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Cuba: la República Socialista y el Estado de Derecho.

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Cuba: la República Socialista y el Estado de Derecho.

Mensaje por freedom of expression el Mar Mar 24, 2009 4:49 pm

Cuba: la República Socialista y el Estado de Derecho.


Hegemonía del partido único y del poder estatal: manifestaciones incuestionables de la crisis del sistema político cubano

Por Roberto Cobas Avivar | Para Kaos en la Red




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Re: Cuba: la República Socialista y el Estado de Derecho.

Mensaje por tito el Mar Mar 24, 2009 8:10 pm

La República Socialista
y el Estado de Derecho


No se
puede aspirar a una República Socialista si el Estado se riñe con la idea del
poder popular. Ninguna idea sobre la institucionalidad socialista puede ignorar
que el origen del poder republicano no está en el estado, sino en el pueblo. Si
se reconoce el carácter revolucionario de esta afirmación política, concebir la miel del poder como posibilidad
inmanente al ejercicio de gobierno, constituye el reconocimiento expresis verbis de
la falencia estructural del sistema de democracia, cualquiera sea su signo
ideológico. Tratándose del Proyecto Socialista cubano, en tanto alternativa al
sistema de democracia burguesa inherente al capitalismo, la declaración,
realizada por el Líder de la Revolución, pone en abierta y definitiva evidencia
la naturaleza estadocrática del Socialismo en Cuba.


El
poder económico estado-céntrico y la autocracia política que gracias a ello
genera el sistema de partido único (PCC), constituyen las esencias culturales
del socialismo de estado en que se desgasta el Proyecto Sociopolítico de la Revolución cubana.


Las consuetudinarias
destituciones de prestigiados cuadros del Partido de sus cargos en órganos
centrales del Estado y el Gobierno cubano bajo imputaciones de doblez moral no
pueden ser reducidas al consabido argumento de las debilidades personales. Tal análisis
sería en extremo simplista y estaría enmascarando el problema de fondo de la
institucionalidad del sistema político cubano. Como he venido analizando, la
doble moral de los comportamientos sociopolíticos (fenómeno abiertamente
reconocido por la propia sociedad cubana) constituye una forma efectiva de
defensa del individuo contra el autoritarismo del sistema de poder
verticalizado.


Es
lógico que dicho fenómeno fomente el caldo de cultivo para las más variadas
manifestaciones de voluntarismo político, especialmente en los cuadros
dirigentes. Y obvio igualmente es que desde la partidocracia institucionalizada
se defienda la idea de la “vanidad del ser humano” y “la falta de temple de los
revolucionarios” como las causas del mismo. Esa defensa se entroniza desde
intereses políticos sectarios, porque el sistema de poder no responde a la idea
del poder popular, sino a la hegemonía del gobierno de una vanguardia revolucionaria de oficio que desde la jerarquía del Partido único se posiciona como
politocracia omnímoda. Sucede así puesto que la concepción institucional del
Estado cubano responde a la idea de la centralización piramidal del poder
económico. La correlación institucional de fuerza en detrimento de la
horizontalidad del Poder Popular es lo que permite el ejercicio y la sucesión
voluntarista en las responsabilidades estatales. Es justamente eso lo que ha
permitido la transmutación del Partido único en partido de estado.


La Proclama del Comandante en Jefe al
Pueblo de Cuba
[1], formulada el 31 de julio del 2006, constituye una declaración reveladora sobre la constatación anterior.


El
entonces Pesidente del Consejo de Estado y Primer Secretario del PCC delega en
cuadros de su entera confianza la gestión de fondos económicos que había venido
administrando de forma personalizada. Los fondos cubrían los programas de la
salud, la educación y la recuperación energética. Los cuadros de su máxima
confianza eran Carlos Lage Dávila, Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo
de Ministros, y Felipe P. Roque, Ministro de Relaciones Exteriores (así como el
Ministro Presidente del Banco Central de Cuba)[2].


Ante la coyuntura
que se presentaba ¿dónde quedaban los poderes del Estado? Si el Consejo de
Estado, el Gobierno (Consejo de Ministros) y el Buró Político del CC del PCC
quedaban y (quedan) bajo la responsabilidad de una misma persona, no puede
ignorarse que la Asamblea Nacional del Poder Popular constituye la segunda
instancia de poder decisorio en el Estado y la única formal contrapartida a la
concentración unipersonal de los poderes establecidos.


Los
cuadros a los que voluntaristamente se transfería la gestión y el “control” de
cuantiosos recursos de la nación, más allá de las responsabilidades que
contraían y aún cuando se le pidiera “gestión colegiada”, asumían facultades de
super-dirigentes. El factor confianza personal sustituye la
institucionalidad y el control social de las decisiones del Estado.


Los
hechos vienen demostrando la imposibilidad de darle siquiera el beneficio de la
duda al peso moral de un “factor confianza” que se establece por encima del
control social. ¿Qué valoración de la confianza hacía entonces el Primer
Secretario del Partido y Presidente del Consejo de Estado, cuando hoy, apenas
dos años después, califica el comportamiento de sus personas de confianza como
indigno y susceptible de traición a la Patria? ¿Obliga el factor confianza a
la lealtad personal por encima de las convicciones críticas propias? ¿Se falta
a la confianza o se traiciona la Patria cuando el pensamiento revolucionario
disiente de la línea oficial de pensamiento, trátese o no de destacados
dirigentes del Partido y el Gobierno? ¿Es el factor confianza una exigencia de
lealtad personalista incondicional dado que el Gobierno no es un ente elegido
democráticamente? ¿No es ésa una forma en sí misma sectaria de ejercer el
gobierno? ¿No crea ello el caldo de cultivo de la doble moral? ¿Por cuáles
razones políticas puede el factor
confianza
personal sustituir la responsabilidad decisoria
de la Asamblea Nacional del Poder Popular? ¿Estamos ante el Estado del Partido
o ante el Estado del pueblo?


Los
presentes amagos del PCC por restañar la institucionalidad del Estado continúan
apresados en la visión mediatizada sobre la transformación socialista que
necesita el Proyecto sociopolítico de la Revolución. Dicha visión se abstiene
de aceptar el cuestionamiento que la propia realidad social, económica y
política hace de la hegemonía del PCC como Partido de Estado. Es justamente eso
lo que demuestra el anuncio de la creación de una Contraloría del Estado
supeditada al Consejo de Estado. Una concepción donde ambos entes
institucionales se erigirían en “juez y parte”, quedando al mismo tiempo
subordinados al PCC. Mientras tanto, la concepción de un Tribunal
Constitucional independiente con fuerza decisoria vinculante no es objeto de
consideración[3].


El PCC
en su cualidad constitucional de fuerza rectora de la sociedad y del estado
cubano y, obviamente, su máxima Dirigencia, se encuentran ante el problema de
la legitimación del sistema político de partido único como sistema
de gobierno. Ese sistema de gobierno ha trastocado la institucionalidad del
Estado gracias al papel hegemónico sobre la sociedad que le confiere el poder
económico estado-céntrico. La conversión del Partido único en partido estatal
desnaturaliza el carácter popular de la República y contamina la idea
socialista del proyecto revolucionario.


La
realidad socioeconómica cubana revela que la democracia no existe como poder
del pueblo, sino como mecanismo de poder económico y político de la burocracia
partidista. La hegemonía del proletariado se ha convertido en la justificación
de la partidocracia. En realidad la partidocracia se alimenta dogmáticamente de
la idea leninista de la dictadura
del proletariado
. Ello es posible porque el Partido ha
obviado dos de sus presupuestos determinantes: 1) el ajuste de la doctrina a la
realidad concreta y 2) la interpretación dialéctica de la idea política.


En el primer lugar, si los
antagonismos de clases no tienen sujeción objetiva en la realidad cubana
actual, tampoco existe el proletariado como sujeto del antagonismo. Lo que ha
surgido es una contradicción antagónica de nuevo tipo. El poder político del
pueblo es usurpado por el poder de un estamento-elite que lo ejerce en su
nombre. Objetivamente la condición de proletariado se mantiene en la práctica
mediante el sistema de trabajo asalariado, como la relación económica que
permite la absoluta dependencia del ciudadano al estado.


En segundo lugar, se ignora que el
proceso de establecimiento de la hegemonía del poder popular nunca fue
planteado por V.I.Lenin como ejercicio político de imposición antidemocrática.
No es casual que sea precisamente eso lo que la interpretación gramsciana
de la dictadura del proletariado reivindique como construcción de la hegemonía
del poder del pueblo.


No puede analizarse
el problema de la participación social en Cuba al margen de la crítica al
actual sistema de poder político soportado en un partido único. He expuesto en
diversos análisis que la única manera de lograr la efectividad política y, con
ello, la legitimación del sistema de partido único es en un escenario de plena
democracia socialista.


La gran asignatura pendiente del Proyecto Socialista
cubano es el modelo de democracia
. Ese es el reto que tiene ante sí el
ideario político del Partido. Sin embargo, la sociedad cubana espera el
anunciado VI Congreso del Partido sin grandes expectativas. Puesto que a la
sociedad no se le permite expresar abiertamente qué espera de dicho Congreso
ni, en resumidas cuentas, qué espera del Socialismo.


Si la
democratización del sistema de participación social constituye la asignatura
pendiente del Socialismo en Cuba, algo ha de quedar fuera de toda duda: la
cualidad del sistema de democracia queda en estrecha correlación con la
naturaleza política del sistema socioeconómico.


Cuando se trata la
cuestión del poder en el Socialismo en Cuba, existe consenso retórico sobre la
idea del poder del pueblo como su fundamento. En la práctica el contenido de
ese poder se construye y ejerce desde el poder económico y político del Estado.
Las expresiones concretas, los sujetos de ese poder, están invariablemente en
la burocracia partidista, administrativa y gestora. No puede ser de otra
manera, puesto que el modelo socioeconómico estado-céntrico no se gestiona si
no con la burocracia como estamento de gobierno en todos los niveles de la
jerarquía institucional y la vida económica.


La burocracia
deviene atributo de todo estado. Como fenómeno sociológico (es decir, más allá
de la desviación del margen de tolerancia sistémica) en ningún caso se da en
divorcio de la naturaleza del sistema institucional de poder. Sin embargo, la
verticalización del poder del estado, tal como se da en Cuba, genera la
tendencia al poder burocrático absoluto. En cambio, la descentralización del
poder del estado no resuelve el problema, crea sólo la tendencia a su
relativización. Ello es así debido al monopolio estatal sobre la
acumulación de capital y la distribución de la renta. Es justo lo que permite
el modelo de economía estatista cubano y las relaciones socioeconómicas que
impone.

tito
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Re: Cuba: la República Socialista y el Estado de Derecho.

Mensaje por tito el Mar Mar 24, 2009 8:12 pm

me tome la atribucion de poner el articulo que cito el hno.freedon ya que me parecio interesante al leerlo .le doy las gracias al el por haberlo citado
saludos

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Re: Cuba: la República Socialista y el Estado de Derecho.

Mensaje por manodura el Mar Mar 24, 2009 10:32 pm

Un articulo realmente interesante, me ayuda a reafirmar lo que ya sabía, Cuba con su "sistema" se parece más a un país feudal que a otra cosa, aún tengo que recabar más información sobre eso, pero me parece que sería la etiqueta que le valdría; un feudo, donde los señores feudales hacen y deshacen lo que les da la gana sin contar con el pueblo, al que ellos califican de "ceirvos" Lean esto y comparen: "El Feudalismo se puede entender también como la ruptura de todas las estructuras de poder Antiguo, en un sistema de fragmentación de la tierra donde el Señor es juez, administrador y militar de la misma. Todos los señores responden al monarca. Los campesinos ofrecen sus servicios y labran la tierra a cambio de la protección del señor feudal, y entre los señores se forman las relaciones feudovasalláticas antes mencionadas" más cosas por aquí:

http://es.wikipedia.org/wiki/Feudalismo

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Re: Cuba: la República Socialista y el Estado de Derecho.

Mensaje por Cubano Libre el Mar Mar 24, 2009 11:58 pm

Bueno, Cuba es un Feudo y Fidel es su senor Feudal, el pueblo son los campesinos que viven en la finca. Lo que mas ha favorecido a este senor feudal es que su finca es una isla

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Re: Cuba: la República Socialista y el Estado de Derecho.

Mensaje por el caballero de cocody el Vie Mar 27, 2009 9:19 am

El poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente.

Lo que mas a favorecido a Fidel Feudal es que la mayoria de los cubanos tienen mentalidad de siervos de la gleba.

No hay esclavista si no hay esclavo. La relacion entre opresor y oprimido se vuelve, en ocasiones, una relacion de mutua necesidad. Es algo asi como el "sindrome de Estocolmo". El oprimido termina admirando a su opresor, por la capacidad que el opresor tiene de poder oprimirle.

Al final, el oprimido se culpa a si mismo, por no tener la capacidad de liberarse de su opresor. Por lo tanto, el oprimido cree que el se merece la opresion a que esta siendo sometido...y termina justificando la actitud opresiva del opresor.

Alimentado por sentimientos de derrota, indolencia y apatia el individuo acepta su destino de manera fatalista y considera su estado de servidumbre como algo irremediable...acepta que el estado de cosas es asi y que nada se puede hacer, que hay que adaptarse...y cooperar.

El siervo, para no enfrentar su problema real, se entretiene en subterfugios: en vez de protestar se pone a cantar, en vez de planear la destruccion de su opresor planea como ganar un jueguito de ajedrez...hace como un avestruz, que esconde su cabeza en un hoyo para no ver la realidad.

Cuando un librepensador se alza por encima de esa miasma, entonces los esclavos se vuelven contra el, porque temen a las represalias desatadas por el esclavista, si ellos deciden seguir las ideas del librepensador.

Entonces, si algun "buen samaritano", decide "tirarle la toalla" al librepensador, hace este comentario:...no le hagan caso...el no es mala gente...lo que pasa es que el esta mal de la cabeza...cuando se le pase lo que tiene hablamos con el para que se tranquilice...

Los esclavos solo deciden actuar si el esclavista se debilita, se enferma o se muere...y eso, si es que alguien les alienta a hacerlo.

No hay mejor esclavo que aquel que cree ser libre.

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Re: Cuba: la República Socialista y el Estado de Derecho.

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