Secretos de Cuba
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Hugo, panita, no has expropiado lo importante.De Ernestina Mogollones

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Hugo, panita, no has expropiado lo importante.De Ernestina Mogollones

Mensaje por Invitado el Dom Mar 21, 2010 2:04 pm

¿Como estás Hugo? ¿Arrecho? ¿ladillado de que nada te
salga bien? ¿harto de la incompetencia que te rodea? Te entiendo, debe
ser frustrante la vaina, pero yo, de pana y todo, te tengo la solución.

Has
dividido el país en dos toletes, los que te aman y los que
despreciamos. Dividiste mal, ese es tu problema, que no supiste hacer la
raya de división.

El país ya estaba dividido antes de que tú
llegaras, pero no como tú crees, en ricos y pobres, sino en competentes e
incompetentes.

Los competentes, crean, crean riqueza, crean
progreso, crean dinero, crean empleo, crean belleza, y aunque suene loco
y redundante, crean creación.

Los otros, no crean nada, son
mendigos, ojo, que eso no quiere decir que no tengan dinero, pueden
tenerlo, pero no saben crear.

Sabes, es como... imagina dos
tribus que llegan a un isla, una isla hermosa y llena de animales
comestibles, y frutas y vegetales y todo eso.

Una tribu se
dedica a recolectar y cazar lo que consigue, la otra decide crear formas
de sembrar, de criar animales, de luchar contra la naturaleza para
depender lo menos posible de ella. Al cabo de un tiempo, las plantas y
animales salvajes empiezan a escasear, así que la tribu
cazadora/recolectora empieza a pasar hambre, la otra no, porque la otra
no recolecta los alimentos, los crea.

Y ahí está el problema,
Hugo, tu dividiste el país en recolectores/cazadores y
sembradores/criadores, y te quedaste con los primeros, desechando a los
segundos, atacándoles, eliminándoles.

Verás, Hugo, hace años
llegó a Venezuela un señor, a un país donde no había televisión, y ese
señor tuvo una idea, fundar un canal de televisión ¡imagínate! Una
apuesta peligrosa, un canal de televisión en un país donde nadie tenía
un televisor ¿le gustaría a la gente? ¿estaría dispuestos a pagar por un
aparato para ver su idea cristalizada? No era apuesta simple, pero él
apostó.

Y esa mente brillante se rodeó de montones de gente, de
los más capaces, los más creativos, los más sabios, los más
trabajadores, desde ingenieros innovadores a obreros capaces, y él, en
el centro, coordinando toda esa maravilla.

Y ese canal fue
representación de lo que podemos hacer los venezolanos, de hasta que
punto el ingenio y la constancia pueden construir, hasta que llegaste
tú, y te quisiste apoderar de la obra creada. Entonces le prohibiste
transmitir en señal abierta, para tener la excusa de robarles su obra.
Pero no te funcionó, por alguna razón extraña, lo que en sus manos era
un canal rentable y muy visto, en tus manos se convirtió en un adefesio
espantoso e inútil que da pérdidas.

Hoy terminas definitivamente
con ese canal (o al menos eso crees), porque no puedes soportarlo, su
existencia te recuerda que robar no te sirvió de nada.

Y así te
pasa siempre, Hugo, es una constante, haciendas productivas que en tu
manos son eriales, canales de rating que hasta exportan programas se
convierten en bodrios que no ven ni los que te apoyan, industrias
productivas que trocan en otras quebradas, hoteles que terminan siendo
pensiones de mala muerte, mercados que acaban en bodega, bancos que
acaban en lupanares de usureros...

Y así todo, así siempre...

¿Que
pasa, Hugo? ¿por que nada te funciona? ¿como es que robas cadenas de
oro y acabas con collares de plástico? ¿Que falla, Hugo? ¿que falla?

Tienes
el dinero, tienes la fuerza, tienes el poder ¡y no te funciona! ¡nada
te funciona! Has gastado millones en armas, para amedrentar, para
intimidar, tienes ejércitos regulares e irregulares bajo tu mando para
oprimir, has comprado voluntades.. ¡y nada funciona! ¡coñ0 de la madr3!
¡no te funciona!

Y no entiendes, eres presa de la ira porque no
entiendes que es lo que no funciona, porque usando tantos recursos no
logras ya no crear, sino siquiera mantener lo que esos hombres hicieron.


Yo sí lo sé, Hugo, yo sé cual es el problema, yo sé donde está
tu fallo. El error es que no has expropiado la piedra angular de todo
esto, no has expropiado lo que hace que un supermercado sea supermercado
y no bodega, lo que hace que un canal sea visto y no un bodrio
intragable que no ve ni la mamá del director, eso que hace que un hotel
esté siempre a reventar y no parezca pensión de mala muerte... ¡el alma,
Hugo! ¡el alma! ¡eso es lo que tienes que expropiar!

El alma,
eso que hace que un hombre cree, produzca, haga, invente. Esa cosa que
permite salvar obstáculos, esa cosa maravillosa que hace que un hombre,
una mota de polvo en el universo, se convierta en un gigante capaz de
transformar su entorno, de someterlo a sus deseos.

No es dinero,
Hugo, tú problema es de comprensión, no es dinero, es amor, es orgullo,
es tenacidad, no es ganar cada vez más dinero, es tener una idea,
enamorarte de ella, llevar la idea a la realidad, verla crecer, verla
formarse, ver que cobra vida y maravillarte diciéndote “eso lo hice yo”,
pensar que de no existir tú, esa maravilla no existiría, que está allí
porque la pensante, la imaginaste, la hiciste. Es sentir que aunque esa
obra no pase a lo mejor a la historia de la humanidad, ni del país
siquiera, será parte de la historia de mucha gente, gente que de una u
otra forma trabajo en o para ella.

El problema, Hugo, es que
cuando expropias, robas, pero solo robas lo físico, robas edificios,
muebles, máquinas, pero eso son solo cosas materiales, lo que realmente
mueve todo es la suma de voluntades, lo que mueve todo es el cerebro y
el alma de millones de hombres y mujeres que hacen que las cosas tengan
vida, porque las cosas, cuando no tienen el alma del hombre que las hace
útiles, no son nada. Los zapatos, Hugo, no son nada, si no tienen al
hombre que les de vida, no son capaces por sí mismos de hacer huellas y
marcar camino, son solo una mezcla de cuero, suela, hilos y pega, pero
sin la mente del hombre, no son nada.

Y tú, Hugo, eres un pobre
ser, un primitivo que piensa que si le robas a un hombre sus zapatos,
podrás caminar como él. Lo que tienes que expropiar, Hugo, es el alma, y
eso no lo puedes robar, no importa cuantos cañones tengas, ni cuantos
macacos vestidos de verde amedrentador envíes, no importa cuanto miedo
siembres, ni cuanto dinero regales, no puedes robar el alma ¡y esa es tu
arrechera! Que lo que nos quieres quitar, no nos lo puedes quitar, ni
siquiera nosotros, aún queriendo dártelo, podemos hacerlo, porque el
alma es intransferible.

Lamentablemente, Hugo, tú me puedes
quitar mi casa, mi negocio, mi dinero, y hasta mi vida, pero más de eso,
no me puedes quitar, puedes incluso romperme el alma, eso no te lo
niego, pero no la podrás usar ¡nunca!.

Así que, eso es, Hugo.
Eso es lo que debes expropiar para que las cosas te funcionen, y como no
puedes...


¡jJÓDETE!

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