Secretos de Cuba
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El nieto del Che Guevara: “Chávez es una mezcla de caudillo, peronista y guerrillero en tiempos de paz”

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El nieto del Che Guevara: “Chávez es una mezcla de caudillo, peronista y guerrillero en tiempos de paz”

Mensaje por Invitado el Mar Abr 28, 2009 1:27 pm

El nieto del Che Guevara: “Chávez es una mezcla de caudillo, peronista y guerrillero en tiempos de paz”
Abril 12, 2009 - 5:19 pm

El nieto de Ernesto Che Guevara critica al
castrismo, que ha gestionado la sucesión “como una monarquía”, y
asegura que el régimen cubano está condenado a cambiar. “Si no se
produce la apertura económica controlada, el capitalismo cogerá a los
cubanos desesperados y la isla puede convertirse en cualquier cosa” Un
cronista itinerante.

Así se define Canek Sánchez Guevara: un joven
escritor cubano que se presenta con el nombre de un rey maya y el
apellido de una leyenda revolucionaria.

Es hijo de Hilda Guevara Gadea, la primogénita de
Ernesto Che Guevara, quien en los convulsos años 70 se enamoró de
Alberto Sánchez Hernández, un escritor mexicano que en esa época se
refugió en la Cuba revolucionaria.

Producto de esa relación nació en La Habana, en
1974, Canek, y a los pocos años partió con sus padres a un largo
periplo por Italia, España y México. Con 12 años de edad regresó a su
Cuba natal, donde vivió hasta 1996, cuando decidió salir de la isla
empujado por la muerte de su madre y una profunda crisis económica,
bautizada por el régimen castrista como el “período especial”. Ahora,
su residencia oficial está en un tranquilo pueblito cerca de Burdeos,
al sur de Francia; pero confiesa que pasa más de la mitad del año
viajando por el mundo, buscando historias, así como su abuelo hizo por
América Latina en 1952. La diferencia es que Canek lo hace sin
motocicleta y publica sus crónicas en la revista Milenio Semanal, de México.
La revolución que usa la imagen de su abuelo como un mito le impide
volver a su patria, pero desde cualquier sitio no pierde detalle de la
actualidad de la isla y observa, con más escepticismo que esperanza, el
proceso de sucesión controlada del castrismo . “A veces solemos juzgar
la realidad desde nuestros deseos, y eso es un problema. Yo desearía
ver cambios en Cuba, pero eso no está ocurriendo. En el imaginario
colectivo del cubano, el cambio está asociado a la muerte de Fidel
Castro. El sistema político de la isla se ha comportado como una
monarquía, y Fidel se ha garantizado un control de la sucesión, y eso
retrasa cualquier cambio”.
-¿La muerte de Fidel Castro sigue siendo la condición indispensable para la apertura en Cuba?

-Sin ninguna duda. Fidel se ha garantizado la
gestión de la sucesión a corto plazo, y por eso el sistema sigue sin
cambiar. Sin embargo, hay señales de que el régimen, tal como lo
conocemos, no es viable. Por eso Raúl ha insistido en institucionalizar
la revolución, porque el cubano no es un régimen institucional, sino
personal. Todo se construyó alrededor de Fidel, y Raúl sabe que para
garantizar la supervivencia del modelo debe institucionalizarlo. En esa
necesidad puede estar la clave de una apertura, y esa es la paradoja
del castrismo: está condenado a cambiar para poder sobrevivir.
-¿Cambiar cómo? ¿Se puede esperar que Raúl acometa alguna transformación antes de que muera Fidel?

-Raúl es un desconocido, una figura de bajo perfil.
Pero de lo poco que conocemos, sabemos que es un pragmático. Raúl ha
convertido al Ejército en el estamento más sólido del poder cubano, que
funciona como un negocio. Ese pragmatismo puede abrir la posibilidad de
que se ejecuten algunas reformas económicas. De hecho, Raúl ha
expresado la posibilidad de liberalizar un poco el mercado interno
cubano, y el mercado de trabajo.
-Permitir la iniciativa privada en la economía debilitaría el
sistema de control social del régimen cubano. ¿Raúl estaría dispuesto a
que el Estado pierda ese poder?

-El proceso de nacionalización de la economía
emprendido en Cuba en los años 60 derivó en una estatización de todo
grande, mediano y pequeño negocio, y eso arruinó doblemente la economía
del país. Por un lado, cerró las posibilidades creativas del individuo,
y por otro, el Estado se convirtió en un aparato enorme que controlaba
toda la dinámica económica. Se llegó al ridículo de estatizar, por
ejemplo, pequeñas empresas de manufactura de calzado. Por eso, en Cuba
las fuerzas productivas están absolutamente estancadas. En la isla todo
está muy jodido. Desde hace años la gente no está pendiente de la
ideología o la política, sino de sobrevivir. La participación política
ya no es como antes, de compromiso ideológico, sino una mera
herramienta para garantizar la supervivencia; y eso opera como un
mecanismo de dominación social.
-¿El pueblo cubano, entonces, no está preparado para la apertura política?

-No es eso. Hay una ansiedad de transformación en
Cuba, lo que pasa es que hay un elemento que complica mucho las cosas:
Cuba sufre una profunda fractura social. La crisis de 1989 no fue sólo
una crisis económica, sino una crisis de valores. Allí se derrumbó
buena parte de la esperanza en la utopía comunista. La isla registra
niveles de violencia urbana y social desconocidos. En el afán ridículo
de la revolución castrista de erradicar la cultura burguesa, se fueron
al carajo cosas tan elementales como pedir las cosas por favor, o dar
las gracias. Con la crisis llegó también la decadencia del sistema
educativo y sanitario, que habían sido los grandes logros de la
revolución, y además se generó una crisis en la cultura laboral. El
cubano percibe que trabaja mucho, pero no genera riqueza y, al final,
nadie quiere trabajar, pues gana mucho más con tres bussines clandestinos con turistas.
-¿Pero la emergencia social no bajó desde que Venezuela envía asistencia energética a Cuba?

-El hecho de que el transporte público exista, o que
la isla tenga electricidad, sin duda que afecta positivamente la
dinámica social. Pero esa ayuda ni se acerca a la gran palanca de
asistencia que brindó la URSS durante la Guerra Fría. Cuando yo era
niño, en los años 80, se respiraba un relativo clima de tranquilidad en
la isla, y las calles eran de los chicos; hoy eso es muy distinto. Esta
semana hablé con un amigo de la infancia, que salió de Cuba hace pocos
meses, y me dice que en La Habana hay niños armados que te matan para
robarte 10 dólares. Estos graves problemas sociales configuran un
panorama que genera dudas. Pero, a pesar de todo, hay señales de que es
posible una transición exitosa.
-Algunos señalan el peligro de un estallido consumista, si se liberan el comercio interno y el mercado laboral.
-Si no has visto a un cubano suelto en una tienda de chinos en
cualquier ciudad del mundo, no has visto todavía a un consumista de
verdad. La sociedad cubana vive en un modelo de racionamiento total,
que generó una cultura del acaparamiento personal: hay que comprar todo
lo que puedas, porque no sabes cuándo puedas volver a verlo. Sin
embargo, los cubanos que salen de la isla no tardan mucho en adaptarse
perfectamente a trabajar en sociedades con una economía liberal.
Pasaría lo mismo en Cuba, si el trabajo en la isla significara riqueza.
-El ex canciller de México Jorge Castañeda planteó que la salida de
Felipe Pérez Roque y Carlos Lage del Gobierno cubano se debió al
desmantelamiento de una conspiración contra Raúl orquestada por Hugo
Chávez, para evitar un acercamiento de Cuba con Estados Unidos. ¿Tiene
eso algún sentido?

-Desconozco las dinámicas del poder cubano. Desde
fuera, la caída de Lage y Pérez Roque parece que es una maniobra
natural de Raúl para crear un equipo propio. Pero eso no implica que lo
que dice Castañeda no tenga su lógica. El amigo de Chávez en Cuba es
Fidel, no Raúl. El nexo filial de Chávez sólo existe con el patriarca
Fidel; y en esa relación no cabe Raúl. Además, de Fidel pueden decirse
muchas cosas, pero nadie puede afirmar que haya sido comunista. En el
poder cubano, el comunista siempre fue Raúl, y para un hombre como él,
ese discurso ditirámbico de Chávez debe sonarle muy mal.
-El presidente Chávez desmiente cada vez que puede los choques con
Raúl. Dice que cada día se está cultivando “una amistad muy grande”

-Hugo Chávez es un personaje muy extraño. Es una
mezcla de caudillo latinoamericano, peronista y guerrillero en tiempos
de paz. Utiliza todas las instituciones de la democracia para aniquilar
principios fundamentales de la propia democracia. Es un personaje
difícil de encasillar, pero a final de cuentas queda claro que es un
pobre rico. La alianza entre Cuba y Venezuela es, para La Habana,
económica, y para Caracas, política.
Fidel necesitaba el petróleo pero Chávez no necesitaba los médicos y
los entrenadores deportivos cubanos. El verdadero pago que buscaba
Chávez era la legitimidad política de Fidel.
Por eso, con Raúl, esa alianza entre Cuba y Venezuela es
insostenible a mediano plazo. No tardarán mucho en chocar los intereses
políticos. Por ejemplo, Raúl ha actuado con pragmatismo y asume ahora
una posición conciliadora frente a Estados Unidos, y lo que menos le
interesa es un bocón como Chávez gritando.
-Desde Washington hay señales que apuntan a un desmantelamiento progresivo del embargo. ¿Será eso un acelerador de los cambios?

-Eso empujará al modelo cubano a su paradoja: si los
Castro quieren que no se derrumbe el sistema, deben abrirse. La
liberalización del mercado laboral es la clave de la transformación.
Cuando los cubanos puedan tener en sus manos los medios de producción,
generar riqueza con su trabajo y asociarse libremente para armar
sindicatos independientes, cambiará toda la dinámica de la isla. De
hecho, esa es la única manera en la que Cuba pueda afrontar con éxito
la invasión del gran capital, que hace lobby para tumbar el embargo y
caer sobre la isla con las garras afiladas. Si no se produce la
apertura económica controlada, el capitalismo cogerá a los cubanos
desesperados, barrerá con el castrismo y la isla puede convertirse en
cualquier cosa.

El Nacional.

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Re: El nieto del Che Guevara: “Chávez es una mezcla de caudillo, peronista y guerrillero en tiempos de paz”

Mensaje por apower el Mar Abr 28, 2009 4:14 pm

verdad

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