Secretos de Cuba
Bienvenido[a] visitante al foro Secretos de Cuba. Para escribir un mensaje hay que registrarse, asi evitamos que se nos llene el foro de spam. Pero si no quieres registrarte puedes continuar y leer toda la informacion contenida en el foro.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Facebook
Anuncios
¿Quién está en línea?
En total hay 51 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 51 Invitados :: 2 Motores de búsqueda

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 1247 el Jue Sep 13, 2007 8:43 pm.
Buscar
 
 

Resultados por:
 

 


Rechercher Búsqueda avanzada

Sondeo

Respecto a la normalización de relaciones o el intercambio de presos realizado el miércoles como parte del acuerdo entre Cuba y EEUU

54% 54% [ 42 ]
42% 42% [ 33 ]
4% 4% [ 3 ]

Votos Totales : 78

Secretos de Cuba en Twitter

UMAP

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

UMAP

Mensaje por Alcaldesa el Sáb Feb 10, 2007 1:17 am

Recuerdo del primer mensaje :

*Sobre este tema, no conosco mucho pero el ver un video clip desperto mi curiosidad y ahora despues de averiguar solo un poquito descubro verdaderas historias de horror, y me repito a mi misma nuevamente, que todo lo que se dice de Fidel Castro es poco, para la maldad tan enorme a la que este engendro ha sometido al pueblo cubano.*

*A continuacion pongo el link a el video-clip, y a informacion puesta en ese hilo. Si alguno de ustedes tiene mas informacion o anecdotas relevantes, por favor ponganlas aqui en el foro. Gracias*

UMAP-video

Alcaldesa
Miembro Especial

Cantidad de mensajes : 1579
Edad : 105
Hobbies : cazar moscas y mentirosos. las moscas son mas dificiles.
Valoración de Comentarios : 626
Puntos : 1325
Fecha de inscripción : 29/10/2006

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo


Re: UMAP

Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 15, 2010 11:22 pm


Elegua: Testimonio de la UMAP 1





Al amigo Alejandro Rodríguez, testigo excepcional del presente hecho
por Ramón Díaz Marzo, periodista independiente
LA HABANA, octubre - Elegua era un negro feo cuando llegó con 17 años a nuestro campamento y se arrimó a la gente del ambiente. Tú sabes lo que es el ambiente, ahora le dicen así, pero cuando estábamos sometidos por los españoles, eran sociedades secretas de negros cubanos, y se precisaba honorabilidad para ser ñáñigo.
Lo que te contaré ocurrió una mañana. El sol, en el cañaveral, era un infierno. Yo 2 era rápido cortando caña, pero mi compañero de pareja, ese día, estaba enfermo. Ninguno de nosotros era campesino. El grupo nuestro era de La Habana. Corría el año 1963, que fue cuando se promulgó la Ley del SMO 3. Nosotros éramos soldados castigados, pero como nuestras faltas no merecían elevarse a un tribunal militar, optaron por enviarnos a Camagüey, donde se inauguraban los campamentos de concentración de la UMAP.
Nuestra situación en la zona de Florida, un pueblo de Camagüey, no era como la de los civiles -homosexuales, lumpens, testigos de Jehová y demás religiones. Estábamos presos, pero sin alambradas ni guardias de garita.
Al principio, nosotros sólo éramos 20 reclutas. Luego iban llegando a nuestro campamento los reclutas de otras provincias, y en uno de esos grupos llegó el negro Elegua. Nadie quería cortar caña con Elegua. La caña se corta en pareja. Elegua siempre se quedaba rezagado y yo tenía que ayudarlo.
El día de los sucesos, después que los camiones nos condujeron hasta el campo, el negro no tenía pareja en el corte, y yo le dije: "Elegua, ven conmigo". En el cañaveral, temprano en la mañana, el frío y la niebla te hacían creer que estabas en Londres, pero a las 9, cuando el sol subía, te dabas cuenta de que estabas en Cuba. La hoja de la caña tiene vellos de mujer que son puñalitos que te torturan el cuello, y el sol es una lluvia de fuego, y la tierra, una sartén sin grasa, ardiendo con un fuego subterráneo.
En el cañaveral no hay posibilidad de pisar en firme. Algunas cañas crecen retorcidas y arrastrándose. A las 11 de la mañana, y sin adelantar aún el tramo que justificara el "diez", Elegua salió a la guardarraya, donde una pareja de reclutas que sí habían terminado la mitad de la norma se permitían un descanso.
Los dos reclutas fumaban tranquilamente sus cigarros cuando vieron al negro caminar hasta ellos. "Ahí viene… está de p... 4", dijo uno. "Es que cortar caña no es pa' to'el mundo, asere 5", dijo el otro. Elegua se detuvo. "¿Qué volá 6?", saludó. "Oye", dijo uno, "cerca de aquí está el teniente". El negro no contestó. Entornó los ojos y miró el azul del cielo. "Déjenme el cabo", fue lo que dijo.
Cuando le alcanzaron el cigarro, se acomodó sobre un terrón. "Esta noche tengo vuelo. Iré al batey".
"Esa mulata te va a complicar, asere".
"Aquí to'el mundo se fuga".
"Sí, es verdad", dijo uno, "pero el teniente está encarnado en tí".
"No tengo miedo":
"Hay que legislar, asere. Hay que pasar estos tres años sin pro", dijo el otro.
Dando grandes saltos, entre los surcos alguien se acercaba. Sin habérselo propuesto, los tres reclutas habían formado un círculo, y nadie habría llegado hasta el lugar sin ser visto.
"¿Tú sabes quién viene por ahí?", preguntó uno.
"¿Quién?", dijo el negro mientras le daba la última chupada al cigarro.
"El teniente".
"Vaya, vaya, vaya…", empezó a decir el teniente. "Pero si están en un picnic. ¿No me invitan?"
Los tres reclutas se incorporaron en posición de atención militar.
"Pero continúen, continúen", ordenó el teniente con sarcasmo.
Los reclutas volvieron a la posición anterior. Por educación, se sentaron dándole el frente al jefe del campamento. Quizás desde que los había visto ya había revisado el trabajo de los reclutas, o quizás no y lo que le importaba era el surco de Elegua. Quizás tampoco miró el surco de los reclutas, y mucho menos el mío y el de Elegua, a quien suponía incapaz de cumplir la norma. Para arribar a una conclusión, sólo debía dejarse arrastrar por la cólera.
"¿Así que los demás cortando, y ustedes conversando?", masculló el teniente a través de un sucio mocho de tabaco.
"Nosotros terminamos la mitad de la norma, teniente. Además, ya casi es la hora del almuerzo".
Elegua alzó sus ojos hasta la cara crispada del teniente. Y el teniente seguía diciendo: "El verdadero revolucionario no tiene norma. Si termina su norma, debe entrar a otro surco".
La naturaleza había maltratado a Elegua a la hora de su nacimiento. No por negro, sino por feo. Especialmente la pupila enrojecida de sus ojos, y cuando los alzó, su fealdad se acentuó, dándole al rostro un involuntario desafío. Y mientras el teniente hablaba, se fijó en aquella mirada.
"Y tú, ¿qué me miras?"
El negro bajó los ojos sin contestar. Pero el teniente Mora siguió hablando: "No vayan a pensar que por ser yo el jefe, de presentarse la ocasión, no soy capaz de entrarme a trompadas con cualquiera de ustedes. ¡A mí hay que respetarme de hombre a hombre! No me gusta que me miren mucho.
El problema de Elegua consistía en no poseer otra cara para mirar al mundo y que el mundo lo mirase a él. Sorprendido, volvió a levantar, sin el menor asomo de violencia, sus buenos pero feos ojos. Y como le cuento, su cara fea, especialmente la pupila enrojecida, quedó al descubierto.
Cerca del lugar había un grupo de árboles a donde había llegado el camión del almuerzo. Desde todas partes se oía: "Llegó el almuerzo… llegó el almuerzo".
Los dos reclutas, Elegua y el teniente estaban en otro mundo. Yo caminé hasta el lugar, con un presentimiento malo.
"Buenos días, teniente", creo que dije, para suavizar la situación. Pero nadie ya podía escucharme. El teniente sabía quiénes eran los ñáñigos en el campamento. Era con quienes prefería conversar. En ocasiones, delante de aquellos hombres, ridiculizaba al negro Elegua con órdenes absurdas. Claro, sin llegar al extremo en que la dignidad puede quedar maltratada para siempre.
Pero aquella mañana, cierta calma en Elegua, con su cara fea, exasperó al veterano de la Sierra Maestra. Y el teniente repetía: "No me gusta que me miren mucho, coño".
El teniente hablaba, y Elegua hacía como si con él no fuera. Y en el paroxismo de su cólera, nos gritó: "¡Firmes!" Y parándose frente al negro, burlón, le preguntó: "¿Quién te habrá puesto Elegua, ¿eh?"
A la orden de "firmes", Elegua se había incorporado, sin darse cuenta de que en la mano sujetaba un largo machete "made in China". El teniente interpretó en ello cierta amenaza. Varios cortadores que se dirigían a donde el camión del almuerzo escucharon las voces. Entre los testigos había varios ñáñigos, y el teniente los había visto.
Recordó entonces que el negro Elegua quería, algún día, juramentarse en el juego. Y comenzó a decirle: "¿Y ese machete? ¿Piensas utilizarlo? No, no te lo creo. Pa'eso hay que tener pantalones, ¿oíste? Es más, ¿quieres que te diga la verdad aquí, delante de to'el mundo? Pues te la diré: Tú no tienes cojones pa'darme un machetazo".
En honor a la verdad, hay que aclarar una cosa: aquellos machetes chinos tenían el filo de una cuchilla de afeitar, y el machete se movió solo. Es verdad que Elegua alzó la mano, empuñando el filoso artefacto. Y cuando la bajó, el codo no se había separado de la cintura. Quiere decir, Elegua no estiró su brazo con ensañamiento. Sencillamente, el arma viajó sola, impulsada por su peso, abriéndose paso en la carne.
"Hay, maricón, me diste".
El teniente, que siempre andaba con una pistola al cinto, hundió su mano en el aire cerca de la cintura. Pero ese día no la llevaba, y sus movimientos inútiles se repitieron varias veces. Yo he visto a un hombre matar a otro de un disparo, pero cuando me fijé en la cabeza del teniente, vi su sombrero de guano picado por el costado. La piel, de esa parte de la cara, desde el cráneo hasta poco más abajo de la oreja, le colgaba.
Me le acerqué y con mis manos sujeté el pedazo de pellejo con la oreja. "Estése quieto, teniente", creo que dije.
Elegua era el más asustado. La visión de la sangre lo había enardecido, y gritaba palabrotas mientras blandía el machete.
Entonces sí que llegaron gentes de todas partes. Viene el político del campamento corriendo, y armado con una pistola. Elegua se dio a la fuga y el político apuntaba con el arma. Apretaba el gatillo, sonaban los disparos. Pero no lo tumbó.
A Elegua lo capturaron al siguiente día, no recuerdo cómo. En cuanto al teniente, éste me apartó a un lado, y solito fue caminando hasta el camión. El mismo sujetaba su trozo de carne sin desamayarse.
En 72 horas organizaron el juicio. Cuando la población sometida supo que el fiscal sería David La Roche, del Tribunal Revolucionario de Oriente, dieron a Elegua por muerto. Improvisar un juicio en pleno monte no era nuevo. De cuando en cuando llegaban noticias de fusilamientos en otros campamentos.
Al recordarlo todo pienso que Elegua se puso fatal. Porque si hubiera sido otro teniente. Pero el teniente Mora era el sobrino del jefe de toda la UMAP.
Ese oficial, David La Roche, vino y me dijo: "Alejandro, tú que viste lo ocurrido, ¿estarías de acuerdo con la pena de muerte?"
No tuve miedo de contestarle: "El teniente Mora no está muerto. Si el teniente Mora estuviera muerto, yo estaría de acuerdo con la pena capital, porque nadie tiene derecho a matar a nadie. Pero el teniente Mora no está muerto. Además, yo vi cómo el teniente Mora lo provocó. Fue una humillación, y Elegua no supo lo que hacía".
Mi declaración trajo por consecuencia que no compareciera yo como testigo en el juicio. Tampoco citaron a los otros dos reclutas.
Cuando lo recuerdo todo, se me hace la idea de que Elegua pensó que no lo iban a fusilar. El juicio lo celebraron en el batey La Tumba. Estaba presente la plana mayor de la UMAP y grupos de prisioneros de los diferentes campos de concentración.
Durante el juicio noté en el rostro del negro cierta alegría. Seguro estaba recordando a los testigos de Jehová. A ellos los fusilaban de mentira, con balas de salva. Pero al final, cuando el juez dijo: "Condenado a muerte por fusilamiento", el rostro del negro cambió de color.
Nadie sabe de qué parte de Cuba eran los integrantes del pelotón que lo fusilaría. A Elegua lo condujeron hasta un claro, donde crecía una ceiba. Yo me encontraba entre cientos de presos. Hubiera querido despedirme del ecobio 7, pero no me habría visto: éramos muchos. Y Elegua caminaba, mirando hacia la tierra, con las manos amarradas a la espalda.
Con una soga larga ataron su cuerpo a la ceiba. En su rostro, según recuerdo, había calma, como si pensara que sólo querían asustarlo. Pero después que el pelotón hizo formación frente a él, y un oficial dijo "Preparados", y se hizo un silencio que a mí me pareció la llegada de la muerte, y el oficial dijo "Apunten", vi en él el horror de quien inesperadamente y en un instante termina por comprender que ha llegado la última hora.
El oficial gritó "¡Fuego!", y Elegua, relajado todo su cuerpo, no pudo impedir que la punta de la quijada se le hundiera en el pecho. Luego ese mismo oficial desenfundó su pistola, se acercó a la cabeza de Elegua y le dio el reglamentario tiro de gracia.
En los días sucesivos, sin nadie proponerlo, hubo duelo en nuestro campamento. Nadie hablaba. Ese ha sido el silencio más grande que he escuchado en mi vida. Luego ese silencio se fue debilitando, y la vida a poco recobró su brío. Después de todo, fusilados, o en la cama de un hospital, algún día todos moriremos.
Cuando el teniente Mora salió del hospital, no creyó en la historia del fusilamiento. Con una pistola comenzó a buscarlo por los campamentos. Yo he pensado que el machetazo de Elegua llegó hasta ese lugar donde se organizan las ideas.
1. Unidades Militares de Ayuda a la Producción. ^
2. Testimonio del señor Alejandro Rodríguez Martínez, testigo excepcional por ser personaje personal participante de este suceso real que me contó. ^
3. Servicio Militar Obligatorio. ^
4. Expresión popular cubana. ^
5. Amigo.^
6. Saludo. ^
7. Hermano de religión. ^


CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores y autoriza la reproducción de este material informativo, siempre que se le reconozca como fuente.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: UMAP

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 16, 2010 4:11 pm

Muy conmovedora esta historia . creo que se puede agregar en el post cuentame tu historia de aqui en secretos de cuba.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: UMAP

Mensaje por reynaldo ramos pacheco el Dom Mayo 16, 2010 6:46 pm

es un testimonio conmovedor , muy bien narrado por cierto ,

reynaldo ramos pacheco
Miembro Extremo

Cantidad de mensajes : 2624
Valoración de Comentarios : 1665
Puntos : 4451
Fecha de inscripción : 20/07/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: UMAP

Mensaje por Gandalf el Lun Ago 23, 2010 4:23 pm

La Alcaldesa en Feb. del 2007 nos presento toda una serie de articulos relacionados con la UMAP. Verdaderos campos de concentracion al mejor estilo Castrista. Sufrimiento al maximo nivel para todos lo que pasaron esta dura prueba, no solo fue para los homosexsuales para muchos otros desafectos tambien. El de la Idea genial fue El Che y aprobada por el jefe se comenzo una de las paginas mas bochornosas de humillacion, tortura y represion que jamas se realizo, comparada con los mejores campos de concentracion nazis. Me pregunto porque de esto no se habla, porque no se critico abiertamente al tirano, paso que aquella epoca no es la de ahora.
Los mediso de comunicacion cambiaron y la revolucion cubana perdio la magia de la desinformacion de los primeros tiempos.
De esto me recuerdo muy bien, porque a mi casi me mandan para la UMAP, me salvo esa buena estrella que siepre esta conmigo mi Angel Guardian.

Gandalf
Miembro Extremo

Cantidad de mensajes : 3919
Edad : 72
Localización : Tampa
Hobbies : combatir ala dictadura cubana.
Valoración de Comentarios : 2351
Puntos : 6566
Fecha de inscripción : 09/06/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: UMAP

Mensaje por PLACETA el Lun Ago 23, 2010 5:17 pm

Estimado amigo entre todas las nefastas obras de la roboilucion esta sin dudas es de las mas impoetantes y que debiera ser recordada a cada momento junto con la matanza y destierros del Escambray.

PLACETA
VIP

Cantidad de mensajes : 5781
Edad : 57
Valoración de Comentarios : 1111
Puntos : 3420
Fecha de inscripción : 07/01/2007

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: UMAP

Mensaje por EVIDIO el Lun Ago 23, 2010 6:58 pm

La UMAP, es uno de los mas negros capitulos en la historia de la tirania castrista en Cuba.Cada sobreviviente de este horrible experimento debe convertirse en una Cuba libre en un acusador de los tiranos y sus complices.

EVIDIO
Miembro Extremo

Cantidad de mensajes : 7468
Localización : Home of the brave.
Hobbies : Leer. musica...
Valoración de Comentarios : 6557
Puntos : 14168
Fecha de inscripción : 22/04/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: UMAP

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 10:12 am


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.