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Lecciones de historia

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Lecciones de historia

Mensaje por jose gonzalez el Miér Oct 15, 2008 10:08 pm

LECCIONES DE UN LIBRO OLVIDADO


Por Diego Trinidad, Ph.D.

Hace muchos años, cuando estudiaba para mi doctorado en historia en la Universidad de Rice, Houston, Texas, leí en algún libro como ciertas acciones del recién electo Presidente Franklin Roosevelt en febrero de 1933 (en aquellos años la elección presidencial era en noviembre, pero la toma de poseción no hasta marzo del año siguiente) habían agravado las depresión de los años 1930’s, que comenzó con la caida de la bolsa de valores de New York en Octubre de 1929, bajo la presidencia de Herbert Hoover. Decidí investigar y descubrí el libro sobre el que ahora escribo.



Se titular “El Mito Roosevelt” (“The Roosevelt Myth) y fue escrito en 1948 por John T. Flynn. Por mucho tiempo fue uno de los pocos (todavía lo sigue siendo) libros críticos de ese Santo Patrón del mal llamado Liberalismo Americano. El libro no solo explica en detalle lo que menciono arriba, sino que es un análisis completo de los gobiernos de Roosevelt entre 1933 y 1945, incluyendo sus desastrosos errores en las relaciones con Rusia y su bestial líder comunista Josef Stalin. Pero ¿cuales son las lecciones que podemos hoy aprender de ese libro? Bueno, primero vamos a lo que me llamó la atención en referencia a como afectaron ciertas acciones tomadas o no por Roosevelt en febrero de 1933, el Presidente Hoover, al ver como la banca privada del país parecía que se hundía por el pánico de los depositarios en tratar de retirar sus depósitos todos al mismo tiempo, le pidió a Roosevelt que lo apoyara en una decisión de cerrar los bancos por UN DIA. ¿Para qué? Para hacer una auditoría a todos los bancos del país y determinar cuales estaban sólidos y estables y cuales estaban quebrados. La mayoría de los solventes serían reabiertos al día siguiente con la declaración del gobierno de que los depósitos estaban seguros. Los bancos insolventes serían clausurados y liquidados. Claro que como entonces no existían las garantías de la Corporación Aseguradora de los Depósitos Federales (Federal Deposit Insurance Corporation) a los depósitos bancarios, mucha gente perdería su dinero. Pero la enorme mayoría no perdería nada y los bancos, excepto los que cerraran, todos sobrevivirían.

Roosevelt se negó a cooperar con Hoover y este no hizo el anuncio del cierre por un día, pués temió agravar la situación. ¿Resultado? Muchísimos mas bancos se fueron a la quiebra y muchísima mas gente perdió su dinero. Roosevelt explicó después que había rehusado porque precisamente QUERÍA que los bancos fracasaran, para cuando tomara posesión en marzo su nueva administración, recibir el crédito por “salvar” a los bancos y los depósitos individuales. ¿Increible? Pero cierto (según las memorias de su propio Secretario del Tesoro, Hans Morgenthau y las de su principal asesor económico Raymond Moley, dos de sus mas íntimos colaboradores), y como tantas de las irresponsables y fatuas decisiones tomadas por Roosevelt durante los 12 años de su mandato, esa decisión trajo como consecuencia que se agravara y se prolongara la crisis bancaria. Y consecuentemente, la Gran Depresión.

Pero lo que en verdad aplica a nuestra presente realidad y es mucho peor, fué lo que Roosevelt pidió (y le fué concedido) al Congreso, dominado desde tiempos de Hoover por el Partido Demócrata, en marzo de 1933. Literalmente un cheque en blanco por $4 billones (americanos, o sea 4,000 millones en español) para hacer con el ¿que? Lo que Roosevelt quisiera, lo que considerara necesario, sin especificaciones a que aplicar los gastos, sin programas confeccionados, en fin, para que lo gastara a su discreción. Los lectores pudieran pensar ¿pero que son $4 billones en comparación con $800 billones que le acaba de otorgar el Congreso al Secretario del Tesoro Paulsen la semana pasada? Si consideran que en 1933 el presupuesto anual de EU era de $3 billones, entonces los $800 billones otorgados a Paulsen se convertirían en-- ¡$4 TRILLONES en términos de hoy en dia! El punto no fue solo la enorme cantidad, sino que se otorgó a discreción del Presidente, sin limitaciones ni controles de ninguna clase. Y más importante, el punto es que en 1933 Roosevelt y sus asesores NO tenían las mas mínima idea de que hacer para resolver la grave crisis económica, tal como ahora tampoco la tienen Bush, Paulsen y compañía ¿Ven ahora la aplicación al momento actual?

¿Y que pasó con el cheque en blanco a Roosevelt en 1933? Que lo despilfarró en los proyectos más descabellados concebidos por mentes humanas hasta entonces. Que se desató una ola de corrupción nunca antes vista en este país, incluyendo de parte de la misma familia del Presidente, desde su hijo mayor Jimmy hasta su “santa” esposa Eleanor, quienes robaron y se aprovecharon descaradamente de sus posiciones—con el conocimiento y complicidad de Roosevelt. Que ese gasto descomunal se prolongó la depresion mundial por mas de diez años, la cual solo se empezó a solucionar gracias al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Ahora también podemos vislumbrar el despilfarro desmesurado del dinero de los contribuyentes, del robo a mano abierta de los fondos públicos, de los fraudes multiplicados geométricamente. Y tal como ocurrió en los años 1930’s, de guerras limitadas provocadas por gobiernos autoritarios depredadores; entonces Alemania, Italia, Japón, Rusia. Ahora, quizás China, Rusia, Irán, Venezuela.

¿Alguien lo duda? Esperen nada más al resultado de las elecciones presidenciales el próximo 4 de noviembre. Si como todo parece indicar, la calamidad de la elección del candidato Demócrata es acompañada por mayorías Demócratas mas amplias en el Congreso ¿no recibiría también el nuevo Presidente otro cheque en blanco? Recuerden que ya tendría $800 billones que gastar en lo que quisiera, pues la ley aprobada por el Congreso la semana pasada no entrará en efecto por dos meses (o sea, enero 2009) pero serían más, muchos mas billones. Para no hablar de las amenazas a la seguridad nacional desatadas por todos los gobiernos depredadores autoritarios de ahora. ¿Podrá el nuevo Presidente Demócrata resistir esas embestidas? Lo dudo en extremo. Peor ¿podrá evitarse el detonamiento de una bomba nuclear tipo maleta en algún lugar de EU en los dos primeros años de una administración Demócrata por un terrorísta demente? Recemos que no. O busquemos refugio, pero ¿donde? Porque cuando un pueblo quiere suicidarse colectivamente, como nos pasó a los cubanos en 1959 y a los venezolanos en los 1990’s, nada ni nadie puede evitarlo. Y aunque la historia NO se repite, lo que SI ocurre, como advirtió el filósofo español-americano George Santayana en “La Edad de la Razón” (The Age of Reason”) hace mas de un siglo (1905), es que “aquellos que no aprenden los errores del pasado, están condenados a repetirlos”.

El libro en definitiva no pudo cambiar ni un ápice de la percepción sobre el Gran Mito que se formó alrededor de la figura, ahora ya con matices heróicos, de Franklin Roosevelt. Esto no es extraño, véase por ejemplo lo sucedido con el mito de los orígenes de la revolución cubana, el cual a través de 50 años ha sido imposible de cambiar (yo trataré, probablemente en vano, en un próximo libro que estoy preparando). Sin embargo, como ven hay mucho que aprender examinando y re-evaluando los tiempos de Roosevelt y este olvidado, pero valiosísimo libro. Las políticas implantadas por el llamado “Nuevo Trato” (New Deal) de Roosevelt y el daño incalculable que le hicieron y le siguen haciendo a este país y al mundo entero, si no se estudian bien, se seguirán repitiendo eternamente, y como dijo Santayana, “todos seguiremos pagando las consecuencias”. Roosevelt y su Grupo de Cerebros (Brain Trust) no sabían que hacer y lo que ensayaban era a la tonta y a la loca, sin la más mínima idea del resultado que esos “ensayos” podían tener. Como de costumbre, y gobernado por la férrea Ley de las Consecuencias no Intencionadas (Siempre hay consecuencias imprevistas provocadas por cualquier actividad), que es tan cierta como cualquiera de las leyes físicas promulgadas por Newton y Einstein, los resultados de estas mal consideradas políticas tuvieron inesperadas y dañinas consecuencias para la sociedad americana. Es escalofriante saber como Roosevelt y Morgenthau determinaban el precio del oro día a día. ¿Saben como? Alguna veces haciendo rimas, otras veces leyendo los últimos dígitos de un billete de un dólar, otras veces puramente al azar. ¿No me creen? Lean las memorias de Morgenthau. Pero estos eran los “genios” que guiaron a EU en uno de sus momentos más peligrosos, y quienes “salvaron” a EU y al sistema “Capitalista”, para no mencionar la LA DEMOCRACIA. Las políticas de los mitológicos primeros Cien Dias del primer gobierno de Roosevelt SÍ tuvieron ciertos efectos casi inmediatos. Primero, le dieron al pueblo americano la percepción de que el gobierno estaba haciendo algo, y consiguientemente, le restablecieron la confianza a un pueblo sacudido por la depresión económica. Esto fue importante y de cierto modo beneficioso. Segundo, por los dos primeros años (1933-34) disminuyeron el desempleo (claro, pagándole sueldos mínimos—pero algo es mejor que nada—a millones de personas para que hicieran usualmente innecesarios trabajos públicos, tenía que estadísticamente rebajar el desempleo). Tercero, debido al inmenso gasto público, el Producto Interno Bruto aumentó, aunque ficticiamente. Pero para 1935, la Gran Depresion, lejos de terminar, se agravó mucho más, al punto que todos los indices económicos habían bajado drasticamente. O sea, esas políticas causaron una nueva y peor depression. Pero lo que tambien provocaron fue la creación de millones de votantes que dependian del gobierno y que votaron por el Partido Demócrata (todavía lo hacen) por décadas.

La moraleja, para ya terminar, es que las políticas intervencionístas de cualquier gobierno en la economía no funcionan. Esto está más que probado por la historia. Si, el gobierno tiene que intervenir mínimamente para afinar la economía de vez en cuando y supervisar a las burocracias privadas para que no abusen de las libertades concedidas por el sistema. Pero al final del camino, como escribió Thomas Jefferson hace más de dos siglos, el mejor gobierno es el que menos gobierna. Recuerden esto cuando vayan a votar el 4 de noviembre.



Tomado de Nuevo Accion

jose gonzalez
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