Secretos de Cuba
Bienvenido[a] visitante al foro Secretos de Cuba. Para escribir un mensaje hay que registrarse, asi evitamos que se nos llene el foro de spam. Pero si no quieres registrarte puedes continuar y leer toda la informacion contenida en el foro.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Facebook
Anuncios
¿Quién está en línea?
En total hay 26 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 26 Invitados :: 2 Motores de búsqueda

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 1247 el Jue Sep 13, 2007 8:43 pm.
Buscar
 
 

Resultados por:
 

 


Rechercher Búsqueda avanzada

Sondeo

Respecto a la normalización de relaciones o el intercambio de presos realizado el miércoles como parte del acuerdo entre Cuba y EEUU

54% 54% [ 42 ]
42% 42% [ 33 ]
4% 4% [ 3 ]

Votos Totales : 78

Secretos de Cuba en Twitter

Los planes del General (Parte 1)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Los planes del General (Parte 1)

Mensaje por Invitado el Miér Abr 29, 2009 8:15 pm

Tomado de Cubaencuentros.


Opinión
Los planes del General


Militarización de la economía: ¿Más lealtad hacia el poder, o más individualismo y codicia?

Enrique Collazo, Madrid | 24/04/2009

Mientras el estilo propio de un líder carismático, con un
impresionante poder de convocatoria, definía el método de gobierno de
Fidel en los sesenta, Raúl se ocupaba de institucionalizar al otrora
Ejército Rebelde, aportándole una estructura moderna y funcional.
En aquella época, en que se desmanteló aceleradamente toda la
estructura productiva y de propiedad del régimen anterior, el país se
movía a golpe de consignas, movilizaciones y estímulos morales. Era la
apoteosis de la revolución permanente, en su etapa de máxima capacidad
de demolición de la economía de mercado.
En medio de aquella euforia colectivista, tan inmadura como
disparatada, "el Ministro", como comúnmente le llamaban los miembros de
las FAR a Raúl, lanzó una frase que denotaba una cierta racionalidad,
al compararla con los luctuosos y apocalípticos lemas de su hermano y
del propio Che Guevara. "Reconocer el esfuerzo, premiar sólo los
resultados", definía a bote pronto un tipo de mentalidad apegada a la
utilidad práctica de la construcción socialista, la cual tomaba cierta
distancia de aquella orgía voluntariosa que especulaba con la inminente
construcción del comunismo en la Isla.
Teniendo en cuenta tal posicionamiento, no sorprende el estilo de
gobierno que pretende implantar Raúl, basado en resultados, más
pragmático, o si quiere, menos ideologizado. La profunda
reestructuración realizada recientemente refuerza su poder al frente
del gobierno, al conformar un equipo propio con generales y miembros
del Partido Comunista de su confianza y relevar a dirigentes claves
aupados por Fidel. Con este golpe, Raúl Castro dejó fuera del ejecutivo a 13 de los 28 ministros que ejercían en 2006, cuando asumió provisionalmente.
Ni discusiones ni liderazgos carismáticos
Fiel a su estilo de "premiar sólo los resultados", Raúl, apoyado en
sus colaboradores militares y partidistas, intentará gobernar la
sociedad mediante los métodos que implantó en las Fuerzas Armadas, con
una estructura administrativa diseñada originalmente para las empresas
subordinadas al Ejército. No quiere discusiones ni liderazgos
carismáticos que interfieran en su mando, y menos potenciales
opositores que cuestionen sus decisiones.
Cree que el problema está en el caos, en la ausencia de cultura de
trabajo y el robo de los recursos del Estado. Espera imponer disciplina
y racionalidad, suprimiendo mesianismos económicos, tales como las
operaciones masivas de latinoamericanos en hospitales cubanos. Impondrá
en todo el país una política de control, austeridad y eficiencia. Por
primera vez, luego de medio siglo de fidelismo, Raúl comienza a mandar
efectivamente, tras ser el eterno segundón del régimen, aunque con
frecuencia la enorme sombra de su hermano provoque la impresión de un
gobierno bifronte.
La metamorfosis del aparato militar comenzó hacia mediados de los
años ochenta, cuando Raúl impulsó el Sistema de Perfeccionamiento
Empresarial (SPE) para elevar la eficiencia de dichas industrias. Para
ello se promulgaron medidas que reproducían el mercado: entre otras,
sistemas de contabilidad basados en la búsqueda de beneficios, cambios
estructurales que permitieran el establecimiento de empresas con
participación extranjera, y formas de racionalización del personal.
Domingo Amuchástegui, un académico estudioso de este tema, ha
señalado que "el perfeccionamiento es la imitación más cercana de
formas de organización y administración capitalista que se ha llevado a
cabo en Cuba. Ello incluye corporaciones, sociedades mercantiles de
carácter privado propiedad del Estado cubano, sociedades anónimas,
contratos de administración, producciones cooperadas, y diferentes
niveles de asociación y de consorcios con empresas extranjeras, tanto
en la isla como en el exterior".
Serias incertidumbres
Según los medios de comunicación oficiales, en 2001 se supervisaron
las operaciones de 322 importantes empresas, en su mayoría relacionadas
con el complejo militar-empresarial. Tales empresas producían el 89% de
las exportaciones, el 59% de los ingresos turísticos, el 24% de la
renta por servicios productivos, el 60% de las transacciones al por
mayor en divisas y el 66% de las de comercio minorista.
Además, daban trabajo al 20% de los trabajadores estatales. Estas
cifras proporcionaban el valor aproximado de la participación de los
militares en la economía en aquel año, valores que sin duda se han
incrementado desde entonces.
Los generales y coroneles en activo dirigen por lo menos unas 800
grandes y pequeñas empresas, que van desde ingenios azucareros hasta
hoteles, gasolineras, acerías, firmas de tecnología cibernética, entre
otros rubros, los cuales captan alrededor del 64% de las divisas que
entran al país, según cifras oficiales. De acuerdo con la misma fuente,
de las empresas con ese sistema, apenas el 7% registró pérdidas,
comparadas con el resto de las empresas estatales, que tuvieron
porcentajes muy altos.
Sin embargo, cabe cuestionarse hasta qué punto está preparada la
incosteable y caótica estructura empresarial estatal, monetizada en
pesos nacionales, para asimilar el SPE, máxime cuando las empresas de
las FAR han desplegado sus reservorios capitalistas sin competencia en
los ámbitos laboral o de capitales, con libre acceso a los recursos del
Estado, disfrutando por tanto de condiciones cuasi-monopolistas.
Estas empresas funcionan en un régimen especial, en el cual pueden
controlar los factores de producción, los precios, la comercialización,
una mano de obra entrenada en los métodos de ordeno y mando, conformada
en muchos casos por miembros del denominado Ejército Juvenil del
Trabajo (EJT); mientras que sus inversiones se nutren de inescrupulosos
empresarios extranjeros, que casi siempre aportan casi todo el capital
a cambio de una mínima participación. Todo ello comporta una seria
incertidumbre acerca del éxito que tendría la extrapolación de este
modelo al resto de la economía nacional.
El entramado
El núcleo duro del poder reside hoy en el Grupo de Administración
Empresarial S.A. (GAESA), que conforma todo el entramado fomentado por
Raúl. Al frente de la junta directiva está el general Julio Casas
Regueiro, actual ministro de las FAR y hombre de confianza de Raúl;
pero detrás de él, como director general y con poder ejecutivo, está el
coronel Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, yerno del presidente del
Consejo de Estado.
El Grupo GAESA incluye empresas como Gaviota,
que cuenta con más de treinta hoteles repartidos por toda la Isla y
otros en construcción. La importancia de Gaviota viene dada por sus
relaciones empresariales exteriores con las españolas Tryp Hoteles y
Sol Meliá, y con las francesas Cadena Novotel y Club Mediterranée.
Otras empresas son Aerogaviota
(vuelos domésticos para el turismo); Sermar (exploración de tesoros
marinos en plataforma); Almest (inmobiliaria y construcción); Tecnotex, dedicada a la importación y exportación de los productos que necesitan y/o elaboran las demás empresas del holding; Antex,
que contrata mano de obra en países del Tercer Mundo, formalizando
también distintos tipos de compañías "off shore". Esta empresa es una
de las más importantes y está bajo el control personal de Raúl Castro.
TecnoImport, que importa todo lo indispensable para las Fuerzas
Armadas; Sasa, (estaciones gasolineras); División Financiera; TRD
Caribe (Tiendas de Recuperación de Divisas), que cuenta con más de 400
establecimientos en todo el país y con unos ingresos anuales superiores
a los cien millones de dólares. Sus productos sólo pueden ser
adquiridos con dólares. Mantiene un gran volumen de negocio con China y
Hong Kong.
También aparecen Agrotex, empresa dedicada a todo lo relacionado con
la agricultura y la ganadería, desde la cría de animales hasta una
fábrica de caramelos, pasando por la elaboración de mieles y alimentos
en general. Almacenes Universales SA, empresa dedicada al comercio
interior y exterior, con zonas francas propiedad de las FAR en Wajay,
Mariel, Cienfuegos y Santiago de Cuba.
Pero quizá una de las ramas más poderosas de GAESA la conforman las
Industrias Militares, una empresa matriz que se ocupa de la búsqueda de
repuestos y de la fabricación de piezas relacionadas con el armamento.
Tiene suscritos acuerdos especiales con Rusia, China y Brasil, y de
ella depende, por ejemplo, la fábrica de armas de Camagüey.
El Complejo Histórico Militar Morro-Cabaña, GeoCuba y la Empresa de
Servicios La Marina, integran también la larga lista. El grupo es
gigantesco y, según fuentes fiables, facturaría más de mil millones de
dólares al año. Ellos son el poder real. Son quienes gobiernan el
Estado, controlan la economía y dirigen el Partido Comunista.
Consejo de… guerra
Como reprodujeron los académicos Juan Carlos Espinosa y Robert C. Harding, en Paracaídas verde olivo y piñatas a cámara lenta,
trabajo publicado en 2002, "una casta militar privilegiada, sin
imaginación política, liderada por Raúl Castro, espera entre
bastidores. Junto a ellos están los apparatchiks y
tecnócratas que conforman la masa leal en los discursos, los cuadros
dispuestos a realizar las nuevas labores con el fin de impulsar sus
carreras".
A este ejercito de soldados-gerentes que controlan semejante entramado económico, se añade el hecho de que la mayoría de las carteras ministeriales están ocupadas
por diez generales, incluido Raúl, en la cima del poder. En primer
lugar, destaca el general de brigada José Amado Ricardo Guerra, quien
ocupa el puesto de secretario del Consejo de Ministros, aunque privado
de "protagonismo alguno en la dirección del gobierno".

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.