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LA CAUSA 8 DE 1986 (Otros actos contra la Seguridad del Estado)

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LA CAUSA 8 DE 1986 (Otros actos contra la Seguridad del Estado)

Mensaje por pedro dollar el Miér Dic 30, 2009 1:36 pm

Posted November 18th, 2009 by Reinaldo Escobar




Cuando en 1986 fuí secuestrado en plena calle por la policía secreta del régimen cubano, tenia yo 21 años y lo primero que vino a mi mente fue la esposa mía, eramos un matrimonio joven , sin hijos y yo estaba convencido que aquello terminaría en el paredón de fusilamiento. El auto donde yo viajaba ese día con destino a la ciudad de Nuevitas, se detuvo repentinamente y dos individuos que abrieron simultáneamente ambas puertas a mi lado subieron al auto apuntándome a la cabeza con sus armas. Inmediatamente uno de ellos puso en mi cabeza una capucha de lona verde que no me dejaba ver nada. Conducían a gran velocidad , y guardaban silencio . Yo por mi parte pensaba en que alguno de lo que conspiraba conmigo había traicionado, y que seguramente me esperaban muchos días de tortura y quizás la muerte. Al llegar al centro de Seguridad del Estado de mi ciudad (En el reparto Garrído) me bajaron del auto apresuradamente y sin quitarme la capucha, entrándome a empujones a un salón donde un grupo de uniformados me miraban con desprecio. Uno de ellos dijo: -Quitate toda la ropa o te la quitamos nosotros a nuestra manera. Me hicieron vestir un pieza de pantalón y camisa juntos, y sin mangas de color amarillo quemado, uno de ellos con sonrisa cinica me dijo: -¿Como te sientes con el color batistiano? La primera celda donde me encerraron era completamente tapeada y de un color púrpura oscuro, había muy poca iluminación, pues solo había un bombillo en el techo de color violeta. Al pasar los días me cambiaban de celda en dependencia del curso que iban teniendo las entrevistas, por ejemplo la número doce que quedaba al final del pasillo oscuro tenia baño independiente y bañadera, pero a los dos días de estar allí y después de negarme a confirmar una acusación absurda, me pusieron en una donde no podía acostar mi cuerpo en el piso, sino encorvado, no tenia agua y solo un hueco en el piso para hacer las necesidades fisiológicas.

Como a la segunda semana de secuestro, me dejaron ver a mi esposa por cinco minutos (en presencia de un guardia). Ella que casi enloquece al verme desaparecido por tantos días se alegro de verme y nos abrazamos llorando, el guardia nos ordeno separarnos y le dijo a Graciela : -Miralo bien, porque para el jefe del grupo, tenemos paredón-, Pasados los cinco minutos, nos hicieron despedirme inmediatamente me condujeron a la oficina de entrevistas donde me esperaba un capitán sentado como un mariscal en su abrigo militar detrás de un solido buro y con una temperatura que me hacia temblar de pies a cabeza, el aire acondicionado se colaba por mi camisa sin mangas y mis temblores me hacían sentir muy mal luego de haber compartido aquel cálido encuentro con mi amada esposa. El capitán comenzó a contarme una historia de su origen humilde, de su padre haitiano y su marginación antes de la revolución, también hablo de los contrarevolucionarios y de cuantos habían salido fusilados tras ser procesados en ese lugar. Luego entro un mayor y comenzó a lanzar amenazas, insultos y todo tipo de acusaciones que yo rechace con un absoluto silencio, entonces me envió a la celda sin agua, y durante tres días con sus tres noches supe lo que era la sed, junto al profundo cansancio por no dejarme dormir en esos días, golpeando el que vigilaba, la pesada puerta de hierro con una especie de martillo cuando me sorprendía cerrando los ojos, el guardia que me vigilaba a ratos a través de la ranura en la puerta, parecía disfrutar las molestias que me imponía. En los tres meses que permanecí secuestrado nunca vi a un abogado ni a nadie que perteneciese al sistema judicial, solo oficiales que se esforzaban por arrancar a fuerza de tormentos las confesiones que ellos querían escuchar.

En cierta ocasión me hicieron vestir de civil y me sacaron del lugar en un auto. Yo iba enceguecido por la repentina luz después de tantas semanas sin ver nunca el sol, pero pude notar que luego de un recorrido corto volvían cerca del lugar y de pronto se detuvieron y me dijeron: -Bajate, y camina por esa calle para allá. Sin dejarme otra opción se marcharon en el auto, yo comencé a caminar y rápidamente vi como a sesenta metros y frente a mi a varios uniformados que tenían dos cámaras grandes de vídeos enfocadas en mi dirección, casi al instante un auto freno bruscamente a mi lado, y unos uniformados se bajaron y me arrestaron formalmente. En numerosas ocaciones me hacían entrevistas con cámaras y cierto grupo de preguntas dirigidas hacia un tipo de programa preparado al parecer con fines propagandísticos, pero en otras me atormentaban con interrogatorios repetitivos durante día y noche, rotandose para tal fin entre varios de ellos, de manera que me extenuaban y no podía saber cuando era de día o de noche al no ver nunca la luz del sol. Nunca me golpearon, pero llegaron a convencerme de que seria fusilado. Me acusaron de formar un grupo clandestino, y de planear la toma violenta del canal local de televisión para trasmitir propaganda anticomunista, también de estar planificando una resistencia armada en la sierra de cubitas. Una madrugada me sacaron para interrogarme y al caminar por el pasillo me sentí mareado, cuando entré al cuarto del interrogatorio, me molesto la luz del lugar y vi todo borroso, era como cuando me dilataban las pupilas para evaluar la vista siendo un niño. Quien me interrogaba (no recuerdo quien era) seguía acusándome de las mismas cosas y diciendo que si cooperaba, sería mejor para mi, que delatara a mis células secretas y pensara en mi grave situación, cuando le respondí sentí la mandíbula pesada como si estuviera anestesiada, a partir de ese momento sentí todo el tiempo desagradables sensaciones en mi sistema nervioso, incluso un día que me queje de los síntomas , el guardia (llamado por sus compañeros, Mateo) me trajo unas píldora y me dijo que me sentiría mejor si las tomaba, lo cual hice, (esta escena se repitió varias veces ).Cuando mi madre y mi esposa me visitaban notaban mi estado, pero no se podía hacer nada al respecto.

Un día me mostraron un audio donde escuche la voz de mi primo Rodny Yefune (solo tenia 15 años) y ya estaba sufriendo una gran presión. En otra ocación me decían que mi madre o mi esposa estaban arrestadas, en fin usaron todos los recursos para derrumbar mi ánimo, y para poner en mi mente que yo no era nadie, frente a la "gloriosa revolución", hasta que finalmente trajeron a mi padre, y nos dejaron solos . Mi padre, un capitán de las FAR, era un viejo combatiente del clandestinaje urbano, miembro del 26 de julio y muy admirado por los que me maltrataban. Sobre mi conversación con mi padre prefiero no decir nada, y solo señalo el uso de las presiones psicológicas usando a los seres queridos como armas de chantaje. Muchas mas cosas ocurrieron en esos tres meses de secuestro donde conocí mas de cerca a ese gobierno usurpador que no respeta ni reconoce la dignidad intrínseca de todo ser humano, pero he decidido dar este pequeño resumen para que se conozca de alguna manera esa escondida realidad de las relaciones entre el gobierno y los que se le oponen, ese gobierno que si fuera sensato, reconocería a la oposición, legalizaría su existencia y trataría de promover la reconciliación entre cubanos haciendo reformas políticas hacia la democracia.

pedro dollar
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