debe ser explicado.

Se requiere que una persona muy poco común, pero resuelta persuada a alguien de algo que no es evidente por sí mismo. Para esto se inventaron los políticos.

Y el clero.

Los científicos no hablan mucho. En general, son muy reservados, y no tienen por qué serlo. Si realizan un experimento, y tiene éxito, simplemente muestran lo que han hecho; los resultados hablan por sí mismos. Por ello, los científicos suelen ser gente tranquila, poco dada a la verbosidad. No les hace falta. La razón de su trabajo es evidente por sí misma. Por otra parte, si tratan de hacer algo y fracasan, no tienen nada que decir.

No así los políticos, los cuales incluso cuando fallan, hablan. De hecho, en ocasiones mientras más fallan, más hablan.
Lo mismo ocurre en las religiones. Mientras más fallan, más hablan.

Sin embargo, yo te digo:

La verdad y Dios se encuentran en el mismo lugar: en el silencio.

Cuando se encuentra a Dios y cuando se encuentra la verdad, no es necesario hablar de ello. Es evidente por sí mismo.
Si hablas mucho sobre Dios, lo más probable es que lo estés buscando todavía. Muy bien. Simplemente, entérate de dónde estás ubicado.

Pero el caso es que los maestros hablan de Dios todo el tiempo. Sólo de esto hablamos.

Enseñamos lo que queremos aprender, y es así como este libro habla sobre Mí, así como sobre la vida, lo cual hace que este libro sea un buen ejemplo. Te comprometiste a escribir este libro porque aún estás buscando.

Sí.

Claro. Y lo mismo ocurre a aquellos que lo están leyendo.

Pero estábamos hablando de creación. Al comienzo de este capítulo me preguntaste por qué si no me gustaba lo que veía en la Tierra, no lo cambiaba.

No tengo opinión sobre lo que ustedes hacen. Simplemente lo observo de vez en cuando como he hecho en esta obra; lo describo.
Pero ahora debo pedirte que olvides Mis observaciones y que olvides Mis descripciones. ¿Cómo te sientes en relación con lo que has observado en las creaciones en este planeta? Abordaste situaciones citadas en el periódico de un día, y hasta ahora has descubierto:

 Naciones que se niegan a otorgar derechos básicos a los trabajadores.
 Ricos enriqueciéndose más y pobres empobreciéndose ante una depresión en Alemania.
 El gobierno obliga a los dueños a obedecer leyes justas de habitación en estados Unidos.
 Un poderoso líder dice a su rival político: "¡Te meteré en la cárcel!" "¡Cabello tras cabello te arrancaré!", al mismo tiempo que lo golpea en la cara en un salón de la legislatura nacional de Rusia.

¿Algo más en este periódico va a mostrarme algo de tu "civilizada" sociedad?

Bueno, en la página A-13 hay una noticia con este encabezado: "Los civiles sufren muchísimo en la guerra civil en Angola". Luego precisa: "En regiones rebeldes, los muy importantes viven en el lujo, mientras miles mueren de hambre".

Es bastante. Estoy haciendo un cuadro. ¿Y esto es solamente el periódico de un día?

Una sección de un día del periódico. No he salido de la sección A.

Y entonces vuelvo a decir: en todo el mundo la economía, la política, los sistemas social y religioso son primitivos. No haré nada por cambiarlos, por las razones que di. Ustedes deben tener elección libre y voluntad libre en estas cuestiones para que experimenten Mi meta más elevada, que no es otra cosa que conocerse como el Creador.

Y ahora, después de todos estos millares de años, es lo que han logrado evolucionar, lo que han creado.

¿No les indigna?

Sin embargo, hacen algo bueno. Recurren a Mí en busca de consejo.

Repetidamente su "civilización" ha vuelto los ojos a Dios, preguntando: "¿Dónde me equivoqué?" "¿Cómo puedo mejorar lo que hago?" El hecho de que sistemáticamente te hayas desentendido de Mi consejo no me impide ofrecértelo otra vez. Como si fuera un buen padre, siempre estoy deseoso de ofrecerte una observación que te ayude cuando me lo pidas. Igualmente, como un buen padre, estoy deseoso de seguirte amando aun cuando no me tomes en cuenta.

De esta suerte, estoy describiendo situaciones tal como son en la realidad, y estoy decidiendo cómo pueden mejorar. Lo hago de un modo que cause cierta indignación porque quiero ganarme la atención de ustedes, lo que ya logré.

¿Qué pudo causar el tipo de cambio enorme en la consciencia del cual has estado hablando repetidamente en este libro?

Hay un lento desmenuzamiento de lo que sucede. Estamos raspando gradualmente el bloque de granito que es la experiencia humana de sus excesos no queridos, del mismo modo que los escultores quitan sobrantes para crear y revelar la verdadera belleza del resultado final.

"¿Nosotros?"

Tú y yo, mediante nuestro trabajo en estos libros y en otros muchos, todos ellos mensajeros. Escritores, artistas, productores de televisión y de cine. Músicos, cantantes actores, bailarines, maestros, chamanes, gurús, políticos, líderes (sí, algunos son muy buenos, e inclusive son muy sinceros), médicos, abogados (sí, hay algunos muy buenos, ¡hasta sinceros!), madres y padres, abuelas y abuelos en salas y en cocinas y en patios por todo el país, por todo el mundo.

Son ustedes los precursores, los antepasados.

Y la consciencia de mucha gente está cambiando.

Por ustedes.

¿Se requerirá una calamidad de alcance mundial, un desastre de proporciones gigantescas, como algunos han sugerido? ¿Deberá la Tierra inclinarse sobre su eje, ser golpeada por un meteoro, tragar todos sus continentes para que la gente escuche? ¿Debemos ser visitados por seres del espacio exterior y asustarnos hasta perder la razón, para percibir perfectamente el hecho de que somos Uno? ¿Es necesario que enfrentemos la amenaza de muerte para que seamos galvanizados y encontremos un nuevo modo de vivir?

Tales hechos no son necesarios, pero podrían ocurrir.

¿Ocurrirán?

¿Imaginas que el futuro es predecible, incluso por Dios? Yo te digo: tu futuro es creable. Créalo como lo quieras.

Pero antes insististe en que en la verdadera naturaleza del tiempo no hay "futuro"; que todas las cosas están ocurriendo en el Momento Presente, el Momento Eterno del Ahora.

Lo cual es cierto.

Bien. ¿Hay terremotos, inundaciones y meteoros golpeando al planeta "ahora mismo"? No me digas que como Dios no lo sabes.

¿Quieres que ocurra todo eso?

Claro que no. Pero dijiste que todo lo que va a ocurrir ya ocurrió, está ocurriendo ahora.

Lo cual es cierto, pero el Momento Eterno del Ahora está también cambiando siempre. Es como un caleidoscopio, que siempre está ahí pero que cambia constantemente. No podemos parpadear, porque será diferente cuando abramos los ojos otra vez. ¡Observa! ¡Mira! ¿Ves? ¡Empieza otra vez!

ESTOY CAMBIANDO CONSTANTEMENTE


Armando Capiro
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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Dom Jul 17, 2011 11:17 pm

¿Qué te hace cambiar?

¡Tú idea sobre Mí! Tu pensamiento sobre todo ello es lo que Lo hace cambiar, instantáneamente.

A veces el cambio en el Todo es sutil, de hecho indiscernible, depende del poder del pensamiento, pero cuando hay un pensamiento intenso, o un pensamiento colectivo, entonces hay un impacto enorme, un efecto increíble.

Todo cambia.

Entonces, ¿habrá una calamidad mayor en toda la Tierra?

No lo sé. ¿La habrá?...Tu decides. Recuérdalo, tu estás escogiendo tu realidad ahora.

Yo escojo que no suceda.

Entonces no sucederá. A menos que sí suceda.

Volvemos a empezar.

Sí. Debes aprender a vivir con la contradicción. Y debes entender la gran verdad: Nada importa.

¿Nada importa?

Lo explicaré en el libro 3.

Bien, muy bien, pero no me gusta tener que esperar.

Aquí hay muchísimo que puedes absorber ya. Date tiempo. Date espacio.

¿Ya podemos retirarnos? Siento que estás yéndote. Siempre empiezas a hablar como ahora cuando te estás preparando para irte. Me gustaría hablar sobre otras cosas... por ejemplo, seres del espacio exterior. ¿Existen?

De hecho, vamos a abordar ese tema, también, en el libro 3.

Oh, vamos, por favor, dame un destello, una pista.

¿Quieres saber si hay vida inteligente en otra parte del universo?
Sí, claro que la hay.

¿Es tan primitiva como la nuestra?

Algunas formas de vida son más primitivas, otras menos, y algunas son mucho más avanzadas.

¿Nos han visitado tales seres extraterrestres?

Sí, muchas veces.

¿Con qué objeto?

Indagar. En algunos casos para ayudar gentilmente.

¿Cómo ayudan?

Bueno, dan un empujoncito aquí y otro allá. Por ejemplo, sin duda estás enterado de que en los últimos 75 años ha habido más adelanto tecnológico que en toda la historia de la especie humana.

Sí.

¿Te imaginas que todo, desde observaciones CAT hasta vuelo supersónico y chips de computadora que se colocan en el cuerpo para regular el corazón, que todo ello es obra de la mente humana?

¡Bien... sí!

Entonces, ¿Por qué el hombre no lo pensó miles de años antes de ahora?

No lo sé. No había tecnología, supongo. Quiero decir que un invento lleva a otro, pero la tecnología comenzó desde cero. Todo fue un proceso de evolución.

¿No te parece extraño que en este proceso de evolución de mil millones de años, en los últimos 75 a 100 años hubiera una enorme "explosión de comprensión"?

¿No ves como algo situado fuera de la pauta que muchas personas hayan visto en el planeta el desarrollo de instrumentos que van del radio al radar y a la radiónica durante su lapso de vida?

¿No te parece que lo que ocurre aquí significa un salto en el quántum? ¿Un paso hacia delante de tal magnitud y de tal proporción que desafía cualquier marcha lógica?

¿Qué opinas?

Considero la posibilidad de que se les esté ayudando.

Si en verdad nos "ayudan" tecnológicamente, ¿por qué no nos ayudan espiritualmente? ¿Por qué no darnos alguna ayuda en este "cambio de consciencia"?

Tú eres el vehículo.

¿Yo?

¿Para qué crees que es este libro?

Hmmm.

Además, diariamente, nuevas ideas, nuevos pensamientos, nuevos conceptos transitan frente a ustedes.

El proceso de cambiar la consciencia, y aumentar la percepción espiritual en todo el planeta, es un proceso lento que requiere tiempo y una gran paciencia. Tiempo. Vidas, generaciones.

Pese a ello, lentamente están formándose. Poco a poco cambian. En silencio, hay un cambio.

¿Estás diciendo que seres del espacio exterior nos están ayudando?

Sin duda. Están entre nosotros ahora mismo, muchos. Durante años han estado ayudando.

¿Por qué no se dan a conocer? ¿Por qué no se revelan? ¿No haría ello que su impacto tuviera el doble de fuerza?

Su meta es ayudar al cambio que deseamos casi todos, no crearlo; propiciarlo, no forzarlo.

Si quisieran revelarse, ustedes se verían forzados por la sola fuerza de su presencia, a darles un gran honor y a atribuir a sus palabras un peso enorme.

Es preferible que la raza humana reciba el peso de su propio saber.

El saber que viene del interior no es descartado tan fácilmente como el que viene de otro. Tendemos a colgarnos mucho más de aquel que hemos creado del que se nos ha dicho.

¿Alguna vez los veremos? ¿Conoceremos algún día a estos visitantes extraterrestres tal como son?

Claro. Llegará la hora en que la consciencia se eleve, el temor se apague y entonces se revelen. Algunos ya se revelaron, ante un puñado de personas.

¿Qué decir acerca de la teoría, cada día más popular, de que estos seres en realidad son malévolos? ¿Algunos tienen malas intenciones?

¿Hay algunos humanos que tienen malas intenciones?

Sí, por supuesto.

Ustedes podrían juzgar a algunos de estos seres, los menos evolucionados, del mismo modo. Sin embargo, no olvides mis palabras: No juzgues. Nadie hace nada inapropiado de acuerdo con su modelo del universo.

Algunos seres han avanzado en su tecnología, pero no en su pensamiento. La raza humana es así.

Pero si estos seres malévolos están tan adelantados tecnológicamente, sin duda podrían destruirnos. ¿Qué los ha detenido?

Ustedes están protegidos.

¿De veras?

Sí. Se les está dando la oportunidad de vivir su propio destino. Su propia consciencia creará el resultado.

¿Lo cual significa...?

Significa que en esto, como en todo, lo que pensamos es lo que recibimos.

Lo que temes es lo que atraes.

Lo que resiste, persiste.

Lo que miras al desaparecer, te brinda la oportunidad de volverlo a crear, si lo deseas, o bien, de borrarlo para siempre de tu experiencia.

Aquello que eliges, será lo que experimentes.

Hmmm. En ocasiones no veo que esto ocurra así en mi vida.

Porque dudas del poder. Dudas de Mí.

Probablemente no sea una buena idea.

Definitivamente no
.

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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Lun Jul 18, 2011 12:57 am

¿Por qué la gente duda de Ti?

Porque duda de sí misma.

¿Por qué duda de sí misma?

Porque así se le dijo, así se le enseño.

¿Quién le enseño?

Gente que afirmaba representarme.

No lo creo. ¿Por qué?

Porque era una forma, el único modo de controlarla. Debes dudar de ti mismo, pues de lo contrario afirmarías tener todo el poder. Eso no funcionaría, no sería conveniente.

Mucho menos para quienes hoy en día tienen el poder. Retienen el poder que es de todos, y lo saben.

Y el único modo de retenerlo es combatir todos los movimientos que tienden a mirar, luego a resolver los dos problemas más grandes de la experiencia humana.

¿Cuáles son?

Los he analizado una y otra vez. Así que en resumen...

La mayoría, si no es que todos, los problemas y conflictos del mundo, y los problemas y conflictos individuales, serían resueltos y solucionados si ustedes, como sociedad:

1. Abandonan el concepto de Separación.
2. Adoptan el concepto de Visibilidad.

Nunca se vean a sí mismos nuevamente como separados uno del otro, y nunca se vean separados de Mí.
Nunca digan a nadie nada que no sea toda la verdad, y nunca acepten menos que su verdad más grande sobre Mí.

La primera elección producirá la segunda, porque cuando ustedes vean y comprendan que son Uno con Todos, ya no podrán mentir o retener un dato importante o ser algo que no sea totalmente visible para los demás, porque tendrán muy en claro que hacerlo así es en el mayor bien de todos.

Este cambio de paradigma requerirá gran sabiduría, gran valor y una determinación enorme. Porque el Temor golpeará en el corazón mismo de estos conceptos y los llamará falsos. El temor roerá el corazón de estas magníficas verdades y las hará ver huecas. El temor deformará, reducirá, destruirá. Y de este modo, y por esta razón, el Temor será el mayor enemigo.

Pese a todo, ustedes no tendrán, ni podrán producir la sociedad que siempre han anhelado, que siempre han soñado mientras no vean con sabiduría y claridad la Verdad fundamental; que lo que hacen a los demás, se lo hacen a sí mismos; lo que dejan de hacer por los demás, lo dejan de hacer así mismos; que el dolor de los demás es su dolor, y la alegría de los demás es la propia, y que cuando repudien alguna parte de los demás, repudian una parte de sí mismos.

Es la hora de reivindicarse. Es la hora de verse así mismos como Quienes Son Realmente, y de este modo volverse visibles otra vez, ya que cuando ustedes y su verdadera relación con Dios se tornen visibles, entonces Nosotros seremos indivisibles, y nada Nos volverá a dividir.

Y pese a que vivirán de nuevo en la ilusión de separación, usándola como herramienta para usar su Yo de nuevo, de aquí en adelante transitarán por sus encarnaciones con iluminación, y verán la ilusión como lo que es, sirviéndose de ella con alegría y gozo para experimentar cualquier aspecto de Quienes Son que les plazca experimentar, a pesar de que nunca más la aceptarán como realidad.

Nunca más volverán a usar el artificio del olvido para re-crear su Yo de nuevo, pero usarán conscientemente la Separación, simplemente eligiendo manifestar Lo Que Es Separado por una razón particular y un propósito particular.

Y cuando estén así totalmente iluminados, es decir, una vez más plenos de luz, podrán inclusive escoger, como razón particular para regresar a la vida física, el re-cuerdo de otros. Tal vez elijan regresar a su vida física no para crear ni experimentar ningún aspecto nuevo de su Yo, sino para traer la luz de la verdad a este lugar de ilusión, para que los demás puedan ver. Así, ustedes serán "portadores de la luz". Entonces serán parte de El Despertar. Otros muchos ya lo hicieron.

Vinieron para ayudarnos a saber Quiénes Somos.

Sí. Son almas iluminadas, almas que han evolucionado. Ya no buscan la siguiente elevada experiencia de ellas mismas. Ya tuvieron esa experiencia altísima.

Desean únicamente aportar novedades de esa experiencia y darlas. Traen las "buenas nuevas". Mostrarán el camino, y la vida, de Dios. Dirán: "Yo soy el camino y la vida. Sígueme". Entonces presentarán un modelo de cómo es vivir en el seno de la gloria eterna de unión consciente con Dios, a lo cual se llama Consciencia de Dios.

Siempre estamos unidos ustedes y yo. No podemos no estar unidos. Sencillamente es imposible, pese a lo cual ahora viven en la experiencia inconsciente de esa unificación. También es posible vivir en el cuerpo físico en unión consciente con Todo Lo Que Es; en percepción consciente de la Verdad Fundamental; en expresión consciente de Quiénes Son Realmente.

Cuando lo hagan, fungirán como modelos a todos los demás, que están viviendo en el olvido. Se convertirán en re-cordadores vivos. Y de este modo salvarán a los demás de perderse permanentemente en su propio olvido.

Eso es el infierno, quedar permanentemente perdido en el olvido. Sin embargo, no lo permitiré. No permitiré que se pierda una sola oveja, pero enviaré... un pastor.

Por supuesto, tendré que enviar muchos pastores, y es probable que tú elijas ser uno de ellos. Y cuando las almas despierten de su sueño, recordarán una vez más Quiénes Son, y todos los ángeles del cielo se regocijarán por ellas,, porque en otro tiempo estuvieron perdidas, pero encontraron el sendero.

¿Hay personas iluminadas actualmente en este planeta? ¿No nada más hubo en el pasado, sino que están ahora mismo?

Sí. Siempre ha habido. Siempre habrá. No los dejaré sin maestros; no abandonaré el rebaño, siempre iré detrás de Mis pastores. Y en este momento hay muchos de ellos en tu propio planeta y en otras partes del universo. Y en algunas partes del universo estos seres viven juntos en comunión constante y en expresión constante de la verdad más elevada. Son las sociedades iluminadas de las cuales hablé. Existen, son reales, y han enviado a sus emisarios.

¿Quieres decir que Buda, Krishna, Jesús, fueron hombres del espacio?

Tú lo dijiste, no yo.

¿Es cierto?

¿Es esta la primera vez que escuchas este pensamiento?

No, ¿pero es cierto?

¿Crees que estos maestros existieron en alguna parte antes de venir a la Tierra y que regresaron a ese lugar después de lo que se llamó su muerte?

Sí, sí lo creo.

¿Y dónde supones que está ese lugar?

Siempre he pensado que es lo que llamamos "cielo". Creo que vienen del cielo.

¿Dónde supones que está ese cielo?

NO sé. Supongo que en otro reino.

¿Otro mundo?

Sí... Oh, ya veo. Pero lo habría llamado el mundo del espíritu, no otro mundo como lo conocemos, no otro planeta.

Es el mundo del espíritu. Sin embargo, ¿Qué te hace pensar que estos espíritus - estos Espíritus Sagrados - no pueden o no eligen vivir en otra parte en el universo, tal como hicieron cuando vinieron a este mundo?

En verdad nunca pensé al respecto de esa manera. No es parte de mis ideas.

"En el cielo y en la tierra hay más cosas, Horacio, que las que tú soñaste en tu filosofía…."El maravilloso metafísico William Shakespeare escribió esto.

Entonces, ¡Jesús fue un hombre del espacio.!

Yo no dije eso.

Bueno, ¿fue o no fue?

Paciencia, Mi niño. Saltas mucho hacia delante. Hay más. Mucho más. Todavía nos falta por escribir un libro.

¿Quieres decir que debo esperar el Libro 3?

Te lo dije, te lo prometí desde el principio. Habrá tres libros, dije. El primero se ocupará de las verdades individuales de la vida y de sus retos. El segundo analizará verdades de la vida como una familia en este planeta. Y el tercero cubrirá las verdades más grandes, relacionadas con cuestiones eternas. En él se revelarán los secretos del universo.

A menos que no haya.

Oye, oye. No sé cuánto más de esto pueda resistir. Quiero decir que en verdad estoy cansado de "vivir en la contradicción", como Tú siempre lo llamas. Quiero aquello que sea como debe ser.

Entonces así deberá ser.

A menos que no sea.

¡Eso es! ¡Eso es! ¡Ya lo captaste! Ahora entiendes la Divina Dicotomía. Ahora vez toda la imagen. Ahora comprendes el plan.

Todo - todo - lo que siempre fue, es ahora y siempre será; existe ahora. Y así, todo lo que es, Es. Sin embargo, todo lo que Es está cambiando constantemente, porque la vida es un proceso constante de creación. Por consiguiente, en un sentido muy real, Lo Que Es... NO ES.

Este ES, NUNCA ES EL MISMO, lo cual significa que ES y NO es.

Bien, discúlpame, Charlie Brown, lo siento, pero... ¿Cómo puede algo entonces significar algo?

No es así. Estás adelantándote de nuevo; todo esto a su debido tiempo, hijo, todo a su tiempo. Éstos y otros grandes misterios se entenderán después de leer el Libro 3. A menos que... todo ello...

A menos que no sea.

Precisamente.

Muy bien, muy bien, es suficiente. Pero entre ahora y entonces, o en este caso, para los que nunca puedan leer estos libros, ¿por qué senderos transitar aquí, ahora, para volver a la sabiduría, para volver a la claridad, para volver a Dios? ¿Necesitamos volver a la religión? ¿Es éste el eslabón perdido?

Regresemos a la espiritualidad. Olvidemos la religión.

Esta afirmación va a defraudar a mucha gente.

La gente reaccionará ante este libro con ira... a menos que no...¿Por qué dices olvidar la religión?

Porque no es buena para ti. Entiende que para que tenga éxito la religión organizada, tiene que hacer que la gente crea que la necesita.

Para que las personas pongan su fe en algo, deben primeramente perder su fe en sí mismas. Por esta razón, la primera tarea de la religión organizada es hacer que pierdas la fe en ti mismo. La segunda tarea es hacer que veas que ella tiene las respuestas que tú no tienes. Y la tercera y más importante es inducirte a aceptar sus respuestas sin cuestionarlas.

Si las cuestionas, ¡empiezas a pensar! Y si piensas, ¡empiezas a regresar a la Fuente Interna! La religión no puede permitir que tú hagas eso, porque es probable que encuentres una respuesta diferente de la que se ha tejido. Por eso la religión debe hacerte dudar de tu Yo y de tu capacidad de pensar directamente.

El problema de la religión es que con mucha frecuencia toma caminos sinuosos, porque si no puedes aceptar sin duda alguna tus propios pensamientos, ¿cómo no vas a dudar de las ideas nuevas sobre Dios que la religión proporciona?

Muy pronto dudarás inclusive de Mi existencia, de la cual, irónicamente, nunca dudaste antes. Cuando vivías conforme a tu saber intuitivo, tal vez no me imaginaste, a pesar de que, definitivamente, tú sabías que yo estaba ahí.

Es la propia religión la que creo a los agnósticos.

Cualquier pensador de mente clara que vea lo que ha hecho la religión debe suponer que la religión no tiene Dios, porque es precisamente ella la que ha llenado los corazones de los hombres con el temor hacia Dios, cuando hubo un tiempo en que el hombre amó Lo Que Es en todo su esplendor.

Es la religión la que ordenó al hombre inclinarse ante Dios, cuando en otro tiempo el hombre se alzó alegremente hacia Dios.

Es la religión la que recargó al hombre con preocupaciones sobre la ira de Dios, cuando hubo un tiempo en que el hombre buscó a Dios par que aligerara su carga.

Es la religión la que enseño al hombre a avergonzarse de su cuerpo y de sus funciones más naturales, cuando hubo un tiempo en que el hombre celebró tales funciones ¡como los dones más grandes de la vida!

Es la religión la que te enseño que debes tener un intermediario para llegar a Dios, cuando hubo un tiempo en que pensaste que alcanzabas a Dios por el simple hecho de vivir con bondad y verdad.

Y es la religión la que ordenó a los humanos adorar a Dios, cuando hubo un tiempo en que los humanos adoraban a Dios, ¡porque era imposible no adorarlo!

Por donde quiera que la religión haya ido ha creado desunión, la cual es lo opuesto de Dios.

La religión separó al hombre de Dios, al hombre del hombre, al hombre de la mujer - algunas religiones afirman incluso que el hombre es superior a la mujer, y aún claman que Dios está muy por encima del hombre, con lo cual tienden el escenario para la más grande parodia jamás impuesta a la raza humana.

Yo te digo: Dios no está por encima del hombre, y el hombre tampoco respecto de la mujer; ese no es el "orden natural de las cosas", pero es la forma en que todo el que tiene poder (muy en particular, los hombres) quiso que así fuera al formar las religiones de culto al hombre, las cuales retiraron sistemáticamente la mitad de las versiones finales de las "sagradas escrituras" y deformaron el resto para que cupiera en el modelo varonil del mundo.

La religión insiste todavía en que las mujeres son seres menores, algo así como ciudadanos espirituales de segunda, no idóneas para enseñar la Palabra de Dios, para predicar la Palabra de Dios o para ser ministras del pueblo.

Como niños, siguen arguyendo sobre que género dispuse que fuesen Mis sacerdotes.

Y yo te digo: Todos ustedes son sacerdotes. Cada uno de ustedes.

No hay persona o clase de personas más "conveniente" para hacer mi trabajo.

Pero sucede que un buen número de sus hombres se parecen a sus naciones. Tienen hambre de poder. No les gusta compartir el poder, sólo ejercerlo. Y construyeron un Dios de la misma especie. Un Dios hambriento de poder. Un Dios que no quiere compartir el poder, sino sólo ejercerlo. Empero, yo te digo: El don mayor de Dios es compartir el poder de Dios.

Yo te haría ser como Yo.

¡Pero no podemos ser como Tú! ¡Sería blasfemia!

Blasfemia es que hayas enseñado tales cosas. Yo te digo: Fuiste hecho a imagen y semejanza de Dios, ese es el destino que viniste a cumplir.

No viniste a codiciar y a luchar y a "no llegar nunca". Ni tampoco te envié a una misión imposible.

Cree en la bondad de Dios, y cree en la bondad de la creación de Dios, concretamente en tu Yo sagrado.

Anteriormente en este libro dijiste algo que me intrigó. Me gustaría volver al tema al acercarnos al fin de este volumen. Dijiste. "El poder absoluto no pide nada". ¿Es esta la naturaleza de Dios?

Ya entendiste.

He dicho: "Dios es todo, y Dios se convierte en todo. No hay nada que no sea Dios, y todo lo que Dios experimenta de Sí mismo, Dios lo experimenta en, cómo y a través de ti". En mi forma más pura, yo soy lo Absoluto. Yo soy Absolutamente Todo, y, por consiguiente, no necesito, no quiero, ni pido absolutamente nada.

A partir de esta forma absolutamente pura, yo soy lo que tú hiciste de Mí. Es como si fueras a ver finalmente a Dios y dijeras: "Bien, ¿ésta es mi obra?" Sin embargo, no importa lo que hayas hecho de Mí, no puedo olvidar, y siempre regresaré a Mi Forma Más Pura. Todo lo demás es una ficción, es algo que estás creando.

Hay algunos que hacen de Mí un Dios celoso; pero, ¿cómo podría ser celoso quien tiene y es Todo?

También hay quienes hacen de Mí un Dios irascible; pero, ¿qué podría volverme irascible si no puedo ser lastimado o dañado en modo alguno?

Otros me hacen vengativo; pero, ¿contra quién podría tomar venganza, si todo lo que existe Soy Yo?

¿Y por qué me castigaría yo mismo simplemente por crear? O, si debes pensar en nosotros como separados, ¿por qué te crearía, te daría poder para crear, libertad para elegir crear lo que quisieras experimentar, y luego te castigaría para siempre por haber hecho la elección "equivocada"?

Yo te digo: no haré nada semejante, y en esta verdad descansa tu libertad de la tiranía de Dios. En verdad, no hay tiranía, excepto en tu imaginación.

Puedes llegar a casa cuando quieras. Volveremos a estar juntos cuando quieras. El éxtasis de tu unión conmigo lo conocerás de nuevo. Y también la sensación del viento sobre tu rostro, y el sonido de un grillo bajo cielos diamantinos en una noche de verano.

A la primera señal de un arco iris y al primer grito de un bebé recién nacido. Al último rayo de un ocaso espectacular y a la última respiración de una vida espectacular.

Yo estoy contigo siempre hasta el fin mismo del tiempo. Tu unión conmigo es completa, siempre fue, siempre es, y siempre será.

Tu y Yo somos Uno, tanto hoy como en la Eternidad.

Haz que tus días y tus noches sean reflejos de la más alta idea de tu interior. Permite que tus momentos de Ahora estén plenos de un éxtasis espectacular de Dios hecho manifiesto a través de ti. Hazlo mediante la expresión de tu Amor, eterno e incondicional, por todos aquellos cuyas vidas tocas. Sé una luz en la oscuridad y no la maldigas.

Sé un portador de la luz.

Tú lo eres.

Selo plenamente
.

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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Dom Jul 24, 2011 11:00 pm

Hermanos mios aqui los llevo al principio de esta bella historia que desde hace meses comparto con uds y que le ocurrio a un gran amigo.
Seguimos abriendo autopistas espirituales, redescubriendonos:

Armando Capiro
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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Dom Jul 24, 2011 11:46 pm

En la primavera de 1992,recuerdo que fue por Pascua, un fenómeno extraordinario ocurrió en mi vida. Dios empezó a hablar con usted. A través Mío. Me explicaré:

En aquella época era muy infeliz, personal, profesional y emocionalmente, sentía que mi vida era un fracaso a todos los niveles.

Dado que, desde hacía años, había adquirido el hábito de escribir mis pensamientos en forma de cartas (que normalmente nunca enviaba), cogí mi fiel cuaderno de papel amarillo tamaño folio, y empecé a volcar mis sentimientos.

Esa vez, en lugar de escribir otra carta a otra persona de la que yo imaginaba ser una víctima, pensé que iría directamente a la fuente; directamente al mayor «victimizador» de todos. Decidí escribir una carta a Dios.

Fue una carta rencorosa, apasionada, llena de confusiones, deformaciones y condenas. Y un montón de enojosas preguntas.

¿Por qué mi vida no funcionaba? ¿Qué haría que llegara a funcionar? ¿Por qué no lograba ser feliz en mis relaciones?
¿Siempre iba a escapárseme la experiencia de disponer de suficiente dinero? Finalmente -y sobre todo- ¿qué había hecho yo para merecer una vida de continua lucha como la que tenía?

Para mi sorpresa, cuando hube acabado de garabatear toda mi amargura, mis preguntas sin respuesta, y me disponía a dejar
la pluma, mi mano se quedó suspendida sobre el papel, como si la sostuviera una fuerza invisible. De repente, la pluma empezó a moverse por sí misma. No sabía en absoluto lo que estaba a punto de escribir, pero parecía que iba a acudir una idea, de modo que decidí dejarme llevar. Y lo que salió fue:


¿Realmente deseas una respuesta a todas esas preguntas, o simplemente te estás desahogando?

Parpadeé... y entonces surgió una respuesta en mi mente. La escribí también:

«Las dos cosas. Es verdad que me estoy desahogando; pero, si esas preguntas tienen respuesta, ¡tan cierto es que quiero oírlas como que hay infierno!»


Muchas cosas son ciertas... «como que hay infierno». Pero ¿no sería más agradable que lo fueran «como que hay Cielo»?

Y escribí:

«¿Qué se supone que significa eso?»

Sin que yo lo supiera, había empezado una conversación... y, más que escribir por mi cuenta, estaba escribiendo al dictado.


Este dictado duró tres años, y durante ese tiempo no tenía la menor idea de cómo acabaría. Las respuestas a las preguntas que yo expresaba en el papel no me llegaban hasta que no terminaba de escribir completamente cada pregunta y apartaba mis propios pensamientos. A menudo las respuestas me llegaban más de prisa de lo que podía escribir; entonces tenía que garabatear rápidamente para no quedarme atrás.

Cuando me sentía confuso, o desaparecía la sensación de que las palabras me llegaban de otra parte, dejaba la pluma e interrumpía el diálogo hasta que de nuevo me sentía «inspirado» -lo siento: es la única palabra que realmente resulta apropiada- para volver a coger mi cuaderno de papel amarillo tamaño folio y reanudar la transcripción.

Esas conversaciones todavía duran en el momento en que estoy escribiendo esto. Y la mayor parte se encuentra en las
siguientes páginas... las cuales contienen un asombroso diálogo que al principio no podía creer, que luego supuse que me resultaría personalmente valioso, pero que ahora comprendo que estaba destinado a otras personas y no sólo a Mí. Estaba destinado a usted y a cualquiera que acceda a este material, puesto que mis preguntas son también las suyas.


Deseo que intervenga en este diálogo lo antes posible, ya que lo realmente importante no es mi historia, sino la suya.

Es la historia de su vida la que aquí se presenta. Y si este material es importante, lo es para su experiencia personal. De lo contrario no estaría usted aquí, con él en las manos, en este momento.

Así pues, vamos a iniciar el diálogo con una pregunta que me había estado formulando durante mucho tiempo:

¿cómo habla Dios, y a quién? Cuando la planteé, he aquí la respuesta que obtuve:


Hablo a todo el mundo. Constantemente. La cuestión no es a quién hablo, sino quién me escucha.

Intrigado, le pedí a Dios que me lo explicara mejor. Y esto es lo que dijo:

En primer lugar, vamos a cambiar la palabra hablar por la palabra comunicarse. Es un término mucho mejor; resulta más completo y más apropiado. Cuando tratamos de hablar a otros -tú a Mi; Yo a ti-, inmediatamente nos vemos restringidos por la increíble limitación de las palabras. Por esta razón, no me comunico únicamente con palabras. En realidad, rara vez lo hago. Mi modo usual de comunicarme es por medio del sentimiento.

El sentimiento es el lenguaje del alma.

Si quieres saber hasta qué punto algo es cierto para ti; presta atención a lo que sientes al respecto.

A veces los sentimientos son difíciles de descubrir, y con frecuencia aún más difíciles de reconocer. Sin embargo, en tus
más profundos sentimientos se oculta tu más alta verdad.


El truco está en llegar a dichos sentimientos. Te mostraré cómo. De nuevo.

Si tú quieres.

Le dije a Dios que sí quería, pero que en ese momento deseaba aún más una respuesta completa y detallada a mi primera pregunta. He aquí lo que Dios me dijo:

También me comunico con el pensamiento.

El pensamiento y los sentimientos no son lo mismo, aunque pueden darse al mismo tiempo. Al comunicarme con el pensamiento, a menudo utilizo imágenes. Por ello, los pensamientos resultan más efectivos como herramientas de comunicación que las simples palabras.

Además de los sentimientos y pensamientos, utilizo también el vehículo de la experiencia que es un magnífico medio de comunicación.

Y finalmente, cuando fallan los sentimientos, los pensamientos y la experiencia, utilizo las palabras En realidad, las palabras resultan el medio de comunicación menos eficaz. Están más sujetas a interpretaciones equivocadas, y muy a menudo a malentendidos.

¿Y eso por qué?

Pues debido a lo que son las palabras. Éstas son simplemente expresiones: ruidos que expresan,sentimientos, pensamientos y experiencia. Son símbolos. Signos. Insignias. No son la Verdad. No son el objeto real.

Las palabras le pueden ayudar a uno a entender algo. La experiencia le permite conocerlo. Sin embargo, hay algunas cosas que uno no puede experimentar. Por eso os he dado otras herramientas de conocimiento: son los llamados sentimientos; y también los pensamientos.

La suprema ironía del asunto es que vosotros hayáis dado tanta importancia a la Palabra de Dios, y tan poca a la experiencia.

En efecto, dais tan poco valor a la experiencia que, cuando vuestra experiencia de Dios difiere de lo que habéis oído sobre Dios, automáticamente desecháis la experiencia y os quedáis con las palabras,cuando debería ser precisamente lo contrario.

Vuestra experiencia y vuestros sentimientos sobre algo representan lo que efectiva e intuitivamente sabéis acerca de ello. Las palabras únicamente pueden aspirar a simbolizar lo que sabéis, y a menudo pueden confundir lo que sabéis.

Así pues, esas son las herramientas con las que Yo me comunico, aunque no sistemáticamente, pues ni todos los sentimientos, ni todos los pensamientos, ni toda la experiencia, ni todas las palabras proceden de Mí.

Muchas palabras han sido pronunciadas por otros en Mi nombre. Muchos pensamientos y muchos sentimientos han sido
promovidos por causas que no son resultado directo de Mi creación. Y muchas experiencias se derivan también de dichas causas.

La cuestión consiste en discernir. La dificultad estriba en saber la diferencia entre los mensajes de Dios y los que proceden de otras fuentes. Esta distinción resulta sencilla con la aplicación de una regla básica:

Vuestro Pensamiento más Elevado, vuestra Palabra más Clara, vuestro Sentimiento más Grandioso, son siempre Míos. Todo lo demás procede de otra fuente.

Con ello se facilita la labor de diferenciación, ya que no debería resultar difícil, ni siquiera para el principiante, identificar lo más Elevado, lo más Claro y lo más Grandioso.

No obstante, te daré algunas directrices:

El Pensamiento más Elevado es siempre aquel que encierra alegría. Las palabras más Claras son aquellas que encierran verdad. El Sentimiento más Grandioso es el llamado amor.

Alegría, verdad, amor.

Los tres son intercambiables, y cada uno lleva siempre a los otros. No importa en qué orden se encuentren.

Una vez determinado, utilizando estas directrices, qué mensajes son Míos y cuáles proceden de otra fuente, lo único que falta es saber si Mis mensajes serán tenidos en cuenta.

La mayoría de Mis mensajes no lo son. Algunos, porque parecen demasiado buenos para ser verdad. Otros, porque parece demasiado difícil seguirlos. Muchos, debido simplemente a que se entienden mal. La mayoría, porque no se reciben.

Mi mensajero más potente es la experiencia, e incluso a ésta la ignoráis; especialmente a ésta la ignoráis.

Vuestro mundo no se hallaría en el estado en que se encuentra si simplemente hubierais escuchado a vuestra experiencia.

El resultado de que no escuchéis a vuestra experiencia es que seguís reviviéndola, una y otra vez, puesto que mi propósito no puede verse frustrado, ni mi voluntad ignorada.Tenéis que recibir el mensaje, Antes o después.

Sin embargo, no os forzaré. Nunca os coaccionaré; ya que os he dado el libre albedrío -la facultad de hacer lo que queráis-, y nunca jamás os lo quitaré.

Así pues, seguiré enviándoos los mismos mensajes una y otra vez, a lo largo de milenios y a cualquier rincón del universo en el que habitéis. Seguiré enviando infinitamente Mis mensajes, hasta que los hayáis recibido y los hayáis escuchado con atención, haciéndolos vuestros.

Mis mensajes pueden venir bajo un centenar de formas, en miles de momentos, durante un millón de años. No podéis pasarlos por alto si realmente escucháis. No podéis ignorarlos una vez los hayáis oído verdaderamente.

De este modo nuestra comunicación empezará en serio, ya que en el pasado únicamente Me habéis hablado, Me habéis rezado, habéis intercedido ante Mi, Me habéis suplicado. Pero ahora puedo responderos siquiera sea como lo estoy haciendo en este momento
.

Armando Capiro
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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Miér Jul 27, 2011 12:10 am

¿Cómo puedo saber que esta comunicación procede de Dios? ¿Cómo sé que no se trata de mi propia imaginación?

¿Qué diferencia habría? ¿No ves que puedo utilizar tu imaginación con la misma facilidad que cualquier otro medio?

Te traeré los pensamientos, palabras o sentimientos exactamente apropiados; y en un determinado momento, precisamente cuando me venga bien para mi propósito, utilizaré alguna sentencia, o varias.

Sabrás que esas palabras proceden de Mí porque tú, espontáneamente, no has hablado nunca con tanta claridad. Si hubieras hablado ya con claridad de tales asuntos, no te preguntarías acerca de ellos.

¿Con quién se comunica Dios? ¿Se trata de personas especiales? ¿En momentos especiales?

Todo el mundo es especial, y todos los momentos son buenos.

No hay ninguna persona que sea más especial que otra, ni ningún momento que sea más especial que otro. Mucha gente decide creer que Dios se comunica de maneras especiales y únicamente con personas especiales. Esto libera a las masas de la responsabilidad de escuchar Mi mensaje, y aún más de aceptarlo (esa es otra cuestión), y les permite quedarse con lo que dicen otros. No tenéis que escucharme puesto que ya habéis decidido que otros Me han oído acerca de todos los asuntos, y tenéis que oírlos a ellos.

Al escuchar lo que otras personas piensan que Me han oído decir, vosotros no tenéis que pensar en absoluto.

Esta es la razón principal de que la mayoría de la gente eluda Mis mensajes a nivel personal
.

Si uno reconoce que recibe Mis mensajes directamente, entonces es responsable de interpretarlos. Es mucho más seguro y mucho más fácil aceptar la interpretación de otros (aunque se trate de otros que han vivido hace 2.000 años) que tratar de interpretar el mensaje que uno puede muy bien estar recibiendo en este mismo momento.

No obstante, te propongo una nueva forma de comunicación con Dios. Una comunicación de doble dirección. En realidad, eres tú quien me la ha propuesto a Mí; ya que he venido a ti, en esta forma, aquí y ahora, en respuesta a tu llamada.

¿Por qué algunas personas -como, por ejemplo, Jesucristo- parecen escuchar más lo que Tú comunicas que otras?

Porque algunas personas están verdaderamente dispuestas a escuchar. Están dispuestas a oír, y están dispuestas a permanecer abiertas a la comunicación aun cuando lo que oyen parezca espantoso, disparatado o manifiestamente equivocado.

¿Debemos escuchar a Dios aun en el caso de que lo que diga nos parezca equivocado?

Especialmente cuando parece equivocado. Si creéis que estáis en lo cierto respecto de algo, ¿para qué necesitáis hablar con Dios?

Seguid adelante, actuando según vuestro entender. Pero observad lo que habéis estado haciendo desde el principio de los tiempos. Y mirad cómo es el mundo. Evidentemente, en algo habéis fallado; y es obvio que hay algo que no entendéis. Lo que sí entendéis ha de pareceros correcto, puesto que «correcto» es un término que utilizáis para designar aquello con lo que estáis de acuerdo. Por lo tanto aquello que se os escapa aparecerá, en un primer momento, como «equivocado».

La única manera de adelantar en esto es preguntándose uno mismo: ¿Qué pasaría si todo lo que considero «equivocado» fuese realmente "correcto"?». Todos los grandes científicos conocen esta pregunta. Lo que hace el científico no es simplemente trabajar; el científico cuestiona todos los presupuestos y prejuicios. Todos los grandes descubrimientos han surgido de la voluntad, de la capacidad, de no estar en lo cierto. Y eso es lo que se necesita en este caso.

No podéis conocer a Dios hasta que hayáis dejado de deciros a vosotros mismos que ya conocéis a Dios. No podéis escuchar a Dios hasta que dejéis de pensar que ya habéis escuchado a Dios.

No puedo deciros mi verdad, hasta que vosotros dejéis de decirme las vuestras.

Pero mi verdad acerca de Dios procede de Ti.

¿Quién lo ha dicho?

Otros.

¿Qué otros?

Predicadores. Vicarios. Rabinos. Sacerdotes. Libros. ¡La Biblia, por amor de Dios!

Esas no son fuentes autorizadas.

¿No lo son?

No.

Entonces, ¿qué hay que sí lo sea?

Escucha tus sentimientos. Escucha tus Pensamientos más Elevados. Escucha a tu experiencia.

Cada vez que una de estas tres cosas difiera de lo que te han dicho tus maestros, o has leído en tus libros, olvida las palabras. Las palabras constituyen el vehículo de verdad menos fiable.

Hay tantas cosas que quiero decirte, tantas cosas que deseo preguntarte, que no sé por dónde empezar.
Por ejemplo, ¿por qué no te revelas? Si de verdad hay un Dios, y eres Tú, ¿por qué no te revelas de un modo que todos podamos entenderlo?


Ya lo he hecho, una y otra vez. Estoy haciéndolo de nuevo aquí y ahora.

No. Me refiero a una forma de revelación que resulte incuestionable; que no se pueda negar.

¿Como cuál?

Como apareciendo ahora mismo ante mi vista.

Lo estoy haciendo.

¿Dónde?

Dondequiera que mires.

No. Yo quiero decir de un modo indiscutible. De un modo que ningún hombre pueda negar.

¿De qué modo sería? ¿Bajo qué forma o aspecto Me harías aparecer?

Bajo la forma o aspecto que realmente tengas.

Eso sería imposible, ya que no poseo una forma o aspecto que podáis comprender. Puedo adoptar una forma o aspecto que podáis comprender, pero entonces todos supondrían que lo que han visto es la sola y única forma y aspecto de Dios, en lugar de una forma y aspecto de Dios; una entre muchas.

La gente cree que Yo soy como me ven, en lugar de como no me ven. Pero Yo soy el Gran Invisible, no lo que Me hago ser a Mí mismo en un momento determinado. En cierto sentido, Yo soy lo que no soy. Y es de este no-ser de donde vengo, y a donde siempre retorno.

Pero cuando vengo bajo una u otra forma determinada -una forma bajo la que creo que la gente puede comprenderme, entonces la gente Me atribuye esa forma para siempre jamás.

Y si viniera bajo cualquier otra forma, ante cualesquiera otras personas, los primeros dirían que no habría aparecido ante los segundos, ya que no Me habría mostrado a los segundos igual que a los primeros, ni les habría dicho las mismas cosas; de modo que ¿cómo iba a ser Yo?

Como puedes ver, no importa bajo qué forma o de qué manera Me revele: cualquiera que sea la manera que elija o la forma que adopte, ninguna de ellas resultará incuestionable.

Pero si Tú hicieras algo que evidenciara la verdad de quién eres más allá de cualquier duda o interrogante...

... habría todavía quienes dijeran que es cosa del diablo, o simplemente de la imaginación de alguien. O de cualquier causa distinta de Mi. Si me revelara como Dios Todopoderoso, Rey de los Cielos y la Tierra, y moviera montañas para demostrarlo, habría quienes dirían: «Debe de ser cosa de Satanás».

Y eso es lo que sucedería, puesto que Dios no se revela a Sí mismo por, o a través de, la observación externa, sino de la experiencia interna. Y cuando la experiencia interna ha revelado al propio Dios, la observación externa resulta innecesaria.

Y cuando la observación externa es necesaria, entonces no resulta posible la experiencia interna.

Así pues, si se pide la revelación, entonces no puede darse, puesto que el acto de pedir constituye una afirmación de que aquélla falta, de que no se está revelando nada de Dios. Esta afirmación produce la experiencia, ya que vuestro pensamiento sobre algo es creador y vuestra palabra es productora, y vuestro pensamiento y vuestra palabra juntos resultan magníficamente eficaces en tanto dan origen a vuestra realidad. Por lo tanto, experimentaréis que Dios no se ha revelado, ya que, si lo hubiera hecho no se lo pediríais.

¿Significa eso que no puedo pedir nada que desee? ¿Me estás diciendo que rezar por algo en realidad aleja ese algo de nosotros?

Esta es una pregunta que ha sido respondida a través de los siglos, y que ha sido respondida cada vez que se ha formulado. Pero no habéis escuchado la respuesta, o no queréis creerla.

Responderé de nuevo, con palabras de hoy, en un lenguaje actual, de la siguiente manera:

No tendréis lo que pedís, ni podéis tener nada de lo que queráis. Y ello porque vuestra propia petición es una afirmación de vuestra carencia, y el decir que queréis una cosa únicamente sirve para producir esa experiencia concreta -la carencia- en vuestra realidad.

Por lo tanto, la oración correcta no es nunca de súplica, sino de gratitud.


Cuando dais gracias a Dios por adelantado por aquello que habéis decidido experimentar en vuestra realidad, estáis efectivamente reconociendo que eso está ahí... en efecto.

La gratitud es, pues, la más poderosa afirmación dirigida a Dios; una afirmación a la que Yo habré contestado incluso antes de que me la formuléis.

Así pues, no supliquéis nunca. Antes bien, agradeced.

Pero ¿qué ocurre si yo agradezco algo a Dios por adelantado, y luego eso no aparece nunca? Eso podría llevar al desencanto y la amargura.

La gratitud no puede utilizarse como una herramienta con la cual manipular a Dios; un mecanismo con el que engañar al universo. No podéis mentiros a vosotros mismos. Vuestra mente sabe la verdad de vuestros pensamientos.

Si decís «Gracias, Dios Mío, por esto y lo otro», y al mismo tiempo está claro que eso no está en vuestra realidad presente, estáis suponiendo que Dios es menos claro que vosotros, y, por lo tanto, produciendo esa realidad en vosotros.
Dios sabe lo que vosotros sabéis, y lo que vosotros sabéis es lo que aparece en vuestra realidad
.

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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Mar Ago 30, 2011 9:40 pm

Pero entonces ¿cómo puedo estar realmente agradecido por algo, si sé que eso no está presente?

Fe. Si tienes aunque sólo sea la fe equivalente a un grano de mostaza, moverás montañas. Sabrás que eso está presente porque Yo digo que está presente, porque Yo digo que, incluso antes de que me preguntes, habré respondido; porque Yo digo y os lo he dicho de todas las maneras concebibles, a través de cualquier maestro que me puedas mencionar, que, sea lo que sea lo que queráis, si lo queréis en Mi Nombre, así será.

Sin embargo, hay tanta gente que dice que sus oraciones han quedado sin respuesta...

Ninguna oración -y una oración no es más que una ferviente afirmación de lo que ya es- queda sin respuesta. Cualquier oración -cualquier pensamiento, cualquier afirmación, cualquier sentimiento- es creador. En la medida en que sea fervientemente sostenido como una verdad, en esa misma medida, se hará manifiesto en vuestra experiencia.

Cuando se dice que una oración no ha sido respondida, lo que realmente ocurre es que el pensamiento, palabra o sentimiento sostenido de modo más ferviente ha llegado a ser operativo. Pero lo que has de saber -y ese es el secreto- es que detrás del pensamiento se halla siempre otro pensamiento -el que podríamos llamar Pensamiento Promotor-, que es el que controla el pensamiento.

Por lo tanto, si rogáis y suplicáis, parece que existe una posibilidad mucho menor de que experimentéis lo que pensáis que habéis decidido, puesto que el Pensamiento Promotor que se halla detrás de cada súplica es el de que en ese momento no tenéis lo que deseáis. Ese pensamiento promotor se convierte en vuestra realidad.

El único Pensamiento Promotor que puede ignorar este pensamiento es uno fundado en la fe en que Dios concederá cualquier cosa que se le pida, sin falta. Algunas personas poseen este tipo de fe, pero muy pocas. El proceso de la oración resulta mucho más fácil cuando, en lugar de creer que Dios siempre dirá «sí» a cada petición, se comprende intuitivamente que la propia petición no es necesaria. Entonces la oración se convierte en una plegaria de acción de gracias. No es en absoluto una petición, sino una afirmación de gratitud por lo que ya es.

Cuando dices que una oración es una afirmación de lo que ya es, ¿estás diciendo que Dios no hace nada, que todo lo que ocurre después de una oración es un resultado de la acción de rezar?

Si crees que Dios es un ser omnipotente que escucha todas las oraciones, y responde «sí» a unas, «no» a otras, y «ya veremos» al resto, estás equivocado. ¿Por qué regla de tres decidiría Dios?

Si crees que Dios es quien crea y decide todo lo que afecta a vuestra vida, estás equivocado.

Dios es el observador, no el creador. Y Dios está dispuesto a ayudaros a vivir vuestra vida, pero no de la manera que supondríais.

La función de Dios no es crear, o dejar de crear, las circunstancias o condiciones de vuestra vida. Dios os ha creado a vosotros, a imagen y semejanza suya. Vosotros habéis creado el resto, por medio del poder que Dios os ha dado. Dios creó el proceso de la vida, y la propia vida tal como la conocéis. Pero Dios os dio el libre albedrío para hacer con la vida lo que queráis.

En este sentido, vuestra voluntad respecto a vosotros es la voluntad de Dios respecto a vosotros.
Estáis viviendo vuestra vida del modo como la estáis viviendo, y Yo no tengo ninguna preferencia al respecto.

Esta es la grandiosa ilusión de la que participáis. Que Dios se preocupa de un modo u otro por lo que hacéis.

Yo no me preocupo por lo que hacéis, y eso os resulta difícil de aceptar. Pero ¿os preocupáis vosotros por lo que hacen vuestros hijos cuando les dejáis salir a jugar? ¿Es importante para vosotros si juegan al corre que te pillo, al escondite o a disimular? No, no lo es, porque sabéis que están perfectamente seguros, ya que les habéis dejado en un entorno que consideráis favorable y adecuado.

Por supuesto, siempre confiaréis en que no se lastimen. Y si lo hacen, haréis bien en ayudarles, curarles, y permitirles que se sientan de nuevo seguros, que sean felices de nuevo, que vuelvan a jugar otro día. Pero tampoco ese otro día os preocupará si deciden jugar al escondite o a disimular.

Por supuesto, les diréis qué juegos son peligrosos. Pero no podréis evitar que vuestros hijos hagan cosas peligrosas. Al menos, no siempre; no para siempre; no en todo momento desde ahora hasta su muerte. Los padres juiciosos lo saben. Pero los padres nunca dejan de preocuparse por el resultado. Esta dicotomía -no preocuparse excesivamente por el proceso, pero sí por el resultado- describe con bastante aproximación la dicotomía de Dios.

Pero Dios, en un sentido, no siempre se preocupa por el resultado. No por el resultado final. Y ello porque el resultado final está asegurado.

Y esta es la segunda gran ilusión del hombre: que el resultado de la vida es dudoso.

Es esta duda acerca del resultado final la que ha creado a vuestro mayor enemigo: el temor. Si dudáis del resultado, entonces dudaréis del Creador: dudaréis de Dios. Y si dudáis de Dios, entonces viviréis toda vuestra vida en el temor y la culpa.

Si dudáis de las intenciones de Dios -y de su capacidad de producir este resultado final- entonces ¿cómo podréis descansar nunca? ¿Cómo podréis nunca hallar realmente la paz?

Sin embargo, Dios posee pleno poder para encajar las intenciones con los resultados. No podéis ni queréis creer en ello (aunque afirméis que Dios es todopoderoso); y, en consecuencia, habéis de crear en vuestra imaginación un poder igual a Dios, con el fin de encontrar una manera de que la voluntad de Dios se vea frustrada. Así habéis creado en vuestra mitología el ser al que llamáis «el diablo». Incluso habéis imaginado a Dios en guerra con ese ser (pensando que Dios resuelve sus problemas del mismo modo que vosotros). Por fin, habéis imaginado realmente que Dios podría perder esa guerra.

Todo esto viola lo que decís que sabéis acerca de Dios, pero eso no importa. Vivís vuestra ilusión y de este modo, sentís vuestro temor, debido a vuestra decisión de dudar de Dios.

Pero ¿qué ocurriría si tomaras una nueva decisión? ¿Cuál sería entonces el resultado?

Deja que te diga algo: deberías vivir como Buda. Como Jesús. Como lo hicieron todos los santos que siempre habéis idolatrado.

Sin embargo, como ocurrió con la mayoría de los santos, la gente no te entendería. Y cuando trataras de explicar tu sensación de paz, tu alegría de vivir, tu éxtasis interior, ellos oirían tus palabras, pero no te escucharían. Tratarían de repetir tus palabras, pero las acrecentarían.

Se asombrarían de que tuvieras lo que ellos no pueden encontrar. Y entonces se volverían envidiosos. Pronto la envidia se convertiría en rabia, y en su furor tratarían de convencerte de que eras tú quien no entendía a Dios.

Y si fracasaran a la hora de arrancarte tu alegría, tratarían de hacerte daño; tan enorme sería su rabia. Y cuando tú les dijeras que eso no te importaba, que ni siquiera la muerte podría privarte de tu alegría, ni cambiaría tu verdad, seguramente te matarían. Entonces, cuando vieran con qué paz aceptabas la muerte, te llamarían santo, y te amarían de nuevo.

Y ello porque está en la naturaleza de las personas amar, luego destruir, y luego amar de nuevo a aquello que más aprecian.

Pero ¿por qué? ¿Por qué lo hacemos?

Todos los actos humanos están motivados, a su nivel más profundo, por una de estas dos emociones: el temor o el amor. En realidad existen sólo dos emociones: sólo dos palabras en el lenguaje del alma. Son los extremos opuestos de la gran polaridad que Yo creé cuando produje el universo, y vuestro mundo, tal como hoy lo conocéis.

Estos son los dos aspectos -Alfa y Omega- que permiten la existencia del sistema que llamáis «relatividad». Sin estos dos aspectos, sin estas dos ideas sobre las cosas, no podría existir ninguna otra idea.

Todo pensamiento humano, toda acción humana, se basa o bien en el amor, o bien en el temor. No existe ninguna otra motivación humana, y todas las demás ideas no son sino derivados de estas dos. Son simplemente versiones distintas: diferentes variaciones del mismo tema.

Piensa en ello detenidamente, y verás que es verdad. Eso es lo que he llamado Pensamiento Promotor. Es tanto un pensamiento de amor como de temor. Este es el pensamiento que se oculta detrás del pensamiento que, a su vez, se oculta detrás del pensamiento. Es el primer pensamiento. Es la fuerza principal. Es la energía primaria que mueve el motor de la experiencia humana.

Y he ahí cómo el comportamiento humano produce una experiencia repetida tras otra; he ahí por qué los humanos aman, luego destruyen, y luego aman de nuevo: siempre con este movimiento pendular de una emoción a la otra. El amor promueve el temor, que promueve el amor, que promueve el temor....
.. Y la razón se halla en la primera mentira -una mentira que sostenéis como si fuera la verdad sobre Dios- de que no se puede confiar en Dios; de que no se puede contar con el amor de Dios; de que el hecho de que Dios os acepte está condicionado; por tanto, de que el resultado final es dudoso. Entonces, si no podéis contar con que el amor de Dios está siempre ahí ¿con el amor de quién podéis contar? Si Dios se retira y se aparta cuando vosotros no actuáis correctamente, ¿no lo harán los simples mortales?
... Y así es como en el momento en que prometéis vuestro más elevado amor, abrís la puerta a vuestro mayor temor.

Y ello, porque lo primero que os preocupa después de decir «Te amo» es si vais a escuchar lo mismo. Y si lo escucháis, entonces empezáis inmediatamente a preocuparos por la posibilidad de perder ese amor que acabáis de encontrar. Así toda acción se convierte en reacción -de defensa ante a la pérdida-, incluso cuando tratáis de defenderos ante la pérdida de Dios.

Pero si supierais Quiénes sois -que sois el ser más magnífico, notable y espléndido que Dios ha creado nunca- no habríais de sentir temor nunca; ya que ¿quién puede negar esa maravillosa magnificencia? Ni siquiera Dios podría criticar a un ser así.

Pero no sabéis Quiénes sois, y pensáis que sois mucho menos. ¿De dónde habéis sacado la idea de que sois cualquier cosa menos magníficos? De las únicas personas cuya palabra aceptaríais plenamente. De vuestra madre y de vuestro padre.

Estas son las personas que más os aman. ¿Por qué habrían de mentiros? Sin embargo ¿no os han dicho que sois demasiado tal cosa, y no suficientemente tal otra? ¿No os han recordado que tenéis que pasar desapercibidos? ¿No os han regañado en algunos de vuestros momentos de mayor euforia? ¿Y no os han animado a desechar algunas de vuestras ideas más descabelladas?

Estos son los mensajes que habéis recibido, y, aunque no satisfacen los criterios, y, por tanto, no son mensajes de Dios, también podían haberlo sido, puesto que proceden, sin duda alguna, de los dioses de vuestro universo.

Fueron vuestros padres quienes os enseñaron que el amor está condicionado -habéis sentido esas condiciones muchas veces- y esa es la experiencia que habéis interiorizado en vuestras relaciones amorosas.

Es también la experiencia que me aplicáis a Mi.

Y a partir de esta experiencia extraéis vuestras conclusiones sobre Mí.

En este marco proclamáis vuestra verdad «Dios es un Dios amoroso -decís-, pero si quebrantas Sus mandamientos, Él te castigará con el destierro perpetuo y la condenación eterna.»

¿Acaso no habéis experimentado el destierro de vuestros propios padres? ¿No conocéis el dolor de su condenación? ¿Cómo, entonces, podríais imaginar que iba a ser distinto conmigo?

Habéis olvidado qué era ser amado sin condiciones. No recordáis la experiencia del amor de Dios. Y así, tratáis de imaginar cómo debe de ser el amor de Dios basándoos en cómo veis que es el amor en el mundo.

Habéis proyectado en Dios el papel de «padre», y, en consecuencia, habéis salido con un Dios que juzga, y premia o castiga, en base a lo buenos que crea que habéis sido hasta ese momento. Pero esta es una visión simplista de Dios, basada en vuestra mitología. No tiene nada que ver con Quién soy Yo.

Así pues, habiendo creado todo un sistema de pensamiento acerca de Dios basado en la experiencia humana más que en las verdades espirituales, después creasteis toda una realidad en torno al amor. Se trata de una realidad basada en el temor, arraigada en la idea de un Dios terrible y vengativo. Ese Pensamiento Promotor es erróneo, pero rechazarlo supondría desbaratar toda vuestra teología.

Y aunque la nueva teología que podría reemplazarla sería realmente vuestra salvación, no podéis aceptarla, puesto que la idea de un Dios al que no haya que temer, que no va a juzgar, y que no tiene ningún motivo para castigar, resulte sencillamente demasiado magnífica para incluirla ni siquiera en vuestra mas grandiosa noción de Quién y Qué es Dios.

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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Jue Sep 01, 2011 11:47 pm

Esta realidad del amor basada en el temor domina vuestra experiencia de aquél; más aún, en realidad la crea, ya que no sólo hace que consideréis que recibís un amor condicionado, sino también que penséis que lo dais del mismo modo. E incluso mientras negociáis y establecéis vuestras condiciones, una parte de vosotros sabe que eso no es realmente el amor.

Aun así parecéis incapaces de cambiar la manera de dispensarlo. Os decís a vosotros mismos que habéis aprendido la manera difícil, y ¡que os condenéis si os hacéis de nuevo vulnerables! Pero lo cierto es que deberíais decir ¡que os condenéis si no lo hacéis!

Debido a vuestros propios (y equivocados) pensamientos sobre el amor, sí que os condenáis realmente a no experimentarlo nunca en toda su pureza. Del mismo modo, os condenáis a no conocerme nunca como realmente soy. Al menos mientras obréis así ya que no podéis rechazarme para siempre, y llegará el momento de nuestra Reconciliación.

Cualquier acción emprendida por los seres humanos se basa en el amor o en el temor, y no simplemente las que afectan a las relaciones. Las decisiones relativas a los negocios, la industria, la política, la religión, la educación de vuestros jóvenes, la política social de vuestras naciones, los objetivos económicos de vuestra sociedad, las decisiones que implican guerra, paz, ataque, defensa, agresión, sometimiento; las determinaciones de codiciar o regalar, de ahorrar o compartir, de unir o dividir: cualquier decisión libre que toméis se deriva de uno de los dos únicos pensamientos posibles que existen: un pensamiento de amor o un pensamiento de temor.

El temor es la energía que contrae, cierra, capta, huye, oculta, acumula y daña.

El amor es la energía que expande, abre, emite, permanece, revela, comparte y sana.

El temor cubre nuestros cuerpos de ropa; el amor nos permite permanecer desnudos. El temor se aferra a todo lo que tenemos; el amor lo regala. El temor prohíbe; el amor quiere. El temor agarra; el amor deja ir.

El temor duele; el amor alivia. El temor ataca; el amor repara.

Cualquier pensamiento, palabra o acto humano se basa en una emoción o la otra. No tenéis más elección al respecto, puesto que no existe nada más entre lo que elegir. Pero tenéis libre albedrío respecto a cuales de las dos escoger.

Haces que parezca muy fácil, y, sin embargo, en el momento de la decisión el temor vence mucho más a menudo. ¿Por qué?

Habéis aprendido a vivir en el temor. Se os ha hablado de la supervivencia de los más capacitados, y de la victoria de los más fuertes y el éxito de los más inteligentes. Pero se os ha dicho muy poco sobre la gloria de quienes más aman. De este modo, os esforzáis por ser los más capacitados, los más fuertes, los más inteligentes -de una u otra manera-, y si en una situación determinada percibís que vosotros lo sois menos, tenéis miedo de perder, puesto que se os ha dicho que ser menos significa perder.

Así evidentemente, elegís la acción promovida por el temor, porque eso es lo que os han enseñado. Pero Yo os enseño esto: cuando escojáis la acción promovida por el amor, entonces haréis algo más que sobrevivir, haréis algo más que vencer, haréis algo más que tener éxito. Entonces experimentaréis plenamente la gloria de Quienes Realmente Sois, y quienes podéis ser.

Para hacer esto, debéis dejar de lado las enseñanzas de vuestros bien intencionados, aunque mal informados, profesores mundanos, y escuchar las enseñanzas de aquellos cuya sabiduría proviene de otra fuente.

Hay muchos de estos profesores entre vosotros, como siempre los ha habido, ya que nunca he querido privaros de aquellos que os mostraran, os enseñaran, os guiaran y os recordaran esas verdades. No obstante, el mayor recordatorio no se halla fuera de vosotros; sino que es vuestra propia voz interior. Esta es la primera herramienta que utilizo, puesto que es la más accesible.

La voz interior es la voz más fuerte con la que hablo, puesto que es la más cercana a vosotros. Es la voz que os dice si todo lo demás es verdadero o falso, correcto o equivocado, bueno o malo, según vuestra definición.

Es el radar que señala el rumbo, dirige el barco y guía el viaje, si dejáis que lo haga

Es la voz que te dice ahora mismo si las propias palabras que estás leyendo son palabras de amor o palabras de temor. Con este patrón puedes determinar si son palabras que hay que tener en cuenta o palabras que hay que ignorar.

Dices que, si yo elijo siempre la acción impulsada por el amor, entonces experimentaré plenamente la gloria de quien soy y quien puedo ser. ¿Quieres explicármelo con más detalle, por favor?

Existe únicamente un propósito para toda la vida, y es, para vosotros y para todo lo que vive, experimentar la gloria más plena.

Todo lo que decís, hacéis o pensáis está subordinado a esta función. Vuestra alma no tiene que hacer nada más que eso, y no quiere hacer nada mas que eso.

Lo maravilloso de este propósito es que nunca termina. Un fin es una limitación, y el propósito de Dios carece de este límite. Debe llegar un momento en el que os experimentéis a vosotros mismos en vuestra gloria más plena, y en ese instante imaginaréis una gloria aún mayor. Cuanto más seáis, más llegaréis a ser, y cuanto más lleguéis a ser, más podréis ser todavía.

El secreto más profundo es que la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación.

No os descubrís a vosotros mismos, sino que os creáis a vosotros mismos de nuevo. Tratáis, por lo tanto, no de averiguar Quiénes Sois, sino de determinar Quiénes Queréis Ser.

Hay quienes dicen que la vida es una escuela, que estamos aquí para aprender unas determinadas lecciones, que una vez «graduados» podremos continuar con otros objetivos mayores, liberados ya de las cadenas del cuerpo. ¿Es eso cierto?

Es otra parte de vuestra mitología, basada en la experiencia humana.

¿La vida no es una escuela?

No.

¿No estamos aquí para aprender?

No

Entonces ¿por qué estamos aquí?

Para recordar, y re-crear, Quiénes Sois.

Os lo he dicho una y otra vez, y no Me creéis. Pero así ha de ser; ya que, verdaderamente, si no os creáis como Quienes Sois, no podéis ser.

Bueno, me he perdido. Volvamos a lo de la escuela. He escuchado a un maestro tras otro decirnos que la vida es una escuela. Francamente, me choca oírte negarlo.

La escuela es un lugar adonde uno va si hay algo que uno no sabe y quiere saber. No es un lugar adonde uno va si ya sabe algo y simplemente quiere experimentar su sabiduría.

La vida (como la llamáis) es una oportunidad para vosotros de saber experimentalmente lo que ya sabéis conceptualmente. No necesitáis aprender nada al respecto. Necesitáis simplemente recordar lo que ya sabéis, y obrar en consecuencia.


No estoy seguro de entenderlo.

Empecemos por aquí El alma -vuestra alma- ya sabe todo lo que se puede saber en todo momento. Nada se le oculta, nada desconoce. Pero saberlo no es suficiente. El alma aspira a experimentarlo.

Podéis saber que sois generosos, pero a menos que hagáis algo que demuestre generosidad, no tenéis sino un concepto. Podéis saber que sois amables, pero a menos que hagáis algo que demuestre amabilidad con alguien, no tenéis sino una idea sobre vosotros mismos.

El único deseo de vuestra alma es convertir ese magnífico concepto de sí misma en su mayor experiencia. En tanto el concepto no se convierta en experiencia, todo lo que hay es especulación. Yo he estado especulando sobre Mí mismo durante mucho tiempo. Más del que tú y Yo podríamos recordar conjuntamente. Más que la edad del universo multiplicada por si misma. ¡Ve, pues, qué joven es -qué nueva es- Mi experiencia de Mí mismo!

Me he perdido de nuevo. ¿Tu experiencia de Ti mismo?

Sí. Permíteme que te lo explique de este modo:

En el principio, lo que Es era todo lo que había, y no había nada más.

Pero Todo Lo Que Es no podía conocerse a sí mismo, pues Todo Lo Que Es era todo lo que había, y no había nada más. Así, Todo lo Que Es... no era, ya que, en ausencia de cualquier otra cosa, Todo lo Que Es no es.

Este es el gran «Es - No Es» al que han aludido los Místicos desde el principio de los tiempos.

Ahora bien, Todo lo Que Es sabía que era todo lo que había; pero eso no era suficiente, puesto que sólo podía conocer su total magnificencia conceptualmente, no experiencialmente. Sin embargo, es la experiencia de sí mismo lo que anhelaba, puesto que quería saber que le apetecía ser tan magnífico. Aun así eso era imposible, ya que el propio término magnífico es un término relativo. Todo lo Que Es no podía saber que le apetecía ser magnífico a menos que lo que no es lo descubriera. En ausencia de lo que no es, lo que Es no es.

¿Lo entiendes?

Creo que sí. Continúa.

De acuerdo. Lo único que Todo lo Que Es sabía es que no había nada más. Así no podía, ni lograría nunca conocerse a Sí mismo desde un punto de referencia exterior a Sí mismo: dicho punto de referencia no existía. Sólo existía un punto de referencia, y era el único lugar interior. El «Es- No Es». El «Soy - No Soy».

Aun así el Todo de Todo decidió conocerse experimentalmente.

Esta energía -pura, invisible, inaudible, inobservada y, por lo tanto, desconocida por cualquier otra energía- decidió experimentarse a Sí misma como la total magnificencia que era. Para ello, se dio cuenta de que habría de utilizar un punto de referencia interior.

Se hizo el razonamiento, totalmente correcto, de que cualquier parte de sí mismo había de ser necesariamente menos que el total y, por tanto, si simplemente se dividía a sí mismo en partes, cada parte, al ser menos que el total, podía mirar al resto de Sí mismo y ver su magnificencia.

Así, Todo lo Que Es se dividió a Sí mismo, convirtiéndose, en un momento glorioso, en lo que es esto y lo que es aquello. Por primera vez, existían esto y aquello completamente separados lo uno de lo otro. Y aun así, existían simultáneamente; tal como sucedía con todo lo que no era ninguno de los dos.

Así, de repente existían tres elementos: lo que está aquí; lo que está allí; y lo que no está ni aquí ni allí, pero que debe existir para que aquí y allí existan.

Es la nada la que sostiene al todo. Es el no-espacio el que sostiene al espacio. Es el todo el que sostiene a las partes.

¿Lo entiendes? ¿Me sigues?

Creo que sí, realmente. Lo creas o no, lo has ilustrado de una forma tan clara que creo que verdaderamente lo entiendo.

Voy a ir más lejos. Esa nada que sostiene al todo es lo que algunas personas llaman Dios. Pero eso tampoco resulta acertado, puesto que sugiere que existe algo que Dios no es; a saber, todo lo que no es «nada».

Pero Yo soy Todas Las Cosas -visibles e invisibles-, de modo que esta descripción de Mí como el Gran Invisible, la Nada, el No-Espacio, una definición de Dios esencialmente Mística, al modo oriental, no resulta más acertada que la descripción esencialmente práctica, al modo occidental, de Dios como todo lo visible. Quienes creen que Dios es Todo lo Que Es y Todo lo Que No Es son quienes lo entienden correctamente.

Ahora bien, al crear lo que está «aquí» y lo que está «allí», Dios hizo posible que Dios se conociera así mismo. En el momento de esta gran explosión de su interior, Dios creó la relatividad el mayor don que se hizo nunca a sí mismo. De este modo, la relación es el mayor don que Dios os hizo nunca; pero discutiremos este aspecto más adelante.

Así pues, a partir de la Nada surgió el Todo; por cierto, un acontecimiento espiritual del todo coherente con lo que vuestros científicos llaman la teoría del Big Bang.

Como todos los elementos se hallaban en movimiento, se creó el tiempo, puesto que algo que primero estaba aquí luego estaba allí, y el periodo que empleaba en ir de aquí a allí resultaba mensurable.

Exactamente como las partes de Sí mismo visibles empezaron a definirse por sí mismas, unas «en relación» con las otras, así sucedió también con las partes invisibles.

Dios sabía que, para que existiera el amor -y se conociera a sí mismo como puro amor- había de existir también su contrario. Así Dios creó voluntariamente la gran polaridad: el opuesto absoluto del amor -todo lo que el amor no es- que ahora llamamos temor. Desde el momento en que existía el temor, el amor podía existir como algo que se podía experimentar.

Es a esta creación de dualidad entre el amor y su contrario a la que se refieren los humanos, en sus diversas mitologías, como el nacimiento del diablo, la caída de Adán. la rebelión de Satán, etc.

Del mismo modo que habéis decidido personificar el amor puro en el personaje que llamáis Dios, también habéis decidido personificar el temor abyecto en el personaje que llamáis el demonio.

En la Tierra, algunos han establecido mitologías algo más elaboradas en tomo a este acontecimiento, completadas con argumentos de batallas y guerras, soldados angélicos y guerreros diabólicos, las fuerzas del bien y del mal, de la luz y la oscuridad.

Esta mitología ha constituido el primer intento por parte de los hombres de entender, y explicar a los demás de manera que pudieran entenderlo, un acontecimiento cósmico del que el alma humana es profundamente consciente, pero que la mente apenas puede concebir.

Al dar el universo como una versión dividida de si mismo, Dios produjo, a partir de la energía pura, todo lo que ahora existe; tanto lo
visible como lo invisible.

En otras palabras, no sólo se creaba de este modo el universo físico, sino también el universo metafísico. La parte de Dios que forma el segundo término de la ecuación «Soy - No Soy» explotó también en un infinito número de unidades más pequeñas que el conjunto. A estas unidades de energía las llamaríais espíritus.

En algunas de vuestras mitologías religiosas se afirma que «Dios Padre» tiene muchos hijos espirituales. Este paralelismo con la experiencia humana de la vida que se multiplica parece ser el único modo de que las masas puedan captar en realidad la idea de la súbita aparición -la súbita existencia- de innumerables espíritus en el «Reino de los Cielos».

En este caso, vuestros cuentos e historias Míticas no se hallan tan lejos de la realidad última, puesto que los infinitos espíritus,
comprendiendo la totalidad de Mí; son, en un sentido cósmico, Mi descendencia.

Mi divino propósito al dividirme era crear suficientes partes de Mí como para poder conocerme a Mí mismo experimentalmente. Sólo hay una manera en que el Creador puede conocerse experimentalmente en cuanto Creador, y es creando. Así, di a cada una de las innumerables partes de Mí (a todos Mis hijos espirituales) el mismo poder de crear que Yo poseo en su totalidad.

A eso es a lo que se refiere vuestra religión cuando afirma que fuisteis credos «a imagen y semejanza de Dios». Esto no significa como han dicho algunos, que nuestros cuerpos físicos fueran iguales (aunque Dios puede adoptar cualquier forma física que quiera para un determinado propósito). Significa que nuestra esencia es la misma. Estamos hechos de la misma sustancia, ¡SOMOS «la misma sustancia»! Con las mismas propiedades y capacidades, incluyendo la capacidad de crear realidad física de un soplo.

Mi propósito al crearos a vosotros, Mi descendencia espiritual, era conocerme a Mí mismo como siendo Dios. No tenía modo de hacerlo, salvo a través de vosotros. Así, se puede decir (y se ha dicho muchas veces) que Mi propósito respecto a vosotros es que vosotros os conozcáis como siendo Yo.

Esto parece extraordinariamente simple, pero resulta muy complejo, ya que sólo hay un modo de conoceros como siendo Yo, y es conoceros primero como siendo no Yo.

Ahora trata de seguirme -esfuérzate por no perder el hilo-, ya que el asunto se hace más sutil. ¿Listo?


Armando Capiro
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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Sáb Sep 03, 2011 10:44 am

Creo que sí.

Bien. Recuerda que me has pedido esta explicación. Has estado esperándola durante años. Y me la has pedido en términos profanos, no en doctrinas teológicas o teorías científicas.

Sí; soy consciente de lo que te he pedido.

Y tal como la has pedido te la voy a dar.

Ahora bien, para simplificar las cosas, voy a utilizar vuestro modelo mitológico de los hijos de Dios como la base de Mi exposición, ya que se trata de un modelo con el que estáis familiarizados, y en muchos aspectos no resulta tan lejano.
Así; volvamos a cómo se desarrolla este proceso de auto-conocimiento.

Sólo había un modo de que Yo motivara a todos Mis hijos espirituales a conocerse a sí mismos como partes de Mí; y era simplemente diciéndoselo. Y eso hice. Pero, como puedes ver, no era suficiente para el Espíritu conocerme simplemente como siendo Dios, o parte de Dios, o hijo de Dios, o heredero del Reino (o cualquier mitología que quieras utilizar).

Como ya he explicado, conocer algo y experimentarlo son dos cosas distintas. El Espíritu anhelaba conocerse experiencialmente (¡como Yo hice!). La conciencia conceptual no era suficiente para vosotros. Así ideé un plan. Es la idea más extraordinaria de todo el universo; y también la colaboración más espectacular. Digo «colaboración» porque todos vosotros estáis en esto conmigo.

Con este plan, vosotros, en cuanto espíritu puro, entraríais en el universo físico recién creado. Y ello porque lo físico es la única manera de conocer experiencialmente lo que se conoce conceptualmente. Esta es, en efecto, la razón por la que he creado el cosmos físico para empezar, así como el sistema de relatividad que lo gobierna, y toda la creación.

Una vez en el universo físico, vosotros, Mis hijos espirituales, podéis experimentar lo que sabéis de vosotros mismos; pero primero habéis de pasar por conocer lo contrario. Para explicarlo de una manera sencilla, no podéis conoceros a vosotros mismos en vuestra grandeza a menos que -y hasta que- seáis conscientes de vuestra pequeñez. No podéis experimentar lo que vosotros llamáis importante a menos que también paséis por conocer lo insignificante.

Llevado a sus últimas consecuencias lógicas, no podéis experimentaros a vosotros mismos como lo que sois hasta que os hayáis enfrentado a lo que no sois. Este es el propósito de la teoría de la relatividad y de toda la vida física. Por eso es por lo que no sois tal como vosotros os habéis definido.

Ahora bien, en el caso del conocimiento último -en el caso del conocimiento de vosotros mismos como siendo el Creador-, no podéis experimentar vuestro propio Yo como creador a menos que -y hasta que-creéis. Y no podéis crearos a vosotros mismos en tanto no os descreéis a vosotros mismos. En cierto sentido, tenéis primero que «no ser», con el fin se ser. ¿Me sigues?

Creo...

Quédate con esa idea.

Por supuesto, no hay ninguna manera de que no seáis quienes sois y lo que sois, simplemente lo sois (espíritu puro, creador), siempre lo habéis sido y siempre lo seréis. Así pues, hicisteis lo mejor que podíais hacer. Procurasteis olvidar Quiénes Sois Realmente.

Una vez entrados en el universo físico, renunciasteis a vuestro recuerdo de vosotros mismos. Eso os permite decidir ser Quienes Sois, en lugar de encontraros simplemente siéndolo, por así decir.

Es en el acto de decidir ser, y no en estar siendo simplemente lo que sois, una parte de Dios, en el que os experimentáis a vosotros mismos como siendo con total decisión, que es lo que, por definición, es Dios. Sin embargo, ¿cómo podéis decidir respecto a algo sobre lo que no hay ninguna decisión? No podéis no ser Mi descendencia por mucho que os empeñéis; pero sí podéis olvidarlo.

Vosotros sois, siempre habéis sido y siempre seréis, una parte divina del todo divino, un miembro del cuerpo. He aquí por qué el acto de reunirse con el todo, de volver a Dios, se llama remembranza. Verdaderamente decidís re-membrar Quienes Realmente Sois, o reuniros junto con las diversas partes de vosotros para experimentar el todo de vosotros; es decir, el Todo de Mí.

Vuestra tarea en la Tierra, por lo tanto, no es aprender (puesto que ya sabéis), sino re-membrar Quiénes Sois. Y re-membrar quiénes son todos los demás. He aquí por qué una parte importante de vuestra tarea consiste en recordar a los demás (es decir, recordarles a ellos y acordarse de ellos), de modo que también puedan re-membrar.

Todos vuestros maravillosos maestros espirituales han hecho precisamente esto. Este es vuestro único objetivo. Es el único objetivo de vuestra alma.

¡Dios Mío, es tan simple! ¡Y tan... simétrico! Quiero decir, ¡que todo encaja! ¡De repente, todo cuadra! Ahora veo un panorama que nunca antes había visto entero del todo.

Bien. Eso está bien. Ese es el propósito de este diálogo. Me has pedido respuestas. Y te he prometido que te las daría.

Harás un libro con este diálogo, y harás que Mis palabras resulten accesibles a muchas personas. Eso forma parte de tu trabajo. Ahora bien, tú tienes más preguntas que formular acerca de la vida. Ya hemos colocado los cimientos; hemos preparado el terreno para nuevos conocimientos. Vayamos a esas otras preguntas. Y no te preocupes. Si hay algo en relación a lo que acabamos de tratar que no entiendes en profundidad, muy pronto lo verás todo claro.

Hay tanto que quiero preguntarte! ¡Hay tantas preguntas! Supongo que puedo empezar por las más importantes, las más obvias. Por ejemplo, ¿por qué el mundo es tal como es?

De todas las preguntas que el hombre le ha hecho a Dios, esta es la más frecuente. Desde el principio de los tiempos el hombre se ha formulado esta pregunta. Desde el primer momento habéis querido saberlo: ¿por qué tiene que ser así?
Normalmente, el planteamiento clásico de la cuestión es más o menos éste: si Dios es infinitamente perfecto y nos ama infinitamente, ¿por qué crear el hambre y la peste, la guerra y la enfermedad, los terremotos, los tornados, los huracanes y todo tipo de desastres naturales; por qué los estados de profunda frustración personal y las calamidades mundiales?

La respuesta a esta pregunta reside en el más profundo misterio del universo y el más alto sentido de la vida.

Yo no manifiesto Mi bondad si sólo creo lo que llamáis perfección en torno a vosotros. Yo no demuestro Mi amor si no permito que vosotros demostréis el vuestro.

Como ya he explicado, no se puede demostrar amor en tanto no se haya demostrado no amor. Una cosa no puede existir sin su contraria, excepto en el mundo del absoluto. Sin embargo, la esfera del absoluto no era sutilmente ni para vosotros ni para Mí. Yo existía allí, en el siempre, y de ahí procedéis también vosotros.

En el absoluto no hay experiencia, sólo conocimiento. El conocimiento es un estado divino, pero la más grandiosa alegría está en el ser. Ser es algo que se alcanza únicamente por la experiencia. En esto consiste la evolución: conocimiento, experiencia, ser. Esta es la Santísima Trinidad; Dios Trino.

Dios Padre es conocimiento: el padre de toda comprensión, el engendrador de toda experiencia, ya que no se puede experimentar lo que no se conoce.

Dios Hijo es experiencia: la encarnación, la realización, de todo lo que el Padre sabe de Sí mismo, ya que no se puede ser lo que no se ha experimentado.

Dios Espíritu Santo es ser: la des-encarnación de todo lo que el hijo ha experimentado de sí mismo, el simple y exquisito existir, posible sólo a través de la memoria del conocimiento y la experiencia.

Este simple ser es la felicidad. Es el estado de Dios, después de haberse conocido y experimentado a Si mismo. Es lo que Dios anhelaba en el principio.

Por supuesto, no hace falta que te explique que las descripciones de Dios como padre e hijo no tienen nada que ver con el hecho de engendrar. Utilizo aquí la pintoresca forma de hablar de vuestras más recientes escrituras. Otros escritos sagrados mucho más antiguos situaban esta metáfora en el contexto de madre e hija. Ninguna de ellas es correcta.

Vuestra mente puede entender mejor la relación como: progenitor-descendencia; o bien: lo-que-da-origen, y lo-que-es-originado.

Al añadir la tercera parte de la Trinidad, se produce esta relación: Lo que da origen / Lo que es originado / Lo que es.

Esta Realidad Trina es la firma de Dios. Es la pauta divina. Esta característica de «tres-en-uno» se encuentra por doquier en las esferas de lo sublime. No se puede escapar a ella en las cuestiones que tratan del tiempo y el espacio, Dios y la conciencia, o cualquier relación sutil. Por otra parte, NO se puede hallar esta Verdad Trina en ninguna de las relaciones ordinarias de la vida.

La Verdad Trina es reconocida en las relaciones sutiles de la vida por todo aquel que se ocupe de tales relaciones.

Algunos de vuestros teóricos de la religión han desconocido la Verdad Trina como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Algunos de vuestros psiquiatras utilizan los conceptos de superconsciente, consciente y subconsciente. Algunos de vuestros espiritualistas hablan de mente, cuerpo y espíritu. Algunos de vuestros científicos aluden a energía, materia y éter. Algunos de vuestros filósofos dicen que una cosa no es verdadera hasta que lo es de pensamiento, palabra y obra.

Cuando habláis del tiempo, os referís sólo a tres tiempos: pasado, presente y futuro. Del mismo modo, vuestra percepción se compone de tres momentos: antes, ahora y después. En términos de relaciones espaciales, tanto si consideráis distintos puntos en el universo como si es en vuestra propia habitación, reconocéis tres aspectos: aquí, allí y el espacio intermedio entre ambos.

En cuanto a las relaciones ordinarias, no reconocéis ningún «intermedio». Y ello porque las relaciones ordinarias son siempre díadas, mientras que las relaciones de orden superior son invariablemente tríadas. Así tenéis: derecha-izquierda, arriba-abajo, grande-pequeño, rápido-lento, caliente-frío, y la mayor díada jamás creada: macho-hembra. En tales díadas no existen intermedios. Cualquier cosa es o una cosa o la otra, o una versión mayor o menor en relación con una de esas polaridades.

En el ámbito de las relaciones ordinarias, no puede existir nada conceptualizado sin que exista la conceptualización de su contrario. La mayor parte de vuestra experiencia cotidiana se basa en esta realidad.

En el ámbito de las relaciones sublimes nada de lo que existe tiene su contrario. Todo Es Uno, y todo progresa de lo uno a lo otro en un círculo infinito.

El tiempo es como el ámbito de lo sublime; en él, lo que llamáis pasado, presente y futuro existe de modo inter-relacional. Es decir, no hay contrarios, sino más bien partes del mismo todo; progresiones de la misma idea; ciclos de la misma energía; aspectos de la misma Verdad inmutable. Si, a partir de aquí llegas a la conclusión de que el pasado, el presente y el futuro existen al mismo «tiempo», estarás en lo cierto. (Sin embargo, no es este el momento de tratar de esto. Nos ocuparemos de ello con mucho más detalle cuando exploremos plenamente el concepto de tiempo, lo que haremos más tarde.

El mundo es tal como es porque no podría ser de ninguna otra manera y seguir existiendo en la esfera ordinaria de lo físico. Los terremotos y los huracanes, las inundaciones y los tornados, y todos los acontecimientos que llamáis desastres naturales no son sino movimientos de los elementos de una polaridad a la otra. El ciclo nacimiento-muerte forma también parte de este movimiento. Estos son los ritmos de la vida, y en la realidad ordinaria todo está sujeto a ellos, puesto que la propia vida es un ritmo. Es una onda, una vibración, una pulsación del mismo corazón de Todo lo Que Es.

El malestar y la enfermedad son los contrarios de la salud y el bienestar, y se manifiestan en vuestra realidad a petición vuestra. No podéis caer enfermos si a un determinado nivel no lo provocáis vosotros mismos, y podéis estar bien de nuevo en un cierto momento simplemente decidiendo estarlo. Los estados de profunda frustración personal son respuestas que habéis elegido, y las calamidades mundiales son el resultado de la conciencia mundial.

Tu pregunta implica que yo decido tales acontecimientos, que ocurrirían por Mi voluntad y Mi deseo. Pero Yo no provoco estas cosas; simplemente os observo a vosotros hacerlo. Y no hago nada para detenerlas, porque obrar así sería coartar vuestra voluntad. Además, ello os privaría de la experiencia de Dios, que es la experiencia que vosotros y Yo hemos elegido juntos.

No condenes, pues, todo aquello que llamarías malo en el mundo. En lugar de ello, pregúntate qué es lo que consideras malo y, en su caso qué puedes hacer para cambiarlo.

Investiga en ello, Preguntándote: «¿Qué parte de mi mismo quiero experimentar ahora ante esta calamidad? ¿Qué aspecto del ser decido que surja a partir de ahora?». Y ello, porque todo lo vivo existe como una herramienta de vuestra propia creación, y todos sus acontecimientos se presentan simplemente como oportunidades para que decidáis, y seáis, Quienes Sois.

Esto es así para cualquier alma; no sois, por tanto, víctimas en el universo, sino únicamente creadores. Todos los Maestros que han caminado por este planeta lo han sabido, y ello porque, no importa qué Maestro se mencione, ninguno se veía a sí mismo como víctima; aunque muchos fueron realmente crucificados.

Cada alma es un Maestro, aunque algunas no recuerden sus orígenes o su herencia. Cada uno crea, en cada momento, la situación y la circunstancia apropiadas para su objetivo más elevado y su proceso de recuerdo más rápido.

No juzgues pues, el camino kármico que recorre otra persona. No envidies su éxito, no compadezcas su fracaso, puesto que no sabes qué es éxito y qué es fracaso en los cálculos del alma. No llames a algo calamidad, ni feliz acontecimiento, hasta que decidas, o compruebes, cómo es utilizado; ya que ¿es una calamidad la muerte de uno si con ello salva las vidas de miles? ¿Y es una vida un feliz acontecimiento cuando ésta sólo ha provocado dolor? Sin embargo, aunque no juzgues, mantén siempre tu propio criterio, y deja que los demás sigan el suyo.

Esto NO significa que debas ignorar una petición de ayuda, ni la tendencia de tu alma a procurar cambiar una circunstancia o condición determinada. Significa que has de evitar las etiquetas y los juicios hagas lo que hagas. Para cada circunstancia hay un don, y en cada experiencia se oculta un tesoro.

Había una vez un alma que sabía que ella era la luz. Era un alma nueva, y, por lo tanto, ansiosa por experimentar. «Soy la luz -decía-. Soy la luz.» Pero todo lo que supiera al respecto y todo lo que dijera al respecto no podían sustituir a la experiencia. Y en la esfera de la que surgió esta alma no había sino la luz. Todas las almas eran grandiosas, todas las almas eran magníficas, y todas las almas brillaban con el brillo imponente de Mi propia luz. Así, la pequeña alma en cuestión era como una vela en el sol. En medio de la más grandiosa luz -de la que formaba parte-, no podía verse a sí misma, ni experimentarse a si misma como Quien y Lo Que Realmente Era.

Sucedía que esta alma anhelaba una y otra vez conocerse a si misma. Y tan grande era su anhelo, que un día le dije:
-¿Sabes, Pequeña, qué deberías hacer para satisfacer este anhelo tuyo?
-¿Qué, Dios Mío? ¡Quiero hacer algo!- me dijo la pequeña alma.
Debes separarte del resto de nosotros –respondí- y luego debes surgir por ti misma en la oscuridad.
-¿Qué es la oscuridad, oh, Santo?- preguntó la pequeña alma.
-Lo que tú no eres - le respondí y el alma lo entendió.

Y eso hizo el alma, apartándose del Todo, e incluso yendo hacia otra esfera. En esta esfera el alma tenía la facultad de incorporar a su experiencia todo género de oscuridad. Y así lo hizo.
Pero en medio de toda aquella oscuridad, gritó:
-¡Padre, Padre! ¿Por qué me has abandonado?

Igual que vosotros en vuestros momentos más negros. Pero Yo nunca os he abandonado, sino que estoy siempre a vuestra disposición, dispuesto a recordaros Quiénes Sois Realmente; dispuesto, siempre dispuesto, a recibiros en casa.

Así pues, sé la luz en la oscuridad, y no la maldigas.

Y no olvides Quién Eres mientras dura tu rodeo por el camino de lo que no eres. Pero alaba la creación, aunque trates de cambiarla.

Y sabe que lo que hagas en los momentos de mas dura prueba puede ser tu mayor triunfo, ya que la experiencia que creas es una afirmación de Quién Eres, y de Quién Quieres Ser.

Te he explicado esta historia -la parábola de la pequeña alma y el sol- a fin de que puedas entender mejor por qué el mundo es como es, y cómo puede cambiar en un instante en el momento en que cada uno recuerde la divina verdad de su más alta realidad.

Ahora bien, hay quienes dicen que la vida es una escuela, y que todo lo que uno observa y experimenta en su vida es para que aprenda. Ya he hablado de ello antes; pero nuevamente os digo:

No habéis venido a esta vida a aprender nada; sólo tenéis que manifestar lo que ya sabéis. Al manifestarlo, lo realizaréis y os crearéis a vosotros mismos de nuevo, a través de vuestra experiencia. Así pues, justificad la vida y dotadla de objetivo. Hacedla sagrada.

¿Estás diciendo que todo lo malo que nos sucede lo hemos elegido nosotros? ¿Significa eso que incluso las calamidades y los desastres son, a un cierto nivel, creados por nosotros a fin de que podamos «experimentar lo contrario de Quienes Somos»? Y, si es así, ¿no hay una manera menos dolorosa -menos dolorosa para nosotros mismos y para los demás- de crearnos las oportunidades de experimentamos a nosotros mismos?


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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Sáb Sep 10, 2011 11:09 am

Me haces varias preguntas, y todas interesantes. Vamos a verlas una por una.

No, no todo lo que os ocurre y que llamáis malo sucede por vuestra propia elección. No en el sentido consciente al que tú aludes. Pero todo ello es vuestra creación.

Estáis siempre en proceso de creación. En cada momento. En cada minuto. Cada día. Más tarde nos ocuparemos de cómo podéis crear. Por ahora, simplemente cree lo que te digo: sois una gran máquina de creación, y estáis produciendo cada nueva manifestación literalmente a la misma velocidad con la que pensáis.

Eventos, sucesos, acontecimientos, condiciones, circunstancias: todo ello son creaciones de la conciencia. La conciencia individual es bastante poderosa. Puedes imaginar qué género de energía creadora se desata cada vez que dos o más se reúnen en Mi nombre. ¿Y la conciencia colectiva? ¡Ésta es tan poderosa que puede crear acontecimientos y circunstancias de importancia mundial y consecuencias planetarias!

No sería correcto decir -al menos no en el sentido que tú le das- que elegís dichas consecuencias. No las elegís más de lo que pueda elegirlo yo. Como yo, las observáis. Y decidís Quiénes Sois en función de ellas.

Sin embargo, no hay víctimas en el mundo; ni malvados. Ni tampoco sois víctimas de las decisiones de los demás. En un determinado nivel, habéis creado todo aquello que decís que aborrecéis; y, al haberlo creado, lo habéis elegido.

Se trata de un nivel avanzado de pensamiento; un nivel al que, antes o después, acceden todos los Maestros, ya que sólo cuando son capaces de aceptar la responsabilidad de todo pueden adquirir la capacidad de cambiar una parte.

En la medida en que alberguéis la noción de que hay algo o alguien ajeno que «os hace algo» a vosotros, perderéis la capacidad de actuar por vosotros mismos. Sólo cuando digáis «yo hago esto» podréis hallar la fuerza necesaria para cambiarlo.

Es mucho más fácil cambiar lo que hace uno mismo que cambiar lo que hace el otro.

El primer paso a la hora de cambiar algo es saber y aceptar que habéis elegido que eso sea lo que es. Si no podéis aceptar esto a un nivel personal, aceptadlo mediante la interpretación de que Nosotros somos Uno. Tratad, pues, de crear un cambio no porque algo sea malo, sino porque ha dejado de constituir una adecuada afirmación de Quiénes Sois.

Sólo hay una razón para hacer algo: que eso sea una afirmación ante el universo de Quienes Sois.

Tomada en este sentido, la vida se convierte en auto-creadora. Utilizáis la vida para crearos a vosotros mismos como siendo Quienes Sois, y Quienes Siempre Habéis Querido Ser. Hay también una sola razón para dejar de hacer algo: que eso haya dejado de ser un afirmación de Quiénes Queréis Ser; que ya no sea vuestro reflejo, que ya no os represente (es decir, que ya no os re-presente...).

Si queréis ser adecuadamente re-presentados, debéis procurar cambiar cualquier aspecto de vuestra vida que no encaje en el retrato de vosotros mismos que deseáis proyectar en la eternidad.

En el más amplio sentido, todo lo «malo» que sucede es por vuestra elección. El error no está en elegirlo, sino en calificarlo de «malo». Al calificarlo así, os calificáis de malos a vosotros mismos, ya que se trata de una creación vuestra.

No podéis aceptar esta etiqueta, no tanto porque os calificáis de malos como porque negáis vuestras propias creaciones. Esta es la falta de honradez intelectual y espiritual que os permite aceptar un mundo cuyas condiciones son como son. Si aceptarais -e incluso percibierais, con un profundo sentimiento interior- vuestra responsabilidad personal respecto al mundo, éste sería un lugar muy diferente. Esto, desde luego, sería así si todo el mundo se sintiera responsable. Que eso sea tan manifiestamente obvio es lo que lo hace tan absolutamente penoso, y tan patéticamente irónico.

Las calamidades y desastes naturales del mundo -sus tornados y huracanes, sus volcanes e inundaciones; sus desórdenes físicos- no son específicamente una creación vuestra. Pero sí lo es el grado en que dichos sucesos afectan a vuestra vida.

Ocurren acontecimientos en el universo que ni siquiera con un esfuerzo de imaginación se podría afirmar que son instigados o creados por uno.

Dichos eventos los crea la conciencia combinada del hombre. Todo el mundo, co-creando conjuntamente, produce dichas experiencias. Lo que hace cada uno de vosotros, individualmente, es moverse a través de dichas experiencias, decidiendo qué significado tienen para él -si tienen alguno-; decidiendo Quiénes y Qué sois en relación con ellas.

Así, creáis colectiva e individualmente la vida y los momentos que experimentáis, para el propósito del alma de evolucionar.

Me has Preguntado si no hay una manera menos dolorosa de pasar por este proceso, y la respuesta es que sí, pero nada en tu experiencia externa habría cambiado. La manera de reducir el dolor que asocias con las experiencias y acontecimientos de la tierra -tanto tuyos como de los demás- es cambiar el modo de percibirlos.

No puedes cambiar el acontecimiento externo (puesto que ha sido creado por muchos de vosotros, y vuestras conciencias no se han desarrollado lo bastante como para alterar individualmente lo que ha sido creado colectivamente), de modo que debes cambiar la experiencia interna. Esta es la llave maestra de la vida.

Nada es doloroso en y por sí mismo. El dolor es el resultado de un pensamiento equivocado. Es un error en el pensar.
Un Maestro puede hacer desaparecer el mayor dolor; de este modo, el Maestro sana.

El dolor resulta de un juicio que te has formado sobre algo. Elimina el juicio, y el dolor desaparecerá.

A menudo, el juicio se basa en la experiencia previa. Vuestra idea sobre algo se deriva de una idea anterior sobre aquello. A su vez, vuestra idea anterior resulta de otra aún anterior a ella, y ésta de otra, y así sucesivamente; hasta llegar, recorriendo todo el camino hacia atrás -como en la sala de los espejos- a lo que Yo llamo el primer pensamiento.
Todo pensamiento es creador, y ningún pensamiento es más poderoso que el pensamiento original. He ahí por qué a veces se le llama también pecado original.

El pecado original consiste en que vuestro primer pensamiento sobre algo sea un error. Este error se mezcla muchas veces con un segundo o tercer pensamiento. La tarea del Espíritu Santo consiste en inspiraros nuevos conocimientos que puedan liberaros de vuestros errores.

¿Estás diciendo que no debo sentirme mal al pensar en los niños que mueren de hambre en África, la violencia y la injusticia en América, o el terremoto que mata a centenares de personas en Brasil?

En el mundo de Dios no existen los «debo» ni los «no debo». Haz lo que quieras hacer. Haz aquello que constituya tu reflejo, aquello que te represente como una versión más magnífica de Ti mismo. Si quieres sentirte mal, siéntete mal.

Pero no juzgues ni condenes, puesto que no sabes por qué ocurren las cosas, ni con qué fin.

Y recuerda esto: aquello que condenes te condenará, y un día serás aquello que juzgas.

Trata, más bien, de cambiar -o ayudar a quienes lo están cambiando- aquello que ha dejado de reflejar vuestro más alto sentido de Quienes Sois.

No obstante, bendícelo todo, pues todo es creación de Dios, a través de la vida, que constituye la más alta creación.

¿Podríamos detenernos aquí un instante para que pueda recobrar el aliento? ¿He oído bien? ¿Dices que en el mundo de Dios no existen los «debo» ni los «no debo»?

Exacto.

¿Cómo puede ser? Si no existen en Tu mundo, ¿dónde existirían entonces?

¿Que dónde...?

Repito la pregunta. ¿Dónde existirían los «debo» y «no debo», si no es en Tu mundo?

En vuestra imaginación.

Sin embargo, quienes me enseñaron todo lo que sé acerca de lo correcto y lo equivocado, lo que hay que hacer o dejar de hacer, lo que se debe o no se debe hacer, me dijeron que todas aquellas reglas se fundamentaban en Ti: en Dios.

Entonces, quienes te enseñaron estaban equivocados. Yo nunca he establecido qué es lo «correcto» o lo «equivocado», qué «hay que hacer» o qué «no hay que hacer». Obrar así equivaldría a despojaros completamente de vuestro mayor don: la posibilidad de hacer lo que os plazca, y experimentar los resultados de ello; la oportunidad de crearos a vosotros mismos de nuevo a imagen y semejanza de Quienes Realmente Sois; el espacio para producir una realidad de vosotros mismos cada vez mayor, basada en vuestra idea más magnífica de aquello de lo que sois capaces.

Afirmar que algo -un pensamiento, palabra u obra- es «equivocado» sería tanto como deciros que no lo pusierais en práctica. Deciros que no lo pusierais en práctica seria lo mismo que prohibíroslo. Prohibíroslo sería tanto como limitaros.

Y limitaros equivaldría a negar la realidad de Quienes Realmente Sois, así como la posibilidad de que creéis y experimentéis esa verdad.

Hay quienes dicen que os he dado el libre albedrío, pero luego estos mismos afirman que, si no Me obedecéis, os enviaré al infierno. ¿Qué clase de libre albedrío es ese? ¿No constituye eso una burla hacia Dios: negar todo tipo de relación auténtica entre nosotros?

Bueno, aquí entramos en otro terreno del que también quería que habláramos, y es todo ese asunto del cielo y el infierno. Por lo que puedo deducir, no existe nada parecido al infierno.

El infierno existe, pero no es como vosotros pensáis, y no lo habéis experimentado por las razones que te he dado.

¿Qué es el infierno?

Es la experiencia del peor resultado posible de vuestras elecciones, decisiones y creaciones. Es la consecuencia natural de cualquier pensamiento que Me niegue, o niegue Quiénes Sois en relación a Mí.

Es el dolor que sufrís a causa de un pensamiento equivocado. Pero el término «pensamiento equivocado» tampoco es apropiado, ya que no existe nada que sea equivocado.

El infierno es lo opuesto a la alegría. Es la insatisfacción. Es saber Quiénes y Qué sois, y fracasar a la hora de experimentarlo. Es ser menos. Eso es el infierno, y no hay ninguno mayor para vuestra alma.

Pero el infierno no existe como ese lugar que habéis imaginado, donde os quemáis en un fuego eterno, o como una forma de tormento perpetuo. ¿Qué podría pretender Yo con eso?

Incluso si Yo sostuviera la idea, extraordinariamente malvada, de que no os «merecíais» el cielo, ¿por qué habría de tener la necesidad de buscar algún tipo de venganza, o castigo, por vuestra falta? ¿No sería para Mí mucho más sencillo simplemente deshacerme de vosotros? ¿Qué vengativa parte de Mí necesitaría someteros a un sufrimiento eterno de un tipo y una intensidad más allá de cualquier descripción?

Si me contestas que la necesidad de justicia, ¿no sería suficientemente justo la simple negación de la comunión Conmigo en el cielo? ¿Hace falta también infligir un dolor sin fin?

Te digo que después de la muerte no hay ninguna experiencia semejante a la que habéis elaborado en vuestras teologías, basadas en el temor. Pero sí existe la experiencia del alma tan infeliz, tan incompleta, tan inferior al todo, tan separada de la inmensa alegría de Dios, que para vuestra alma eso sería el infierno. Pero deja que te diga que Yo no os envío ahí; ni tampoco soy la causa de que esa experiencia os aflija. Sois vosotros, vosotros mismos, quienes creáis esa experiencia, cada vez y en cada ocasión que alejáis vuestro Yo de vuestro pensamiento más alto sobre vosotros. Sois vosotros, vosotros mismos, quienes creáis la experiencia cada vez que rechazáis a vuestro Yo; cada vez que negáis Quiénes y Qué Sois Realmente.

Pero ni siquiera esta experiencia es eterna. No puede serlo, puesto que no forma parte de Mi plan que permanezcáis separados de Mí para siempre. En realidad, una cosa así es una imposibilidad: para que algo así sucediera, no sólo vosotros habríais de negar Quiénes Sois; también habría de hacerlo Yo. Y eso no lo haré nunca. Y mientras uno de nosotros mantenga la verdad acerca de vosotros, dicha verdad prevalecerá finalmente.

Pero si no hay infierno, ¿significa eso que puedo hacer lo que quiera, actuar como desee, realizar cualquier acción, sin temor a un castigo?

¿Necesitas el temor para poder ser, hacer y tener aquello que es intrínsecamente justo? ¿Necesitas sentirte amenazado para «ser bueno»? ¿Y qué es «ser bueno»? ¿Quién tiene la última palabra respecto a eso? ¿Quién establece las pautas? ¿Quién hace las normas?

Déjame que te diga algo: cada uno de vosotros es quien hace sus propias normas. Cada uno de vosotros establece las pautas. Y cada uno de vosotros decide si lo que ha hecho es bueno, si lo que hace es bueno, ya que cada uno de vosotros es el único que ha decidido Quién y Qué Es Realmente, y Quién Quiere Ser. Y cada uno de vosotros es el único que puede establecer si lo que hace es bueno.

Ningún otro os juzgará nunca, ya que ¿por qué, y cómo, podría Dios juzgar su propia creación y decir que es mala? Si Yo quisiera que fuerais perfectos y obrarais siempre de manera perfecta, os habría dejado en el estado de total perfección del que procedéis. El fin último del proceso era que os descubrierais a vosotros mismos, que os crearais a Vosotros mismos, tal como realmente sois, y como realmente deseáis ser. Pero no podíais serlo a menos que tuvierais también la posibilidad de ser otra cosa distinta.

¿Debo, entonces, castigaros por realizar una elección que Yo Mismo he puesto a vuestro alcance? Y si Yo no quisiera que dispusierais de esa segunda posibilidad, ¿para qué habría de crear otra que no fuera la primera?

Esta es la pregunta que debéis haceros antes de atribuirme el papel de un Dios que condena. La respuesta directa a tu pregunta es que sí: puedes hacer lo que quieras sin temor al castigo. Sin embargo, puede resultarte útil ser consciente de las consecuencias.

Las consecuencias son los resultados naturales. No tienen nada que ver con los castigos. Son simplemente resultados: lo que resulta de la aplicación natural de las leyes naturales; lo que ocurre -de manera totalmente predecible- como consecuencia de lo que ha ocurrido.

Toda la vida física funciona según las leyes naturales. Cuando recordéis estas leyes, y las apliquéis, lograréis dominar la vida a nivel físico.

Lo que a vosotros os parece un castigo -o aquello a lo que llamaríais el mal, o la mala fortuna-, no es sino una ley natural manifestándose por sí misma.

Entonces, si conociera estas leyes, y las obedeciera, nunca más volvería a tener un momento de turbación. ¿Es eso lo que me estás diciendo?

Nunca te experimentarías a Ti mismo en un estado de eso que llamas «turbación». No considerarías ninguna situación de la vida como un problema. No afrontarías ninguna situación con inquietud. Pondrías fin a cualquier clase de preocupación, duda o temor. Vivirías tal como imagináis que vivían Adán y Eva: no como espíritus desencarnados en el reino de lo absoluto, sino como espíritus encarnados en el reino de lo relativo. Pero gozarías de toda la libertad, de toda la alegría, de toda la paz y de toda la sabiduría, el conocimiento y la fuerza del Espíritu que eres. Serías un ser plenamente realizado.

Este es el objetivo de vuestra alma. Este es su propósito: realizarse plenamente ella misma a través del cuerpo; llegar a ser la encarnación de todo lo que realmente es.

Este es Mi plan para vosotros. Este es Mi ideal: lo que Yo debo llegar a realizar por medio de vosotros. Es así convirtiendo el concepto en experiencia, como Yo puedo conocerme a Mí mismo experimentalmente.

Las Leyes del Universo son leyes que Yo he establecido. Son leyes perfectas, que crean una función perfecta de lo físico.

¿Has visto alguna vez algo más perfecto que un copo de nieve? Su complejidad, su dibujo, su simetría, su identidad consigo mismo y su originalidad respecto a todo lo demás: todo es un misterio. Os asombráis ante el milagro de esta imponente manifestación de la naturaleza. Pero si puedo hacer esto con un simple copo de nieve, ¿qué crees que puedo hacer –que he hecho- con el universo?

Aunque vierais su simetría, la perfección de su diseño -desde el cuerpo más grande a la partícula más pequeña-, no seríais capaces de mantener esa verdad en vuestra realidad. Ni siquiera ahora, que empezáis a vislumbrar algo de él, podéis imaginar o entender sus interrelaciones. Pero podéis saber que existen dichas interrelaciones: mucho más complejas y mucho más extraordinarias de lo que vuestra comprensión actual puede abarcar.

Vuestro Shakespeare lo expresó maravillosamente: «¡Hay mas cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que ha soñado tu filosofía!»

¿Cómo puedo, entonces, conocer esas leyes? ¿Cómo puedo aprenderlas?

No se trata de aprender, sino de recordar.

¿Cómo puedo recordarlas?

Empieza por quedarte en silencio. Silencia el mundo exterior, de modo que puedas ver el mundo interior. Esta visión interior es lo que buscas, pero no podrás acceder a ella mientras estés tan profundamente preocupado por tu realidad externa. Trata, pues, de mirar hacia adentro lo máximo que puedas. Cuando no miras hacia adentro, es que miras hacia afuera en la medida en que te ocupas del mundo exterior. Recuerda este axioma:

Si no miras hacia adentro, es que miras hacia fuera.

Ponlo en primera persona cuando te lo repitas a ti mismo, para hacerlo más personal.

Si no miro hacia adentro es que miro hacia fuera.

Has estado mirando hacia afuera durante toda tu vida. Pero no tienes, ni tuviste nunca, por qué hacerlo.
No hay nada que no puedas ser, nada que no puedas hacer. No hay nada que no puedas tener.

Eso suena como prometer la luna.

¿Y qué otra clase de promesa podría hacer Dios? ¿Me creerías si te prometiera menos?

Armando Capiro
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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Dom Sep 18, 2011 2:40 am

Durante miles de años, la gente se ha mostrado incrédula ante las promesas de Dios por la más extraordinaria de las razones: eran demasiado buenas para ser verdad.

AsÍ habéis elegido una promesa menor, un amor menor: ya que la más alta promesa de Dios proviene del más alto amor.

Sin embargo, no podéis concebir un amor perfecto, y, en consecuencia, una promesa perfecta resulta asi mismo inconcebible. Como una persona perfecta. Así no podéis creer ni siquiera en Vosotros mismos.

No creer en alguna de estas cosas significa no creer en Dios; ya que la creencia en Dios genera la creencia en el mayor don de Dios -el amor incondicional- y en la mayor promesa de Dios -un potencial ilimitado-.

¿Puedo interrumpirte un momento? Lamento interrumpir a Dios en medio del discurso... pero ya he oído hablar antes del potencial ilimitado, y éste no cuadra con la experiencia humana. ¿Olvidas las dificultades con las que se encuentra el hombre común? ¿Y qué decir de los que nacen con limitaciones físicas o mentales? ¿Es ilimitado su potencial?

Lo habéis escrito en vuestras propias Escrituras; de muchas maneras y en muchos lugares.

Dame una referencia.

Mira lo que habéis escrito en el Génesis, capítulo 11, versículo 6, de vuestra Biblia.
Dice: «... y dijo Yahveh: "He aquí que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y este es el comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible...”.

Sí. ¿Lo crees?

Eso no responde a la pregunta sobre los débiles, los enfermos, los discapacitados; sobre aquellos que se ven limitados.

¿Piensas que no se ven limitados, como tú dices, por su propia elección? ¿Imaginas que el alma humana se encuentra con las pruebas que le plantea la vida –cualesquiera que éstas sean- por accidente? ¿Es eso lo que crees?

¿Quieres decir que el alma elige por adelantado qué clase de vida experimentará?

No; eso frustraría el propósito del encuentro. El propósito es crear vuestra experiencia -y, por lo tanto, crearos a Vosotros mismos- en el glorioso momento del Ahora. En consecuencia, no elegís la vida que experimentaréis por adelantado.

Podéis, no obstante, seleccionar las personas, lugares y acontecimientos -las condiciones y circunstancias, los desafíos y obstáculos, las oportunidades y opciones- con las que crear vuestra experiencia. Podéis seleccionar los colores de vuestra paleta, las herramientas de vuestra caja, la maquinaria de vuestro taller. Lo que creéis con ello es asunto vuestro. Es el asunto de la vida.

Vuestro potencial es ilimitado en todo lo que habéis elegido hacer. No supongas que un alma que se ha encarnado en un cuerpo al que llamáis limitado no ha alcanzado su pleno potencial, ya que no sabes qué es lo que esa alma está intentando hacer. No conoces su proyecto. No estás seguro de cuál es su intención.

Bendice pues, a toda persona y condición, y da gracias. De este modo, afirmarás la perfección de la creación de Dios, y mostrarás vuestra fe en ella, puesto que en el mundo de Dios nada ocurre por accidente y no existe nada parecido a la casualidad. Ni tampoco el mundo está a merced de los avatares del azar, o de eso que llamáis destino.

Si un copo de nieve es tan sumamente perfecto en su diseño, ¿no crees que puede decirse lo mismo de algo tan magnífico como vuestra vida?

Pero el propio Jesús curaba a los enfermos. ¿Por qué habría de curarles si su condición era tan «perfecta»?

Jesús no curaba a quienes curaba porque viera que su condición fuera imperfecta. Los curaba porque veía que sus almas pedían la curación como una parte de su proceso. Veía la perfección del proceso. Reconocía y entendía la intención del alma. Si Jesús hubiera pensado que toda enfermedad, mental o física, constituía una imperfección, ¿no habría curado simplemente, y de una vez por todas, a todos los habitantes del planeta. ¿Acaso dudas de que pudiera hacerlo?

No. Creo que podía hacerlo.

Bien. Entonces la mente quiere saber: ¿por qué no lo hizo?, ¿por qué Cristo habría de decidir que unos sufrieran y otros se curaran? Y, en el mismo sentido, ¿por qué Dios permite cualquier sufrimiento en cualquier momento? Esta pregunta ya se ha planteado antes, y la respuesta sigue siendo la misma. La perfección está en el proceso, y toda vida surge de una decisión. No resulta apropiado interferir en tal decisión, ni cuestionarla. Y resulta particularmente inapropiado condenarla.

Lo que sí resulta apropiado es observarla, y hacer todo lo posible para ayudar a esa alma a buscar y realizar su más alta decisión. Estate atento, pues, a las decisiones de los demás; pero no seas crítico con ellas. Debes saber que sus decisiones son perfectas para ellos en ese momento, pero estarás dispuesto a ayudarles si llegara el momento en el que buscaran una decisión nueva y diferente, una decisión más alta.

Entra en comunión con las almas de los demás, y su propósito, su intención, resultarán claros para ti.
Esto es lo que hizo Jesús con aquellos a los que curó, y con todos aquellos con quienes compartió su vida. Jesús curó a todos los que acudieron a él o enviaron a otros para suplicarle en su nombre. No realizó las curaciones al azar. Hacerlo así habría significado violar una Ley del Universo sagrada:

Deja que cada alma siga su camino.

¿Significa eso que no debemos ayudar a nadie si no nos los pide? Supongo que no, pues en ese caso nunca podríamos ayudar a los niños que mueren de hambre en la India, a las masas torturadas de África, a los pobres o a los oprimidos de cualquier parte. El esfuerzo humanitario desaparecería, la caridad se prohibiría. ¿Hemos de esperar a que un individuo nos lo pida a gritos desesperado, o a que toda una nación nos suplique ayuda, para permitimos hacer algo que es a todas luces correcto?

Fíjate que la pregunta se contesta sola. Si algo es a todas luces correcto, hazlo. Pero recuerda ser extremadamente crítico respecto a lo que llamáis «correcto» o «equivocado».

Algo resulta correcto o equivocado sólo por que decís que lo es. No es intrínsicamente correcto o equivocado.

¿No?

La cualidad de «correcto» o «equivocado» no es una condición intrínseca, sino un juicio subjetivo es un sistema personal de valores. Mediante vuestros juicios subjetivos os creáis a Vosotros mismos, por medio de vuestros valores personales determináis y demostráis Quiénes Sois.

El mundo existe exactamente tal como es a fin de que podáis formular dichos juicios. Si el mundo existiera en condiciones perfectas, vuestro proceso de Autocreación terminaría. Habría concluido. La profesión de abogado se acabaría en cuanto ya no hubiera más litigios. La profesión de médico se acabaría en cuanto ya no hubiera enfermedad. La profesión de filósofo se acabaría en cuanto ya no hubiera preguntas.

¡Y la profesión de Dios se acabaría en cuanto ya no hubiera problemas!

Exactamente. Lo has expresado a la perfección. Nosotros, ambos, habríamos terminado de crear en cuanto ya no hubiera nada que crear. Nosotros, ambos, estamos interesados en que el juego siga. Por más que digamos que queremos resolver todos los problemas, no nos atrevemos a resolver todos los problemas, pues en ese caso no nos quedaría nada que hacer.

Vuestra estructura industrial-militar lo entiende muy bien. Y por eso se opone con todas sus fuerzas a cualquier intento de instaurar un gobierno de paz perpetua en cualquier parte.

También vuestro estamento médico lo entiende. Y por eso se opone firmemente -tiene que hacerlo, por su propia supervivencia- a cualquier nuevo fármaco o cura milagrosos; por no hablar de la posibilidad de los propios milagros.

Vuestra comunidad religiosa también lo tiene claro. Y por eso ataca constantemente cualquier definición de Dios que no incluya el temor, el juicio y el premio o el castigo, así como cualquier definición de Uno mismo que no incluya su propia idea del camino hacia Dios.

Si Yo os digo que vosotros sois Dios, ¿dónde queda la religión? Si Yo os digo que estáis curados, ¿dónde quedan la ciencia y la medicina? Si Yo os digo que podéis vivir en paz, ¿dónde quedan los pacificadores? Si Yo os digo que el mundo está «reparado», ¿dónde queda el mundo?

¿Y que sería de los fontaneros? El mundo se compone esencialmente de dos tipos de personas: quienes te dan lo que quieres, y quienes reparan las cosas. En cierto sentido, incluso aquellos que simplemente te dan lo que quieres -los carniceros, los panaderos, los cereros- son también «reparadores», puesto que desear algo a menudo equivale a necesitarlo. Y satisfacer esa necesidad constituye una «reparación».

¿Estás diciendo que el mundo tendrá siempre problemas? ¿Estás diciendo que realmente quieres que sea así?

Estoy diciendo que el mundo existe tal como es -igual que un copo de nieve existe tal como es- por voluntad de alguien. Vosotros lo habéis creado de ese modo, del mismo modo que habéis creado vuestra vida exactamente como es.

Yo quiero lo que vosotros queráis. El día en que realmente queráis acabar con el hambre, dejará de haber hambre. Os he dado todos los recursos necesarios para hacerlo. Disponéis de todas las herramientas para llevar a cabo esa decisión. No lo habéis hecho. Y no porque no podáis: mañana mismo podría terminar el hambre en el mundo. Pero habéis decidido no hacerlo.

Pretendéis que hay buenas razones por las que 40.000 personas deben morir diariamente de hambre. No las hay. Pero al mismo tiempo que decís que no podéis hacer nada para que dejen de morir de hambre 40.000 personas diarias, traéis al mundo a 50.000 personas cada día, a una nueva vida. Ya eso lo llamáis amor. Y a eso lo llamáis el plan de Dios. Se trata de un plan que carece absolutamente de toda lógica o razón, por no hablar de la compasión.

En resumidas cuentas, te estoy demostrando que el mundo existe tal como es porque vosotros lo habéis decidido. Estáis destruyendo sistemáticamente vuestro propio medio ambiente, y luego consideráis los llamados desastres naturales como una evidencia de una broma cruel de Dios, o de La violencia de la naturaleza. Sois vosotros mismos quienes os habéis gastado esa broma, y sois vosotros los crueles.

Nada, nada en absoluto es más amable que la naturaleza. Y nada, nada en absoluto ha sido más cruel con la naturaleza que el hombre. Pero eludís cualquier compromiso, negáis toda responsabilidad. No es culpa vuestra, decís, y en eso tenéis razón. No es una cuestión de culpa, sino de decisión.

Podéis decidir poner fin a la destrucción de vuestras selvas mañana mismo. Podéis decidir que se detenga La reducción de la capa de ozono que cubre vuestro planeta. Podéis decidir suspender el continuo ataque a vuestro ingenioso ecosistema terrestre. Podéis tratar de formar de nuevo el copo de nieve -o al menos detener su inexorable fusión-; pero ¿lo haréis?

Del mismo modo, mañana mismo podéis poner fin a todas las guerras. Sencillamente, fácilmente. Lo único que hace falta -lo único que siempre ha hecho falta- es que os pongáis de acuerdo. Pero si vosotros no os podéis poner de acuerdo en algo tan sencillo como acabar con el asesinato del otro, ¿cómo pedís al cielo, agitando los puños, que ponga vuestra vida en orden?

Yo no haré nada por vosotros que vosotros no hagáis por vosotros mismos. Esa es la ley y los profetas.
El mundo es como es por causa vuestra y de las decisiones que habéis tomado, o dejado de tomar.
(No decidir también es decidir.)

La Tierra es como es por causa vuestra, y de las decisiones que habéis tomado; o dejado de tomar.
Vuestra propia vida es como es por causa vuestra, y de las decisiones que habéis tomado; o dejado de tomar.

¡Pero yo no he decidido ser atropellado por un camión! ¡Yo no he decidido ser atracado por un ladrón, o violado por un maníaco! La gente podría decir eso. Hay gente en el mundo que podría decir eso.

Todos vosotros provocáis, originalmente, las condiciones que crean en el ladrón el deseo, o la necesidad percibida, de robar. Todos vosotros habéis creado la conciencia que hace posible la violación. Cuando veáis en vosotros mismos la causa del crimen empezaréis, por fin, a poner remedio a las condiciones de las que ha surgido.

!Alimentad a vuestros hambrientos. Restituid la dignidad a vuestros pobres. Dad una oportunidad a los menos afortunados. Poned fin a los prejuicios que mantienen a las masas amontonadas y enfurecidas, con pocas esperanzas de un mañana mejor. Desterrad los absurdos tabúes y restricciones que afectan a la energía sexual; o, mejor aún, ayudad a los demás a entender realmente ese prodigio y a canalizarlo correctamente. Haced esto y habréis avanzado un largo trecho hacia la desaparición definitiva del robo y la violación!!!

En cuanto al llamado «accidente» -el camión que surge en una curva, el ladrillo que cae del cielo-, aprended a saludar a cada uno de estos incidentes como una pequeña parte de un mosaico mayor. Habéis venido aquí para encontrar un plan individual encaminado a vuestra propia salvación. Pero salvación no significa salvaros de las trampas del diablo. No hay nada parecido al diablo, y el infierno no existe. De lo que os salváis es del olvido de la no-realización.

No podéis perder esta batalla. No podéis fracasar. Así; no se trata en absoluto de una batalla, sino simplemente de un proceso. Pero si no lo sabéis, lo veréis como una constante lucha. Podéis incluso creer en la lucha lo suficiente como para crear toda una religión en torno a ella. Esta religión enseñará que el fin de todo es la lucha. Pero se trata de una enseñanza falsa. No es a través de la lucha como se desarrolla el proceso. Y la victoria se consigue mediante la rendición.

Los accidentes ocurren porque ocurren. Ciertos elementos del proceso vital se han dado al mismo tiempo, de una cierta manera y en un determinado momento, con unos determinados resultados, resultados que decidís calificar de desafortunados por vuestras propias razones particulares. Pero es posible que, en relación al proyecto de vuestra alma, no lo sean en absoluto.

Déjame que te diga algo: no hay ninguna coincidencia y nada sucede por «accidente». Cada acontecimiento y aventura es convocado a Vosotros por Vosotros mismos, con el fin de que podáis crear y experimentar Quienes sois realmente. Todos los auténticos Maestros lo saben. He ahí por qué los Maestros Místicos permanecen imperturbables frente a las peores experiencias de la vida (tal como vosotros las llamaríais).

Los grandes profesores de vuestra religión cristiana lo entienden muy bien. Saben que a Jesús no le inquietaba la crucifixión, aunque la esperaba. Podía haberse marchado, pero no lo hizo. Podía haber detenido el proceso en cualquier momento. Tenía el poder para hacerlo. Pero no lo hizo. Permitió que le crucificaran con el fin de poder demostrar la salvación eterna del hombre. «Mirad –dijo- lo que puedo hacer. Mirad qué es lo verdadero. Y sabed que todo esto, y más, también lo haréis vosotros. ¿No os he dicho que sois dioses? Sin embargo, no lo creéis. Entonces, si no podéis creer en vosotros mismos, creed en mí.»

Tal fue la compasión de Jesús, que buscó -y creó- la manera de causar en el mundo tan fuerte impacto que todos pudieran alcanzar el cielo (la Auto-realización), si no de otro modo, por mediación de él; puesto que derrotó a la miseria y a la muerte. Igual que podéis hacer vosotros.

La más magnífica enseñanza de Cristo no fue que tendréis vida eterna, sino que ya la tenéis; no fue que seréis hermanos en Dios, sino que ya lo sois; no fue que tendréis todo lo que pidáis, sino que ya lo tenéis.

Lo único que hace falta es que lo sepáis ya que sois los creadores de vuestra realidad, y la vida no os puede descubrir otro camino que el que vosotros penséis.

Vosotros pensáis que es así. Este es el primer paso en la creación. Dios Padre es pensamiento. Vuestro pensamiento es el progenitor que da origen a todas las cosas.

Esta es una de las leyes que hemos de recordar.

Sí.

¿Puedes mencionarme otras?

Ya os las he mencionado. Os he hablado de todas ellas desde el principio de los tiempos. Os he hablado de ellas una y otra vez. Os he enviado a un maestro tras otro. Pero no escucháis a mis maestros: los matáis.

Pero ¿por qué? ¿Por qué matamos a los más santos de nosotros? Los matamos o los deshonramos, que Viene a ser lo mismo. ¿Por qué?

Porque se alzan frente a cualquier pensamiento vuestro que Me niegue. Y para negaros a Vosotros mismos debéis negarme a Mí.

¿Por qué querría negarte a Ti, o negarme a Mí?

Porque tenéis miedo. Y porque mis promesas son demasiado buenas para ser verdad. Porque no podéis aceptar la más magnífica Verdad. Y así debéis reduciros a vosotros mismos a una espiritualidad que enseña el temor, la dependencia y la intolerancia, en lugar del amor, el poder y la aceptación.

Estáis llenos de temor; y vuestro mayor temor es que Mi mayor promesa pueda ser la mayor mentira de la vida. Así creáis la mayor fantasía posible para defenderos de ello: afirmáis que cualquier promesa que os otorgue el poder -y os garantice el amor- de Dios debe ser una falsa promesa del diablo. Dios nunca haría una promesa semejante –os decís a vosotros mismos-; sólo el diablo, para tentaros, negando la verdadera identidad de Dios como el más terrible, justiciero, celoso, vengativo y castigador de todos los seres.

Aunque esta descripción encaja mejor con la definición del diablo (si lo hubiera), habéis atribuido estos rasgos diabólicos a Dios con el fin de convenceros a vosotros mismos de que no habéis de aceptar las promesas divinas de vuestro Creador, o las cualidades divinas del Yo.

Tal es el poder del temor.

Estoy tratando de alejar de Mí el temor. ¿Seguirás hablándome de más leyes?

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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Jue Sep 22, 2011 8:53 pm

La Primera Ley es que podéis ser, hacer y tener cualquier cosa que seáis capaces de imaginar.
La Segunda Ley es que atraéis sobre vosotros aquello que teméis.

¿Y eso por qué?

La emoción es la fuerza que atrae. Aquello que más temas es lo que experimentarás. Un animal -que vosotros consideráis una forma inferior de vida (aunque los animales actúan con más integridad y mayor coherencia que los humanos)- sabe inmediatamente si tienes miedo de él. Las plantas -a las que consideráis una forma de vida todavía inferior a los animales- responden a las personas que las aman mucho mejor que a aquellas a quienes les traen sin cuidado.

Nada de esto ocurre por casualidad. No existe la casualidad en el universo: sólo un magnífico diseño, un increíble «copo de nieve».

La emoción es energía en movimiento. Cuando se mueve energía, se crea un efecto. Si se mueve la energía suficiente, se crea materia. La materia es energía condensada, comprimida. Si se manipula la suficiente energía de una determinada manera, se obtiene materia. Todos los Maestros entienden esta ley. Esta es la alquimia del universo. Este es el secreto de toda la vida.

El pensamiento es energía pura. Cualquier pensamiento que tengáis, hayáis tenido o vayáis a tener es creador. La energía de vuestro pensamiento nunca muere. Nunca. Abandona vuestro ser y se dirige al universo, expandiéndose por siempre. Un pensamiento es para siempre.

Todo pensamiento se coagula; todo pensamiento choca con otros pensamientos, entrecruzándose en un extraordinario laberinto de energía, formando una estructura en continuo cambio de indescriptible belleza e increíble complejidad.

La energía atrae a la energía semejante, formando (por utilizar un término sencillo) «grupos» de energía del mismo tipo. Cuando un número suficiente de «grupos» similares se entrecruzan con otros -chocan con otros-, entonces «se adhieren» unos a otros (por utilizar de nuevo un término sencillo). Se requiere la «adhesión» de una cantidad de energía de una magnitud inimaginable para formar la materia. Pero la materia se formará a partir de energía pura. En realidad, sólo se puede formar de este modo. Una vez la energía se ha convertido en materia, sigue siendo materia durante mucho tiempo, a menos que su construcción se vea alterada por una forma de energía opuesta, o distinta. Esta energía distinta, actuando sobre la materia, en realidad la desmembra, liberando la energía originaria de la que se compone.

Esta es, en términos elementales, la teoría que subyace a vuestra bomba atómica. Einstein estuvo mucho más cerca que cualquier otro ser humano -anterior o posterior- de descubrir, explicar y utilizar el secreto creador el universo.

Ahora entenderás mejor cómo la gente de mente semejante puede unir sus esfuerzos para crear una realidad favorable.

La frase «dondequiera que dos o más se reúnan en mi nombre» adquiere así un sentido mucho mayor.

Por supuesto, cuando sociedades enteras piensan de una determinada manera, ocurren muy a menudo cosas asombrosas, no todas necesariamente deseables. Por ejemplo, una sociedad que viva en el temor, muy a menudo -realmente, inevitablemente- produce aquello que más teme.

Del mismo modo, grandes comunidades o congregaciones con frecuencia encuentran el poder de producir milagros en su pensamiento combinado (o lo que algunos llaman la oración común). Y debe quedar claro que incluso los individuos -si su pensamiento (oración, esperanza, deseo, sueño, temor) es extraordinariamente fuerte- pueden, en y por sí mismos, producir tales resultados. Jesús lo hizo regularmente. Él sabía cómo manipular la energía y la materia, cómo reorganizarla, cómo redistribuirla, cómo controlarla totalmente. Muchos Maestros lo han sabido. Muchos lo saben.

Tú puedes saberlo. Ahora mismo.

Esta es la ciencia del bien y del mal de la que participaron Adán y Eva. En tanto no supieron esto, no podía existir la vida tal como la conocéis. Adán y Eva -los nombres Míticos con los que habéis representado al Primer Hombre y la Primera Mujer- fueron el Padre y la Madre de la experiencia humana.

Lo que se ha descrito como la caída de Adán fue en realidad su elevación, el mayor acontecimiento en la historia de la humanidad; ya que, sin él, el mundo de la relatividad no existiría. El acto de Adán y Eva no fue el pecado original, sino -en realidad- la primera bendición. Debes agradecérselo desde el fondo de tu corazón, puesto que, al ser los primeros que tomaron una decisión «equivocada», Adán y Eva produjeron la posibilidad de tomar cualquier tipo de decisión.

En vuestra mitología, habéis hecho de Eva una mujer «mala»: la tentadora que comió del fruto, la ciencia del bien y del mal, y que tímidamente invitó a Adán a unirse a ella. Esta base mitológica os ha permitido considerar, desde entonces, a la mujer como la «caída» del hombre, resultando de ello todo tipo de realidades pervertidas; por no hablar de los criterios distorsionados y confusiones relativas al sexo. (¿Cómo os parece tan bien algo que es tan malo?)

Lo que más teméis es lo que más os atormentará. El temor lo atraerá hacia vosotros como un imán. Todas vuestras escrituras sagradas -o cualquier tipo de creencia y tradición religiosa que habéis creado- contienen esta clara advertencia: no temáis. ¿Crees que es por casualidad?

Las Leyes son muy sencillas.

1. El pensamiento es creador.

2. El temor atrae a la energía semejante.

3. El amor es todo lo que hay.

¡Eh! ¡Me has cogido con la tercera! ¿Cómo puede ser el amor todo lo que hay si el temor atrae a la energía semejante?

El amor es la realidad última. Es lo único. Lo es todo. El sentimiento del amor es vuestra experiencia de Dios.

Al nivel de la más alta Verdad, el amor es todo lo que hay, todo lo que ha habido y todo lo que habrá. Cuando penetras en lo absoluto, penetras en el amor.

La esfera de lo relativo fue creada con el fin de que Yo pudiera experimentarme a Mi Mismo. Ya te lo he explicado. Pero eso no hace que la esfera de lo relativo sea real. Es una realidad creada que vosotros y Yo hemos inventado y seguimos inventando, con el fin de poder conocernos experiencialmente.

Sin embargo, la creación puede parecer muy real. Su objetivo es que parezca tan real que admitamos que verdaderamente existe. De este modo, Dios ha logrado crear «algo distinto» de Si mismo (aunque estrictamente eso es imposible, puesto que Dios es -Yo Soy- Todo lo Que Existe).

Al crear «algo distinto»- a saber, la esfera de lo relativo-, he producido un medio en el que vosotros podéis decidir ser Dios, en lugar de deciros simplemente que sois Dios; en el que podéis experimentar la Divinidad como un acto de creación, más que como un concepto; en el que la pequeña vela en el sol -la pequeña alma- puede conocerse a sí misma Como luz.

El temor es el otro extremo del amor. Es la polaridad primordial. Al crear la esfera de lo relativo, en primer lugar creé lo opuesto a Mí Mismo. Ahora bien, en la esfera en la que vivís en el plano físico hay únicamente dos lugares del ser: el temor y el amor. Los pensamientos arraigados en el temor producirán un tipo de manifestación en el plano físico; los pensamientos arraigados en el amor producirán otro.

Los Maestros que han pasado por el planeta son aquellos que han descubierto el secreto del mundo relativo, negándose a reconocer su realidad. En resumen, Los Maestros son aquellos que han elegido solo el amor. En cualquier caso. En cualquier momento. En cualquier circunstancia. Aunque fueran asesinados, amaban a sus asesinos. Aunque fueran perseguidos, amaban a sus opresores.

A vosotros esto os resulta muy difícil de entender; y mucho más de imitar. No obstante, eso es lo que han hecho siempre todos los Maestros. No importa de qué filosofía, ni de qué tradición, ni de qué religión: es lo que han hecho todos los Maestros.

Este ejemplo y esta lección se os han manifestado de manera muy clara. Una y otra vez, siempre se os han mostrado. En todo tiempo y en cualquier lugar. Durante todas vuestras vidas y en cada momento. El universo se las ha ingeniado para poner esta Verdad delante de vosotros. En canciones y relatos, en poemas y bailes, en palabras y en movimientos; en imágenes en movimiento -que vosotros llamáis «películas»- y en colecciones de palabras -que vosotros llamáis «libros»-.

Su grito se ha oído desde la más alta montaña; su rumor se ha escuchado en el lugar más recóndito. El eco de esta verdad ha atravesado los pasillos de toda experiencia humana: el Amor es la respuesta. Pero no la habéis escuchado.

Ahora acudes a este libro, preguntándole a Dios de nuevo lo que Dios os ha dicho incontables veces de incontables formas. Pero os lo diré otra vez, aquí, en el contexto de este libro. ¿Me escucharéis ahora? ¿Realmente me vais a oír?
¿Qué crees que te ha acercado a este material? ¿Cómo es que se halla en tus manos? ¿Acaso piensas que no sé lo que hago?

En el universo no existen las casualidades.

He oído el grito de tu corazón. He visto la búsqueda de tu alma. Sé cuán profundamente has deseado la Verdad. En tu sufrimiento, como en tu alegría, has clamado por ella. Me has suplicado interminablemente. Muéstramela. Explícamela. Revélamela.

Y eso estoy haciendo ahora en término tan claros que no puedas dejar de entenderme. En un lenguaje tan sencillo que no puedas confundirte. En un vocabulario tan común que no puedas perderte en la verborrea.

Sigamos, pues, adelante. Pregúntame cualquier cosa. Cualquier cosa. Me las ingeniaré para conducirte a la respuesta.

Utilizaré al universo entero para hacerlo. Estate, pues, atento. Este libro está lejos de ser mi única herramienta. Formula una pregunta; luego deja este libro. Mas observa. Escucha. Las palabras de la próxima canción que oigas. La información del siguiente artículo que leas. El argumento de la siguiente película que vayas a ver. Las palabras que cruces casualmente con la próxima persona que te encuentres. O el murmullo del próximo río, el próximo océano, la próxima brisa que acaricie tu oído. Todos estos recursos son Míos; todas estos caminos están abiertos para Mí. Te hablaré si Me escuchas. Vendré a ti si Me invitas. Te mostraré entonces que siempre he estado ahí. En todas partes.

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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Jue Sep 22, 2011 8:55 pm

Hey hermanos alguien me sigue en estos temas???

Los aburros o realmente le son utiles, dejeme saber sus opiniones,

Gracias

Capiro

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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Sáb Sep 24, 2011 10:14 am

«Me enseñarás el camino de la vida,
hartura de goces, delante de tu rostro,
a tu derecha, delicias para siempre.»

(Salmos, 16, 11)

He buscado el camino hacia Dios toda mi vida...

Sé que lo has hecho.

... y ahora lo he encontrado, y no puedo creerlo. Me parece estar aquí sentado, escribiéndome a Mí mismo.

Es lo que estás haciendo.

Pero no creo que sea eso lo que debería parecerme una comunicación con Dios.

¿Quieres clarines y trompetas? Veré qué puedo hacer.

¿Sabes?, habrá quienes digan que todo este libro no es más que una blasfemia. Especialmente si sigues haciéndote el gracioso.

Deja que te explique algo. Tenéis la idea de que Dios sólo se muestra de una única manera. Esa es una idea muy peligrosa.

Eso os impide ver a Dios en todas partes. Si crees que a Dios se le ve y se le oye sólo de una manera, o es sólo de una manera, Me mirarás sin verme día y noche. Te pasaréis toda la vida buscando a Dios, y no le encontraréis; precisamente porque estarás buscando a alguien. Lo pongo como un ejemplo.

Se ha dicho que, si uno no ve a Dios en lo profano y en lo profundo, se está perdiendo la mitad de la historia. Es una gran verdad.

Dios está en la tristeza y en la carcajada, en lo amargo y en lo dulce. Detrás de cada cosa se oculta un propósito divino; y, por lo tanto, en cada cosa se halla la presencia divina.

Una vez empecé a escribir un libro titulado Dios es un bocadillo de salami.

Habría sido un buen libro. Yo te di esa inspiración. ¿Por qué no lo escribiste?

Me pareció una blasfemia. O, cuando menos, una horrible irreverencia.


¡Querrás decir una maravillosa irreverencia. ¿De dónde has sacado la idea de que Dios es sólo «reverente»? Dios es lo alto y lo bajo. Lo caliente y lo frío. La izquierda y la derecha. ¡Lo reverente y lo irreverente!

¿Acaso piensas que Dios no ríe? ¿Imaginas que Dios no disfruta con una buena broma? ¿Creéis que Dios carece de sentido del humor? Deja que te diga algo: Dios inventó el humor.

¿Debes hablarme en un tono circunspecto cuando te dirijas a Mí? ¿Se hallan fuera de mi comprensión los términos fuertes o la jerga? Te aseguro que puedes hablarme como hablarías con tu mejor amigo.

¿Crees que hay alguna palabra que Yo no haya oído?, ¿una visión que no haya visto?, ¿un sonido que no conozca?

¿Crees acaso que desprecio algunos de ellos, mientras que gusto de los otros?

Te aseguro que no desprecio nada. Nada de ello resulta repulsivo para Mí. Eso es la vida, y la vida es el don; el tesoro inenarrable; lo más sagrado de todo.

Yo soy la vida, puesto que Yo soy la sustancia que constituye la vida.

Cada uno de sus aspectos tiene un propósito divino. No existe nada, absolutamente nada, sin una razón conocida y aprobada por Dios.

¿Cómo puede ser eso? ¿Y qué hay del mal que ha creado el hombre?

No podéis crear nada -ni un pensamiento, ni un objeto, ni un acontecimiento, ninguna experiencia de ninguna clase- que no sea el resultado del plan de Dios; puesto que el plan de Dios respecto a vosotros es que creéis cualquier cosa –todo aquello- que queráis. En esta libertad reside la experiencia de Dios como siendo Dios, y esta es la experiencia para la que Yo os he creado a Vosotros. Y a la propia vida.

El mal es aquello a lo que vosotros llamáis mal. Pero incluso eso es de mi agrado, puesto que sólo a través de eso que llamáis mal podéis conocer el bien; sólo a través de eso que llamáis obra del demonio podéis conocer y hacer la obra de Dios. Yo no amo más lo caliente que lo frío, lo alto que lo bajo, la izquierda que la derecha. Todo es relativo. Todo forma parte de lo que es. Hitler fue al cielo. Cuando entiendas esto, entenderás a Dios.

Sin embargo, me han enseñado a creer que el bien y el mal existen; que lo correcto y lo equivocado son términos opuestos; que algunas cosas no están bien, no resultan aceptables a los ojos de Dios.

Todo resulta «aceptable» a los ojos de Dios, ya que ¿cómo puede Dios no aceptar algo que es? Rechazar algo significa negar que existe. Decir que algo no está bien significa afirmar que no forma parte de Mí; y eso es imposible.

Sin embargo, sed fieles a vuestras creencias, y mantened como ciertos vuestros valores, ya que se trata de los valores de vuestros padres, y de los padres de vuestros padres, de vuestros amigos y de vuestra sociedad. Éstos forman la estructura de vuestra vida, y perderlos equivaldría a deshacer el tejido que constituye vuestra experiencia. No obstante, examinadlos uno por uno. Revisadlos pieza por pieza. No deshagáis la casa, pero observad cada uno de los ladrillos, y reemplazad los que veáis que están rotos y no pueden soportar ya la estructura.

Vuestras ideas respecto a lo correcto y lo equivocado son sólo eso: ideas. Son pensamientos que constituyen la forma y crean la sustancia de Quienes Sois. Sólo habría una razón para cambiar alguna de ellas; sólo un propósito para alterarlas: si no sois felices siendo Quienes Sois.

Únicamente vosotros podéis saber si sois felices. Sólo vosotros podéis decir de vuestra vida; «Esta es mi creación (mi hijo), en la que me complazco».

Si vuestros valores os sirven, mantenedlos. Argumentad a su favor. Luchad para defenderlos.
Pero procurad luchar de manera que no hagáis daño a nadie. El daño no es un ingrediente necesario en la receta.

Dices «sed fieles a vuestros valores» y, al mismo tiempo, que todos nuestros valores son equivocados. Ayúdame a entenderlo.

Yo no he dicho que vuestros valores sean equivocados. Pero tampoco que sean correctos. Son simplemente juicios. Afirmaciones. Decisiones. En su mayor parte, se trata de decisiones que no habéis tomado cada uno de vosotros, sino algún otro. Quizá vuestros padres. Vuestra religión. Vuestros profesores, historiadores, políticos...

Muy pocos de los juicios de valor que habéis incorporado a vuestra verdad son juicios que habéis formulado vosotros mismos basándoos en vuestra propia experiencia. Pero la experiencia es lo que vinisteis a buscar aquí y por vuestra experiencia ibais a crearos a vosotros mismos. Pero vosotros os habéis creado a vosotros mismos por la experiencia de los demás.

Si hubiera algo parecido al pecado, sería esto: permitiros haber llegado a ser lo que sois por la experiencia de los demás. He aquí el «pecado» que habéis cometido. Todos vosotros. No esperáis a tener vuestra propia experiencia, sino que aceptáis la experiencia de los demás como el evangelio (literalmente), y luego, cuando os encontráis con la experiencia real por primera vez, permitís que lo que ya sabíais acerca del encuentro oculte lo que realmente pensáis.

Si no obrarais así; podríais tener una experiencia completamente diferente; una experiencia que haría aparecer a vuestro maestro o fuente original como equivocado. En la mayoría de los casos, no queréis que vuestros padres, escuelas, religiones, tradiciones o sagradas escrituras aparezcan como equivocados, de modo que negáis vuestra propia experiencia a favor de lo que os han dicho que penséis.

Ninguna realidad puede ilustrar esto con mayor profundidad que vuestro tratamiento de la sexualidad humana.

Todo el mundo sabe que, de entre todas las experiencias físicas al alcance de los humanos, la experiencia sexual puede ser la más atractiva, emocionante, poderosa, estimulante, renovadora, energética, íntima, y con mayor capacidad de afirmación, unión y recreación. Aun habiendo descubierto esto experiencialmente, habéis decidido en cambio aceptar los juicios, opiniones e ideas previos acerca del sexo difundidos por otros; todos ellos con intereses creados en que penséis de una u otra manera.

Dichas opiniones, juicios e ideas han ido directamente contra vuestra propia experiencia; sin embargo, debido a que no estáis dispuestos a considerar equivocados a vuestros maestros, os convencéis a vosotros mismos de que debe ser vuestra experiencia la que está equivocada. El resultado es que habéis traicionado vuestra auténtica verdad en relación a esta cuestión; y ello con resultados devastadores.

Lo mismo habéis hecho con el dinero. En aquellos momentos de vuestra vida en que tenéis mucho dinero, os sentís estupendamente. Os sentís estupendamente recibiéndolo, y os sentís estupendamente gastándolo. No hay nada malo en ello, no hay ningún mal, nada intrínsecamente «equivocado». Sin embargo, han arraigado tan profundamente en vosotros las enseñanzas de los demás sobre este tema, que habéis rechazado vuestra experiencia en favor de la «verdad».

Al haber adoptado esta «verdad» como vuestra, habéis construido pensamientos en torno a ella; pensamientos que son creadores. Habéis, pues, creado una realidad personal en torno al dinero que lo aleja de vosotros; ya que ¿para qué trataríais de atraer algo que no es bueno?

Sorprendentemente, habéis creado la misma contradicción en torno a Dios. Todas vuestras experiencias más profundas acerca de Dios os dicen que Dios es bueno. Todos aquellos profesores vuestros que os enseñan algo acerca de Dios os dicen que Dios es malo. Vuestro corazón os dice que hay que amar a Dios sin temerle. Vuestros profesores os dicen que hay que temer a Dios, puesto que es un Dios vengativo. Habéis de vivir en el temor a la cólera de Dios, dicen. Debéis temblar en Su presencia. Durante toda vuestra vida habéis de temer el juicio del Señor -os han dicho-, pues el Señor es «justo», y todo lo sabe; y os hallaréis en apuros cuando os enfrentéis a la terrible justicia del Señor. Debéis, pues, «obedecer» los mandamientos de Dios. O si no...

Sobre todo, no habéis de formular preguntas lógicas tales como: «Si Dios quiere una estricta obediencia a Sus Leyes, ¿por qué creó la posibilidad de que dichas Leyes fueran violadas?». Todos vuestros maestros os dicen que porque Dios quería que tuvierais «libre albedrío». Sin embargo, ¿qué clase de libre albedrío es ese, si elegir una cosa en lugar de otra lleva a la condenación? ¿Cómo la «libre voluntad» puede ser libre, si no es vuestra voluntad, sino la de algún otro, la que debéis cumplir? Quienes eso os enseñan hacen de Dios un hipócrita.

Se os ha dicho que Dios perdona y es compasivo; pero si no le pedís perdón del «modo correcto», si no «os dirigís a Dios» de la manera adecuada vuestra súplica no será escuchada, vuestro clamor quedará sin respuesta. Incluso eso no sería tan malo si hubiera una sola manera adecuada; pero se enseñan tantas «maneras adecuadas» como profesores hay.

Así; la mayoría de vosotros pasan casi toda su vida adulta buscando la manera «correcta» de rendir culto, de obedecer y de servir a Dios. La ironía del asunto está en que Yo no quiero vuestro culto, Yo no necesito vuestra obediencia, y no necesitáis servirme.

Este tipo de comportamientos son los que históricamente han exigido de sus súbditos los monarcas; normalmente, monarcas egocéntricos, inseguros y tiránicos. En absoluto son exigencias divinas; y es extraordinario que el mundo NO haya llegado ya a la conclusión de que tales exigencias son falsas, de que no tienen nada que ver con las necesidades o los deseos de Dios.

La divinidad no tiene necesidades. Todo lo Que Hay es exactamente eso; todo lo que hay. Por lo tanto, no quiere nada, ni carece de nada; por definición.

Si queréis creer en un Dios que de alguna manera necesita algo -y se siente tan dolido si no lo obtiene que castiga a aquellos de quienes esperaba recibirlo-, entonces es que queréis creer en un Dios mucho más pequeño que Yo. Y verdaderamente sois Hijos de un Dios Menor.

No hijos Míos; por favor, dejadme que os asegure una vez más, por medio de este texto, que no tengo necesidades. No necesito nada.

Esto no significa que no tenga deseos. Deseos y necesidades no son la misma cosa (aunque para muchos de vosotros lo sean en vuestra vida actual).

El deseo es el principio de toda creación. Es el primer pensamiento. Es un sentimiento grandioso en el alma. Es Dios, decidiendo qué va a crear.

¿Y cuál es el deseo de Dios?

Yo deseo en primer lugar conocerme y experimentarme a Mí mismo, en toda Mi gloria; saber Quién Soy.

Antes de inventaros a vosotros -y todos los mundos del universo- era imposible para Mí hacerlo.

En segundo lugar, deseo que podáis conocer y experimentar Quienes Realmente Sois, por medio del poder que os he dado de crearos y experimentaros a vosotros mismos de cualquier modo que escojáis.

En tercer lugar, deseo que todo el proceso de la vida sea una experiencia de constante alegría, de continua creación, de interminable expansión y de total realización en cada momento.

He establecido un sistema perfecto mediante el que estos deseos pueden realizarse. Se están realizando ahora, en este mismo momento. La única diferencia entre vosotros y Yo es que Yo lo sé.

En el momento en que alcancéis el conocimiento pleno (momento que puede sobrevenir en cualquier instante), vosotros sentiréis lo mismo que Yo siento constantemente: una alegría, amor, aceptación, bendición y agradecimiento totales.

Estas son las Cinco Actitudes de Dios; y, antes de seguir adelante con este diálogo, te mostraré cómo la aplicación de dichas actitudes en tu vida actual puede conducirte -y te conducirá- hacia la santidad.

Todo esto constituye una respuesta muy larga para una pregunta muy corta.

Sí; sé fiel a tus valores, en la medida en que experimentes que te son útiles. Pero mira a ver si estos valores que te sirven a ti, con tus pensamientos, palabras y actos, traen al espacio de tu experiencia la idea mejor y más alta que jamás hayas tenido de ti mismo.

Examina tus valores uno por uno. Somételos a la luz del escrutinio público. Si puedes decir al mundo quién eres y en qué crees sin vacilaciones ni indecisiones, entonces eres feliz contigo mismo. No hay ninguna razón para ir mucho más allá en este diálogo conmigo, puesto que ya has creado a un Yo -y una vida para este Yo- que no necesita ninguna mejora. Has alcanzado la perfección. Puedes dejar este libro.

Mi vida no es perfecta, si siquiera se acerca a la perfección. No soy perfecto. En realidad, soy un cúmulo de imperfecciones. Me gustaría -a veces de todo corazón- poder corregir esas imperfecciones; lo que yo sé que origina mis comportamientos, que provoca mis caídas, que me mantiene en mi camino. Supongo que por eso es por lo que he acudido a Ti. No he sido capaz de encontrar las respuestas por Mí mismo.

Estoy contento de que hayas acudido a Mi. Siempre he estado dispuesto a ayudarte. Y lo estoy ahora. No tienes por qué encontrar las respuestas por ti mismo. Nunca has tenido por qué.

Pero parece tan... presuntuoso... sencillamente sentarse y dialogar contigo de este modo... y mucho más imaginar que Tú -Dios- me respondes. Quiero decir que es una locura.

Ya veo. Los autores de la Biblia estaban cuerdos, pero tú estás loco.

Los autores de la Biblia fueron testigos de la vida de Cristo, y reprodujeron fielmente lo que vieron y oyeron.

Falso. La mayoría de los autores del Nuevo Testamento nunca conocieron ni vieron a Jesús en su vida. Vivieron muchos años después de que Jesús abandonara la tierra. No habrían reconocido a Jesús de Nazaret aunque se hubieran cruzado con él en la calle.

Pero...

Los autores de la Biblia fueron grandes creyentes y grandes historiadores. Recogieron los relatos que habían llegado hasta ellos y sus amigos de boca de sus mayores -quienes, a su vez, los habían oído a sus mayores- hasta que finalmente surgió una recopilación escrita.

Y no todos los autores de la Biblia fueron incluidos en el documento final.

Ya habían surgido las «iglesias» en torno a las enseñanzas de Jesús; y -como sucede siempre y dondequiera que la gente se agrupe en torno a una idea poderosa- hubo ciertos individuos en el seno de dichas iglesias, o enclaves, que determinaron qué partes de la historia de Jesús debían mencionarse, y cómo. Este proceso de selección y corrección continuó durante toda la recopilación, redacción y publicación de los evangelios y la Biblia.

Incluso varios siglos después de que se consignaran las escrituras originales, un Alto Consejo de la Iglesia determinó, una vez más, qué doctrinas y verdades había que incluir en la Biblia oficial de entonces; y qué resultaría «malsano» o «prematuro» revelar a las masas.

Además, ha habido otras sagradas escrituras, cada una de ellas fruto de un momento de inspiración de hombres por lo demás corrientes, ninguno de los cuales estaba más loco que tu.

¿No estarás sugiriendo que estos textos podrían llegar a ser un día «sagradas escrituras»?

Hijo Mío, todo en la vida es sagrado. Desde esta perspectiva, sí son sagradas escrituras. Pero no quiero hacer juegos de palabras contigo, pues sé lo que quieres decir.

No, no estoy sugiriendo que este manuscrito llegará a convertirse un día en sagrada escritura. Al menos no durante algunos cientos de años, o hasta que su lenguaje no se vuelva anticuado.

Mira: el problema es que este lenguaje es demasiado coloquial demasiado familiar, demasiado contemporáneo. La gente supone que, si Dios hablara directamente con uno, su voz no sonaría como la del vecino de al lado. La estructura del lenguaje debe poseer un matiz de unidad, por no decir de divinidad; un matiz de dignidad; una sensación de santidad.

Como he dicho antes, esto es sólo una parte del problema. La gente tiene una percepción de Dios como Alguien que «se manifiesta» de una única forma. Cualquier cosa que viole esta forma se considera una blasfemia.

Lo que yo he dicho antes.

Lo que tú has dicho antes.

Pero vayamos al fondo de la cuestión. ¿Por qué te parece una locura que tú puedas mantener un diálogo con Dios? ¿Acaso no crees en la oración?

Sí, pero esto es distinto. Para Mí, la oración siempre ha tenido una sola dirección. Yo pregunto, y Dios permanece inmutable.

¿Dios no ha respondido nunca a una oración?

Bueno, sí; pero, mira, nunca verbalmente. Bueno, ha habido toda una serie de acontecimientos en mi vida de los que yo he estado convencido que eran una respuesta -una respuesta muy directa- a la oración. Pero Dios nunca me ha hablado.

Ya veo. Entonces, ese Dios en el que crees es un Dios que puede hacerlo todo, menos precisamente hablar.

Por supuesto que Dios puede hablar, si quiere hacerlo. Es sólo que no parece probable que Dios vaya a querer hablarme a mí.

He ahí la raíz de todos los problemas que experimentas en tu vida; que no te consideras a ti mismo suficientemente digno de que Dios te hable.

¡Cielo santo! ¿Cómo puedes esperar nunca oír Mi voz, si no te crees a ti mismo lo suficientemente digno de que te hable?

Te lo aseguro: en este momento estoy haciendo un milagro: pues no sólo estoy hablándote a ti, sino a cualquiera que haya comprado este libro, y esté leyendo estas palabras.

En este momento estoy hablando a cada uno de ellos. Sé quién es cada uno de ellos. Sé quiénes encontrarán su camino a través de estas palabras; y sé (como con todas Mis otras comunicaciones) que algunos serán capaces de oír, y otros sólo serán capaces de escuchar, pero no oirán nada.

Bien; eso plantea otra cuestión. Ya había pensado en publicar este material, tal como se está escribiendo.

Si ¿Qué tiene eso de «malo»?

¿No me dirán que estoy creando todo esto en provecho propio? ¿Y eso no hará que resulte sospechoso?

¿El motivo de que escribas esto es que podrías ganar mucho dinero?

No. No es por eso por lo que empecé a hacerlo. Inicié este diálogo sobre el papel debido a que mi mente ha estado acosada por una serie de preguntas durante treinta años; y estaba hambriento -más bien famélico- de respuestas. La idea de que podía hacer un libro con todo esto vino más tarde.

Te la di Yo.

¿Tú?

Si No creerás que voy a dejar que desperdicies todas estas maravillosas preguntas y respuestas.

No había pensado en eso. Al principio, sólo quería que mis preguntas fueran respondidas; que mi frustración acabara; que mi búsqueda terminara.

Bien. Entonces deja de cuestionarte tus motivos (cosa que haces incesantemente), y vamos con ello.



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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Sáb Oct 01, 2011 11:46 pm

Bueno. Tengo un centenar de preguntas. Un millar. Un millón. Y el problema es que no sé por dónde empezar.

Simplemente haz una lista con las preguntas, y empieza por cualquiera de ellas. Hazlo ahora mismo. Haz una lista con las preguntas que se te ocurran.

De acuerdo. Algunas de ellas van a parecer bastante simples, bastante plebeyas.

Deja de formular juicios contra ti mismo. Simplemente haz la lista.

Conforme. Bueno, aquí están las que se me ocurren en este momento.

1. ¿Cuándo «despegará» finalmente mi vida? ¿Qué necesita para «entrar en razón» y alcanzar un mínimo de éxito? ¿Terminará alguna vez esta lucha?

2. ¿Cuándo aprenderé lo bastante sobre las relaciones para que las Mías vayan como la seda? ¿Hay alguna manera de ser feliz en las relaciones? ¿Tienen que suponer siempre un reto constante?

3. ¿Por qué parece que nunca en mi vida puedo conseguir dinero suficiente? ¿Estoy destinado a apretarme el cinturón y pasar apuros económicos durante el resto de mi vida? ¿Qué es lo que me impide realizar mi pleno potencial en este aspecto?

4. ¿Por qué no puedo hacer lo que realmente quiero hacer con mi vida y a pesar de ello ganar lo suficiente para vivir?

5. ¿Cómo puedo resolver algunos de los problemas de salud que padezco? He sido víctima de bastantes problemas crónicos durante toda mi vida. ¿Por qué los sigo teniendo?

6. ¿Cuál es la lección kármica que se supone que debo asimilar aquí? ¿Qué intento aprender?

7. ¿Hay algo parecido a la reencarnación? ¿Cuántas vidas anteriores he tenido? ¿Qué fui en ellas? ¿Es real la «deuda kármica»?

8. A veces tengo la sensación de ser un médium. ¿Existe algo parecido a «ser un médium»? ¿Lo soy yo? La gente que afirma que lo es ¿«pacta con el diablo»?

9. ¿Es correcto ganar dinero haciendo el bien? Si yo decido realizar una obra de reconciliación en el mundo -la obra de Dios-, ¿puedo hacerlo y, a la vez, disfrutar de abundancia económica? ¿O bien ambas cosas son mutuamente excluyentes?

10. ¿Es bueno el sexo? ¡Vamos, que cuál es el meollo de esta experiencia humana! ¿El objetivo del sexo es puramente la procreación, como afirman algunas religiones? ¿Es cierto que la santidad y la iluminación se obtienen mediante la negación -o transmutación- de la energía sexual? ¿Es correcto practicar el sexo sin amor? La sensación física ¿es suficiente razón para justificarlo?

11. ¿Por qué hiciste del sexo una experiencia humana tan buena, tan impresionante y tan poderosa, si todo lo que debemos hacer es apartarnos de él todo lo posible? ¿Qué pasa? En este sentido, ¿por qué todas las cosas divertidas «o engordan o son pecado»?

12. ¿Hay seres vivos en otros planetas? ¿Nos han visitado? ¿Nos están observando? ¿Veremos alguna evidencia -irrefutable e indiscutible- de vida extraterrestre durante nuestra vida? ¿Cada forma de vida tiene su propio Dios? ¿Y Tú eres el Dios de todas ellas?

13. ¿Se realizará alguna vez la utopía en el planeta Tierra? ¿Se mostrará alguna vez Dios a las gentes de la Tierra, como prometió? ¿Habrá algo parecido a la Segunda Venida? ¿Habrá alguna vez un Fin del Mundo, o un apocalipsis, tal como lo profetiza la Biblia? ¿Hay una religión que sea la verdadera? Y si es así, ¿cuál de ellas?

Estas son sólo algunas de mis preguntas. Como he dicho, tengo centenares más. Algunas de ellas me resultan embarazosas: me parecen propias de alguien inmaduro. Pero, por favor, contéstamelas una por una, y «hablemos» de ellas.


Bueno. Ahora empezamos. No te disculpes por esas preguntas. Son preguntas que hombres y mujeres se han estado formulando durante cientos de años. Si las preguntas fueran tan tontas, no serían formuladas por una generación tras otra. Así que vayamos a la primera de ellas.

He establecido leyes en el universo que te permiten tener –crear- exactamente lo que quieras. Dichas Leyes no pueden ser violadas, ni pueden ser ignoradas. Estás obedeciendo esas leyes ahora mismo, incluso mientras escribes esto. No puedes dejar de cumplirlas, pues es así como funcionan las cosas. No puedes apartarte de ellas; no puedes actuar al margen de ellas.

Cada minuto de tu vida has estado actuando dentro de ellas; y, así todo lo que has experimentado lo has creado tú.

Formas sociedad con Dios. Compartimos un convenio eterno. Mi compromiso para contigo consiste en darte siempre lo que me pidas. Tú compromiso consiste en pedírmelo; en entender el proceso de la petición y la concesión. Ya te he explicado antes este proceso. Lo haré de nuevo, para que lo entiendas de una manera clara.

Eres un ser triple. Te compones de cuerpo, mente y espíritu. También puedes denominarlo lo físico, lo no físico y lo meta-físico. Esta es la Santa Trinidad, y se la ha llamado de muchas maneras.

Lo que mismo que tú eres, también Yo lo soy. Me manifiesto como Tres-En-Uno. Algunos de vuestros teólogos lo han llamado Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Vuestros psiquiatras han reconocido también este triunvirato, y lo han llamado «consciente», «subconsciente» y «superconsciente».

Vuestros filósofos lo han llamado el «ello», el «yo» y el «súper-yo».

La ciencia lo llama «energía», «materia» y «antimateria».

Los poetas hablan de «mente», «corazón» y «alma». Los pensadores de la Nueva Era aluden a «cuerpo», «mente» y «espíritu».

Vuestro tiempo se divide en «pasado», «presente» y «futuro». ¿No podría ser lo mismo que «subconsciente», «consciente» y «superconsciente»?

El espacio se divide igualmente en tres categorías: «aquí», «allí» y «el espacio intermedio».

Definir y describir este «espacio intermedio» resulta difícil, escurridizo. En el momento en que empiezas a definirlo o describirlo, el espacio que describes se convierte en «aquí» o «allí». Sin embargo, sabemos que este «espacio intermedio» existe. Es lo que mantiene al «aquí» y al «allí» en su sitio; del mismo modo que el eterno ahora mantiene al «antes» y al «después» en su sitio.

Estos tres aspectos de tu ser son, en realidad, tres energías. Podrías llamarlas pensamiento, palabra y acción. Las tres juntas producen un resultado; lo que, en vuestro lenguaje y según vuestros conocimientos, se denomina un «sentimiento», o «experiencia».

Tu alma (subconsciente, ello, espíritu, pasado, etc.) es la suma total de todos los sentimientos que has tenido (creado). Tu conciencia de algunos de ellos se denomina «recuerdo». Cuando tienes un recuerdo, se habla de re-membrar. Es decir, juntar de nuevo. Reunir de nuevo las partes.

Cuando reúnas de nuevo todas tus partes, habrás re-membrado Quien Realmente Eres.

El proceso de creación se inicia con el pensamiento; una idea, concepto o imagen mental. Todo lo que ves fue una vez idea de alguien. Nada existe en vuestro mundo que no haya existido antes como pensamiento puro.

Eso es cierto también respecto al universo.

El pensamiento es el primer nivel de la creación.

A continuación viene la palabra. Todo lo que se dice es pensamiento expresado. Es creador, y emite energía creadora al universo. Las palabras son más dinámicas (por lo tanto, algunas pueden ser más creadoras) que el pensamiento, puesto que las palabras constituyen un nivel de vibración distinto de el del pensamiento. Trastornan (cambian, alteran, afectan) al universo, causando un gran impacto.

Las palabras constituyen el segundo nivel de creación.

A continuación viene la acción.

Las acciones son palabras en movimiento. Las palabras son pensamientos expresados. Las ideas son energías reunidas. Las energías son fuerzas liberadas. Las fuerzas son elementos existentes. Los elementos son partículas de Dios; porciones del Todo, la sustancia de todo.

El principio es Dios. El final es la acción. La acción es Dios creando, o Dios experimentado.

Tu pensamiento acerca de ti mismo es que no eres lo bastante bueno, lo bastante maravilloso, lo bastante puro, para ser una parte de Dios, para formar sociedad con Dios. Has negado durante tanto tiempo Quién Eres, que lo has olvidado.

Esto no ha ocurrido por azar; no es una casualidad. Forma parte de un plan divino, puesto que no podrías afirmar, crear ni experimentar Quién Eres, si ya lo fueras. Primero era necesario que rompieras (negaras, olvidaras) tu vínculo conmigo, con el fin de experimentarlo plenamente mediante su creación plena, mediante su surgimiento, ya que tu más grandioso deseo -y Mi más grandioso deseo- era que te experimentaras a ti mismo como la parte de Mí que eres. Así pues, estás en proceso de experimentarte a ti mismo creándote a ti mismo de nuevo en cada momento. Al igual que Yo lo estoy; a través tuyo.

¿Ves la sociedad? ¿Comprendes sus implicaciones? Se trata de una sagrada colaboración; realmente, de una sagrada comunión.

Así tu vida «despegará» cuando decidas que lo haga. Hasta ahora no lo has decidido. Te has entretenido, lo has aplazado, has protestado. Ahora es el momento de que produzcas lo prometido. Para hacerlo, debes creer la promesa, y vivirla. Debes vivir la promesa de Dios.

La promesa de Dios es que tú eres Su hijo. Su descendencia. Su semejante. Su igual.

¡Ah!... aquí es donde el asunto se complica. Puedes aceptar lo de «Su hijo», «descendencia» y «semejante», pero rechazas ser llamado «Su igual». Aceptar eso es demasiado. Demasiada grandeza, demasiado asombroso; demasiada responsabilidad, puesto que, si eres igual a Dios, eso significa que nada se te da a ti, sino que todo es creado por ti. Ya no puede haber víctimas ni malvados; sólo resultados de tu pensamiento respecto a algo.

Te lo aseguro: todo lo que ves en tu mundo es el resultado de tu idea sobre ello.

¿Quieres que tu vida «despegue» realmente? Entonces, cambia tu idea sobre ella. Sobre ti. Piensa, actúa y habla como el Dios que eres.

Por supuesto, esto te alejará de muchos -de la mayoría- de tus semejantes. Te llamarán loco. Te acusarán de blasfemo. Finalmente se hartarán de ti, y tratarán de crucificarte.

Actuarán así; no porque piensen que tu vives en un mundo producto de tus propias ilusiones (la mayoría de los hombres son lo bastante amables como para permitirte tus diversiones privadas), sino porque, antes o después, otros se sentirán atraídos por tu verdad, por las promesas que ésta encierra para ellos.

Y es en este momento cuando intervendrán tus semejantes, porque será en este momento cuando empezarás a representar una amenaza para ellos, ya que tu sencilla verdad, sencillamente vivida, ofrecerá más belleza, más bienestar, más paz, más alegría y más amor hacia uno mismo y hacia los demás que todo lo que tus colegas terrenales puedan idear.

Y adoptar esa verdad significaría el fin de sus costumbres. Significaría el fin del odio y del temor, de la guerra y la intolerancia. El fin de todas las condenas y asesinatos que se han cometido en Mi nombre. El fin de «la ley del más fuerte». El fin de la lealtad y el homenaje por el temor. El fin del mundo tal como lo conocéis; y como vosotros lo habéis creado hasta ahora.

De modo que estate preparada, alma buena; puesto que serás vilipendiada y despreciada, insultada y abandonada, y finalmente te acusarán, te juzgarán y te condenarán -todo ello a su manera- desde el momento en que aceptes y adoptes tu sagrada causa: la realización del Yo. Entonces, ¿por qué hacerlo?
Porque ha dejado de preocuparte la aceptación o aprobación del mundo. Ha dejado de satisfacerte lo que ésta te ha aportado. Ha dejado de complacerte lo que les ha dado a otros. Quieres que cese el dolor, que cese el sufrimiento; que termine la ilusión. Estás harto de este mundo tal como es actualmente. Aspiras a un mundo nuevo.

Deja de aspirar a él. Ahora, haz que surja.

¿Puedes ayudarme a entender mejor cómo hacerlo?

Sí. Fíjate primero en tu Más Alto Pensamiento sobre ti mismo. Imagina cómo serías si vivieras ese pensamiento cada día. Imagina lo que pensarías, harías y dirías, y cómo responderías a lo que los demás hicieran o dijeran.

¿Ves alguna diferencia entre esta proyección y lo que piensas, haces y dices ahora?

Sí. Veo una gran diferencia.

Bueno. Debes verla, puesto que sabemos que en este momento no estás viviendo tu más alta visión de ti mismo. Ahora bien, una vez vistas las diferencias entre dónde estás y dónde quieres estar, empieza a cambiar -cambiar conscientemente- tus pensamientos, palabras y acciones, igualándolos con tu magnífica visión.

Esto requerirá un esfuerzo físico y mental tremendo. Supondrá un control constante, momento a momento, de cada pensamiento, palabra y acto. Implicará una continua -y consciente- toma de decisiones. Todo el proceso constituye un enorme desplazamiento hasta la conciencia. Lo que descubrirás si afrontas este reto es que has pasado la mitad de tu vida inconsciente. Es decir, ignorante a nivel consciente de lo que has decidido en cuanto a pensamientos, palabras y actos hasta que has experimentado sus consecuencias; y entonces, cuando has experimentado dichos resultados, has negado que tus pensamientos, palabras y actos tuvieran algo que ver con ellos.

Se trata de una invitación a abandonar esta vida inconsciente. De un reto al que tu alma ha aspirado desde el principio de los tiempos.

Ese continuo control mental parece que haya de ser terriblemente agotador.

Puede serlo, hasta que se convierta en una segunda naturaleza. En realidad, es tu segunda naturaleza.

Tu primera naturaleza consiste en amar incondicionalmente. Tu segunda naturaleza consiste en decidir expresar tu primera naturaleza, tu verdadera naturaleza, conscientemente.

Perdona, pero esa especie de control constante sobre lo que pienso, digo y hago, ¿no me convertirá en una persona «sosa»?

En absoluto. Distinta sí; «sosa» no. ¿Era «soso» Jesús? No creo que lo fuera. ¿Resultaba aburrido estar junto a Buda? La gente se congregaba a su alrededor, suplicaba poder hallarse en su presencia. Nadie que haya llegado a ser un Maestro es aburrido. Quizás sea poco corriente; quizás sea extraordinario; pero nunca «soso».

Así pues: ¿quieres que tu vida despegue? Empieza a imaginártela del modo como quieres que sea, y trata de alcanzarlo. Examina cada pensamiento, palabra y obra que no se muestren en armonía con esa idea, y aléjalos de ti.

Cuando tengas un pensamiento que no cuadre con tu más alta visión, cámbialo por otro nuevo, inmediatamente. Cuando digas algo que no se ajuste a tu más grandiosa idea, toma nota de no volver a decir de nuevo nada semejante. Cuando hagas algo que no cuadre con tu mejor intención, decide que esa sea la última vez que lo haces. Y siempre que puedas, haz el bien sin mirar a quién.

Ya he oído eso antes, y siempre he estado en contra, pues me parece poco honesto. Quiero decir que, si estás enfermo, no puedes admitirlo. Si estás sin blanca, no puedes decirlo. Si estás enfadado, no puedes demostrarlo. Eso me recuerda el chiste de las tres personas que van al infierno: un católico, un judío y un filósofo de la Nueva Era. El diablo le dice al católico, burlonamente: «¿Qué? ¿Cómo va el calor?». Y el católico le responde compungido: «Me lo tomo como un sacrificio». A continuación, le pregunta al judío: «¿Y a ti? ¿Cómo te va el calor?». El judío contesta: «¿Y qué otra cosa podía esperar, sino otro infierno?». Finalmente, el diablo se dirige al filósofo de la Nueva Era: «¿Qué tal el calor?»; a lo que éste responde, sudando: «¿Calor? ¿Qué calor?».

Es un buen chiste. Pero Yo no estoy hablando de ignorar el problema, o de pretender que no existe.

Estoy hablando de observar la circunstancia, y luego formular tu más alta verdad respecto a ella.

Y si estás sin blanca, pues estás sin blanca. Es absurdo mentir acerca de eso, y tratar de inventarse un cuento para no admitirlo. Pero es tu pensamiento acerca de ello -«estar sin blanca es malo», «estar sin blanca es horrible», «soy una mala persona, puesto que la buena gente que trabaja duro y realmente se esfuerza nunca está sin blanca», etc.- el que determina cómo experimentas la «situación-de-estar-sin-blanca». Son tus palabras acerca de ello -«estoy sin blanca», «no tengo ni un duro», «no tengo dineros- las que dictaminan cuánto tiempo seguirás estando sin blanca. Son tus actos en relación a esa situación -compadeciéndote a ti mismo, dejándote abatir, no tratando de buscar una salida; porque, de todos modos, ¿para qué?- los que, a la larga, crean tu realidad.

Lo primero que has de entender respecto al universo es que ninguna circunstancia es «buena» o «mala». Simplemente es. De modo que deja de hacer juicios de valor.

Lo segundo que has de saber es que todas las circunstancias son transitorias. Nada se mantiene igual, nada permanece estático. De qué manera cambie, es algo que depende de ti.

Perdona, pero voy a interrumpirte de nuevo. ¿Y la persona que cae enferma, pero cuya fe mueve montañas, y -por lo tanto- piensa, dice y cree que va a ponerse mejor... pero se muere seis meses después? ¿Cómo encaja eso con todo este pensamiento positivo y acción afirmativa?

Eso está bien. Me planteas preguntas difíciles. No tomas Mis palabras a la ligera. Más adelante habrás de tomar mis palabras a la ligera, debido a que al final verás que podemos estar discutiendo interminablemente, tu y Yo, hasta que no quede otra cosa que hacer sino «intentarlo o rechazarlo». Pero ese momento aún no ha llegado. Así pues, sigamos con el diálogo; sigamos hablando.

Una persona que tiene una «fe que mueve montañas» y muere seis meses después, ha movido montañas durante seis meses. Puede que eso haya sido suficiente para ella. Puede que haya decidido, en la última hora del último día: «Bueno. Ya tengo suficiente. Estoy dispuesto a pasar a otra aventura». Tú no puedes conocer su decisión, puesto que es posible que no te lo haya dicho. Lo cierto es que puede haber tomado esta decisión bastante antes -días o semanas antes- y no haberte dicho nada.

Habéis creado una sociedad en la que no se está de acuerdo con que uno quiera morir; en la que no se está de acuerdo con que uno esté de acuerdo con la muerte. Puesto que tú no quieres morir, no puedes imaginar que nadie quiera morir, independientemente de su situación o sus circunstancias.

Sin embargo, hay muchas situaciones en las que la muerte resulta preferible a la vida, y que sé que puedes imaginar si piensas en ello sólo un momento. Sin embargo, esas verdades no se te ocurren -no resultan patentes- cuando te hallas ante alguien que decide morir. Y la persona agonizante lo sabe. Puede percibir el nivel de aceptación que hay entre los que le rodean respecto a su decisión.

¿Te has fijado alguna vez en cuánta gente espera a que la habitación en la que se encuentra se halle vacía para morirse? Algunos incluso les han dicho a sus seres queridos: «Vete tranquilo. Ve a comer algo», o bien: «Ve a dormir. Estoy bien. Nos veremos mañana». Y luego, cuando sus fieles custodios los han abandonado, lo mismo hace el alma con el cuerpo del custodiado.

Si les dijeran a sus amigos y parientes allí reunidos: «Simplemente quiero morir», ellos le responderían: «¡Oh!, ¡No digas eso!», o bien: «¡No hables de ese modo!», o bien: «¡Resiste!», o bien: «¡Por favor no me dejes!».

Todo el estamento médico en su conjunto ha sido formado para mantener a la gente con vida, pero no para proporcionarle los medios para que pueda morir con dignidad.

Fíjate en que para un médico o una enfermera la muerte es un fracaso. Para un amigo o un pariente, es un desastre. Sólo para el alma la muerte es un alivio, una liberación.

El mayor regalo que se puede hacer a los moribundos es dejarles morir en paz; no pensar que deben «resistir», o seguir sufriendo, o preocuparse por uno en ese paso crucial en sus vidas.

Muy a menudo, eso es lo que ha ocurrido en el caso del hombre que dice que va a vivir, cree que va a vivir, e incluso reza para vivir: que, al nivel del alma, ha «cambiado su mentalidad». Ha llegado el momento de dejar que el cuerpo deje libre el alma para otras ocupaciones. Cuando el alma toma esta decisión, nada puede hacer el cuerpo para cambiarla. Nada que la mente piense puede alterarla. Es en el momento de la muerte cuando aprendemos quién lleva la voz cantante en el triunvirato cuerpo-alma-mente.

Durante toda tu vida crees que tú eres tu cuerpo. Alguna vez piensas que eres tu mente. Pero es en el momento de tu muerte cuando descubres Quién Eres Realmente.

Ahora bien, también ocurre a veces que el cuerpo y la mente no escuchan al alma. Eso crea también la situación que tú describes. Lo que más difícil le resulta hacer a la gente es escuchar a su alma (Fíjate qué pocos lo hacen).

Sucede, pues, que el alma decide que es el momento de abandonar el cuerpo. El cuerpo y la mente -siempre criados del alma- lo saben, y se inicia el proceso de liberación. Pero la mente (el yo) no quiere aceptarlo. Después de todo, supone el fin de su existencia. Entonces, ordena al cuerpo que resista frente a la muerte, lo que éste hace con mucho gusto, pues tampoco quiere morir. El cuerpo y la mente (el yo) reciben un gran estímulo y grandes elogios por ello del mundo exterior, el mundo de su creación. Así la estrategia se confirma.

Ahora bien, en este momento todo depende de hasta qué punto el alma quiera salir. Si no tiene una gran urgencia, puede decir: «Está bien, tú ganas. Me quedaré un poco más contigo». Pero si el alma tiene muy claro que permanecer junto al cuerpo no sirve a sus más altos propósitos -que no hay ninguna manera de que pueda seguir evolucionando a través de su cuerpo-, entonces lo abandonará, y nada podrá detenerla, ni nada debe intentarlo.

El alma tiene muy claro que su objetivo es evolucionar
. Ese es su único y propio objetivo. No le preocupan los éxitos del cuerpo o el desarrollo de la mente. No tienen sentido para el alma.

El alma tiene claro también que abandonar el cuerpo no supone ninguna tragedia. En muchos casos, la tragedia está en permanecer en el cuerpo. Así pues, has de entender que el alma ve la cuestión de su muerte como algo diferente. Por supuesto, también ve la «cuestión de la vida» de modo distinto; y ese es el origen de gran parte de la frustración y ansiedad que uno siente durante su vida. La frustración y la ansiedad provienen de no escuchar a la propia alma.

¿Cómo puedo escuchar a mi alma? Si, a la hora de la verdad, el alma es el jefe, ¿cómo puedo estar seguro de que recibo las órdenes de la oficina central?

Lo primero que puedes hacer es tener claro qué es el alma, y dejar de formular juicios sobre ella.

¿Formulo juicios sobre mi alma?

Constantemente. Ya te he mostrado cómo te juzgas a ti mismo si quieres morir. También te juzgas a ti mismo si quieres vivir; si quieres vivir realmente. Te juzgas a ti mismo si quieres reír, si quieres llorar, si quieres ganar, si quieres perder, si quieres experimentar la alegría y el amor... especialmente por esto último.

¿Eso hago?

De algún sitio has sacado la idea de que negarte la alegría es un acto piadoso, de que no divertirte en la vida es un acto divino. La negación -te has dicho a ti mismo- es buena.

¿Me estás diciendo que es mala?

No es ni buena ni mala; es simplemente negación. Si tú te sientes bien después de negarte a ti mismo, entonces en tu mundo es buena. Si te sientes mal, entonces es mala. La mayor parte de las veces, no lo decides tú. Te niegas a ti mismo esto o aquello porque te dices a ti mismo que debes hacerlo. Luego dices que era bueno hacerlo, pero te extrañas porque no te sientes bien.

Así; lo primero que has de hacer es dejar de formular estos juicios contra ti mismo. Aprende cuál es el deseo del alma, y síguelo. Sigue al alma.

En definitiva, el alma no es sino el más alto sentimiento de amor que puedas imaginar. Este es el deseo del alma. Este es su objetivo. El alma es el sentimiento. No el conocimiento, sino el sentimiento. Ya posee el conocimiento, pero éste es conceptual; mientras que el sentimiento es experiencial. El alma quiere sentirse a sí misma, y, por lo tanto, conocerse a sí misma en su propia experiencia.

El sentimiento más alto es la experiencia de la unidad con Todo lo Que Es. Este es el gran retorno a la Verdad por el que el alma suspira. Este es el sentimiento del amor perfecto.

El amor perfecto consiste en percibir lo perfecto que es el color blanco. Muchos piensan que el blanco es la ausencia de color. No es así. Es la inclusión de todos los colores. El blanco es todos los demás colores que existen, combinados.

Del mismo modo, el amor no es la ausencia de toda emoción (odio, cólera, lujuria, envidia, codicia), sino la suma de todo sentimiento. Es la suma total. El total combinado. El todo.

Así para que el alma pueda experimentar el amor perfecto, debe experimentar todos los sentimientos humanos.

¿Cómo puedo tener compasión de algo que no entiendo? ¿Cómo puedo perdonar en otro lo que nunca he experimentado en Mi mismo? Con ello puedes ver tanto la simplicidad como la imponente magnitud del viaje del alma. Puedes entender por fin lo que es capaz de hacer:

El propósito del alma humana consiste en experimentar todo eso; de modo que pueda ser todo eso.

¿Cómo puede estar arriba, si nunca ha estado abajo? ¿Cómo puede estar a la izquierda, si nunca ha estado a la derecha? ¿Cómo puede tener calor, si no conoce el frío? ¿Cómo puede conocer el bien, si niega el mal? Obviamente, el alma no puede elegir ser algo si no hay nada entre lo que elegir.

Para experimentar su grandeza, el alma debe saber qué es la grandeza. Y no puede hacerlo si no hay nada más que grandeza. Así el alma se da cuenta de que la grandeza únicamente existe en el espacio de aquello que no es grandioso. En consecuencia, no condena nunca aquello que no es grandioso, sino que lo bendice, viendo en ello una parte de sí misma que debe existir para que la otra parte de si misma se manifieste.

La tarea del alma, por supuesto, consiste en hacer que escojáis la grandeza, que seleccionéis lo mejor de Quienes Sois sin condenar aquello que no seleccionáis.

Se trata de una gran tarea, que requiere de muchas vidas, puesto que estáis habituados a aventurar juicios, a llamar a algo «equivocado» o «malo», o «insuficiente», en lugar de bendecir aquello que no elegisteis.

Hacéis algo peor que condenarlo: en realidad, tratáis de dañar aquello que no elegís; tratáis de destruirlo. Si hay alguna persona, lugar o cosa con los que no estéis de acuerdo, los atacáis. Si hay alguna religión que va en contra vuestra, la consideráis equivocada. Si hay algún pensamiento que os contradice, lo ridiculizáis. Si hay alguna idea distinta de la vuestra, la rechazáis. En esto os equivocáis, puesto que creáis sólo la mitad del universo. Y no podréis entender nunca vuestra mitad en tanto rechacéis completamente la otra.

Todo esto es muy profundo, y te lo agradezco. Nadie me había dicho nunca estas cosas. Al menos, no con tanta sencillez. E intento entenderlas. En realidad, las entiendo. Pero algunas resultan difíciles de afrontar. Por ejemplo, parece que quieras decir que debemos amar lo «equivocado» para que podamos conocer lo «correcto». ¿Estás diciendo que debemos abrazar al diablo, por decirlo así?

¿De qué otro modo podríais reconciliaros con él? Por supuesto, no existe un diablo real pero te estoy respondiendo en el idioma que has elegido.


Armando Capiro
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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Jue Oct 06, 2011 1:09 pm

La reconciliación es el proceso de aceptarlo todo, y luego elegir lo mejor. ¿Lo entiendes? No puedes elegir ser Dios si no hay nada más entre lo que elegir.

¡Eh, espera! ¿Has dicho algo de elegir ser Dios?

El sentimiento más alto es el amor perfecto. ¿De acuerdo?

Sí, debe de serlo.

¿Y se te ocurre otra descripción mejor de Dios?

No, no lo creo.

Bien. Tu alma aspira al más alto sentimiento. Aspira a experimentar, o sea, a ser el amor perfecto.
Es el amor perfecto; y lo sabe. Pero desea hacer algo más que saberlo. Desea serlo en su experiencia.
¿Evidentemente, aspiras a ser Dios! ¿Qué otra cosa ibas a ser?

No lo sé. No estoy seguro. Supongo que nunca me lo había planteado. Me parece como si tuviera algo de blasfemo.

No resulta nada interesante el hecho de que no te parezca blasfemo aspirar a ser como el demonio, y en cambio te parezca ofensivo aspirar a ser como Dios.

¡Eh, espera un momento! ¿Quién aspira a ser como el demonio?

¡Tú! ¡Todos vosotros! Incluso habéis creado religiones que afirman que habéis nacido en pecado, que sois pecadores de nacimiento, para convenceros a vosotros mismos de vuestro propio mal. Sin embargo, aunque os dijera que habéis nacido de Dios, que nacéis como puros Dioses y Diosas –puro amor-, me lo negaríais.

Pasáis toda vuestra vida convenciéndoos de que sois malos. Y no sólo de que sois malos, sino de que aquello que deseáis es malo. El sexo es malo, el dinero es malo, la alegría es mala, el poder es malo, tener mucho es malo -mucho de lo que sea-. Algunas de vuestras religiones incluso mantienen la creencia de que bailar es malo, la música es mala, divertirse es malo. Pronto aceptaréis que sonreír es malo, que reír es malo, que amar es malo.

No, no, amigo mío; puede que haya muchas cosas que no tienes claras, pero hay una que sí la tienes. Tú eres malo, y la mayor parte de lo que deseas es malo. Una vez formulado este juicio sobre ti mismo, has decidido que tu tarea consiste en ser mejor.

Te advierto que eso está bien. En cualquier caso, el objetivo es el mismo; pero hay un camino mas corto, un atajo, una vía mas rápida.

¿Cuál?

La aceptación inmediata de Quién y Qué Eres, y la manifestación de ello. Eso es lo que hizo Jesús. Es el camino de Buda, de Krishna, el camino de todos los Maestros que han habitado este planeta.

Y, de igual modo, todos los Maestros han dejado el mismo mensaje: lo que yo soy, tú lo eres; lo que yo pude hacer, tú lo puedes hacer; todo esto, y más, también lo harás tú.

Pero no les habéis escuchado. En cambio, habéis elegido el camino, mucho más difícil, de creer que uno es el demonio, de imaginar que uno es el mal.

Decís que es difícil seguir el camino de Cristo, practicar las enseñanzas de Buda, poseer la luz de Krishna, ser un Maestro. Pero Yo te aseguro que es mucho más difícil negar Quién Eres que aceptarlo.

Eres bondad, misericordia, compasión y conocimiento. Eres paz, luz y alegría. Eres perdón y paciencia, fuerza y valor, ayuda cuando hay necesidad, consuelo cuando hay dolor, curación cuando hay herida, enseñanza cuando hay ignorancia. Eres la sabiduría más profunda y la más alta verdad; la paz más magnífica y el más grandioso amor. Eres todo esto. Y en determinados momentos de tu vida tú te has reconocido a ti mismo como siendo todo esto.

Decide pues, reconocerte a ti mismo siempre como siendo todo esto.

¡Vaya! ¡La verdad es que me inspiras!

Bueno. Si Dios no puede inspirarte, ya me dirás quién demonios va a hacerlo.

¿Siempre eres así de impertinente?

No he pretendido que fuera una impertinencia. Léelo de nuevo.

¡Ah! Ahora lo veo.

Exacto. Sin embargo, estaba bien que fuera impertinente, ¿no?

No sé. Estoy acostumbrado a que mi Dios sea un poco más serio.

Bueno, pues hazme un favor, y no intentes contenerme. Y, por cierto.. hazte el mismo favor a ti mismo.
Lo único que ocurre es que tengo un gran sentido del humor. Te diría que tú también deberías tenerlo a la hora de considerar todo lo que has hecho en la vida, ¿no? Quiero decir que, a veces, tengo que reírme de ello.

Pero eso está bien, ¿sabes?, pues Yo sé que al final todo acabará bien.

¿Qué quieres decir con eso?

Quiero decir que no puedes perder la partida. No puedes fracasar. No entra en el plan. No hay modo de que no llegues a donde vas. No hay modo de que equivoques tu destino. Si Dios es tu objetivo estás de suerte, pues Dios es tan grande que no puedes perderte.

Esa es la gran preocupación, por supuesto. La gran preocupación es que, de un modo u otro, la liemos y no lleguemos a verte ni a estar contigo nunca.

¿Quieres decir «ir al cielo»?

Sí. A todos nos da miedo ir al infierno.

De modo que por eso os habéis colocado allí de entrada: para evitar ir allí. ¡Hummm...! ¡Una estrategia interesante!

¿Lo ves? ¡Vuelves a ser impertinente!

No puedo ayudarte. ¡Todo este asunto del infierno hace que surja lo peor de Mí!

¡Desde luego, eres un buen comediante!

¿Has necesitado todo este tiempo para descubrirlo? ¿Te has fijado en el mundo últimamente?

Eso me hace pensar en otra pregunta. ¿Por qué no arreglas el mundo, en lugar de permitir que se vaya al infierno?

¿Por qué no lo haces tú?

Yo no tengo del poder de hacerlo.

¡Tonterías! Tienes el poder y la capacidad de acabar con el hambre en el mundo en este momento, de curar las enfermedades en este instante. ¿Y si te dijera que vuestro propio estamento médico oculta métodos de curación, se niega a aceptar medicinas y procedimientos alternativos, porque amenazan la propia estructura de la profesión de «curar»? ¿Y si te dijera que los gobiernos no quieren acabar con el hambre en el mundo? ¿Me creerías?

Este asunto me ha traído de cabeza. Sé que ese es el punto de vista populista, pero no puedo creer que realmente sea cierto. Ningún médico niega una curación. Nadie quiere ver morir a sus compatriotas.

Ningún médico individual es cierto. Ningún compatriota particular; es correcto. Pero cuando hablamos del estamento médico y del estamento político, hablamos de algo institucionalizado y son las instituciones las que lo hacen, a veces de manera muy sutil, a veces incluso inconsciente, pero inevitablemente... ya que, para dichas instituciones, se trata de una cuestión de supervivencia.

Así; por ponerte sólo un ejemplo muy sencillo y evidente, los médicos occidentales rechazan la eficacia curativa de los médicos orientales porque aceptarla, admitir que determinadas modalidades alternativas pueden proporcionar una curación, supondría desgarrar el propio tejido de la institución tal como está estructurado.

Esto no es malévolo, pero es insidioso. El estamento no lo hace porque sea malo; lo hace porque tiene miedo.

Todo ataque es una llamada de socorro.

Eso lo he leído en un libro. Yo lo puse allí.

¡Chico, tienes una respuesta para todo!

Eso me recuerda que no hemos hecho mas que empezar con tus preguntas. Estábamos hablando de cómo poner tu vida en marcha. Cómo hacer que «despegue». Estaba hablando del proceso de creación.

Sí, y yo no dejaba de interrumpirte.

Eso está bien, pero volvamos a ello, pues no nos interesa perder el hilo de algo muy importante.

La vida es una creación, no un descubrimiento.

No vives cada día para descubrir qué te espera ese día, sino para crearlo. Estás creando tu realidad cada minuto, probablemente sin saberlo.

He aquí el cómo y el porqué:

1. Yo os he creado a imagen y semejanza de Dios.

2. Dios es el creador.

3. Sois tres seres en uno. Puedes llamar a esos tres aspectos del ser como quieras: Padre, Hijo y Espíritu Santo; mente, cuerpo y espíritu; superconsciente, consciente y subconsciente.

4. El proceso de creación procede de estas tres partes de vuestro cuerpo. Dicho de otro modo, creáis a los tres niveles. Las herramientas de creación son: el pensamiento, la palabra y la obra.

5. Toda creación se inicia con el pensamiento («Procede del Padre»). Toda creación pasa después a la palabra («Pedid y se os dará, hablad y se os hará»). Toda creación se completa en la obra (« Y el verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros»).

6. Aquello que pensáis pero no decís crea a un nivel. Aquello que pensáis y decís crea a otro nivel. Aquello que pensáis, decís y hacéis se hace manifiesto en vuestra realidad.

7. Pensar, decir y hacer algo, si no creéis verdaderamente en ello, es imposible. Por lo tanto, el proceso de creación debe incluir la creencia, o el conocimiento. Éste es fe absoluta. Está mas allá de la esperanza.

Es conocimiento de una certeza («Por vuestra fe seréis sanados»). En consecuencia, la parte activa de la creación incluye el conocimiento. Se trata de una claridad esencial una certeza total, una completa aceptación de algo en tanto realidad.

8. Este nivel de conocimiento es un nivel de intensa e increíble gratitud. Es un agradecimiento por adelantado y quizás sea ésta la clave más importante de la creación: estar agradecido antes de, y por, la creación. Esta actitud de darla ya por hecha no es algo que haya que perdonar, sino algo que hay que alentar. Es un signo seguro de la cualidad de Maestro. Todos los Maestros saben por adelantado que la obra se ha realizado.

9. Celebra y disfruta de todo lo que creas y has creado. Rechazar cualquier parte de ello significa rechazarte a ti mismo. Sea lo que sea lo que se presente como parte de tu creación, poséelo, reivindícalo, bendícelo, agradécelo. Procura no condenarlo («¡maldita sea!»), puesto que condenarlo significa condenarte a ti mismo.

10. Si hay algún aspecto de tu creación del cual veas que no disfrutas, bendícelo y simplemente cámbialo.
Elige de nuevo. Provoca una nueva realidad. Piensa una nueva idea. Pronuncia una nueva palabra. Haz algo nuevo. Hazlo con magnificencia, y el resto del mundo te seguirá. Pídelo. Exígelo. Di: «Yo soy el Camino y la Vida. Sígueme».

De este modo se manifiesta la voluntad de Dios, «así en la Tierra como en el Cielo».

Si es tan sencillo como eso, si todo lo que necesitamos son esas diez etapas, ¿por qué no es así para la mayoría de nosotros?

Sí es Así; y para todos vosotros. Algunos de vosotros utilizáis el «sistema» conscientemente, con pleno conocimiento, y otros lo utilizáis inconscientemente, sin saber siquiera lo que estáis haciendo.

Algunos de vosotros camináis despiertos, y otros camináis dormidos. Pero todos vosotros estáis creando vuestra realidad – creando, no descubriendo-, utilizando el poder que os he dado y el proceso que acabo de describir.

Así pues, me has preguntado cuándo «despegará» tu vida, y te he dado la respuesta.

Harás que tu vida «despegue» cuando, primero, logres pensar en ella con suma claridad. Piensa en lo que quieres ser hacer y tener. Piensa en ello a menudo, basta que lo veas muy claro. Entonces cuando logres dicha claridad, no pienses en nada mas. No imagines otras posibilidades.

Disciplina tu mente para que mantenga con firmeza el pensamiento creador original.

Cuando tus pensamientos sean claros y firmes, empieza a hablar de ellos como verdades. Grítalos fuerte. Utiliza el gran mandato que hace surgir el poder creador: yo soy. Afirma «yo soy» a los demás.«Yo soy» constituye la más poderosa afirmación creadora del universo.

Sea lo que sea lo que pienses, sea lo que sea lo que digas, tras las palabras «yo soy» ello pondrá en movimiento dichas experiencias, hará que surjan, las llevará a ti.

No hay ningún otro modo de que el universo pueda funcionar. Ninguna otra ruta que pueda tomar. El universo responde al «yo soy» como un genio en una botella.

Dices «Libera toda duda. Rechaza todo temor. Descarta todo pesimismo», como si dijeras «Póngame una barra de pan». Pero todo esto resulta más fácil de decir que de hacer. «Desecha todos los pensamientos negativos de tu construcción mental» podría ser también «sube al Everest antes de almorzar». Se trata de una orden excesivamente grande.

Canalizando tus pensamientos, ejerciendo un control sobre ellos, no es tan difícil como parece. (En este sentido, tampoco lo es subir al Everest.) Es cuestión de disciplina. Es cuestión de proponérselo.

El primer paso consiste en aprender a controlar tus pensamientos; a pensar en lo que piensas.

Cuando te sorprendas a ti mismo teniendo pensamientos negativos -pensamientos que nieguen tu más alta idea de ti mismo-, piensa otra vez. Quiero que lo hagas literalmente. Si piensas que estás abatido, hecho polvo, y que de ahí no puede salir nada bueno, piensa otra vez. Si piensas que el mundo es un lugar malo, lleno de acontecimientos negativos, piensa otra vez. Si piensas que tu vida se rompe en pedazos, y te parece que nunca la podrás recomponer, piensa otra vez.

Puedes entrenarte en hacer esto. (¡Fíjate en lo bien entrenados que estáis en no hacerlo!)

Gracias. Nunca nadie me había expuesto el proceso de una manera tan clara. Quisiera que fuera tan fácil de hacer como de decir; pero, al menos, creo que ahora lo entiendo con claridad.

Bueno. Si necesitas un repaso, disponemos de varias vidas.

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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Sáb Oct 15, 2011 6:29 pm

¿Cuál es el auténtico camino hacia Dios? ¿La renuncia, como creen los yoguis? ¿Y el llamado sufrimiento? ¿Es el sufrimiento y el servicio la vía para llegar a Dios, como afirman muchos ascetas? ¿Ganaremos el cielo si «somos buenos», como enseñan tantas religiones? ¿O bien somos libres de actuar como queramos, de violar o ignorar cualquier norma, de dejar de lado todas las enseñanzas tradicionales, de sumergirse en la satisfacción inmoderada de todos los deseos, para así hallar el nirvana, como afirman muchos filósofos de la Nueva Era? ¿Cuál es el camino: unos patrones morales estrictos, o hacer lo que a uno le venga en gana? ¿Cuál: los valores tradicionales, o improvisar sobre la marcha? ¿Cuál: los Diez Mandamientos, o las Siete Etapas de la Iluminación?

Tienes una gran necesidad de que sea un camino u otro, ¿no? ¿No podrían ser todos ellos?

No lo sé. Es lo que te pregunto.

Te contestaré, pues, del modo que mejor puedas entenderlo; aunque déjame que te diga que la respuesta está dentro de ti. Se lo digo a todos aquellos que escuchan Mis palabras y buscan Mi Verdad.

Se manifiesta a todo corazón que se pregunte seriamente cuál es el camino hacia Dios; a cada uno le es dada una sincera Verdad. Ven a Mí por el camino de tu corazón, no a través del viaje de tu mente.

Nunca Me encontrarás en tu mente.

Para conocer a Dios, has de apartarte de tu mente.

Pero tu pregunta requiere una respuesta, y no quiero alejarme de la cuestión.

Empezaré con una afirmación que te asustará, y que quizá ofenda la sensibilidad de mucha gente.
No existen los diez mandamientos ni nada parecido.

¡Dios Mío! ¿No?

No. ¿Quién habría de mandarlos? ¿Yo? ¿Y para qué se necesitarían tales mandamientos? Cualquier cosa que yo quiera, es. Entonces, ¿para que hace falta mandar nada?

Y, si yo hubiera promulgado mandamientos, ¿no se cumplirían automáticamente? ¿Cómo podría querer que algo fuera tan mal que Yo lo mandara, y luego me sentara y observara que no era así?

¿Qué clase de rey haría eso? ¿Qué clase de gobernante?

Pero déjame que te diga que Yo tampoco soy un rey ni un gobernante. Soy, simple y asombrosamente, el Creador. Pero el Creador no gobierna, sino que sencillamente crea; crea y sigue creando.

Yo os he creado a vosotros -y os he bendecido- a imagen y semejanza Mía. Y os he hecho ciertas promesas y he establecido ciertos compromisos con vosotros. Os he dicho, en un lenguaje sencillo, qué pasará con vosotros cuando seáis uno conmigo.

Tú eres un buscador sincero, como lo era Moisés. También él, como sabes, se alzó frente a Mí pidiéndome respuestas. «¡Oh, Dios de Mis Padres -clamaba-, Dios Mío, dígnate mostrarte a mí. Dame una señal que yo pueda contar a mi pueblo! ¿Cómo podemos saber que somos los elegidos?»

Y Yo acudí a Moisés, tal como ahora he acudido a ti; con una divina alianza -una eterna promesa-, un compromiso cierto y seguro. «¿Cómo puedo estar seguro?», preguntaba Moisés quejumbrosamente. «Porque Yo te lo he dicho -le respondí-. Tienes la Palabra de Dios.»

Y la palabra de Dios no era un mandamiento, sino una alianza. Éstos, pues, son los...

DIEZ COMPROMISOS

Sabrás que has emprendido el camino hacia Dios, y sabrás que has encontrado a Dios, porque se darán estas señales, estas indicaciones, estos cambios en ti.

1. Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente, con toda tu alma. Y no tendrás más Dios que Yo. Dejarás de rendir culto al amor humano, o al éxito, al dinero o al poder, ni a ningún símbolo de éstos. Apartarás de ti esas cosas como un niño aparta los juguetes. No porque sean indignas, sino porque se te habrán quedado pequeñas.

Y sabrás que has emprendido el camino hacia Dios porque:

2. No usarás el nombre de Dios en vano. Ni me invocarás para frivolidades. Entenderás el poder de las palabras y de los pensamientos, y no pensarás en invocar el nombre de Dios de una manera impía. No utilizarás Mi nombre en vano porque no podrás hacerlo, puesto que Mi nombre -el Gran «Yo Soy»- nunca se usa en vano (es decir, sin resultado), ni puede usarse. Y cuando hayas encontrado a Dios, lo sabrás.

Y te daré también estas otras señales:

3. Te acordarás de reservarme un día, al que llamarás santo. Esto, para que lo que hagas no se quede en ilusión, sino que te haga recordar quién y qué eres. Y, luego, pronto llamarás a cada día Domingo, y a cada momento santo.

4. Honrarás a tu padre y a tu madre; y sabrás que eres el Hijo de Dios cuando honres a tu Padre/Madre Dios en todo lo que digas, hagas o pienses. Y en la medida en que honres a tu Padre/Madre Dios, y a tu padre y tu madre en la Tierra (pues ellos te han dado la vida), así también honrarás a todo el mundo.

5. Sabrás que has encontrado a Dios cuando sepas que no asesinarás (es decir, que no matarás deliberadamente y sin causa), pues, aunque sepas que en ningún caso puedes acabar con otra vida (toda vida es eterna), no querrás poner fin a ninguna encarnación concreta, ni cambiar ninguna energía vital de una forma a otra, sin la más sagrada justificación. Tu nuevo respeto por la vida hará que respetes todas las formas de vida -incluyendo las plantas y animales-, y sólo las alterarás si es en aras de un bien mayor.

Y también te enviaré estas otras señales, para que sepas que te hallas en el camino:

6. No mancharás la pureza del amor con la falta de honradez y el engaño, puesto eso es adulterio. Te prometo que, cuando hayas encontrado a Dios, no cometerás adulterio.

7. No tomarás lo que no sea tuyo, ni cometerás fraude ni estafa, ni harás daño a otro para poseer algo, puesto que eso sería robar. Te prometo que, cuando hayas encontrado a Dios, no robarás.

Ni tampoco...

8. No dirás algo que no sea verdad; y, por lo tanto, no levantarás falso testimonio.

Ni tampoco...

9. No codiciarás a la esposa de tu prójimo; ya que, ¿por qué ibas a querer a la esposa de tu prójimo si sabes que todas las demás son tus «esposas»?

10. No codiciarás los bienes de tu prójimo; ya que, ¿por qué ibas a querer los bienes de tu prójimo si sabes que todos los bienes pueden ser tuyos, y que todos los bienes pertenecen al mundo?

Sabrás que has encontrado el camino hacia Dios cuando veas estas señales, pues te prometo que nadie que realmente busque a Dios hará estas cosas durante mucho tiempo; será imposible que continuara realizando estas conductas.

Estas son vuestras libertades, no vuestras restricciones; estos son mis compromisos, no mis mandamientos; puesto que Dios no manda sobre lo que ha creado, sino que simplemente dice a sus hijos: así es como sabréis que llegáis a casa.

Moisés preguntaba sinceramente: «¿Cómo puedo saberlo? Dame una señal». Formulaba la misma pregunta que tú planteas ahora. La misma cuestión que plantea todo el mundo, en cualquier lugar, desde el principio de los tiempos. Mi respuesta es igualmente eterna. Pero nunca ha sido, ni nunca será, un mandamiento. ¿A quién iba a mandar? ¿Y a quién iba a castigar si mis mandamientos no se cumplían?
Sólo a Mi mismo.

Entonces, no tengo que cumplir los Diez Mandamientos para ir al cielo...

No existe ese «ir al cielo» ni nada semejante. Sólo existe una certeza de que ya estás allí. Sólo existe una aceptación, un conocimiento; no un trabajo o un esfuerzo para merecerlo.

No puedes ir a un sitio si ya estás en él. Para hacerlo, tendrías que abandonar el sitio donde estás, y eso frustraría todo el propósito del viaje.

La ironía es que la mayoría de las personas creen que deben abandonar el sitio donde están para alcanzar el lugar adonde quieren ir. Así abandonan el cielo con el fin de alcanzar el cielo, cosa que hacen pasando por el infierno.

La iluminación consiste en entender que no hay ningún sitio adonde haya que ir, nada que se tenga que hacer, ni nadie que se tenga que ser, excepto precisamente quien uno está siendo en este momento.

Estáis haciendo un viaje a ninguna parte.

El cielo -como lo llamáis- no está en ninguna parte. Y, de estarlo, está aquí y ahora.

¡Todo el mundo dice lo mismo! ¡Al final me volveré loco! Si «el cielo está aquí y ahora», ¿cómo es que no lo veo? ¿Por qué no lo percibo? ¿Y por qué el mundo es la porquería que es?

Entiendo tu frustración. Es casi tan frustrante tratar de entender todo esto como tratar de hacer que alguien lo entienda.

¡Eh! ¡Espera un momento! ¿Intentas decirme que Dios puede sentir frustración?

¿Quién crees que inventó la frustración? ¿Imaginas acaso que vosotros podéis experimentar algo que Yo no pueda?

Te lo aseguro: cualquier experiencia que vosotros tengáis, Yo la tengo. ¿No ves que me estoy experimentando a Mi mismo a través vuestro? ¿Para qué otra cosa crees que es todo esto?
De no ser por vosotros, Yo no podría conocerme a Mí mismo. Yo os creé de modo que pudiera conocer Quién Soy.

Ahora bien, no quisiera destruir todas vuestras ilusiones sobre Mí de golpe; Así; te diré que en Mi forma más sublime, lo que vosotros llamáis Dios, no experimento frustración.

¡Vaya! ¡Eso está mejor! Por un momento, me habías asustado.

Pero no es porque no pueda, sino sencillamente porque no quiero. Por cierto que tú podrías tomar la misma decisión.

Bueno, frustrado o no, aún me pregunto cómo puede ser que el cielo esté aquí, y yo no lo experimente.

No puedes experimentar lo que no sabes. Y no sabes que estás en el «cielo» aquí y ahora porque no lo has experimentado. Y es que para ti es un círculo vicioso. No puedes -todavía no has encontrado la manera- experimentar lo que no sabes, y no puedes saber lo que no has experimentado.

Lo que te invita a hacer la iluminación es saber algo que no has experimentado y, así, experimentarlo. El saber abre la puerta a la experiencia, y tú crees que es al revés.

En realidad, sabes muchas más cosas de las que has experimentado. Pero simplemente no sabes que las sabes.

Por ejemplo, sabes que hay un Dios. Pero puede que no sepas que lo sabes, y, de este modo, sigues esperando la experiencia. Y constantemente la estás teniendo. Pero la estás teniendo sin saberlo, lo cual es como no tenerla en absoluto.

¡Chico, estamos moviéndonos en círculo!

Efectivamente. Tal vez, en lugar de movernos en circulo, deberíamos ser el propio círculo. Ese no sería un circulo vicioso, sino un círculo sublime.

¿Forma parte la renuncia de la auténtica vida espiritual?

Sí puesto que al final todo Espíritu renuncia a lo que no es real y nada de lo que alcanzas en la vida es real salvo tu conversación conmigo.

Sin embargo, no se requiere una renuncia en el sentido clásico de negación de sí mismo.

Un auténtico Maestro no «se priva» de nada. Un auténtico Maestro simplemente prescinde de ello, como haría con cualquier cosa que hubiera dejado de tener utilidad para él.

Hay quienes dicen que debes superar tus deseos. Yo te digo simplemente que los cambies. Lo primero supone una rigurosa disciplina; lo segundo, un divertido ejercicio.

Hay quienes dicen que, para conocer a Dios, debes superar todas las pasiones terrenales. Sin embargo, es suficiente con entenderlas y aceptarlas. Aquello a lo que te resistas, persistirá; aquello que mires, desaparecerá.

Quienes procuran tan insistentemente superar todas las pasiones terrenales, a menudo ponen en ello más empeño del que uno podría imaginar, con lo cual eso mismo se convierte en su pasión. Tienen una «pasión por Dios»; pasión por conocerle. Pero una pasión siempre es una pasión, y cambiar una por otra no sirve para que desaparezca.

Por lo tanto, no juzgues lo que sientes como apasionado. Simplemente obsérvalo, y luego mira a ver si te sirve en función de quién y qué quieres ser.

Recuerda que estás constantemente en el acto de crearte a ti mismo. En cada momento, estás decidiendo quién y qué quieres ser. Y, en gran parte, lo estás decidiendo a través de las opciones que tomas con respecto a quién y qué piensas que es apasionado.

Con frecuencia, una persona de la que dirías que sigue un camino espiritual parece que haya renunciado a toda pasión terrenal, a todo deseo humano. Lo que ha hecho es entenderlo, ver la ilusión, y prescindir de las pasiones que no le sirven; pero amando siempre la ilusión que le ha llevado hasta allí, la posibilidad de ser enteramente feliz.

La pasión es el amor convertido en acción. Es el combustible que alimenta el motor de la creación. Es el cambio de los conceptos a la experiencia.

La pasión es el fuego que nos lleva a expresar quienes realmente somos. Nunca niegues la pasión, pues eso equivale a negar Quién Eres y Quién Quieres Realmente Ser.

La renuncia nunca supone negar la pasión; supone simplemente no preocuparse por los resultados. La pasión es amor por el hacer. El hacer es ser experimentado. Pero ¿qué es lo que se crea a menudo como parte del hacer?: expectativas.

Vivir tu vida sin expectativas -sin la necesidad de obtener unos resultados determinados-: eso es la libertad. Eso es la santidad. Así es como Yo vivo.

¿Tú te preocupas por los resultados?

En absoluto. Mi alegría reside en la creación, no en sus consecuencias. La renuncia no es una decisión de negar la acción; es una decisión de negar la necesidad de obtener un determinado resultado. Hay una gran diferencia.

¿Podrías explicarme qué quieres decir cuando afirmas: «La pasión es el amor convertido en acción»?

El ser es el más alto estado de la existencia, su esencia más pura. Es el aspecto de Dios como «ahora y no ahora», «todo y no todo», «siempre y nunca».

El ser puro es la divinidad pura.

Sin embargo, nunca ha sido suficiente para nosotros simplemente ser. Siempre hemos suspirado por experimentar Quiénes Somos; y ello requiere un aspecto totalmente distinto de la divinidad: el hacer.

Digamos que, en el fondo de vuestro maravilloso Yo, sois ese aspecto de la divinidad llamado amor. (Por cierto: esa es la Verdad acerca de vosotros.)

Ahora bien: una cosa es ser amor, y otra muy distinta hacer un acto de amor. El alma anhela hacer algo de lo que es, con el fin de conocerse a si misma en su propia experiencia. Así, tratará de realizar su más alta idea por medio de la acción.

Este impulso a actuar es lo que se llama pasión. Mata la pasión, y matarás a Dios. La pasión es Dios que quiere manifestarse.

Pero es que, una vez Dios (o Dios-en-vosotros) hace ese acto de amor, Dios ya se ha realizado, y no necesita nada más.

El hombre, por su parte, a menudo siente que necesita un beneficio a cambio de su inversión. Si amamos a alguien, bien; pero mejor si también somos amados... y cosas por el estilo.

Eso no es pasión. Eso son expectativas.

He aquí la principal fuente de la infelicidad humana. Eso es lo que separa al hombre de Dios.

La renuncia aspira a poner fin a dicha separación por medio de la experiencia que algunos místicos orientales han llamado samadhi. Es decir, la unidad y unión con Dios; la fusión con y en la divinidad.

La renuncia, por lo tanto, renuncia a los resultados; pero nunca jamás renuncia a la pasión. En realidad, el Maestro sabe intuitivamente que la pasión es el camino; es la vía de la auto-realización.

Antes has dicho: «Aquello a lo que te resistas, persistirá; aquello que mires, desaparecerá». ¿Puedes explicármelo?

No puedes resistirte a algo sin que ello implique darle realidad. El acto de resistirse a una cosa es el acto de darle vida. Cuando te resistes a una energía, reconoces que está ahí. Cuanto más te resistas a algo, más real lo harás, sea lo que sea aquello a lo que te resistas.

Aquello ante lo cual abras los ojos y lo mires, desaparecerá; es decir, dejará de mostrar su forma ilusoria.

Si tú miras algo -lo miras realmente-, verás a su través; y, a través de cualquier ilusión que muestre, aparecerá ante tus ojos sólo su realidad última. Frente a la realidad última, tu insignificante ilusión no tiene ningún poder. No puede seguir manteniendo su poder debilitador sobre ti.
Verás su verdad, y la verdad te hará libre.

Pero ¿qué ocurre si no quieres que desaparezca lo que estás mirando?

¡Debes quererlo siempre! No hay nada que conservar en vuestra realidad. Pero si escoges la ilusión de tu vida antes que la realidad última, puedes simplemente recrearla, tal como la creaste en un principio. De este modo, puedes tener en tu vida aquello que decidas tener, y eliminar de tu vida aquello que ya no desees experimentar.

Pero nunca te resistas a nada. Si piensas que por medio de tu resistencia la eliminarás, piensa otra vez. Lo único que harás es colocarla con más firmeza en su lugar. ¿No te he dicho ya que todo pensamiento es creador?

¿Incluso un pensamiento que diga que no quiero algo?

Si no lo quieres, ¿por qué piensas en ello? No le concedas un segundo pensamiento. Pero si debes pensar en ello -es decir, si no puedes dejar de pensar en ello-, entonces no te resistas. En lugar de ello, mira a lo que sea directamente, acepta su realidad como creación tuya, y luego decide mantenerlo o no, según desees.

¿De qué dependería esa decisión?

De Quién y Qué piensas que Eres. Y de Quién y Qué decides Ser.

De esto es de lo que depende toda decisión, cualquier decisión que hayas tomado en tu vida y puedas tomar en el futuro.

Así, una vida de renuncia ¿es un camino equivocado?

No exactamente. El término «renuncia» tiene un significado equívoco. En realidad, no puedes renunciar a nada, pues aquello a lo que te resistes, persistirá. La auténtica renuncia no renuncia a nada; simplemente escoge de forma distinta. Se trata de un movimiento hacia algo, no de un alejamiento de algo.

No puedes alejarte de algo, pues te perseguirá y volverá una y otra vez. Por lo tanto, no te resistas a la tentación; simplemente, apártate de ella. Acércate a Mí y apártate de cualquier cosa distinta de Mi.

Pero debes saber esto: no existen los caminos equivocados, puesto que en este viaje no puedes «dejar de ir» adonde vas.

Es simplemente una cuestión de velocidad, sencillamente una cuestión de cuándo llegarás; pero también eso es una ilusión, ya que no existe el «cuándo», como tampoco existen el «antes» o el «después».

Sólo existe el ahora; un eterno momento del siempre en el que te experimentas a ti mismo.

Entonces ¿qué sentido tiene? Si no hay ningún camino que «recorrer», ¿qué sentido tiene la vida? ¿Para qué debemos preocupamos por nada de lo que hagamos?

Bueno. Por supuesto, no debéis; pero haríais bien estando atentos. Simplemente, observad quiénes y qué sois, hacéis y tenéis, y mirad a ver si eso os sirve.

El sentido de la vida no es ir a un lugar; es darse cuenta de que ya estáis allí, y siempre habéis estado. Estás, constantemente y para siempre, en el momento de creación pura. El sentido de la vida es, pues, crear quienes y quién sois, y luego experimentarlo.

¿Y qué ocurre con el sufrimiento? ¿Es el sufrimiento el camino hacia Dios? Algunos dicen que es el único camino...

A Mí no me gusta el sufrimiento, y si alguien dice lo contrario es que no me conoce.

El sufrimiento es un aspecto innecesario de la experiencia humana. No sólo es innecesario; es también insensato, desagradable y peligroso para la salud.

Entonces, ¿por qué hay tanto sufrimiento? ¿Por qué Tú, si eres Dios, no le pones fin, ya que tanto te desagrada?

Ya le he puesto fin. Pero sencillamente os negáis a utilizar las herramientas que os he dado para hacerlo.
Y es que el sufrimiento no tiene nada que ver con los acontecimientos, sino con cómo reacciona uno ante ellos.

Lo que sucede es meramente lo que sucede. Pero lo que uno piense de ello es otra cuestión.

Yo os he dado las herramientas con las que responder y reaccionar ante los acontecimientos de modo que el dolor disminuya -en realidad, se elimine-, pero no las habéis utilizado.

Perdona, pero ¿por qué no eliminas los acontecimientos?

Una buena pregunta. Desgraciadamente, Yo no los controlo en absoluto.

¿Que no los controlas en absoluto?

Por supuesto que no. Los acontecimientos son sucesos en el tiempo y el espacio que vosotros producís por decisión propia; y Yo nunca interferiré en vuestras decisiones. Hacerlo equivaldría a ignorar la propia razón de haberos creado. Pero todo esto ya lo he explicado antes.

Algunos acontecimientos los producís intencionadamente, y otros los atraéis más o menos conscientemente. Algunos de ellos -los grandes desastres naturales se hallan entre los que incluís en esta categoría- los atribuís al «destino»•

Sin embargo, «el destino» no es mas que el conjunto de todos los pensamientos; en otras palabras, la conciencia del planeta.

La «conciencia colectiva»...

Precisamente. Eso es.

Hay quienes dicen que el mundo tiene los días contados. Nuestra ecología está agonizando. Nuestro planeta se encamina hada un gran desastre geofísico: terremotos; volcanes; quizás incluso un cambio en la inclinación del eje terrestre. Y hay otros que afirman que la conciencia colectiva puede cambiar todo eso; que podemos salvar a la Tierra con nuestros pensamientos.

Los pensamientos se convierten en acción. Si un número suficiente de personas creen que se debe hacer algo en auxilio del medio ambiente, salvaréis a la Tierra. Pero debéis apresuraros, pues se ha hecho ya mucho daño y durante mucho tiempo. Y se requerirá un gran cambio de actitud.

¿Quieres decir que, si no lo hacemos, veremos cómo la Tierra es destruida, junto con sus habitantes?

Yo he hecho las leyes del universo físico lo bastante claras como para que cualquiera pueda entenderlas. Hay leyes de causa y efecto que ya han aparecido suficientemente clarificadas a vuestros científicos, a vuestros físicos, y, a través de ellos, a vuestros líderes mundiales. No es necesario clarificar dichas leyes una vez más.

Volvamos al sufrimiento. ¿De dónde hemos sacado la idea de que el sufrimiento es bueno, de que el santo «sufre en silencio»?

El santo sí «sufre en silencio», pero eso no significa que el sufrimiento sea bueno. Los aprendices de Maestro sufren en silencio porque entienden que el sufrimiento no es el camino hacia Dios, sino más bien un signo cierto de que todavía les queda algo que aprender en el camino hada Dios; algo que recordar.

El auténtico Maestro no sufre en silencio en absoluto, sino que únicamente parece estar sufriendo sin quejarse. La razón de que el auténtico Maestro no se queje es que el auténtico Maestro no está sufriendo, sino simplemente experimentando una serie de circunstancias que vosotros llamarías insoportables.

Un Maestro practicante no habla de sufrimiento, sencillamente porque entiende claramente el poder de la palabra; por lo tanto, simplemente decide no hablar de ello.

Hacemos real aquello a lo que prestamos atención. Y el Maestro lo sabe. El Maestro se reconoce en que escoge aquello que decide hacer real.

Todos vosotros lo hacéis de vez en cuando. No hay ninguno de vosotros que no haya hecho desaparecer un dolor de cabeza, o que una visita al dentista haya resultado menos dolorosa, por medio de una decisión al respecto.

Un Maestro simplemente toma la misma decisión en asuntos de mayor importancia.

Pero ¿por qué sufrimos? ¿Por qué tenemos siquiera la posibilidad de sufrir?

No podéis conocer, ni llegar a ser, aquello que sois, en ausencia de aquello que no sois, tal como ya te he explicado.

Sigo sin entender por qué tenemos la idea de que el sufrimiento es bueno.

Actúas con buen juicio al insistir en esta pregunta. El saber originario en torno a la cuestión de sufrir en silencio se ha pervertido de tal modo que actualmente muchos creen (y varias religiones realmente enseñan) que el sufrimiento es bueno, y la alegría es mala. Por lo tanto, habéis decidido que, si alguien tiene cáncer y no se lo dice a nadie, es un santo; y, en cambio, si alguien posee una sexualidad vigorosa (por elegir un tema explosivo) y lo celebra abiertamente, es una pecadora.

¡Chico, realmente has elegido un tema explosivo! Además, has cambiado hábilmente el pronombre de masculino a femenino. ¿Con qué idea lo has hecho?

Con la de mostrarte vuestros prejuicios. No os gusta pensar en que una mujer tenga una sexualidad vigorosa, y mucho menos en que lo celebre abiertamente.

Preferiríais ver a un hombre agonizando sin un gemido en el campo de batalla que a una mujer haciendo el amor con muchos gemidos en la calle.

¿Tú no?

Yo no tengo ningún juicio respecto a lo uno o lo otro. Pero vosotros tenéis toda una sede de juicios; y te diría que son vuestros juicios los que impiden vuestra alegría, y vuestras expectativas las que os hacen infelices.

Todo esto junto es lo que causa vuestro mal-estar, y, en consecuencia, da origen a vuestro sufrimiento.

¿Cómo sé que lo que dices es cierto? ¿Cómo sé siquiera que es Dios quien me habla, y no mi propia imaginación hiperactiva?

Eso ya me lo has preguntado antes. Y mi respuesta es la misma. ¿Qué diferencia hay? Aunque todo lo que te he dicho estuviera «equivocado», ¿se te ocurre un modo mejor de vivir?

No. ¡Entonces, lo «equivocado» es correcto y lo «correcto» es equivocado!.

Déjame que te diga algo, para ayudarte en tu dilema: no te creas nada de lo que te diga.

Simplemente, vívelo. Experiméntalo. Luego vive cualquier otro paradigma que quieras construir.

Después, ten en cuenta tu experiencia a la hora de encontrar tu verdad.

Un día, si tienes mucho valor, experimentarás un mundo en el que hacer el amor se considerará mejor que hacer la guerra. Ese día te regocijarás.

Armando Capiro
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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Sáb Oct 29, 2011 11:54 am

¡La vida causa tanto espanto!, ¡y es tan confusa! Quisiera que las cosas fueran más claras.

La vida no tiene nada de espantoso si no te preocupas por los resultados.

Quieres decir si no deseas nada...

Exacto. Elige pero no desees.

Eso resulta muy fácil para aquellas personas que no tienen a nadie que dependa de ellas. Pero ¿qué pasa si uno tiene esposa e hijos?

El camino de la familia siempre ha sido un camino muy estimulante; quizás el más estimulante. Como tú dices, resulta muy fácil «no desear nada» cuando sólo te has de preocupar de ti mismo. Cuando tienes a otras personas a las que quieres, es natural desear sólo lo mejor para ellas.

Resulta doloroso no poder darles todo lo que quisieras que tuvieran. Un hogar agradable, ropa decente, comida suficiente... Me siento como si hubiera estado luchando durante veinte años sólo para vivir siempre haciendo equilibrios. Y al final para nada.

¿Te refieres a la riqueza material?

Me refiero a algunas de las cosas básicas que un hombre quisiera dar a sus hijos. Me refiero a algunas de las cosas sencillas que un hombre quisiera dar a su mujer.

Ya veo. Consideras que tu tarea en la vida es proporcionarles todas esas cosas. ¿Imaginas que es eso en lo que consiste tu vida?

No estoy seguro de haberlo planteado de ese modo. No es que mi vida consista en eso, pero ciertamente estaría bien que, al menos, eso fuera un subproducto.

Bien. Entonces, volvamos a ello. ¿En qué crees que consiste tu vida?

Esa es una buena pregunta. A lo largo de los años he tenido distintas respuestas a ella.

¿Cuál es tu respuesta en este momento?

Me parece tener dos respuestas a la pregunta: la respuesta a en qué me gustaría creer que consiste, y la respuesta a en qué creo que consiste.

¿Cuál es la respuesta a en qué te gustaría creer que consiste?

Me gustaría creer que mi vida consiste en la evolución de mi alma. Me gustaría creer que mi vida consiste en expresar y experimentar la parte de mi que más amo; la parte de mí que es compasión y paciencia, entrega y ayuda; la parte de mí que es conocimiento y sabiduría, perdón y... amor.

¡Suena como si hubieras estado repasando este conversatorio!

Sí, y, desde luego, es maravilloso a nivel esotérico; pero estoy tratando de comprender cómo «practicarlo». La respuesta a tu pregunta acerca de en qué creo realmente que consiste mi vida es que consiste en sobrevivir día a día.

¡Ah! ¿Y crees que una cosa excluye a la otra?

Bueno...

¿Crees que lo esotérico excluye la supervivencia?

La verdad es que me gustaría hacer algo más que sobrevivir. He estado sobreviviendo todos estos años; y considero que todavía lo estoy. Pero quisiera que la lucha por la vida terminara. Considero que ir tirando día a día es también una lucha. Quisiera hacer algo más que sobrevivir. Quisiera prosperar.

¿Y a qué llamarías prosperar?

A tener lo suficiente para no tener que preocuparme de cómo conseguiré mi próximo dólar; a que no me suponga una tensión y un esfuerzo el simple hecho de pagar el alquiler o la factura del teléfono. Quiero decir que lamento ser tan trivial, pero estamos hablando de la vida real, y no de cuentos de hadas, o del romántico cuadro de la vida que describes aqui.

Detecto un cierto enfado...

No tanto enfado como frustración. He seguido el juego espiritual durante más de veinte años, y mira lo que he conseguido: ¡un cheque del asilo de pobres! Y ahora acabo de perder mi trabajo, y parece que el flujo de dinero en efectivo ha cesado de nuevo. Estoy realmente cansado de luchar. Tengo cuarenta y nueve años, y me gustaría tener alguna seguridad en la vida para poder dedicar más tiempo a «la esencia de Dios», la «evolución» del alma, etc. Ahí es donde está mi corazón, pero no es adonde mi vida me permite dirigirme...

Bueno, todo eso está muy bien dicho; y además sospecho que hablas en nombre de toda una serie de personas que comparten la misma experiencia. Voy a responder a tu sinceridad frase por frase, de modo que podamos rastrear con facilidad la respuesta, y examinarla detalladamente.

Tú no has seguido «el juego espiritual» durante veinte años, sino que apenas has estado rozando sus orillas. (Por cierto, esto no es un reproche, sino únicamente la afirmación de una verdad.) Te concederé que durante dos décadas has estado contemplándolo; coqueteando con él; experimentándolo de vez en cuando... pero Yo no he percibido tu auténtico -tu más auténtico- compromiso con el juego hasta hace muy poco.

Que quede claro que «seguir el juego espiritual» significa dedicar toda tu mente, todo tu cuerpo, toda tu alma, al proceso de crearte a Ti mismo a imagen y semejanza de Dios.

Este es el proceso de Auto-realización sobre el que han escrito los místicos orientales. Y es el proceso de salvación del que se han ocupado muchos teólogos occidentales.

Se trata de un acto de suprema conciencia realizado día a día, hora a hora, momento a momento. Es una elección, y una reelección, en cada instante. Es una continua creación. Una creación consciente; creación con un propósito. Se trata de utilizar las herramientas de creación de las que hemos hablado, y de utilizarlas conscientemente y con una sublime intención.

Eso es «participar en el juego espiritual». Entonces, ¿cuánto tiempo llevas dedicado a ello?

Ni siquiera he empezado.

Tampoco te vayas de un extremo al otro, y no seas tan duro contigo mismo. Tú sí te has dedicado a este proceso, y en realidad estás más metido en él de lo que crees. Pero no has estado haciéndolo durante veinte años, ni nada parecido. Sin embargo, lo cierto es que no es importante cuánto tiempo lleves dedicado a ello. ¿Lo estás ahora?: eso es lo que cuenta.

Vayamos a tu afirmación. Dices que «mire lo que has conseguido», y te describes a ti mismo a punto de ir a parar al «asilo de pobres». Pero te miro, y lo que veo es otra cosa bastante distinta. ¡Veo a una persona que está a punto de ir a parar a una espléndida casa! Crees que tienes un cheque del olvido, y Yo veo que tienes un cheque del Nirvana. Aunque, por supuesto, ello depende en gran medida de cuál creas que es tu «paga», y a qué fin encamines tu labor.

Si el objeto de tu vida es adquirir lo que tú llamas seguridad, veo y entiendo por qué sientes que tienes «un cheque del asilo de pobres». Sin embargo, incluso esta afirmación está sujeta a rectificación, puesto que con Mi «paga» todo lo bueno vendrá a ti, incluida la experiencia de sentirte seguro en el mundo.

Mi «paga» -el pago que obtienes cuando «trabajas para» Mi- proporciona mucho más que bienestar espiritual. También puedes obtener bienestar físico. Pero la parte irónica del asunto es que, una vez que experimentes la clase de bienestar espiritual que Mi pago proporciona, te darás cuenta de que lo último que te preocupará será el bienestar físico.

Incluso el bienestar físico de los miembros de tu familia dejará de preocuparte, ya que, una vez alcances un determinado nivel de conciencia de Dios, entenderás que no eres responsable de ninguna otra alma humana, y que, si bien es digno de encomio querer que todas las almas gocen de bienestar, cada una de ellas debe elegir –está eligiendo- su propio destino en cada momento.

Es obvio que maltratar o destruir deliberadamente a otra persona no es precisamente la acción más elevada. Es obvio que resulta igualmente inapropiado descuidar las necesidades de quienes has hecho que dependan de ti.

Tu tarea consiste en hacer que sean independientes; en enseñarles -del modo más rápido y completo posible- cómo prescindir de ti. No les favoreces mientras te necesiten para sobrevivir, sino sólo, y realmente, en el momento en que se den cuenta de que no te necesitan.

En el mismo sentido, el momento más importante para Dios será aquel en que os deis cuenta de que no necesitáis a ningún Dios.

Sí; ya lo sé... esto es la antítesis de todo lo que siempre habéis pensado. Pero vuestros maestros os han hablado de un Dios colérico y envidioso, de un Dios que necesita que le necesiten. Y eso no es un Dios en absoluto, sino un neurótico sustituto de lo que sería una deidad.

Un auténtico Maestro no es aquel que tiene más discípulos, sino aquel que crea más Maestros.

Un auténtico líder, no es aquel que cuenta con más seguidores, sino aquel que crea más líderes.

Un auténtico rey no es aquel que tiene más súbditos, sino aquel que hace que la mayoría de ellos accedan a la realeza.

Un auténtico profesor no es aquel que posee más conocimiento, sino aquel que logra que la mayoría de sus semejantes alcancen el conocimiento.

Y un auténtico Dios no es Aquel que cuenta con el mayor número de siervos, sino Aquel que sirve al mayor número de ellos, haciéndoles así Dioses.

Este es pues, el propósito y la gloria de Dios; que Sus súbditos dejen de serlo, y que todos conozcan a Dios no como lo inalcanzable, sino como lo inevitable.

Quisiera que entendieras esto: vuestro destino feliz es inevitable. No podéis dejar de «salvaros». No hay más infierno que ignorar esto.

Así pues, con vuestros padres, esposas y personas queridas, debéis tratar de no hacer de vuestro amor un pegamento que liga, sino más bien un imán que primero atrae, pero que luego se gira y repele, para que aquellos a quienes atrae no empiecen a creer que necesitan estar pegados a vosotros para sobrevivir. Nada puede estar más lejos de la verdad. Nada puede resultar más perjudicial para los demás.

Deja que tu amor lance a tus seres queridos al mundo, y a experimentar plenamente quiénes son. Si haces esto, habrás amado verdaderamente.

Este modo de ser cabeza de familia constituye un gran reto. Hay muchas distracciones, muchas preocupaciones mundanas. Ninguna de ellas preocupa a un asceta. Le llevan su pan y su agua, le dan la humilde estera en la que acostarse, y puede dedicar todas sus horas al rezo, a la meditación y la contemplación de lo divino. ¡Qué fácil resulta contemplar lo divino en estas circunstancias! ¡Qué tarea tan sencilla! ¡Ah, pero dale una esposa e hijos! ¡Contempla lo divino en un bebé al que hay que cambiar a las tres de la madrugada! ¡Contempla lo divino en una factura que hay que pagar a primeros de mes! ¡Reconoce la mano de Dios en la enfermedad que contrae tu esposa, en el trabajo que acabas de perder, en la fiebre de tu hijo, en el dolor de tus padres! ¡Ahora es cuando hablamos de santidad!

Entiendo tu fatiga. Sé que estás cansado de luchar. Pero te aseguro una cosa; cuando Me sigues a Mí, la lucha desaparece. Vive en tu espacio divino, y todos y cada uno de los acontecimientos serán bendiciones.

¿Cómo puedo conseguir mi espacio divino cuando acabo de perder mi trabajo, hay que pagar el alquiler, los chicos necesitan ir al dentista, y permanecer en mi elevado y filosófico espacio parece el modo menos probable de resolver todo esto?

No Me abandones cuando más Me necesitas. Esta es la hora de tu mayor prueba. Este es el momento de tu mayor oportunidad. Se trata de la oportunidad de demostrarte a ti mismo lo que aquí se ha escrito.

Cuando te digo «no Me abandones», parezco ese Dios necesitado y neurótico del que hemos hablado. Pero no lo soy. Puedes «abandonarme» si quieres. No me importa, y no cambiará nada entre nosotros. Simplemente te lo digo como una respuesta a tus preguntas. Cuando las cosas se ponen mal es cuando más a menudo olvidáis Quienes Sois y las herramientas que os he dado para que creéis la vida tal como decidáis.

Este es, más que nunca, el momento de ir a tu espacio divino. En primer lugar, te proporcionará una gran paz de espíritu; de un espíritu sosegado surgen grandes ideas, y dichas ideas pueden constituir las soluciones a los mayores problemas que te imagines que vas a tener.

En segundo lugar, tu espacio divino es el lugar donde te Auto-realizas, y ese es el propósito –el único propósito- de tu alma.

Cuando te hallas en tu espacio divino, sabes y comprendes que todo lo que estás experimentando en ese momento es transitorio. Te aseguro que el cielo y la Tierra pasarán, pero tú no pasarás. Esta perspectiva eterna te ayuda a ver las cosas en su verdadera dimensión.

Puedes definir las condiciones y circunstancias presentes como lo que realmente son: transitorias y temporales. De este modo puedes utilizarlas como herramientas -puesto que de eso se trata: de herramientas transitorias y temporales- en la creación de la experiencia presente.

¿Quién piensas realmente que eres? En relación a la experiencia llamarla «perder el trabajo», ¿quién piensas que eres? Y, lo que quizás viene más al caso, ¿quién piensas que soy Yo? ¿Imaginas acaso que se trata de un problema demasiado grande como para que Yo pueda resolverlo? ¿Requiere salir de este aprieto un milagro demasiado grande como para que Yo pueda realizarlo? Entiendo que puedas pensar que es demasiado grande como para que tú puedas realizarlo, incluso con todas las herramientas que te he dado; ¿pero realmente piensas que lo es para Mi?

Intelectualmente sé que no es una tarea demasiado grande para Dios. Pero emocionalmente supongo que no puedo estar seguro; no tanto de que puedas como de que quieras hacerlo.

Ya veo. Entonces, es una cuestión de fe.

Sí.

No pones en cuestión Mi capacidad de hacerlo; simplemente dudas de Mi deseo.

Fíjate, todavía me identifico con esa teología que afirma que en alguna parte puede haber una lección para mí. Pero no estoy seguro de que deba tener una solución. Tal vez debo tener el problema. Quizás se trate de una de esas «pruebas» de las que mi teología me sigue hablando. Así, me preocupa que este problema pueda no tener solución; que vayas a dejarme colgado...

Quizás este sea un buen momento para revisar una vez más cómo interactuamos tú y Yo, ya que tú crees que se trata de mi deseo, y Yo te digo que se trata del tuyo.

Yo quiero para ti lo que tú quieras para ti. Nada más y nada menos.

Yo no llego y juzgo, petición tras petición, acerca de si debo conceder algo o no.

Mi ley es la ley de causa y efecto; no la ley del «ya veremos». No hay nada que no puedas tener si decides tenerlo. Te lo habré dado incluso antes de que me lo pidas. ¿Lo crees?

No. Lo siento. He visto demasiadas oraciones sin respuesta.

No lo sientas. Quédate siempre con la verdad; la verdad de tu experiencia. Lo entiendo. Lo respeto. Y Me parece bien.

De acuerdo, puesto que no creo que vaya a obtener cualquier cosa que pida. Mi vida no ha constituido precisamente un testimonio en ese sentido. En realidad, raramente obtengo lo que pido. Y cuando lo obtengo, me considero un maldito afortunado.

He aquí una interesante combinación de palabras. Al parecer, tienes dos opciones. En tu vida puedes ser o bien un maldito afortunado, o bien un bendito afortunado. Yo preferiría que fueras un bendito afortunado; pero, por supuesto, nunca interferiré en tus decisiones.

Te lo aseguro: tú siempre obtienes lo que creas, y constantemente estás creando.

Yo no juzgo las creaciones que tú haces aparecer; simplemente te capacito para que hagas aparecer más, y más , y más ... Si no te gusta lo que acabas de crear, elige otra vez. Mi tarea, en cuanto Dios, consiste en darte siempre esa oportunidad.

Ahora me dices que no siempre has obtenido lo que querías. Pero te diré que siempre has obtenido lo que has provocado.

Tu Vida es siempre el resultado de tus pensamientos acerca de ella. incluyendo tu pensamiento -obviamente creador- de que rara vez obtienes lo que quieres.

Ahora, en este caso concreto, te ves a ti mismo como víctima de la situación al haber perdido tu trabajo. Pero lo cierto es que ya no querías ese trabajo. Dejaste de levantarte por la mañana con esperanza, y empezaste a levantarte con miedo. Dejaste de estar contento con tu trabajo, y empezaste a sentir resentimiento. Incluso empezaste a imaginarte haciendo otra cosa distinta.
¿Crees que todo eso no significa nada? No comprendes tu poder. Te lo aseguro: Tu vida se desarrolla según tus intenciones sobre ella.

Entonces, ¿cuál es tu intención ahora? ¿Tienes la intención de probar tu teoría de que la vida rara vez te da lo que quieres? ¿O de demostrar Quién Eres Realmente y Quién Soy Yo?

Me siento desazonado. Castigado. Desconcertado.

¿Y de qué te sirve? ¿Por qué no reconoces simplemente la verdad cuando la oyes, y acudes a ella? No hay ninguna necesidad de que te recrimines a ti mismo. Sencillamente observa lo que has estado eligiendo, y elige de nuevo.

Pero ¿por qué siempre estoy tan predispuesto a escoger lo negativo?, ¿y luego a recriminarme a mí mismo por ello?

¿Y qué otra cosa podías esperar? Desde tus primeros años te han dicho que eres «malo». Aceptaste que habías nacido en «pecado». Sentirse culpable es una respuesta aprendida. Te han dicho que debes sentirte culpable por cosas que habías hecho antes de que pudieras hacer nada. Te han enseñado a avergonzarte de no haber nacido perfecto.

Este supuesto estado de imperfección en el que decís que habéis venido a este mundo es lo que vuestros teóricos religiosos tienen el descaro de llamar pecado original. Y es un pecado original; pero no vuestro. Es el Primer pecado perpetrado sobre vosotros por un mundo que no sabe nada de Dios desde el momento en que piensa que Dios querría -o podría- crear algo imperfecto.

Algunas de vuestras religiones han elaborado verdaderas teologías en torno a esta equivocación. Pues eso es lo que es: literalmente, una equivocación, puesto que todo aquello que concibo –y todo aquello a lo que doy la vida- es perfecto: un perfecto reflejo de la propia perfección, hecho a imagen y semejanza mía.

Sin embargo, con el fin de justificar la idea de un Dios punitivo, vuestras religiones necesitan crear algo por lo que Yo tenga que estar enfadado. Así; incluso aquellas personas que llevan una vida ejemplar necesitan ser salvadas de algún modo. Si no necesitan ser salvadas de sí mismas, entonces necesitan ser salvadas de su propia imperfección interior. Así -afirman tales religiones-, es mejor que hagáis algo al respecto, y rápido, o iréis directamente al infierno.

Todo eso, en fin, no puede hacer nada para aplacar a un Dios extraño, colérico y vengativo, pero sí da origen a unas religiones extrañas, coléricas y vengativas. De este modo, las religiones se perpetúan a sí mismas. De este modo, el poder sigue estando concentrado en manos de unos pocos, en lugar de convertirse en una experiencia al alcance de muchos.

Por supuesto, constantemente elegís el menor pensamiento, la idea más pequeña, el más minúsculo concepto de vosotros mismos y de vuestro poder, por no hablar del concepto de Mí y de Mí poder. Así os lo han enseñado.

¡Dios mío!, ¿y cómo puedo contrarrestar esas enseñanzas?

¡Esa es una buena pregunta, y dirigida a la persona correcta!

Puedes contrarrestarlas leyendo y releyendo este libro. Léelo una y otra vez. Hasta que entiendas cada párrafo. Hasta familiarizarte con cada palabra. Cuando puedas citar sus pasajes a otros, cuando puedas traer sus frases a tu mente en tus horas mas negras, entonces habrás «contrarrestado las enseñanzas».

Pero h
ay todavía muchas cosas que quiero preguntarte; hay aún muchas cosas que quiero saber.

¡Claro! Empezaste con una lista de preguntas muy larga. ¿Volvemos a ella?

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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Sáb Nov 05, 2011 7:40 am

¡Dios mío!, ¿y cómo puedo contrarrestar esas enseñanzas?

¡Esa es una buena pregunta, y dirigida a la persona correcta!

Puedes contrarrestarlas leyendo y releyendo este libro. Léelo una y otra vez. Hasta que entiendas cada párrafo. Hasta familiarizarte con cada palabra. Cuando puedas citar sus pasajes a otros, cuando puedas traer sus frases a tu mente en tus horas mas negras, entonces habrás «contrarrestado las enseñanzas»
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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Sáb Nov 05, 2011 8:58 am

¿Cuándo aprenderé lo suficiente sobre las relaciones como para que las mías vayan sobre ruedas? ¿Hay alguna manera de ser feliz en las relaciones? ¿Acaso deben suponer constantemente una prueba?

No tienes nada que aprender sobre las relaciones. Únicamente has de manifestar lo que ya sabes.

Hay una manera de ser feliz en las relaciones y: consiste en utilizarlas para el fin que les es propio, y no para el que tu les has designado.

Las relaciones son una prueba constante; constantemente invitan a crear, expresar y experimentar las más elevadas facetas de ti mismo, las mayores visiones de ti mismo, las más magníficas versiones de ti mismo. En ninguna otra parte puedes realizar esto de un modo más inmediato, efectivo e inmaculado que en las relaciones. En realidad, si no fuera por las relaciones no podrías realizarlo en absoluto.

Sólo a través de tus relaciones con otras personas, lugares y acontecimientos puedes existir (como una cantidad cognoscible, como algo identificable) en el universo. Recuérdalo: en ausencia de algo distinto, tú no eres. Eres únicamente lo que eres en relación a otra cosa que no es. Así es en el mundo de lo relativo, a diferencia del mundo de lo absoluto, en el que Yo habito.

Cuando entiendes esto con claridad, cuando lo comprendes en profundidad, entonces bendices intuitivamente todas y cada una de tus experiencias, todo encuentro humano, y especialmente las relaciones personales humanas, pues las ves como algo constructivo en su más alto sentido. Ves que pueden utilizarse, que deben utilizarse, que se utilizan (lo quieras o no), para construir Quien Realmente Eres.

Esta construcción puede ser una magnífica creación de tu propio designio consciente, o una estricta configuración de los acontecimientos. Puedes elegir ser una persona que sea producto simplemente de lo que haya acontecido, o de lo que hayas elegido ser y hacer en función de lo que haya acontecido. Es en esta última forma en la que la creación del Yo se hace consciente. Es en la segunda experiencia en la que el Yo se realiza.

Bendice, por tanto, toda relación, y considera cada una de ellas como especial y constitutiva de Quien Realmente Eres y ahora eliges ser.

Ahora bien, tu pregunta alude a las relaciones humanas individuales de tipo romántico, cosa que entiendo. De modo que permíteme referirme, específicamente y por extenso, a las relaciones amorosas humanas, ¡ese asunto que sigue dándote tantas preocupaciones!

Cuando las relaciones amorosas humanas fracasan (en realidad, las relaciones nunca fracasan, excepto en el sentido estrictamente humano de que no producen el resultado que quieres), es porque se habían iniciado por una razón equivocada.

(Por supuesto, «equivocado» es un término relativo, que significa algo opuesto a lo que es «correcto», sea lo que sea. Resultaría más exacto, en vuestro lenguaje, decir «las relaciones fracasan -cambian- más a menudo cuando se han iniciado por razones no totalmente beneficiosas o que conduzcan a su supervivencia».)

La mayoría de la gente inicia las relaciones con las miras puestas en lo que puede sacar de ellas, en lugar de lo que puede aportar a ellas.

El objetivo de una relación es decidir qué parte de ti mismo quisieras ver «descubierta»; no que parte de la otra persona puedes capturar y conservar.

Sólo puede haber un objetivo para las relaciones, y para toda la vida: ser y decidir Quien Realmente Sois.

Resulta muy romántico decir que tú no eras «nada» hasta que llegó esa otra persona tan especial; pero no es cierto. Y, lo que es peor, supone una increíble presión sobre esa persona, forzándole a ser toda una serie de cosas que no es.

Al no querer «desengañarte», trata con gran esfuerzo de ser y hacer esas cosas, hasta que ya no puede más. Ya no puede completar el retrato que te has forjado de él o ella. Ya no puede desempeñar el papel que se le ha asignado. Surge el resentimiento. Y después la cólera.

Finalmente, para salvarse a sí misma (y la relación), esa otra persona especial empieza a recuperar su auténtico yo, actuando más de acuerdo con Quien Realmente Es. Y en ese momento es cuando dices que «realmente, ha cambiado».

Resulta muy romántico decir que, ahora que esa otra persona especial ha entrado en tu vida, te sientes completo. Pero el objetivo de la relación no es tener a otra persona que te complete, sino tener a otra persona con la que compartir tu completitud.

He aquí la paradoja de todas las relaciones humanas: no necesitáis a una determinada persona para experimentar plenamente Quiénes Sois, y... sin un otro, no sois nada.

Aquí radica a la vez el misterio y el prodigio, la frustración y la alegría de la experiencia humana.

Requiere un conocimiento profundo y una total voluntad vivir en esta paradoja de un modo que tenga sentido. Y observo que muy pocas personas lo hacen.

La mayoría de vosotros intentáis vuestras relaciones en los primeros años de madurez, con esperanza, plenos de energía sexual, el corazón abierto de par en par y el alma alegre e ilusionada.

En algún momento entre los cuarenta y los sesenta años (y para la mayoría, más pronto que tarde), renunciáis a vuestro más magnífico sueño, abandonáis vuestra más alta esperanza, y os conformáis con vuestras menores expectativas; o con nada en absoluto.

El problema es sumamente básico, sumamente sencillo; y, sin embargo, trágicamente mal interpretado: vuestro más magnífico sueño, vuestra más alta idea y vuestra más acariciada esperanza se había referido a vuestro amado otro, en lugar de a vuestro amado Yo. La prueba de vuestras relaciones se había referido al hecho de hasta qué punto el otro se ajustaba a vuestras ideas, y en qué medida considerabais que vosotros os ajustabais a las suyas. Sin embargo, la única prueba auténtica se refería al hecho de hasta qué punto vosotros os ajustabais a las vuestras.

Las relaciones son sagradas porque proporcionan la más grandiosa oportunidad en la vida -en realidad, la única oportunidad- de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de ti mismo. Las relaciones fracasan cuando las consideras la más grandiosa oportunidad de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de otro.

Si dejas que, en una relación con otra persona, cada uno se preocupe de Sí mismo: de lo que Uno mismo es, hace y tiene; de lo que Uno mismo quiere, pide, obtiene; de lo que Uno mismo busca, crea, experimenta... todas las relaciones servirán magníficamente a este propósito, y a quienes participen en ellas.

Deja que, en la relación con otra persona, cada uno se preocupe, no del otro, sino solo y únicamente de sí mismo.

Parece una enseñanza extraña, ya que os han dicho que en la forma más elevada de relación uno se preocupa únicamente del otro. Pero yo te digo esto: es el hecho de centrarte en el otro -de obsesionarte con el otro- lo que hace que las relaciones fracasen.

¿Qué es el otro? ¿Qué hace? ¿Qué tiene? ¿Qué dice, quiere o pide? ¿Qué piensa, espera o planea?

El Maestro entiende que no importa lo que el otro sea, haga, tenga, diga, quiera o pida. No importa lo que el otro piense, espere o planee. Sólo importa lo que tú hagas en relación con ello.

La persona que más ama es la persona que está más centrada en Sí misma.

Esa es una enseñanza radical...

No si la observas con atención. Si no te amas a ti mismo, no puedes amar a otro. Mucha gente comete el error de tratar de amarse a Sí mismo a través de amar a otro. Por supuesto, no se dan cuenta de que lo hacen. No se trata de un esfuerzo consciente, sino de algo que se da en la mente, a un nivel muy profundo, en lo que llamáis el subconsciente. Piensan: «Si puedo amar a otros, ellos me amarán a mi Entonces seré alguien digno de ser amado, y, por lo tanto, Yo me amaré a mí mismo».

El reverso de esto es que muchas personas se odian a si mismas porque piensan que no hay nadie que les quiera. Se trata de una enfermedad; es el verdadero «mal de amores», pues lo cierto es que sí hay otras personas que les quieren, pero no importa. No importa cuánta gente manifieste su amor hacia ellos; nunca es suficiente.

En primer lugar, no creen en ti. Piensan que tratas de manipularles, que tratas de sacar algo de ellos. (¿Cómo podrías quererles por lo que realmente son? No. Debe de haber un error. ¡Seguro que quieres algo! Entonces ¿qué es lo que quieres?)

Se cruzan de brazos, tratando de comprender cómo alguien puede realmente quererles. Así; no te creen, y emprenden una campaña para hacer que se lo demuestres. Tienes que demostrarles que les quieres. Y, para hacerlo, pueden pedirte que empieces a cambiar tu conducta.

En segundo lugar, si finalmente aceptan que pueden creer que les quieres, inmediatamente empiezan a preocuparse acerca de cuánto tiempo lograrán mantener tu amor. Así; con el fin de conservarlo, empiezan a cambiar su conducta.

De este modo, dos personas se pierden a si mismas -literalmente- en la relación. Inician la relación esperando encontrarse a sí mismas, y, en lugar de ello, se pierden a sí mismas.

Esta pérdida de Uno mismo en una relación es lo que provoca la mayor parte de la amargura en estas parejas.

Dos personas se unen para compartir su vida, esperando que el todo será más que la suma de las partes, y se encuentran con que es menos. Se sienten menos que cuando estaban solos. Menos capaces, menos hábiles, menos apasionantes, menos atractivos, menos alegres, menos contentos...

Y ello es así porque son menos. Han renunciado a la mayor parte de lo que son con el fin de tener -y conservar- la relación.

Las relaciones nunca han tenido por qué ser así: Pero así es como las han experimentado la mayoría de las personas que conoces.

¿Por qué? ¿Por qué?

Porque la gente ha perdido el contacto (si es que alguna vez lo tuvo) con el propósito de las relaciones.

Cuando has dejado de ver a los otros como almas sagradas en un viaje sagrado, no puedes ver el propósito, la razón, que se oculta tras toda relación.

El alma ha venido al cuerpo, y el cuerpo ha venido a la vida, con el propósito de evolucionar. Estáis en evolución; estáis en devenir. Y utilizáis vuestras relaciones con cualquier cosa para decidir aquello que queréis devenir.

Esa es la tarea que habéis venido a realizar aquí. Esa es la alegría de crearse a Sí mismo. O de conocerse a Sí mismo. O de llegar a ser, conscientemente, lo que uno quiere ser. Eso es lo que significa ser consciente de Uno mismo.

Habéis traído a vuestro Yo al mundo relativo para poder disponer de las herramientas con las que conocer y experimentar Quienes Realmente Sois. Y sois quienes os creáis en relación con todo lo demás.
Vuestras relaciones personales constituyen el elemento más importante en este proceso. Por lo tanto, vuestras relaciones personales son «tierra santa». Prácticamente no tienen nada que ver con el otro, pero, puesto que implican a otro, tienen todo que ver con el otro.
Esta es la divina dicotomía. Este es el círculo perfecto. Así; no constituye una enseñanza tan radical afirmar.. «Bienaventurados los que se centran en Sí mismos, porque ellos conocerán a Dios». Puede que no sea un mal objetivo en tu vida conocer la parte más elevada de Ti mismo, y permanecer centrado en ella.
Tu primera relación, pues, debe ser contigo mismo. Debes aprender primero a honrarte, cuidarte y amarte a Ti mismo.
Debes verte a Ti mismo como estimable para poder ver al otro como tal. Debes verte a Ti mismo como bienaventurado para poder ver al otro como tal. Debes verte primero a Ti mismo como santo para poder reconocer la santidad del otro.

Si colocas el carro delante del caballo -como muchas religiones te piden que hagas-, y reconoces al otro como santo antes de reconocerte a ti mismo como tal, un día te resentirás de ello. Si hay algo que ninguno de vosotros puede tolerar es que alguien sea más santo que uno. Sin embargo, vuestras religiones os enseñan a considerar a los otros más santos que vosotros. Y eso es lo que hacéis, aunque sólo durante algún tiempo: luego los crucificáis.

Habéis crucificado (de una manera u otra) a todos mis Maestros, no sólo a Uno. Y lo habéis hecho no porque fueran más santos que vosotros, sino porque creíais que lo eran.

Todos mis Maestros han traído el mismo mensaje. No «yo soy más santo que tú», sino «tú eres tan santo como yo».

Este es el mensaje que no habéis sido capaces de escuchar; esta es la verdad que no habéis sido capaces de aceptar. Y esta es la razón por la que nunca os enamoráis realmente, auténticamente, de otra persona. Porque nunca os habéis enamorado realmente, auténticamente, de Vosotros mismos.

Así, deja que te diga algo: céntrate ahora y siempre en Ti mismo. Preocúpate de observar lo que tú eres, haces y tienes en un momento dado, y no cómo les va a los demás.

No debes buscar tu salvación en la acción del otro, sino en tu re-acción.

Así lo haré; pero, de alguna manera, eso suena como si no debiéramos preocupamos de lo que los otros nos hacen en la relación con nosotros. Pueden hacer cualquier cosa, y, mientras conservemos nuestro equilibrio, nos mantengamos centrados en Nosotros mismos y todas esas cosas, nada nos afectará.

Pero lo que hacen los demás sí nos afecta. A veces, sus actos sí nos hacen daño. Y cuando el dolor aparece en las relaciones con otra persona es cuando yo no sé qué hacer. Está muy bien decir: «mantente al margen; haz que no te afecte en absoluto», pero eso resulta más fácil de decir que de hacer. A mí me hacen daño las palabras y las acciones de las personas con quienes tengo relaciones.

Llegará el día en que no te lo harán. Y será el día en que realices -y actualices- el auténtico significado de las relaciones con los demás; su auténtica razón.

Si reaccionas del modo en que lo haces, es porque has olvidado esto. Pero eso está bien. Forma parte del proceso de crecimiento; forma parte de la evolución. Es la Obra del Alma la que construyes en la relación con los demás; se trata de un grandioso conocimiento, de un grandioso recuerdo. Hasta que recuerdes eso -y recuerdes también cómo utilizar la relación como una herramienta en la creación de Ti mismo-, debes trabajar en el nivel en el que estás. El nivel del conocimiento, el nivel de la voluntad, el nivel de la remembranza.

Así; hay una serie de cosas que puedes hacer cuando reaccionas con dolor ante lo que la otra persona es, dice o hace. La primera es admitir con franqueza lo que sientes exactamente, tanto a ti mismo como a la otra persona. Muchos de vosotros tenéis miedo de hacer esto, pues pensáis que vais a «quedar mal». En alguna parte, en lo más profundo de vosotros, os dais cuenta de que probablemente es ridículo que «penséis así». Probablemente resulta mezquino; sois «mejores que eso». Pero no es culpa vuestra: seguís pensando así.

Sólo hay una cosa que puedes hacer al respecto. Debes honrar tus sentimientos, puesto que honrar tus sentimientos significa honrarte a Ti mismo. Y debes amar a tu prójimo como a ti mismo. ¿Cómo puedes aspirar a entender y honrar los sentimientos de otra persona si no puedes honrar los que albergas en tu interior?

La primera pregunta en cualquier proceso de interacción con otra persona es: ¿Quién Soy, y Quién Quiero Ser, en relación con ello?

A menudo no recordáis Quiénes Sois, y no sabéis Quiénes Queréis Ser, hasta que probáis algunos modos de ser. He aquí por qué resulta tan importante honrar vuestros sentimientos más auténticos.

Si vuestro primer sentimiento es negativo, el hecho de tener dicho sentimiento a menudo es suficiente para desecharlo. Es cuando estáis coléricos, estáis molestos, estáis disgustados, estáis furiosos, tenéis el sentimiento de querer «hacer daño», cuando podéis rechazar estos sentimientos primarios en tanto «no forman parte de Quienes Queréis Ser».

El Maestro es aquel que ha vivido las suficientes de tales experiencias como para saber por adelantado cuál es su elección definitiva. No necesita «probar» nada. Ya ha llevado antes esa ropa, y sabe que no le sienta bien; no es «la suya». Y, puesto que la vida de un Maestro está dedicada a la realización constante del Yo tal como uno mismo sabe que es, nunca albergará esos sentimientos «que no le sientan bien».

He aquí por qué los Maestros se muestran imperturbables frente a lo que los demás llamarían calamidades. Un Maestro bendice la calamidad, pues sabe que a partir de la semilla del desastre (y de toda experiencia) crece el Yo. Y el segundo objetivo de la vida de un Maestro es crecer siempre, ya que, una vez se ha realizado plenamente a Sí mismo, no tiene otra cosa que hacer excepto ser mas que eso.

Es en esta etapa cuando uno pasa de la obra del alma a la obra de Dios, pues eso es lo que me corresponde a Mí.

Supondré, a efectos de nuestro análisis, que de momento estás en la obra del alma. Estás todavía tratando de realizar (de hacer «real») Quien Realmente Eres. La vida (Yo) te dará abundantes oportunidades para crearlo (recuerda que la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación).

Puedes crear a Quien Realmente Eres una y otra vez. En realidad, lo estás haciendo; cada día. Sin embargo, actualmente no siempre responderás de la misma manera. Frente a una experiencia externa idéntica, puede que un día decidas ser paciente, amable y cariñoso en relación a ella; y otro día puede que decidas enfadarte, ser desagradable y estar triste.

El Maestro es aquel que siempre responde de la misma manera; y esa manera es siempre la opción mas elevada.

En esto, el Maestro es inmediatamente previsible; por el contrario, el discípulo es totalmente imprevisible. Se puede afirmar si alguien se halla en camino de ser Maestro simplemente observando con qué grado de previsibilidad escoge la opción más elevada en respuesta o como reacción a una determinada situación.

Por supuesto, esto plantea una pregunta: ¿cuál es la opción más elevada?

Se trata de una pregunta sobre la que han girado las filosofías y las teologías del hombre desde el principio de los tiempos. Si la pregunta te interesa realmente, es que estás ya en camino de ser Maestro, ya que lo cierto es que a la mayoría de las personas les interesa otra pregunta totalmente distinta. No cuál es la opción más elevada, sino cuál es la opción más beneficiosa; o bien cómo puedo reducir mis pérdidas al mínimo.

Cuando se vive la vida desde el punto de vista del control de las pérdidas y la optimización de los beneficios, se pierde el auténtico beneficio de la vida. Se pierde la oportunidad. Se pierde la posibilidad. Y ello porque una vida vivida de ese modo es una vida vivida con temor; y esa vida afirma una mentira sobre vosotros.

Puesto que no sois temor, sois amor. El amor que no necesita protección no puede perderse. Pero nunca lo sabréis por propia experiencia si seguís respondiendo a la segunda pregunta, y no a la primera; ya que sólo una persona que piensa que hay algo que ganar o que perder responde a la segunda pregunta; y sólo una persona que contempla la vida de un modo distinto, que se ve a Sí misma como un ser superior, que entiende que lo importante no es ganar o perder, sino únicamente amar o dejar de amar, sólo esa persona responde a la primera.

Quien responde a la primera pregunta afirma: «yo soy mi cuerpo»; quien responde a la segunda, «yo soy mi alma».

Quién tenga oídos para oír, que oiga; pues te aseguro que, en el momento crítico de toda relación humana, solo hay una pregunta:

¿QUÉ HARÍA EL AMOR?

Ninguna otra pregunta es importante; ninguna otra pregunta es significativa; ninguna otra pregunta tiene la menor importancia para vuestra alma.

Topamos aquí con un punto de muy delicada interpretación, ya que este principio de la acción basada en el amor ha sido muy mal interpretado, y esta mala interpretación ha dado origen a resentimientos y enfados, lo cual, a su vez, ha hecho que muchos se apartaran del camino.

Durante siglos, os han enseñado que la acción basada en el amor se deriva de la decisión de ser, hacer y tener cualquier cosa que produzca el mayor bien a otro.

Pero deja que te diga algo: la opción más elevada es la que te produce el mayor bien a ti mismo.

Al igual que toda verdad espiritual profunda, esta afirmación se presta inmediatamente a una mala interpretación. El misterio se aclara un poco en el momento en que uno decide cuál es el mayor «bien» que puede hacerse a sí mismo. Y cuando se ha tomado la opción absolutamente más elevada, el misterio desaparece, el círculo se completa, y el mayor bien para uno mismo se convierte en el mayor bien para el otro.

Puede que se necesiten varias vidas para entender esto, e incluso varias más para ponerlo en práctica, ya que esta verdad gira en torno a otra aún mayor: lo que te haces a ti mismo, se lo haces al otro; lo que le haces al otro, te lo haces a Ti mismo.

Y ello, porque tú y el otro sois uno.

Y ello, porque...... no hay nada más que tú.

Todos los Maestros que han transitado por vuestro planeta lo han enseñado («En verdad, en verdad, os digo que lo que hacéis a uno de mis hermanos más pequeños, me lo hacéis a Mí»). Sin embargo, para la mayoría de las personas se ha quedado simplemente en una gran verdad esotérica con escasa aplicación práctica. En realidad se trata de la verdad «esotérica» con mayor aplicación práctica de todos los tiempos.

En las relaciones con los demás es importante recordar esta verdad; sin ella, dichas relaciones resultarán más difíciles.

Volvamos a las aplicaciones prácticas de este saber, y dejemos, por el momento, su aspecto puramente espiritual y esotérico.

Muy a menudo, con la anterior interpretación, la gente -con buena intención y, en muchos casos, auténtico sentimiento religioso- hacia lo que consideraba que sería lo mejor para la otra persona. Lamentablemente, todo esto hacia que en muchos casos (en la mayoría de los casos) se continuara abusando del otro; que continuaran los malos tratos y las disfunciones en las relaciones.

Finalmente, la persona que trataba de «hacer lo correcto» para con el otro -perdonar en seguida, mostrar compasión, hacer continuamente la vista gorda ante determinados problemas y comportamientos- se convertía en una persona resentida, colérica y desconfiada, incluso ante Dios, pues ¿cómo puede un Dios justo pedir ese sufrimiento, esa tristeza y ese sacrificio interminables, aunque sea en nombre del amor?


La respuesta es que Dios no pide eso. Dios pide únicamente que te incluyas a ti mismo entre aquellos a quienes amas.

Pero Dios aún va más lejos. Dios propone –y aconseja- que te incluyas el primero.

Y lo hago con plena conciencia de que algunos de vosotros llamarán a esto blasfemia, y, en consecuencia, no lo considerarán Mi palabra, y que otros harán algo que quizás sea peor: aceptar que es Mi palabra, y mal interpretarla o distorsionarla para sus propios fines, para justificar actos impíos.

Te lo aseguro: ponerte a ti mismo en primer lugar, en su más elevado sentido, nunca lleva a realizar un acto impío.

Por lo tanto, si te has sorprendido a ti mismo cometiendo un acto impío como resultado de haber hecho lo que es mejor para ti, la confusión radica no en haberte puesto a ti mismo en primer lugar, sino en no haber entendido bien qué es lo mejor para ti.

Por supuesto, determinar qué es lo mejor para ti requerirá que determines también qué es lo que pretendes hacer. Se trata de un paso importante, que mucha gente ignora. ¿Cuál es tu «plan»? ¿Cuál es tu propósito en la vida? Sin responder previamente a esta pregunta, la cuestión de qué es lo «mejor» para ti en unas circunstancias dadas seguirá siendo un misterio.

Desde un punto de vista práctico -prescindiendo de nuevo de lo esotérico-, si buscas qué es lo mejor para ti en aquellas situaciones en las que eres maltratado, como mínimo lograrás que cese el mal trato. Y eso será bueno para ti y para la persona que te maltrata, ya que también la persona que maltrata es maltratada en tanto se le permite continuar con su mal trato.

Ello no favorece, sino que perjudica, a la persona que maltrata; ya que, si ve que se acepta su mal trato, ¿qué habrá aprendido? Pero si ve que su mal trato deja de ser aceptado ¿no se le habrá permitido descubrir algo?

Por lo tanto, tratar a los demás con amor no significa necesariamente permitirles que hagan lo que quieran.

Los padres lo aprenden muy pronto con respecto a sus hijos. Pero los adultos no lo aprenden con la misma rapidez con respecto a los otros adultos. Ni las naciones con respecto a las otras naciones.

No se debe permitir que proliferen los déspotas, sino que hay que poner fin a su despotismo. El amor hacia Uno mismo, y el amor hacia el déspota lo exigen así.

Esta es la respuesta a tu pregunta.. «Si el amor es todo lo que hay, ¿cómo podría el hombre justificar nunca la guerra?».

A veces el hombre debe ir a la guerra para realizar la más grandiosa afirmación de quién es realmente: aquel que abomina de la guerra.

Algunas veces debes renunciar a Quien Realmente Eres con el fin de ser Quien Realmente Eres.

Hay Maestros que lo han enseñado así, no puedes tenerlo todo hasta que no estás dispuesto a renunciar a todo.

De este modo, para poder «tenerte» a ti mismo como un hombre de paz, puede que tengas que renunciar a la idea de ti mismo como un hombre que nunca va a la guerra. La Historia ha requerido de los hombres decisiones de este tipo.

Lo mismo vale para la mayoría de los individuos y la mayoría de las relaciones personales. Más de una vez, la vida puede requerir que demuestres Quien Eres manifestando un aspecto de Quien No Eres.

Esto no resulta tan difícil de entender si has vivido unos cuantos años; pero para la juventud idealista puede parecer el colmo de la contradicción. En un examen más maduro se aproxima más a la dicotomía divina.

Ello no significa, en el contexto de las relaciones humanas, que si te hacen daño tú tengas que hacer daño «a cambio» (ni tampoco en el contexto de las relaciones entre naciones). Significa sencillamente que permitir al otro que continuamente te haga daño puede que no sea el mejor acto de amor por tu parte; ni hacia Ti mismo ni hacia el otro.

Esto debería acabar con determinadas teorías pacifistas según las cuales el amor más elevado impide cualquier respuesta enérgica a lo que uno considera malo.

Una vez más, el discurso adquiere un cariz esotérico, puesto que ningún análisis serio de tal afirmación puede ignorar la palabra «malo», y los juicios de valor que invita a formular. En realidad, no hay nada malo; únicamente fenómenos y experiencias objetivos. Sin embargo, vuestro propio objetivo en la vida requiere que seleccionéis, de entre la creciente serie de interminables fenómenos, unos cuantos dispersos a los que llamáis malos; ya que, si no lo hicierais, no podríais llamaros a vosotros mismos buenos, ni a ninguna otra cosa, y -por lo tanto- no podríais conoceros, o crearos, a Vosotros mismos.

Por eso a lo que llamáis malo os definís a vosotros mismos; y por eso a lo que llamáis bueno.

El mayor mal consistiría, pues, en no declarar malo nada en absoluto.

En esta vida, existís en el mundo de lo relativo, donde una cosa puede existir únicamente en relación con otra. Esta es al mismo tiempo la función y el objetivo de la relación: proporcionar un ámbito de experiencia en el que podáis encontraros a vosotros mismos, definiros a vosotros mismos y -si lo decidís- recrear constantemente Quienes Sois.

Decidir ser como Dios no significa que decidas ser un mártir. Y desde luego no significa que decidas ser una víctima.

Una de las maneras de llegar a ser un Maestro -una vez eliminada toda posibilidad de dolor, perjuicio o daño- podría consistir muy bien reconocer el dolor, el perjuicio o el daño como parte de tu experiencia, y decidir Quien Eres en relación con ello.

Sí; es cierto que lo que los demás piensen, digan o hagan a veces te hará daño; hasta que deje de hacértelo. Con ello conseguirás más rápidamente una total honradez, si estás dispuesto a afirmar, reconocer y declarar exactamente lo que piensas acerca de cualquier cosa. Di tu verdad, con amabilidad pero completa. Vive tu verdad, gentilmente pero de modo pleno y consecuente. Cambia tu verdad, con facilidad y con rapidez, cuando tu experiencia te aporte una nueva luz.

Nadie en su sano juicio -y Dios menos que nadie- te diría, cuando experimentas dolor en una relación: «aléjate de ella, haz que no signifique nada». Si estás experimentando dolor, es demasiado tarde para hacer que no signifique nada. Tu tarea en este momento consiste en decidir qué significa, y manifestarlo; puesto que, al hacerlo así; eliges y te haces Aquel que Pretendes Ser.

Así, no tengo que ser una sufrida esposa o un despreciado marido, o la víctima de mis relaciones, para que éstas sean santas, o para hacerme grato a los ojos de Dios...

¡Santo cielo! ¡Pues claro que no!

Y no tengo que aguantar agresiones a mi dignidad, asaltos a mi orgullo, perjuicios a mi psique ni heridas a mi corazón para poder decir que «doy lo mejor de mí» en una relación, o que «cumplí con mi deber» o «con mi obligación» a los ojos de Dios y de los hombres...

Ni por un momento.

Entonces, te ruego que me digas: ¿qué promesas debo hacer en una relación?, ¿qué acuerdos debo cumplir? ¿Qué obligaciones comporta una relación? ¿Qué pautas debo buscar?

La respuesta a esto es la respuesta que no puedes oír, puesto que te deja sin ninguna pauta y vuelve nulo y sin efecto cualquier acuerdo en el momento mismo de tomarlo. La respuesta es: no tienes ninguna obligación. Ni respecto a las relaciones, ni respecto a nada en la vida.

¿Ninguna obligación?

Ninguna obligación. Ni tampoco ninguna restricción o limitación, ninguna pauta ni ninguna regla. Ni estás obligado por ninguna circunstancia ni situación, ni por ningún código de leyes. Ni eres merecedor de castigo por ninguna ofensa, ni eres capaz de cometerla, puesto que no hay nada «ofensivo» a los ojos de Dios.

Ya he oído eso antes, esa especie de religión de «no hay ninguna regla». Eso es la anarquía espiritual.

No veo cómo podría funcionar.

No hay ningún camino que no pueda funcionar si estás dedicado a la tarea de crear tu Yo. Si, por el contrario, te imaginas que estás dedicado a la tarea de tratar de ser lo que algún otro quiere que seas, la ausencia de reglas o pautas pondrá ciertamente las cosas más difíciles.

Pero la mente pensante se ve obligada a preguntar: «Si Dios quiere que Yo sea de una determinada manera, ¿por qué no me creó desde el primer momento de esa manera? ¿Por qué esta lucha por mi parte para «superar» quien soy con el fin de convertirme en lo que Dios quiere que sea? Esto es lo que exige saber la mente meticulosa; y con razón, pues se trata de una pregunta oportuna.

Los teóricos de la religión os harían creer que Yo os he creado como alguien que es menos que Quien Yo Soy para que podáis tener la oportunidad de llegar a Ser como Quien Yo Soy, superando todas las desventajas, y -añadiría Yo- superando todas las tendencias naturales que se supone que os he dado.

Entre estas supuestas tendencias naturales está la tendencia al pecado. Se os ha enseñado que habéis nacido en pecado, que moriréis en pecado, y que el pecado es vuestra naturaleza.

Incluso una de vuestras religiones enseña que no podéis hacer nada al respecto. Vuestras acciones resultan irrelevantes y sin sentido. Es una arrogancia pensar que, debido a alguna acción vuestra, podéis «ir al cielo». Sólo hay un modo de alcanzar el cielo (la salvación), y no es a través de vuestra iniciativa, sino por la gracia concedida por Dios a través de la aceptación de Su Hijo como intermediario suyo.

Una vez hecho esto, estáis «salvados». Y mientras no se haga, nada de lo que podáis hacer -ni la vida que viváis, ni las decisiones que toméis, ni ninguna tentativa de vuestra voluntad esforzándose por mejorar o por ser honestos- tiene ningún efecto ni ejerce ninguna influencia. Sois incapaces de haceros honestos, puesto que sois intrínsecamente deshonestos. Fuisteis creados así.

¿Por qué? Sólo Dios lo sabe. Quizás cometió un error. Quizás no le salió bien. Es posible que quisiera poder rehacerlo todo de nuevo. Pero ahí está. Qué le vamos a hacer...

Te estás burlando de mí...


No. Vosotros os burláis de Mí. Decís que Yo, Dios, creé seres intrínsecamente imperfectos, y luego les pedí que fueran perfectos bajo la amenaza de condenarles.

Decís también que, en algún momento tras varios miles de años de experiencia del mundo, Me aplaqué y decís que a partir de entonces ya no teníais necesariamente que ser buenos, sino que simplemente habíais de sentiros malos cuando no estabais siendo buenos, y aceptar como vuestro salvador al Único Ser que siempre podía ser perfecto, satisfaciendo de este modo Mi hambre de perfección. Decís que Mi Hijo -al que llamáis el Único Perfecto- os ha salvado de vuestra propia imperfección, la imperfección que Yo os di.

En otras palabras, el Hijo de Dios os ha salvado de lo que hizo su Padre.

Así es como vosotros -muchos de vosotros- decís que Yo lo he establecido.

Entonces, ¿Quién se burla de quién?

Es la segunda vez en este libro que parece que lances un ataque frontal al fundamentalismo cristiano. Estoy sorprendido.

Tú has elegido la palabra «ataque». Yo simplemente he abordado la cuestión. Y la cuestión, por cierto, no es el «fundamentalismo cristiano», como tu dices. Es la naturaleza de Dios, y de la relación de Dios con el hombre.


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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Dom Nov 13, 2011 9:14 pm

La cuestión ha surgido porque estábamos tratando del asunto de las obligaciones; en las relaciones y en la propia vida.

No puedes creer en una relación libre de obligaciones si no aceptas quién y qué eres realmente. A una vida de completa libertad tú la llamas «anarquía espiritual». Yo la llamo la gran promesa de Dios.

Sólo en el contexto de esta promesa puede completarse el magnífico plan de Dios.

No tienes ninguna obligación en tus relaciones. Tienes únicamente oportunidades.

Las oportunidades, no las obligaciones, constituyen la piedra angular de la religión, las bases de toda espiritualidad. Si lo ves al revés, entonces no lo entiendes.

La relación -vuestras relaciones con todas las cosas- se creó como una herramienta perfecta para el trabajo del alma. He ahí por qué todas las relaciones humanas son «tierra santa». He ahí por qué toda relación personal es sagrada.

En esto muchas iglesias tienen razón. El matrimonio es un sacramento. Pero no debido a sus obligaciones sagradas, sino más bien porque constituye una oportunidad inigualable.

En el contexto de las relaciones no hagas nada porque lo percibas como una obligación. Hagas lo que hagas, hazlo con la percepción de la gloriosa oportunidad que las relaciones te proporcionan para decidir, y ser, Quien Realmente Eres.

Escucho esto y, sin embargo, una y otra vez en mis relaciones me he dado por vencido cuando las cosas se han puesto difíciles. El resultado es que he tenido un rosario de relaciones, mientras que cuando era un chiquillo pensaba que tendría sólo una. Parece que no sepa qué es mantener una relación. ¿Crees que alguna vez aprenderé? ¿Qué he de hacer para que eso suceda?

Haces que parezca que mantener una relación significa que ésta ha sido un éxito. Procura no confundir la duración con el trabajo bien hecho. Recuerda que tu tarea en este planeta no consiste en ver cuánto tiempo puedes mantener una relación, sino en decidir, y experimentar, Quién Eres Realmente.

Esto no es un argumento en favor de las relaciones de corta duración; pero tampoco hay necesidad de que sean de larga duración.

Sin embargo aunque no hay tal necesidad se pueden decir muchas cosas de ellas: las relaciones de larga duración proporcionan notables oportunidades para el crecimiento mutuo, la expresión mutua y la mutua satisfacción; y ahí radica su propia recompensa.

¡Lo sé, lo sé! Quiero decir, que siempre lo he sospechado. Entonces, ¿cómo puedo conseguirlo?

En primer lugar, debes estar seguro de que inicias la relación por los motivos correctos. (Utilizo la palabra «correctos» como un término relativo; serían «correctos» en relación al objetivo -más amplio- que tengas en tu vida.)

Como ya he señalado antes, la mayoría de la gente inicia las relaciones por los motivos «equivocados»: poner fin a su soledad, llenar un vacío, conseguir amor o tener alguien a quien amar; y estos son los mejores motivos. Otros lo hacen para tranquilizar su ego, acabar con sus depresiones, mejorar su vida sexual, recuperarse de una relación anterior, o -lo creas o no- para aliviar su aburrimiento.

Ninguno de estos motivos funcionará, y a menos que con el tiempo tenga lugar algún cambio dramático, la relación no saldrá bien.

Yo no he iniciado mis relaciones por ninguno de esos motivos.

Permíteme dudarlo. No creo que sepas por qué has iniciado tus relaciones. No creo que pensaras en ello. No creo que iniciaras tus relaciones con un propósito consciente. Creo que las iniciaste porque te «enamoraste».

Eso es exacto.

Y no creo que te pararas a examinar por qué estabas «enamorado». ¿A qué respondías? ¿Qué necesidad, o conjunto de necesidades, satisfacías?

Para la mayoría de la gente, el amor responde a la satisfacción de una necesidad.

Cada uno sabe lo que necesita. Tú necesitas una cosa; el otro necesita otra. Y cada uno ve en el otro una posibilidad de satisfacer esa necesidad. De modo que se establece un intercambio táctico. Yo te doy lo que tengo si tú me das lo que tienes.

Se trata de una transacción. Pero no dicen la verdad al respecto. No decís: «¡Cuánto intercambio contigo!», sino: «¡Cuánto te quiero!», y luego viene el desengaño.

Ya habías señalado eso antes.

Sí; y tú has hecho eso antes; y no una, sino varias veces.

A veces parece que este libro se mueva en círculo, tocando los mismos puntos una y otra vez.
En cierto modo, como la vida misma.


¡Touché!

El método aquí es que tú formulas unas preguntas, y Yo simplemente las contesto. Si formulas la misma pregunta de tres modos diferentes, me veo obligado a seguir respondiendo a ella.

Quizás es que tengo la esperanza de que salgas con una respuesta distinta. Creo que exageras cuando te pregunto acerca de las relaciones. ¿Qué tiene de malo enamorarse perdidamente sin haber pensado en ello?

Nada. Enamórate de tantas personas como quieras, si ese es tu deseo. Pero si vas a establecer con ellas una relación para toda la vida, tal vez quieras pensar un poco en eso.

Por otra parte, si disfrutas pasando de unas relaciones a otras -o, lo que es peor, manteniéndolas porque crees que «tienes que hacerlo» y, por tanto, viviendo una vida de callada desesperación-, si disfrutas repitiendo estas pautas de tu pasado, sigue haciendo lo que has hecho hasta ahora.

¡De acuerdo, de acuerdo! Mensaje recibido. Chico, eres implacable, ¿sabes?

Ese es el problema de la verdad. La verdad es implacable. No te dejará tranquilo. Se acercará sigilosamente a ti en cualquier parte, mostrándote lo que realmente es. Puede llegar a ser fastidiosa.

De acuerdo. Entonces, quiero encontrar las herramientas para lograr una relación duradera; y dices que iniciar la relación con un objetivo consciente es una de ellas.

Sí. Debes estar seguro de que tú y tu pareja estáis de acuerdo en el objetivo.

Si ambos estáis de acuerdo a un nivel consciente de que el objetivo de vuestra relación consiste en crear una oportunidad, no una obligación; una oportunidad de crecimiento, de auto-expresión plena, de elevar vuestras vidas a su mas alto potencial, de subsanar cualquier falso pensamiento o idea que hayáis tenido de vosotros mismos, y de la unión final con Dios a través de la comunión de vuestras dos almas; si asumes este compromiso, en lugar de los compromisos que has asumido hasta ahora, la relación se habrá iniciado con un buen pié, habrá tenido un muy buen principio.

Sin embargo eso no garantiza el éxito.

Si quieres garantías en la vida, entonces no quieres la vida. Quieres ensayar un guión que ya ha sido escrito.

Por su propia naturaleza, la vida no puede tener garantías; de ser así todo su propósito se vería frustrado.

Está bien, de acuerdo. Supongamos que he iniciado mi relación con este «muy buen principio». ¿Cómo puede mantenerla?

Sabiendo y entendiendo que vendrán pruebas y momentos difíciles. No trates de evitarlos. Dales la bienvenida. Agradécelos. Considéralos como unos magníficos dones de Dios; oportunidades gloriosas de hacer lo que has venido a hacer en la relación, y en la vida.

En esos momentos, esfuérzate en no ver a tu pareja como el enemigo, como la oposición.

En realidad, procura no ver a nadie, ni a nada, como el enemigo, o como el problema. Cultiva la técnica de contemplar todos los problemas como oportunidades; oportunidades de...

... lo sé, lo sé: «de ser, y decidir, Quien Realmente Eres».

¡Exacto! ¡Veo que lo vas entendiendo!

Sin embargo, todo eso me sugiere una vida bastante aburrida.

Entonces es que tienes la mira muy baja. Ensancha tu horizonte. Aumenta la profundidad de tu visión.

Trata de ver más en ti de lo que crees que se puede ver. Trata también de ver más en tu pareja.

Nunca perjudicará en nada a tus relaciones -ni a nadie- el hecho de que veas en los otros más de lo que ellos te muestran, puesto que hay más. Mucho más. Es únicamente su miedo lo que le impide mostrártelo. Si los demás notan que tú ves más en ellos, no temerán mostrarte lo que tú, evidentemente, ya veías.

Las personas tienden a cumplir las expectativas que los demás tenemos acerca de ellas.

Algo parecido. No me gusta usar aquí la palabra «expectativas». Las expectativas arruinan la relación.

Digamos que las personas tienden a ver en sí mismas lo que los demás vemos en ellas. Cuanto más grandiosa sea nuestra visión, más grandiosa será su voluntad de manifestar la parte de ellos que nosotros les hemos mostrado.

¿No es así como funcionan todas las relaciones auténticamente dichosas? ¿No forma esto parte del proceso de curación, el proceso por el cual permitimos a las personas «desprenderse» de cualquier falso pensamiento que hayan tenido acerca de si mismas?

¿No es esto acaso lo que Yo estoy haciendo aquí; en este libro, contigo?

Sí.

Pues esa es la obra de Dios. La obra del alma consiste en darse cuenta de quién es ella misma. La obra de Dios consiste en que todos los demás se den cuenta de quiénes son.

Y lo hacemos en la medida en que vemos a los otros como Quienes Son, en la medida en que les recordamos Quiénes Son.

Podéis hacerlo de dos maneras: recordándoles Quiénes Son (lo que resulta muy difícil, puesto que no os creerán), y recordando Quiénes Sois Vosotros (mucho más fácil, puesto que no necesitáis que ellos os crean; basta que lo creáis vosotros); al manifestar esto último constantemente, al final recordáis a los demás Quiénes Son, pues se ven a sí mismos en vosotros.

Muchos Maestros han sido enviados a la Tierra para manifestar la Verdad Eterna. Otros, como Juan el Bautista, han venido en calidad de mensajeros, describiendo la Verdad con vivos colores, hablando de Dios con inconfundible claridad.

Estos mensajeros tan especiales han sido dotados de extraordinaria perspicacia y de un poder muy especial para ver y acoger la Verdad Eterna, además de la capacidad de comunicar conceptos complejos de manera que las masas puedan entenderlos.

Tú eres uno de estos mensajeros.

¿Yo?

Sí ¿Lo crees?

¡Es algo tan difícil de aceptar! Quiero decir, que todos queremos ser especiales...

... todos sois especiales...

... y aquí interviene el ego -al menos a mí me sucede-, y trata de hacernos sentir de algún modo «elegidos» para una tarea extraordinaria. Constantemente tengo que luchar contra este ego, y tratar de depurar una y otra vez cada uno de mis pensamientos, palabras y obras, procurando mantener con ello mi crecimiento personal. De modo que resulta muy difícil oír lo que dices, puesto que soy consciente de que ello afecta a mi ego, y he pasado toda mi vida luchando contra él.

Sé que lo has hecho.

Y a veces con no demasiado éxito.

Lamento tener que estar de acuerdo en eso.

Sin embargo, siempre que has acudido a Dios, has dejado a tu ego de lado. Más de una noche has rogado y suplicado claridad e implorado inspiración al cielo, y no para poder enriquecerte o verte colmado de honores, sino desde la profunda pureza de la simple ansia de conocimiento.

Sí.

Y Me has prometido, una y otra vez, que te obligarías a ti mismo a conocer, que pasarías el resto de tu vida -todos los momentos de lucidez- compartiendo la Verdad Eterna con los demás... no por la necesidad de gloria, sino debido al profundo deseo de tu corazón de poner fin al dolor y al sufrimiento de los demás; de llevarles el júbilo y la alegría, de ayudarles y sanarles; de despertar de nuevo en ellos el sentimiento de unión con Dios que tu siempre has experimentado.

Sí, es cierto.

De modo que te he elegido para que seas Mi mensajero. A ti, y a muchos otros. Por ahora, en el futuro más inmediato, el mundo requerirá muchas trompetas para que la llamada suene con potencia. El mundo necesitará muchas voces para declarar la palabra de la verdad y la reconciliación a tantos millones. El mundo necesitará muchos corazones unidos en la obra del alma y preparados para realizar la obra de Dios.

¿Puedes afirmar honradamente que no eres consciente de ello?

No.

¿Puedes negar honradamente que es por eso por lo que has venido?

No.

¿Estás dispuesto, pues, a decidir y declarar por medio de este libro tu propia Verdad Eterna, y a anunciar con claridad la gloria de la Mía?

¿Debo incluir estos últimos cambios en el libro?

No debes hacer nada. Recuerda que en nuestras relaciones no tienes ninguna obligación.

Sólo oportunidades. ¿Acaso no es esta la oportunidad que habías estado esperando toda tu vida? ¿Acaso no te has consagrado a esta misión -y a la preparación necesaria para realizarla- desde los primeros momentos de tu juventud?

Sí.

Entonces, no hagas lo que estés obligado a hacer, sino lo que tengas oportunidad de hacer.

En cuanto a poner todo esto en nuestro libro, ¿por qué no ibas a hacerlo? ¿Crees acaso que quiero que seas un mensajero en secreto?

No, supongo que no.

Se necesita mucho valor para declararse uno mismo un hombre de Dios. ¿Entiendes que el mundo te aceptará más fácilmente como cualquier otra cosa antes que como un hombre de Dios, un auténtico mensajero? Cada uno de mis mensajeros ha sido humillado. Lejos de alcanzar la gloria, no han alcanzado sino la congoja en su corazón.

¿Estáis dispuesto? ¿Aceptará tu corazón la congoja de proclamar la verdad sobre Mi? ¿Estás dispuesto a aguantar la burla de los demás seres humanos? ¿Estás preparado para renunciar a la gloria en la Tierra a cambio de la plena realización de la mayor gloria del alma?

De repente, Dios, haces que todo esto parezca bastante difícil.

¿Quieres que lo tomemos a broma?

Bueno, podríamos quitarle un poco de hierro.

¡Eh, que Yo soy partidario de quitar hierro a las cosas! ¿Por qué no terminamos este capítulo con un chiste?

¡Buena idea! ¿Sabes alguno?

No; pero tú sí. Explica aquel de la niña que está dibujando un retrato...

¡Ah, sí, ese! De acuerdo. Allá va: una madre entra un día en la cocina; y encuentra a su hija pequeña sentada a la mesa, rodeada de lápices de colores, profundamente concentrada en un retrato que está dibujando. «Hija, ¿qué estás dibujando con tanto interés?», pregunta la madre. «Es un retrato de Dios, mamá», responde la niña con ojos brillantes. «¡Oh, cariño, qué encantador! -dice la madre, tratando de ser útil-; pero, ¿sabes?, nadie sabe realmente cómo es Dios.»
«Bueno -protesta la pequeña-, ¡pero déjame terminarlo... !»


Es un bonito chiste. ¿Sabes qué es lo más bonito? ¡Que la niña no tenía duda de que sabía exactamente cómo dibujarme!

Cierto.

Ahora te explicaré Yo a ti una historia, y con ella podremos dar por terminado este capítulo.

De acuerdo.

Había una vez un hombre que un buen día se dio cuenta de que estaba dedicando una serie de horas cada semana a escribir un libro. Día tras día, corría a coger su lápiz y su cuaderno -a veces en mitad de la noche- para plasmar cada nueva inspiración. Finalmente, alguien le preguntó qué tenía entre manos.

«¡Oh, bueno! -respondió-, estoy poniendo por escrito una larga conversación que estoy manteniendo con Dios.»

«¡Qué encantador! -le respondió su amigo, con indulgencia-; pero, ¿sabes?, nadie sabe realmente con certeza lo que diría Dios.»

«Bueno -sonrió el hombre- ¡pero déjame terminarlo...»

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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Miér Nov 16, 2011 12:39 pm

Puedes pensar que todo este asunto de «ser Quien Realmente Eres» es fácil, pero es el mayor reto con el que te enfrentarás en toda tu vida. En realidad, puede que nunca lo consigas. Muy poca gente lo logra. Y no en una sola vida; ni en muchas.

Entonces, ¿para qué intentarlo? ¿Para qué complicarse la vida? ¿Qué falta hace? ¿Por qué no vivir sencillamente la vida como si fuera lo que, en cualquier caso, aparentemente es: un simple ejercicio sin sentido que no conduce a ningún lugar en particular; un juego que no puedes perder juegues como juegues; un proceso que, al final, lleva al mismo resultado para todo el mundo? Dices que no hay infierno, que no hay castigo, que no hay modo de perder; entonces, ¿para qué demonios esforzarse en ganar? ¿Qué incentivo hay, puesto que resulta tan difícil ir adonde dices que tratamos de ir? ¿Por qué no tomarnos tranquilamente nuestro tiempo y descansar de todo eso de la esencia de Dios y de «ser Quien Realmente Eres»?

¿Vaya! Estamos frustrados, ¿no?...

Bueno. Estoy cansado de intentarlo, intentarlo e intentarlo, sólo para que ahora vengas y me digas qué difícil va a ser todo, y que, en cualquier caso, sólo uno entre un millón lo consigue.

Sí sé que lo estás. Déjame ver si puedo ayudarte. En primer lugar, me gustaría señalar que ya te has tomado «tranquilamente tu tiempo» respecto a este asunto. ¿Crees que este es tu primer intento?

No tengo ni idea.

¿No te parece como si ya hubieras estado aquí antes?

De vez en cuando.

Bueno, pues has estado. Muchas veces.

¿Cuántas?

Muchas.

¿Se supone que eso va a estimularme?

Se supone que va a inspirarte.

¿Cómo?

En primer lugar, hace que alejes de ti la preocupación. Aporta el elemento de «no poder fracasar» del que antes hablabas. Te asegura que el propósito es que no fracases; que tendrás tantas oportunidades como quieras y necesites. Puedes volver una vez, y otra, y otra. Si das el siguiente paso, si evolucionas al siguiente nivel será porque quieres, no porque tengas que hacerlo.

¡No tienes que hacer nada! Si disfrutas de la vida a este nivel si sientes que para ti es el nivel mayor, ¡puedes tener esta experiencia una vez y otra vez.! ¡En realidad, la has tenido una y otra vez, precisamente por esta razón! Tú amas el drama. Amas el dolor. Amas el «no saber», el misterio, el suspenso. ¡Amas todo eso! ¡Y por ello es por lo que estás aquí!

¿Te burlas de mí?

¿Me burlaría de ti en un asunto como este?

No lo sé. No sé de qué se burla Dios.

No de esto. Esto es algo demasiado cercano a la Verdad; demasiado cercano al Conocimiento Ultimo. Nunca me burlo de «cómo es». Demasiadas personas han elucubrado acerca de ello. Yo no estoy aquí para provocarte más confusión, sino para ayudarte a tener las cosas más claras.

¡Y tan claras! ¿Me estás diciendo que estoy aquí porque quiero estar?

Por supuesto.

¿Porque he decidido estar?


¿Y he tomado esta opción muchas veces?

Muchas.

¿Cuántas?

Volvemos al asunto. ¿Quieres un cálculo exacto?

Dame sólo una cantidad aproximada. ¿Hablamos de puñados o de docenas?

De centenares.

¿Centenares? ¿He vivido centenares de vidas?

Sí.

¿Y esto es todo lo que conseguido?

En realidad, has avanzado bastante.

¿Ah, sí?

Totalmente. ¡Vaya! En realidad, en vidas anteriores has matado a gente.

¿Y qué tiene eso de malo? Tú mismo has dicho que a veces la guerra es necesaria para acabar con el mal.

Vamos a tener que aclarar esta afirmación, pues veo que puede utilizarse mal -como tú estás haciendo ahora- para tratar de defender toda clase de argumentos o de racionalizar todo tipo de locuras.

Según los más altos valores morales que he observado que los humanos han ideado, nunca se puede justificar el asesinato como medio de expresar cólera, manifestar hostilidad, «deshacer entuertos» o castigar a un infractor. La afirmación de que a veces la guerra es necesaria para acabar con el mal sigue siendo cierta, puesto que vosotros lo habéis establecido así. Vosotros habéis determinado, en la creación del Yo, que el respeto de toda vida humana es, y debe ser, el valor principal y más elevado. Me complace vuestra decisión, ya que Yo no he creado la vida para que sea destruida.

Es el respeto por la vida lo que hace que a veces la guerra resulte necesaria, ya que es precisamente a través de la guerra contra el mal más inmediato, a través de la defensa frente a la amenaza más inmediata a otra vida, como afirmáis Quiénes Sois Realmente en relación con ello.

Desde el punto de vista de la más alta ley moral, tenéis el derecho -en realidad, la obligación- de detener la agresión a cualquier persona, o a vosotros mismos.

Esto no significa que el asesinato como castigo resulte apropiado, ni tampoco como desquite, ni como medio de resolver mezquinas diferencias.

En tu pasado, has matado en duelos por el cariño de una mujer, y lo has hecho para defender tu honor, cuando precisamente era el honor lo que perdías al hacerlo. Es absurdo utilizar la fuerza de la muerte como resolución de disputas. Todavía hoy, muchos humanos utilizan la fuerza -la fuerza del asesinato- para resolver disputas ridículas.

Rayando en la hipocresía, algunos humanos incluso matan en nombre de Dios; y esa es la mayor blasfemia, pues ello no se aviene con Quienes Sois.

¿Ah, entonces el asesinato sí tiene algo de malo... !

Volvamos a ello. Nada tiene nada de «malo». «Malo», «equivocado», «incorrecto», son términos relativos, que indican lo opuesto a lo que llamáis «bueno» o «correcto».

Pero ¿qué es lo «correcto»? ¿Se puede ser realmente objetivo en estas cuestiones? ¿O bien «correcto» e «incorrecto» son simplemente descripciones con las que ocultáis los acontecimientos o las circunstancias, y que surgen de vuestras decisiones respecto a ellos?

Y, dime, ¿qué es lo que constituye la base de vuestras decisiones?

¿Vuestra propia experiencia? No. En la mayoría de los casos, habéis decidido aceptar la decisión de algún otro. Alguien que llegó antes que vosotros, y se supone que sabía más. Muy pocas de vuestras decisiones cotidianas respecto a lo que resulta «correcto» o «incorrecto» las habéis tomado vosotros mismos, basándoos en vuestro propio entendimiento.

Esto resulta especialmente cierto en asuntos importantes. En realidad, cuanto más importante sea el asunto, menos probable es que escuchéis a vuestra propia experiencia y más dispuestos estaréis a hacer vuestras las decisiones de otros.

Ello explica por qué prácticamente habéis renunciado al control total de determinadas áreas de vuestra vida y de determinadas cuestiones que surgen en el seno de la experiencia humana.

A menudo, dichas áreas y cuestiones incluyen los temas más vitales para vuestra alma: la naturaleza de Dios; la naturaleza de la auténtica moralidad; la cuestión de la realidad última; las cuestiones de la vida y la muerte en torno a la guerra, la medicina, el aborto o la eutanasia; el fondo de la cuestión de los valores, estructuras y juicios personales. Os habéis desentendido de la mayoría de estos temas, adjudicándoselos a otros. No queréis tomar vuestras propias decisiones al respecto.

«¡Que decida otro! ¡Yo estoy de acuerdo! -exclamáis-. ¡Que sea otro quien me diga qué es lo correcto y qué lo incorrecto!»

Por cierto: he ahí por qué las religiones humanas son tan populares. Apenas importa de qué sistema de creencias se trate, mientras sea firme, consistente, claro en cuanto a qué espera de sus seguidores, y rígido. Dadas estas características, se puede encontrar gente que crea en casi todo. Se pueden atribuir -y se han atribuido- a Dios las conductas y creencias más extrañas. Es el camino de Dios, dicen. La palabra de Dios.

Y habrá quienes lo aceptarán. Con mucho gusto. Porque elimina la necesidad de pensar.

Ahora bien: pensemos en el asesinato. ¿Puede haber una razón justificable para matar a alguien? Piensa en ello. Encontrarás que no necesitas que ninguna autoridad externa te dé la pauta, que ninguna fuente superior te proporcione las respuestas. Si piensas en ello, si observas lo que sientes al respecto, las respuestas te resultarán evidentes, y actuarás de acuerdo con ellas. A esto se le llama actuar según la propia autoridad.

Es cuando actúas según la autoridad de los demás cuando vienen los problemas. ¿Deben los Estados y naciones utilizar el asesinato para lograr sus objetivos políticos? ¿Deben las religiones utilizar el asesinato para hacer cumplir sus imperativos teológicos? ¿Deben las sociedades utilizar el asesinato como respuesta ante aquellos que violan los códigos de conducta?

¿Constituye el asesinato un remedio político apropiado, un instrumento de convencimiento espiritual, un modo de resolver los problemas de la sociedad?

Ahora bien: ¿puedes matar en el caso de que alguien trate de matarte a ti? ¿Matarías para defender la vida de alguien a quien amas? ¿O la de alguien a quien ni siquiera conozcas?

¿Constituye el asesinato una forma apropiada de defensa frente a aquellos que, de no impedírselo de algún modo, matarían?

¿Hay alguna diferencia entre matar y asesinar a sangre fría?

El Estado quiere que creáis que el asesinato resulta perfectamente defendible cuando responde a una necesidad puramente política. En realidad el Estado necesita que lo creáis para poder existir como entidad de poder.

Las religiones quieren que creáis que el asesinato resulta perfectamente defendible para extender y mantener el conocimiento de, y la adhesión a, su verdad particular. En realidad, las religiones requieren que lo creáis para poder existir como entidad de poder.

La sociedad quiere que creáis que el asesinato resulta perfectamente defendible para castigar a aquellos que cometen determinados delitos (que han ido cambiando a lo largo del tiempo). En realidad, la sociedad depende de que lo creáis para poder existir como entidad de poder.

¿Crees que estas posturas son correctas? ¿Crees lo que otros afirman al respecto? ¿Qué tienes Tú que decir?

No hay nada «correcto» o «incorrecto» en estas cuestiones.

Pero vuestras decisiones al respecto configuran un retrato de Quiénes Sois.

En realidad, las decisiones de vuestros Estados y naciones han configurado ya tales retratos.

A través de sus decisiones, vuestras religiones han dejado unas huellas duraderas e imborrables.

También vuestras sociedades, mediante sus decisiones, han creado sus propios autorretratos.

¿Os complacen tales retratos? ¿Son esas las huellas que queríais dejar? ¿Representan esos retratos Quienes Sois? Ten cuidado con estas preguntas: pueden requerir que pienses.

Pensar es difícil. Hacer juicios de valor es difícil. Te coloca en una situación de pura creación, puesto que muchas veces tendrás que decir; «no lo sé; simplemente, no lo sé». Sin embargo, tendrás que decidir. Y, por lo tanto, tendrás que elegir. Tendrás que elegir una opción arbitraria.

Esta opción -una decisión que no proviene de ningún conocimiento personal previo- se denomina creación pura. Y el individuo es consciente, profundamente consciente, de que mediante la toma de tales decisiones se crea el Yo.

La mayoría de vosotros no estáis interesados en esta importante tarea. La mayoría de vosotros preferís dejarla para los demás. Y la mayoría de vosotros no sois auto-creadores, sino criaturas de la costumbre, criaturas de otros creadores.

Entonces, cuando los otros os han dicho lo que debéis sentir, y esto va directamente en contra de los que vosotros sentís, experimentáis un profundo conflicto interior. Algo dentro de vosotros os dice que lo que otros os han dicho no coincide con Quienes Sois. ¿A dónde acudir, pues? ¿Qué hacer?

A los primeros que acudís es a vuestros religiosos, a las personas que situáis en primer lugar. Acudís a vuestros curas, rabinos, ministros y pastores, y éstos os dicen que dejéis de escucharos a vosotros mismos. Los peores de entre ellos tratarán de ahuyentar en vosotros lo que intuitivamente sabéis.

Os hablarán del diablo, de Satanás, de todos los demonios y espíritus del mal, del infierno y la condenación, y de cualquier cosa espantosa que ellos crean que os hará ver que todo lo que intuitivamente pensáis y sentís está equivocado y que el único lugar en el que hallaréis consuelo es su pensamiento, su idea, su teología, sus definiciones de lo correcto y lo equivocado, y su concepto de Quiénes Sois.

Lo más seductor del asunto es que todo lo que tenéis que hacer para lograr su aprobación instantánea es aceptarlo. Aceptadlo, y obtendréis su aprobación al momento. Algunos incluso cantarán, chillarán y bailarán, agitando los brazos y exclamando: ¡Aleluya!

Es difícil resistirse a estas manifestaciones de aprobación, de regocijo porque habéis visto la luz; ¡porque habéis sido salvados!

Pero tal aprobación y tales demostraciones rara vez se ven acompañadas de una decisión interna. Tales celebraciones rara vez se ven acompañadas de la decisión de seguir una verdad personal. En realidad, sucede todo lo contrario. No sólo es posible que los demás no lo celebren, sino que realmente te pongan en ridículo. ¿Piensas por ti mismo? ¿Decides por ti mismo? ¿Aplicas tus propios criterios, tus propias opiniones, tus propios valores? ¿Quién te crees que eres?

Y, en realidad, esa es precisamente la pregunta a la que respondes.

Pero la tarea debe realizarse de un modo mucho más solitario; sin recompensas, sin aprobaciones, quizás incluso sin que nadie tenga noticia.

De modo que tu pregunta era muy buena. ¿Para qué seguir? ¿Para qué siquiera ponerse en camino? ¿Qué se gana emprendiendo en este viaje? ¿Qué incentivo hay? ¿Qué razón hay?

La razón es ridículamente simple:

NO SE PUEDE HACER OTRA COSA.


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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Sáb Nov 19, 2011 10:42 pm

¿Qué significa eso?

Significa que es el único juego al que puedes jugar. No hay otra cosa que hacer. En realidad, no puedes hacer otra cosa. Vas a seguir haciendo lo que haces durante el resto de tu vida, tal como has estado haciendo desde tu nacimiento. La única cuestión es si lo haces consciente o inconscientemente.

Fíjate: no puedes dejar de emprender este viaje. Lo emprendiste antes de nacer. Tu nacimiento fue simplemente una señal de que el viaje ha empezado.

De modo que la pregunta no es; ¿para qué ponerse en camino?. Ya te has puesto en camino. Lo hiciste con el primer latido de tu corazón. La pregunta es: ¿quiero recorrer este camino conscientemente, o inconscientemente? ¿Con conocimiento, o sin él? ¿Cómo causa de mi experiencia, o como efecto de ella?

La mayor parte de tu vida has vivido como efecto de tus experiencias. Ahora, te invito a que seas la causa de ellas. Eso es lo que se conoce como vida consciente. Es lo que se denomina caminar con conciencia.

Ahora bien: muchos de vosotros han recorrido bastante distancia, como ya he dicho. Tú no has avanzado poco. De modo que no debes pensar que, después de todas esas vidas, «sólo» has llegado hasta aquí. Algunos de vosotros sois criaturas muy evolucionadas, con un sentido del Yo muy certero. Sabéis Quiénes Sois, y sabéis quiénes os gustaría llegar a ser. Además, sabéis incluso el modo de pasar de lo uno a lo otro.

Esto constituye una gran señal; una indicación segura.

¿De qué?

Del hecho de que os faltan ya muy pocas vidas.

¿Eso es bueno?

Lo es para ti en este momento. Y ello es así porque tu dices que es así. No hace mucho tiempo todo lo que querías hacer era permanecer aquí; ahora todo lo que quieres hacer es irte. Esto es una muy buena señal.

No hace mucho tiempo matabas las cosas: insectos, plantas, árboles, animales, personas; ahora no puedes matar sin saber exactamente lo que estás haciendo, y por qué. Y esto es una muy buena señal.

No hace mucho tiempo vivías la vida como si pensaras que no tiene objetivo alguno. Ahora sabes que no tiene ningún objetivo, salvo el que el que tú le des. Y esto es una muy buena señal.

No hace mucho tiempo suplicabas al universo que te mostrara la Verdad. Ahora tú le dices al universo tu verdad. Y esto es una muy buena señal.

No hace mucho tiempo aspirabas a ser rico y famoso. Ahora aspiras a ser, sencilla y maravillosamente, Tú Mismo.

Y no hace mucho tiempo Me temías. Ahora Me amas, lo suficiente como para considerarme tu igual.

Y todo esto es una muy, muy buena señal

Bueno, ¡cielos... ! Haces que me sienta bien.

Tienes que sentirte bien. ¡Nadie que utilice la palabra «cielos» en una frase puede sentirse mal!

¡Realmente tienes sentido del humor!, ¿sabes?...

¡Yo inventé el humor!

Sí, ya me lo habías dicho. De acuerdo. Entonces, la razón para continuar es que no puedes hacer otra cosa. Esto es lo que está pasando ahora.

Exactamente.

Entonces, ¿puedo preguntarte si, al menos, será un poco más fácil?

¡Ah, mi querido amigo! Ni siquiera puedo decirte si es mucho más fácil para ti ahora que hace tres vidas.

Pero sí... será más fácil. Cuanto más recuerdes, más podrás experimentar, y más sabrás, por decirlo así. Y cuanto más sepas, más recordarás. Se trata de un círculo. De modo que sí, cada vez es más fácil, cada vez es mejor; incluso cada vez produce mayor alegría.

Pero recuerda: ninguna de esas vidas ha sido en vano. Quiero decir, que las has amado todas. ¡Cada minuto pasado! ¡Ah! ¡Es delicioso eso que llaman vida! ¡Es una experiencia «de rechupete»! ¿no?

Bueno, sí, supongo...

¿Supones? ¿Podía haberla hecho mejor? ¿Acaso no os permite experimentarlo todo: las lágrimas, la alegría, el dolor, el regocijo, la exaltación, la depresión, la victoria, la derrota, el empate...? ¿Qué más puede haber?

Quizás un poco menos de dolor.

Menos dolor sin más sabiduría frustraría vuestro propósito; no os permitiría experimentar la alegría infinita, que es lo Que Yo Soy.

Sé paciente. Estás ganando en sabiduría. Y tus alegrías cada vez resultan más asequibles sin dolor. También eso es una muy buena señal.

Estás aprendiendo a (recordando cómo) amar sin dolor; a dejarte llevar sin dolor; a crear sin dolor; incluso a llorar sin dolor. Sí; incluso puedes experimentar tu dolor sin dolor, si sabes lo que significa.

Creo que lo hago. Incluso disfruto más de los dramas de mi propia vida. Puedo distanciarme y verlos tal como son. E incluso reír.

Exacto. ¿Y no llamarías a eso crecimiento?

Supongo que sí.

Entonces, sigue creciendo, hijo Mío. Sigue haciéndote. Y sigue decidiendo lo que quieres llegar a ser en la siguiente -y superior- versión de Ti mismo. Sigue trabajando por ello. ¡Continúa! Lo que tenemos entre manos, tú y Yo, es la obra de Dios. ¡Continúa, pues!

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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

Mensaje por Armando Capiro el Jue Nov 24, 2011 12:07 pm

Me gustaría volver a mi lista de preguntas. ¡Hay tantos detalles que quisiera añadir a cada una de ellas! Podríamos escribir un libro entero sólo sobre las relaciones, lo sé. Pero entonces nunca pasaríamos a mis otras preguntas.

Habrá otros momentos y otros lugares. Incluso otros libros. Yo estoy contigo. Sigamos, pues. Ya volveremos sobre ello si tenemos tiempo.

De acuerdo. Entonces, mi siguiente pregunta era: ¿Por qué parece que nunca en mi vida puedo conseguir el dinero suficiente? ¿Estoy destinado a estar siempre sin un duro y haciendo equilibrios? ¿Qué es lo que me impide realizar mi pleno potencial en lo que respecta al dinero?

Esta circunstancia no sólo se manifiesta en tu caso, sino en el de muchísimas personas.

Todo el mundo me dice que es un problema de autoestima; de falta de autoestima. He tenido a una docena de maestros «nueva era» diciéndome que esta carencia de todo siempre es consecuencia de una falta de autoestima.

Resulta una simplificación muy conveniente. En este caso, tus maestros están equivocados. Tú no padeces una falta de autoestima. En realidad, el mayor obstáculo de tu vida ha sido el control de tu ego.

¡Incluso se podría decir que tienes demasiada autoestima!

Bueno, de nuevo me siento turbado y disgustado, pero tienes razón.

Sigues diciendo que te sientes turbado y disgustado cada vez que te digo simplemente la verdad sobre ti. La turbación es la respuesta de una persona que todavía tiene un ego preocupado por cómo lo ven los demás. Invítate a ti mismo a ir más allá. Prueba una nueva respuesta. Prueba la risa.

De acuerdo.

Tu problema no es la autoestima. Has sido dotado de ella en abundancia. Como la mayor parte de la gente. Todos vosotros pensáis muy bien vosotros mismos; como debe ser. De modo que, para la gran mayoría de la gente, el problema no es la autoestima.

¿Cuál es, entonces?

El problema consiste en no entender los principios de la abundancia; unido, normalmente, a un juicio bastante equivocado acerca de lo que es «bueno» y lo que es «malo».

Permíteme que te ponga un ejemplo.

No faltaría más.

Tienes la idea de que el dinero es malo. Tienes también la idea de que Dios es bueno. ¡Jesús! Por lo tanto, en tu sistema de pensamiento Dios y el dinero no son compatibles.

Bueno, en cierto sentido supongo que es exacto. Así es como pienso.

Esto pone las cosas muy interesantes; puesto que, en consecuencia, hace que te resulte difícil aceptar dinero a cambio de algo bueno.

Quiero decir que, si consideras que algo es muy «bueno», su valor en términos de dinero es menor para ti. Así; cuanto «mejor» es algo (es decir, cuanto más merece la pena), menos dinero vale.

No eres el único que piensa así. Toda tu sociedad lo cree. Por eso los maestros ganan una miseria, y los artistas del porno una fortuna. Vuestros dirigentes ganan tan poco en comparación con las figuras del deporte, que consideran que tienen que robar para compensar la diferencia. Vuestros curas y rabinos viven a base de pan y agua, mientras llenáis de dinero a los artistas.

Piensa en ello. Todo aquello a lo que le dais un alto valor intrínseco os empeñáis en que se debe poder obtener por poco dinero. El investigador científico solitario que busca un remedio para el SIDA tiene que mendigar el dinero, mientras que la mujer que escribe un libro sobre las cien nuevas maneras de practicar el sexo, edita casetes y crea seminarios de fin de semana sobre la materia... gana una fortuna.

Sois muy propensos a esta idea de «el mundo al revés», y ello es consecuencia de un pensamiento equivocado.

El pensamiento equivocado es vuestra idea del dinero. Lo amáis, y sin embargo decís que es la raíz de todo mal. Lo adoráis, y no obstante lo llamáis «el vil metal». Decís que una persona es «asquerosamente rica». Y si alguien se hace rico haciendo cosas «buenas», inmediatamente os resulta sospechoso. Decís que es «injusto».

Así un médico haría mejor no ganando demasiado dinero, o haría mejor aprendiendo a ser discreto al respecto. ¡Y no digamos un ministro!. Realmente hará mejor en no ganar montones de dinero, o es seguro que tendrá problemas.

Como puedes ver, según vuestro modo de pensar, la persona que elige la más alta vocación debe ser la peor pagada...

Hummm...

Sí; «hummm» es correcto. Debes pensar en ello, pues es un pensamiento equivocado.

Creía que no había nada que fuera equivocado o correcto.

No lo hay. Sólo hay lo que te sirve, y lo que no te sirve. Los términos «correcto» o «equivocado» son relativos, y siempre que los utilizo lo hago en ese sentido. En este caso, en relación a lo que te sirve -en relación a lo que dices que quieres- tus pensamientos sobre el dinero son pensamientos equivocados.

Recuerda que los pensamientos son creadores. De modo que, si piensas que el dinero es malo, y sin embargo piensas que tú eres bueno... en fin, el conflicto es evidente.

Ahora bien: tú particularmente, hijo Mío, muestras en este asunto una conciencia especialmente acusada.

Para la mayoría de las personas el conflicto no es, ni mucho menos, tan enorme como para ti. La mayoría de la gente hace cosas que detesta para poder vivir, de modo que no les molesta ganar dinero con ello.

«Mal por mal...», suelen decir. Pero tu amas lo que haces con los días de tu vida. Adoras las actividades con las que los llenas.

En consecuencia, para ti obtener grandes cantidades de dinero por lo que haces sería, según tu sistema de pensamiento, obtener «mal» por «bien», lo cual te resulta inaceptable. Antes preferirías morir de hambre que ganar «el vil metal» por un servicio que consideras puro... como si de algún modo el servicio perdiera su pureza si ganaras dinero con él.

He aquí pues la auténtica ambivalencia respecto al dinero. Una parte de ti lo rechaza, y una parte de ti siente no tenerlo. Ahora bien, el universo no sabe qué hacer con eso, puesto que recibe de ti dos pensamientos diferentes. De modo que tu vida, por lo que respecta al dinero, va a seguir funcionando a rachas en relación al dinero.

No tienes un objetivo claro; no estás realmente seguro de qué es para ti lo verdadero. Y el universo viene a ser como una gran fotocopiadora:simplemente produce una serie de copias de tus pensamientos.

Ahora bien: sólo hay una manera de cambiar todo esto. Tienes que cambiar tu pensamiento sobre ello.

¿Cómo puedo cambiar mi manera de pensar? Mi manera de pensar respecto a algo es mi manera de pensar. Mis pensamientos, mis actitudes, mis ideas no se han creado en un minuto. Tengo que suponer que son el resultado de años de experiencia, de toda una vida de dificultades. Tienes razón acerca de mi modo de pensar respecto al dinero, pero ¿cómo puedo cambiarlo?

Esta podría ser la pregunta más interesante de este libro. El método habitual de creación para la mayoría de los seres humanos es un proceso de tres etapas que comprende el pensamiento, la palabra y la obra o la acción.

Primero viene el pensamiento, la idea generadora, el concepto inicial. Luego viene la palabra.

La mayoría de los pensamientos se transforman en palabras, que a menudo luego son escritas o pronunciadas. Esto proporciona energía añadida al pensamiento, lanzándolo al mundo, donde puede ser percibido por otros.

Finalmente, en algunos casos las palabras se convierten en acción, y se obtiene lo que se llama un resultado; una manifestación en el mundo físico de lo que empezó siendo un pensamiento.

Todo lo que os afecta en vuestro mundo artificial surge de este modo, con pequeñas variaciones.

Utilizando los tres centros de creación.

Pero aquí se plantea una pregunta: ¿cómo cambiar un Pensamiento Promotor?

Sí realmente es una buena pregunta. Y muy importante; puesto que, si los humanos no cambian algunos de sus Pensamientos Promotores, la humanidad podría verse condenada a extinguirse.

El modo más rápido de cambiar un pensamiento raíz, o una idea promotora, es invertir el proceso pensamiento-palabra-obra.

Explícamelo.

Realiza la acción que quieras que lleve consigo el nuevo pensamiento. Luego pronuncia las palabras que quieras que lleve consigo tu nuevo pensamiento. Hazlo bastante a menudo, y enseñarás a tu mente a pensar de una nueva manera.

¿Enseñar a la mente? ¿Eso no es control de la mente? ¿No es simplemente manipulación mental?

¿Tienes idea de cómo tu mente ha llegado a tener los pensamientos que ahora tiene? ¿Sabes que tu mundo ha manipulado a tu mente para que piense como lo hace? ¿No sería mejor que fueras tú quien manipula tu mente y no el mundo?

¿No sería mejor que pensaras los pensamientos que tú quieres pensar, y no los de los demás?

¿No estás mejor pertrechado con pensamientos creadores que con pensamientos reactivos?

Sin embargo tu mente está llena de pensamiento reactivo, pensamiento que brota de la experiencia de otros. Muy pocos de tus pensamientos brotan de datos producidos por ti mismo, y aún menos de preferencias producidas por ti mismo.

Tu propio pensamiento raíz respecto al dinero constituye en primer ejemplo. Tu pensamiento respecto al dinero (el dinero es malo) va directamente en contra de tu experiencia (¡es estupendo tener dinero!). De modo que tienes que mentirte a ti mismo acerca de tu experiencia con el fin de justificar tu pensamiento raíz.

Dicho pensamiento se halla tan arraigado que ni siquiera se te ocurre la posibilidad de que tu idea respecto al dinero pueda ser inexacta.

De modo que lo que nos interesa es que surjan datos producidos por nosotros mismos. Y así es como cambiamos un pensamiento raíz, y hacemos que sea tu pensamiento raíz, y no el de algún otro.

Por cierto; tienes otro pensamiento raíz respecto al dinero que aún no he mencionado.

¿Cuál es?

Que no hay bastante. En realidad, tienes este mismo pensamiento raíz respecto a todo. No hay bastante dinero, no hay bastante tiempo, no hay bastante amor, no hay bastante comida, agua, compasión en el mundo... De cualquier cosa que sea buena resulta que no hay bastante.

Esta carrera consciente hacia el «nunca-hay-bastante» crea el mundo tal como lo ves.

De acuerdo. Entonces, tengo dos pensamientos raíz -dos Pensamientos Promotores- que cambiar respecto al dinero.

¡Bueno, dos como mínimo! Probablemente sean muchos más. Veamos... el dinero es malo... el dinero es escaso... no se puede recibir dinero por realizar la obra de Dios (en tu caso, este es importante)... el dinero nunca se da libremente... el dinero no crece en los árboles (cuando, en realidad, sí lo hace)... el dinero corrompe...

Veo que tengo mucho que hacer.

En efecto, dado que no estás contento con tu situación económica actual. Por otra parte, es importante entender que estás descontento con tu situación económica actual porque estás descontento con tu situación económica actual.

A veces se me hace difícil seguirte...

A veces se me hace difícil guiarte...

Escucha: eres Tú quien es Dios. ¿Por qué no lo pones de manera que sea más fácil de entender?

Ya lo he puesto de manera que sea fácil de entender.

Entonces ¿por qué simplemente no haces que lo entienda, si es eso lo que realmente quieres?

Yo realmente quiero lo que tú realmente quieras; nada más y nada menos. ¿No ves que ese es el mayor don que te he dado? Si Yo quisiera para ti algo distinto de lo que tú quieres para ti, y luego llegara al extremo de hacer que lo tuvieras, ¿dónde queda tu libre albedrío? ¿Cómo puedes ser un ente creador si Yo dicto lo que vas a ser, hacer y tener? Mi alegría reside en tu libertad y no en tu obediencia.

De acuerdo. ¿Decías que no estoy contento con mi situación económica porque no estoy contento con mi situación económica?

Tú eres lo que piensas que eres. Cuando el pensamiento es negativo, se trata de un circulo vicioso.

Tienes que encontrar un modo de romper el circulo.

Así; una gran parte de tu experiencia actual se basa en tu pensamiento previo. El pensamiento guía a la experiencia, que a su vez guía al pensamiento, que a su vez guía a la experiencia. Cuando el Pensamiento Promotor es alegre, esto puede producir una alegría constante. Cuando el Pensamiento Promotor es infernal, puede producir -y de hecho produce- un continuo infierno.

El truco consiste en cambiar el Pensamiento Promotor. Me disponía a ilustrarte acerca de cómo hacerlo.

Adelante.

Gracias.

Lo primero que hay que hacer es invertir el paradigma pensamiento-palabra-obra. ¿Recuerdas el viejo adagio: «piénsalo antes de hacerlo»?

Sí.


Bueno, pues olvídalo. Si quieres cambiar un pensamiento raíz, tienes que hacerlo antes de pensarlo.

Por ejemplo: vas andando por la calle y te cruzas con una anciana que pide limosna. Te das cuenta de que está en los huesos y de que sobrevive día tras día. Instantáneamente sabes que, por poco dinero que lleves, seguramente tienes el suficiente como para compartirlo con ella. Tu primer impulso es darle algunas monedas. Una parte de ti incluso está dispuesta a meter la mano en el bolsillo buscando algún billete de mil. ¡Qué demonios! ¡Será estupendo para ella! ¡Ayúdala!

Entonces, aparece el pensamiento. ¿Estás loco? ¡Sólo tenemos dos mil pesetas para pasar todo el día! ¿Y quieres darle mil a ella? Entonces tu mano empieza a vacilar.

Otra vez el pensamiento: ¡Eh, venga ya! ¡No tienes tanto como para que vayas regalándolo! ¡Por lo que más quieras: dale algunas monedas, y lárgate!

Rápidamente buscas en tu otro bolsillo tratando de sacar algunas monedas. Pero tus dedos sólo tantean duros y pesetas. Te sientes turbado. ¡Tú, tan bien vestido y tan bien alimentado, vas a darle a esta pobre mujer que nada tiene unos pocos duros y algunas pesetas!

Tratas en vano de encontrar al menos una moneda de cien. ¡Ah!, aquí hay una, en el fondo del bolsillo. Pero entre tanto has pasado de largo, sonriendo tristemente, y ya es demasiado tarde para volver atrás. Ella no consigue nada; y tampoco tú consigues nada. En lugar de la alegría de ser consciente de tu abundancia y de compartirla, ahora te sientes tan pobre como la mujer.

¿Por qué simplemente no le diste el billete? Tú primer impulso fue ese, pero luego se interpuso tu pensamiento.

La próxima vez, decide actuar antes de pensar. Dale el dinero. ¡Adelante! Tienes suficiente, y conseguirás más. Ese es el único pensamiento que te diferencia de la mujer. Tú sabes con certeza que conseguirás más, mientras que ella no lo sabe.

Cuando quieras cambiar un pensamiento raíz, obra de acuerdo con la nueva idea que tengas.

Pero debes actuar con rapidez, o tu mente matará la idea antes de que te des cuenta. Y lo digo literalmente. La idea, la nueva verdad, morirá en ti antes de que haya tenido la oportunidad de ser consciente de ella.

Así pues, actúa con rapidez cuando surja la oportunidad; y, si lo haces bastante a menudo, tu mente pronto hará suya la idea. Y será tu nuevo pensamiento.

Creo que algo entiendo. ¿Es a esto a lo que alude el llamado movimiento del Nuevo Pensamiento?

Si no lo es, debería serlo. El nuevo pensamiento es tu única posibilidad. Es tu única oportunidad real de evolucionar, de crecer, de ser de verdad Quien Realmente Eres.

En este momento tu mente está llena de viejos pensamientos. No sólo de viejos pensamientos, sino, en su mayor parte, de viejos pensamientos de algún otro.

Ahora, en este momento, lo importante es cambiar tu mente a este respecto. En esto consiste la evolución.


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Re: Nuevas Revelaciones? " El Mundo esta en Problemas"

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