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EL LEGADO DE GEORGE W. BUSH

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EL LEGADO DE GEORGE W. BUSH

Mensaje por cubivallejo el Dom Ene 18, 2009 6:25 pm

Publicado en www.cubacapitalista.com


EL LEGADO DE GEORGE W. BUSH

Enero 18, 2009

Aparte de Richard M. Nixon, no creo que haya habido un Presidente de los EEUU más odiado por la izquierda que George W. Bush. Es cierto que su popularidad es la más baja desde que se realizan encuestas (22%), pero el rechazo de la izquierda es cáustico y venenoso, mas allá de las diferencias políticas. Lo acusan de actos criminales, y el Congreso recién convocado promete realizar investigaciones por mentirle deliberadamente al pueblo americano y por otros supuestos “crímenes”. Algunos llegan a acusarlo de haber perpetrado el derrumbe de las Torres Gemelas en Septiembre 11, 2001. El circo ha comenzado.

Creo que esa percepción se comenzó a formar como resultado de las elecciones presidenciales en Noviembre 2000, cuando las estadísticas electorales fueron extremadamente ceñidas, y el candidato del Partido Demócrata, Al Gore, presentó demandas legales que paralizaron la nación por alrededor de un mes mientras se resolvían en las Cortes. Finalmente, la Corte Suprema de los Estados Unidos concluyó el recuento de votos en la Florida, debido a que diferentes Condados usaban diferentes normas para determinar la validez de los votos. Como consecuencia Bush ganó la elección presidencial.

No importa que numerosas organizaciones y medios de comunicación tradicionales, como el New York Times y el Miami Herald, realizaron sus propios recuentos y concluyeron que Bush ganó el voto electoral en la Florida. La izquierda categorizó a Bush como un Presidente “ilegítimo” que le “robó” la elección a Al Gore, quien obtuvo una mayoría en el voto popular nacional. El hecho que las elecciones en los Estados Unidos se deciden de acuerdo con los votos electorales en cada Estado era irrelevante para los adversarios de Bush, y nunca le perdonaron la derrota.
De todas formas, George W. Bush ha gobernado durante ocho años, y creo que es productivo hacer un recuento de su legado antes del comienzo de la Nueva Era de Obama.

Me parece conveniente analizar el legado de Bush, enfocando su impacto en la política extranjera y en la política doméstica. En mi opinión, su política extranjera fue acertada (en general), aunque la opinión pública no lo demuestre en este momento. Su política doméstica, sin embargo, sobre todo en los últimos meses de su presidencia, estableció los precedentes que favorecen una política de expansión del poder del Estado en la economía en uno de los peores momentos de su historia.

Bush comenzó su presidencia en un momento de recesión económica, y sólo unos meses después de tomar posesión de su cargo, el país sufrió el ataque terrorista de Septiembre 11, que provocó profundos cambios en la vida nacional. El impacto económico fue inmediato. Además del descenso súbito en las bolsas de valores, la incertidumbre sobre el futuro se reflejó en la economía del país, afectando desde el transporte nacional hasta el comportamiento de los consumidores. La contracción económica se profundizó, y Bush propuso recortes en las tasas de impuestos (aprobadas por el Congreso), junto con medidas del Federal Reserve para facilitar el flujo de capital, y la economía pudo superar la crisis y promover varios años de crecimiento económico.

El ataque terrorista afectó a todos los sectores de la economía, imponiendo un costo inmenso a todos los niveles, a medida que el país adoptaba regulaciones y leyes para protegerse de nuevos ataques. El impacto económico de la restructuración de la vida nacional fue profundo y permanente.

La respuesta militar al ataque terrorista eliminó el régimen talibán en Afghanistán, que le había proporcionado albergue y campos de entrenamiento a Al Qaeda, el grupo radical islámico responsable por el ataque de 9-11. Lamentablemente, Bin Laden (líder de Al Qaeda) y otros dirigentes del grupo se refugiaron en la zona “salvaje” entre Afghanistán y Pakistán y evadieron la justicia, pero al final de la administración de Bush, Al Qaeda había perdido gran parte de su liderazgo y capacidad militar.

Las numerosas medidas que se establecieron para proteger al país de nuevos ataques terroristas resultaron ser muy efectivas, y mientras otros países sufrieron nuevos ataques en los últimos ocho años, los Estados Unidos no sufrió ninguno y desarticuló varios intentos. No obstante, para muchos en la izquierda ideológica, la memoria del ataque de 9-11 no era suficiente para justificar las medidas que ellos calificaban como “excesivas”, y la imagen del Presidente sufrió como consecuencia.

La eventual invasión de Irak desató mucha polémica en el país, no cuando se produjo, porque entonces la administración recibió el apoyo incondicional de los líderes de los dos Partidos políticos, pero cuando la transición a una sociedad democrática en Irak se vió amenazada por pugnas tribales entre los sectores del país.

A pesar que TODAS las agencias de inteligencia en el mundo aseguraban que Saddam Hussein mantenía posesión de armas de destrucción masiva, porque nunca las destruyó bajo la observación de la ONU después de la Guerra del Golfo, la alianza militar liderada por los Estados Unidos no encontró esas armas en el territorio.

Bush mantuvo su política de pacificar a Irak y de promover una incipiente democracia en ese país, y su decisión le costó gran parte de su capital político. Las muertes de soldados americanos durante la guerra de guerrillas dentro del territorio irakí crearon una imagen derrotista en los Estados Unidos que evocaba memorias de Vietnam. No obstante, Bush finalmente cambió las tácticas en el campo de batalla, y al final de su administración, logró establecer un nivel de paz en Irak que silenció a sus adversarios políticos.

Al mismo tiempo, otras prioridades en la política extranjera quedaron pendientes, y representan nuevas amenazas para la nueva administración. Los regímenes totalitarios en Iran y en Corea del Norte, la inestabilidad en Afghanistán y en Pakistán, la nueva agresividad de Rusia, por ejemplo, son crisis que el nuevo Presidente probablemente tendrá que resolver durante sus años en el poder.

En la política doméstica, Bush no fué lo suficiente firme con el Congreso para limitar el crecimiento del presupuesto nacional, y la influencia del Estado creció notablemente durante su administración. La política de la administración de Bush durante la crisis financiera de los últimos meses estableció precedentes que sin duda resultarán en una intervención del Estado en la economía mucho mayor que la de FDR durante la Gran Depresión de la década de los años 30. La nueva política, en mi opinión, profundizará la contracción económica, y resultará en cambios drásticos y permanentes en la estructura del gobierno americano que tendrán consecuencias funestas.

Aunque la responsabilidad por el futuro de la nación le corresponde ahora al nuevo Presidente, Barack Obama, y será su administración la que decida el camino a seguir, los precedentes establecidos por la presidencia de Bush, un Presidente Republicano y “conservador”, serán usados como justificación para expandir el poder del Estado en la vida de los norteamericanos.

En conclusión, yo pienso que Bush recibirá el crédito de la Historia por haber sabido defender la nación en un momento crucial, y por reconocer la naturaleza de la amenaza terrorista y llevar la batalla a donde sea necesario. No es una tarea que ha concluido, y le corresponde al nuevo Presidente continuar el trabajo, si así lo cree necesario.

Pero su política para resolver la crisis financiera ha sido contraproducente, y ha preparado el terreno político para una transformación mucho más radical y que, en mi opinión, lamentaremos algún día.

Sergio Calderon

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