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Apuntes sobre El Totalitarismo y Su Psicología Enferma: Puntos de Contacto con el Fascismo Castrista.

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Apuntes sobre El Totalitarismo y Su Psicología Enferma: Puntos de Contacto con el Fascismo Castrista.

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 02, 2010 4:43 am

Nota Introductoria: Las referencias citadas aquí y sus “proyecciones” provienen de un Extenso Artículo Especializado en Psicoanálisis por lo cual la “validez” de los Argumentos estará “limitada” tanto por la “ignorancia” temática del lector como por las “críticas” que el Psicoanálisis como tal “ha sufrido”; Sin embargo: “Cualquier Semejanza con Nuestra Realidad Nacional, Social, Familiar e Individual NO serán Meras Coincidencias”…

LA IDEOLOGIA, ESTUDIOS PSICOANALITICOS
Mentalidad del ideal y espíritu de cuerpo.

René Kaës Dunod, Bordas, París-1980

El espíritu de cuerpo: proceso y funciones de la ideología en los grupos.

Todas las ideologías totalitarias (fascismo, nacionalismo integral, nacional-socialismo, comunismos stalinianos o maoístas) tienen en común la fetichización de la unidad: unidad del Estado, de la nación, de la raza, de la doctrina y del aparato de poder. Hay, en esta fetichización, una negación de la división y de los antagonismos, de lo que en la historia son fuentes de vida y de muerte. La historia, por supuesto, es repudiada en provecho de la duración a-histórica (nacionalismo integral de Maurras), del tiempo mítico inalterable (el Reich milenario), de la Parousie eterna (el fin de la historia).
Esperando esas uchronies (Maurras adoptó esa palabra forjada por Renouvier), el Estado totalitario es el garante y lo actualizado del Ser integral, forma y modelo del Hombre integral (tema mussoliniano, maurrasiano), del superhombre divinizado.

La relación que estos términos mantienen con el cuerpo se expresa en las metáforas del cuerpo social íntegro e inmortal en las instituciones del corporativismo, en la idealización de la virilidad y de la salud, en la ideología racista (cf. B.Mussolini,1932; C.Capitan-Peter, 1972; W.Hofer,1959; A. Glucksmann, 1975; C. Guillaumin,1972). Se está en la lógica de la posición ideológica cuando se hace del absolutismo del Estado, del Rey, del Reich la base de las doctrinas totalitarias. B. Mussolini escribió: “la base de la doctrina fascista es la concepción del Estado, de su esencia, de sus deberes, y de sus fines. Para el fascismo el Estado es un absoluto respecto del cual el individuo y los grupos son lo relativo. Individuos y grupos son “concebibles” en la medida en que hacen parte del Estado…” El mismo tema esencialista en la doctrina de la Acción Francesa, que subordina al individuo a lo arbitrario y a lo absoluto del Monarca. La idealización confiere al Estado un estatuto espiritual, por el cual la historia, la contingencia son negadas junto con el pensamiento de un devenir. Así, “El Estado, tal como lo concibe el fascismo, es un hecho espiritual y moral (…); tal organización es, en su génesis y en su desarrollo, una manifestación del espíritu…” (B.Mussolini, 1932, La dottrina del fascismo, trad. Fr. in P.Milza,1969,p.16-17)
(…)

La violencia exaltada es la manifestación de la fascinación por la muerte que caracteriza la posición ideológica totalitaria: Violencia que se origina en una concepción caótica del origen y en una visión catastrófica de la realización de los tiempos. El Gulag no es sólo la materialización de “la ideología de granito” (C.Lefort,1976). Es también como el conjunto del fenómeno centralista, el intento fríamente loco de encierro de la muerte, para controlarla, contemplarla, dejarla triunfar. Se trata de una idealización de la Muerte, para protegerse de la aparente paradoja de tener que vivir con ella.

(“Archipiélago Gulag” es una obra del escritor ruso Alexander Solzhenitsyn que denuncia la estructura de represión del estado estalinista y sus inicios en el leninista en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El extenso texto, compuesto por piezas autónomas, fue redactado entre 1958 y 1967 en la clandestinidad y sin archivos, partiendo de la propia experiencia del autor y la de más de dos centenares de testimonios orales de aquellos compañeros de campos de concentración, prisión, "reeducación" y exterminio (gulag) que depositaron en él la triste historia de sus vidas. La obra apareció en Francia (1973) y con prisas debido a los problemas del escritor con la Seguridad del Estado Soviético (KGB). La secretaria que llevaba el manuscrito cuando lo incautaron fue encontrada colgada en su piso en Moscú bajo circunstancias nunca aclaradas después de un interrogatorio, «víctima del miedo al Gulag», según palabras de Solzhenitsyn. Él fue expulsado de inmediato y sólo 20 años después (mayo de 1994) pudo regresar a la ya ex Unión Soviética, donde residió hasta su muerte el 3 de agosto del 2008. Una nota del autor en la primera edición decía:
Con el corazón renuente, durante años había detenido la publicación de este libro, ya terminado: mi obligación con aquellos que seguían vivos sobrepasaba mi obligación con los muertos. Pero ahora la Seguridad del Estado se ha apoderado de él, no tengo más alternativa que publicarlo inmediatamente. En este libro no hay personajes ni eventos ficticios. La gente y los lugares son llamados con sus propios nombres. Si son identificados por sus iniciales en vez de sus nombres, es por consideraciones personales. Si no son nombrados en absoluto, es sólo porque la memoria humana ha fallado al preservar sus nombres. Pero todo tuvo lugar tal y como se describe aquí. Dedico este libro a todos los que no vivieron para contarlo, y que por favor me perdonen por no haberlo visto todo, por no recordar todo, y por no poder decirlo todo.” (Monografías)

Los procesos políticos o religiosos, como los del período staliniano o los de la Inquisición, juegan un rol fundamental de purga social, de sedación psíquica, de nominación del Yo y de exorcización del perseguidor. Ellos también juegan un rol determinante en la recuperación cohesiva de la sociedad y de cada uno. A. Kriegel escribe, a propósito de los grandes procesos comunistas: “Así el proceso aparece como el momento y el acto privilegiado por los cuales esta sociedad deletérea, atomizada, estallada de miedo, se vuelve a soldar en una sociedad unánime. La sangre derramada de las víctimas, como recientemente se calificaba a las víctimas sacrificiales, realizaba el milagro de la comunión, saciando esta “pasión de la unanimidad” que lanzaba a todo un pueblo a la adoración colectiva del padre celoso. Hay allí como un redescubrimiento espontáneo del tipo de ritual que había constituido, en el tiempo del terror robespierriano el famoso ceremonial del Ser Supremo, representación simbólica, él también, de una unanimidad nacional derivada de la noción de Rousseau de voluntad general” (op.cit., p.159). El análisis de A.Kiegel articula elementos (idealización, abstracción negadora, culto al consenso unario) que, por mi parte, había ubicado en el análisis de la ideología. La obra de J. Delumeau (1978) sobre el miedo en Occidente hace aparecer rasgos análogos en la función del proceso religioso.
(…)

Es también una manera de decir que la ideología asegura su función cohesiva del lado del grupo como del lado del sujeto, y que la presión ideológica se funda en la sumisión a la triple dominancia del ideal, de la idea y del ídolo: contrato (narcisista) leonino, mercado de tontos: la muerte es aquí el mercachifle. Resulta que un contrato tal disuelve la inseguridad, delimita, define, promete, promueve.
Por lo tanto dos peligros amenazan la ideología, y son denunciados constantemente (o suscitados) por ella: uno amenaza el isomorfismo psico-grupal, y luego al mismo tiempo la cohesión grupal y la unificación del sujeto; el otro alcanza al organizador ideológico; es decir a la ratio del isomorfismo. Estos dos peligros aparecen cuando se afirma el proceso de individualización.

Una de las funciones de la presión ideológica ejercida para mantener la adhesión y la cohesión es oponer una fuerza de resistencia más allá de la insistencia del deseo de abrir su camino fuera del límite prescrito. Para la ideología todo deseo es anarquía, subversión, trastorno aun cuando, como en Sade o Fourier, el deseo mismo es el objeto normado de la ideología. Se trata de mortificarlo, de controlarlo: que “El Espíritu sufra donde él quiere” es el escándalo de la ideología.

El segundo peligro es –evidentemente- el cuestionamiento directo de la ideología: de la idea ideal, de la creencia. La intolerancia a este cuestionamiento es testimonio de la fragilidad de las adherencias narcisistas al contrato ideológico. Porque la falla en tal contrato es insostenible, toda crítica ideológica moviliza el temor de que un derrumbe no transforme en catástrofe un trastorno leve. (…) Y desde el punto de vista psíquico, el modelo que funciona allí es aquel de un cierto tipo de familia: la familia endogámica que pone en la mira toda formación grupal ideológica.

Me parece que, desde este punto de vista, las relaciones entre ideología y formación familiar merecerían ser exploradas. Y primero, habría que asegurarse de esta hipótesis que creo pertinente: en un grupo, la ideología tiende a instituir las condiciones imaginarias de una familia endogámica, por el hecho de su relación (de empresa, de emparejamiento y de pasión) con la identidad del ideal, del ídolo y de la idea. A partir de esto, los intercambios por lo tanto no pueden efectuarse más que dentro de los límites del grupo. Como consecuencia de ello el grupo ideológico no puede tolerar otras relaciones de tipo familiar que él mismo. Se opone- como a un riesgo considerable- a toda otra familia. El es la familia que engloba a toda otra familia. La influencia sádica del control ideológico se manifiesta en el ataque constante, en situación de crisis reglamentada, contra el vínculo familiar. Las técnicas de los inquisidores eran del mismo orden que las de los funcionarios de los procesos comunistas: destruir la fuerza protectora del vínculo entre el padre y los hijos, la madre y la hija, suscitar el ataque de los hijos contra los padres por delación, denuncia, falso testimonio. A. Kriegel da numerosos ejemplos de ello, así como D. Villerot en su obra sobre la Inquisición. Se sabe la utilización que hizo Savonarola en Florencia de las milicias juveniles denunciando los vicios y reuniendo las vanidades en hogueras purificadoras. La ideología saca su provecho del odio entre las generaciones. La ideología familiarista (la de Vichy, por ejemplo- u otros fascismos) no escapa a esta regla paradojal. Hay siempre malos padres, o, simplemente, padres. De manera fundamental, si se puede decir, la ideología rehúsa reconocerse un origen.

A través de los ejemplos que he presentado apareció muy claramente, pienso, que el proceso ideológico se constituye como principio de discriminación: en el equipo de monitores, el recurso ideológico descubre a aquellos miembros del grupo que, con respecto a la identidad analítica y al ideal kleiniano, son “buenos” y “conformes”, y los que son “malos” y “disconformes”. Los mecanismos de reducción y de sobreestimación llevan al establecimiento del principio de discriminación. Cada grupo dispone de ellos para organizar sus relaciones internas y externas: sus normas, su jerarquía, sus procedimientos de admisión y de rechazo, sus sistemas de regulación y de desarrollo...

http://www.psicologiagrupal.cl/documentos/articulos/la_ideologia.htm


Un poco a partir de la experiencia y de lo que se puede apreciar en “la masa” del “pueblo cubano” hasta hoy, el Fascismo Castrista se construye sobre la Base de la Usurpación de las Funciones Colectivas de la Nación y de la Individualidad Ciudadana por medio del Secuestro, en una Secuencia Relativa:

-Se alcanza El Poder por La Fuerza lo cual, a los ojos del Pueblo, “ya demuestra algo” sobre Lecciones de supuesta “Superioridad Manifiesta”… (Secuestro del Pueblo.)

-Se Propagandiza la supuesta “Misión Continuadora y Cumplidora”, en última instancia, de Las Aspiraciones e Ideales de Toda la Nación representada por Sus Próceres… (Secuestro de La Historia y de Todas las Estructuras Institucionales, Educacionales y Familiares… Bloqueo Sistemático del Acceso a La Información y Fomento de la Ignorancia Político/Ideológica de “las masas populares”…: “Castración Ideológica” de dichas “masas populares”…)

-“Identificación” y consecuente “derrota continua” de “un enemigo externo” como factor de Consolidación de la supuesta “Superioridad Manifiesta” y de “La Necesidad de la Unidad” como “Única Vía de la Supervivencia Nacional”…(Secuestro de la Individualidad Ciudadana y Afirmación de los Mecanismos de Dependencia del Ciudadano al Estado Totalitario.)

-“Alimentación y Engorde” Continuo de los supuestos: “Inmortalidad e Infalibilidad del Ideal Revolucionario”; “Inmortalidad e Infalibilidad del Sistema Socialista”…; “Inmortalidad e Infalibilidad del Líder”…)

-Aniquilación Física/Moral de Los Opositores/Adversarios y Vuelta Continua al Recurso “comprobado” del “Poder por la Fuerza” como fundamentos de la supuesta “Autoridad Moral” y “Legitimidad Incuestionable” del Sistema Impuesto… “0 Diálogo Cuestionador con Entes Inferiores, Discordantes y/o “enemigos externos””…

Como consecuencia de todo este estado de cosas sostenido en el tiempo, no es de extrañar que surjan, al menos, Tres tipos de “Individualidades Contrastantes” en esta “Sociedad” Totalitaria:

-“El Hombre Masa”: Se Pliega a los Designios del Estado Totalitario, aunque comprenda que Todo lo que sucede “No es Normal”, porque Está “Paralizado” por El Miedo y porque “No sabe cómo reaccionar” y/o “percibe” que “No tiene a dónde dirigirse para hacer efectivo su Descontento”…Siente, en última instancia, que “No tiene a dónde Ir ó a dónde Replegarse en caso de Fracaso”…: Es la mayoría Actual del Pueblo Cubano que Permanece dentro de Cuba…

-“El Disidente Individualista”: Se Opone al Régimen Totalitario desde Posiciones Individuales; generalmente “Se va”…Se retira de la “Confrontación Directa” por sus propias convicciones, necesidades y/o limitaciones “conscientes ó supuestas”…Actualmente Suma ya aproximadamente 1/7 ó 14% de la Población Total de Cuba…: Es El Exilio Cubano…

-La Oposición Organizada, Injustamente Encarcelada ó Sitiada dentro de sus casas; Las Damas de Blanco y Los Periodistas Independientes: TIENEN NOMBRES Y APELLIDOS… Y SON UNA “EXTRAÑA MINORÍA” CON UN IMPACTO GLOBAL QUE SUPERA EN AUTENTICIDAD Y PRESTIGIO POLÍTICO/MORAL AL RÉGIMEN Y SUS MERCENARIOS INTERNACIONALES…


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