Secretos de Cuba
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Mensaje por EstebanCL el Dom Dic 07, 2008 9:47 pm

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-¡Jode bastante! A los pendejos no los respeta nadie, ni tú peor enemigo, te lo digo por experiencia. Yo lo escuchaba tranquilo, amparado por esa aura de inocencia con la que se llega de la isla y todo se confunde. Todo lo que brilla es oro, todo es bueno, todos son nuestros hermanos, y si no lo eran, eso fue lo que me enseñaron, no lo eran. Es de las pocas personas de origen cubano con las que mantengo vínculos actualmente después de tanto tiempo transcurrido, después de habernos convertido en enemigos por obra y gracia de excelentes maniobras disociativas. Él llegó a pensar que yo era chiva, yo llegué a pensar que él lo era, así transcurrieron muchos años donde permanecimos aislados por la duda sembrada con esa maestría solo posible por el régimen cubano.

Creo que jodí desde el primer día que pisé esta tierra, no expresé aquella frase tan famosa que atribuyen a Colón cuando descubrió nuestra isla. Ésta es hermosa en verano, pero había un frío de tres pares de cojones cuando me bajé con aquellos zapaticos chinos en plena nevada.

La comunidad cubana era muy pequeña entonces, solo desertores y traidores a la patria componían el noventa por ciento de su población. Las jineteras ya habían sido inventadas, pero no utilizaban a los canadienses como naves de emigración, creo que esas naves se encontraban en astilleros. Los pingueros no formaban parte de la nómina nacional, el que apunta banquea, era la opinión preenjuiciada de los criollos entonces, si eres bugarrón hay poca distancia, no eran bien vistos, ¡hoy es tan natural!

¡Creí, confié en los consejos del socio! Bueno, si analizas sus consejos a fondo, encontrarás que tiene su fundamento, todo el mundo detesta a los cobardes. Si su consejo fue dado con mala fe, algo que dudo ahora, luego de transcurridos diecisiete años, yo mordí el anzuelo inmediatamente, ya les dije anteriormente que me dediqué a joder y hay algunas cosas de peso que realicé moviendo solamente la boca. No quiero mencionarlas para evitar que se conviertan en objetos de acusaciones, ese trabajo no lo voy a facilitar, pero deben constar en los archivos de ellos, ¿se acuerdan de aquel espía llamado Sorge?, él no mató a nadie. Tampoco pretendo compararme con su figura, solo intento darles una idea de cuánto daño se puede realizar sin efectuar un solo disparo.

El tiempo iba pasando y con esa misma intensidad variaba aquella comunidad encontrada cuando descubrí esta tierra. Primero fuimos invadidos por estudiantes que regresaban de la URSS y desertaron en las escalas de sus aviones, ninguno se pronunciaba en contra de las causas que los trajeron hasta aquí, nadie quería buscarse problemas y cuando les hablabas de los líos de Cuba te esquivaban como si estuvieras contaminado. Luego comenzó otra oleada, desertaron decenas de marineros y la actitud era similar a la de aquellos jóvenes estudiantes, timoratos e indiferentes, gente que al parecer, nunca había vivido en aquella isla de la que escapaban “sin otra razón aceptable que la de solo escapar”.

Jodí incansablemente, tanto, que me agoté un día de aquellas pretensiones por tratar de reunir o unificar a los cubanos, es como arar en el mar o sembrar peras en el desierto. Cansado de tantos esfuerzos realizados en vanos y tirados por la borda cuando aquella comunidad fue infestada de parias cuyas profesiones destacadas eran las de jineteras y pingueros, colgué los guantes como cualquier boxeador agotado o envejecido. Me mantuve en silencio muy poco tiempo, siempre pensando en los consejos de aquel socio cuando llegué a Canadá, los mantuve vigente en una lucha desenfrenada entre la duda y la credibilidad. Traté siempre de apartarlos y hacer algo mío que no tuviera vínculos con una comunidad tan viciada por el miedo. ¿Qué puedo hacer yo solo? Muy poco, pero siempre es algo, es mucho más que nada. Fue allí, en ese preciso instante, donde me decidí a escribir cada una de mis memorias. ¡Ojo! Pero si se remontan al principio de mis trabajos, comprobarán que todos se encuentran firmados con mi nombre y apellidos. ¿Qué deseo decirles? Muy poco y mucho, nunca me oculté y le di la razón a aquel socio con el que hoy mantengo vínculos, ni èl duda de mí, ni yo dudo de él. A los pendejos todo el mundo los desprecia y espero me perdonen quienes se sientan ofendidos por esta expresión tan agresiva. ¡Señores! Mi familia se encontraba aún en Cuba y salieron cuando cumplí la condena que ellos les imponen a los desertores. ¡Ahhhhhh! Eso sí, estoy pagando mi precio por escribir con mi nombre y mostrar mi rostros desde el principio, no puedo regresar a Cuba desde hace diecisiete años, pero aunque así fuera, aunque pudiera hacerlo ahora mismo, no lo haría si tengo que pagar una humillante visa que me califica como un ciudadano de segunda. Ustedes me disculpan y pueden hacer los que les venga en ganas, yo no me rindo y aún estoy vivo. ¡Señores! Esa es una de las pocas diferencias que existe entre cubanos, los que se aferran a vivir con una máscara y los que se niegan a vivir con ella, yo pertenezco al último grupo, disfruto enormemente vivir con mi nombre y apellidos.

En uno de esos viajes de mi hija a La Habana, tomó un taxi para ir a la embajada canadiense y el chofer se equivocó.

-¡Qué! ¿Cómo luchaste la pira del país? Se equivocó y la confundió con una jinetera.

-¡Oye! Yo no tuve que luchar nada, mi padre se la jugó y salió del país como desertor. El tipo, acostumbrado a tratar con ****, se tuvo que meter la lengua en el culo, la respuesta de mi hija me llenó de orgullo. Hace unos días cumplí diecisiete años de aquella deserción y no me he muerto, poco me importa si la muerte me sorprende en estas tierras. Lo haré con mucha tranquilidad y mis deseos se encuentran escritos desde hace muchos años, no quiero que mis despojos sean llevados a mi tierra mientras ésta no sea libre, ¡al carajo lo demás!



Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2008-12-07
Y si tenéis por rey a un déspota, deberéis destronarlo, pero comprobad que el trono que erigiera en vuestro interior ha sido antes destruido.
Jalil Gibrán.

Otros trabajos pueden encontrarse en las sig. direcciones:


http://www.conexioncubana.net/
http://www.conexioncubana.net/blogs/esteban/
http://www.conexioncubana.net/blogs/escorado/

EstebanCL
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