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Generación Y: el making of

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Generación Y: el making of

Mensaje por odioafifo el Mar Ene 19, 2010 5:22 pm

Generación Y: el making of


Habría que empezar aclarando que un ciudadano cubano no puede ir a una oficina y comprar un dominio web para uso privado ni colectivo, y mucho menos ubicar en un servidor nacional un dominio comprado en el extranjero. En Cuba, recibir una dirección url es un privilegio exclusivo de instituciones estatales: ni siquiera proyectos aceptados, pero alternativos, tienen acceso a semejante prebenda. Lo cual deja a un ciudadano que tenga inquietudes de webmaster ante el dilema de esperar a que un día sea posible o apelar a personas —en otras partes del mundo— que lo ayuden a hacerse de un sitio en Internet.
Reinaldo y yo nos decantamos por la segunda variable, cuando a mediados de 2006 decidimos pedirle a nuestro amigo Josef Biechele que nos hiciera el favor de comprar para nosotros el dominio http://www.desdecuba.com. Nacido y crecido en Alemania, Josef es uno de nuestros mejores amigos, que conocemos desde los años noventa, cuando estuvo de visita en La Habana. Nos une una gran amistad que no logran enturbiar ni siquiera los diferentes puntos de vista que tenemos sobre algunos temas políticos e ideológicos. Aunque en varios foros han intentado acusar a Josef de pertenecer a la CIA, lo cierto es que en su juventud militó en el partido comunista y mantiene buena parte de sus ideas de entonces. La nuestra es una amistad que se basa en el respeto a las diferencias y en ayudarnos mutuamente, cada vez que alguno está en apuros.
Cuando no me pasaba todavía por la cabeza tener un blog, ya había empezado a estudiar algo de diseño web y mi experiencia con la revista Consenso me había estimulado a saber más sobre el tema. Josef, que conocía de esas inclinaciones informáticas, no tuvo ningún reparo cuando le planteamos la idea de adquirir un dominio en Alemania. Puso su nombre para radicarlo en la empresa alemana Strato y nos ayudó con la inversión inicial, que apenas superaba los cuarenta euros al año.
Aunque esa cantidad representaba una fortuna para los bajos salarios en Cuba, teníamos dos años de respiro —ya pagados por él— para lograr reunir el próximo importe. El paquete comprado —que resultaba el más elemental de los ofrecidos— incluía la posibilidad de nombrar dos dominios, de manera que creamos uno de corte turístico que se llamaba http://www.habanaapie.com donde hacíamos publicidad de nuestros cursos de español para extranjeros. Con mucha cautela y sin mencionar nuestros nombres, dábamos un email de contacto a través del cual los interesados
se inscribían para dos semanas de prácticas de idioma y conocimientos de cultura cubana en La Habana. La autonomía económica que nos trajo esa web logró sufragar parte de las horas de Internet que consumí durante la administración del dominio y la posterior apertura de Generación Y.
Josef siempre estaba a mano para ayudarme a reparar cualquier metedura de pata con mis tanteos en el servidor. No fueron pocas las veces que lo eché todo a perder y nunca escuché un reproche de su parte por mis atrevimientos. En ese clima de colaboración, le consulté la idea de abrir un blog pero él —aunque es informático de profesión— no estaba muy al tanto de la arquitectura de los sistemas gestores de blogs. De manera que empecé el camino con una página que yo misma construí en html y que aunque yo la llamaba un “blog” no reunía los requisitos básicos de interactividad de esta herramienta.
En abril salió a la luz bajo el nombre de Generación Y. Cada vez que quería publicar una nueva entrada había que sustituir el archivo “index.htm” por uno que incluía el nuevo texto. Todo lo había diseñado con una vieja versión de Dreamweaver, en una obsoleta laptop que le había comprado a un balsero crónico que necesitaba un motor de Chevrolet. Mi nuevo “sitio” carecía de una base de datos y no usaba la tríada mágica de Apache-PHP-MySQL que tanto potencial le ha permitido a los blogs. Era como intentar volar a la luna con cohete hecho de rocas y trozos de árbol, pero fue muy gratificante ver que levantaba vuelo y se podían ver las estrellas.
Los primeros lectores llegaron y mi contacto con ellos era a través del email, cuando podía colarme en un hotel y revisar mi buzón. Varios internautas me hacían constantemente la pregunta de por qué no usaba una plataforma como Wordpress, MovableType o el propio Blogger.com. Gracias a esas observaciones me enteré de que existían plataformas gratuitas para bloguear, hasta ese momento pensaba que cada blogger pasaba las mismas dificultades que yo cada vez que subía un post. Un
mundo enorme y lleno de funcionalidades se abrió ante mis ojos.
Sólo a mediados de octubre de 2007 logré descargar el script de Wordpress desde su sitio http://wordpress.com.org y probarlo en un recién estrenado servidor de prueba que instalé en mi laptop. Ese “simulador de vuelo” me ha salvado la vida en infinidad de ocasiones; sin él y los ensayos que me ha permitido hacer offline, todo hubiera sido más difícil. Tras descartar MovableType (justo en mayo de 2005 habían pasado a licencia de pago) me decanté por WP y creo que el azar me llevó esa vez a hacer la elección correcta. Nunca voy a felicitarme lo suficiente de haber adoptado este sistema de código libre que parece mutar ante mis ojos con nuevas y mejores versiones e infinitas funcionalidades. Me sumé a la cofradía de Wordpress sin saber muy bien que estaba trazando con eso toda una filosofía que me acompaña hasta hoy: darle preeminencia en mi vida informática al software libre.
Contar en detalle cómo logré subir por ftp al servidor el script de Wordpress y hacerlo funcionar sería desesperante. Todo eso para comprobar algunas semanas después que mi elemental paquete en Strato incluía la posibilidad de abrir blogs con apenas unos clicks… El único problema era que la interfaz sería en alemán y resultaba complicado cambiarla al español. Ante los ojos de los lectores, resurgió GY a finales de diciembre con nuevas posibilidades, entre ellas la de comentar, establecer un archivo, categorías y hasta un buscador. Tras bambalinas todo estaba cogido con pinzas y yo misma me sentía superada por la tarea de administrar un dominio y un blog.
Los consejos de varios amigos y la ayuda inestimable de Josef fueron determinantes. De vez en cuando mi desconocimiento causaba algún desastre tecnológico. Unos meses antes había ayudado a Reinaldo a abrir su espacio Desde aquí y a Miriam Celaya a irrumpir bajo seudónimo en el sitio Sin Evasión. Ambos blogs bebieron de lo aprendido con los tropiezos de GY. Todo era más fácil ahora, pero seguía siendo muy complicado.
La nueva situación sólo pude disfrutarla unos tres meses, pues a mediados de marzo de 2008 el gobierno cubano implementó un filtro para bloquear todo el dominio Desdecuba.com. Pensé que se trataba de algo transitorio, pero hasta el día de hoy sigue ahí, levantado como un muro entre mis ojos
y mi espacio virtual. Muchas personas que han visto la página en blanco que surge cuando tecleo mi URL en los dos únicos cibercafés que tiene La Habana y en los hoteles donde me conecto, me cuenta que se trata de un filtro ralentizador que hace agónica la carga de cada elemento de esa página web. Quizás si me quedara dos días conectada, con el navegador abierto en http://www.desdecuba.com/generaciony podría llegar a ver el sitio en su totalidad, pero sin atreverme a hacer click en ninguna
parte, pues eso me llevaría otras 48 horas de carga.
Si ya era difícil sin bloqueo, se volvió imposible con el muro de la censura. Por suerte, para ese entonces ya había desarrollado una buena amistad con varios comentaristas y lectores asiduos del blog. Varios me brindaron su mano solidaria y yo decidí confiar en esa relación virtual que se había desarrollado durante breves meses. Fue la tercera gran decisión que tomé en la vida de mi blog: la primera había sido abrirlo y la segunda decantarme por Wordpress. Comencé a mandar mis textos vía email, acompañados de una imagen que mis “ayudantes” publicaban por mí. Buscamos también gente que auxiliara los blogs de Reinaldo, Miriam, el Guajiro Azul y Dimas Castellanos. Una red de solidaridad ciudadana se tejió alrededor de nosotros. Llegaron también las propuestas de traducir y aparecieron personas de todas partes ofreciendo su ayuda voluntaria y gratuita, para llevar mis textos al portugués, inglés, chino u holandés. Esto es algo que los defensores de la teoría de la conspiración siempre ponen como la evidencia del origen “oscuro” de Generación Y. No confían —ni entienden— en las simpatías que se establecen entre personas sin que medie un gobierno, un partido, una tarea programa o una misión financiada. Para esos fabricadores de supuestos complots, la manera en que se organizan espontáneamente los ciudadanos es algo subestimable y dudoso; para mí es el eje fundamental sobre el que descansa mi proyecto online. Sin ese apoyo todo hubiera quedado como el sueño de lo que pudo ser.
Mayo de 2008 vino cargado de sorpresas, el premio Ortega y Gasset de periodismo en la categoría de trabajo digital y la inclusión en la lista de Time. El blog gozaba de buena salud, aunque ya era tiempo de hacerle algunas mejoras de diseño y agregarle nuevas implementaciones. El gran problema era que yo no podía entrar a la administración y quienes me ayudaban a publicar, tenían total disposición pero no conocían Wordpress lo suficiente como para atreverse a realizar tareas más comprometedoras. Fueron meses difíciles, para la parte técnica, en los que frecuentemente GY se quedó colgado o fue víctima de ataques informáticos. El caudal de visitantes era superior al tráfico que aceptaba el elemental paquete que habíamos comprado en el servidor Strato. No pasaba una semana sin que un mensaje de error apareciera en las pantallas de los lectores y varias veces —incluyendo el mismo día de la premiación del Ortega y Gasset— fuimos atacados por algún hacker que llegó incluso a dañar la base de datos. En uno de esos “asaltos” perdí todas las imágenes que acompañaban mis textos y fue una odisea volver a subirlas. Del lado de acá, desconectada de la red y con el sitio bloqueado, casi no podía dormir pensando en el caos que los hackers habían dejado en el servidor.
Para finales de 2008 el blog estuvo nominado en tres importantes certámenes: 20 Minutos, Bitácoras y el premio The BOBs. Las posibilidades eran ínfimas. Tenían en ese entonces la plantilla Mandingo
con un banner que ésta traía por defecto, no hacía uso de las categorías, ni de las etiquetas, casi no podía cambiar mi barra lateral, la zona de enlaces era un desastre, apenas si había logrado instalar algún plugin y encima de eso los comentaristas estaban necesitados de una zona más funcional para escribir sus opiniones. Le pedí entonces a un amigo diseñador —un cubano radicado en España— que me ayudará a crear un banner personalizado y un logo para GY. De ahí nació el que todavía me acompaña. Su atractivo se lo debo al talento de este diseñador, cuyo logo de referencia está en la barra lateral de mi blog, en señal de agradecimiento.
Junto a quienes me ayudaban a postear, logramos habilitar algunas mejoras en el blog, entre ellas que las páginas de comentarios se dividieran en grupos de cien para que no fueran tan lentas de cargar. Le
dimos algunos toques a la plantilla Mandingo y el nuevo banner funcionó de maravilla. El año terminó con el trofeo de The BOBs y el premio de Bitácoras; a pesar de sus minusvalías técnicas, Generación Y se había alzado con ambos galardones. Fue como haber —finalmente— alunizado con mi rústica nave.
La noticia del premio The BOBs salió en la prensa alemana, especialmente en la Deutsche Welle y la empresa Strato reparó en que la galardonada tenía alojado su blog en ese servidor. Se pusieron en contacto con su cliente, Josef Biechele, para preguntarle. Él les dio mi dirección y por primera vez se estableció una comunicación entre ellos y yo. Me dijeron que estaba honrados de tenerme entre sus usuarios y me preguntaron si necesitaba algo en especial. Les pedí cambiar el idioma de la administración al español lo cual significó trasladar el dominio hacia una filial de la empresa en España. Estaban tan deseosos de no perderme como cliente que me ofrecieron 18 meses de servicio gratuito y un paquete de mejores funcionalidades; a cambio, yo sólo tenía que ser un cliente de referencia, que podía aparecer en artículos y alusiones que se hicieran sobre el servicio de Strato. Me pareció un trato estupendo y lo acepté.
A mediados de febrero de 2009 comenzamos la mudada. Fue un desastre. La vieja versión 2.3 de Wordpress se desarmó y la base de datos resultó más difícil de mover que un mamut siberiano. Durante once días todo el dominio desdecuba.com estuvo offline. Yo no podía dormir, el buzón de email estaba repleto de mensajes de alarma y en medio de aquel caos un hacker oportunista vulneró la seguridad e hizo leña del árbol caído.
Tuvimos que apelar a las copias de seguridad guardadas por el servidor. Mi condición de blogger a ciegas era insufrible. Veía como el trabajo de casi dos años se iba abajo con aquellos mensajes de error que aparecían en las pantallas de todo el que quería entrar a GY. Un amigo me regaló una tarjeta de cinco horas de conexión para un hotel de La Habana, me fui allí dispuesta a no levantarme hasta que volver a ver mi blog funcionar. Una de las personas que me ayuda a postear estaba en el chat.
Él, desde el país donde vive, podía navegar perfectamente por la web y entrar al panel de control de nuestro servidor pero le faltaban los conocimientos técnicos para reparar el entuerto; yo tenía algunas ideas de cómo solucionarlos y sin embargo no podía hacer nada. Combinamos sus ojos y mis nociones, él fue mi vista y yo su mente. Cerca de las once de la noche ya la página volvía a estar disponible, con algunas imperfecciones, pero viva.
Sobre la marcha se arregló el resto y el nuevo espacio en el servidor demostró poseer una mayor capacidad para aceptar el creciente tráfico. Cambié a la plantilla de Atahualpa, que conservo todavía. Tres semanas después era vulnerado por un nuevo ataque. El desastre nos ayudó a protegernos mejor. Después vino una etapa de estabilidad técnica y de desasosiego vital por sucesos que iban pasando en el mundo real. Hasta que a mediados de octubre alguien encontró una nueva vulnerabilidad, entró y borró el archivo index.php. Afortunadamente el problema pudo solucionarse inmediatamente gracias a los conocimientos que ya había alcanzado el amigo que me salvó una vez.
A mediados del 2010 se terminarán los 18 meses de dominio cortesía de Strato. Para ese entonces ya habré ahorrado algo que me permita mantener el actual paquete sin perder ninguna de sus funcionalidades. Mi columna semanal en la revista italiana Internazionale, las colaboraciones periodísticas que he hecho por todo el mundo, entre ellas algunas sistemáticas como en el TAZ alemán, la revista Poder, la revista Imprensa de Brasil y una reciente posibilidad en El Nuevo Día de Puerto Rico me han permitido todo este tiempo costearme las horas de internet y ayudar a otros bloggers a navegar por la red. La prioridad de mis recursos sigue siendo la comunicación y la presencia online. Aunque carezca de otras cosas, no voy a dejar de invertir en horas de conexión, tarjetas para el móvil —que me permite Twittear— ni apoyo logístico a otros que comienzan a expresarse en Internet. El monto obtenido en el tercer premio del concurso Caminos de Libertad ha servido para sufragar la Academia Blogger, especialmente en abastecimiento de papel, CDs, DVDs y algo de merienda. Solidarias donaciones hechas a través del botón de Paypal ubicado en mi sitio también han ido destinadas a esa infraestructura comunicativa que estoy tratando de crear para uso de toda una comunidad.
La autonomía material es la base sobre la que se erige la autonomía ciudadana. Ese precepto es una de las máximas de mi vida y no voy a avergonzarme ni a culparme por haberme liberado del paternalismo, la dependencia estatal y las ridículas subvenciones. Aspiro a una Cuba donde todo aquel que quiera pueda tener un dominio web, sufragarlo con su trabajo, no pagar ninguna cuota ideológica por obtenerlo y sobre todo, no ser acusado de “mercenario” ni de fabricado por una potencia extranjera por el sólo hecho de no conformarse con vegetar en la indigencia material y en la minusvalía informativa.
Generación Y es el fruto de mi talento, mi energía, la colaboración de miles de ciudadanos en muchas partes del mundo, el apoyo de mis amigos, las lecturas que he hecho en todos estos años, el escuchar a otros, la solidaridad de muchos bloggers y comentaristas de dentro y de fuera de la Isla, pero especialmente es el resultado directo de la interacción con una realidad que ni el triunfalismo ni las consignas estereotipadas pueden esconder.
Yoani Sánchez
La Habana

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