Secretos de Cuba
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24 de Febrero 1895/2010.

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24 de Febrero 1895/2010.

Mensaje por Invitado el Miér Feb 24, 2010 4:04 am

Comienza la Guerra de Independencia en distintos lugares de la Isla de Cuba de acuerdo a la Orden de Levantamiento firmada en Nueva York el 29 de enero por José Martí y otros miembros del Partido Revolucionario Cubano y enviada desde los Estados Unidos al delegado en Cuba, Juan Gualberto Gómez.

Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 115-116 nos describe los acontecimientos del 24 de febrero de 1895 en la Historia de Cuba:

“Las instrucciones enviadas desde Nueva York por Martí a su delegado en La Habana, ya avezado servidor de Cuba en medio de peligros y persecuciones, Juan Gualberto Gómez, había puesto en movimiento a los comprometidos a llevar la nueva demanda contra España. El entusiasmo, de antes prendido en los pechos honrados, se sentía entonces más inflamado que nunca. La hora de renovar las viejas proezas de la guerra se aproximaba. Más aún: parecía advenir el día de la felicidad misma del pueblo cubano. Las cadenas arrastradas durante cuatro siglos pesaban demasiado, y el solo hecho de decidirse a romperlas era como sacudir un profundo letargo.

“En Cuba existía fuerte raigambre de descontento y enemiga hacia los procedimientos que el régimen colonial se empeñaba en perpetuar con daño para los intereses inmanentes del país. El incumplimiento de promesas hechas en momentos solemnes, el atraso padecido por la mayoría, la corrupción administrativa y del pueblo de la Isla y las trabas con que tropezaban manifestaciones esenciales del progreso colectivo alimentaban los naturales anhelos de independencia. La certidumbre de que sólo por medio de las armas alcanzaría Cuba una situación más libre y próspera crecía sin cesar.

“La salida de Juan Gualberto Gómez de La Habana, los aprestos del grupo dirigido en Manzanillo por Bartolomé Masó y la ausencia de Santiago de Cuba de muchos de los señalados como fáciles a tomar las armas de la rebeldía, con otras novedades de parecida índole, fueron síntomas inequívocos de que la guerra estaba pronta a estallar. La fe patriótica tuvo que experimentar favorables reacciones. Los clanes del Partido Revolucionario Cubano iban a entrar en franco período de ejecución. La obra preparada a costa de sacrificios y amarguras en la emigración, bajo la jefatura del Apóstol, comenzaría a traducirse en el desplome del sistema colonial.

“Varios fueron los grupos de conspiradores que el 24 de febrero de 1895 se lanzaron a los campos de Cuba en son de guerra contra la dominación española. Guantánamo, Bayate, Baire, Ibarra y Jagüey Grande se señalaron como lugares en que se manifestó el espíritu bélico de los separatistas. Estos núcleos de sublevados no corrieron igual suerte. El de Ibarra, capitaneado por Juan Gualberto Gómez y Antonio López Coloma, fue deshecho. El de Baire alcanzó especial atención, a pesar de haber estado acompañado de una rara mezcla de propósitos autonomistas y emancipadores. El de Bayate, conducido por Bartolomé Masó, tuvo, la virtud de resistir a todas las tentaciones insinuadas por los defensores de la Colonia. El movimiento del 24 de febrero se salvó del fracaso que por tantos caminos buscaron los adversarios de la independencia. Y la subsistencia del esfuerzo feral aseguró el avance de la lucha concebida y plasmada por José Martí.”


- De la revista Bohemia del 24 de febrero de 1952 “La Revolución de Martí” por Baldomero Alvarez Ríos dibujos de Rodolfo Peña Mora:

...“El 29 de enero es firmada la orden del levantamiento por Martí como Delegado del PRC; Mayía Rodríguez, en representación del Generalísimo Gómez, y Enrique Collazo, Comisionado de la Junta Revolucionaria de La Habana. Pero, ¿cómo se enviaría la orden a Cuba para que no la descubrieran los españoles ni aquellos norteamericanos enemigos de Cuba? La feliz iniciativa de que viniera desde Cayo Hueso envuelta en un tabaco, dirigida al representante legal y único de la Junta Revolucionaria, Juan Gualberto Gómez, resultaba certera. Entregada por Martí a Gonzalo de Quesada en New York, este viene con ella al Cayo y la hace llegar a Miguel Ángel Duque de Estrada, que rebasa satisfactoriamente el viaje con la trascendental misión, saliendo en el barco "Mascotte" en la noche luminosa del 21. En pocas horas, al amanecer del 23, está en La Habana. Pronto el valioso tabaco llega a poder de Juan Gualberto. Este sabe, está consciente, que la atención de Cuba irredenta se concentra en el diminuto papel impregnado de la aromosa hoja y de las ansias libertadoras de un pueblo que no quería continuar soportando la pesada carga y el doloroso vía crucis absolutista con su vejaminosa intransigencia; ni arriesgarse a un autonomismo sumido a la España colonial, y a las falsas reformas políticas anunciadas. Juan Gualberto no demora su rol en la conspiración. Corre a la residencia de López Coloma, en el número 74 y medio de la calle Trocadero. Los miembros de la Junta Revolucionaria, convocados con el apremio que la situación requería, toman el acuerdo de que sea el 24 la del inicio de la gesta heroica, fecha en que, por celebrarse los festejos del Carnaval, despistaría a las autoridades españolas.


“La ansiedad de los revolucionarios que estaban en la Emigración quedan calmadas, al recibir en New York Gonzalo de Quesada, el cable de Juan Gualberto, que señalando lacónicamente: "Aceptamos Giros. Arturo", indicaba que todo estaba listo y que la Orden no había sufrido ningún contratiempo. El representante de la Junta no se detiene ahí. Los líderes del movimiento en las provincias esperan también. A Miró y Argenter le telegrafía JGG a Manzanillo: "Publique artículo en El Liberal. Martínez", que significaba que ya la Orden había sido dada. Con las debidas instrucciones se entrevista personalmente con Manuel y Julio Sanguily, prometiendo este último cooperar con la revolución como Jefe Militar de Occidente. La fecha fijada se estaba acercando, y Juan Gualberto, que estaba cumpliendo fielmente las órdenes de la Emigración, va también a ocupar su puesto de combate, como lo hiciera el propio Martí después de desembarcar en Playitas.


“En Hardman Hall tiene lugar un gigantesco pacto político en la noche del 24.
“Ya han sonado en la patria los disparos y ha corrido la sangre mambisa.
“Cubanos y puertorriqueños se unen a la causa. En presencia de Estrada Palma,
“Enrique Collazo, Benjamín Guerra y otros, el secretario del PRC,
“Gonzalo de Quesada, pronuncia un histórico discurso,
“llamando al abrazo patriótico a todos los hombres de América.”

“En la tarde del 23 sale en tren hacia Ibarra. Allí le espera el desdichado Antonio López Coloma, quien fracasado el intento de insurrección en Occidente, iba a ser preso con Juan Gualberto y Sanguily, y fusilado más tarde en los patios de la Fortaleza de la Cabaña, a los enardecidos gritos de Viva Cuba Libre, mientras Juan Gualberto y el General Betancourt, serían deportados al África, aislados de lo que estaba ocurriendo en la patria que había quedado atrás, llorando la agonía de la esclavitud.

“El General Sanguily, apenado por la tragedia, animaba al líder de Ibarra, diciéndole: "Muere con valor, López Coloma; recuerda que eres hombre del 24 de febrero". Con el vigor y la entereza de un personaje de sus condiciones, ya camino a su escenario de muerte, contestaba: -"Así Lo Haré, General".

“Este fue el doloroso epilogo del más infausto levantamiento del 24: el de Ibarra.

“En otras ciudades y localidades de la Isla se desarrollaba también la lucha por la independencia; en todas con gran patriotismo, con incomparable entusiasmo y valentía; por eso el lógico criterio que se tiene de la injustificada denominación del Grito de Baire, concediéndole a esta localidad el privilegio que también podían tener Bayate; Jiguaní, Guantánamo y otras regiones de Cuba. Pero veamos sucintamente lo que ocurre en aquella fecha histórica. En Bayate, por ejemplo, de acuerdo con los datos que al respecto se conocen, parece que se registró uno de los levantamientos más vigorosos del 24. Al General Bartolomé Massó hay que atribuirle una gran parte del éxito. Le ordena a Miró que se traslade a Holguín y avisa telegráficamente a los hermanos Sartorius. Con la experiencia que le daba la graduación de General del 68 y su vida en el destierro, laureles tenían que coronar su decisión heroica. Massó abandona una buena situación económica como colono azucarero para irse a la manigua. Sus órdenes de que al alborear el 24 se levantaran los insurrectos en los centrales "Tranquilidad" y "El Salvador", son rigurosamente cumplimentadas. Y como para completar su gestión libertadora, redacta dos valientes y sensatas proclamas, dirigidos una a los españoles y a los cubanos la otra. A los compatriotas les dice que está muy próxima la incorporación a los campos de batalla de los Generales Máximo Gómez, José Martí y Antonio Maceo, terminando: "A todos los esperamos con los brazos abiertos". A los adversarios les recuerda la justicia de la causa cubana significándoles que, mientras no fueren hostiles a la causa, se les considerará como a los cubanos.

“Las interesantes proclamas lanzadas en Bayate por Massó; la circunstancia de haber sido las únicas que se hicieron y el hecho de que a las seis de la mañana, ya los hombres a su mando estuvieran dispuestos a la pelea, han sido motivos suficientes para que se haya considerado a Bayate, el lugar donde en realidad comenzó la verdadera Revolución de Martí. Otros hechos ocurren el 24. Al atardecer, el General Moncada, responsable de la conspiración, cede el mando en Guantánamo al General Periquito Pérez. El valeroso soldado de la guerra, a quien el pueblo Guantanamero recuerda con un monumento en su parque principal, cumple las instrucciones. Sus hombres se levantan desde el Ingenio La Confianza, en Santa Cecilia, Matabajo y Boca de Jaibo. La sangre ha teñido los campos del generoso pueblo oriental; toma de un Fuerte español y un combate, concluyen en Guantánamo la jornada de ese día.

“Jiguaní. En un pequeño caserío a sólo dos leguas de este lugar llamado Baire, se produce otro levantamiento ordenado por el General Moncada. El Jefe lo es el Coronel Florencio Salcedo y los hermanos Lora sus valiosos acompañantes. Uno de éstos, Saturnino, con los disparos de su revólver, anuncia que la guerra con España ha comenzado en esa región.

“De Colón a Jagüey Grande, en Matanzas, se tienen noticias de acontecimientos similares, animados y propiciados por el doctor Martín Marrero, Alfredo Arango, Joaquín Pedroso, los hermanos Aguirre y otros.

“En Santiago de Cuba, Moncada y Rafael Portuondo empuñan las armas y alientan a los insurrectos. En el Cobre, lo hacen Quintín Banderas y Victoriano Garzón. En Holguín, los hermanos Sartorius. En Bayamo, Enrique Figueredo; y en Camagüey, Salvador Cisneros Betancourt.

“Sobre Martí, que en carta memorable al difunto Federico Henríquez y Carvajal dijera: "Yo evoqué la guerra; mi responsabilidad comienza con ella", caía desde luego, la más alta responsabilidad de este movimiento hoy conocido con justicia como "La Revolución de Martí"; y sobre otros tres hombres recaía, de momento, el peso militar de las tres zonas en que quedaba dividido el movimiento. En Oriente, el Mayor General Guillermo Moncada; en Las Villas o Centro, el Mayor General Francisco Carrillo; y en el Occidente, el Mayor General Sanguily.

“No todo, sin embargo, resultó satisfactorio en la fecha. Repetimos que varias razones hicieron que los señalamientos de Centro y Occidente fueran condenados al fracaso. Oriente mantuvo su calor y el son de guerra con España, gracias a lo cual se fue dando oportunidad a que se coordinaran todos los planes de dentro y fuera, concebidos por Martí, allegando los recursos suficientes para que la Revolución se extendiera a todo el territorio y concluyera, al fin, con la independencia de Cuba, dejando atrás una lista de heroicos mambises que han formado, para la posteridad, el Cuadro de Honor de la patria.”


- De la revista Bohemia del 24 de febrero de 1952 “El 24 de Febrero en los Periódicos (el Grito de Baire fue autonomista)” por Rafael Soto Paz:

...“Hubo -el lector lo sabe-, cinco "gritos", dos en Occidente: el de Ibarra, con Juan Gualberto Gómez y Antonio López Coloma de jefes y el de Jagüey Grande, que tuvo de líder al doctor Martín Marrero; y tres en Oriente: el de Bayate, capitaneado por el General Bartolomé Masó; el de Guantánamo, que comandó "Periquito" Pérez y el de Baire, lanzado por los hermanos Lora, Florencio Salcedo y otros cubanos. De todos ellos, el único discutido es este último, por el marcado acento autonomista que lo preside. Algunos historiadores afirman que ello se debió a una hábil dilación hasta lograr prepararse bien los alzados. Puede ser, pero lo real y verdadero es que el de Baire fue el único que careció del decidido matiz separatista que tuvieron los otros cuatro. Aquí verá el lector lo referente a la comisión que en nombre de los alzados en Baire visita al Gobernador Enrique Capriles y que integran los señores Lora, Escalante, Plazas y Cardet. Iban en busca de un entendimiento, y hasta se dice que solo pedían la destitución del Alcalde de Jiguaní, don Francisco Ramos. Otro detalle a observar es lo referente a la bandera enarbolada en el levantisco poblado y la que era española, esto es, roja y gualda, atravesada en forma de X por dos franjas diagonales. La misma fue ideada por el señor Alfredo Betancourt Manduley, diputado autonomista. De ahí que, resulta interesante y esclarecedor lo publicado por los diarios de La Habana en aquellos días iniciales y la reacción en principio, que los "gritos" tuvieron.


“Proclama Separatista
“La mañana del 24 de febrero, acampado en Bayate, el general Bartolomé Masó ordena al capitán Amador Guerra que se dirija a Cayo Espino, donde existía un destacamento de la Guardia Civil y lo asediara. Minutos después el citado capitán batía al destacamento indicado al grito de

“-¡Viva la Independencia! ¡Viva Cuba Libre!

“De esta manera se declaraba el estado de guerra entre España y Cuba. Aquel mismo día, y en cuya manigua tremolaba la bandera de Narciso López y Joaquín Agüero, que es la oficial que nos rige, Bartolomé Masó hubo de escribir la siguiente proclama, que es la primera de su clase habida en plena Revolución:

“A los Españoles:

“Tanto como nosotros, tendréis que convenir en la justicia de nuestra causa; mas, no debemos llamaros a que nos ayudéis a defenderla; eso queda a vuestro juicio y a vuestra voluntad.

“Sí, debéis saber, que mientras no nos seáis hostiles, os consideraremos y trataremos como a cubanos, respetando igualmente vuestros intereses. Y sabed, por último, que al hablaros así, obedezco tanto a mis naturales sentimientos, como al programa de nuestra Revolución.

“Queremos la independencia para todos.

“Cuartel General, en Bayate, a 24 de febrero de 1895.

“(f) Bartolomé Masó



“Proclama Autonomista
“Baire, en vez de la bandera de la patria, se tremola la bandera de España con el agregado de dos listas blancas, en forma de X o de la cruz de San Andrés, de esquina a esquina de sus ángulos. En ese momento están el coronel Saturnino Lora, el comandante Florencio Salcedo, el capitán Damián Caballero, el alférez Ivonet y otros cubanos. Tres días después se les incorpora el Coronel de la Guerra del 68, Jesús Rabí. Luego, el grupo acampa en un lugar conocido por "Los Negros" y fija en los establecimientos y casas un cartel con la siguiente inscripción:

“Aviso al Público

“El Jefe del Movimiento participa al público que al ¿Quién vive? de sus avanzadas, se contestará ¡España! y al ¿Qué gente? ¡La Autonomía!

“Lo que se hace público para general conocimiento.

“Baire, 3 de marzo de 1895. Por el Coronel Jesús Rabí, el Coronel Saturnino Lora.”


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